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sábado, 27 de junio de 2026

Metáfora del azul y una canción naranja

Título: Metáfora del azul y una canción naranja.
Autora:
Sofía Winter (textos); Zia Mei (ilustraciones).
Editorial: Sneg Ediciones.
Año de publicación: 2026 (1ª edición; palabras introductorias de Sofía Winter, César Sobrón, José Javier Martínez Palacín, Fernando Mircala, Daniel López-Serrano "Canichu").
Género: Poesía; ilustración.
ISBN: 978-84-09-81249-3

 

Es bien conocida en estas notas y en la vida cultural poética de Alcalá de Henares la poeta Sofía Winter, o como ella prefiere escribirlo, a la francesa: Sophie Winter; aunque bien pudiera ser a la española: Sofía García; o a la rusa: Sofía Taniya. La habíamos mencionado por primera vez en Las notas de los cíclopes libreros cuando participó de crear y publicar un poema suyo en la antología Veinte poemas asoman... en un invierno... (2016), antología que fue idea, creación (y también puse un poema) de quien esto escribe, Daniel López-Serrano "Canichu". Ya en aquella nota dijimos que ella tenía en su país natal, Rusia, un libro no traducido en España y que en aquel mismo año de 2016 había sido publicada en una antología cibernética que trataba de abarcar todos los poetas actuales, cuyo autor ha fallecido  más o menos cerca de aquel 2016. Ella no volvió a publicar hasta 2025, donde uno de sus relatos aparecía en la antología Llegando a puerto, maquetada por una de sus amigas y cómplice de numerosas aventuras creativas tanto de una como de otra, Zia Mei. Ahora, en 2026, saca su primer libro en solitario y lengua española, Metáfora del azul y una canción naranja. Un  título con reminiscencias evidentes al poemario Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), de Pablo Neruda. El poemario de Sofía Winter no es exactamente un poemario amoroso ni de desamor, aunque haya poemas que contengan en sí el amor. Lo que sí contiene es una búsqueda de sí misma a través de una carencia, de una ausencia, no sustanciada en alguien o algo concreto, aunque haya alguien concreto, es una carencia en el alma. Un agujero con el que ella debe ajustar una cuenta personal. ¿Una búsqueda interior? No exactamente. Si Neruda se quejaba al final con una canción desesperada, Sofía alcanza si no una paz, sí una reconciliación con aquello que ha formado su mundo, su tormenta y su crecimiento.

Hoy anotaremos que Sofía Winter es rusa. Nacida en San Petersburgo en 1980 cuando aún era Leningrado en la Unión Soviética (URSS). Dentro de aquel bloque de naciones que era la URSS como Estado, su ascendencia es rusa y georgiana. Vivió en su infancia y adolescencia el fin de la URSS y de la Guerra Fría con su respectivo paso al nuevo sistema de la Federación Rusa. Estudió filología hispánica y vivió durante esta etapa muy libremente. Llegó a tener una parte de esos estudios en Francia, donde vivió por un tiempo en París antes de regresar a Rusia para conocer allí a quien sería su esposo, un español con el que se vino a vivir a Villalbilla, en la Comunidad de Madrid, al lado de Alcalá de Henares, y con quien formó una familia con hijos. Tiene una amplia relación con Alcalá de Henares, tanto por ocio, como en ocasiones por etapas laborales, como por amistades profundas. Pero sobre todo, desde 2015, quizá desde 2014, es parte de la vida cultural de esta ciudad como una de sus poetas desde que entabló amistad con Enrique Sabaté y la citada Zia Mei. Fue a partir de la inauguración de El Laboratorio (2015-2016) por parte de Zia Mei y Julián Sedano que tomó contacto con la mayor parte de escritores de la ciudad, especialmente poetas. Fue una de las personas más activas de los recitales de aquel lugar. Participó de recitales de otros sitios, incluidos de Madrid. Su actividad no se ha interrumpido, si bien se dilatado un poco más en el tiempo.

Fue en la etapa final de El Laboratorio, pero aún en 2015, cuando ya algunos de los que por allí íbamos habíamos sacado libros, que me propuso a mí leer el borrador de un poemario llamado Azul, igual que el poemario que publicó Rubén Darío en 1888 y que dio pie al comienzo del modernismo en Literatura. Lo tendría más o menos acabado para 2016, donde me daría a leer un segundo borrador en el que se habían eliminado y cambiado poemas del primer borrador, hasta el punto de parecer otro libro, y el título variaba a algo que tenía que ver con la nieve o con la estepa. Ambos habíamos estado escribiendo a la vez numerosos poemas conjuntos que no fueron a ningún libro, aunque yo los compilé e imprimí para tenerlos para mí a modo de libro único y privado junto a poemas escritos en mismas fechas y temática de otras personas. Pero, más aún, a Sofía se le ocurrió escribir una novela conmigo, dado que yo ya había publicado libros en prosa, en concreto en ese momento tenía Relatos de la Gran Guerra (2016) y trataba de promover a un editor Balada triste de una dama (2017). La novela escrita a medias entre Sofía Winter y yo se hizo. Existe. Se registró a nombre de ambos en el registro de la propiedad intelectual, dando el mayor porcentaje de creación a ella, pues la idea central era suya. De los vericuetos de esa novela no es el momento de hablar en este momento. Aunque sí hay que anotar que está totalmente inédita, que sólo existen dos ejemplares impresos en copistería, uno mío y otro se lo di a ella, más un tercero que entregamos a un concurso literario de la ciudad y que,. al no ganar, debería estar destruido, según las bases del concurso. La novela se llama Historias insignificantes, fue acabada en 2016, aunque se escribió entre 2015-2016 con numerosos cambios por indecisiones de Sofía Winter y conversaciones eternamente imposibles entre ambos sobre el rumbo del argumento. Ahora, en su poemario Metáfora del azul y una canción naranja, ella ha decidido hacer público el conocimiento de que esa novela existe y publicar uno de los capítulos tras todos los poemas. No me consultó para ello, pero creo que está bien lo que ha hecho. 

En todo caso, respecto al poemario llegué a leer un tercer borrador donde había eliminado todos los poemas que antes me presentó y tenía otros de los que me pedía opinión. Así pasó el tiempo y parecía que este poemario, del que ella siempre hablaba, pero nunca se acababa por cambios e indecisiones, terminó siendo objeto de conversación entre Zia Mei y ella más o menos a la altura del tiempo en el que yo intentaba publicar Superman, Batman y Franco. La censura en tiempos de Franco, que debería haberse publicado en 2019 pero se prolongó hasta 2023. Su maquetadora era Zia Mei y por entonces recuerdo conversaciones con Sofía Winter y Zia sobre las posibilidades y los cómos de publicar su poemario. Poemario que había vuelto a cambiar y del que yo ya no sabía que se quedó y qué no, aunque sé que regresaron algunos poemas del primer borrador, aunque con cambios. Parecía que el libro iba a salir al fin en 2024 cuando Sofía Winter volvió a girar sobre él, siendo ahora Zia Mei quien desde entonces más conversaciones y trabajo tuvo con ella para que la obra saliera adelante, tanto por amistad, como por maquetadora e ilustradora. Como sea, Sofía Winter me pidió unas palabras que cupieran en una postal para publicarlas a modo introductorio del libro en 2024. Me dio a leer los primeros poemas en ese momento. Definitivamente Zia Mei logró, casi a modo de editora y representante, aunque no era su función oficial, que Sofía Winter diera por acabado el libro al fin este año 2026, en el que se presentó varios meses después de haber sido no sólo editado, sino incluso impreso. La presentación se hizo a finales de mayo en el Pub O'Malley's que tantas ha acogido recitales donde ella misma ha estado ya como público, ya porque ella misma recitara o incluso organizara.

