Mostrando entradas con la etiqueta Gráficas Ballesteros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gráficas Ballesteros. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de mayo de 2025

Otras historias de Alcalá de Henares

Título: Otras historias de Alcalá de Henares
Autor: Arsenio Lope Huerta. 
Editorial: Producciones Y. Mingaseda. 
Impresor: Gráficas Ballesteros
Año de publicación: 2006 (1ª edición; prólogo de Antonio R. Naranjo); 2012 (3ª edición).
Colección: Misceláneas. 
Nº de volumen en la colección: 6
Género: Historia; Ensayo; Biografía; Artículos.
ISBN: 978-84-93234451
 

Arsenio Lope Huerta (1943-2021), que fuera alcalde de Alcalá de Henares en el comienzo de la década de 1980 por el Partido Socialista Obrero Español, y posterior articulista e historiador local, publicó diversos artículos y ensayos en prensa de Alcalá de Henares donde hablaba a veces de curiosidades, biografías, tradiciones o determinadas cuestiones de la Historia local en el desaparecido periódico Diario de Alcalá (cerrado en 2016). Parte de estos artículos, casi de costumbres, se publicaron a modo de miscelánea, precisamente en la colección Misceláneas de la editorial Producciones Y. Mingaseda. en el libro Otras historias de Alcalá de Henares, publicado en 2006 y que en 2012 alcanzaba la tercera edición, quizá por el tirón y la popularidad del autor, más que por el libro en sí. Contaba con un prólogo del director y dueño del citado periódico, Antonio R. Naranjo. Se recogían allí historias fundamentalmente cercanas a las épocas actuales, sobre casas del centro de la ciudad, personas alcalaínas populares, fiestas, y otros temas propias del costumbrismo. Recuperaba Arsenio de este modo las historias de las gentes de Alcalá y las sumaba a la Historia de Alcalá. Contó aquel libro una cubierta con una mujer caminando por una de las calles céntricas, proyectando su sombra por la de una puerta de una casa solariega. Daba así el autor un poco más de su amor por la ciudad y sus gentes y venía reconocer en cierto modo que la ciudad es algo más que monumentos e Historia con mayúscula. Es fundamentalmente las personas que la habitan y sus historias. 


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 15 de marzo de 2025

Nacarino (historias de la guerra, de las cárceles, de Alcalá...)

Título: Nacarino (historias de la guerra, de las cárceles, de Alcalá...).
Autor: Urbano Brihuega Moreno.
Editor: Urbano Brihuega Moreno (autoedición).
Imprenta: Manuel Ballesteros Industrias Gráficas.
Año de publicación: 2007 (1ª edición).
Género: Historia; Biografía; Memorias.
ISBN: 978-84-932153-1-7

 

Ya conocíamos en estas notas al historiador y ex-concejal por el PSOE Urbano Brihuega, pero hasta la fecha sólo habíamos hablado de su muy notable libro premiado La instrucción pública en Alcalá de Henares. El periodo entre Repúblicas, 1873-1939 (2005), siendo su bibliografía mucho más amplia que un simple título. Por ello hoy cabe hablar de otro de sus títulos de gran éxito, actualmente descatalogado, una rareza imprescindible para la historiografía del siglo XX alcalaíno, imprescindible en una biblioteca de libros de Alcalá de Henares y una rareza muy difícil de localizar para su adquisición hoy día. Se trata de Nacarino (historias de la guerra, de las cárceles, de Alcalá...). Es también ciertamente experimental. Se trata de un libro de Historia de Alcalá de Henares, pero también es una biografía escrita por Urbano Brihuega a modo de falsas memorias. Falsas sólo en cuanto a que está escrita en primera persona, como si quien estuviera narrando su biografía y pensamientos fuera Nacarino Fernández, cuando en realidad lo hacía Urbano en parte transcribiendo conversaciones, grabaciones de conversaciones y recuerdos de su trato con el propio Nacarino, a lo que ayuda en su otra parte su propia labor investigadora como historiador con sus propios conocimientos y con sus investigaciones tanto con conversaciones y documentación a través de la familia de Nacarino, como en la consulta de archivos, por ejemplo el de Servicios Penitenciarios. Una labor ardua que aporta muchos detalles, algunos muy personales del personaje, así como fotografías familiares y personales de esta persona que tuvo cierta repercusión en la ciudad de Alcalá de Henares tras la guerra civil de 1936-1939.

Urbano Brihuega estaba en contacto con Nacarino para escribirle esta biografía en los mismos últimos años de este en los que también lo estaba Julián Vadillo para escribir con Alejandro Remeseiro su investigación La explosión del polvorín en Alcalá de Henares (1947) (2009). No obstante, Nacarino fue uno de los protagonistas de aquella explosión fortuita que sirvió de excusa al gobierno de Franco para la represión contra más de ochenta alcalaínos de izquierdas que eran inocentes, y el fusilamiento de ocho de ellos en 1948. Lo que aportó Nacarino legando su memoria a estos historiadores fue muy útil y utilizado en Historias generales de Alcalá de Henares posteriores y en algunas otras investigaciones de Historia sobre aspectos más concretos del siglo XX alcalaíno, como el muy relevante El movimiento obrero en Alcalá de Henares, 1868-1939 (2014), de Julián Vadillo; o como el de quien esto escribe, Daniel López-Serrano "Canichu", cuando aporté mi investigación La depuración de maestras y maestros en Alcalá de Henares (1939-1941) (2021).

Nacarino no pudo ver ninguno de estos libros, ni siquiera su biografía. Murió en 2007, hecho que salió en toda la prensa local de Alcalá de Henares existente en ese año y con motivo de este libro. Urbano se apresuró a homenajearle sacando adelante este libro con ayuda de la familia, el Foro del Henares y de la Fundación Indalecio Prieto (instalada en el Archivo Obrero). Se presentó en el salón de actos de la Universidad de Alcalá de Henares, exactamente el del colegio de San Ildefonso ("la Cisneriana"). Se implicó en la presentación numerosos historiadores, familiares, políticos locales e incluso un político a nivel nacional, como era el diputado López Garrido, uno de los asesores del entonces presidente de gobierno Rodríguez Zapatero (PSOE), que en el pasado había estado en Izquierda Unida, donde estuvo Nacarino, por haber sido este del Partido Comunista de España (PCE). En la presentación este diputado trató de atar el libro a la Ley de Memoria Histórica, aprobada ese 2007 (actual de Memoria Democrática desde 2022), aunque el origen del libro iba muy al margen de esa ley. También habló el alcalde de Alcalá, Bartolomé González, del Partido Popular (PP), quien  recordó y honró a Nacarino por su sacrificio por valores democráticos y su contribución como vecino, salvaguardando las diferentes posturas políticas entre ambos, pues, dijo, más allá de eso, ambos eran demócratas y de Alcalá.

