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sábado, 10 de octubre de 2026

Mientras llueve

Título: Mientras llueve.
Autor: Antonio Portillo Casado.
Editorial: Erato Ediciones.
Año de publicación: 2026 (1ª edición; prólogo de Matías Escalera).
Colección: Colección de Poesía.
Nº de volumen en la colección: 9.
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-19568-29-8


En estos últimos años Antonio Portillo está publicando poemarios que son reconocidos uno tras otro como superación sucesiva en su poesía. En 2026 ha publicado en primavera Mientras Llueve, en el mes de abril. Rompe con este libro su trayectoria iniciada en 2019 con la editorial Sial Pigmalión, donde publicó hasta tres poemarios anteriores, y es acogido por otra editorial bastante reconocida recientemente en su especialización en la poesía, Erato Ediciones, que lo acogió en su Colección de Poesía, como volumen 9. Contó con un prólogo de otro poeta alcalaíno también muy reconocido a niveles del resto del país, Matías Escalera Cordero, quien en el pasó ya habló de alguno de los poemarios de Portillo e incluso se les vio en actos conjuntos de presentación de libros. Erato Ediciones dotó al libro de una encuadernación de tapa blanda solapada con unas cubiertas rugosas y níveas acompañadas de tipografías de letra ocres, recordando el color de las hojas de los árboles caducos caídas en otoño. Encuadra este ambiente níveo invernal una imagen que simula una pintura de aspecto más otoñal que primaveral, aunque se evidencia en los árboles que aparecen que se trata de primavera y una lluvia de primavera, pues son prunus floreados antes de cambiar sus flores rosas por hojas verdes, cosa que ocurre en el comienzo primaveral. Son una especie de árbol de las rosáceas, como los almendros. La calle, con su mujer con paraguas, es altamente reconocible, se trata de la Calle Libreros de Alcalá de Henares una vez hecha peatonal del todo desde 2020-2021. De hecho, a la derecha de la imagen se distingue lo que parece una de las torres del Colegio del Rey. 

El libro, como otros poemarios de Portillo, se divide en tres partes. Igualmente, siguiendo el estilo habitual de Portillo se puede decir que se distinguen en él sus tres ejes fundamentales de las cosas que el inquietan a poetizarlo, más el eje transversal de la mujer desde un punto de vista de ensalzamiento de la misma y de denuncia de lo que le afecta. Los tres ejes son la naturaleza como reflejo e interacción con la vida de las personas, la cuestión social y la actualidad del mundo, y el amor. Todo ello regado, a la vez, de determinadas referencias a autores que funcionan como reconocimientos, por ejemplo a Gabriel Celaya, Luis García Montero o Ángela Figuera, pero también a personas de su vida más afectiva, como su madre. Efectivamente, su madre, su esposa y otras personas de su familia suelen aparecer comúnmente en su obra, aunque sea en dedicatorias, dejando en esos poemas más orientados al amor un espacio al mundo familiar.

Los poemas prescinden de títulos en este poemario, al menos de títulos formales, pues Portillo nos elige versos o fragmentos de versos de cada poema para escribirlos en negrito, funcionando así tanto de título o guía que se refleja en el índice, como de acentuación de una idea que reina en el mensaje del poema al que pertenecen, lo que no deja de ser también un recurso visual de la poesía escrita, más allá de la poesía oral.

Sí, recibí tus disparos
al escuchar tu alarido.
Estoy  muerto aunque vivo,
y vivo muerto aunque sangro.

Nótese en este poema, puesto de ejemplo para el uso de la negrita, la reminiscencia a uno de los poemas más conocidos de Santa Teresa de Jesús. Pasará algo similar con otro poema de Miguel Hernández llamado "Llegó con tres heridas". Si Hernández escribió en el comienzo de ese poema: "Llegó con tres heridas: / la del amor, / la de la muerte, / la de la vida. (...)", Portillo iniciará el suyo:

Llevó en el costado tres heridas profundas:
la de la muerte, la de dios, y la del hombre.

