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sábado, 16 de mayo de 2026

Mientras todo pasa

Título: Mientras todo pasa.
Autor: Rafael Ortiz Hoffmann.
Editorial: Fundación Negro sobre Blanco, Grupo Editorial.
Año de publicación:
2025 (1ª edición).
Género: Memorias; Autoayuda y desarrollo personal; Psicología
ISBN papel: 978-980-424-362-2

 

Hay un autor reciente que ha publicado su primer libro a final de diciembre de 2025, por lo que se podría considerar casi más del año 2026. Se trata realmente de un autor joven de origen venezolano, el cual, por cuestiones de su vida, ha pasado también por Chile. Se trata de Rafael Ortiz Hoffmann, el cual abandonó Venezuela en 2018 para llegar a Madrid, donde le esperó una vida dura viviendo en la calle, según narra él en este libro, para recalar en Alcalá de Henares, ciudad en la que se reinventa a sí mismo gracias a su panorama cultural, el cual le absorbe y le envuelve. No obstante, previamente, él venía de una familia cuya madre era maestra y es ella quien desde niño le había inculcado el gusto por la lectura y por la escritura. Llegó a regresar a Chile, pero regresó a España en 2023, donde vive Entre Alcalá de Henares y Madrid, y donde desde entonces se propuso poner por escrito su experiencia y darla a conocer en libro, cosa que se materializó en ese final de 2025, pero se difundió en enero de 2026. Se hizo eco de ello la prensa local, como Alcalá Hoy, algunos blogs especializados en literatura y, aún teniendo un ISBN español, la agencia del ISBN de su país de origen, Venezuela. El libro se llama Mientras todo pasa, fue editado por la Fundación Blanco sobre Negro. Es un  libro de memorias muy breve, de apenas cincuenta a setenta páginas, que puede servir de auto ayuda y desarrollo personal a algún lector, incluso de introspección psicológica a personas que estando pasando  muy malos momentos en su vida pueda encontrar en esta lectura nexos que le ayuden a identificar, afrontar y dar pasos de superación de su trauma. Es un libro de resiliencia, o en otras palabras: de la capacidad de adaptarse a las circunstancia adversas para superarlas y salir de ellas bien e incluso fortalecido. No hay que confundirlo con la nueva corriente de filosofía estoica, nueva corriente que en pleno siglo XXI muchos de sus nuevos defensores confunden y trabucan en mucho lo que el estoicismo es en realidad. Aunque es cierto que la resiliencia tiene algo de estoicismo, no evita ni niega el dolor, sino que hace que la persona aprenda a manejarlo de manera que lo haga desaparecer o al menos que no le afecte de manera totalmente negativa en su desarrollo personal.

El libro se divide en cinco partes, las cuales funcionan en esta exposición dialéctica que propone el autor como cinco etapas de evolución personal ante el conflicto: "Las raíces", "El despertar", "La caída y el vuelo", "El renacimiento" y "El horizonte". Estas partes o etapas que propone el autor corresponden también más o menos a la estructura narrativa básica en prosa: presentación, nudo y desenlace. 

Cobra importancia en la primera parte el origen familiar y cómo es el desarrollo desde la infancia hasta que vas llegando a la vida más o menos adulta. Pone el peso él en sus abuelos como nexo de la experiencia ante la vida con la vida bastante novedosa para quien está en esos momentos viviendo sus primeros años. Aquí se desliza la calma ante la vida, cosa que le va a ser útil cuando llegando a una edad más adulta encuentre la pérdida, el dolor que ella trae, los cambios bruscos e inesperados y que te dejan en lugares no previstos, como en su caso estar en Madrid viviendo en la calle, sin nadie ni nada. Es la fuerza mental y saber agarrarse a algo positivo lo que puede salvarte, pero también lograr entablar lazos de resiliencia con otras personas. En Alcalá de Henares esos lazos le llegaron a través de la cultura de esta ciudad y su muy activo hacer de muchos de sus creadores en este lugar.

La pérdida de la identidad al deshumanizarse en la vida en la calle, que evidente contrae consigo dolor y depresión, infravaloración, comienzan a sanar cuando aparece esa posibilidad de poderse reafirmar como persona y de verse reconocido. La escritura en su vida ha sido algo sanador, al poner en orden su mundo y poder expresar aquello que lo había hundido, pero también aquello que termina con el hundimiento.

En el fondo crea una ejercicio clásico de psicología consistente en identificar y reconocer el problema, así como saber qué se quiere y qué no se quiere, a dónde se desea ir. La escritura  de lo personal sirve también como motor y vía de escape de todo lo que nos puede hundir.

Ese ejercicio de escritura y de introspección crean estas memorias que a la vez están escritas con el deseo de poder ayudar a otras personas, cosa que refleja la tendencia del autor de cerrar cada capítulo con sentencias de afirmación categórica.

Es un primer libro presentado en la propia Alcalá de Henares en abril de 2026, la ciudad que él narra que le salvó gracias a su actividad cultural y especialmente a todo el movimiento de personas que escribimos en este lugar.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

viernes, 3 de abril de 2026

Ejercicios espirituales / Autobiografía de San Ignacio de Loyola / Cartas esenciales

Título: Exercitia Spiritualia.
Autor: Ignacio de Loyola (San).
Editor: Ignacio de Loyola [autoedición].
Año de publicación: 1548 (1ª edición).
Género: Teología; Religión; Manual.
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Título: Ejercicios espirituales [o Directorios de ejercicios].
Autor: Ignacio de Loyola (San).
Editor: Alfonso Cornejo Cruz.
Año de publicación: 2025 (1ª edición; edición, prólogo y notas de Alfonso Cornejo Cruz).
Género: Teología; Religión; Manual.
ISBN: 979-8267730242
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Título: Autobiografía de San Ignacio de Loyola [título actual, original sin título formal].
Autor: Ignacio de Loyola (San).
Editor: Luis Gonçalves da Câmara (publicación 1553-1555); Monte Carmelo (edición 2004).
Año de publicación: 1553-1555 (1ª publicación original); 2004 (1ª edición  editorial Monte Carmelo).
Colección: Ediciones Populares.
Nº de volumen en la colección: [No localizado].
Género: Autobiografía; Memorias; Religión.
ISBN: 978-84-72398924
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Título: Cartas esenciales [o Cartas e instrucciones].
Autor: Ignacio de Loyola (San).
Editor: Manuel Ruiz Jurado, SJ.
Año de publicación: 2021 (1ª edición; introducción de Manuel Ruiz Jurado); [escritas entre 1524 y 1556 y hechas públicas en el siglo XVII].
Género: Epistolar; Teología; Religión.
ISBN: 978-84-27140080
 
 
Entre los autores de temática religiosa relacionados con Alcalá de Henares está Ignacio de Loyola (1491-1556), hecho santo en marzo de 1622 en el mismo acto en el que, junto a Isidro Labrador, Felipe Neri y Francisco Javier, se santificó a otra persona que se considera autora relacionada con Alcalá, Teresa de Jesús. Su vida inicialmente era una vida no advocada a la religión. Era de la baja nobleza, un gentilhombre al servicio del Virrey de Navarra como militar. Recordemos que Navarra fue el último reino que incorporó el Reino Hispánico a su territorio, y lo hizo mediante invasión y guerra en 1512, aún a pesar de que décadas más tarde hubiera cronistas navarros que reescribieran los sucesos para presentar al Reino de Navarra como un reino totalmente proclive a ser parte del Reino Hispánico, posteriormente conocido como España. Como sea, quedaron focos de resistencia en 1512 que buscaron alianzas con Francia, lo que provocó que se iniciara una breve sublevación armada que llevó a la Batalla de Pamplona en 1521. En esa batalla combatió Ignacio de Loyola a favor del Reino Hispánico y cayó herido con relativa gravedad en una pierna. Tuvo que ser hospitalizado y guardar cama varios meses, así como, cuando ya pudo levantarse y andar, pasar un tiempo en el lugar de su internamiento para lo que hoy llamaríamos tener una recuperación de la movilidad. Si atendemos a su propia autobiografía leemos que le tuvieron que quitar varios trozos de carne que había quedado inútil y coserle por varios lugares, lo que hizo que caminara mal sobre esa pierna. O en otras palabras, quedó cojo o con una cojera que, esto no se dice, no sabemos si pudo corregir o mitigar posteriormente. Era un gran aficionado a la lectura, en concreto, según cuenta él mismo de sí mismo, era un lector habitual de novelas de caballería, siendo su preferida Amadis de Gaula (1508), de Garci Rodríguez de Montalvo, hoy día sabemos que esa novela debió ser todo un éxito popular en el siglo XVI. En vista de su prolongada convalecencia, especialmente el tiempo que guardó cama, alejado de su actividad militar, solicitó a las personas del establecimiento sanitario, al cargo de religiosos, libros de ese género. Allí no sólo no tenían ese tipo de libros, si no que tampoco tenían cualquier tipo de libro que no fuera religioso, y dentro de los religiosos no tenían tampoco los de poesía religiosa. Así pues sólo le proporcionaron la Biblia y libros teológicos escritos por santos. 
 
