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sábado, 13 de junio de 2026

Pero no islas. Poesía de un hombre corriente desilusionado

Título: Pero no islas. Poesía de un hombre corriente desilusionado.
Autor: Matías Escalera Cordero.
Editorial: Editorial Germanía.
Año de publicación:
2009 (1ª edición; presentación de Antonio Martínez i Ferrer; prólogo de Enrique
Falcón; nota del autor, Matías Escalera Cordero).
Colección: Poesía.
Nº de volumen en la colección: 1.
Género: Poesía.
ISBN papel: 978-84-92587-25-4

 

Como ya se ha comentado en estas notas, Matías Escalera Cordero comenzó a publicar en libro en 2007, a los 51 años de edad, aunque siendo profesor universitario con total seguridad tendría ya publicados artículos diversos y otro tipo de textos. En aquel año publicó La (re)conquista de la realidad, un libro de crítica y de activismo social y cultural. En 2008 saca su primer poemario, Grito y realidad, y no sería hasta 2009 que volvería a publicar en libro. Un año 2009 que le fue muy fructífero. Participó del libro colectivo La República y la Cultura. Paz, guerra y exilio, publicó una obra de teatro, El refugio, ganadora de un  premio, Premio de literatura dramática, Sala Margarita Xirgú 2009. Ganaría otro premio de teatro en 2010, el accésit de Teatro Radiofónico, convocado por Ateneo Riojano y Radio Rioja Cadena Ser.  Pero en aquel 2009 tan prolífico, también publicó su primera novela, Un mar invisible. Es como si hubiera descorchado una botella y ahora sacara a publicación textos que probablemente ya tenía redactados, acabados o casi acabados, si acaso alguno pudo ser nuevo. Pero la cosa es que ese año 2009 no fue todo lo que publicó, hacia final de año sacó su primer poemario, Pero no islas. Poesía de un hombre corriente desilusionado, más conocido y nombrado como Pero no islas. Estuvo tan cercano del final de año que en algunos lugares le identifican como un libro de enero de 2010, pero era de 2009. Y aunque era su segundo poemario publicado, no eran sus primeras poemas públicamente conocidos, como se intuye en unas palabras de presentación que le escribió Antonio Martínez i Ferrer en la solapa de la cubierta, "La poesía contenida en este libro, Pero no islas, como toda la poesía de Matías Escalera Cordero (...)". Efectivamente, Matías Escalera era ya conocido como poeta. Y no como mal poeta, sino como uno de los excelentes, el propio Martínez i Ferrer le pondrá a la altura de conocidos nombres de la poesía actual como Jorge Reichmann o Quique Falcón, entre otros. Un Enrique Falcón (Quique Falcón) que le escribe el prólogo, como se ve, Matías Escalera no sólo era ya conocido como poeta, sino que además se relacionaba personalmente con nombres de la poesía actual. Falcón dirá que el poemario es un encargo de la propia editorial Germanía para iniciar una colección de poesía, aunque el libro no indica en sí ni nombre de colección, ni número de volumen, es posible que la editorial quisiera probar suerte con este título y autor para ver si la poesía tenía salida en el negocio, al menos una salida suficiente. Pero Falcón nos da el dato de la colección, del primer volumen y de ser, lo que él llama, poesía de encargo. Los editores evidentemente conocen al escritor y le conocen como poeta, aún sin haber tenido un poemario anterior. Arriesgan con él. Lo arriesgan todo al ponerlo todo en la absoluta novedad. Le ponen una condición, o quizá es el propio autor quien se la autoimpone, que aunque sea un poemario de encargo sea también una poesía de intenciones y comprometido. O sea: que sea sincero, que no trate de hacer algo que pueda gustar al mercado, que siga su trayectoria poética, pues por eso le hacen el encargo. 

Matías Escalera cumple y crea un poemario comprometido, tal como su obra y su magisterio, su ser mismo, es. Compromiso social y compromiso con los derechos. Tiene su punto político desde un punto de vista quizá marxista, pero no al estilo de la época de la Transición, en la década de 1970, donde seguramente un joven Matías Escalera veinteañero escribiría ya algo a la vez que participaría socialmente de todos aquellos cambios de esos años. Tiene algo de aquella época, a rebufo tardío en España del Mayo Francés de 1968, pero en realidad es otra cosa, es una dialéctica de sus ideales sociales y políticos mezclados con una observación de la vida que ha hecho a través de dos senderos: su vida personal y la observación de las vidas de su alrededor, y su bagaje intelectual como profesor universitario que además sigue al día la actualidad política y económica del mundo. Tiene toda la trayectoria realizada de la veintena de años a la cincuentena. No una cincuentena cualquiera. Hemos de pensar que la publicación al final de 2009 coincide con una España metida de pleno en la Gran Recesión de finales de verano de 2008, que tuvo un amago en 2007, y que además en 2010 entró de lleno en el gran golpe que le supuso a la Unión Europa, cuyos efectos más devastadores se retrasaron hasta ese año y que se intentaron taponar con grandes recortes en derechos laborales y sociales y en servicios públicos. Es lo que llevaría a las protestas sociales de Grecia y España que arrastrarían al resto del mundo en 2011. Ese es el contexto en el que sale este poemario. Un momento donde todo lo que ocurriría en mayo de 2011 aún no se intuye, pero que en el final de 2009 ya se ve venir la voracidad del sistema capitalista que, enfermado de sí mismo, trata de curarse a costa de grandes sacrificios para los más desfavorecidos y los trabajadores. Hemos de creer que Matías Escalera, también activista social, reviviría en 2009, durante el proceso de creación del libro, parte de su indignación y deseos de denuncia social de lo injusto, con una resignación que aún no sabe la gran protesta que estaba por venir en 2011... ni todos los grandes sacrificios de 2010, que se quedaron pequeños en 2012. Es el momento previo, las puertas de 2010. Todo eso se intuye, se deja leer en algunos poemas, sobre todo hacia su segunda mitad.