Mis palabras de 2024 se publicaron también en el libro, junto con el capítulo citado de Historias insignificantes, sólo que unas abren el libro y el otro cierra casi el libro. También hay palabras introductorias de otros escritores de la ciudad como César Sobrón, José Javier Martínez Palacín y Fernando Mircala, aparte de unas de ella misma. Todas son de 2024, aunque Palacín pudo acompañarlas de unas segundas palabras en 2026. Zia Mei maquetó la obra y le creó la cubierta y las ilustraciones interiores que acompañan a cada poema. se trata de una especie de ramitas otoñales en azul, con fondo blanco y una gota anaranjada en la portada, que ella llama dragones. Cada ilustración interior, en blanco y negro, está numerada. Aunque aparece  un dragón azul tal cual es al final de los poemas que serían la metáfora del azul, justo para dar pie a la canción naranja, aunque acompaña un poema llamado "Dragón azul" que viene a ser un reconocimiento íntimo y personal de Sofía Winter Consigo misma reconciliada con todo aquello que fue su tormenta, como algo que debía vivir para poder ser quien justamente ahora es. Dicho dragón fue regalado en tarjeta especial que se imprimió para darla junto a los libros de la presentación, más otra tarjeta de recordatorio de dicho acto.

El libro fue publicado bajo el sello Sneg Ediciones, que viene a ser copo de nieve en ruso, aunque en realidad es una autoedición en tapa blanda solapada, con una fotografía de la autora realizada por Mayte Domingo y la imagen de la visión de dos copos de nieve realizados por la hija y el hijo de Sofía. Aunque se trata de un poemario, ya se ha dicho que lo completa uno de los capítulos de la novela inédita, pero también otros tres cuentos en prosa, uno de ellos leído en O'Malley's en 2025. 

El poemario comparte con el modernismo de Darío la fijación por los colores a modo de metáforas y alegorías no sólo de estados del alma, sino también del mundo y para crear una sensación emocional reinventada, pues a menudo no se atan a lo que convencionalmente se han venido atando desde que Darío comenzó este recurso literario de su corriente estilística. Aparecen el azul y el blanco como los colores más recurrentes y cargados de mensaje, pero también hay otros, como el carmesí e incluso los muy nombrados rubíes que nombraba Darío. Siguiendo un poco la estela modernista, también aparece cierto naturalismo y ese mundo natural deslizándose en los poemas. Igualmente Sofía los deslinda de las figuras que suelen representar como la vida o la muerte o el amor, y les dota de un significado nuevo acorde a su propia observación y vivencia. Así el mar, o el agua misma, la nieve y los copos de nieve, los meses del año y las estaciones y demás figuras, terminan hablando de cosas que normalmente no es el significado que se les aplica en la poesía. Sofía les cambia el rumbo acorde a su biografía y lo que estas cosas significan para ella. Así por ejemplo, lo blanco, lo azul, la nieve o el invierno pasan a veces a ser belleza, infinito, juventud, vida, pureza, o promesa.

(...)
Eres mío a través del azul
y palpitas en el iris matutino.
Fragmentos del silencio
y voz que se ahoga en sí misma.
(...) 

Pero otras veces no ignora que el frío de la nieve tiene comúnmente ese otro sentido contrario, especialmente en Europa occidental. Su propio ser ruso se intuye en numeroso poemas, del mismo modo que algunas imágenes vienen directamente de ahí, pero también aparece Francia (hay un poema incluso escrito en francés y luego traducido) y desde luego aparece su ser y sentido identificado con España. Pero uno de los rasgos más característicos del estilo propio de la autora es la eliminación de artículos, proposiciones y determinantes que sirven de nexos en la construcción de estructuras sintácticas, tal como a ella misma le ocurre a veces al hablar, aún a pesar de que tiene un español muy perfecto y muy rico. Quizá es síntoma de un deseo de un abandono total de sus raíces, y en cierto modo un anhelo del pasado, del origen puro, que en cierto modo es uno de los polos de lo que va este poemario. Como sea, leerlos así escritos nos hace leerlos también entrando en ese lenguaje de la propia autora, haciéndonos sentir parte del desarraigo o del anhelo.

Distancias agotarán nuestro llanto
y el invierno dejará las cicatrices
sobre el espejo de aquella primavera
hecha añicos en la sombra de cipreses.
(...)

Puede que en este poemario confluyan poemas de diversas etapas de su vida, ya no tanto sólo los de 2015-2016. Lo que parece claro, y el proceso de creación parece confirmarlo, es que este poemario tiene mucho de ella y de su vida, como si fuese una búsqueda, un proceso buscando la reconciliación consigo misma de aquello que en el pasado la afectó y la ha hecho ir por su vida en la búsqueda de aquello y aquel que ha sentido no estar. 

Es un poemario de ausencias, siendo también una ausencia la de uno mismo respecto a uno mismo. Existe la ausencia del padre, pero también de la madre, algunas ausencias del amado, ausencias del pasado, de la juventud, del lugar de origen cambiado por algo totalmente diferente, cambiada una vida por otra. Hay desarraigo, se intuye. Pero no alcanza el desarraigo al dolor de Blas de Otero, aunque haya dolor, pues este desarraigo es un desarraigo de búsqueda, de intento de comprender, no de reprochar, busca la reconciliación con ella misma, para lo que necesita reconciliarse con lo ausente. Darse cuenta que aquello que notamos ausente, a su manera está presente.

Hay numerosos poemas con un sentimiento de amor. De amor que se vive, que no busca conquistar o hacer sentir su ansiedad al no verse correspondido, es simplemente un sentimiento de amor que se vive y que acepta al otro tal como es, con y sin ausencias. 

Es interesante la descripción que hace de manera seriada de emociones a través igualmente de imágenes. Así por ejemplo un poemario comienza diciéndole al otro "Vendrás. Mis ojos de nácar, (...)", para seguir en otra tanda de versos diciendo "Te tomaré por esposo (...)", continuar en otra tanda "Seré tu agua dulce (...)", proseguir en otra tanda "Seré tu gemido y abrazo, (...)", y en otra "Tus hombros son mi montaña", para poder contarnos en otra tanda la realidad que comienza con "Aquí te añoro, te espero (...)". Este estilo evolutivo de los poemas aparecerá en varios de ellos. 

Gusta en este sentido los numerosos e ingeniosos giros que le da a sus poemas para narrar sentimientos de amor que más o menos todos hemos sentido, pero que nos son inconfesables, aunque no sean algo malo, sólo parte de nuestros propios temores o nuestras aceptaciones.

Del mismo modo aparece la muerte, siempre con bellas imágenes, pero sin nombrarla directamente. Aquí aparece una reconciliación con su propio pasado familiar. Aunque no la conozcas a ella en persona, al leer el poemario sabes más o menos algo de su juventud, justo lo que ella necesitaba expresar en sus poemas y que tiene la generosidad de compartir con el lector, como pueda ser una ausencia del padre y la muerte prematura del mismo. Pero incluso en estos poemas, el poemario rebosa de vida y de un optimismo poético, tal vez nostálgico, pero optimismo poético.

Lívido azul, 
todavía cabes en mí
entero,
con las vetas de sueños
hechos añicos
en el corazón desesperado.

Nada es lo que parece
y todo lo que parece ser 
está siendo la nada
sumergida en el azul,
como tus dedos de cristal
en mi vientre.
(...)

Un primer poemario muy sólido, quizá porque nace con el latido de una poeta veterana en versos y que ha pensado mucho qué quería expresar y cómo.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 11 de octubre de 2025

Llegando a puerto

Título: Llegando a puerto.
Autores: Varios autores (Zia Mei, César Sobrón, Sofía Winter, Maribel Domínguez, Luis San José, Luis Javier Ruiz, Elizabeth Villagómez, Fernando Mircala, Javier Bardón, Eva Megía, Esther Ligero, Miguel Ángel Gómez, Mario Navarro, Antonio Lera, Francisca del Pino, Paqui Castellanos y Genma Gordo).
Editor: Pub O'Malley's.
Impresor: Safekat 
Año de publicación: 2025 (1ª edición; prólogo de Raúl García, dueño del Pub O'Malley's).
Colección: Certamen Llegando a Puerto.
Nº de volumen en la colección: 1.
Género: Relatos breves.
Depósito Legal: M-19069-2025

 

