sábado, 21 de marzo de 2026

Un mar que nadie mira

Título: Un mar que nadie mira.
Autora: Marina Casado.
Editorial: Reino de Cordelia.
Año de publicación: 2025 (1ª edición).
Colección: Los Versos de Cordelia.
Nº de volumen en la colección: 103.
Género: Poesía.
ISBN: 979-13-87599-29-4
 
Marina Casado (Madrid,1989) es, como Mamen Solanas, una de las poetas relacionadas con Alcalá de Henares, pero que en realidad su conexión no es ni por ser de Alcalá, ni por tener su vida aquí, ni su obra tiene que ver en contenido o en producción con la ciudad. En este caso, Marina ni siquiera tiene sus estudios en Alcalá. Si Mamen Solanas es más netamente de Guadalajara, ya se explicó su reiterada conexión con Alcalá y su carácter especial, en este caso Marina Casado es netamente de Madrid capital, aunque su presencia se hace constante por toda España. Ella es Doctora en Literatura Española con una tesis doctoral dedicada al poeta Rafael Alberti y su obra, La nostalgia inseparable de Rafael Alberti: oscuridad y exilio íntimo en su obra (2017). De hecho está especializada en la Generación de 1927 y colindantes (modernistas, Generación de 1898, regeneracionistas, Generación de 1914, Generación de 1936). Precisamente se haya sumergida este año 2026 en escribir unos ensayos en torno a la Generación de 1927 con motivo de su centenario el próximo año 2027. Es profesora de Lengua Española y Literatura en un instituto de educación secundaria en el distrito madrileño de Usera. Esta actividad entre investigadora y docente la combina con la escritura. Y como escritora ejerce y ha ejercido de columnista de reseñas literarias en diversas revistas especializadas, pero también en prensa diaria como el diario El País y Prensa Ibérica. Y como persona dedicada al análisis y las reseñas literarias, ejerció como colaboradora de un espacio semanal en el programa radiofónico Hoy por Hoy, en Cadena SER Henares. Está ahí su principal conexión con Alcalá de Henares, aunque esta emisora se oye en la mayor parte del Valle del Henares. Ha ejercido en ese puesto de locutora colaboradora entre 2015 y 2016, posiblemente lo hiciera en 2014. 
 
Ha publicado novela y ensayos: El barco de cristal: referencias literarias en el pop-rock (2014), Los doce reinos del tiempo (2021) y  La manzana de Eris (2022), una novela de género negro juvenil.
 
Como poeta ha aparecido en algunas antologías poéticas y ha publicado diversos poemas en varias revistas literarias, algunos de los cuales han sido traducidos al francés, el rumano y el portugués. Así mismo tiene publicados hasta la fecha ocho poemarios: Los despertares (2014), Mi nombre de agua (2016), De las horas sin sol (2019) Este mar al final de los espejos (2020, Premio Carmen Conde), Los Ojos fríos del vals (2022), Entra la noche (2023, Premio Internacional León Felipe), Otros sabrán de mí (2023, XIV Premio Paul Beckett, reeditado en 2025) y Un mar que nadie mira (2025, 46º Premio Literario Kutxa Fundazioa de poesía en castellano), este es último es el usaremos para su presentación en estas notas.
 
Aparte de su relación alcalaína mediante haber llevado una sección semanal de literatura en la radio, en la citada Cadena SER Henares, llegó a recitar poemas en el Ciclo de Poesía del Corral de Comedias de Alcalá de Henares, que organizaba entre 2014 y 2018 el poeta alcalaíno Francisco José Martínez Morán, que a la postre es a la vez su pareja sentimental y familiar, quien, igualmente a la vez, colabora desde otro espacio literario semanal con el programa Hoy por Hoy de Cadena SER Henares desde casi solapadamente con esa época del Corral de Comedias hasta la actualidad (esto está escrito en 2026) y sigue activo. No obstante, en el poemario más reciente de Martínez Morán, Cuaderno del que calla (febrero de 2026), ella escribe las palabras de contraportada, igual que él escribe las palabras de contraportada del libro que nos va a ocupar de ella, el citado Un mar que nadie mira, publicado unos meses antes, en octubre de 2025. Como un velado acto de amor, este beso metafórico creado con las palabras se completa con que el libro de él está dedicado a ella y el de ella, a él. Además, durante la presentación del libro de Martínez en Alcalá de Henares, en febrero de 2026 en el Hostel Complutum de la Plaza de San Diego, ella también presentó a junto a él su propio libro citado de 2025, aunque lamentablemente sólo se anunció la presentación del libro de él, a pesar de que era la presentación conjunta de los libros de cada uno, y sus respectivas firmas tanto en el Hostel Complutum como posteriormente a las puertas de la Librería Diógenes. Hubiera sido de justicia anunciarla a ella en igualdad de condiciones en un acto que, muy evidentemente, era una doble presentación sin que ninguno de los dos destacase en protagonismo sobre el otro y demostrando ambos un respeto y admiración mutuos.