Quizá en todo este panoramas, como el propio poeta recuerda con una dedicatoria en uno de los primeros poemas, se toma por referencia a la poesía comprometida y activista de Vladímir Mayakovski (1893-1930), poeta de la Revolución Rusa de comienzos del siglo XX, que a la vez denunció a su manera el autoritarismo intransigente de Stalin en los años 1920, su censura y su persecución a otros autores amigos suyos, cosa que le sirvió también estar en el punto de mira del stalinismo hasta su suicidio en parte por ello, en parte por su vida privada más personal. Mayakovski, ciertamente, fue uno de los poetas por excelencia de la revolución de 1917 y en los primeros años de la Unión Soviética escribió numerosos poemas a favor de la clase trabajadora, hasta que con el comienzo del gobierno de Stalin y tras el final de la Guerra Civil Rusa, Mayakovski intuyó que esa deriva del Estado no era exactamente la buscada, aunque lo anterior tampoco se quería. 

Matías Escalera se colocará en este libro suyo en una orientación a favor de los trabajadores y de las personas más humildes del sistema, pero también socialmente a favor de cualquier persona cuya mentalidad y posibilidades está coartada por un sistema económico devorador de humanidad... incluso la de aquellos que son los grandes empresarios, que también serían víctimas. Escalera no se queda en una poesía social propia de las décadas de 1910-1920, él viene de una juventud en los 1970 y eso tiene su peso, amante de la libertad plena (hasta el punto que en esta y en otras obras a veces se nombra el anarquismo, pero Escalera no se entrega a él), trata la ecología, habla de las alienaciones psicológicas de la vida actual, de las contradicciones de las ideas, de lo ideal y de los actos, de la cultura popular... y la contrapone a la alta cultura (a veces a través de citas, a veces a través de escribir en francés, idioma internacional que en las décadas de 1960-1970 era el que se estudiaba en la juventud europea, en lugar del inglés). El paso del tiempo y el rastro y marcas que deja su paso material sobre las ideas propias ante la observación del mundo, también está ahí.   

El libro fue publicado en tapa blanda solapada, con cubiertas verjuradas en color crema muy levemente apaisado, casi imperceptiblemente apaisado. Muy sobriamente su ilustración de portada es la esfera de un reloj de manillas, tal vez de un reloj de pulsera, tal vez de un reloj de torre, no importa, el mensaje alegórico está ahí... sobre todo si se observa la disposición de sus manecillas, justo formando una estrella de cinco puntas en esa esfera redonda. 

Se divide en un poema de apertura dedicado "a mis iguales", tres partes, un poema postrero "a los demás" y una elegía final que es todo un aviso sobre que la peor muerte de la persona no es aquella de todas las mencionadas a lo largo del libro. No es la física real, que conlleva poemas con referencias entre agnósticas y ateas, pero a veces también aparentemente creyente con dudas; no es la social mediante los problemas económicos y laborales que plantea el mundo occidental hoy día; no es la indiferencia o la toma de postura en el lado equivocado; ni el ser desplazado al no cumplir con una vida que espera la sociedad de consumo de hoy día; es, dice, el ostracismo que supone callar, aislarse, no tomar postura alguna, no hacer nada, acertado o no 

(...)
Qué más da muerte o luz entonces: sin decisión sólo nos queda
este inmenso
inconsolable cansancio.

El primer poema de la primera parte da título al libro y explica su ser, "No islas". Es un largo poema libre donde va desgranando todo lo que no somos a modo de exposición y declaración. Las personas no somos islas aisladas. Podemos ser tal o cual cosa, que va enumerando poéticamente, pero no somos islas. Quizá olas del mar que pueden ser dispersadas por los huracanes a veces, pero aún siendo olas somos parte del mar y nos necesitamos, aunque el mundo actual tiende a hacernos creer que somos islas, porque ese mundo, se deja ver en otros poemas, no es el mundo real, sino el que pretende hacernos pensar que somos islas porque le conviene a su beneficio. A través de este poema se queda la puerta abierta a un Ulises perdido en el mar, hombres de rodillas sin saberlo mientras los fines de semana se van a ver partidos de fútbol, o las fragilidades del ser humano que apenas se da cuenta de la inmensidad del tiempo y la creación del mundo para llegar hasta donde uno se encuentra, vivo y pagando facturas de la casa, una casa que en realidad ha de ser nuestro planeta, el cual contribuimos a contaminar y empeorar. Contenemos en nosotros como sociedad un problema por una loca idea de consumo disparado que, una vez más, es a beneficio de unos pocos que creen no verse afectados, pero también son afectados. Son poemas en primera persona.

