Las notas de los cíclopes libreros son reseñas de libros de autores, editoriales, editores, personajes o tramas que sean de o tengan que ver con Alcalá de Henares. Da igual de qué época sea la obra. Tú puedes ser uno de los cíclopes. Si quieres escribir una de las reseñas, mándamela. No se publicarán reseñas de libros ya reseñados, tienes el espacio comentarios. No queremos reseñas comerciales.
viernes, 16 de octubre de 2026
Llegando a puerto II
viernes, 4 de septiembre de 2026
Bala extraviada
Colección: La poesía mancha (1ª edición); [Fuera de colección en la 2ª edición, el Ministerio de Cultura indica en la página oficial de la base de datos del ISBN de libros editados en España: Puesta al día].
Género: Poesía; Ilustración (sólo 2ª edición)
ISBN: 978-84-94873584 (1ª edición); 978-84-12977042 (2ª edición).
Por el camino, Tabachkova tardó en sacar su segundo poemario, lo hizo en 2023, Laberinto de discordia, ya comentado en estas notas. Poco después, en 2025, el primer poemario, que es el que hoy nos ocupa, fue vuelto a publicar por ella misma bajo una especie de sello personal que cobraba el nombre del propio libro, Bala extraviada. Allí mantuvo el prólogo de Carlos Salem, si bien añadió unos segundos agradecimientos a los primeros de la primera edición. Unos agradecimientos con algo de desgarro, tanto a los que les simpatizan como a aquellos que no y no se lo han puesto fácil, pues considera que todos la han formado tal como es y cada uno a su modo han contribuido a sus poemas.
sábado, 24 de enero de 2026
Laberinto de discordia
Autora: Elena García Blázquez, Tabachkova.
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-09-55924-4
Laberinto de discordia, publicado en tapa blanda solapada, tiene su tercera reimpresión en 2025. Su portada blanca muestra una ilustración a mano de Javier Tejedo que muestra a una chica de espaldas, que nos recuerda a Tabachkova en cierto modo, en un plano picado ante la entrada de un laberinto. Dentro habrá una ilustración más, ahora en acuarela, del retrato de una chica joven desnuda en plano medio, con el cuerpo formado por un laberinto que lleva a su corazón, con la cara como perdida. Dos ilustraciones al servicio de la idea general del poemario, dedicado a la confusión emocional de las decisiones a tomar en la vida en momentos de fuerte cambio por motivos que se imponen en la vida, más que por decisiones deliberadamente tomadas sin previo conflicto.
Aunque las páginas son primordialmente en blanco, algunas aparecerán negras, con el texto en blanco, y otras en ocre, con las letras de blanco. Sirven casi de divisoria sin necesidad de determinar capítulos o partes, aunque se podría considerar que están al servicio de eso mismo, por lo que, si se entiende así, serían cinco partes, y si no se entendiera así, entonces hay que valorar que la estética de la página contribuye a aportar más mensaje al propio mensaje de los textos de sus poemas. Ciertamente esto también es así. Si uno lee esos poemas con meditación se da cuenta que hay una especie de unidad en el tono y el mensaje en las páginas negras y en las páginas ocres, por lo que la estética se une al poema como recurso poético, por tanto: como emisor del mensaje.
Prologó el libro Mario Pinel, aunque en una de las solapas aparecen hasta siete voces de personas posiblemente del mismo círculo generacional de la autora, posiblemente pertenecientes a alguno de los grupos poéticos donde ella se haya. Valoran brevemente a su poesía y a ella. Tabachkova escribe el epílogo, donde suma aún tres poemas finales para explicar en cierto modo su vida más reciente en 2023, y da los agradecimientos (segundos agradecimientos) justo al final del libro.
El libro prolifera en citas poéticas de autores conocidos de la poesía y de la música para dar paso o pie a los poemas de Tabachkova. Tal como se comentó en la antología del Cuervo Blanco, su estilo sigue siendo un estilo muy ligado a la poesía formal, respetando las métricas clásicas establecidas. En muy pocas ocasiones rompe con esto. Esto hace que a veces su poesía suene un poco con aires de poesía de muchas décadas antes de su propio nacimiento.
Un indomable muro alberga
la carga de años sin destellos,
reparadores de quimeras,
reponedores de algún sueño.
(...)