De entre la extensa obra de Marina Casado elijo Un mar que nadie mira para presentarla en su relación con Alcalá, pues, siendo ella más netamente una autora madrileña, esta obra es la que más o menos coincide con su etapa de colaboración con Cadena SER Henares y por tanto de más pleno contacto con los alcalaínos hasta la fecha en su biografía. Más aún por haberlo presentado en esta ciudad, después de haberlo hecho, también conjuntamente con Martínez Morán, en Madrid capital. Quien esto escribe puede equivocarse, pero no recuerda otra presentación de libros de Marina Casado en Alcalá, aunque he de apuntar que yo estuve entre el público que la vio recitar en el Corral de Comedias sobre el año 2016, año del cierre de El Laboratorio, uno de los bares epicentro de poetas alternativos de la ciudad, de los cuales asistimos de público unos cuantos.

Como se ha citado ya, Un mar que nadie mira es ganador del 46º Premio Literario Kutxa Fundazioa de poesía en castellano, del cual fue secretario sin voto ni voz Josean Ruiz de Azúa y fueron jurados con voz y voto Antonio Colinas, Manuel Rico y Raquel Lanseros, otra poeta joven muy reconocida hoy día que pasó aquel 2016, precisamente por los recitales del Corral de Comedias, no recuerdo si el mismo día y actuación que Marina Casado, aunque me parece que sí junto a una tercera poeta.
 
El libro fue editado en tapa blanda solapada, en edición de bolsillo ligeramente apaisada, en un color mate en las solapas cuyo cartonaje era un poco rugoso, casi recordando en cierto modo una textura de playa, pues da brillitos ligeros (por el uso y roce de esa rugosidad) sobre un mar pintado en un azul oscuro profundo, producto de un cuadro de Edvard Munch. De hecho el gusto modernista y vanguardista de Marina Casado se reflejará en cada segmento del libro, pues tiene cuatro partes; "I: El mar", "II: escondites", "III: Los que duermen", "IV: Certeza". Cada una se presenta con un cuadro de Munch reproducido en blanco y negro. No será la única motivación mitómana de Casado al servicio de su obra y con aporte metafórico, su gusto por la música rock de la década de 1960, pero en concreto del grupo de The Doors, quizá por el carácter poético de la obra y vida de su cantante Jim Morrison, aparecerá en el libro con referencias como el barco de cristal y alguna otra, ya hemos visto antes que incluso llegó a escribir en el pasado un ensayo sobre ello. Aún así, no hay psicodelia en su poesía, ni se nota una influencia fuerte de la música rock en sus poemas. Sí se nota más una influencia clara de poetas vanguardistas del siglo XX, españoles y no españoles. Algunos los cita o les referencia indirectamente, igual que hay una imaginería de arte pictórico que aparece reinterpreta en su juego para ponerla al servicio de sus metáforas, véase por ejemplo El jardín de las delicias, cuadro de El Bosco.

Pero la referencia más reiterativa, no sé si llamarla mitómana, aunque probablemente algo de forma de mito tenga en su concepción existencial o metafísica del mundo, sea el mar y el agua. Entre sus poemarios anteriores ya figuraban dos con título y motivación central en torno a ello, Mi nombre de agua y Este mar al final de los espejos, siendo el presente poemario, reitero el título, Un mar que nadie mira. Ella misma hizo referencia a este hecho en la presentación alcalaína, y añadió que quizá haya un tercer libro con título de mar, salido de las mismas libretas y notas de donde salieron los poemas de este poemario, pues descartó muchos. Ella dijo consultarle a Martínez Morán, incluso sobre la conveniencia de algunos versos o no, a lo que él contestaba que todos los poemas eran buenos y en todo caso que si veía que dudaba de algún verso, que los quitara. No obstante, Martínez Morán tiende últimamente a la brevedad y lo conciso, a lo mínimo para expresar lo máximo, y ella, según dijo en radio semanas antes, últimamente se decanta por la poesía cada vez más breve. En todo caso Martínez Morán dijo algo totalmente real: Marina Casado no necesita en absoluto ser guiada. Sus poemas y su saber escribir son de por sí buenos sin que nadie intervenga, ella es la que puede dar consejos. Personalmente, leyendo este poemario, diría exactamente lo mismo. Es un excelente poemario, uno de los más dignos y quizá perfectos del 2025, y tal vez de años cercanos. Uno a tener muy en cuenta. y eso lo ha escrito y hecho Marina Casado.

Como sea, si hubiera un tercer libro con título de mar, podríamos estar ante una trilogía, curiosa coincidencia con Martínez Morán, quien en la misma presentación decía lo mismo en cuanto a sus libros que tienen que ver con cuadernos y la palabra "cuaderno". Puede que en esta convivencia haya un flujo de ideas y creatividades que ahora mismo les hacen converger en algunos aspectos, tal vez también de necesidades vitales y existenciales.
 