Nadie vio la escalera de Jacob: y estaba allí frente a nosotros (nadie
                                                                                                /presta atención
    ya a los enigmas, tampoco a la belleza que se nos da así
    como la muerte: tan gratuita de ese modo tan inútilmente
                                                                                           /natural
    y despreocupado: casi como un despilfarro) Belleza
derramada
(...) 

La segunda parte irá a la segunda persona, y tratará de los hijos, de la vida común, de Dios, de la posible otra vida o no, pero de la innegable realidad de la existencia de esta vida. El sufrimiento a través de diferentes motivos de la vida moderna y de lo atemporal, el nacimiento, la muerte, la tecnificación del mundo que nos aparta del mundo... Así llegamos a la tercera parte, en tercera persona, compuesto por poemas que parten de las noticias y que es la parte más activista socialmente, políticamente, económicamente.

Buena parte de su poesía entabla una conversación directa con noticias reales de la época. Coge los textos de esas noticias, o explica la problemática económica social del momento, y enseguida la dispone a modo de imagen poética, o bien la confronta con respuestas poéticas de su visión del mundo. El mundo se hace poesía, incluso en su vertiente más material. Más aún, en todo el poemario se respira un aire de tesis y antítesis, de diálogo casi al estilo de Hegel, o sea también de Marx, que es una forma de escribir que acompaña a Matías Escalera a menudo como estilo propio. Como vimos en su otro poemario, Réquiem y exaltación (2025), o en su novela Un sollozo del fin del mundo (2023). En 2009 ya tiene esta forma de expresarse totalmente desarrollada y formada como su lenguaje poético propio. Más aún, este poemario, en ese sentido de tesis y antítesis que exponen un problema social y económico, pero a la vez se contesta cómo se autoalimentó de sí, como la solución propuesta puede ser el problema y al revés, está tan integrado que parece directamente relacionado con la novela distópica de 2023 mencionada, donde buena parte de la narrativa parte de ese principio y de esa estructura.

Le da un aire experimental, eso y la tendencia a un poemario a veces aparentemente entre lo narrativo y el ensayo, aunque plenamente poemario, lleno de metáforas, alegorías y transformación de las imágenes de lo que son a lo que no son. Hay, por otro lado, un alto grado de reflexión, de concepción filosófica de la vida, pero también de ansia de justicia social, sólo que desde el pequeño mundo del individuo que sabe que necesita de los otros individuos, y no todos sienten esa necesidad.

No te sofoques guardián de los talladores del rojo coral...
No deseamos tu celo. No lo hemos pedido (tampoco
        tu ira) Tememos tu ira
Y tu desprecio...
(...) 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

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sábado, 9 de mayo de 2026

Un sollozo del fin del mundo

Título: Un sollozo del fin del mundo.
Autor: Matías Escalera Cordero.
Editorial: Kaótica Libros.
Año de publicación:
2023 (1ª edición; prólogo de Alberto García-Teresa).
Colección: Ucronía.
Nº de volumen en la colección: 4.
Género: Novela; Distopía; Ciencia Ficción; Ensayo; Ecología; Política; Economía.
ISBN papel: 978-84-126037-4-3

 

Ya conocemos en estas notas al poeta, novelista, relator, ensayista, profesor y activista social y cultural Matías Escalera, nacido en 1956. Hoy comentamos una de sus novelas, la más reciente a fecha de hoy, en la que escribió ejerciendo de todo lo dicho, Un sollozo del fin del mundo, publicada en 2023 por la editorial Kaótica Libros, aunque trabajando los últimos detalles del libro con Jesús Espino antes del año de la pandemia de 2020, el autor confiesa que pensaban intentar publicarlo en Akal Editorial, cosa que no pudo ser por cuestiones que el autor no explica, pero insinúa que ocurrió algo ajeno a sus voluntades. Le ayudaron a buscar editorial Marta Sanz y José de Monfort, que le llevaron a Ana Orantes, de esa Kaótica Libros, y con quien desde entonces ha mantenido una amistad y relación literaria. El libro fue publicado dentro de la colección Ucronía, como volumen cuatro de la misma, con un prólogo de Alberto García-Teresa, amigo de Escalera, aún habiendo una diferencia generacional amplia. El nombre de la colección, para quien no lo sepa, hace referencia a un tiempo de hechos alternativos a los hechos reales de la Historia. Por poner un ejemplo, serían historias del tipo y si Cartago hubiera ganado a Roma, y si América hubiera descubierto Europa, y si Kennedy hubiera seguido vivo, etcétera. Una ucronía es justamente eso. Sin embargo, por desconocimiento de la palabra y por mal conocimiento de la palabra distopía, mucha gente confunde las ucronías con distopías. La distopía es una malformación de una utopía, un mundo contrario a lo que con una idea utópica se ideó... e igualmente mucha gente y medios de comunicación usan mal el término de distopía para llamar así a cualquier ficción o presente caótico, sin cumplir estrictamente lo que una distopía es. ¿Por qué viene al caso explicar estos términos? Porque aunque el libro fue ubicado en la colección ucronía, el libro no es una ucronía, es una distopía... y también algo de ciencia ficción del caos. Se da el curioso y poco frecuente caso de confundir una distopía con una ucronía, siendo lo normal al revés. 