Entre el otoño de 2024 y la primavera de 2025 el Pub O'Malley's, de la calle Goya de Alcalá de Henares, celebró periódicamente en domingos alternos un concurso de lectura de relatos breves de ficción que ideó y convocó el escritor complutense César Sobrón, con la colaboración y ayuda de la ilustradora y diseñadora Zia Mei y la poeta Maribel Domínguez, pero evidentemente también con el impulso e interés del dueño del pub, Raúl García. Este pub ya ha aparecido en estas notas en otras ocasiones con motivo de que hace unos años que empezó a acoger recitales de poesía y poco a poco se abrió a otros eventos culturales. De hecho, los primeros recitales de poesía que empezaron esta nueva vida del bar, años atrás, fueron de Chus López con Mario Misas y de quien esto escribe, Canichu, a veces con el cantautor Juan Izardui. Como sea, el concurso trataba de atraer cada domingo que tocase celebrarlo un total de ocho relatos de ocho participantes diferentes, cuya extensión no fuera superior a tres páginas, aunque a menudo muchos participantes sobrepasaron las normas, cosa que creo jugó en la contra de quien lo hizo. Se hacía una votación popular entre los presentes en el bar, ya fuesen concursantes o no, y se elegía un ganador de esta manera, si bien ni el relato quedaba anónimo, ni el autor o autora quedaba impedido de votar a su propio relato en su papeleta. Los relatos ganadores ganaban un pack de cervezas y serían publicados en libro al final de la temporada 2024-2025. Se llamaba Certamen Llegando a Puerto, en honor a la pirata Grace O'Malley's, de quien coge nombre este pub. Una pirata retratada por Zia Mei para los logos del concurso y del libro, aunque idealizada, pues la auténtica pirata nos ha llegado en grabados y en biografías que no la muestran ni con el físico representado, ni con ropas de mujer. Por no hablar de que era una pirata tal cual de su siglo, con todos los crímenes imaginables de la piratería sobre sí. 

El libro se dio por cerrado en cuanto a su etapa de selección de textos con el final del certamen en mayo de este 2025, aunque se debieron seleccionar posteriormente alguno más, pues se adjunta tras los relatos ganadores una serie de relatos como "Otros relatos", que en la presentación del libro se explicó que eran algunos de los más votados que no llegaron a ganar, aunque pudiera ser que también haya alguno que sea, legítimamente, de las personas más directamente implicadas con el proyecto, como es el propio César Sobrón, por convocante, Zia Mei como maquetadora, ilustradora y diseñadora del libro, Maribel Domínguez, que junto a Zia Mei organizó las sesiones de los cértamenes, y Sofía Winter (aquí Sophie Winter), que aportó la fotografía de cubierta, una escena de bar en blanco y negro con tonalidades doradas que nos recuerdan a historias del cine negro ambientadas en un bar irlandés de los años 1920. El libro fue creado en su parte más técnica a lo largo del verano, y fue ya en otoño, en el final de septiembre, que se presentó en el propio pub, a la vez que se anunciaba el inicio del segundo certamen, que abarcará 2025-2026. 

El libro se llama Llegando a puerto, y anota en la cubierta: "Relatos ganadores y finalistas del I Certamen Llegando a Puerto en Grace O'Malley Irish Pub", aunque el nombre del Pub es el citado O'Malley's. El editor evidentemente es el propio pub, por lo que se le cedió un prólogo a modo de introducción al dueño, Raúl García, que suele dar interesantes reflexiones en sus redes sociales a modo de ensayo. Precisamente su prólogo funciona como un relato breve de ensayo, por lo que, sin ser ficción, sino ensayo, sería su prólogo una especie de relato dentro de una antología de relatos. Y digo bien, aunque es discutible, la palabra antología y no compilación, pues no se trata de publicar los relatos del certamen, sino los relatos ganadores y finalistas, quedando sin publicación el resto. Eso es básicamente una antología, antología de ese certamen. Es discutible porque alguien puede argumentar, y también con razón, que puesto que nunca se publicaron, no sería antología, sino compilación de relatos ganadores y finalistas. Como sea, esta discusión no nos ha de distraer.

Fueron los  autores ganadores: Luis San José, Luis Javier Ruiz, Elizabeth Villagómez, Fernando Mircala, Javier Bardón, Eva Megía, Esther Ligero, Miguel Ángel Gómez, Maribel Domínguez y Mario Navarro. Mientras que los finalistas fueron: César Sobrón, Zia Mei, Sofía Winter, Antonio Lera, Francisca del Pino, Paqui Castellanos, Genma Gordo y repetían Miguel Ángel Gómez y Maribel Domínguez. Como se puede ver, el certamen atrajo tanto a escritores de la ciudad como a gente aficionada, y si se escribieran los nombres de aquellos que no ganaron, aún se vería más esta cualidad. Habla ello también de la vida cultural de Alcalá y los intereses de los alcalaínos más de la realidad y menos de los carteles y programas turísticos. Cabrá destacar, por mi parte, un relato no ganador ni finalista que escribió y presentó de manera anónima (hizo que lo leyera en falso César Sobrón) el dueño del pub, Raúl García, inspirado en un suicidio. Relato de buena calidad que yo voté alto, aunque, por lo que se dijo, debió ser votado bajo en general. 

Quien esto escribe confiesa que asistí sólo a dos sesiones, participé en una, pero estuve pendiente de lo que iba pasando en las otras sesiones, ya fuese a través de redes sociales o preguntando. Si bien lo de la ausencia de anonimato puede hacer votar por afinidades en lugar de por lo escuchado, habría que tener en cuenta que en ese caso también puede jugar un papel la capacidad que tenga alguien de llevar al concurso a una cantidad interesante de amistades o familiares. Se presupone en esto honestidad y juego limpio, aunque nunca es algo descartable, por lo que en este aspecto quizá debieran reformular las normas. Ahora bien, también creo que juega un papel muy importante la forma de leer y de atraer con la voz, pues yo escuché buenos relatos mal leídos que apenas tuvieron un aplauso discreto y escueto de compromiso, y relatos más sencillos leídos con voz y tonos atrayentes que sacaron bastantes aplausos. Otra cuestión que noté en persona, que el propio César Sobrón destacó en la presentación del libro y que leyendo el libro se nota, es la tendencia a premiar el sentido del humor. En las sesiones que yo estuve y viendo vídeos que se pusieron de otras sesiones, esto lo comprendió bastante gente y parecía más un concurso de monólogos de humor que de relatos. Es legítimo el relato de humor, es difícil de escribir, pero la búsqueda de eso en el público provoca el retraimiento, o puede provocar, de otro tipo de relatos en el futuro. Del mismo modo, leyendo los ganadores, a veces parece también que se ha premiado un tema social en algunos relatos concretos, no tanto el relato. Pero un premio del público es eso en sí: el público premia lo que le gusta por la razón que cada uno considere, sea esa razón la que sea. Si no fuera así sería extraño. El premio del público es lo que es, del público y sus propias razones particulares.

Un horizonte vertical, de Luis San José. Una historia de humor con tonos picantes (eróticos), sobre una pareja que trata de recuperarse físicamente tras el confinamiento de la pandemia de Covid-19 en 2020. Quizá un poco humor costumbrista, dentro de lo pícaro. Picaresca a fin de cuentas, género muy español. 

Seis dedos, de Luis Javier Ruiz. Un relato de terror con tintes góticos, un tanto al estilo decimonónico de Edgar Alla Poe, pero a la vez mezclado con tonos del terror del siglo XX más propio de Lovecraft, en cuanto a seres de otro mundo, demoniaco, que tienen puntos de salida a nuestro mundo y crean ambientes extraños. Tipo de argumento que en cierto modo alimentaron historias de cine como las películas La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968) o La novena puerta (Roman Polanski, 1999). Sin embargo, el autor cita el dibujo de una estrella de seis puntas, que es la Estrella de David, judía, siendo que el relato, si sigue el camino que le entiendo, debiera ser una estrella de cinco puntas invertida. Todo sea que se juegue con algo que tenga que ver más bien con los mundos y submundos del Pentateuco, más que con la otra vía. O que sea algo adrede que relanza el relato a algo más y muy diferente a una historia de este talante de terror. O un lapsus.

La frontera, de Elizabeth Villagómez. La huida de una madre con su hija de México a Estados Unidos como migrante legal. Podría haberse adentrado en la emigración ilegal, pero lo trata desde la legal, mostrando actitudes de seguridad, con guiños posibles a racismo, pero que en el fondo es una denuncia social no tanto de eso, sino de la violencia contra la mujer. Contado desde lo que ve una niña a la que le han contado una historia diferente al porqué se van a Estados Unidos, pero que a través de su visión descubrimos la historia encubierta. Esa perspectiva enriquece el relato.