No acostumbrado a este tipo de lecturas, aún a pesar de ser católico, fue descubriendo la palabra de Dios y sus interpretaciones desde el catolicismo en ese momento, sólo que su convalecencia le hizo interiorizar y tener largas horas de meditación y reflexión sobre sus lecturas, el mensaje, su vida, sus pecados y lo que le había pasado en el campo de batalla, llegando a diversas conclusiones que le iniciaron en una vida devota y le hicieron sentir que Dios le había permitido seguir con vida en la guerra por alguna razón y le había colocado en aquel lugar con aquellos libros por algo. Debía, por ello, darle gracias con un peregrinaje a Jerusalén en cuando pudiera. Hecho común en varias biografías cristianas de la Edad Media, no tan común en la Edad Moderna por el mero hecho de estar Jerusalén en territorio del Imperio Turco Otomano, y que es de señalar tiene cierto paralelismo con el peregrinaje a La Meca de los musulmanes al menos una vez en la vida. Podríamos pensar que sin instrucción teológica, siendo autodidacta durante su periodo hospitalario simplemente por lecturas sin guía y con su propia meditación, con una trayectoria militar mundana y lecturas de libros de caballería, imbuido posiblemente en el mundo de las ideas, tópicos y concepciones de la sociedad civil común y corriente de su época, pudo tener una mezcla de ideas peculiar y muy personal sobre lo que él entendió leer. En su propia autobiografía indica que intentando ir por primera vez a Jerusalén tras salir de su convalecencia, camino de Barcelona en una mula, hizo parte del tramo con un musulmán con el que habló de religión. El musulmán aceptó la virginidad de la Virgen María a la hora de concebir a JesuCristo, pero razonó desde argumentos de biología femenina que esa virginidad habría desaparecido en el momento del parto. Según indica Ignacio de Loyola la conversación se volvió tensa porque aquello le molestó y el musulmán decidió adelantar camino hacia una villa donde iba a dormir. Alejado de él, Ignacio reflexionó si ir tras él y matarle a puñaladas por lo que había dicho de la Virgen. Como le parecía que quizá eso no cuadraba con lo que había leído, pero le debía chocar en cuanto a lo que era su vida y los conceptos de la época, incluso las ideas de la novelas de caballería, lo dejó en manos de Dios dejando suelta a su mula y realizar el asesinato por la Virgen si está seguía el camino del musulmán, y no hacerlo si giraba a otro camino. La mula giró a otro camino, y a partir de ahí consideró de nuevo las ideas cristianas leídas. Resumiendo sus ires y venires en Cataluña, su decisión de tener una vida religiosa, producida en ese momento, le hizo conocer a una serie de personas que viéndole actuar en un intento de ser religioso, pero sin cuadrar sus actos con la vida religiosa, le recomendaron ir a Alcalá de Henares a estudiar para ordenarse religiosamente y para poner en orden sus ideas. Entre las cosas que había hecho en ese momento creyendo ser correctas estaban cuestiones como no lavarse el pelo ni peinarlo, no cortarse las uñas, no alimentarse durante días, no beber e incluso tirarse a un agujero para dejarse morir con la idea de ver a Dios, ideas que un sacerdote le quitó de la cabeza y que le hizo ver que el suicidio era contrario a las enseñanzas de Dios. Pero eran ideas que él en su autobiografía no hizo autocrítica, las justificó como inspiraciones que le dio el Espíritu Santo. Es más, serán el punto de partida de lo que luego desarrollaría como ejercicios espirituales, aunque en estos no recomienda estas cosas. Sea como sea, fue a Alcalá de Henares para estudiar teología en su Universidad fundada alrededor de unos veinticinco años antes, redondeando cifra, pues se fundó en 1499.

Residió como estudiante de 1524 a 1527, en lo que fueron más o menos cuatro años. Primero residió en el Hospicio de Santa María la Rica, que a la vez era hospital de pobres, y desde 1526 en el Hospital de Antezana, que él nombra en su autobiografía como hospital nuevo, en la Calle Mayor. De su devoción religiosa le atraía la ayuda hospitalaria al necesitado, quizá influencia de su experiencia convaleciente de 1521. Pero también le atraía ayudar a los necesitados económicos, los pobres de extrema necesidad, mediante la limosna. No está muy claro en qué modo aprovechó sus estudios alcalaínos, ni siquiera él hace referencia a sus clases, ni a libros que lea, ni a autores. Hay quien piensa que incluso pudo dejarlos a medias o que los tenía medio abandonados porque se dedicó cada vez mayor cantidad de tiempo a cuidar a los necesitados en el hospital, tanto los necesitados por salud, como los necesitados por pobreza. Fuera como fuera, lo que sí sabemos es que él profundiza en una interpretación personal del cristianismo según las cosas que leía, muy al margen de lo que la Iglesia, como institución, estaba marcando como rumbo a los sacerdotes para contrarrestar a los reformistas que llevarían al protestantismo en buena parte de Europa en esos momentos. En una cosa coincide Ignacio de Loyola con la Iglesia como institución a esas alturas del siglo XVI, un deseo de contrarrestar en España la corriente iniciada por Erasmo de Rotterdam, el cual no fue excomulgado como protestante dentro de la Iglesia católica por presiones de los Reyes Católicos, Isabel I y Fernando V, unas décadas antes. Además Cisneros, ya difunto pero fundador de la Universidad de Alcalá, sí se había fijado en Erasmo y buena parte de la Universidad era erasmista, incluida la Biblia Políglota. Hemos de creer que posiblemente Ignacio de Loyola chocara en su concepción personal del cristianismo con las interpretaciones teológicas emitidas en las clases magistrales. 

Cambió sus vestiduras por unas sayas pobres que tintó de un color que creyó oportuno con razonamiento teológico. Practicó la limosna entregando todo tipo de ganancias materiales y pidiendo a las personas pudientes y no tan pudientes, dinero para dar a los pobres, hasta el punto que en una ocasión, según narró él, encontró a una persona que por posición social debía ser pudiente y encontró que no tenía dinero que dar, que literalmente tenía lo justo para él, por lo que le pidió que entregara parte de los enseres que guardaba en un arcón... y logró que lo hiciera. Solía denunciar en voz alta a los que creía que no vivían de una manera cristiana. En una ocasión una madre y su hija que solían ir siempre a ser atendidas por él le declararon querer irse por España a ayudar a los desfavorecidos, a lo que él las desincentivó alegando que la hija era muy joven y bella y eso podía ser contraproducente cuando se acercaran a los desfavorecidos varones. Otra cuestión que se produjo fue que todas las mañanas venía a verle una mujer muy al amanecer acompañada de dos personas con hachones encendidos para iluminarse por la Calle Mayor. Esto fue lo que colmó la paciencia de los inquisidores, pues sin saber el porqué ocurría esto elucubraron cosas contrarias a esa dignidad sacerdotal a la que aspiraba y a una limpieza pura en costumbres cristianas. Informados en Toledo de todo esto, sumaron un excesivo fervor religioso que empezaba a tener seguidores y que a veces podía incluso ser atentatorio contra las recaudaciones de impuestos religiosos. Además, Ignacio de Loyola decía estar directamente inspirado por el Espíritu Santo, que le revelaba dentro de su cabeza cómo debía actuar y le guiaba en su obra. A  veces rezaba siete horas seguidas y cometía ayunos al margen de lo que la Iglesia pudiera opinar de los mismos. Fue mandado apresar y pasó a las prisiones de la Inquisición. 

En un proceso en el que intervinieron teólogos de la Universidad de Salamanca, y trasladado allí, insistió en que sus actos eran guiados por el Espíritu Santo, alegó que la mujer aquella venía a confesarse a él, por lo que no podía revelar nada. Se le acusó a él y a sus seguidores de posibles iluministas, o sea, ser de una corriente hereje. De actuar bajo una interpretación personal del cristianismo. Alegó que nada de lo que hizo lo hizo en contra de las Escrituras y pidió que se contrastase, para lo cual lo puso todo por escrito. Hecho esto, al final los inquisidores confirmaron que nada de lo que hicieron él y sus seguidores contradecían lo que directamente se decía en la Biblia y les dejaron libres, si bien se les pidió dejar de vestir con sayas. Y se recomendó en concreto a Ignacio de Loyola que estudiara teología, lo que nos hace entender que si bien habría estudiado, no había seguido el camino que los estudios marcaban. Si pudo estudiar algo en Salamanca, cosa posible dado que era un lector ávido, lo cierto es que decidió irse a completar sus estudios a París. Podríamos pensar que se vio en la necesidad de salir del Reino Hispánico, fuese una necesidad con razones o sin ellas. 

Sea como sea, sin profundizar más en su biografía, los hechos a partir de aquí nos muestran a un Ignacio de Loyola que termina de formarse teológicamente, que regresa a España, que acumula seguidores con su interpretación personal del cristianismo y cómo debía ser como sacerdote, y que decide ir a Barcelona para poder peregrinar a Jerusalén, ahora sí... Pero volvió a ser un ahora no, pues seguía siendo territorio del Imperio Turco Otomano, enfrentado a los reinos cristianos. Así que se fue a Italia para ponerse al servicio del Papa como, lo que él llamó, soldado de Dios o de lo que el Papa estimase. Llama la atención en esto que prefiere estar directamente a las órdenes del Papa como poder temporal y espiritual, abandonando al Rey de España como poder temporal. El Papa le aceptó, pero le conmina a fundar su propia orden religiosa y así lo hace. Ahí comienza la orden jesuita, en Roma, pero es en Alcalá de Henares, lugar donde comenzó a dar forma a sus ideales cristianos, donde decide fundar el primer colegio jesuita, en 1546. En él se formaran y estudiarán numerosas personas con los ideales jesuitas.

De su etapa alcalaína podríamos citar tres obras escritas. Una de ellas no era un libro, pero con el paso del tiempo terminaría siendo un libro, se trata de sus numerosas cartas e instrucciones religiosas a personas muy variadas entre 1524 y 1556. Hoy día se publican compiladas como Cartas esenciales. Se fueron haciendo públicas en el siglo XVII, especialmente tras ser canonizado Evidentemente las cartas de 1524 a 1527 tienen conexión directa con Alcalá de Henares, pues aquí vivía. 
 
Otro libro, donde directamente cita todo lo relacionado con él y Alcalá de Henares es su propia Autobiografía. La escribió en dos momentos diferentes de su vida. Una primera mitad estaba en español y una segunda mitad estaba en italiano. Parecen unas memorias personales, tintadas de justificaciones a modo de manual a futuros lectores para guiarles en su vida personal camino de Dios. Fueron compiladas y traducidas a un mismo idioma por el sacerdote portugués Luis Gonçalves da Câmara entre 1553 y 1555, los últimos años de la vida de Ignacio de Loyola (murió en 1556). Fueron publicadas por él con la idea de dar esa ejemplaridad, pero también de poder explicar, justificar, su vida y su revolución en la Iglesia católica. Incluido su carácter misionero de evangelizar al prójimo y, muy evidentemente, su carácter intelectual y el porqué. 