Siendo justos, en realidad está más que justificado que se le pueda considerar un género intermedio entre ucronía y distopía. Matías Escalera nos cuenta que comenzó a escribir el libro antes de la pandemía de la Covid-19 detectada al final de 2019 y totalmente explosionada mundialmente a comienzos de 2020. Trabajó el libro durante dos años, nos dice, y nos cuenta la anécdota de estar trabajando los detalles finales con Jesús Espino antes de la pandemia, dando a entender ese "antes de la pandemia" como un: antes de que se conociera de manera general y nos confinaran a todos durante meses en el final del invierno de 2019-2020 y el comienzo de la primavera. Y sabemos que no logró publicarlo hasta 2023. Él trataba de contar un relato de futuro distópico y ciencia ficción caótica. Quería ubicarlo en un futuro cercano a nuestro tiempo, en 2056, nos confiesa, que sería el año que él mismo cumplirá cien años, si sigue vivo. Por ello mismo, y habiendo sido profesor universitario y siendo muy activista socialmente, escogió elementos de la ecología, la economía, la sociología y la política actual para imaginar su evolución dentro de un marco de degradación y empeoramiento sin margen a la mejora. Así pues, imaginó un futuro donde el sistema capitalista y la sociedad de consumo actuales, vendidos como el mejor de los mundos posibles, habrían alterado al mundo hasta dejarlo al borde de su autodestrucción a costa del empeoramiento del clima y la ecología, el aumento de epidemias, catástrofes naturales, el ascenso de los grandes empresarios a costa del Estado, el aumento del autoritarismo y guerras por todas estas causas en determinadas regiones derivadas de las guerras iniciadas en el comienzo del siglo XXI. 

Con tales elementos, periódico en mano, trazó sus líneas de evolución del futuro, no inventó un tiempo presente alternativo, sino que imagino un futuro distópico, pues transformaba el sistema del bienestar social, la democracia y las libertades en un fracaso asfixiante que además habían dejado al mundo en un sollozo camino de su autodestrucción. La cosa es que lo trazó con tanto tino que la pandemia de la Covid-19 dio razón a una de sus hipótesis, el estallido de la Guerra en Ucrania dio razón a otra de sus hipótesis, la evolución del uso de la inteligencia artificial a otra... y así, parecería que había escrito una ucronía... Pero no, simplemente escribió una ciencia ficción distópica que acertó en varias de sus líneas hipotéticas. Aún así, el propio confinamiento del 2020 y el tiempo posterior hasta que publicó el libro en 2023 pudo ayudar a que retocase algunas de sus líneas para ajustarlas más a los hechos que narraba.

El libro, cuyo título fue una sugerencia acertada de su editora, ha llegado a alcanzar una segunda edición. Se trata de una edición en tapa blanda solapada, con cubiertas con un color marrón verdoso, como de limo, que enmarca un reducido círculo bajo el título y el autor, en el cual se ve un primer pano de una máscara antigás caída en un lugar árido y del cual nacen unas flores, quizá a modo de que la vida puede aún surgir de lo muerto.

El libro sigue varias líneas narrativas con diversos personajes, aunque existen dos principales: Saúl Bochum, nieto que se crió con sus abuelos, los cuales fueron profesores universitarios entre algo antes del último cuarto del siglo XX y comienzos del XXI, y los cuales fueron revolucionarios marxistas; y Klein, un agente de la ley del nuevo orden mundial del siglo XXI surgido a partir de finales de la década de 2020, cuyo inicios de joven le conectaron con el abuelo de Bochum y que de mayor, al final de su carrera, se cruza con el nieto.

