Autora: Elena García Blázquez, Tabachkova.
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-09-55924-4
Laberinto de discordia, publicado en tapa blanda solapada, tiene su tercera reimpresión en 2025. Su portada blanca muestra una ilustración a mano de Javier Tejedo que muestra a una chica de espaldas, que nos recuerda a Tabachkova en cierto modo, en un plano picado ante la entrada de un laberinto. Dentro habrá una ilustración más, ahora en acuarela, del retrato de una chica joven desnuda en plano medio, con el cuerpo formado por un laberinto que lleva a su corazón, con la cara como perdida. Dos ilustraciones al servicio de la idea general del poemario, dedicado a la confusión emocional de las decisiones a tomar en la vida en momentos de fuerte cambio por motivos que se imponen en la vida, más que por decisiones deliberadamente tomadas sin previo conflicto.
Aunque las páginas son primordialmente en blanco, algunas aparecerán negras, con el texto en blanco, y otras en ocre, con las letras de blanco. Sirven casi de divisoria sin necesidad de determinar capítulos o partes, aunque se podría considerar que están al servicio de eso mismo, por lo que, si se entiende así, serían cinco partes, y si no se entendiera así, entonces hay que valorar que la estética de la página contribuye a aportar más mensaje al propio mensaje de los textos de sus poemas. Ciertamente esto también es así. Si uno lee esos poemas con meditación se da cuenta que hay una especie de unidad en el tono y el mensaje en las páginas negras y en las páginas ocres, por lo que la estética se une al poema como recurso poético, por tanto: como emisor del mensaje.
Prologó el libro Mario Pinel, aunque en una de las solapas aparecen hasta siete voces de personas posiblemente del mismo círculo generacional de la autora, posiblemente pertenecientes a alguno de los grupos poéticos donde ella se haya. Valoran brevemente a su poesía y a ella. Tabachkova escribe el epílogo, donde suma aún tres poemas finales para explicar en cierto modo su vida más reciente en 2023, y da los agradecimientos (segundos agradecimientos) justo al final del libro.
El libro prolifera en citas poéticas de autores conocidos de la poesía y de la música para dar paso o pie a los poemas de Tabachkova. Tal como se comentó en la antología del Cuervo Blanco, su estilo sigue siendo un estilo muy ligado a la poesía formal, respetando las métricas clásicas establecidas. En muy pocas ocasiones rompe con esto. Esto hace que a veces su poesía suene un poco con aires de poesía de muchas décadas antes de su propio nacimiento.
Un indomable muro alberga
la carga de años sin destellos,
reparadores de quimeras,
reponedores de algún sueño.
(...)
Sin embargo, introduce algún destello, algunas temáticas que empiezan a apuntar a un cierto gusto por algo más contracultural y algo más rompedor. Eso hace pensar que aún está en el proceso de interiorizar más el rumbo poético propio que desea expresar. Proceso que probablemente, con su actual cambio de ciclo vital puede que vuelva a virar en su propia búsqueda, acorde a sus experiencias vitales y como se vayan desarrollando y acumulando. En todo caso, esos destellos que asoman en algunos poemas de este poemario casi nos guiñan el ojo para hablarnos del caos personal interno que, al chocar con uno mismo, nos llevan a los excesos en una lucha personal y secreta dentro de nosotros en los momentos de zozobra, de encontrarse perdido en el laberinto interior, o como diría Góngora o Machado, en nuestras galerías del alma.
Me ahogo en los excesos
de un Jim Beam,
del latir del alma
en un frenesí.
(...)
Pero también, como hemos visto en estas notas en obras de otros autores cuya vida está prácticamente entera en el siglo XXI, o sea acorde con su generación, crea poesía social y con cierta actividad reivindicando justicia o señalando algo al lector.
Alicia en el país de las injusticias
se ha precipitado,
o eso dicen las noticias,
desde la terraza de la que ya
no iba a ser su casa.
(...)