Pero es la obra escrita más importante de Ignacio de Loyola la que tiene una raíz inicialmente alcalaína, pero no nombra Alcalá de Henares. Se trata de Ejercicios Espirituales, que escribió para su publicación y publicó en 1548, un año después de la fundación del primer colegio jesuita, como hemos dicho: en Alcalá de Henares. Por un lado podía servir como libro de texto para formar a los nuevos jesuitas en ese colegio y los siguientes que se fundasen. Un aporte más a la teología con su punto de vista, que era el de su orden religiosa. Pero por otro lado en realidad era poner por escrito para publicación los ejercicios espirituales que él mismo había ideado y puesto en práctica desde su conversión devota a partir de 1521, la cual perfeccionó y comenzó a poner en práctica diaria, así como comenzó a instruir en ella a sus seguidores, desde su llegada a Alcalá en 1524. Son los mismos ejercicios espirituales que en parte le pusieron en problemas acusado de iluminista por la Inquisición. Pero probablemente aún más perfeccionados y ajustados a la teología tras completar estudios en París y tras una vida de dedicación y puesta al servicio del Papa. Se trata de toda una forma de entender el cristianismo de manera práctica y pragmática, y menos teórica. Una guía de meditaciones y actos personales diarios para llevar la vida recta que él consideró que le acercaban a Dios y mejorarían el mundo si todos lo seguían. No obstante, según defendía él, le había inspirado el Espíritu Santo. Una vida de ayuda al prójimo, de misión evangelizadora y ejemplarizante, de sacrificio, pero también de meditación y (en el origen de los jesuitas) austeridad. Cada seguidor debía ser un soldado de Dios, como resumen metafórico de lo que se esperaba de sus ideas si se seguían. Y es que no se puede escapar que es muy probable que su pasado castrense y su formación militar ayudaran a entender y dar forma a sus ideas cristianas a modo de disciplina y metodología, incluso de jerarquía y acatamiento de las normas. La misma idea de misión y objetivo parece salida del mundo castrense.
 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

viernes, 13 de marzo de 2026

La frontera azul

Título: La frontera azul.
Autor: Jorge Matías.
Editorial: Altamarea.
Año de publicación: 2026 (1ª edición).
Colección: Barlovento.
Nº de volumen en la colección: 32.
Género: Ensayo; Memorias; Novela.
ISBN: 978-84-10435-76-6
 
 
Jorge Matías regresa en su segundo libro a tratar de su antiguo barrio en Alcalá de Henares, el llamado oficialmente Polígono Puerta de Madrid, y popularmente conocido como "El Lianchi". Ya habló de él desde la perspectiva de la alcoholemia en su primer libro, Vinagre (2023), donde aportaba también cuestiones sociales del mismo en el último cuarto del siglo XX y comienzos del XXI, en cierto modo esa obra complementa esta, ya que extiende su visión a más lugares de la ciudad y sobre los jóvenes y el alcohol entre las décadas de 1990 y 2000. Ahora en este 2026 regresa con La frontera azul, nombre de una serie de televisión japonesa de la década de 1970 que se transmitió en la televisión española durante la Transición y dio lugar al apodo del barrio, pues el territorio de frontera azul (un río) era en torno a Liang Shan Po (un lugar de desterrados y del hampa), que aquí evolucionó a los vocablos Liam Sham Po, que pasó a Gran Champó o Liam Champó, que pasó en diminutivo del argot a Lianchí. Edita en la colección Barlovento de la editorial Altamarea. El libro se publicó en febrero de este 2026 y se presentó en Alcalá de Henares el sábado 14 de marzo, en la librería Diógenes, evento para el cual la librería, el autor y la editorial contaron con quien esto escribe por ser también escritor salido de ese barrio y que, además, aquí nací en su frontera más occidental, justo donde empieza lo que hace muy poco se está llamando Barrio Nuestra Señora de Belén, aunque siempre estábamos a caballo entre El Juncal y El Lianchi. La edición está realizada en tapa blanda solapada, en tono ocre, con lo que parece la imagen fantasmagórica de un clásico coche de la década de 1980, con el capó reventado, en un azul con alto contraste (pues se ha sacado de una foto posiblemente en blanco y negro) y con un grano gordo de offset, al estilo de las máquinas de impresión más deficientes de la época. Un ejercicio de estilo de diseño loable, al estar al servicio de todo lo que el libro es y cuenta, en metáfora, claro está. Igualmente, aparece en la obra una fotografía en blanco y negro a doble página de una de las entradas al Lianchi desde el centro de la ciudad, cercana a lo que sería una de las paradas del autobús que va y viene a Madrid capital. Tal fotografía es propiedad de quien esto escribe, pues fui yo quien la realizó originalmente para un artículo sobre el Lianchi que publiqué en mi bitácora Noticias de un espía en el bar (Noticia 2308ª, de 2024). Aunque en el libro no se menciona mi autoría de tal imagen, soy yo el autor, y concedo su uso, a hecho consumado de estar ya editada y publicada en la edición del libro. No me disgusta el libro y me parece un libro necesario y bien escrito, y coincido con el autor en muchas cosas, aunque difiero un poco en otras, no obstante, yo nací aquí y nunca me fui y puede que algunas visiones estén más desarrolladas en el tiempo en mí, y por tanto evolucionadas en la reflexión sobre la evolución de esas cuestiones. Aún así, sí que es cierto que me hubiera gustado que se mencionara mi nombre como autor de la fotografía. 

Jorge Matías nació en 1974 en Alcalá de Henares (en realidad en un hospital de Madrid por necesidad, como muchos alcalaínos, pues por entonces no había hospital en la ciudad). Como él mismo explica en su libro su familia vivía en otro lugar de la ciudad en sus primeros años de vida. Pensemos además que El Lianchi empezó a construirse en 1970. Se trasladaron al nuevo barrio, de carácter humilde y obrero, pero también con un fuerte componente marginal de las barriadas de Madrid, y muy abundante de las chabolas de Vallecas y del Pozo del Tío Raimundo, lo que le dio, esto es inevitable de mencionar, un componente característico también racial, mucha población era gitana y merchera (o quinqui). Eran casas de protección oficial que en principio iban a ser todo un barrio de lujo para militares y guardias civiles retirados, por ello se construyó en hormigón (para amortiguar posibles atentados con bomba) y con ajardinamientos y una peatonalización alta que contaba, además, con rampas para sillas de ruedas, todo muy innovador y anticipado a su tiempo. Con el deterioro de salud de Franco y su muerte, y con la ambición de eliminar las barriadas marginales del cinturón de Madrid capital, se quiso evitar una concentración de militares retirados tan cerca de Madrid, y pasaron a ser pisos de protección social. Se dejó en cierto modo abandonadas a su suerte sus infraestructuras, como el agua, la electricidad, el alcantarillado, la educación, etcétera, y por ello el Liam Champó pasó en parte al diminutivo Lianchi, ya que se hacía la broma de "chin luz, chin agua, chin ná". No obstante, el barrio fue también uno de los más reivindicativos por estos temas y por temas sociales de ayuda a la gente que lo necesitara... y también a dependientes de drogas o de alcohol. No es baladí que cuando ocurriera la intoxicación del síndrome tóxico en 1981 fuera en este barrio donde se creó la primera asociación de afectados que llevaron el caso a los tribunales. 
 
Como sea, el autor se trasladó con su familia al barrio en su niñez, y aquí vivió la misma y su juventud y primeros años adultos, antes de irse a otro lugar a vivir, sin abandonar nunca su raíz, pues su familia vive aquí. Él vive hoy día en Madrid. En su primer libro ya comentó que superó sus excesos con el alcohol. Se hizo obrero del sector metalúrgico, pero es también escritor. Aunque a fecha de hoy sólo tiene los dos libros mencionados, publicados ya con una edad avanzada, es un abundante autor en prensa de columnas de opinión, reseñas literarias, crítica de cine y crónicas de crímenes y de espectáculos, apareciendo en La Huella Digital, La Voz de Asturias, elDiario.es, La Marea y Jot Down, por el nombre de las cabeceras se puede entender que tiene también una perspectiva y compromiso social de izquierdas. 

Al igual que pasara con la primera obra de Jorge Matías, es difícil de decir qué género es exactamente. En un principio es claramente un ensayo. Pero es un ensayo porque a la vez son unas memorias del autor. Pero a la vez están escritas de una manera ágil que puede pasar por novela. Unas memorias noveladas... pero a la vez no es exactamente eso. Y a la vez de todo, también es ese ensayo de crítica social que, a la postre, hace algo de Historia, sociología y periodismo. Entiendo que son una mezcla de memorias del Lianchi contadas de modo algo novelado, desde su punto de vista entre niño y joven a caballo entre finales de la década de 1970 y fundamentalmente las décadas de 1980 y 1990, quizá haya algo de los primeros años 2000, por contraste con mi propio recuerdo y conocimientos del lugar. No deja de ser también un testimonio para la Historia de Alcalá de Henares, y de su sociedad más obrera y más depauperada y marginal, incluso de sus trabajadores más desfavorecidos y de los de las fábricas que han ido desapareciendo, especialmente tras la Gran Recesión de 2008, pero algunas ya antes en la crisis económica de la década de 1990. Tiene un valor testimonial muy claro. Pero también tiene algo de la agilidad de una novela, sin serlo exactamente. 
 