Klein inicialmente nació mujer, pero en algún momento decide iniciar un cambio de sexo, cosa que hace y que simplemente se narra de manera casual, dando a entender con ese ritmo narrativo que era algo normal y asumido en la sociedad futura, que no ocasiona ningún tipo de prejuicio ni rechazo. Así pues, el protagonista es un hombre que nació mujer, un transexual. Esto no tiene apenas peso en la novela, más allá de estructurar una evolución social del siglo XXI. En ese mismo sentido, varios personajes tienen nombres y apellidos que recuerdan marcas comerciales de productos del siglo XX y comienzos del XXI. O bien la colonia lunar tiene por nombre una referencia muy claramente señalando el poder alcanzado por los grandes empresarios, pues se llama Colonia Lunar Ellon Tusk, recordando el nombre del multimillonario Ellon Musk de la vida real. El uso de pequeños detalles como estos, como por ejemplo la total mezcla de nombres de diferentes idiomas y culturas en las sociedades, o que pareciera que ya no existen fronteras en un sentido de Estado-nación, nos da otro concepto más: el triunfo de la globalización y del mestizaje, pero a la vez el triunfo de unos intereses comerciales por encima de los Estados. Sólo una especie de organización mundial parece gobernar, con ayuda de una Iglesia cristiana (más que católica) en unión con un ala del extremismo islámico que se habría suavizado para alcanzar un estado de aceptación en el mundo musulmán similar a la Iglesia católica en el siglo XX.

El mundo se ha saturado con el abuso del consumismo. Los recursos se han ido acabando, la contaminación se ha acumulado, las temperaturas han devastados continentes, han habido guerras aparentemente por causas políticas pero en realidad por los recursos y los negocios, se han provocado pandemias devastadoras que han dado lugar a áreas planetarias restringidas, y el mundo del comercio extremo sigue su rumbo a través de fármacos engañosos o de una Nube heredera de Internet donde la gente prefería vivir, en lugar de en la vida real, mientras otros que viven en la vida real optan por aislarse tras muros en sus casas por miedo a las pandemias, dejándose morir queriendo vivir, y otros forman comunas libres que rechazan el mundo moderno y que son permitidas como una vía de escape que impide las grandes protestas contra el sistema que hubo en el comienzo del siglo XXI.

El decrecimiento se debe imponer como supervivencia y se estimula este al nivel material, aunque se estimula el consumo de lo cibernético, de lo intangible. En el mismo sentido, las eutanasias son aceptadas por las grandes religiones al ver que las grandes crisis bélicas y epidémicas que provocaron suicidios en masa alejaban a las personas de ellos. Por ello, las grandes religiones apoyan la eutanasia y propagan la idea de un suicidio colectivo bajo unas normas eucarísticas adaptadas a ello, reinterpretando las sagradas escrituras. 

En un mundo así, Bochum asiste a los últimos días de la vida de su abuela, en un mundo donde los abuelos son relegados a los jóvenes en la sanidad. Ella le da a leer fragmentos de escritos de ella y de su abuelo. escritos que son auténticos ensayos políticos, económicos y sociales del siglo XX y de comienzos del XXI. Tal vez son ensayos y análisis reales del propio autor, también profesor universitario y que, a este lector por lo menos, se asemeja al retrato exagerado del abuelo como profesor universitario activista y revolucionario que trata de movilizar aunque sea a las cajeras de un supermercado. 

Entretanto, Klein es un agente estricto de la ley y el orden, pero tiene un primer cuestionamiento de si la ley ha de ser tan estricta cuando descubre que su propia pareja, Barut, ha sido un estafador a gran escala de una falsa vacuna contra una de las grandes epidemias. Lo que se presenta como un primer reflejo de un comienzo de grieta ética y moral, se sigue con historias intercaladas de diversos personajes en torno a estos personajes. En una segunda estafa farmacéutica que podría provocar otra gran pandemia, viajaremos con Klein por todo el planeta descubriendo ese mundo distópico y sus personajes más destacados, personajes de poder, un gran magnate, una política mundial, un alto mando político-policial, el Papa, un creador de realidad virtual a gran escala, la líder de una comuna natural, un hombre negro que huye del mundo arrasado de África y flota sobre una montaña de plástico en el mar en una escena totalmente llena de poesía...

...De poesía, sí, porque en medio de una gran cantidad de partes que son equivalentes a puros y duros ensayos y análisis del desastre ecológico, político y económico desde el final de la Segunda Guerra Mundial a 2020... y por extensión los que añade en invento de ficción de 2020 a 2056, se desarrollan algunas imágenes llenas de poesía, como la descrita sobre la isla flotante de plástico, un abuelo revolucionario guiando a la gente común para asaltar una ópera, el hombre enamorado que construye un muro negándose a poner el último ladrillo que le impediría ver a su vecina, a la que ama en silencio, o el suicidio colectivo en una plaza mientras los más altos cargos eclesiales ofician la ceremonia para que sea a gusto de Dios. Y todo esto mientras Klein salta de lugar en lugar en una investigación policial contra un estafador, y un hombre que quiere honrar a sus abuelos fallecidos haciendo por ellos como lobo solitario un último acto revolucionario para la Humanidad.

La novela, con un estilo hasta cierto punto experimental, es precisamente eso: un análisis de la sociedad actual y el mundo, y una reflexión hipotética sobre su futuro si seguimos así. Reflexión hipotética al margen de la historia de investigación de Klein o de ese Bochum y sus abuelos. La novela está al servicio de hablarnos críticamente, con tesis y antítesis, del hoy y del mañana. Del hoy como consecuencia de las decisiones de ayer, y recordándonos que las decisiones personales del hoy son las que formarán el hoy que será mañana.