Urbano Brihuega escribió, editó y pagó de su propio bolsillo toda una inmensa edición del libro que se agotó al instante el día de aquella presentación. Inmensa para lo que es una edición pagada por el propio autor, sin editorial detrás, o sea, en comparación con una editorial es una edición limitada. Lo había creado gracias a los servicios de la imprenta alcalaína Gráficas Ballesteros, que también conocían a Nacarino. Se negó a cobrar nada de dinero por el libro. Toda la inmensa edición fue gratuita aquel día. A pesar de que nadie se deshace de su ejemplar, alguna vez se ha visto alguno en alguna tienda de antigüedades, rarezas y segunda mano, con un precio económico elevado por ser hoy día un libro que aporta mucho, pero raro de encontrar.

A todo esto, hay que tener en cuenta que las memorias de Nacarino dio muchos datos y abrió muchas puertas que en su momento no se querían abrir, ni hablar de ellas, acerca de la Alcalá de Henares posterior a la guerra civil, su ambiente, la represión y la división social existente, pero hasta ese momento (2007) obviada o silenciada en lo público. Ahora bien, no deja de ser unas memorias y en trabajos posteriores, incluidos los de Vadillo, que también le trató mucho en vida, es contrastado y matizado en algunas de sus percepciones o recuerdos. Nacarino nos desvela muchas cosas que fueron verdad, algunas demostradas con documentos de archivos estatales y municipales, otras contrastadas con otros testimonios, pero también tenía sus propias percepciones. Como saben todos los historiadores de profesión y carrera, las memorias son una fuente primaria de información muy importantes, pero por ser memorias necesitan de contraste.

Nacarino era uno de los alcalaínos miembros del PCE clandestino que tras la explosión del polvorín de Alcalá en 1947 fue usado como cabeza de turco por la dictadura de Franco (fueron fusiladas ocho personas inocentes y encarceladas, si no recuerdo mal, ochenta más). El libro se podría completar con las memorias del afamado poeta comunista Marcos Ana, Decidme cómo es un árbol (2007), pues Marcos Ana también tiene su vida de la guerra civil y de la cárcel posterior a Alcalá de Henares. Nacarino y Marcos Ana se conocieron en la cárcel, pero ambos nos dan datos del Alcalá de la República, de la guerra y de la cárcel política. Pensemos que el actual Parador Nacional de Alcalá de Henares se estaba terminando de construir, precisamente en los años en los que se escribía este libro, en lo que era las ruinas y solar de un antiguo colegio universitario del siglo XVII que en los siglos XIX y XX fue cárcel y, en concreto durante la dictadura de Franco fue la cárcel política masculina, en la actual calle Colegios. Por ella, entre otras cárceles políticas de España, anduvieron ambos.
 
Nacarino Fernández era un niño alcalaíno tras la guerra civil, de la que no participa por no tener edad. De hecho, en este libro confiesa ser uno de los niños que a escondidas vieron algunos de los fusilamientos detrás de la capilla de El Val y y dio detalles y nombres del cómo y de quién daba el tiro de gracia. Se siente afín al PCE y milita en él clandestinamente en los primeros años de la dictadura, los tiempos más duros de la represión y las ejecuciones tanto judiciales como extrajudiciales. La violenta explosión en 1947 del polvorín militar de Alcalá de Henares en el monte Zulema, o Gurugú, que provocó la deformación fisiológica del monte y el curso del río, la destrucción del puente Zulema, la de una central eléctrica y desperfectos en las casas de Alcalá, así como la muerte de algunos soldados, fue tratada por el gobierno de Franco como un sabotaje de la izquierda clandestina para aprovechar la catástrofe en el sentido de eliminar con sentencias judiciales a parte de los contrarios de Franco que tras 1939 aún no habían eliminado. Estaba cerca otra catástrofe como fue la explosión del polvorín de Cádiz, que se sintió como un terremoto y que fue tratada de igual manera. Ambas habían sido accidentales por el mal estado de esos polvorines y lo que guardaban en ellos. Lo accidental de estos sucesos fue silenciado, aunque los documentos de archivos que permanecieron secretos hasta avanzada la democracia, demostraban que sus propios peritos militares dictaminaban que habían sido accidentes dramáticos, sin embargo había orden de achacarlo a atentados de la izquierda clandestina. Versión oficial de Franco que perduró en el pensamiento popular durante décadas y que aún hoy en 2025 hay quien defiende el origen criminal y niegan la realidad evidente del accidente, pese al trabajo de historiadores como Vadillo o testimonios como Nacarino, uno de los primeros en hablar en público sobre lo injusto de su acusación.
 
Apresaron en el caso alcalaíno a unas ochenta u ochenta y dos personas personas de otras tantas que señalaron. A pesar de que hallaron testigos que afirmaron que no estaban en los lugares que las autoridades decían en determinado momento, y a pesar de que no encontraron nada incriminatorio, salvo sus pensamientos de izquierda o sus afiliaciones clandestinas, fueron condenados a penas de cárcel, incluidas mujeres. Ocho de ellos fueron condenados a muerte en 1948. En realidad fueron condenados a muerte diez, como ejemplo disuasorio a todos los contrarios a Franco, para que dejaran de ser contrarios. Los exiliados españoles se movilizaron y contaron incluso con ayuda del muralista mexicano Siqueiros, hasta el punto que la Organización de Naciones Unidas (ONU) pidió formalmente a Franco que no llevara a cabo las ejecuciones. Franco conmutó la pena de muerte a dos de los menores, por eso se fusiló a ocho y no a diez, en el Penal de Ocaña. De los dos conmutados de pena de muerte a pena de cárcel uno era Nacarino, el otro era Lidó, en principio del PCE y con el paso de los años del PSOE, siendo uno de los primeros en ocupar el ayuntamiento como cargo electo tras la dictadura, con las primeras elecciones municipales democráticas de 1979.  