El libro tiene su cosa. Está bien escrito y, evidentemente, bien documentado. Recoge perfectamente todo un ambiente de la época y todo un carácter social y su deterioro. Hay una clara perspectiva del mundo obrero de Alcalá, no siempre tratado ni bien recibido en otros autores que prefieren centrar su atención en la Alcalá cultural y la sociedad que se crea en torno a ello y a sus instituciones. Y aunque esa otra sociedad organiza asociaciones que han tenido peso en el último cuarto del siglo XX y comienzos del XXI, es de recordar que de Puerta de Madrid (El Lianchi), Reyes Católicos, Nuestra Señora de Belén, El Juncal, San Francisco de Asís y Nuestra Señora del Pilar, pero sobre todo y especialmente de los cuatro primeros barrios mencionados, nació una nueva fuerza y sangre obrera que revitalizaron este municipio en su vida desde lo obrero, obreros que nutrieron esa Universidad que monopoliza todo análisis de Alcalá en muchos autores e instituciones. Y que de esos barrios nacieron numerosas asociaciones e iniciativas de las que la ciudad ha tenido auténticos motores sociales, como la citada del síndrome tóxico, pero también en petición de un hospital propio, de colegios, asociaciones de ayudas a alcohólicos y a drogadictos (no nos avergoncemos de esto), primer barrio en acoger una iglesia cristiana no católica, aunque también con iglesia católica, identificados con el origen romano de Complutum, y donde la gente suele ser altamente solidaria entre sí, hasta el punto que algunas personas de otros barrios llegaron a decir en algún momento que parecemos un municipio en sí mismo. Aunque altamente abandonados por el ayuntamiento, salvo en años electorales y momentos puntuales. Lo que aumenta el deterioro material y social. No obstante, estos barrios, núcleo original del Distrito II, hoy día aumentado con barrios de renta media, contienen en sí un fuerte grueso del número de habitantes de la ciudad y, a falta de que revisara el siguiente dato que tomé hace un par de años, es también la barriada más afectada por la ida de las industrias de la ciudad, y por tanto con más problemas de empleo y de pobreza. Y es precisamente estos problemas, problemas que se mencionan y detallan en el libro con el recuerdo de sucesos, prácticas comunes y casos concretos ocurridos en ese último cuarto del siglo XX, primeras décadas de existencia del Lianchi y barrios colindantes citados.
 
La marginalidad y el abandono municipal y social quedan retratados en este libro que honra a la vez tanto a los obreros y trabajadores en general del barrio, como a aquellas otras personas de mundos más marginales, casi o directamente lumpen, e igualmente de los que vivían de delincuencia, pero anota, y esto es importante, causas posibles de ello y problemas que lo agravan, así como esa especie de gueto social que hace el resto de la ciudad del barrio mismo. Entra en el alcoholismo de algunos padres de familia, y la violencia machista, el desempleo crónico, la organización de aquellos que se juntan para trapichear o para organizar peleas de perros (esto ocurría, yo llegué a ver una de gallos andando por la calle, no paré, hace muchos años), las demencias (personificada aquí en un pirómano), los señalados (personificados en un hombre que lee y se instruye, pero el bario mismo le frena y le señala en el resto de la ciudad y dentro del barrio mismo, cada uno por razones opuestas), el mundo de los chatarreros, la pobreza extrema como elemento a heredar de generación en generación, los que se lucran beneficiándose del otro, las gamberradas infantiles, el cine de verano cerrado de la calle Andrés Saborit, posteriormente sede de una peña festiva, Los Jardineros, y en realidad propiedad particular de una familia, etcétera. Y pasa además por el efecto de los fenómenos culturales de la cultura de masas, como es el cine y las serie orientales, como la que dan nombre popular al barrio, que durante los años 1980 hizo que muchos se aficionaran al kárate y al judo... y a la falsa creencia de pensar que se sabía manejar algunas armas como los nunchakus. O nos trae las costumbres de las mujeres que se sientan con sus sillas en la calle, los bajos comerciales hoy transformados en viviendas (algunas por ocupación), el bar marisquería que nunca ejerció de marisquería, los personajes más peculiares de una época en el barrio, la heroína de los años 1980, los coches robados, las escaseces materiales y las cosas que las sustituían...

En cierto modo esta visión complementa la que contaba Antonio Moreno en su novela  Saltando sobre los charcos (2025), una novela muy llena de recuerdos personales del autor en su infancia y juventud entre los años 1970 y 1980, coincidiendo en época y en ciudad, Alcalá de Henares, con Jorge Matías. Y no muy lejanas en el espacio. Recordemos que Moreno menciona El Juncal y Reyes Católicos, así como El Val y Vía Complutense. Mientras Jorge Matías nos da la perspectiva del barrio obrero más marginal en esa época, Moreno nos daba otra perspectiva más amable de barrio igualmente obrero y humilde, pero más cercano a la mal llamada clase media, no era clase media, seguían siendo obreros, pero no caían en aspectos marginales y se entregaban más a elementos de la cultura popular y de masas. Pero es evidente que por contraste se complementan. Es curioso que se hayan escrito estos dos libros cercanos en el tiempo entre sí y tratando de unas mismas épocas desde la visión infantil y juvenil de hijos de obreros en la ciudad. Y quizá es que la ciudad está reclamando conocer su historia social y no sólo aquella que atraiga a turistas. La gente quiere recordar, que se recuerde y hacer ver las realidades que también son de Alcalá. Pero probablemente también quiere reivindicarse y ubicarse y hacerse visible. Gente ya adulta regresa a traernos aquella Alcalá de su juventud y quizá es que ya toca hablarnos como adultos de nuestras propias épocas.

Lo dicho, un libro creo que necesario, que sirve de novela, que sirve de ensayo, que sirve de memoria para la Historia actual, que sirve de explicación testimonial de lo social que menos se quiere mencionar entre aquellos que más salen en los medios de comunicación locales. Existimos, somos, esa es la voz.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

lunes, 5 de enero de 2026

Vinagre

Título: Vinagre.
Autor: Jorge Matías.
Editorial: Next Door Publishers.
Año de publicación: 2023 (1ª edición).
Género: Ensayo; Memorias; novela.
ISBN: 978-84-126300-8-4

 

Jorge Matías es un alcalaíno afincado en Madrid, pudo estar en el norte de España, donde tiene su espacio de opiniones en La Voz de Asturias, a la vez que ha escrito en Jotdown, La Marea y El Diario. Él pertenece al barrio llamado Puerta de Madrid, popularmente conocido como "el Lianchi". En 2023 publicó un  ensayo llamado Vinagre. Subtitulaba: "El alcohol vació mi vida y dejarlo llenó mi cuenta bancaria". En la presentación que él mismo hace de su obra explica que en su juventud era popular decir que alguien era "vinagre" cuando tenía unas borracheras muy grandes, cosa que, dice él, vivió. Es por ello que en este ensayo aborda el alcoholismo. Se trata de un ensayo donde desde vivencias trata de ayudar a comprender que la vida mejora sin las grandes borracheras. El autor sabe que viene de un barrio humilde y se siente en parte persona que partiendo de esa humildad ahora escribe y puede dedicarse a ello. El libro funciona como un ensayo, a la vez unas memorias, una especie de novela de sí, pero también sociología e Historia actual de los ambientes menos narrados de Alcalá de Henares. Incluidos sus mundos de músicas rock y tecnos de final del siglo XX y comienzos del XXI.

Tiene una honda profundidad sobre el argot y los ambientes de alcohol, bares y música rock de los jóvenes de Alcalá de Henares entre la década de 1990 y la de 2000. Aparece muy bien reflejado en cuanto a ese aspecto, las diferentes sociologías y cuestiones sociales más subterráneas en El Lianchi, el Parque de la Juventud, centro comercial Boisán II, Centro Comercial de Nueva Alcalá y hasta el centro ciudad de Alcalá de Henares. En cierto modo complementa a su segundo libro La Frontera Azul. 

Un libro a tener en cuenta como aporte para conocer más a esa Alcalá de Henares de cambio de siglo, pero sobre todo para entender los problemas del alcohol, cómo se expresan y que salir es posible, aunque no se quiera hacer desde los pasos convencionales.

El libro cuenta en la solapa de contraportada con un texto de Oihan Iturrbide, editor de la obra, responsable de Yonki Books, quien se dedica a publicar. Es biólogo clínico y se reconoce a sí mismo como politoxicómano que se recupera de serlo desde hace quince años (en ese año 2023). Su línea editorial se dedica a publicar obras que pueden ayudar a superar las adiciones o a conocerlas de primera mano. A la vez, dice, tiene una revista donde publica entrevistas con la misma intención y artículos tratados con humor. 

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 13 de diciembre de 2025

La última puntada. Caminando sobre el hielo

Título: La última puntada. Caminando sobre el hielo.
Autora: Mariana Romero-Nieva (textos); Pedro S.G. Romero-Nieva (ilustraciones).
Editor: Pedro S.G. Romero-Nieva (1ª edición, a través de los servicios editoriales de Amazon).
Año de publicación: 2025 (1ª edición; prólogo de Francisco Rubio Redondo; introducción de la autora).
Género: Poesía; Ensayo; Memorias; Ilustraciones; Aforismos.
ISBN: 979-82-72636171

 

A los 92 años de edad, este año 2025, Mariana Romero-Nieva aún nos da un regalo más, un nuevo libro de poesía, esta vez también con algunos pequeños ensayos que funcionan como relatos de sus propias memorias. Es un libro que se llama La última puntada. Caminando sobre el hielo. Parece una advertencia de que esta sea su última obra, y en algún poema y relato parece reflejarse esa misma idea, pero en la introducción que ella misma escribe nos dice que no se sabe cuándo perderá la magia de la creatividad y con ella la pluma de su mano, por lo que en realidad deja la puerta abierta a que pueda aún regalarnos más. Ahora bien, en un poema nos comenta que el tiempo la ha dejado casi sin vista y la pluma de la mano, pero no le ha robado la lengua de la boca. Quizá por ello mismo el libro tuvo la revisión de su hija Micaela García Romero-Nieva. Sea como sea, como en alguna ocasión anterior, el libro fue publicado Pedro S.G. Romero-Nieva, esta vez a través de los servicios editoriales de la plataforma comercial Amazon, cuya imprenta europea está en Brétigny-sur-Orge, en Francia, como se ha comentado en otros libros de otros autores. Por ello, su código identificador de ISBN no es español, sino francés. Los textos se acompañan de ilustraciones de línea fina y clara que nos muestra a Mariana y algunos de sus familiares y evocaciones en diferentes momentos de la vida de ella. Estas ilustraciones son del propio editor mencionado,  Pedro S.G. Romero-Nieva. También contiene un prólogo escrito por Francisco Rubio Redondo, director general de Ficción Sonora en Hola Mundo Online Radio, de la Agencia Mundial de Prensa, actor presencial de teatro y cine y actor de voz de radioteatro, quien anota haber conocido a la autora en febrero de 2020. A todo esto se suma en sus páginas iniciales una sorpresa, la felicitación por escrito de la cantautora y poeta Ana María Drack, que asegura que tiene poemas muy buenos y que es un precioso homenaje a la familia de Mariana.