Una novela muy pensada y, dado su potencial como ensayo, recordando a esas novelas que en el siglo XVIII escribieron algunos ilustrados franceses, como Voltaire, para que sus ideas tuvieran mayor número de lectores y, con ello, mayor difusión. Un trabajo muy concienzudo que sin duda debió dar muchos y grandes momentos de reflexión al autor sobre nuestro mundo, de dónde venimos, a dónde vamos. Y lo tiene claro: hay grandes problemas hoy día, pero de tanto fijarnos en ellos, agravamos el mayor de todos, el cambio climático.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 20 de septiembre de 2025

Réquiem y exaltación

Título: Réquiem y exaltación.
Autor: Matías Escalera Cordero.
Editorial: Lastura.
Año de publicación:
2025 (1ª edición; nota del autor).
Colección: Alcalima.
Nº de volumen en la colección: 248.
Género: Poesía.
ISBN papel: 979-13-990447-3-7

 

Ya se había mencionado al poeta Matías Escalera en estas notas alguna vez, aunque hasta la fecha sólo se había comentado un sólo libro suyo y no era de poesía, sino un ensayo de pedagogía y a la vez memorias personales, Memorias de un profesor malhablado (2013). Aunque se han contado cosas de su actividad como poeta y activista de causas sociales que actúa tanto en Alcalá de Henares, como en Madrid, como en Guadalajara, así como organizador de eventos poéticos, donde a menudo llama a otras voces conocidas de la poesía tanto del Valle del Henares (en general) como de Madrid (muchas de Alcalá, como la mía misma), decíamos por entonces que era un profesor de Lengua y Literatura por más de treinta años. Ahora añadiremos que ya se encuentra en jubilación, pero sigue plenamente activo tanto en la literatura, como en la organización de eventos literarios, como en en la participación de actos contra la guerra (como por ejemplo contra la de Ucrania) y otras causas. Nació en Madrid en 1956. Ha ejercido, como se ha dicho, de escritor, de profesor y de activista social, pero también ha sido un crítico y como tal tiene el libro La (re)conquista de la realidad (2007) y ha participado del libro colectivo La República y la Cultura. Paz, guerra y exilio (2009). Ha sido traducido a diferentes idiomas, a la vez que varios de sus poemas se han publicado en diversas antologías y otras obras colectivas.

Como autor teatral, que también lo ha sido, fue premiado por El refugio (2009). En prosa ha publicado las novelas Un mar invisible (2009), El tiempo cifrado (2014) y la distopía Un sollozo del fin del mundo (2023), y la colección de relatos Historias de este mundo (2011). Pero ya se ha apuntado que ampliamente conocido como poeta y como tal cuenta con los poemarios Grito y realidad (2008), Pero no islas (2009), Versos de invierno: para un verano sin fin (2014), Del amor: de los amos y del poder: de los esclavos (2016), Poemas del tiempo y del delirio / Poems of time and delirium (2019, publicado en New York), Recortes de un corazón herido: por la esperanza (2019), Preferimos el grito: antología poética (2022) y el actual libro con el que le vamos a comentar hoy, Réquiem y exaltación (2025). Como se puede ver en su obra escrita, el año 2009 y el 2019 fueron años cruciales y vitales en él.

Réquiem y exaltación, publicado entre finales de primavera y comienzos de este verano de 2025, ha sido publicado por la editorial Lastura dentro de su colección Alcalima. Su editora, Isabel Miguel, conoce la trayectoria de Matías Escalera de tal manera que incluso la cubierta la cuidó especialmente para tener un significado total con el poemario. Se trata de una fotografía de Harry/Adobe Stock (la fotografía de solapa del autor es de Demian Ortiz. Un peón de ajedrez de color rojo puesto sobre un tocón de árbol cortado y un fondo difuso. Es quizá una de las cubiertas de poemario más acertada de las que he visto últimamente, pues el poemario aúna una forma de poesía hoy en día no usual con una temática que, en los poetas más recientes, no suelen tratar, aunque algunos destellos han aparecido desde el 15M de 2011, e incluso un poco antes con la Gran Recesión de 2008, tendríamos un ejemplo en Samuel Santos, pero en general, como temática de libro no es el tema que más centre a los poetas del hoy: la clase obrera y su lucha y padecimientos. Ahora bien, Escalera le da una vuelta de tuerca y actualiza todo ello en una visión plena del siglo XXI, con el consumismo, las modas, los estilos de vida prefabicados y los problemas de "primer mundo" pululando, haciendo de esta obra testimonio de su tiempo, no exento de cierta ironía y cinismo. El peón de ajedrez claramente representa al individuo de la clase trabajadora con conciencia, de ahí el color rojo. Las interpretaciones y sugerencias de la composición son libres en el lector.