Nacarino recordaba todo aquello, más las torturas recibidas durante el presidio. Le llegaron a reventar un ojo, pasó el resto de su vida con un ojo de cristal. Contaba las condiciones de vida en la cárcel, así como haber coincidido en uno de los presidios (les trasladaban de uno a otro cada cierto tiempo) con gente posteriormente muy conocida, así como recuerda el peso de los poemas de Miguel Hernández, muerto en la cárcel en 1942. Pero su memoria va más allá y recuerda cuando es liberado al fin y regresa a su casa y familia en Alcalá de Henares.

Nos narra una ciudad llena de silencios y de rencores, empobrecida y en ruinas. Su juventud se ha perdido en la cárcel y es un hombre adulto que encuentra por compañía femenina el de diversas prostitutas habituales en los prostíbulos alcalaínos, cosa que narró él mismo en aquellas entrevistas transcritas y algunos papeles que escribió para Urbano Brihuega y su libro. Nos da así también este otro aspecto más difícil de conocer para los historiadores, porque habitualmente suele ser más difícil de rastrear. Se transforma así también en un importante testimonio tanto del lumpen alcalaíno, como de las miserias de la posguerra o la psicología imperante en la sociedad.

Recorre la dictadura, nos narra su vida, nos cuenta como se asienta y crea su familia. No repara en contarnos lo bueno y lo malo, y nos posa en el regreso de la democracia en los años 1970. Es un testimonio que abarca algo más que la explosión de 1947 y su represión. Nacarino llegó a hablar de la Alcalá anterior a aquello, pero da voz personal a aquellas cárceles y lo que se vivía en ellas, y a aquella Alcalá de Henares popular, dando el punto histórico de la sociedad y lo que fue la vida entre vencedores y vencidos. La España del hambre y los derrotados, la de la falta de cultura, con el paso del tiempo la de cierta recuperación. Son unas memorias, pero como todas las memorias son una fuente primaria importante de datos e información.
 
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu". 

sábado, 30 de noviembre de 2024

Tras el cristal oscuro

Título: Tras el cristal oscuro.
Autora: Jennyfer Barrachina.
Editora: Genoveva Barrachina (Jennyfer Barrachina, autoedición; en colaboración con el Centro Asesor de la Mujer de Alcalá de Henares, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y la Universidad de Alcalá de Henares)
Impresor: Manuel Ballesteros Industrias Gráficas, S.L.
Año de publicación: 2002 (1ª edición; prólogo de  Daniel Salgado Leia; introducción de Jennyfer Barrachina; palabras de solapa y contracubierta de Silvia Pontero y Mario del Pozo).
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-607-4877-4

 

Entre las autoras de Alcalá de Henares conocidas con pseudónimo se encuentra Jennyfer Barrachina, cuyo nombre real es Genoveva Barrachina Moreno. Ella misma autoplicó en 2002 el poemario Tras el cristal oscuro, en cuya publicación se implicaron Centro Asesor de la Mujer de Alcalá de Henares, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y la Universidad de Alcalá de Henares. Tenía un prólogo de Daniel Salgado Leia que analizaba la obra, y un texto de Mario del Pozo en una de las solapas de la cubierta y en contracubierta sobre la trayectoria literaria de la autora, y otro texto en solapa de Silvia Pontero describiendo a la autora y al libro. Barrachina nació en Madrid en 1963. Cursó estudios de Literatura y Psicología Social. Reside en Alcalá de Henares y aquí elaboró cierta actividad literaria a nivel local colaborando con las revistas Duende y Fierabrás, que era habitual encontrar de manera gratuita en cafeterías y bibliotecas públicas en la décadas de 1990 y 2000. Fue a partir del comienzo del siglo XXI que se animó a participar de manera abierta al público con su propia literatura. Aunque hubiera escrito  desde su juventud, como se ve le llega tardíamente su producción al lector. En 2000 ganó su primer concurso literario organizado por la Comunidad Autónoma de Madrid, y lo hizo con un poema contra los malos tratos a la mujer. En 2001 ganó un premio de relato erótico y hasta cuatro premios de poesía. Aquellos los ganó con poesías dedicadas al erotismo, a la inmigración y otros temas. En 2002 ganó un concurso literario de relato breve con un relato dedicado a la igualdad de género que convocó el Centro Asesor de la Mujer de Alcalá de Henares, que es el mismo que se implicaría ese mismo año en publicar el libro del que hoy hablamos, como ya se ha dicho. También ese año ganó otro concurso de relato breve con un relato dedicado a la infidelidad desde lo psicológico y lo social. 
 
Tras el cristal oscuro contenía los poemas ganadores de los concursos entre otros. Evidentemente se trataría de un primer libro publicado y ella, como otros autores que al hacerlo buscan recopilar lo que durante años anteriores han escrito o seleccionar lo que consideran lo mejor de aquello. Contaba con una ilustración de cubierta sin firmar donde numerosos garabatos se salían de un recuadrado que podría recordar hasta cierto punto el bocadillo de los cómic al hablar los personas, y del cual se salía o entraba una sombra negra. Aparente metáfora visual de la psicología de las personas en tiempos de incertidumbre y confusión. Contaba con un papel de alta calidad y gramaje, haciéndose notar quizá el peso que tuvieron en ese momento las instituciones que colaboraron. La propia Barrachina añadía a las palabras de aquellos que la prologaron una introducción propia donde incluso se citaba a sí misma para introducirnos la introducción: "La vida tiene su memoria en algún rincón del alma. No cometemos el error de desconocer a nuestros semejantes, sino el de pensar que podemos cambiarlos". Sin embargo, esas palabras se vuelven crípticas y quizá un mensaje a alguien, pues e su introducción ella reflexiona sobre qué significa escribir para ella y cual es el efecto psicológico que le produce en forma de liberación ante lo que la abruma. Cita allí que alguien le habló qué le resultaba a sí escribir, alguien, dice ella, a quien quiso más que a ella misma. Puede que justo en la lectura entre líneas, justo en lo que no se dice explícitamente, esté la clave de los poemas de este libro.