El libro cuenta con una cubierta en tonalidad gris azuláceo y textura gomosa. La ilustración de portada nos muestran unas manos ancianas cosiendo. En contraportada tenemos una fotografía de la autora, algo inusual en otros de sus libros, y unas notas biográficas que nos recuerdan su origen en San Carlos del Valle, en Ciudad Real) y sus estudios en Humanidades, Educación y Derecho la Universidad de Alcalá, pues es en Alcalá de Henares donde ha residido una gran mayoría de su vida. Nos recuerda también que es Consejera Honorífica de la Asociación de Escritores de Madrid y nos repasa sus anteriores libros, ya comentados en estas notas.

Mariana repasa su vida entera en este libro, con un especial recuerdo y amor a su origen manchego, rural y más apegado al mundo natural. De hecho, en numerosas ocasiones, tanto en los poemas como en las prosas vuelve continuamente a hablarnos de su infancia y de su juventud. Ahora bien, no es menos cierto que también nos habla en gran cantidad sobre la ancianidad, y lo hace desde un punto de vista que nos remite a saberse más cerca del desenlace y también de la pérdida de algunas cualidades físicas, aún así, se muestra fuerte y firme con seguir adelante con su familia y con sus poemas, siempre que pueda. Y puede, muy claramente puede, y muy lúcidamente. La lucidez y la vitalidad de Mariana son admirablemente fuertes.

Efectivamente, como le felicita Ana María Drack, hay numerosos poemas y textos que están dirigidos a su familia. Es un libro muy enfocado a sus vivencias y sentimientos hacia sus familiares. Sus padres, su hermana, hermano, sus hijos e hijas, su esposo y así sigue. Y es un libro donde, inevitablemente, se desprende dolor, puesto que por desgracia ha conocido la muerte de varios de todos ellos. Como ella misma me escribió en red social cuando dije que había comprado su libro, es un libro de desahogo. Y así es. Son poemas y pequeños ensayos que parecen salidos de su diario personal que se nota que no fueron escritos para ser un libro, sino como algo que necesitaba la autora para soltar y expresar sus emociones en diversos momentos posiblemente desde 2021, año que la marcó profundamente ante la desgracia familiar de la muerte de uno de sus hijos por la pandemia de Covid-19, hijo al que ella le dedica el libro en memoria y cuya muerte es protagonista de muchos de los poemas y textos. 

Es algo poco pensado en los lectores, que situaciones personales del autor, en este caso autora, pueden durar y perdurar años, atravesando profundamente a quien escribe y son esas situaciones personales las que le hacen crear esos poemas u obras que luego apenas se leen en menos de un minuto, o en un par de minutos y nos inundan de belleza. Situaciones personales que pueden ser de dolor, como en este libro, y que sin embargo nos dan a los lectores ese momento de belleza. Así de paradójico, así de extraño, pero es la maravilla de quienes tienen capacidades creativas. 

También es un libro donde Mariana hace algo que no ha solido hacer en sus anteriores obras: proclamar clara y directamente su creencia y fe católica, por lo que la muerte es siempre tratada como el comienzo del viaje al Cielo, donde todos se reencuentran en compañía de Dios. No obstante, las numerosas pérdidas de seres queridos que ya partieron a ese encuentro, hace que en algunos poemas a Mariana le ocurra como a Job, y si bien su fe es fuerte, a veces duda de porqué el camino del Señor para ella ha sido así. "No me mandaste, Señor, / agua para mi alquería.", dice en el comienzo de uno de los poemas más potentes de este poemario y en ese mismo poema preguntará: "¿No te das cuenta, Señor, / que estoy quedando vacía?". Pero en otro poema dirá: "Siempre hallaremos respuesta / cuando miremos a Dios, (...)".

Tiene grandes reflexiones que condensan en pocas palabras una melancolía profunda. "Llamé a la puerta del silencio, / y sólo me respondió el eco de la soledad", comenzará un extenso poema. Y he ahí otra cuestión, a los poemas y a los ensayos a modo de memorias y confesiones emocionales que nos comparte, se le unen otros pequeñísimos poemas que en realidad funcionan a modo de aforismos. Probablemente producto del estado anímico de Mariana, los deja sin más extensión ni decoración, siendo rasgaduras del alma. Así por ejemplo el poema XVII:

En las oscuras horas de mi alma, la fe me muestra tu rostro.

Un libro con evocaciones y con sabor a cierto cansancio, cuya mejor descripción la hizo su autora al decir de él que es un libro de desahogo, pero también es un libro profundamente dirigido y dedicado a su familia y su amor por ella. Contiene varias cuestiones inéditas en sus libros anteriores, y eso se lo da ese carácter que tiene de ser escritos que en origen surgieron no como posible libro, sino como algo que necesitaba Mariana para poder estar un poquito mejor.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu". 

sábado, 18 de octubre de 2025

Ana contra Gürtel

Título: Ana contra Gürtel.
Autor: Javier Bardón.
Editorial: Alrevés.
Año de publicación: 2025 (1ª edición; nota del autor).
Género: Novela; Novela histórica; Biografía; Memorias.
ISBN: 978-84-10455-43-6

 

Javier Bardón sacó en 2022 su muy notable primera novela, Retales de una bandera blanca. Ahora en 2025 ha sacado su segunda novela, tan o más notable, Ana contra Gürtel. La primera novela era una ficción con aire de novela histórica en torno a los acontecimientos políticos y las conspiraciones de poder en torno a políticos municipalistas nacidos con el impulso del Movimiento 15 de Mayo de 2011, y al calor de nuevos partidos como Podemos, nacido en 2014-2015. En concreto se centraba en los políticos locales de Alcalá de Henares que formaron Somos Alcalá aunando ciudadanos interesados en el cambio y partidos como Podemos, Izquierda Unida, Equo y otros. Se hablaba entonces tanto de los forcejeos de poder dentro, como de los zarandeos por parte de la derecha, Partido Popular (PP) y Ciudadanos, como por parte de la otra izquierda, Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Aunque contenía partes ficticias de las vidas de los protagonistas, se intuía muchos sesgos biográficos reales de aquellas personas que estuvieron en la política local de Alcalá de Henares en la década de 2010. Era incluso un retrato de la sociedad alcalaína del momento y de sus acontecimientos. Por ello era también una especie de novela histórica, de Historia actual. Ahora Bardón continúa por ese camino de novela de ficción que a la vez es novela histórica y en parte biografía... sólo que ahora también tiene una profundidad de memorias y hasta de trabajo periodístico. No se ambienta ahora en Alcalá de Henares, aunque sí en las políticas municipales de aquella misma década de 2010, e incluso del 2000. En realidad nos trata un capítulo importante de la España de la monarquía parlamentaria actual, y uno de los sucesos políticos de gran relevancia en el siglo XXI: la trama de corrupción más grande vivida de este periodo histórico por su magnitud y alcance, hasta el punto de lograr la caída del gobierno central del PP por una moción de censura interpuesta por el PSOE y secundada por Unidas Podemos y el resto de grupos políticos, salvo los más cercanos al PP. Una trama de corrupción que comenzó a ser destapada desde dos focos, uno valenciano, pero el otro esencialmente madrileño por las corruptelas inmobiliarias que a través de las políticas municipales esquilmaron millones de euros e implicaron desde simples ediles a gente posicionada en las más altas esferas del poder en España. Se trata en este caso de la trama Gürtel, que se empezó a destapar en un pequeño pueblo cuyo crecimiento y renta per cápita aumentó en muy poco tiempo a costa de todo ello, Boadilla del Monte. Aunque esta trama se subdividió en otras numerosas tramas y se complicó con otros casos relacionados en los que algunos nombres se repetían. Aunque el caso comenzó a ser investigado en los años de la segunda mitad de la década de 2000, saltó a los tribunales a comienzos de la de 2010, aumentando la indignación social canalizada en el 15M y aún a fecha de hoy, en pleno 2025, siguen los juicios de varias de sus partes. 

Como se ha apuntado, Bardón hace novela de ficción y a la vez novela histórica, pero se ha dicho que vuelve a caer en la biografía ficcionada y en parte las memorias y el trabajo periodístico. Se debe a que la protagonista es Ana Garrido, una funcionaria que fue destinada tras probar una oposición sin un puesto asignado al ayuntamiento de Boadilla. Allí coordinó durante años las actividades del área de juventud en un gobierno municipal presidido por el PP. En su trayectoria conoció y vio cómo funcionaba la vida política y cómo creció un pueblo pequeño en tamaño y también en numerosa población enriquecida. Al no cuadrarle algunas de las situaciones que le afectaron a su trabajo comenzó a hacerse preguntas hasta que chocó frontalmente, pues estaba ante lo que era de hecho una serie de actos de corrupción que terminarían siendo denunciadas por ella misma sin saber que, de fondo, no era un mero suceso municipal, sino que tenía una alcance nacional tan profundo que alteraría en los años siguientes toda la vida del país... y su propia vida personal. Su denuncia ocurrió paralela sin que ella supiera que a la vez que ella realizó su investigación y denuncia, el juez Garzón realizaba su propia investigación sobre el caso. El juez fue inhabilitado por presunta prevaricación ante un sumario acerca de la memoria histórica, aunque ya en su día, como se cita en el libro, se intuía que de fondo era por investigar la Gürtel y sus conexiones empresariales y políticas. En la década de 2020 la Unión Europea ha declarado que la inhabilitación fue improcedente y se le debe indemnizar. Esta noticia no ha sido tan trascendida por los medios de comunicación de derechas, en comparación cuando fue acusado desde ellos de prevaricar.