El mar en Marina Casado no va directo a la manida alegoría, pero acertada, que creó Jorge Manrique en la Edad Media sobre el mar como la muerte, una muerte llena de vida. Una alegoría con resonancias bíblicas, tampoco nos engañemos. JesuCristo le manda a San Pedro ir todos en su barca a pescar. Pero una alegoría que desde el acierto de Manrique ha sido una constante en la Literatura española y el imaginario español, con sus ríos, fuentes, arroyos y hasta lagos. No se puede decir que esta figura literaria no aparezca en el poemario, aparece, pero no es la más recurrida. El mar y el agua en Marina Casado, quizá más afectada por Rafael Alberti y sus innumerables figuraciones del mar incluso como lugar de la infancia y hasta como reivindicación de la identidad propia, el mar y los ríos como el Nilo y otros, es para ello por un lado parte del existencialismo de uno mismo, por otra parte es la claridad y la limpieza, la juventud equiparada a la inocencia, pero es verdad que aparece también la lluvia y otras cuestiones acuosas, entonces sí aparece el paso del tiempo, la muerte, la limpieza o desaparición, lo nuevo, lo viejo en uno... Y también el mar quizá como algo prometido futuro, como un reflejo terrenal del Cielo, entendido este como algo ultraterreno, no necesariamente el Cielo cristiano, aunque evidentemente se alude a esta figura para crear la idea. En "Casa junto al mar" entre los primeros y los últimos versos se dice:

Sé que algún día volverás y, mientras tanto,
desarrollo la humana vocación
de la paciencia;
(...)
Ellos gritan que un día volverás
de ese reino sin tiempo que te retiene.
Que mi espera por hoy está justificada.
 
No es un poema necesariamente religioso, aunque queda en manos del lector o lectora, pues queda la posibilidad del intento psicoanalítico de tratar de poner un cierto orden en el desasosiego ante la ida del otro sobre los anhelos imposibles de satisfacer. El agua es algo unido al ser, más allá de la muerte y lo que supone en la existencia, el agua en Marina es algo más existencial y definidor de uno mismo, de lo que ha sido, de lo que es... de lo que no se recuerda, salvo uno mismo. Es la profundidad de uno mismo. Cada uno es un mar inmenso y profundo.

Pero la muerte es la gran constante de este poemario, el amor también está ahí, en algunos poemas preciosos, pero la muerte es el motor de buena parte de la obra. La muerte como la pérdida del otro, la pérdida irreparable aunque algo quede en el recuerdo, una pérdida que se intuye también será la de uno mismo. Y ahí aparecen en algunos poemas alusiones a pérdidas familiares, la del padre, en concreto, del que se describe su enfermedad y muerte en un sutil poema donde le crecen plumas poco a poco para que un día vuele al cielo, día y acto que no se menciona, porque en su lugar la poeta se acuerda que desde completó todas sus plumas no ha cesado de llover. En todo caso son acertados poemas sobre la muerte llenos de poesía expresando el trauma sin caer en lo afectado. Quizá los poemas más finamente hilados en este sentido sean los referidos a la mitología de la antigua religión egipcia, que plaga todo el poemario junto a la mitología griega reinterpretada y puesta en funcionamiento con cuestiones cotidianas del siglo XXI en una vida occidental y europea.

Mi corazón no pesa menos que una pluma.
cae dorada la tarde sobre el Nilo
y temo al monstruo que lo devorará
en su segunda muerte. 

La poeta demuestra tener un perfecto conocimiento de las creencias mortuorias del antiguo Egipto, en este poema no inventa nada, sólo lo pone en verso y lo hace suyo al colocarlo en el contexto del resto de poemas. Muestra sus temores ya no sólo ante la muerte, pues ese juicio es después de muerta, si no sobre lo que de ella quede como recuerdo, o que no quede recuerdo incluso. Teme, en definitiva, no haber obrado correctamente como para que la recuerden con el afecto, respeto y honor debidos.

Y en este sentido, siguiendo con la mitología ahora griega, Helena de Troya toma cuerpo para hablarnos del paso del tiempo, que en el fondo es una especie de muerte constante del hoy, que pasa a ser el ayer, y que nos arrastra al mañana donde estará aquella muerte donde nos han de pesar el corazón que tuvimos en vida, sólo que mientras se vive la preocupación en más mundana. Igualmente nos habla del pragmatismo en torno a las relaciones sentimentales, y de los falsos amores que pueden llevar tu vida por un camino equívoco, lo que haría de tu vida un poco fracaso, por lo que aprovechar el tiempo pasa por tomar buenas decisiones, saber interpretar tu mundo. En los últimos versos de "Tempus fugit" dice:

(...)
Para qué tanta guerra, tanta sangre,
aquel te adoraré hasta el fin de los días,
si después de un caballo de madera
y de un príncipe herido de capricho
sólo queda la eternidad del calendario
y el abrazo leal de una crema antiarrugas.

Lo dicho, uno de los poemarios más dignos y elegantes escritos en los últimos tiempos. Bello y preciso. Sin afectación y a la vez profundo.
 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

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