Aún escribe Barrachina una segunda introducción que fecha en mayo de 2002, tras la dedicatoria a hijos y seres queridos donde afirma que la ayudaron a sobrevivir. Se evidencia así que ella ha sufrido un fuerte trauma o acontecimiento traumático en el que el acto de escribir le ha resultado psicológicamente liberador. Sin embargo, no nos confiesa el trauma, sólo su existencia y su superación aparente. En esa segunda introducción reflexiona más íntimamente sobre las pasiones humanas, la soledad, la melancolía, el sufrimiento y... y se detiene específicamente a reflexionar sobre la pasión como algo que arrasa y que además afecta a la memoria. Es significativo que este texto, que nos vuelve a hablar entre líneas diciéndonos algo sin contarlo de manera explícita, es cerrado seguido de un poema anexo titulado "Maltratada por tu amor negro", donde se pueden leer versos como: 

(...)
No hay dudas sobre las sombras negras: 
todas son negras, negras oscuras, negras...
El dolor ya no camina con mis pies
sobre las espigas de acero. También es negro.
(...)

Escribirá otra especie de introducción en donde ella divide el poemario en una segunda parte. Se dirige en segunda persona de singular al lector o a ella misma en reflexión, que es lo más probable. Ahí cabila sobre la memoria y cómo esta puede variar los hechos pasados, pero sobre todo sobre la reflexión de lo que se recuerda cuando se encuentra sola, en el sentido de una soledad vital, de que ha llegado a un momento de su vida en el que se encuentra sola. "El alma del poeta se sale del mundo. / Divaga", dirá en uno de los poemas de esa segunda parte.

La poesía de Barrachina tiende al arte mayor de la métrica larga y a los poemas extensos, aunque en alguna ocasión, como en un mar de olas, intercala poemas más o menos breves en arte menor, e incluso aparecen algunos caligramas cuyas formas estéticas añaden significado al poema. Se trata de una poesía muy reflexiva, de pensamientos íntimos y personales que indagan en la psicología de la persona, poniendo como punto de partida la voz y persona de la propia autora. 
 
Yo, tan sólo soy un alma de piedra
que arrastra cadenas.
Un hueco sin respiro.
Arena de angustia que transpira la piel.
Carne sin beso abrazada por fantasmas.
Veneno de soledad.
(...)

Atraviesa el poemario un profundo sentimiento de soledad tras la perdida de alguien que llenó su vida. Confiesa en algún verso que la pérdida es por la muerte del otro. Ha sido la existencia del otro compartiendo vida con ella lo que ella entiende y ha vivido como una parte de sí, por lo que ha muerto una parte de ella. En un profunda melancolía lucha por conservar la memoria intacta, pero la memoria se mueve.

(...)
Tú y yo viviremos eternamente en el eco del camino recorrido.
Siento una piedra en el pecho... pero no quiero tocarte:
el más mínimo roce podría dañarnos en el despertar del sueño.
(...)

Con un lenguaje rico en símiles, alegorías y metáforas, que explora su interior emocional con profundidad, crea bellas imágenes materiales para recrear las emociones inmateriales que la embargan. Pero en medio de esta temática de soledad y lucha contra la memoria para que se conserve vivo quien era parte de ella, aparecen los mencionados poemas ganadores y otros de etapas anteriores de la vida, en algunos se desprende el amor vivo posiblemente por la misma persona que falleció. Entre esos poemas está el poema "A Federico", dedicado a Federico García Lorca, cuyo estilo literario está muy alejado del de ella, aunque ella experimente con los caligramas. También está "Poesía", describiendo el amor de ella y la otra persona. O también "Sonrisa de mujer", dedicada a una mujer en general que sufre porque no se cree fuerte y capaz y la poeta la insta a descubrir su propia fuerza, lo que se puede entender quizá como un poema contra el maltrato, o bien, al quedar abierto el porqué de ese sufrimiento se puede entender también como un poema feminista para que las mujeres que se creen incapaces por sí solas de andar por la vida se autovaloren o, como se ha popularizado en los últimos años: se empoderen. 

Quizá por todo ello le valió la atención del Centro Asesor de la Mujer. Para quien esto escribe el poemario cobra su principal fuerza y valor cuando ella nos escribe desde una sinceridad llena de imágenes poéticas sobre esa pasión arrolladora que la abruma de soledad en combate con la resistencia a olvidar o cambiar el recuerdo del ser amado fallecido. Un combate que, por otro lado, es el que le alimenta el sentimiento de soledad. Falta la etapa, quizá, de la aceptación del cambio, que no es en absoluto el rechazo al ido, sino la aceptación de una nueva etapa por la imposibilidad de la continuidad de la etapa anterior en la vida. Eso queda reflejado en numerosos poemas del libro, pero crea unos poemas con cierta fuerza gracias al manejo que tiene la autora para sugerir y describir sus emociones.
 
Voy saludando escombros de esquinas y rincones
por el sabor añejo del tiempo, y no oigo nada...
toda esta prisa por terminarlo todo,
todo ese silencio que se fragmenta en punzantes palabras,
toda esa quietud mayúscula, solemne, obsesiva,
excéntrica, casi enfermiza, que mastica mis miembros...
y toda esa prisa por terminarlo todo.
(...)
 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

lunes, 29 de enero de 2024

Así dimos el cante. La memoria sonora de Alcalá (1965-1978)

Título: Así dimos el cante. La memoria sonora de Alcalá (1965-1978).
Autores: Pedro Atienza y Olga García .
Editorial: Foro del Henares.
Impresor: Gráficas Ballesteros.
Año de publicación: 2002 (1ª edición; prólogo de Manuel Rioyo, presidente del Foro del Henares).
Género: Historia; Biografía; Música.
ISBN: 978-84-607-5451-0


Ya habíamos hablado del poeta, periodistas cultural y flamencólogo alcalaíno Pedro Atienza, hablamos de su vida cuando comentamos y presentamos con Sonetos de las voces propias. Ahora volvemos a él presentando también a Olga García. Olga García es una periodista alcalaína licenciada por la Universidad Complutense en 1999, aunque realizó un Máster de comunicación corporativa e institucional en 2009 en la Universidad de Alcalá de Henares. De 2001 a 2004 fue directora, editora y redactora de informativos de radio COPE del Valle del Henares, pasando de 2004 a 2006 simplemente a redactora. Desde 2006 hasta la actualidad forma parte del Departamento de Comunicación Institucional de la Universidad de Alcalá, trabajando con la mejora de la imagen institucional de dicha Universidad. Su nombre se une a Pedro Atienza, a quien debió conocer en la radio, cuando ambos colaboraron para crear y publicar el libro Así dimos el cante. La memoria sonora de Alcalá (1965-1978), en 2002.  Este libro se agotó muy rápido en las librerías alcalaínas y aparentemente no se reeditó, aunque unos años más tarde aparecieron algunos ejemplares en una librería ya desaparecida. Además, en 2002, se publicaron semanalmente una serie de artículos en la prensa diaria de Diario de Alcalá. El libro recuperaba la memoria de todos y cada uno de los grupos musicales que hubo en Alcalá de Henares entre 1965 y 1978, un aspecto que había caído en el olvido, pero que tuvo su importancia. 