Sin embargo, introduce algún destello, algunas temáticas que empiezan a apuntar a un cierto gusto por algo más contracultural y algo más rompedor. Eso hace pensar que aún está en el proceso de interiorizar más el rumbo poético propio que desea expresar. Proceso que probablemente, con su actual cambio de ciclo vital puede que vuelva a virar en su propia búsqueda, acorde a sus experiencias vitales y como se vayan desarrollando y acumulando. En todo caso, esos destellos que asoman en algunos poemas de este poemario casi nos guiñan el ojo para hablarnos del caos personal interno que, al chocar con uno mismo, nos llevan a los excesos en una lucha personal y secreta dentro de nosotros en los momentos de zozobra, de encontrarse perdido en el laberinto interior, o como diría Góngora o Machado, en nuestras galerías del alma.
Me ahogo en los excesos
de un Jim Beam,
del latir del alma
en un frenesí.
(...)
Pero también, como hemos visto en estas notas en obras de otros autores cuya vida está prácticamente entera en el siglo XXI, o sea acorde con su generación, crea poesía social y con cierta actividad reivindicando justicia o señalando algo al lector.
Alicia en el país de las injusticias
se ha precipitado,
o eso dicen las noticias,
desde la terraza de la que ya
no iba a ser su casa.
(...)
Tabachkova tardó cinco años en publicar su segundo poemario, aunque, como ella dice, no dejó de componer. Como auténtica poeta que es, lo hizo para sí misma, como necesidad de expresión y conversación de ella con ella. Ese ejercicio primordial que hace que el poeta sea poeta, que la poeta sea poeta, esa observación de los múltiples valores emocionales en un lenguaje que nos ha de ser más que un lenguaje. De ahí a la decisión de compartir los escritos depende mucho de cada poeta, pero suele darse también esa necesidad de expresar a los demás lo que te expresaste a ti. Tiene un efecto entre terapéutico y artístico. Y en esos periodos en los que una persona va componiendo, pero no mostrando, pueden surgir buenos o malos poemas, unos más fuertes, otros más flojos, pero todos necesarios para quien es poeta en su impulso a hablar consigo mismo, a soltar... o a amarrar, según sea. A conversar silenciosamente con la palabra que a uno mismo nos damos. He ahí el laberinto. Un laberinto emocional y sensitivo, que puede caer en lo estético o huir de ello, en lo constructivo y en lo autodestructivo, en lo racional y en lo irracional.
Evidentemente, ese laberinto interior se suele dar especialmente en los momentos más claves de nuestras vidas, donde nuestra mente está en plena actividad y en plena indecisión y decisión, en pleno combate contra los gigantes invisibles, los enanos inasibles, las cuestiones que de primordiales que son, nos hacen de nosotros un ser y un no ser y un luchar por ser.
Concretando, tal como Tabachkova nos indica en sus poemas y en su epílogo, la temática del poemario en general aborda la adversidad y las contrariedades de la vida que nos ponen al borde y al límite, perjudicando la salud mental. Hay que cuidar más la salud mental, nos recuerda ella. Y en cierto modo, con una lectura completa del libro, aunque nos habla de una lucha interna, íntima y solitaria, nos grita a voces la necesidad de escuchar al otro y de ser escuchado, no somos terapeutas, pero hablar y ser oídos, simplemente oídos, ayuda a entendernos y sanarnos. Las crisis emocionales diversas, la depresión severa, la lucha por su superación y, en este caso, pasados traumáticos que en este poemario se intuyen porque se citan pero no se explicitan, son lo que mueven estos versos.
La inmensidad del truenoy la luminiscencia del rayo
ahondan en el espanto
de una mente
que perdió la capacidad
de regresar a los suburbios
de la realidad.
(...)
Hay referencias a pasados familiares y también algún poema donde ajusta cuentas con alguien que la dañó en lo que se podría entender un engaño amoroso, o un desengaño. Pero va más allá, como la búsqueda de la identidad personal, donde llega incluso a decir que adora un idioma, el ruso, que no ha terminado de conocer y que se encuentra lejos (recordemos que es rusa de origen). En ese sentido existe el desarraigo, aún a pesar de que si uno se fija en su biografía antes escrita se la ve muy arraigada. He ahí la contradicción interna muy propia de quienes escribimos poesía.