Los tres milagros, de Fernando Mircala. Una historia de humor negro y muy mala leche, corta y directa. Una monja bien intencionada incomoda a otra que la responde en términos demoniacos. Recuerda aquí un poco los guiones de cine de Álex de la Iglesia. Se nota un influjo de lecturas góticas de terror, un tanto oscuras, aunque está escrito a modo de humor negro, muy negro.

La tienda del señor Klaus, de Javier Bardón. Una de las historias que me han parecido más interesantes. El señor Klaus no puede ser otro que Santa Klaus. Un Santa Klaus muy diferente al que conocemos popularmete. Aquí aparece regentando una tienda en Laponia desde la cual, desde hace cuarenta siglos, despacha sueños e historias que al contarlas se pueden hacer realidad. Con un sentido del humor de crítica social y política, Bardón repasa la Historia de la Humanidad mientras un comprador quiere comprar algo nuevo. Ese algo será España, presentada a modo de esperpento, tal como Valle-Inclán la narró en teatro, o Berlanga la mostró en cine. Nos muestra que la verdad en realidad no existe. Escrita con un buen ritmo y bien compensada, no deja de ser ese humor de crítica social, onírico, con fantasía romántica incluida, que podría firmar en artículo Mariano José de Larra sacado de su siglo XIX para ponerlo en el XXI. Si bien es cierto que es uno de los relatos más extensos, por lo que le da más tiempo a trabajar el relato, y menos el impacto.

Díez inviernos, de Eva Megía. Una historia psicológica y dramática que habla de la soledad de una hija tras morir su madre. Soledad que se solventa por la compañía de un perro. Una historia de la soledad irremediable, del paso de la vida y su final, y de comprender que el tiempo pasa y la vida se va. Invita a apreciar el momento y a la gente cercana. Se le nota una cualidad de narración innegable, propia de novela, pero ajustada a lo que es un relato breve. Buena técnica.

Vacío emocional, de Esther Ligero. El más breve de los relatos... y que en su día yo le voté muy alto. Me parece una genialidad. En muy poco texto la autora explica la vida de la protagonista, la psicología y el drama final de una historia que sigue teniendo presentación, nudo y desenlace. Un drama, igualmente. Con mucha potencia. Si de relatos breves se trata, sin duda este, por su calidad y brevedad sería muy destacable. No es fácil manejar la brevedad en la prosa.

Crónica de un Erasmus, de Miguel Ángel Gómez. Otro relato de humor picante, con tonos eróticos y de adicciones varias. Podríamos decir que desde el humor hay una crítica social a lo que es el disfrute de las becas de estudio Erasmus que permiten a los universitarios estudiar un año o meses en otro país de la Unión Europea. Sin embargo, aunque eso está ahí, creo que su mayor peso no es ese, sino el de ser una comedia del esperpento, llevando a la exageración las historias de sexo, alcohol y drogas de los estudiantes Erasmus. Historia de humor esperpéntico que hacia el final tuerce el rumbo al mezclarse con humor costumbrista al aparecer una escena de familia con monja incluida. Una historia que es posible que cumpliera su objetivo durante su lectura, hacer reír. Si una comedia hace reír, cumple una parte importante de su objetivo. La otra parte de la comedia, la de hablar o denunciar algo, sería la de lo que ocurre en el mundo Erasmus.

Te marchaste, pero no te llevaste tu recuerdo, de Maribel Domínguez. Lo innegable de este relato es que Maribel Domínguez es fiel a su propia voz poética. Si uno ha leído los poemarios de ella, o la ha escuchado recitar, se da cuenta de que su voz poética está plasmada aquí, pero pasada a prosa. Podría haber sido un poema suyo. Cumple con la temática y con las voces que suele usar. Un relato de amor, que en realidad es de desamor. Desde un recuerdo de deseo y de anhelo, lo físico pasado permanece en lo metafísico emocional. Una vez más: el vacío, la soledad, la pérdida, el duelo.

¡Ay, María!, de Mario Navarro. Fue uno de los relatos que compitió cuando fue la única vez que yo presenté uno. Le voté alto. Me pareció buen relato. Se trata de un relato de humor, algo diferente a los antes mencionados. Humor negro, otra vez, sólo que disfrazado de humor costumbrista. Un poco a las confesiones de lamento que escribía Miguel Delibes en Cinco horas con Mario, una voz masculina nos comparte su ansiedad ante el agobio que le ocasiona el control que hace de él su pareja. Bien es cierto que el impacto final nos remite un poco a una muy conocida canción de Javier Krahe, Marieta, también de humor y también con un desarrollo similar a este relato, si bien entonces ella también se llama María, Marieta. No es lo mismo, eso es así, es otra cosa, similar, pero otra cosa. Cumple su función de comedia.

Lo dejo a tu erección, de Maribel Domínguez y Mario Navarro. De manera conjunta fueron doblemente ganadores estos dos autores. Es otro relato de humor, esta vez muy altamente costumbrista y muy altamente basado en un humor picante erótico. Una mujer decide invitar a cenar a su vecino más joven porque aburrida en su matrimonio desea seducirle delante de su marido y tener sexo con él a escondidas. Humor de matrimonio gastado, intento de adulterio y confusión. Muy costumbrista. Puesto al siglo XXI, dirá alguno, de acuerdo, pero sigue el mismo canon que estas mismas comedias con sus valores sociales en el comienzo del siglo XX, sólo que esta comedia está al servicio de los valores sociales del XXI.

Querido diario, de Antonio Lera. Con él empiezan los finalistas. Una historia de humor negro que le da una chispa nueva a lo ya leído. En este caso el acierto del autor es hacer metaliteratura y meterse a él y a los organizadores y ganadores del certamen como personajes del relato. De hecho, desliza una crítica al certamen: "No me fío del público, votan por afinidad, así que agudizo la vista para ver qué vota cada uno". Así pues cumple con el requisito de la comedia de hacer reír y de hacer crítica o hablar de algo. En este caso el relato va destinado a la crítica de esa sospecha-rumor que la propia mecánica de votación y lectura antes mencionado hace recelar. O mejor dicho, no a la crítica de la sospecha, sino a dar credibilidad a la sospecha y en consecuencia hacer un acto de justicia macabra. Escrito a modo de diario personal en primera persona, este relato, de entre las comedias presentadas, debía haber sido ganador.

La pasión francesa, de Sophie Winter. Sofía Winter también se muestra fiel a su propia voz poética con este relato, como hizo Maribel Domínguez en el suyo. Quien haya escuchado o leído los poemas de Sofía Winter sabe que este relato contiene sus ingredientes. Metafísica y razones de la naturaleza y el medio que entran e influyen en el alma de una manera personal e íntima. Con una gran trascendencia introvertida el mundo se refleja dentro de ella, que nos habla a modo de reflexión y confesión. A la vez, su mundo se mezcla con los mundos de pensadores y poetas que han hablado antes que ella y que ella al leerlos los ha hecho parte de sí misma. El mundo ya no sólo es su percepción, sino que la percepción de ellos está en ella. Metafísica poética pura y sentimientos de amor al ser y al no ser... y al lenguaje, al lenguaje como única manera de existencia.

Secreto nº 6, de Francisca del Pino. Es un  drama que hace una denuncia social. De nuevo desde la visión de una niña que en la noche se va de la casa junto a su madre y una maleta, mientras duerme el padre, del que se viene a decir, sin decirlo, es un maltratador. Como se ha visto, ya hubo un relato ganador similar. La temática era idéntica, por lo que se hace lógico que este relato llegara a finalista entre el público habitual al certamen, aunque también es arriesgado, pues de la misma manera podría haber sido penalizado. En todo caso, la diferencia entre uno y otro relato está en que el anterior tiene un asidero más literario, mientras este es más áspero y austero, más duro, con algún tinte poético, pero duro, por lo que funciona de denuncia social mucho más directamente. Confronta más.