Por la cercanía a la base aérea militar de Torrejón de Ardoz los alcalaínos vieron en sus calles a norteamericanos, algunas personas de raza negra y también avances y conductas que no había en España, al menos de manera generalizada, como las guitarras eléctricas y el rock, que se las podían permitir muy pocos. En 1965 los Beatles visitaron España y el rock, que ya había llegado a España años antes, se multiplicó en su nueva forma más rock y menos rock and roll. De Alcalá de Henares salieron músicos que luego tocaron en la banda de Miguel Ríos o que tocaron con grupos muy afamados del rock español del momento, como Pekenikes, y otros que si bien fueron locales dejaron muy buen gusto y recuerdo. Además sirve para entender los gustos cuando menos de los alcalaínos, porque mientras en España se afinó el gusto por los cantautores según llegó el tardofranquismo (1970-1975), en los repertorios habituales de los grupos de Alcalá encontramos muy recurrentemente Credence Clearwater Revival o Stills, Nash & Young o Jimi Hendrix, evidencia clara de la influencia estadounidense en el panorama nada usual en el momento español de Alcalá. La evolución musical de Alcalá ha continuado hasta la actualidad y es más que evidente la buena salud de nuestros músicos, que siempre han ido a más. 

Tiene una tarea muy compleja de localizar, entrevistar y lograr material de todos los músicos que han  sido en Alcalá, por más que seguramente Atienza puede que tuviera relaciones de amistad o conocido con todos o casi todos desde su juventud. Es memoria, pero es también Historia. La Historia social y los cambios a través de la música rock que, a pesar de ser desde una localidad como Alcalá, tiene su necesario reflejo en la trayectoria en España de todo esto, si bien Madrid y Barcelona son lugares más cosmopolitas por su importancia y tamaño. Otros lugares que pudieron ser focos similares a Alcalá serían Cádiz, Rota y Zaragoza, igualmente por su cercanía a bases militares estadounidenses, y Gibraltar en cuanto a Reino Unido, aún pese a los cierres intermitentes de la verja de la frontera. Acasos aparte ligados al turismo eran las islas Baleares y Canarias o determinadas poblaciones de la costa mediterránea, cuyas influencias llegarían en todo caso en los veranos y no de manera permanente todo el año.

La obra merecería una continuación, a pesar de lo complejo que esto sería y que requeriría de autores más jóvenes que hayan vivido el intervalo de 1978 al actual 2024, todo lo más, también, porque Pedro Atienza falleció. 

Un libro necesario en la historiografía del siglo XX alcalaíno que, habitualmente, es obviado o ignorado, lamentablemente, aunque da claves de la Historia social y aporta pistas de la evolución alcalaína en este sentido. 


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 19 de agosto de 2023

El Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares y su entorno urbano, siglos XVIII-XIX

Título: El Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares y su entorno urbano, siglos XVIII-XIX.
Autor: Ángel Alba Alarcos.
Editor: Ángel Alba C.O. (autoedición).
Impresor: Gráficas Ballesteros
Género: Historia; Religioso; Arquitectura; Arte.
Año de publicación: 2006 (1ª edición).
ISBN: 978-84-609-6278-4

 

Uno de los edificios religiosos emblemáticos de Alcalá de Henares es el Oratorio de San Felipe Neri. Este ha recibido una gran cantidad de libros escritos por uno de sus sacerdotes más veteranos, Ángel Alba Alarcos, que supo escribir sobre él y su orden religiosa desde muy diversos aspectos en relación a Alcalá de Henares y evidentemente también a su obra religiosa. Uno de esos libros nos sirve hoy para presentar a este autor, El Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares y su entorno urbano, siglos XVIII-XIX, publicado en 2006. Lo cierto es que Ángel Alba solía autopublicar todas sus obras, si bien la congregación religiosa podía ayudar a difundirlas o aportar algo. Como sea, el legado de Ángel Alba es todo un aporte documental y patrimonial también al conocimiento de Alcalá de Henares también desde el Oratorio de San Felipe Neri, el cual lleva varios siglos teniendo un papel entre los alcalaínos. No obstante, entre los católicos practicantes esta es una de las iglesias a la que más fielmente acuden sus parroquianos, aparte de ser atractivo turístico por sus particulares características, por ejemplo que no tiene una planta en cruz y que contiene en sí un interesante juego de luz natural en su interior. Restaurado en los años inmediatamente anteriores al año de la pandemia, suele acoger oficios religiosos tanto de la orden filipense como de los salesianos del Centro Juvenil Cisneros, de la calle Cardenal Cisneros. En todo caso, este oratorio está situado en la Plaza del Padre Lecanda, sacerdote que lo fue de este mismo oratorio en la primera mitad del siglo XX y el cual fue amigo de Miguel de Unamuno, al que hospedó en su casa, en el mismo oratorio, cuando visitaba la provincia de Madrid. Más aún, el padre Lecanda inspiró a Unamuno para su novela San Manuel Bueno mártir, de 1931.

Como sea, Ángel Alba Alarcos es tan parte de la Historia de ese oratorio como de la de Alcalá de Henares y de los libros producidos en torno al oratorio. Nació de una familia emigrante en Alcalá de Henares en 1931, el mismo año de la novela citada de Unamuno. Pasó la guerra civil como niño, siendo que tras ella comienza siendo muy joven a formarse en un seminario para ejercer el sacerdocio eclesiástico. Entró en el Oratorio de San Felipe Neri a los 20 años de edad, en 1951. Pero completó sus estudios en Roma, teniendo así contacto con El Vaticano y el mundo del Papado. Terminó de ordenarse en 1954, como filipense, dio su primera misa en el Oratorio de San Felipe Neri de Sevilla, pero vino a ejercer su sacerdocio a su ciudad natal a Alcalá de Henares, donde se mantuvo hasta el resto de su vida en el oratorio de aquí. Fue, pues, uno de los sacerdocios más largos de la ciudad. Murió el año de la pandemia, en 2020, precisamente en marzo, el mes que comenzaron numerosas muertes por la Covid-19 y el gobierno decretó el tener que estar encerrados en casa para evitar la propagación de la enfermedad. Tenía él 88 años, cerca ese año de cumplir los 89.