El libro de Javier Bardón ha tenido un gran peso mediático a nivel nacional, e incluso ha sido presentado en la Casa del Libro de Madrid en septiembre. A finales del mismo mes lo ha sido en Alcalá de Henares en el salón de actos de la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica, y un poco más tarde en Boadilla del Monte, mientras las radios de mayor audiencia en España, como Cadena Ser, o periódicos de tirada estatal, como El Diario, y otros grandes medios ha entrevistado al autor, el cual, en todas las ocasiones se ha visto acompañado por Ana Garrido. No obstante, fue Ana quien quiso que él le hiciera un libro sobre lo que debían ser sus memorias acerca de lo que vivió y sigue viviendo, animada porque él no es periodista, sino psicólogo, y por cómo trató en novela el anterior caso que noveló Bardón, ya citado. De hecho, si la primera novela es de 2022, fue en torno a 2023 que debieron entrar en contacto, y en 2024 trabajar ya plenamente en esta obra, que Bardón planteó que fuera igualmente en novela de ficción, aunque llevara ahora una carga importante de memoria. El libro, incluso está escrito principalmente en primera persona del singular, como si Ana Garrido hablara a Javier Bardón rememorando, aunque se alterna con una primera persona del singular como si un alter ego de Bardón, con otro nombre y como si fuera periodista, habla de sí como escritor de ese libro y su proceso y contactos con Ana, alternando estos textos con anexos a modo de correos electrónicos, artículos de prensa y otros documentos, lo que hace que la estructura de la novela pase a ser una especie de cuaderno de trabajo del protagonista, que dice que tiene que escribir la novela con todo ello, pero en realidad la novela es todo ello.

 Ha sido publicado por la editorial Alrevés, la cual también ha publicado voces de otras personas muy conocidas con algo que reivindicar social o políticamente, como Mabel Lozano, Pepe Rubianes o Carlos Quílez, entre otros. En un tono ocre aparece una ilustración informática y casi de arte popular del videojuego, una figura de mujer rubia con blusa y faldas azules que sujeta lo que pudiera ser una carpeta, indudablemente un retrato de Ana Garrido. Se encuentra con la carpeta frente al avance de dos carros de combate que parece que se dirigen hacia ella. Se enfrenta a ellos. Es una referencia en metáfora y símil a la fotografía "El hombre del tanque" o "Fotografía Tiananmén",  que realizó Jeff Widenner el 5 de junio de 1989, y que con 10 años de edad yo vi en reportaje de televisión en un Informe Semanal de Televisión Española, imagen que se quedó grabada en mi recuerdo. La fotografía es muy famosa y es parte de la Historia del siglo XX y los libros sobre ella. La población de China protestó por primera vez de manera enérgica contra el gobierno de la dictadura comunista de manera multitudinaria. Un hombre en la Plaza Tiananmén se puso delante de un tanque para impedir el avance de una columna de ellos enviados contra la multitud. Fue todo un símbolo para generaciones de la lucha del pueblo simple por su libertad, aún a pesar del poder del enemigo. No se sabe nada del hombre, que es anónimo aún en 2025. Se cree mayoritariamente que fue detenido y sigue preso de manera oculta, o bien que fue ejecutado (es la teoría más aceptada ya que China es el país del mundo con el mayor número de ejecuciones políticas, según se estima), aunque los más optimistas o soñadores creen que logró huir.  

El libro está escrito principalmente de manera lineal, pero contiene en algunas de sus partes saltos temporales que nos llevan adelante o atrás del grueso lineal de la narración (la voz de Ana). Una forma de narrar que nos ayuda mucho a tener dos visiones de una misma situación y a abrir nuestras reflexiones. Aunque pareciera un recurso cinematográfico, no es tanto así, en los siglos XIX y XX esta forma está explorada, aunque en realidad es más antigua, Homero escribió así La Odisea en el siglo VIII antes de Cristo. Quien haya leído la gran obra épica, fundacional de la Europa antigua, sabe que la historia de Odiseo (Ulises) no empieza con el final de la Guerra de Troya y el comienzo de su viaje de regreso a Ítaca, sino con la historia de Telémaco, su hijo, ya algo mayor, que indignado por la situación de su madre y su palacio se va  en busca de su padre, cuya historia comienza varios cantos más tarde como cautivo "enamorado" de Calipso, será más adelante, cuando ya no esté con Calipso, cuando narra con su recuerdo el inicio de su historia. Algo así ocurre en Ana contra Gürtel. Bardón no nos plantea la historia de Ana desde su inicio, que se contará más adelante, si no que nos la muestra en una etapa de su vida en la que decide irse a a vivir a Costa Rica al verse sobrepasada por todo lo que ha visto de corrupción y lo que esto ha afectado a su vida, pero un poco antes de que su denuncia y declaración en un juzgado se produzca plenamente. Hay algo de similitud existencial entre Ulises y Ana, perdidos en un mundo paradisiaco, donde su vida aparenta ir mejor, a pesar de que sus problemas siguen existiendo y estos reclaman su particular regreso a Ítaca. A Ulises le espera una horda violenta de pretendientes a su esposa y bienes, a Ana le espera un escenario de acoso laboral y personal que la llevara a una espiral de depresión, pero también de acoso y presiones personales y mediáticas. Ulises tomado por vagabundo retará a sus enemigos a un juego deportivo que acabará fatalmente para ellos; Ana encontrará el hundimiento económico y emocional pero llevará a las últimas consecuencias su paso por los tribunales, dando a sus denunciados condenas de diversa índole.

Los primeros capítulos me recuerdan las novelas de aventura hasta cierto punto política de Alberto Vázquez-Figueroa, un periodista pasado a novelista acostumbrado a crear novelas de ficción sobre acontecimientos históricos recientes de su época o de otros momentos del siglo XX, como Sha (1980), Matar a Gadafi (1981), ¡Panamá, Panamá! (1977), ¿Quién mató al embajador? (1974), Manaos (1975) o Tuareg (1980), entre otras. Javier Bardón no es seguidor de Vázquez-Figueroa ni lo ha leído, según dijo a quien esto escribe, pero en esos primeros capítulos hay algo intuitivo de esa esencia de narrar, directa, exótica, preocupada por lo humano de los personajes, que a la vez tienen algo público en los hechos principales de su vida conocidos. Que haya una voz narradora periodista nos acerca incluso un poco a esa voz de Vázquez-Figueroa, cuyo estilo novelista, aún hoy día con varias décadas de oficio de escritor, algo conserva. 

La prosa ágil y con toques de lenguaje actual, aún cuando la novela está construida a modo de dossier del periodista protagonista, aún cuando casi toda la novela es en realidad la reconstrucción de la voz de Ana Garrido en confesiones personales, hace de esta lectura algo deseable de no parar, de no interrumpir. Bardón logra darle a la parte confesional de Ana unas palabras y formas de expresarse que, tras escuchar a la Ana real hablar en persona, descubres que es ella. Ha logrado mimetizar en su prosa la psicología de ella en su modo de expresarse. Las miradas temerarias de sus excompañeras, o las habidas de poder de sus jefes, las sedientas de información de los periodistas policías, los personajes de juzgado de toda calaña, enriquecen de perfiles propios y diferentes un relato que se nos vuelve real, y no cartón.

Todo el relato se transforma incluso en un relato de misterio en torno a los males que le pasan a ella, un misterio cuya solución sabemos, porque el final del libro es algo pública e históricamente conocido, más por nosotros que estamos temporalmente aún al lado del segundero de estos acontecimientos. Así que es una especie de Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, si bien aporta como punto de vista novedoso algo no tan tratado en prensa en aquellos días, el desgaste psicológico, emocional y económico de Ana Garrido a lo largo de los años, levantado en dos ocasiones, una por alejamiento físico y mental al irse a Costa Rica y otra al ser aceptada y apoyada por grupos del 15M cuando los medios de comunicación más la presionaron y sufrió acoso laboral, personal y mediático, justo cuando el coste material del proceso la llevaba igualmente a la ruina. Queda mencionado en este contexto en un único párrafo escueto y vago la existencia de un rumor de toda la sociedad española en torno a la Gúrtel. Un rumor atado al hecho periodísticamente comprobable en hemeroteca y nacido de los innumerables suicidios y muertes naturales de gente implicada de un modo u otro en los procesos judiciales y que debían testificar antes de morir. Un rumor.

Tiene la novela otra cualidad más allá de lo literario y más allá de la memoria histórica de la protagonista, más allá de su propia voz biográfica. Es un libro que me resulta terapéutico. Es ahí donde se hace notar que el autor es psicólogo, cuidado, también trabajo en diseños de publicidad, si no recuerdo mal, pero es fundamentalmente psicólogo. Conoce bien el alma humana por sus estudios y desempeño. se notaba ya en el anterior libro, pero quizá por haber tenido un contacto estrecho con Ana Garrido, este libro en parte pareciera también lo que ha podido ser una terapia para ella, tan traumatizada por una vida truncada por todos estos acontecimientos. Pero precisamente porque habla de fracasos personales, de soledades involuntarias, de una vida insospechada de desempleo, de ruina económica irrefrenable y sus efectos, de adiciones como la alcoholemia y cómo empieza en fiestas locas que buscan desahogo, en el encuentro de personas que nos alivian, pero no están ubicadas realmente ni entre los que nos son cercanos ni entre los lejanos, de nomadismos físicos e interiores, refleja a la vez todo un estado de ánimo que puede coincidir con numerosas personas de vidas truncadas, especialmente por todo aquello que se prometió ser y no sólo no fue, sino que el camino es contrario. Quien esto escribe tuvo un capítulo emocional que sólo había vivido una vez anteriormente con otro libro hace muchos años, Crimen y castigo (1866), de Dostoyevski. Por entonces desarrollé una identificación tal con el protagonista, aunque no he cometido ningún crimen, que compartí fiebres y ansiedades. Ahora, con Ana contra Gürtel, llegué a alcanzar una noche y un día de ansiedad, insomnio, fiebre y malestar, sin poder parar de pensar en lo que le sucedió y su voz de confesión personal en el libro, alternándolo con lo que en mi vida he vivido y sigo viviendo, identificando problemas psicológicos y emocionales descritos en el personaje, y sus causas, lo importancia de las causas. Tiene por ello un carácter terapéutico que te invita a interiorizar en ti. 