No obstante, encontramos en las páginas ocres numerosas referencias al amor y a la vivencia del sexo, quizá de recuerdos de primeras experiencias o de grandes vivencias, que, para quien esto escribe, suponen estos poemas junto a los más desarrapados del alma, uno de los puntos fuertes de la lectura del libro. Incluso en esos poemas de amor sobresale un poco el dolor, la falta de algo. Mantiene la coherencia
Quepa terminar estas notas con que acorde también a lo ya visto en su inicio de 2017 tiende a la cita y referencias cultas e intelectuales, dejándose llevar por ellas y dotando a sus poemas de un componente más allá de lo pasional y lo emocional, más allá de lo estético, un componente de raciocinio, de reflexión, de meditación. En este sentido, uno de los poemas principales que nos guía en lo que vamos a leer es el primer poema y los que le siguen de manera inmediata. En ellos se leerá una búsqueda estando perdidos en nosotros mismos, una dejadez en la embriaguez (especialmente de whisky), y una respuesta que nunca es respuesta ("es el pájaro de Schrödinger", llega a escribir en referencia metafórica a la paradoja del gato propuesta por Schrödinger, el cual puede o no estar metido en una caja).
En esa alta intelectualidad de Tabachkova, ella inicia el poemario citando a Patrick Rothfuss, dándonos la clave: "Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades."
Como un viaje psicológico dentro de nosotros mismos en nuestros peores momentos el poemario explora esas cuatro puertas de nuestra mente. En el epílogo Tabachakova nos dirá que son más de cuatro puertas. Y en los preciosos y perfectos tres poemas finales nos recomendará no apresurar el camino.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
lunes, 21 de octubre de 2019
El cuervo blanco. Antología -canción, relato, poesía-
ISBN: 978-84-946857-4-3
Con esta explicación hoy os presento El cuervo blanco. Antología -canción, relato, poesía-. Este libro salió a la luz a través de la editorial de Domiduca Libreros. Otra contribución de la librería a la literatura de Alcalá de Henares. se trataba de un libro en tapa blanca con solapas, en negro con el logotipo de la cabeza de un cuervo blanco dentro de un foco de luz blanca. Dentro una serie de páginas negras contenían las distintas biografías de cada uno de los autores participantes de la antología, con fotografías y después una selección con algunos de sus poemas, canciones y breves relatos que en realidad eran una suerte de poemas en prosa. Se publicó en 2017 y fue en buena parte el proyecto y la creación de la asociación El Cuervo Blanco, creo que ahora mismo disuelta, por tanto de corta vida en aquel 2017, si estiramos fechas, quizá de 2016 a 2017. Esta asociación era un grupo de gente joven nacida en los últimos años de la década de 1990 y los primeros de la del 2000. Ellos se juntaron para poder potenciar sus voces y sus obras, no sólo con esta publicación, también en actos, recitales y conciertos. Pensemos que la propia Domiduca, junto al poeta Enrique Sabaté, potenciaron los recitales semanales de cada lunes del mes de julio llamados "Los Lunes al Sol", en la puerta de la librería en la Plaza del Padre Lecanda. A esos encuentros acudieron varios poetas y poetisas de la ciudad durante dos veranos, en 2016 y 2017. En cierto modo se mitigaba la transición de ese periodo tan fructífero que fue el bar El Laboratorio, que acaba de cerrar, a la orfandad de espacios para recitar, aunque pronto surgieron otros, pese a que sin tanta fuerza. En esos encuentros participaron bastante fielmente este grupo de gente joven de El Cuervo Blanco. Ya fuera recitando poesía directamente, o ejerciendo de cantautores, en combinación con personas que habían participado de El Laboratorio o del Deltoya. Fuera como fuese, de aquí salen los autores de este libro, que son: Víctor Bueno, Javier Prieto, Víctor Bonell, Almudena Anés, Alejandro Rubio (Lex Blond), Natalia Villardón Corrochano (Crazovey), Francisco Javier Terrés, Sara Abad Reguera y Elena Tabachkova. Todos ellos fueron prologados por Andrea Valbuena.