Era Procurador Nacional de los Oratorios de España y director de la Delegación Diocesiana para el Apostolado de la Oración. A la vez se ocupó muy activamente de los asuntos de la congregación del Oratorio de San Felipe Neri en Alcalá de Henares, siendo además nacido aquí y, como sacerdote, entendía perfectamente lo que suponía su misión sacerdotal en torno a la sociedad alcalaína en unos años de las década de 1950 a la de 1970 en la que la ciudad crecía con emigrantes españoles, como lo fueron sus padres, y aumentaba la industrialización, siendo que posteriormente vería el crecimiento cultural por la recuperación de la Universidad de Alcalá de Henares y una nueva percepción de la cultura en la ciudad a partir de 1980, el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad a finales de la década de 1990 y una ciudad con un fuerte componente de emigración europea y sudamericana entre la década de 1990 hasta el final de su vida en 2020. Era testigo de los cambios sociales de la ciudad, así como protagonista activo del papel de la Iglesia en esos cambios, dentro de las posibilidades de esta en cada época. 

Dedicó su vida a la catalogación y custodia de la rica e importante biblioteca del Oratorio de San Felipe Neri, lo que quizá permitió que pudiera escribir todos aquellos libros para la difusión de su Historia, papel y Arte. Así mismo, también estuvo preocupado por la educación de los niños, siendo uno de los miembros activos del colegio de San Felipe Neri adjunto al oratorio y que forma parte del mismo. No obstante, el papel de los filipenses en la educación infantil y juvenil en Alcalá de Henares es muy relevante durante mucho tiempo, siendo que hoy día sigue muy activo. 

En el libro El Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares y su entorno urbano, siglos XVIII-XIX repasa la creación tanto religiosa como arquitectónica de los filipenses, lo primero, y el edificio, lo segundo en Alcalá. Había sido creado en 1694 por el obispo de Ceuta Martín de Bonilla y Echevarría, que se encuentra enterrado en el mismo oratorio, como fundador que fue. Pudo haberse creado dentro de los colegios religiosos de la Universidad de Alcalá, en lugar de eso se creó como edificio religioso y educativo no universitario, dedicado a las educaciones primarias de la infancia y secundarias de la juventud. Aunque para 1698 ya se había construido el espacio de oratorio y sacristía, y en 1704 la parte de convento, la iglesia no se acabó hasta 1714. Con la Guerra de Independencia, en 1811, las tropas francesas lo incendiaron y lo transformaron en granero. Pero terminada la guerra, y recuperada su actividad habitual, en 1835 se libró de la desamortización porque era un edificio que todo en sí se usaba, fue el único convento masculino que siguió en activo en ese momento. Aún no tenía el colegio filipense actual. De estas épocas y hasta final del siglo XIX, trata Ángel Alba.

De los sucesos posteriores no trata él en esta obra. Ya he mencionado el paso del padre Lecanda y la relación con Unamuno. Al estallar la guerra civil en 1936 el oratorio fue cerrado. Los sacerdotes se escondieron en los primeros días de la guerra y abandonaron algunos la ciudad hacia Madrid, si bien alguno permaneció y pudo comprobar que no les hacían nada por el mero hecho de ser sacerdotes, otra cosa era la colaboración encubierta con el franquismo. En todo caso, el maestro laico Ángel García que ejercía en una escuela pública y lideraba el sindicato de maestros FETE, de la UGT, fue acusado de dirigir una "cheka" (un centro ilegal de detención y tortura propio del Partido Comunista) en el sótano del oratorio, así como de ejecutar o ayudar a ejecutar a sacerdotes del oratorio así como otras personas. Tras la guerra civil Ángel García fue acusado de varias cosas por el franquismo, siendo que muchos años después, décadas, hubo incluso sacerdotes que terminaron declarando que Ángel García no sólo no hizo tales cosas, sino que además ayudó a los sacerdotes presuntamente ejecutados a irse a Madrid. Ya no servía de mucho, había sido fusilado entre 1939 y 1940. En cuanto a la "cheka", no queda acreditado su existencia real a pesar de que es una historia muy difundida y aceptada popularmente en Alcalá de Henares. No hay absolutamente ningún documento, testimonio, ni resto material que con la profesionalidad del historiador se pueda afirmar que aquella fue físicamente real, a pesar de los rumores que hubo durante y tras la guerra civil. No ayuda tampoco que los filipenses no han dejado ni visitar el lugar, ni mirar sus documentos. En la hipótesis más propicia a que algo pudiera haber dado pie a los rumores de la "cheka", al margen de testimonios dudosos del proceso de la causa general abierta en 1939, pudiera ser que por un tiempo hubiera un centro de detención donde algún sospechoso de quinta columnista pudiera haber sido llevado a la espera de ser trasladado a un centro penitenciario dispuestos a ese efecto. Lo que sí está acreditado es que el oratorio fue usado para guardar material bélico, lo que es altamente extraño que dónde se guardan armas se lleven presos, legales o ilegales.

En 1942 regresaron los filipenses al oratorio. Ya hemos visto que Ángel Alba comienza su ingreso en 1951 allí, que se nombra sacerdote en 1954 y que dedica toda su vida a ese oratorio y a Alcalá de Henares. Fue él quien en 1969 fundó el colegio de enseñanza primaria de San Felipe Neri, anexo y el cual sigue activo. Actualmente cada mes se reúnen juventudes católicas para rezar y recibir misa en su iglesia. 

 Queda con esta nota presentado Ángel Alba como autor alcalaíno, muy prolífico en torno a este oratorio, ya se comentarán otros libros.