La triste existencia, de Miguel Ángel Gómez. Este autor fue uno de los ganadores anteriormente, con este otro relato fue finalista. En este caso abandonó el humor y se decantó por el terror gótico en un tono del siglo XIX al más puro estilo Edgar Allan Poe, como ya otro autor hizo en parte. De hecho, comienza citando a Poe. Es un homenaje a Poe y por ello el relato en sí es similar al terror decimonónico, con muertos, almas y ataúdes. Un hombre alcohólizado se queda dormido en la calle por la noche. A pesar de que nota lo que ocurre a su alrededor, no logra despertar. El pavor que le da la falta de movimiento es el nudo de la historia sobre el que se desarrollará la ansiedad que da al terror como se entendía en aquel siglo XIX. El desarrollo hace que se cuele un recurso de un terror más del siglo XX, pero se nota en este relato el conocimiento del autor de las formas románticas del terror clásico.

La gata, de Maribel Domínguez. Maribel fue finalista con este relato, y con él tiene en torno a un quince o dieciséis por ciento de la obra publicada. Para mí, de ella, este hubiera sido su relato ganador. Nos muestra una Maribel diferente a la ya conocida. Una Maribel prosista y no la poeta. La Maribel poeta ya vive en sus poesías, sin embargo aquí nos ofrece algo diferente. Es un relato de humor negro, lo que ya es inédito también en ella, el humor negro. Una madre de familia vive su día a día normal y corriente cuando ocurre algo inusual, pero cotidiano: la muerte natural de la mascota de la casa, una gata en este caso. Desea enterrarla dignamente y para ello la traslada en un viejo bolso. A partir de ahí, cuando sale a la calle, comienza una sutil crítica social sobre la seguridad en las calles. Quizá Maribel debería explorar este lado de su prosa,

Dedicado a mi ordenador, fiel compañero de viajes a través de la realidad y los sueños, de Paqui Castellanos. Un relato introspectivo sobre la soledad, esta vez deseada. En positivo y en primera persona el mundo de la escritura transporta a otra realidad interior a la protagonista. Esto la aleja de la realidad mundana de su casa y del mundo real en general. Ella desea y valora su mundo imaginado, pues en él disfruta. Prima la estética y hasta el ascetismo.

Segundo café, de Zia Mei. Otro relato de introspección en el que Zia, casi a modo de diario personal, nos adentra en su intimidad entre cafés de la mañana, donde en la soledad del trabajo le abordan ideas suicidas de manera ocasional desde su juventud. Perdida en sus pensamientos de porqué ocurre aquello, el relato se va deformando, a modo de experimentalismo, lo que nos indica que también su mente se va dispersando. Pierde la atención sobre su primer objetivo, tomar un café, luego sobre el segundo, pensar sobre porqué piensa en el suicidio, sobre el tercero, sobre el cuarto... y todo se interrumpe en su cabeza, que va dando prioridad a toda primera idea que llega. Esto es en realidad un relato sobre un déficit de atención con el que conviven muchas personas. Inteligente relato. Y es llamativo que fuera experimental y llegara a finalista, aunque probablemente cuando lo leyó el público lo tomara por otro relato de humor. Personalmente no creo que lo sea, y de hecho lo valoro como experimentación.

Reflexiones de un señor soso, de Genma Gordo. Este es otro relato que quizá fue tomado con humor, no lo sé, pero no lo es, aunque entendería que en un público que ha votado a favor de varios relatos de humor costumbrista, se hubiera podido confundir este relato con humor. Es todo un drama muy personalista en el que la autora ha hecho algo muy difícil: meterse en la mente y la forma de pensar de una persona del sexo opuesto (en este caso sería un hombre) reflexionando y sintiendo respecto a su pareja (en este caso una mujer). Es difícil esto. Eso tiene un valor, porque además no lo hace mal, lo hace bien. No lo hace criticando al hombre, intenta comprender su psicología. No es que tampoco lo alabe. Simplemente busca plasmar emociones humanas, como buena literata. Está para contarnos una historia. Es la historia de un señor que ha llegado a la sesentena de años y se lesiona por intentar darle gusto a su mujer que quiere hacer senderismo por el campo. A partir de ahí se nos cuenta desde la reflexión interior de él porqué salió a hacer senderismo aunque no le atrae y la historia de un amigo suyo y lo que pasó en su matrimonio. Es una historia de amor, no desde lo pasional, sino desde el amor consolidado y asentado (y es la tercera obra escrita este año por alcalaínos que tratan este tema, las otras fueron la novela Saltando sobre los charcos, de Antonio Moreno, y el poemario La huella no será inocente, de Carmen Nieto). Si bien es verdad que la autora tiende a dar por vencedor los deseos de ella, por tanto no a comprender del todo todas las necesidades posibles de él, no es menos cierto que hace algo que muchos autores y autoras actuales no hacen: decir que los hombres también aman y hacen cosas por amor, y no por sexo tan sólo o egoísmo material. Es un relato amable, agradable, estuvo bien leerlo.

Verde lima claro, de César Sobrón. Un relato totalmente onírico donde las imágenes y los colores alteran las emociones de la voz narradora, que, enamorado, se funde con su amada, que a la vez, en una misma manera de sentir, le ocurre lo mismo con él. Una invitación a lo sensorial y lo sensual que, en el mundo, si uno atiende a sus percepciones, nos llevan a amar. El amor como respuesta a lo que es la vida y el mundo que se nos ofrece. Hay tintes surrealistas y de la literatura de lo sensorial. Parece que también pudiéramos caer en este relato en la poesía.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 14 de febrero de 2021

Veinte poemas asoman... en un invierno...

Título: Veinte poemas asoman... en un invierno...
Autores: Daniel L.-Serrano "Canichu"(antólogo), Sofía Winter (antóloga), Marina Casado, Roxana Palacio, Hazel Messiatz, Diana Ortiz, Chus López, Leo Zelada, Zia Mei, Antonio eMe, Rosario Delgado, Gerardo Pereira, Pedro J. Maza, Paco Ramos Torrejón, Carmen Nieto, Raúl Quirós, Puri Sánchez, Enrique Sabaté.
Editores: Daniel L.-Serrano "Canichu" y Sofia Winter, con Asela Eme de maquetadora.
Impresor: Copy Henares [servicios de imprenta, no los servicios de copistería].
Año de publicación: 2016 (1ª edición).
Género: Poesía.
Licencia: Creative Commons

 

En 2016 Daniel L.-Serrano “Canichu” y Sofía Winter se unieron para crear una antología de poetas alcalaínos actuales. El proyecto era una idea original de Daniel L.-Serrano, del que ya hemos hablado a través de sus tres libros publicados hasta la fecha, Relatos de la Gran Guerra, Balada triste de una dama y El frío que nos acoge mientras los robots caminan entre los humanos y otros relatos. Esa idea era mucho más breve y no pretendía ser en principio exactamente una antología, sino publicar a tres o cuatro autores, con su propio dinero de un sueldo escaso de un contrato de trabajo muy breve. Incluso el título de este libreto era otro muy diferente, pero la poetisa y fotógrafa Sofía Winter se sumó a participar de la obra financiando, razón por la cual Daniel L.-Serrano decidió que si ella ponía dinero, ella debía participar de la selección de autores. De esta manera la obra fue creciendo en dimensión hasta transformarse en un pequeño libreto que era una antología de poetas actuales de Alcalá de Henares, con cubiertas en papel verjurado, fotografía de portada de Sofía Winter y maquetación de Asela Eme, una de las editoras de la editorial y librería Domiduca, El título, tras varios descartes, pasó a ser Veinte poemas asoman… en un invierno, pues todas las decisiones fueron tomadas en común y consensuando la decisión final, si bien la selección de poetas eran aportaciones de nombres por parte de los dos antólogos. No quiere decir que otros poetas no tuvieran cabida en una antología más amplia y más formal en libro, incluso se barajó la posibilidad de hacer una segunda parte más adelante, pero nunca se llevó a cabo. La idea de Daniel L.-Serrano era ayudar a dar a conocer mejor a algunos de los poetas jóvenes actuales activos en ese 2016.