Es para quien esto escribe uno de los mejores poemario de los años más recientes. Se ha escrito desde un coro de voces. El autor es evidente que es Matías Escalera pero, en su experimentación y en su idea de poemario, concuerda con cierto espíritu de asamblea, escucha y puesta en común con otras voces. Así, aunque cita y compone poemas en conversación con Gramsci, Hölderlin, Primo Levi, John Lennon o Antonio Orihuela entre otros, contó con la colaboración de otros poetas que le aportaron algunos versos en esas conversaciones poéticas, María Ángeles Maeso, Esther Giménez, Ángela Martínez Fernández, Gsus Bonilla, Patricio Rascón, Fernando Barbero y Antonio Martínez i Ferrer. Conversa con ellos en la búsqueda que aúne la vieja lucha obrera propia de las primeras décadas del siglo XX, con otra activa de finales de la dictadura y posteriormente adormecida y con aún otra más joven y actual que se siente explotada silenciosamente y hasta alienada por los nuevos medios de comunicación. En el fondo todas comparten desde su propia voz el sentimiento de alienación y explotación que necesita de un mundo más justo.

Escalera explicará a final de libro que el poemario se compone de cuatro voces. La primera es la propia construcción que hace el propio narrador, el autor, a lo largo de los poemas para contarnos en conjunto el dolor de la clase trabajadora herida. La segunda voz es la que forma la propia clase obrera en un sentimiento antiguo, pero poetizada, sin atender tanto a sus tonos históricos, pero sin dejarlos olvidados. La tercera voz es la del capital, dice, la de la clase patronal o empresarial, también poetizada y, en este caso, presentada incluso alienada por sí misma sin darse cuenta. Esta sería otra especie de trabajadores que, siendo los que poseen los medios, se hacen dominantes y no se dan cuenta que también se explotan a sí mismos en lo humano. La cuarta voz sería la de los que llama "los nuevos esclavos", una idea que le lanzó una joven poeta que participa del libro. Sería la de los jóvenes sometidos a montones de deudas o de cosas inalcanzables, condenados a trabajos altamente abusivos, inestables y mal pagados, e incluso convencidos de trabajar gratis sosteniendo con sus contenidos las redes sociales de los nuevos medios de comunicación. Incluso aquellos que teletrabajando ponen sus propios medios económicos (por ejemplo pagando la electricidad de su hogar, para el beneficio del empresario. Pero eso, falta conversarlo con esa cuarta voz, le alcanza a todas las generaciones, no sólo a las jóvenes, ahí me falta quinta voz, la no escuchada, la no preguntada, la silenciosa. Yo leí el libro desde la quinta voz, el lector que soy con mi vivencia. 

(...)
Me duele la materia más gris y más triste
después del telecurro
y me cuesta invocar el seso/sexo
que salpique un poco de purpurina rosa
el nuevo/viejo/eterno precariado.
(...)

En ese diálogo a cuatro voces aparece hacia el final una especie de carta de Antonio Martínez a Matías Escalera donde se reflexiona sobre el sentimiento de clase obrera dormido y la necesidad de lucha. Quizá con una orientación marxista clásica muy evidente y olvidando otras visiones obreras, como las anarquistas y otras tendencias. Se puede matizar o discrepar de algunas cuestiones, pero es un texto que se aleja de la poesía del libro para introducirnos en una especie de discurso sindical y político que, al estar en un poemario, queda dentro del discurso de un libro construido a modo de diálogo en poemas que, al llegar a este final, rompe el diálogo y rompe la poesía para crear el soliloquio, el monólogo, de una sola voz.

Quien esto escribe ya le comentó en su día a Matías Escalera que aún habría una quinta voz, con la que uno se siente identificado. Sería más o menos la de gente de mi generación que ya por el periodo de crisis abierto por el 11 de septiembre de 2001, luego por la Gran Recesión de 2008 y después ya sea por la edad y otras cuestiones, ni hemos tenido la comodidad de los que precedieron, ni tenemos la esperanza del mundo prometido para los jóvenes. Malviviendo, superviviendo, antes por jóvenes y ahora por gente que no es joven ni es muy mayor, nunca ha estado en ningún lugar y nunca se han preocupado ya no por oírnos, sino siquiera por contarnos. 

El poemario, en esa peculiar construcción de diálogo, parece alcanzar a veces un nivel casi de teatro. 

Habla de de los problemas de la clase obrera, incluso de los que se da a sí misma, pero también toca los problemas del sexismo, la racialidad, el consumismo, la soledad, la incapacidad de entenderse, el ecologismo... 

Es un poemario valiente e hiriente, que es como debe hacerse poesía. Sin miedo y tratando de provocar al otro lo que haya de ser. También contiene experimentación. En una de sus partes podremos leer poemas construidos con signos y formas entendibles, aún no siendo letras. Es la misma parte que se construye con fragmentos de noticias, boletines oficiales, instrucciones... Todo cobra cuerpo de poema como en el más puro estilo dadaísta. Nos remite en cierto modo a la poesía soviética de Mayakovski, una poesía obrera, de lucha de clases y experimental que fue valiente para denunciar también la falta de libertad, lo que le dio problemas a dicho autor con el gobierno de la Unión Soviética.