  

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

lunes, 21 de febrero de 2022

Enciclopedia temática de Alcalá de Henares. Calles

Título: Enciclopedia temática de Alcalá de Henares. Calles
Autor: Francisco Viana Gil.
Editor: Francisco Viana Gil (autopublicación) con apoyo del ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Impresor: Imprenta Gráficas Ballesteros.
Año de publicación: 1999 (1ª edición).
Colección: Monográficos.
Número de volumen en la colección: 18.
Género: Guía; Historia; Enciclopedia.
ISBN: 978-84-605-9554-0

 

Ya habíamos presentado a Francisco Viana Gil a través de su libro de 1997 Alcalá de Henares. Historia, tradiciones y leyendas, que escribió junto a dos familiares suyas, Raquel y Lourdes. Hoy mencionaremos un libro que autopublicó en 1999 y recibió ayuda o promoción por parte del ayuntamiento de Alcalá de Henares, Enciclopedia temática de Alcalá de Henares. Calles. Fue impreso en la imprenta alcalaína Ballesteros como número 12 de sus publicaciones monográficas. Se trataba de una guía de carácter enciclopédico que ahondaba sobre todo en la Historia. En concreto lo hacía a través del desarrollo explicativo de todos los nombres de las calles que había en Alcalá de Henares en aquel 1999, quede dicho que la obra queda desfasada en tanto en cuanto en los últimos veintitrés años ha habido un gran crecimiento urbano, pensemos solo en la gran enormidad de espacios nuevos tan solo con el crecimiento de El Ensanche, la creación de Espartales Sur y Espartales Norte o La Garena, por no mencionar otros lugares. La obra remite a aquella normativa municipal que vinculaba el nombre de las calles, plazas y parques de la ciudad a personas que tuvieran que ver con la ciudad cuando el nombre de la calle es de una persona. Por ello mismo Francisco Viana aprovecha esta circunstancia para repasar el conocimiento de los porqués históricos de la ciudad. Es un enfoque de la Historia local un tanto innovador para lo que hasta entonces se había escrito, aunque no le resta un cierto toque de cronista más que de historiador. 

A modo anecdótico sobra explicar porqué existen calles, plazas o parques dedicados a Cervantes, Cisneros, Azaña, los santos niños Justo y Pastor u otras personalidades ampliamente conocidos de la ciudad, aunque la obra viene bien para repasar aquellos nombres cuya memoria no es tan popular en la ciudad o no tan obvia, como Núñez de Guzmán, rector de la Universidad en la década de 1520, o incluso, fuera de esta obra porque aún no existía, el Parque Juan Pablo II, Papa que dio título de catedral a la iglesia magistral. 

Claro está que también incluye explicaciones de lugares que no refieren a personas, como pueda ser la Plaza del Barro, llamada así en la década de 1980 por las inundaciones que sufría por desbordamientos del río Henares, la Plaza de los Cuatro Caños, por su famosa fuente de cuatro caños que se fue trasladando de lugar a lugar desde el siglo XIX, también conocida como Plaza de la Puerta de los Mártires, por estar allí aquella puerta en la muralla medieval ya no existente, estos por poner ejemplos. Pero quede también de remarcar la lamentable pérdida de nombres populares como el Parque de la Huerta de los Leones, hoy día sustituido por Jardín de las Palabras, cuando el primer nombre hacía referencia a los leones de piedra que hubo en una casa de los Mendoza donde se casó la princesa de Éboli, casa destruida en la guerra civil y cuya inscripción en la puerta principal daba nombre a la calle del Rico Home. Tampoco olvidemos otros nombre popular, el de la Plaza de la Capilla del Oidor, donde están las ruinas de la iglesia de Santa María la Mayor, hoy día llamada oficialmente Plaza de Astrana Marín, historiador y periodista al que se le atañe la ubicación de la actual casa turística del nacimiento de Cervantes, por cierto que este periodista cuenta con estatua y es de conocida postura antisemita pronazi en los artículos de prensa que publicó en los años de las décadas de 1930 y 1940. 

Sea como sea, la obra es una curiosidad que ayuda a conocer mejor los porqués de los espacios alcalaíno, aunque por fuerza en 2022 esté desfasada en cambio de nombres y en ampliaciones de la ciudad. No obstante, como toda obra enciclopédica, Francisco Viana debió realizar un arduo trabajo de investigación, sea este vasto o no según qué caso. Un callejero enciclopédico peculiar.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

lunes, 23 de agosto de 2021

Poesía fin de siglo

Título: Poesía fin de siglo.
Autor: Luis de Blas.
Editorial:
La Luna Nueva.
Impresor: Gráficas Ballesteros
Año de publicación: 2000 (1ª edición). 
Colección: La Luna Nueva.
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-607-0275-8

 

Luis Blas Fernández es otro de los poetas muy reconocidos de la ciudad de Alcalá de Henares entre el último cuarto del siglo XX y el comienzo del siglo XX. Literariamente se hizo llamar Luis de Blas, que es como es reconocido. Nació en Alcalá en 1936, aquí vivió siempre, ligado desde su creación en la segunda mitad de la década de 1970 al barrio de la avenida de Reyes Católicos. Fue uno de los poetas jóvenes en el paso de la dictadura a la democracia en la década de 1970 que protagonizaron ese paso cultural de Alcalá de una población que renacía a comienzos de la democracia en la actual monarquía parlamentaria, a la vez que se transformaba en una gran ciudad industrial y de nuevo con universidad. Y fue uno de los poetas veteranos de la ciudad en el cambio de siglo. En ese sentido, durante sus años jóvenes, participó del grupo fundador de la revista complutense Llanura, ya desaparecida, que publicaba poesía local, y también estuvo en la revista Téntigo, en 1980, la cual dirigía otro autor amigo suyo, Theo Acedo, con quien fue a publicar diez décimas dedicadas a Extremadura que fueron premiadas por el Centro Extremeño en Alcalá, y con quien formó parte de la Schola Cantorum en 1987. También estuvo presente en Aldonza, otra revista literaria de corte local, en la cual participaban no solo Luis de Blas, sino igualmente José Chacón, Ganzo, Paco Antón (prosista) y Tomás Ramos, único superviviente actual de esa generación. Así mismo, participó de diversos periódicos y revistas, especialmente de Alcalá como el semanario Puerta de Madrid, dio conferencias, recitales poéticos, creó catálogos de arte, escribió pregones, etcétera. También ejerció un poco de cronista al pertenecer a la Institución de Estudios Complutenses, de la que formó parte de su Consejo de Publicaciones. Desde 1985 dirigió la sala de arte Manolo Revilla en la Sociedad Cultural Mutual Complutense. Perteneció a la Asociación de Artistas y Escritores Españoles. En 2005, Año del Quijote, el ayuntamiento de Alcalá le entregó una placa "por la trayectoria literaria en la poesía y su buen hacer por la ciudad".  Estuvo muy relacionado con otros escritores y creadores de su generación en la ciudad, como los citados José Chacón, Ganzo, Paco Antón, Tomás Ramos y otros, como el prestigioso Salustiano Masó, quien esto escribe, yo Daniel L.-Serrano "Canichu", le conoció en persona en el Palacio de Laredo, en el evento poético Planeta Poético organizado por la poetisa Cristina Penalva, en mayo de 2019, donde se juntó a poetas jóvenes, como Sara Pozo, Samuel Santos, Hazel Messiatz o Álex Blond, entre otros, y donde estuvo presente también su viejo amigo Tomás Ramos. Murió en 2020 a comienzos de la pandemia de la Covid-19.