 Contaron además con la ayuda de presentación y anuncio de este libreto de Zia Mei y Julián Pizarroso, dueños del bar El Laboratorio, en la calle de las Vaqueras con Paseo de los Curas, donde a comienzos de abril de aquel año hubo un acto de recital y experimentación aún muy recordado. Los ejemplares se repartieron gratuitamente y guardan los suyos los fondos archivísticos y bibliotecarios de la Biblioteca Nacional de España (por participación de autores con libros editados, donado por Daniel L.-Serrano y aceptado) y los archivos de los fondos de autores complutenses de los servicios de bibliotecas municipales de Alcalá de Henares, en la Hemeroteca Municipal de Alcalá, ubicada en el edificio de la Biblioteca Municipal Cardenal Cisneros.   

 2016 celebraba ser el año de celebración del Año de Cervantes, por cumplirse los cuatrocientos años de la muerte de Miguel de Cervantes. En aquel abril en que se presentó esta antología se celebraba además el Festival de la Palabra y había numerosos actos literarios con motivo de las dos celebraciones, no solo la feria del libro nuevo y de ocasión o la entrega del Premio Cervantes con las lecturas programadas de El Quijote. El poeta andaluz Paco Ramos Torrejón tenía programado venir a presentar su libro más reciente a Alcalá, pero por motivos personales se desconvocó. En el Día de la Poesía del 21 de marzo, muy cerca de la presentación de esta obrita, los poetas Samuel Santos y José Bautista, junto al propio Daniel L.-Serrano, habían celebrado un recital de poesía en el bar Deltoya Rock Bar, con afluencia de muchos otros autores. Más allá, el hostal Complutum se adelantó en una semana a Daniel L.-Serrano y Sofía Winter  publicando un libro antologando a jóvenes poetas alcalaínos que participaron de un recital en su zona de bar en colaboración con la Universidad de Alcalá de Henares, donde estaban Chus López (aunque no recitando) y Guillermo Martínez Martínez, uno de los que allí fueron más aplaudidos.

 En la ciudad una actividad así, lo más cercano a ella, la habían venido realizando diversas revistas literarias en los últimos años. El propio Daniel L.-Serrano había participado de Omnia, una de las más activas desde finales de los años 1980 o principios de los años 1990, y de la cual participaron muchas personas que después han seguido y siguen siendo autores y dramaturgos en la ciudad; de El Recreo, una revista del instituto de bachillerato (hoy de secundaria) Cardenal Cisneros, donde fue coordinador y fue censurado junto a otros autores, en la segunda mitad de los años 1990; y de Claxon, la revista del Centro Juvenil Cisneros, salesiano, donde volvió a ser censurado y donde llegó a atraer a otros autores que también censuraron, en la primera mitad de los años 2000. También había creado, codirigido y escrito La Botella Vacía, a lo largo de los 2000, junto a varios autores y amistades de las otras revistas, más gente de fuera de Alcalá de Henares. Algunos de los autores y autoras de estas revistas solo se encuentran en estas publicaciones, ya que no continuaron publicando, en algunos casos tampoco escribiendo. Sus ejemplares se guardan igualmente en la Biblioteca Nacional de España y en la Hemeroteca Municipal de Alcalá. De La Botella Vacía, Daniel L.-Serrano sacó en 2015 El Vaso Lleno del Vacío de la Botella, como colofón de aquella y recuperando a muchos de los autores a los que sumó varios de los que en 2016 serían antologados en el presente libreto que hoy nos ocupa. Fue presentada también en El Laboratorio y fue un antecedente. Otras revistas alcalaínas que contenían material literario fueron, en torno a 2000-2001, The ballad of the Madman, realizada en exclusiva por alguien que se hacía llamar Syd y que duró un ejemplar cuya portada contenía una fotografía de Jim Morrison; La Hoja de la Politécnica, en los años 2001-2002, que tenía una tirada de cinco mil ejemplares y que era una sola hoja tamaño sábana, como los periódicos de comienzos del siglo XX, toda llena de poemas; La Fundación, que en los 2000 editaba la Universidad de Alcalá en un papel grueso y plastificado muy elegante; Genio y figuras, de los años 1990, patrocinada por comerciantes alcalaínos y con temas culturales solamente; Cervantalia, en papel verjurado, con teatro, poesía y relatos; y otro buen número de publicaciones, de las que quizá a alguno ahora mismo le suene, porque continúan, como Salúd y Poesía, que antes se llamaba Psicoanálisis y Poesía, aunque esa publicación no sólo llega a Alcalá de Henares, llega a más ciudades, y que en algún momento su cabecera se llamó Extensión, porque era de extensión universitaria, allí publicaban los poetas ligados al Grupo 0, como Maribel Domínguez; hay que citar también la revista Balcones de poesía y Luna, que en marzo de 2015 publicaron su número 8, también la editaba los Talleres de Poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares. También llegaban a la ciudad, a diversos bares determinados, otras publicaciones no exactamente alcalaínas, y alguna cosa nueva hecha en Alcalá de grupos muy concretos dedicados a la mujer y su poesía o a la tercera edad y la poesía y cosas así, que son publicaciones raras de encontrar pero de vez en cuando aparecen. Luego tendríamos algunas revistas culturales, no literarias, pero sí culturales, que son exclusivamente cibernéticas, no en papel, como son El Tornillo de Klaus, de cine, Walskium, de todo un poco de la actualidad cultural alcalaína, o La Luna de Alcalá, que pasó a ser un periódico digital de noticias a la altura de Alcalá Hoy, Soy de Alcalá, Puerta de Madrid, Cambi Henares, Panorama del Henares, La Crónica del Henares, La Avispa del Henares, Dream Alcalá!, AdH, A de Alcalá, Boletín de la Asociación de Vecinos El Val o el desaparecido Diario de Alcalá. Si vamos más atrás en el tiempo o indagamos más encontraremos muchos otros títulos, pero baste con estos entre el final del siglo XX y el comienzo del XXI, a modo de antecedente de esta antología que hoy comentamos.

 Hecho ese repaso, hay que decir que en los dos o tres años precedentes a aquel 2016 se habían potenciado montones de recitales de poesía en la ciudad y cada vez había más lugares dispuestos a dar cabida a eventos literarios, si bien por crisis económica y especialmente por la Covid-19 se cerraron muchos de estos sitios. En los años 1980 y 1990 había recitales de poesía de Pedro Atienza, y en los años 1990 algún otro autor ya de cierta edad. Daniel L.-Serrano era el único joven que daba recitales en los años 1990 finales y más profusamente en bares en los años 2000, si acaso alguno más se animaba en actos universitarios, pero nadie más daba recitales en los bares. Era un panorama difícil, pero en los años de la reciente década de 2010 hubo recitales de micrófono abierto en muchos lugares y eso animaba a muchas personas, tanto desde lo oficial como desde lo extraoficial. Como sea, lo cierto es que Alcalá de Henares estaba y sigue estando efervescente de escritores en el comienzo del siglo XXI, unos con altavoz en los grandes escenarios oficiales por parte del ayuntamiento o la Universidad y otros no, en bares y librerías. Quepa citar entre organizadores de recitales grupales a Cristina Penalva, María Blázquez, Enrique Sabaté (hoy viviendo fuera de Alcalá) y el Grupo 0, si bien hay que recordar los recitales de la Librería Diógenes y de la Librería Notting Hill, y los actos literarios ya desaparecidos de la Librería Domiduca y de la Librería de Javier, así como los bares en activo O’Mailly, Imperial (antiguo Mushka) y La Oveja Negra, así como los desaparecidos La Vaca Flaca, Flamingo Rock Bar, El Perro Verde, La Chata, El Laboratorio y Deltoya Rock Bar, e incluso, de manera excepcional, alejado en el tiempo, Los Lunes al Sol.