Quizá la novela no sea una simple novela que nos regala unas memorias de la Historia reciente. Es una novela de viaje al interior. Una historia de la caída de la heroína. Una heroína cuyo comportamiento a veces no es tan heroico, pero es humano. Es la novela de que no todo tiene recompensa ni buen final. Es la historia de los efectos de lo adverso en la persona. En la persona heroica, en el que se sabe solo frente a algo tan grande que no sólo no lo imaginaba, sino que además no esperaba, pero cuyos pasos hacia delante ya no tienen recorrido para volver atrás. Un camino en soledad. Un David contra Goliath. Una Ana contra la Gúrtel.

Javier Bardón ha continuado su trayectoria con esta segunda novela de manera muy bien encaminada. De seguir así, puede que sea alguien que nos dé aún mejores momentos y podamos brindar con él sus triunfos al hacernos llegar las historias tan humanamente como lo hace, desde la realidad de sus personajes, humanos, plenamente humanos.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

jueves, 3 de abril de 2025

Mi conciencia ha rechazado el olvido

Título: Mi conciencia ha rechazado el olvido.
Autor: Eduardo Calderón.
Editor: Eduardo Calderón (autoedición).
Imprenta: [No consta].
Año de publicación: 2024 (1ª edición; prólogo del autor).
Género: Historia; Biografía; Memorias.
ISBN: 978-84-09-63775-1

 

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alcalá de Henares, presidida por Manuel Ibáñez, organizó el pasado 23 de enero de este año 2025 la presentación de un libro de memorias acerca de un alcalaíno que tras la guerra civil pasó al exilio en Francia, donde terminó preso de los nazis alemanes. El libro se llama Mi conciencia ha rechazado el olvido, y lleva hasta dos subtítulos que alargan su presentación al más puro estilo de otras épocas, ya lejanas, en los libros de Historia: Nacer en Alcalá y sobrevivir al holocausto nazi en Dachau. Periplo de Ángel Álvarez. No obstante, el ayuntamiento de Alcalá de Henares había aprobado en un pleno de febrero de 2022, colaborar con un proyecto europeo encabezado por el artista Gunter Denmig para colocar a modo de adoquín metálico una placa con el nombre de todas las personas que estuvieron en campos de concentración alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, allá delante de donde se ubicó la casa de la persona, ya sea de su nacimiento o de su vida. Esas placas se colocaron en Alcalá en mayo de 2023, siendo cuatro, pertenecientes a Valentín Juara Bellot (ejecutado), Ángel Álvarez Curto (liberado), Manuel Braulio Vacas Loeches (liberado y familiar de Felipe Loeches) y Pedro Loreto Juarranz Velázquez (ejecutado). Este libro, publicado en 2024, está dedicado a recuperar la memoria de Ángel Álvarez a través de sus cartas y escritos, pero principalmente a través del relato de su hijo José Álvarez Lorenzo, el cual, como se cita en el libro, reside en Talamanca del Jarama, ya siendo mayor, pero que acudió con los ejemplares del libro a aquella presentación de este enero pasado en Alcalá de Henares. Fue iniciativa de él que se pudiera hacer el libro, al narrarle la historia completa de su padre a un amigo suyo más joven, Eduardo Calderón, que fue quien, a la vez, le animó a hacer un libro sobre la historia de su padre.

Eduardo Calderón es en realidad de Alcaudete, en Jaén, nacido en 1955, pero migrado a América en 1965. En Venezuela estudió diversos cursos sobre dirección de empresas. Allí vivió hasta que la Revolución Bolivariana actual le hizo emigrar a Costa Rica, donde vivió los siguientes diecisiete años, tras los cuales regresó a España, donde desde entonces se ha animado a escribir libros de memorias de biografías que no son la suya, como este o como Desde mi primer aliento y Clarisas de Alcaudete, el convento y sus ángeles. No tiene, por tanto formación de historiador ni de biógrafo, ni más relación con Alcalá de Henares que la de biografiar a uno de sus personajes del siglo XX, si acaso alguna vez pasó por esta ciudad para conocer el lugar de origen de su biografiado.

Ángel Álvarez nació en Alcalá de Henares a comienzos del siglo XX, en la calle Salinas. Vivían aquí, aunque los veranos los pasaban en Torralba. Era una familia humilde y trabajadora del campo. Siendo joven la familia se trasladó a Atocha, en Madrid capital, donde murió su padre. Quedó huérfano y al cargo de un centro asistencial que se encargó de darle instrucción escolar y académica. Puesto que su padre trabajaba en Madrid para la compañía ferroviaria MZA, tal institución de acogida fue el Colegio de Huérfanos de Ferroviarios. Así pues logró alcanzar un primer puesto de trabajo como ferroviario, el cual le permitió independizarse e incluso empezar a tener una novia. En estas circunstancias previas a formar una familia se encontraba cuando estalló la Guerra Civil en julio de 1936. Combatió por la República dentro de un batallón gallego en Guadalajara y Brunete en 1937, y en el Ebro en 1938. Llego a ser incluso herido en un pie. Ascendió en la baja oficialidad. Con la caída del frente del Ebro huyó con el resto de tropa hacia los Pirineos, siendo uno de los soldados obligados a entregar las armas por las tropas francesas en Pirineos.

En Francia fue internado en el Campo de Barcarès, hasta que la invasión de Alemania a Polonia en agosto-septiembre de 1939 hizo que los franceses le sacaran para movilizarlo en un pelotón de trabajo que debía reforzar la Línea Maginot. La entrada de Alemania a Francia por las Ardenas en 1940 provocó un derrumbe rápido del frente francés y una desbandada desorganizada que dejaba atrás a los españoles. Enganchado a un tanque belga llegó a profundizar hacia el sur de Francia, donde otros franceses le entregaron a las autoridades, una vez que Francia quedó en manos alemanas. Fue destinado a otro pelotón de trabajo para construir las líneas defensivas de Normandía. Tras mucho tiempo allí, con muchos compañeros muertos desfallecidos, logró escapar en 1944, planeaba entrar en España clandestinamente para reanudar su vida con su familia. Su aspecto claramente español le delató y volvió a ser preso de los alemanes. Esta vez le mandaron al campo de concentración de Lorient y, tras un tiempo allí, fue metido en uno de los trenes sellados con presos en dirección al campo de concentración y exterminio de Dachau. Allí conoció todos los horrores posibles que infringían las SS a los presos, pero también al médico español que logró salvar montones de vidas de presos en medio de todo aquel horror. Fue sacado de Dachau en las conocidas como "marchas de la muerte" en dirección a Flossenbürg, sobreviviendo. Fue devuelto a Dachau en sus últimos meses antes de la liberación, uno de los momentos más asesinos de aquel lugar. Un bombardeo aliado cayó dentro del campo, dejándole a él malherido y enviado a la enfermería gracias al médico citado. Fue allí donde le encontraron los norteamericanos cuando liberaron el campo. 

Fue enviado a un hospital sanatorio, ya que sólo pesaba 34 kilos. Tras una larga temporada allí, le mandaron a una ciudad donde el gobierno francés y su servicio ferroviario le dieron una casa en agradecimiento por su contribución contra los alemanes. Mantuvo la casa cinco años. Después de aquello volvió a intentar entrar en España, porque quería estar con su familia. Vadeó un río con la mala suerte de ser atrapado por la guardia civil. Preso en Bilbao, pasó su proceso y recibió sanciones, como las que le impedían ascender en su oficio en ferrocarriles, pero fue reintegrado a su familia. Vivieron en Madrid hasta su jubilación en 1982, trabajando para RENFE, la compañía de ferrocarriles posterior a la guerra. 

El testimonio de Ángel Álvarez se produce principalmente a través del recuerdo familiar que de él tiene su hijo a una edad avanzada. Además, es narrado por Eduardo Calderón, que sin ser historiador, opta por construir la narración recurriendo en gran parte a lo poético, lo épico y la narrativa casi novelesca. Aporta datos históricos y pies de página, a veces desiguales en el trato dado a la guerra civil y el dado a la Segunda Guerra Mundial, y cita como fuentes, aparte del testimonio del hijo, los manuscritos de Ángel Álvarez, la Enciclopedia del Holocausto, la colaboración de Ildefonso González, periodista de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alcalá de Henares, y la asociación Amical de Mauthausen. Queda evidenciado en el texto y en el fondo una falta de un trabajo más refinado de historiador y de biógrafo, pero es sin duda un testimonio de memoria histórica y una fuente de información para el futuro.

No sólo atestigua el destino de uno de los exiliados españoles y de Alcalá en los campos de concentración alemanes, sino también el curso que estos podían adquirir durante la Segunda Guerra Mundial y tras ella. Pero aún resulta más interesante pequeños destellos no siempre presentes, más bien esquivados en Historias de historiadores profesionales, más en estas épocas, donde se deja constancia de las ejecuciones contrarias a las leyes internacionales y extrajudiciales no sólo por parte del Eje (alemanes, italianos y otros en esa causa), sino también en los aliados (no precisamente por parte soviética, que es lo que en los últimos años más se promociona, sino también en los estadounidenses). En el pasaje de la liberación de Dachau queda constancia de ejecuciones de presos alemanes desarmados y que directamente se habían entregado, justifica la memoria del biografiado que como acto pasional tras descubrir varios vagones de tren llenos de muertos y los hornos crematorios. 

El libro se acompaña de fotografías en color y en blanco y negro, tanto familiares, como de Dachau en el pasado y en la actualidad, así como de diversos documentos nazis al respecto. 