Algunos de sus premios literarios son Ciudad de Alcalá de Henares (1977), Hélade (Torrejón de Ardoz, 1978), Hermanos Argensola (Barbastro, 1991), Ruta de la Plata, García-Plata de Osma (Cáceres, 1993), Angelines (Barcenaciones, Cantabria, 1993), San Isidoro de Sevilla (Universidad de Alcalá de Henares 1994 y 1995), Santa Marta-Villa de Aranda (Aranda de Duero (1996), XXVI Justas Poéticas (Laguna de Duero (1997), Tomás Navarro Tomás (La Roda, 1998), Juan José de Lucas Carbonell (Albacete 1998), XIV Certamen Cafetín Croché (San Lorenzo del Escorial, 1998), Federico García Lorca (Barcelona, 1999) y Ciudad de Astorga (Astorga, 1999). 

Sus libros son La puerta abierta (1978), Sonetos de amor alcalaíno (1978, plaqueta), Memoria de la lluvia cotidiana (1983, plaqueta), Palabras por ejemplo (1991), Quedan los nombres (1993), Seis alcalaínos (1993, carpeta con obra gráfica de J.A. Palomo), Siete alcalaínos (1995, carpeta con obra gráfica de J.J. Decastro), Cuaderno de otoño (1995, plaqueta), Por montes y riberas [Antología] (1999), Poesía fin de siglo (2000), Claroscuro (2001) y Punto de encuentro (2007).

Hoy le presentamos con su libro Poesía fin de siglo, impreso en Gráficas Ballesteros y editado por La Luna de Alcalá, ambos, imprenta y editorial, muy alcalaínas también. Fue sacado a la luz en 2000 en tapa blanda, con una cubierta que presentaba el grabado Homenaje a Picasso, del alcalaíno Juan A. Palomo (1934-1996). El autor lo dedicó a su esposa e hijos y a la memoria de sus padres que fueron exiliados. No obstante, quien escribe esta reseña piensa si Luis de Blas sería hijo de Pedro Blas, quien fuera alcalde por el PSOE en Alcalá durante la guerra civil, es un dato que no tengo claro a fecha de hoy, o si serían familia. Como sea, sigue el libro con un poema reproducido a modo de su puño y letra dedicado al final del siglo XX y el paso del tiempo. Hecho esto, comienza el libro en sí con un primer bloque de poemas dedicados precisamente a su madre y a su padre.


Madre, a tu muerte acudo y persevero
con la luz tricolor que te rodea
siendo más tierra y mar tuyos, marea
que en ti recala su dolor postrero.
(...)

El libro se divide en cuatro capítulos que a la vez se subdividen en varias partes con agrupaciones de poemas por temáticas. Abunda en Luis de Blas los sonetos, las décimas y las liras. En él la poesía es formal y correcta, conservadora en cuanto no cae en la experimentación, ni aborda temáticas lejanas a las clásicas preocupaciones del ser humano, amor, muerte, libertad, fraternidad, existencia. Aunque bien cierto es que uno de los mayores motivos que le llevan a escribir es la temática social.


De aquel ponerse firmes solo queda
el agudo clarín de lo pasado,
miedo de desandar todo lo andado,
media vuelta y de frente a ala vereda.

Te asoma el paso en triste polvareda
-en pie de paz, ahora, levantado-,
la mochila en el hombro desgastado
un trozo de metralla y la moneda

a cara y cruz jugada. No te vieron
dejar en el umbral de la partida
la huella de una lágrima estampada.

Alguien grito a la guerra y os pusieron
en fila con la suerte decidida
de hermanar a la patria separada.


Alterna todos estos sonetos con otros poemas largos que encadenan cuartetos y otros metros, como las citadas liras y décimas. Buena parte de la poesía de Luis de Blas descansa en la búsqueda de los ritmos casi musicales a través de una rima que repita fonemas de una manera sonora. La aliteración es fundamental en su obra.

Pieza a pieza, si puzzle o si mecano
de fina precisión y puesta a punto
se apareja el tramado contrapunto
de volandera gracia y pasamano.
(...)

Aún con todo, pese a la elegancia y precisión de su lenguaje, es muy correcto, evita toda posible trasgresión, todo lo que pueda ser abrupto y todo lo que no cuadre con un tipo de poesía que encaje bien en la poesía más aceptada en lo formal. Eso hace que para ser un poeta de la Transición, en realidad es heredero de la poesía anterior, ya que no acoge en sí ni en temáticas ni formas nada rupturista. Es buen poeta, aunque en este sentido es un poeta acogido a una forma de componer más clásica para lo que son las corrientes literarias de final del siglo XX. En cierto modo, para poder cumplir con lo formal, a veces retuerce su verso y crea algo de barroquismo que irrumpe en la claridad de su lenguaje. Esto hace que algunos poemas sean de lectura compleja e invite a la relectura de los versos para poder entenderlos en toda su dimensión.


Puro el fulgor de esfera recreada
en Tierra-madre, de infinito plazo,
suelo de amor abriendo su regazo
siendo tierra de paz edificada.
(...)

Poesía fin de siglo parece una colección de poemas reunidos para crear este libro casi como si fuera una compilación. Cada bloque de poesías podrían haber cumplido su propio libro de haber sido desarrollados con otros poemas de identicas temáticas. Mezcla desde temáticas dedicadas a su familia, tocando de paso el tema del exilio, la guerra y la libertad, a temas sociales y cívicos, donde habla hasta del desempleo, tiene temas populares, como el de las novias y personajes cervantinos, y tiene poemas también más intimistas de sus propios sentimientos. Sin embargo, parece claro que Luis de Blas quiso reunirlos en este libro como iun conjunto propio en sí, quizá porque como indica el título eran los poemas que había compuesto en los últimos años del sigloo XX, pues su anterior libro de 1999 había sido una antología y no había sacado un poemario tal cual desde 1995.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".