Si contamos otros autores, tanto nacidos más o menos en las mismas fechas que los presentes, como otros de generaciones anteriores pero fuertemente marcados por la crisis del 2008 y los acontecimientos del 2011, y ya hemos hablado de varios en este espacio, podemos decir que en líneas generales es una generación crítica, marcada por el fracaso o mejor dicho por lo adverso, pero siempre con un ideal y una esperanza en un mundo por construir mejor, a pesar de que la realidad es otra. Una generación con una fuerte carga de conocimiento filosófico, político, ético, con una dosis alta de pensamientos libertarios y feministas, aunque no todos sean exactamente libertarios, podríamos hablar como mínimo de una coincidencia en ideales democráticos más allá de lo institucional, llevado a la propia vida y a la vida en sociedad. Algunos usan vocabularios altamente intelectual, otros van a lo sencillo, todos demuestran conocimientos amplios y numerosas lecturas de autores anteriores. Por supuesto las nuevas tecnologías están presentes. Aunque muchos optan por dar su literatura a conocer a través de redes sociales inmediatas, lo que hace que a menudo la calidad del texto baje para lograr el aplauso rápido y fácil traducido en seguidores o marcas de "me gusta", al igual que hay otros que cuidan más esos textos y los que deciden ser más profundos o incluso complejos, que necesitan de lecturas más sosegadas y menos dadas a obtener reconocimientos rápidos e inmediatos.
Pero ciñéndonos a los autores alcalaínos y ligados a Alcalá que aquí nos toca, dado que son muchos, pasemos a ellos en concreto y dejemos las notas rápidas sobre un esbozo sobre lo que se intuye que estamos viviendo. De manera rápida:
Víctor Bueno abre el libro con cuatro composiciones que parecen escritas para ser cantadas. La falta de algunos artículos y proposiciones nos refuerzan la idea de que el texto necesita de una tonalidad concreta para ser leído y comprendido. El problema es que a la hora de leer no todos los lectores encuentran esa tonalidad. Falta en ese sentido que el autor guíe al lector afinando los fonemas y versos en sus ritmos y sonidos. Probablemente se trata de una tonalidad de rapeado. Sin embargo, este autor deja claro ese sentido reivindicativo. Usa el femenino como género neutro para referirse a todos. Habla en primera persona en nombre de una especie de mentalidad común de cambio. Usa verbos y palabras comunes en los discursos de las reivindicaciones sociales nacidas desde el 2011. Tiene en él además una cierta rabia tanto de juventud como de sentirse parte de un cambio, con sus contrasentidos y sus términos contrarios complementando un concepto nuevo.
"(...)
A veces estoy bien, me lo callo por si acaso me hacen caso
y me devuelven una sonrisa homicida
que tanto me gustan".
Javier Prieto (Alcalá de Henares, 1997) es el siguiente autor. Sus composiciones también salen de la canción. Aunque en este caso se ve que el ritmo se asemeja más al de cantautor. De hecho incluye otro fenómeno propio del siglo XXI, el de la mezcla de elementos cruzados que permiten completar la obra más allá de la propia obra. En varias de las composiciones hay signos de código que con la tecnología apropiada de un teléfono con Internet te permite acceder a las imágenes y sonidos de la canción cantada y tocada a la guitarra por Prieto. Este es un ejemplo de la importancia de lo mediático en esta generación. No basta con plasmar la obra por escrito. Quepa pensar, eso sí, si lo que importaba era la obra escrita o mostrarse como músico. Eso lo responderá la evolución creativa personal de Javier Prieto de aquí en adelante. La temática feminista, el cambio del mundo, una utopía alcanzada en la realidad y también algún tema amoroso es con lo que se presenta, incluso un agradecimiento a la madre en cierto modo de reforzamiento de idea feminista del mundo. Hay algún elemento predecible, que probablemente también con el paso del tiempo se limará. En todo caso, toma otro elemento común en algunos de estos autores: el poema como arenga, como propósito o como declaración.
"(...)
Volad libres como debéis,
luchad fuertes porque queréis,
que esta batalla acabará,
que la revolución será feminista
o no será"
Víctor Bonell (Madrid, 1993), ligado a Alcalá de Henares vitalmente. Estudiante de música de conservatorio, ha dado conciertos y recitales por Madrid capital, por Granada y por la propia Alcalá. El poema que presenta es también claramente una canción. De verso corto. Destaca más su segunda aportación, un relato en prosa de carácter personal y existencial. La perdida de identidad en una sociedad de consumo y donde la falta de oportunidades nos hacen dar tumbos dan pie a un viaje hacia el reencuentro con uno mismo. Hacia la necesidad de ese reencuentro.