Matías Escalera señala a la propia clase obrera actual sus propios frenos y contradicciones, como en el poema donde el veganismo entra en contradicción con otros valores cuando se va a comer una hamburguesa vegana a una gran cadena internacional de hamburguesas, o cuando determinadas formas de vida, como el deporte, se transforman en pura pose hueca que no reflexiona sobre sus objetivos. Las aficiones de ver series en canales como Netflix, vividas como si fueras excepcional y diferente, te transforman en alguien todo lo contrario de lo que se cree ser. No evita incluso marcar como problema que las luchas confundan y pierdan su sentido profundo cuando todo se remite sólo a qué palabras se pueden usar y cuáles no. O en la creación de nuevas censuras por parte de aquellos que dicen no defender la censura. Un poema muy provocador, pero que señala con el dedo. No culpabiliza pero anota el galimatías entre el diálogo de las cuatro voces.

(...)
...¡Cómprate un coche eléctrico!...
...Pero no preguntes de dónde salen las baterías...
(...)

La alienación obrera se ha apoderado de todas las generaciones obreras. La vieja habla con la joven y trata de despertarla. La joven le demuestra en su diálogo que no está dormida, que los problemas son los mismos, pero los tiempos son otros y las comodidades y ocios actuales son el nuevo opio del pueblo que, para Karl Marx, era la religión. Denuncia incluso desigualdades entre la propia clase obrera al crearse tabiques dentro de sus propios muros y así, mientras antes podía existir una cierta identificación de unidad, ahora hay una falta de unidad a veces favorecida por el nuevo capital al fomentar toda aquella idea de identidad que no termine de unir de nuevo a todos los obreros, sean hombre, mujer, joven, adulto, heterosexual, homosexual, de un lugar del mundo o del otro, veraneantes en otros países o comedores de pipas en un banco, etcétera.

(...)
...No te esfuerces ni disimules: a ti tampoco te importamos...
         (para ti también somos invisibles...)
...Crees que nos ves: pero no nos ves...
...Crees que tenemos el mismo amo: pero no lo tenemos...
Nosotros somos nuestros amos: el esclavo se
                                                                       [somete a sí mismo...
(...)

Creo que es un poemario muy necesario y muy acertado. Actual, moderno, experimental, concienciado de qué quiere de sí mismo y con un mensaje que te remueve por dentro, que a veces incomoda, pero no ofende, porque hace que mires dentro de ti y no sólo de ti para afuera. Lo dicho, quizá el mejor poemario de los años más recientes. Y quizá un comienzo para que las diversas voces empiecen a dialogar y a entenderse entre sí. O al menos a entender sus propios problemas y carencias, cuya solución estaría, precisamente en ese "uníos, hermanos proletarios" que aquí sería, "uníos, hermanos, sed humanos".


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

martes, 17 de septiembre de 2019

Memorias de un profesor malhablado

Título: Memorias de un profesor malhablado.
Autora: Matías Escalera Cordero. 
Editorial: Amargord. 
Año de publicación: 2013 (1ª edición).
Género: Ensayo, Pedagogía, Política
ISBN 13: 978-84-92560486

Matías Escalera es escritor, dramaturgo, crítico y profesor de enseñanza secundaria de Lengua y Literatura españolas, desde hace más de treinta años, y con su libro Memorias de un profesor malhablado nos muestra, desde su amplia experiencia, la realidad de nuestro horizonte educativo en la actualidad.

Habla con total franqueza, de forma directa, con verdadera preocupación y siendo conocedor de la necesidad de recuperar todo aquello que se le está esquilmado a la Enseñanza Pública. Reclama para los profesores, para los alumnos, para nuestra sociedad, una Escuela Pública, de todos y para todos, porque es la única manera de democratizar el saber y por tanto las oportunidades.

Se considera a sí mismo un profesor malhablado por nombrar la realidad tal y como es, sin adornos ni mentiras, pero leyendo su libro, sus argumentaciones y sus motivaciones desarrolladas desde su experiencia docente, se puede decir todo lo contrario. Podemos decir que es un profesor crítico con la historia pasada, presente y futura; un profesor conocedor al 100% de su entorno más directo de trabajo, es decir, sus alumnos y sus necesidades; un profesor comprometido hasta la médula con el trabajo bien hecho; un profesor que fomenta el cuestionamiento, la crítica y la búsqueda de información.

En las páginas de su libro hay espacio para la crítica, para la reivindicación, para la lucha, para el compromiso, para el trabajo duro y concienzudo, para conocer más las necesidades de los jóvenes y establecer sus límites.

Es un libro que va dirigido a los estudiantes, a los profesores, a los padres, a los contertulios, a los políticos, y sobre todo a estos últimos porque son los que opinan y legislan. Es una llamada de socorro ante la barbarie que se está cometiendo con la Escuela Pública.

“La educación es cosa de todos y para todos. Olvidar esta premisa nos condena al fracaso absoluto” (Suko)

 Reseña escrita por Susi Corrales-Suko.
(Reseña originalmente publicada en Lolo Rovira y Susi Corrales "Suko".)