Tabachkova tardó cinco años en publicar su segundo poemario, aunque, como ella dice, no dejó de componer. Como auténtica poeta que es, lo hizo para sí misma, como necesidad de expresión y conversación de ella con ella. Ese ejercicio primordial que hace que el poeta sea poeta, que la poeta sea poeta, esa observación de los múltiples valores emocionales en un lenguaje que nos ha de ser más que un lenguaje. De ahí a la decisión de compartir los escritos depende mucho de cada poeta, pero suele darse también esa necesidad de expresar a los demás lo que te expresaste a ti. Tiene un efecto entre terapéutico y artístico. Y en esos periodos en los que una persona va componiendo, pero no mostrando, pueden surgir buenos o malos poemas, unos más fuertes, otros más flojos, pero todos necesarios para quien es poeta en su impulso a hablar consigo mismo, a soltar... o a amarrar, según sea. A conversar silenciosamente con la palabra que a uno mismo nos damos. He ahí el laberinto. Un laberinto emocional y sensitivo, que puede caer en lo estético o huir de ello, en lo constructivo y en lo autodestructivo, en lo racional y en lo irracional.
Evidentemente, ese laberinto interior se suele dar especialmente en los momentos más claves de nuestras vidas, donde nuestra mente está en plena actividad y en plena indecisión y decisión, en pleno combate contra los gigantes invisibles, los enanos inasibles, las cuestiones que de primordiales que son, nos hacen de nosotros un ser y un no ser y un luchar por ser.
Concretando, tal como Tabachkova nos indica en sus poemas y en su epílogo, la temática del poemario en general aborda la adversidad y las contrariedades de la vida que nos ponen al borde y al límite, perjudicando la salud mental. Hay que cuidar más la salud mental, nos recuerda ella. Y en cierto modo, con una lectura completa del libro, aunque nos habla de una lucha interna, íntima y solitaria, nos grita a voces la necesidad de escuchar al otro y de ser escuchado, no somos terapeutas, pero hablar y ser oídos, simplemente oídos, ayuda a entendernos y sanarnos. Las crisis emocionales diversas, la depresión severa, la lucha por su superación y, en este caso, pasados traumáticos que en este poemario se intuyen porque se citan pero no se explicitan, son lo que mueven estos versos.
La inmensidad del truenoy la luminiscencia del rayo
ahondan en el espanto
de una mente
que perdió la capacidad
de regresar a los suburbios
de la realidad.
(...)
Hay referencias a pasados familiares y también algún poema donde ajusta cuentas con alguien que la dañó en lo que se podría entender un engaño amoroso, o un desengaño. Pero va más allá, como la búsqueda de la identidad personal, donde llega incluso a decir que adora un idioma, el ruso, que no ha terminado de conocer y que se encuentra lejos (recordemos que es rusa de origen). En ese sentido existe el desarraigo, aún a pesar de que si uno se fija en su biografía antes escrita se la ve muy arraigada. He ahí la contradicción interna muy propia de quienes escribimos poesía.
No obstante, encontramos en las páginas ocres numerosas referencias al amor y a la vivencia del sexo, quizá de recuerdos de primeras experiencias o de grandes vivencias, que, para quien esto escribe, suponen estos poemas junto a los más desarrapados del alma, uno de los puntos fuertes de la lectura del libro. Incluso en esos poemas de amor sobresale un poco el dolor, la falta de algo. Mantiene la coherencia
Quepa terminar estas notas con que acorde también a lo ya visto en su inicio de 2017 tiende a la cita y referencias cultas e intelectuales, dejándose llevar por ellas y dotando a sus poemas de un componente más allá de lo pasional y lo emocional, más allá de lo estético, un componente de raciocinio, de reflexión, de meditación. En este sentido, uno de los poemas principales que nos guía en lo que vamos a leer es el primer poema y los que le siguen de manera inmediata. En ellos se leerá una búsqueda estando perdidos en nosotros mismos, una dejadez en la embriaguez (especialmente de whisky), y una respuesta que nunca es respuesta ("es el pájaro de Schrödinger", llega a escribir en referencia metafórica a la paradoja del gato propuesta por Schrödinger, el cual puede o no estar metido en una caja).
En esa alta intelectualidad de Tabachkova, ella inicia el poemario citando a Patrick Rothfuss, dándonos la clave: "Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades."
Como un viaje psicológico dentro de nosotros mismos en nuestros peores momentos el poemario explora esas cuatro puertas de nuestra mente. En el epílogo Tabachakova nos dirá que son más de cuatro puertas. Y en los preciosos y perfectos tres poemas finales nos recomendará no apresurar el camino.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

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