Almudena Anés (Madrid, 1998), madrileña por nacimiento, pero alcalaína. Ella a dado pasos a su propio libro de poesía en prosa, me refiero a Ars moriendi, que ya comentamos, y a otras obras por salir. Ligada también a las Bellas Artes. Quizá la más intelectualizada en el sentido estético del arte. Ella presenta relatos que funcionan como poemas en prosa. Cada uno está dedicado a poetisas de la generación de 1927 que han sido reivindicadas don fuerza en los últimos años, "Las Sin Sombrero". Su obra en este libro está dedicada a las mujeres olvidadas y a las mujeres reprimidas en lo que es un mundo masculino. Lamentablemente creo que cae en algunos tópicos y en un conocimiento o una interpretación de la Historia social algo superficial pero que en los últimos tiempos se impone a través de las redes sociales como relato único y válido. No deja de llamar la atención que recrimine al lector y a la sociedad de olvidar a las mujeres de los años 1920, aunque ella sólo se refiere a las mujeres de marcadas vidas universitarias y literarias, me falta a mí, como lector, un recuerdo a todas las mujeres más allá de ese mundo, pues en los años 1920 muchas mujeres olvidadas no son las Sin Sombrero, son las mujeres comunes que hicieron también grandes cosas como mujeres que eran y que han quedado supeditadas incluso dentro de sus familias a la historia de su marido (de los abuelos para la gente de mi generación, bisabuelos para la de Anés). Dicho esto, que probablemente según pase el tiempo Anés ahondará con el tiempo y lo completará en el sentido que ella crea más acertado, hay un claro compromiso muy intelectualizado con el exilio, la República y la libertad. En todo caso, Anés es interesante de leer, aunque de momento aún creo que puede dar algo más que está por venir, pero se nota que tiene un concepto de lo que quiere y cómo lo quiere estéticamente cuando escribe.
Lex Blond (Madrid, 1988) se ha hecho común también en varios encuentros literarios de Alcalá, pues se mueve en Alcalá. Esta vez no se trata de canciones. Son poemas propiamente dichos y creados dentro de esa expresividad. Aún así es evidente que escribe con musicalidad rítmica que hace de la lectura una lectura rápida y ágil. En este caso Lex Blond opta también por un género neutro pero esta vez saltándose toda norma ortográfica, como tantas personas hacen, cambiando las vocales que forman el masculino o el femenino por una x que hacen de la lectura algo imposible, aunque todos entendemos que el género neutro ha sido usado de manera visual con este signo, que pasa a ser un acto de reivindicación pleno y consciente por parte del autor ("una carrera de relevos sin compañerx"). En sus poemas se desprende una conciencia de mundo prometido frustrado, pero no de frustración. La sociedad dio unas promesas de niños que de adultos no han sido cumplidas, cosa que es parte del motivo central de ser de la Generación del 2011. Hay además algún resabio de la poesía de la nueva sentimentalidad de la generación anterior y de postmodernismo y contracultura. El tema político aparece rabiosamente reivindicativo, como por ejemplo contra las políticas intolerantes de Donald Trump. Pero aún así, como muchos de estos autores, siempre hay esperanza en el refugio de uno mismo, como en la generación del exilio interior de los años 1940-1950.
"(...)
Y aquí me tenéis
tratando de dejar mi impronta
para que alguien que no me importa
me reconozca un día de estos.
O quizá porque harto de esta mierda
quiero recordarte que no me importas
con la idea de que algo te aporta."
Crazovey (Madrid, 1992) es una de las mejores aportaciones a esta antología. Su poesía ya no busca la musicalidad. A menudo se explaya en largos versos casi a modo de diálogo interno con un alguien que no está. Es radicalmente provocadora en lo que dice y en cómo lo dice. El tema del amor y el desamor aparece aquí íntimamente ligado al sexo en su más pura expresión de la crudeza del acto de follar en lugar de la finura de hacer el amor. Con inteligentes metáforas todo cobra una elegancia a la par que violencia. Incluso cuando habla hacia el otro, le habla con una violencia que no deja de tener una provocación atractiva ("vendrá el amor a follarnos los ojos, dejemos la puerta abierta"). Tiene otros poemas de exploración interior claramente llenos de pasión, igual de violenta y descarnada. Sus metáforas y demás recursos que extienden vida a todo cuanto rodea, físico o inmaterial están llenos de una brutalidad que dan ganas de leer más y más de Crazovey. Buen mundo el que ha construido. la simplificación de los espacios de tiempo, la condensación de los recuerdos y de los hechos, a la vez que hay un recreamiento en la imagen violenta, dota al conjunto de un ser extrañamente atrayente.