 Solventando la diferencia entre antología y compilación, hay que citar la existencia de una compilación de poetas y poesías que se publicó el 10 de abril de 2003 llamada Alcalá Poesía (18 horas ininterrumpidas) 18 poemas de la Compañía Poética Momentánea, donde escribían Tono Areán, Javier Arnaldo, Graciela Baquero, Miguel Ángel Bernat, Nacho Fernández, José Luis Gallero, Pilar González, José María Parreño y Mireia Sentís. Era una publicación en papel de uno de esos actos como espontáneos que a veces ocurrían en esta ciudad y ahora cada vez ocurren menos... cedemos espacio (demasiado) a lo formal, que nos está devorando, y olvidamos que para estar frescos hay que vivir en lo informal y en lo atrevido, en lo loco, en los sueños imposibles. También publicó una compilación el grupo Omnia, de mismo nombre que su revista. Se podría considerar una antología de aquellos que en los últimos tiempos han escrito en sus páginas, que es la gente de su propio grupo, más algunas personas que les mandaban cartas con poemas, pero a mí me dio la impresión de que es más bien una compilación de poemas de gente que en los últimos tiempos han tenido que ver con ellos. Esa es más o menos reciente, de hace pocos años, y no muy fácil de encontrar. Tenemos luego el caso de la antología citada del hostal Complutum, que se adelantó por poco a Veinte poemas asoman… en un invierno…, la cual estaba acabada en febrero de 2016 pero se presentó el 9 de abril, aunque se pensaba presentarlo el 30 de abril, pero la obra de Complutum se hizo en el comienzo de abril, de una manera no prevista en principio, aunque sí se preveía el recital de ellos, era más bien una compilación de los que recitaron en Complutum ese día. Siempre les quedó a los antólogos de Veinte poemas asoman… en un invierno… la impresión de que supieron de nuestra intención de editar y se adelantaron de manera rápida, tenían medios y dinero, por ejemplo con los servicios editoriales de la Universidad, a día de hoy no tiene importancia, es anecdótico y da igual que aquello fuese de un modo o de otro, personalmente, quien escribe, no tiene interés en saber sobre este punto. En 2017 la librería y editorial Domiduca publicó la antología El Cuervo Blanco, que en realidad era una compilación autofinanciada de los propios autores que componían el grupo de nombre homónimo.

 Veinte poemas asoman… en un invierno… se presentó el 9 de abril en El Laboratorio, como ya se ha dicho, pero el 13 de abril volvió a presentarse con un recital de varios de los autores con la idea de recaudar dinero para ayuda humanitaria para los refugiados políticos que se agolpaban en las fronteras del Este de la Unión Europea. Se hizo en el Deltoya organizado por Chus López.

 Daniel L.-Serrano llevaba años queriendo hacer una antología de poetas complutenses actuales vivos, más o menos jóvenes, o a mejor decir: más o menos urbanos, malditos, contraculturales, de la nueva sensibilidad, y de todos aquellos géneros que en Alcalá de Henares la cultura más oficial no ha solido o directamente no les ha dado ni altavoz ni medios. Muchos años. Pensaba en un libro, pero sus posibilidades económicas lo  impedían, por el paro eterno con esporádicos empleos de tarde en tarde. Sacó otros proyectos de edición, como las revistas. Tanto es así que en diciembre de 2015, a finales, se decidió por sacar si no un libro sí un pequeño folleto o una cuartilla plegable en un papel más bien de lujo, apetecible de guardar, con unos pocos poetas que en estos años le habían parecido de lo más destacable en Alcalá. Sobre todo porque que además todos querían publicar y no lo lograban. Pensaba que sólo ellos mismos podrían con sus medios. Para ellos iba a usar una parte del dinero de su último sueldo. Así comenzó a moverlo cuando la poetisa y fotógrafa Sofía Winter quiso e insistió en participar económicamente en el proyecto. Por insistencia fue aceptada a condición de que entonces debían que trabajar juntos. Cedieron los dos partes en ideas y surgió algo común con nombres propuestos entre los dos. De este modo no sólo hay poetas y poetisas de Alcalá de Henares, sino también gente que está relacionada con la ciudad, ya sea porque vivía aquí pero por la crisis tuvo que buscar trabajo en otros lugares, o porque parte de su actividad literaria tuvo su peso en la ciudad. De folleto pasó a ser un libreto, que no librito ni libro. Un libreto de unas 20 páginas, en un tamaño de bolsillo, con cubiertas de papel verjurado, una portada cuidada y un número de poemas que ascendió a veinte, aunque escriben dieciocho poetas y poetisas. Todo esto fue variando muchas veces, hubo cambios de títulos, de fotos de portada... Al principio se iba a llamar Veinte poemas a través del agujero, pero al final se impuso Veinte poemas asoman... en un invierno..., que es como se llama.

 Se editó con Creative Commons y consideraron todos los participantes que la obra es de todos. Es totalmente de cada uno de ellos. Todo ha sido posible gracias a la unión de poetas y poetisas complutenses, si bien la labor de antología y la iniciativa recae en Sofía y en Daniel. En algunos casos seleccionaron tras varias conversaciones y valoraciones a poetas directamente que les parecían que debían  estar, en otros casos también seleccionaron los poemas que les mandaron, pues para la selección querían poemas inéditos, aunque nos daba igual si nos mandaban otra cosa. En cierto modo Sofía seguía la idea de los poemas inéditos en su día de la antología que dio paso a la conocida Generación de 1927.

 De los autores, por orden de aparición:

 Puri Sánchez es la editora de Pie ediciones, muy ligada a Alcalá y la publicación de varios de sus autores, como son Chus López o Jesús de Matías Batalla. Varios de los autores que editó los conoció en actos de El Laboratorio. Abre el libreto con un poema dedicado precisamente al uso de la palabra y la necesidad del verbo que tiene el poeta.

 Raúl Quirós vivía en Londres en ese 2016, aunque hoy día vive en Barcelona. Escribió en 2008 un libro de poesía llamado El día que me enamoré de mi BMW. A Daniel le pareció por entonces uno de los mejores libros de poesía que se habían editado en Alcalá de Henares. Hoy por hoy escribe teatro. Su poema es uno de los descartes de aquel libro de 2008. De lo más agónico y vital. Respira un aire oscuro.

 Carmen Nieto es una alcalaína porque se crió desde muy niña aquí, aunque ella sea polaca de origen y nacimiento. Es más española que polaca, como si lo de Polonia fuera anécdota, otra cosa es lo que piense ella sobre el asunto. En principio por trabajo se ha tuvo que ir a Madrid, después de que muchas de las tardes de concursos de preguntas del Wheelan's fueran animadas y convocadas por ella. Ella publicó en 2015 el libro La breve historia que nadie honra. Es precisamente de ese libro su poema. A Daniel le parecía uno de los dos libros mejores que se editaron en 2015 en Alcalá. El poema aborda el tema de lo autodestructivo de una mujer cuando siente su mundo perdido al no encontrar respuestas a su vida emocional. El libro al que pertenece en todo caso es un libro muy urbano y del siglo XXI de poemas con visión femenina nada adolecidos de caramelo y olor a flores.

 SofíaWinter, la otra coproductora del libro, tiene ya un libro publicado en su país natal, Rusia, del que no hay traducción ni venta al castellano, y cuenta con su aparición en una antología poética que se presentó este 2016. Ella es de San Petersburgo. Es una poetisa habitual en muchos recitales de Alcalá, aunque desde 2017 se prodiga algo menos e los escenarios que en el periodo 2015-2016. Su poesía oscila entre lo sensual, lo sensitivo y los elementos naturales identificándose con cuerpos y almas que buscan algo que no encuentran. Fue seleccionada por Daniel L.-Serrano “Canichu”, momento en el cual ella quiso participar de la creación de la antología.

 Paco Ramos Torrejón, que debería haber presentado su libro El aprendizaje del miedo aquel 9 de abril, es gaditano. Aunque ahonda en la autodestrucción de los perdedores que en realidad son ganadores en poemas como el que transcribí ayer, en esta antología nos muestra otra alma herida a base de búsquedas que nos completen en el otro y que no nos completan, en este caso con resonancias del rock de los años 1970, con Leonard Cohen y Janis Joplin. Él ya presentó otras obras en El Laboratorio a través de Sofía Winter.

 Pedro J. Maza, había sacado adelante varias revistas en el pasado con Daniel y otros autores amigos como Francisco Huerta, Javier Palou, Laura Vega, Rubén Muñoz, Agata Krot y otros. Nunca recita en público, pero escribe y mucho, aunque de tarde en tarde. Destaca su relato dentro de Weird Tales, La invasión de los girasoles mutantes. Sin embargo escribe también poemas, siempre llenos de una reminiscencia del lenguaje de Charles Bukowski, entre el alcohol, el sexo y las carencias personales o los deseos, propio de la contracultura en la que Daniel “Canichu” escribió mucho, si bien Pedro también escribe bastante dentro de estilo de “la nueva carne”.