Enriquece la lectura de estos poemas el conocimiento de la obra de referencia, piénsese aquí el paralelismo de ideas que se lanza y su contraste entre las heridas que cita Hernández y las que cita Portillo, y el orden de correspondencia que se hace. Hay, pues, salpicaduras de referencias a  autores, también se podrá encontrar a Beethoven a través de la referencia del "Himno de la alegría", incluido en su Novena Sinfonía, y a Vivaldi. O al guitarrista Buster Benton, o a Miguel de Cervantes como referencia de ubicación espacial más que literaria, ingenioso recurso dado que Cervantes escribió aquello de "en un lugar de La Mancha de cuyo nombre no me quiero acordar". Esto hace que el poemario incluya de parte del autor algunas notas a pie de página para que se entiendan algunas de esas referencias que, entiende, pueden no entender los lectores y que él considera necesario que se sepa a qué se alude. Así ocurre por ejemplo en un extenso poema autobiográfico donde su juventud la liga no sólo a Jaén, sino también a las ansías de libertad personal a través de su afición a conducir una motocicleta y nos cita la marca de la misma, hoy por hoy muy desconocida. 

Contiene también referencias a la cultura clásica mitológica, poniéndolas al servicio de una narrativa descriptiva y bella de imágenes poéticas.

En el mar un goteo de gaviotas
detiene el sueño hondo del dios Apolo
(...)

Respecto a otros poemarios abundan en este los poemas muy ligados a la cultura popular, especialmente musical, y hay poemas de corte social. Una vertiente musical posiblemente a caballo entre la unión de ideas de primavera y música, con ese fondo de cultural popular del autor. Y una actividad de poeta social muy ligada al día a día de la actualidad. Podremos leer asuntos poéticos que le hacen analizar los problemas más humanos de asuntos como el gran apagón de España en 2025 o las lluvias torrenciales de 2024 que provocaron una riada e inundaciones letales en tierras valencianas. Así también cuestiones menos tangibles en eventos marcados en calendarios, como pueda ser la absorción de las personas por el mundo de las pantallas de Internet en detrimento del mundo real. En anteriores poemarios esto ya ocurre, pero nos hace pensar en un poeta cuya característica principal es el canto a la vida y al amor desde la observación de lo natural, el cual cada vez se acerca más a una poesía de la experiencia (cuyo principal representante es el citado García Montero) en mezcla con una poesía que sin ser de la contracultura coge formas de la misma, como la referencia de lo popular y mundano.

En camiseta negra
alboreó una diosa rastafari
con piel mojada de tatuajes. 
Rebosó su exuberancia
acantilados extendiendo 
el hambre cavernosa de la sed.
(...)

También es un poemario donde el poeta lo llena de reflexiones de observación del mundo y de la vida desde una óptica que lanza numerosas ideas a tener en cuenta presentadas en lenguaje poético.

Por la espesura en dirección a la cumbre
desde la rigidez de las hojas 
la he descubierto en silencio de palabra.
Nadie ve el tono gris de su plumaje.
Córneas, pico y cuerpo deformados.
Sólo las alas sobreviven. Tiemblan
entre sendero y sotobosque.

En un ígneo agosto,
su primavera pende de unos hilos...

La idea de la muerte y la vida sigue constante igualmente en este poemario, que parece continuidad evolucionada hacia unas formas expresivas aún más modernas y más refinada respecto a los anteriores. Es evidente que durante la primavera, estación de la vida y el amor, en la que numerosas especies de fauna y flora crean nuevas vidas, también se produce la muerte e incluso se aprovecha de la muerte ocurridas, especialmente en otoño e invierno para poder alimentar la vida. Mientras llueve se alimenta la vida, pero también nos mojamos, y hay seres vivos que por excesos de agua pueden morir. Y en cierto modo nos viene a decir aquello que dijo John Lennon sobre que la vida es aquello que nos va sucediendo mientras estás ocupado en planear otras cosas. Es algo bien reflejado en el poemario que, por ello mismo, era el poemario ideal para que Portillo explicara en él en un poema su vida. Era la ocasión ideal, mientras llueve.
 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

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