"(...)
A mis dientes, que no morderán tu conciencia, que fracasaron
pues sigues teniendo esos jodidos labios en su sitio. Debí arrancártelos cuando pude.
Aquel día de marzo, aquel beso en el maletero abierto.
(...)"
Javier Terrés (Madrid, 1999) era el más reciente en llegar a la escritura cuando editaron este libro, según confiesa él mismo en su nota biográfica. Tiene una evidente necesidad de expresar su emocionalidad más íntima, probablemente más fácilmente para el autor en un poema que en voz. Sin embargo, le falta aún domar las palabras precisas y los recursos necesarios. Es muy directo en lo que desea decir, aunque con una sinceridad de sacar fuera lo que siente. Denota cierto derrotismo, probablemente resultado de la adolescencia. Tiene numerosos pasajes reflexivos, por lo que su poesía se convierte en una especie de poemas interiores de amor y temores, sentidos fracasos y diario personal lleno de reflexiones sobre porque se encamina en un camino y no en otro. Hay cierto sentido de mortificación casi venido de una tradición religiosa no necesariamente vivida ya. Pero es ahí, en el desengaño y la reflexión de los acontecimientos, donde delata ser plenamente autor de su generación.
"(...)
No eres un ángel,
no vienes del cielo ni has caído entre las nubes,
más bien eres una tentación que la vida ha puesto entre todo este caos que yo mismo he creado.
(...)"
Sara Abad es la poeta más profundamente reflexiva y a la vez sentidamente poeta de esta antología. Intimista y descarnada, dice verdades que nos resultan incómodas, pues su mundo interior delata el nuestro y delata que nosotros no somos islas, que influimos en la existencia de los otros. Nos acusa como personas que no reconocen las necesidades del otro, es una sociedad demasiado acomodada en lo material e inmediato, y llama a gritos a la necesidad de recuperar la empatía y la interacción con los otros. También es otra de los grandes aciertos de esta antología. Vive además sus propias crisis existenciales en este mundo moderno, y expresa la soledad interior dentro de esa confusión actual sobre quiénes somos. Las indecisiones ante los "vas y vienes" que nos da la vida tal como está planteada en nuestro mundo hoy día, ante lo incierto de todo, de absolutamente todo, y las construcciones que nos hacemos de nosotros mismos una y otra vez de manera continua, sin terminar de reconocernos o de expresarnos tal como nos sentimos ser de verdad, cobran voz en Sara Abad.
"(...)
¿Acaso sabe lo que desea?
Las corrientes de arena la arrastran de un lado a otro
difuminando su centro cada vez que toma una decisión.
(...)
¿Vive o actúa?
¿Es persona o personaje?
¿Soy narradora o mota?"
Tabachkova (1997) es de origen ruso, pero vino a España de bebé y está ligada a Alcalá de Henares. De todo El Cuervo Blanco es la autora que más se acoge a una poesía más formal y sujeta a las normas clásicas. No carece de calidad por ello. Poemas al Arte, a la Poesía, alguno existencial, referencias a la filosofía griega clásica y siempre el precipicio y la necesidad de dar el salto en busca de un mundo mejor. Esteta más que transmisora de mensaje, nos deja al borde de la sutileza sobre el conocimiento como comienzo del cambio, quizá por ello no para de alabar al conocimiento, más que a las emociones.
Con la vista desenfocada pude ver
un rastro de hormigas excitadas por el sol.
Parecía que estaban tejiendo el césped
sobre el que me hallaba tumbada.
Su movimiento era caótico,
o al menos tuve esa impresión.
Hasta que una logró subir
al libro que estaba leyendo.
Era la hormiga filósofa de Platón.
La abundancia de autores no permite hacer mayores comentarios, aunque me hubiera recreado en algunos. Sea como sea, sirva esto como presentación.