 Gerardo Pereira es fundamentalmente músico, pero también escribe poesía. En este caso con un poema presenta una búsqueda en combate con la soledad y la soberbia. Fue propuesto por Sofía Winter.

 Rosario Delgado, otra gaditana, estaba afincada en Alcalá, pero en este año tuvo que mudarse a Andalucía. Figura también en algún que otro lugar como la enciclopedia de poetas que realizaba otro poeta ligado con Alcalá, ya fallecido. Ha realizado muchos recitales entre Andalucía, Madrid capital y Alcalá de Henares. Tiene un estilo muy barroco, quizá próximo a un gongorismo actualizado, y suele recurrir en esta etapa de su vida a la luna y el sol como metáforas y símbolos. Es para reflexionar su lectura, muy rica en matices que se paladean lentamente. Reflexivamente. Deteniéndose a pensar.

 Antonio eMe había sacado adelante para ese 2016 tres libros, uno de poesía, El café del loco, otro de prosa, Cosas que pasan... o no, y el cuento infantil en poesía Un cerdito en la pecera. Es un poeta cuyos poemas de amor son perfectos y totalmente acordes al siglo XXI, no recurre a recursos más propios del XIX, como muchos poetas románticos actuales hacen volviendo siempre eternamente a Bécquer. Antonio crea todo un mundo con cierto sentido del humor y símiles acertados que crean un bosque de sensaciones amorosas, no de desamor, dentro del día a día cotidiano que, al leerlos, nos hace identificarnos.

 Zia Mei, el pseudónimo de la citada dueña, junto a Julián Pizarro, de El Laboratorio. Ella no es poetisa, es ilustradora, a veces realiza cuenta cuentos infantiles. A veces canta. Ella ya había publicado el libro Cuentos al canto del gallo. Fue una apuesta de Sofía Winter en esta antología cuando leyó el poema que aquí presenta. Su poema es un poema lleno de lenguaje tradicional y rural, quizá cercano a algún cancionero popular.

 Leo Zelada, es peruano y vive en Madrid, ha hecho algunas cosas por Alcalá de Henares con sus poemas. Fue propuesto por Sofía. Tiene igualmente varios libros publicados, como Minimal poética o Nueva poesía y narrativa del siglo XXI. Su poema es uno de los más largos. Busca en su interior una razón de ser en un alma que se siente desarraigada. Busca en ello el amor, o al revés, y la poesía como vehículo, pues sólo la poesía perdurará tras todo.

 Chus López, en ese momento contaba solo con el libro Remolinos de hojarasca, editado este 2016 por Pie Ediciones. Tiene un ir y venir desde la poesía de amor y desamor, desde un punto de vista casi de soledad, a otra poesía de reivindicaciones sociales diversas. En esta antología hay un poema de ese libro que indicó ella, acerca de los deseos de ser en el otro.

 Diana Ortiz está más centrada en el mundo de la música, como soprano, pero es cierto que escribe y que además, presentada por Sofia Winter para la antología y que tras conversaciones donde había más personas presentes, fueron bastantes las voces que consideraron que debía estar presente en una publicación como esta. Se seleccionó dos de sus poemas que recuerdan un cierto toque del romanticismo anglosajón del siglo XIX mezclados con un toque un poco más actual. Tiene oscuridad llena de luz.

 Hazel Messiatz también recuerda ese romanticismo del siglo XIX, aunque en este caso más próximo a Centroeuropa, a Goethe, a los alemanes. Es un hombre muy metafórico y reflexivo, con quiebros y requiebros a veces. Tiene por estilo en su poema antologado lo breve capaz de introducir todo un mundo de ideas y sensaciones con lenguaje totalmente poético. Por un tiempo elaboró una gran cantidad de poemas basados en la saga de novelas Dune, de Frank Herbert.

 Roxana Palacio contiene en sí una poesía sencilla y asequible que gusta precisamente por esa sencillez. Crea ritmos que podrían ser dulcemente cantables, sea cual sea su temática, dura o no. Ella reside en Villalvilla, pero está ligada a Alcalá de Henares.

 Marina Casado, afincada en Madrid, con varios libros y con relativo éxito que a hecho que la nombren en prensa, había hecho algún escarceo por Alcalá, también había acogido en recitales donde participaba ella a gente de Alcalá en Madrid.  Su lenguaje actual y su mezcla de la pérdida de la inocencia con un espíritu que aspira a personaje de cuento infantil a produce la semejanza a algunos de los primeros poemas de Leopoldo María Panero. Es quizá una persona cercana a esos poemarios que se dieron en los años 1960 y 1970 que desde mediados de los años 1990 hasta la actualidad están revitalizando las formas poéticas más jóvenes.

 Daniel L.-Serrano "Canichu", yo, su poema fue seleccionado por Asela Eme, la maquetadora. Aparece en penúltima posición con este poema de versos muy largo, algunos cortados antes de acabar por cuestiones de espacio en este papel. Trataba de aunar la mitología tradicional y lo oscuro con problemas materiales, existenciales y reivindicativos de hoy día, sólo que el poema que propuso él es de un libro aún inédito que escribió en 2002. Fue incluido por petición de Sofía, aunque, en realidad, el propio Daniel como pagador que era deseaba incluir un poema propio. En 2020 uno de sus poemas fue incluido en la antología Poesía Antiviral, de la revista digital Jazz Café Montaigne, con motivo de la pandemia de Covid-19, ya en 2001 había sido publicado otro de sus poemas en la sección de cartas de la revista en papel Rolling Stones (España) con motivo de los atentados de New York del 11 de septiembre.

 Enrique Sabaté cierra el libreto con un poema que es una oda en recuerdo a Pepe, antiguo dueño de El Perro Verde, que murió en Enero de aquel 2016. Sabaté lleva muchos años escribiendo, él cuenta con muchas publicaciones, pagadas por él mismo algunas, otras no, de las que la más destacable es La palabra en juego, editado en 2014 precisamente por Asela con Domiduca. Él escribe sobre todo romances castellanos. Conoce muy bien la poesía del Siglo de Oro y la medieval. Sigue las normas métricas con gran precisión y muy acertadamente. Además es un creador de encuentros poéticos incansable y quizá la persona actual que más anima poéticamente la ciudad. Recuerda a un Garcilaso de la Vega actual, especialmente cuando se pone a componer sonetos.

 La limitación económica provocó no poder haber incluido otros nombres apetecibles como Emilio Sola, Mariana Romero-Nieva, Maribel Domínguez, Guillermo Martínez (al que Canichu conoció después de haber cerrado esta antología en febrero), Aitor Díaz-Maroto, Francisco José Martínez Morán (el más conocido de los poetas complutenses actuales), Jesús de Matías Batalla, José Bautista, Samuel Santos, Mamen Solanas, que es de Guadalajara pero está relacionada con Alcalá de Henares en parte, Carlos Mazarío, Sara Pozo, Enrique Cordero y muchas más personas, algunas aún  por descubrir incluso por los antólogos. No se ha excluyó a nadie a mala conciencia. El dinero era limitado, y eso limitaba el espacio, se tuvo un criterio antológico que fue hacia lo actual y lo urbano, sin renunciar a otros aspectos, pero principalmente eso fue lo que primó. Pudo hacerse mejor pero se hizo algo muy bueno e inédito en Alcalá en ese 2016.

 La presente antología pretendía no dejar indiferente. No se buscó una poesía que volviera sobre lo educado y el siglo XVI, se buscó una poesía actual, de lenguaje actual, de forma actual, del siglo XXI, dentro de lo que hay en Alcalá. Hay muchas promesas en esta ciudad, incluso de entre las personas que no están en esta obra, ojalá algún día se pueda hacer algo más grande donde se pueda ahondar en ello e incluso escribir reflexionando y analizando lo que se mueve en estos años en la ciudad. Más aún, una de las ideas originales descartadas de Sofía Winter era incluir una breve biografía para entender a cada autor.

 Esta es la primera antología de poetas actuales complutenses y que tengan que ver con Alcalá de Henares. Breve, escueta, faltan nombres... Se editaron ciento cincuenta ejemplares.

 

 Reseña escrita por Isabel Gómez Gamboa y Daniel L.-Serrano "Canichu"