Un libro de memoria, testimonial, fuente para otros libros de Historia futuros, y fuente también para futuras Historias de Alcalá de Henares que, alguna vez, quieran mirar a su sociedad y gentes, más allá de sus edificios, sempiternos edificios pétreos.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

lunes, 31 de marzo de 2025

La bicicleta (Memoria del fusilamiento de Felipe Loeches, jornalero, concejal y republicano)

Título: La bicicleta (Memoria del fusilamiento de Felipe Loeches, jornalero, concejal y republicano).
Autor: Urbano Brihuega Moreno.
Editorial: Queimada Ediciones.
Año de publicación: 2015 (1ª edición; Introducción de Julián Vadillo).
Género: Historia; Biografía; Memorias.
ISBN: 978-84-85735-72-3

 

La actividad como historiador de Urbano Brihuega se centra mucho en los libros biográficos, de memorias y especialmente en torno a la República y a los represaliados por la dictadura de Franco. Uno de esos libros lo publicó en 2015 con la editorial Queimada Ediciones, La bicicleta (Memoria del fusilamiento de Felipe Loeches, jornalero, concejal y republicano). Contaba este libro con una introducción del doctor en Historia del Movimiento Obrero Julián Vadillo, quien además presentó el libro junto al autor y personas de la Fundación Largo Caballero y la Fundación Pablo Iglesias, en la Biblioteca Pública Cardenal Cisneros, de Alcalá de Henares. De hecho, el libro fue publicado gracias a una ayuda en la edición por parte de las dos fundaciones socialdemócratas citadas, muy ligadas al sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Ambas, junto a otra fundación, ubican sus archivos históricos en la ciudad dentro de un edificio de la Universidad de Alcalá de Henares, formando en conjunto el Archivo Obrero, de donde sin duda Urbano Brihuega alimentó buena parte de la documentación del libro, más allá de lo que es el cuerpo principal: el rescate de la memoria personal de Jesús Loeches Rubio, ya anciano, hijo del concejal por el PSOE Felipe Loeches en Alcalá de Henares durante una etapa de la guerra civil española (1936-1939) y, a la vez sindicalista agrario que ejerció como tal y trabajó como jornalero en las tierras de un terrateniente alcalaíno, que a la vez tuvo cierto poder político y económico sobre la ciudad, Cayo Campo, cuya propiedad estaba en los territorios alcalaínos del Soto del Espinillo y La Garena. Como ocurriera con su otro libro de biografía y memoria de otro represaliado, Nacarino (historias de la guerra, de las cárceles, de Alcalá...) (2007), el libro que va sobre la represión de Felipe Loeches a través del recuerdo de su hijo Jesús se publicó tras la muerte de Jesús, por lo que va dedicado a él "in memoriam".

La vida de Felipe Loeches ha aparecido historiada en los libros más actuales de Historia de las etapas republicana, de guerra civil y primer franquismo en Alcalá de Henares, gracias a los avances en las investigaciones de archivo. Así por ejemplo se le puede rastrear en Luces y sombras en tiempo de paz. Alcalá de Henares en la Segunda República (1931-1936) (2018) y Alcalá en guerra (1999), de Pilar Lledó; en El movimiento obrero en Alcalá de Henares, 1868-1939 (2014), de Julián Vadillo; en La depuración de maestras y maestros en Alcalá de Henares (1939-1941) (2021), de Daniel López-Serrano; o en Justicia militar en la Villa de Camarma de Esteruelas (1939-1943) (2016), de José María San Luciano.

Felipe Loeches, como se ha dicho, fue un jornalero contratado por Cayo Campo para trabajar en sus tierras alcalaínas en el Soto del Henares y La Garena. Allí ejerció también entre sus compañeros como sindicalista de la UGT. Al comienzo de la guerra civil en julio de 1936, Cayo huyó de la ciudad y sus tierras quedaron abandonadas, siendo improductivas para dar trabajo a los alcalaínos que trabajaban allí, e improductivas para producir alimentos para los alcalaínos de Alcalá de Henares. Por ello mismo los trabajadores tomaron la iniciativa desde los sindicatos UGT y Confederación Nacional del Trabajo (CNT) para seguir cultivando las tierras creando una colectivización agraria. Los productos se repartieron equitativamente entre las necesidades de cada alcalaíno en una casa ubicada al lado de la Puerta de Madrid, hoy desaparecida. En esa colectivización llevada a medias entre UGT y CNT tuvo cierto peso Felipe Loeches entre otros, ya que este, por su experiencia, fue elegido para poder coordinar los trabajos en las tierras de Cayo, para lo que se le facilitó un caballo para desplazarse rápido. La guerra avanzó, Loeches puso a salvo a su familia refugiándola junto a otras familias en las afueras de Alcalá, algo común en aquellos días, y, según evolucionó la contienda, tuvo que ocupar un cargo de concejal por el PSOE en el ayuntamiento. Al final de la guerra intentó huir hacia el levante, animado por su familia, para salvarle de un fusilamiento, sin embargo, fue reconocido y apresado. A partir de aquí comienza un largo proceso militar contra él en la Causa General donde se le llegó a acusar de haber participado de ejecuciones desde la "cheka" ubicada en la calle Ánimas, cuya casa había pertenecido a un diputado de derechas. Se le acusa también de estar en la de San Felipe Neri e incluso de haber entregado a uno de sus sobrinos para ser ejecutado. Aunque esto último no era cierto y no había evidencias, abrió una profunda brecha en la familia. En cuanto a su función en las "chekas", se encontraron varios testimonios, incluso de dos mujeres presas allí, que dijeron haberle visto, pero nunca torturando, ni violentando, sino todo lo contrario, intentando frenar a quienes eso hacían. En todo caso, hubo otros testimonios de personas que no estuvieron en la ciudad que afirmaron las acusaciones, a pesar de la imposibilidad de que pudieran afirmarlas. Su papel en la colectivización de tierras puede que fuera su peor enemigo en la posguerra, se le condenó a ser ejecutado, cosa que se produjo en mayo de 1943. 

Jesús Loeches rememora todo esto desde sus recuerdos de infancia y los recuerdos familiares que conservaba de su madre, hermanas y hermanos, así como el conocimiento que tuvo de la ciudad a través de su propia vida, lo que implicaría los testimonios de todas aquellas personas que conoció a lo largo de su vida y posiblemente lo que pudo ir sabiendo por otras vías. Esa información es completada por Urbano Brihuega con sus conocimientos de historiador alcalaíno, aportando algunas acotaciones a las memorias de Jesús que evidencian una procedencia de investigaciones.

Quizá uno de los problemas del libro viene precisamente en ese sentido. Ha sido escrito entre la memoria directa simulando la voz de Jesús, y la voz de Urbano como narrador de una especie de gran entrevista, pero no hay ningún signo, ni tipografía, ni maquetación que diferencie ambas partes, por lo que hay que estar atentos o confundir el relato. Por otro lado, es un libro cuyo peso mayor es el de la memoria histórica de una persona, con lo que a menudo se desprenden datos que son más su memoria que algo que se corresponda con la realidad, véase por ejemplo cuando Jesús habla de una bomba de relojería para la explosión del polvorín de Alcalá en 1947, cuando lo cierto es que se produjo por un accidente dentro de las instalaciones. Así ocurre con otros datos y percepciones, del mismo modo que se cuelan valoraciones de Jesús, muy marcadas por su condición de un niño y adolescente a cuyo padre fusilaron y cuya existencia fue atormentada por las autoridades del momento, que irrumpían en su casa de manera habitual en busca de una bicicleta con la que uno de sus hermanos había corrido una vuelta ciclista entre Torrejón de Ardoz y Alcalá de Henares.

La Ley de Memoria Histórica fue aprobada en diciembre de 2007, hoy sustituida por la de Memoria Democrática desde 2022, y este libro se circunscribe dentro de un intento de recuperar la memoria de aquellas personas ya muy ancianas que habían padecido la más brutal de las represiones en persona de sus familiares más directos.

Quizá sea un error que Urbano Brihuega no aportara la documentación de archivo, hemeroteca y bibliografía que le sirvió de apoyo, que sin duda se intuye que hubo, y todo parece que se basara exclusivamente en la memoria de una sola persona. No obstante, este hecho no invalida el valor testimonial que aporta. Quepa señalar que el relato coincide en muchos detalles de la vida social de después de la guerra, y personajes y mentalidades, con el relato de otras personas mayores que quien esto escribe también conoció o que quedaron como constancia en otros libros, como el citado sobre Nacarino.

Así tenemos de nuevo la confirmación y ampliación de la vida de prostíbulos en la Alcalá de después de la guerra, pero también la división física tácita de por dónde podían ir los perdedores y por dónde los ganadores, pero también aporta detalles sobre el día del golpe de Estado fallido en la ciudad al comienzo de la guerra, por ser Jesús un testigo directo en la Calle Libreros, cómo se alimentaban los perdedores de los deshechos, la vida penitenciaria de los presos de guerra a través de las visitas familiares, o determinadas celebraciones religiosas y su contexto en la ciudad. Vuelve a citar la explosión del polvorín a través de que uno de sus primos fue acusado en falso. Nos da datos de los viajes en tren en la época y muchos nombres conocidos a través de otras obras e investigaciones de personas de aquella Alcalá. Con lo que va completando muchos huecos de la década de 1940 en Alcalá, incluidas las películas proyectadas y el impacto de un par de superproducciones de Hollywood.

Repasa propiamente la vida de su padre, su capataz, su familia y todo el proceso por el que pasó, incluida la represión económica sobre su esposa e hijos. Nos da un detallado recuerdo y retrato de la Alcalá de Henares de los perdedores, aunque faltarían aquellos otros que, siendo de la ciudad, tuvieron que irse el resto de la dictadura, los grandes olvidados de entre los perdedores de la guerra por los investigadores locales.También los más difíciles de rastrear, pero no inexistentes.

El libro incluye una nutrida lista de alcalaínos ejecutados tras la guerra civil que hoy día se queda muy escueta. A la fecha de la publicación, 2015, Brihuega contabilizó con nombres, edad, lugar y fecha de ejecución a treinta y seis personas. En 2018 la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alcalá de Henares, tras un largo trabajo de investigación de varios años, había logrado contabilizar a los ejecutados que estuvieron en el zanjón del cementerio de Alcalá de Henares a doscientas sesenta y ocho personas, y esa cifra no cuenta a aquellos alcalaínos que no se encontraran allí. Pensemos en los ocho ejecutados por el polvorín en 1948 y otros.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".