Título: Metáfora del azul y una canción naranja.
Autora: Sofía Winter (textos); Zia Mei (ilustraciones).
Editorial: Sneg Ediciones.
Año de publicación: 2026 (1ª edición; palabras introductorias de Sofía Winter, César Sobrón, José Javier Martínez Palacín, Fernando Mircala, Daniel López-Serrano "Canichu").
Género: Poesía; ilustración.
ISBN: 978-84-09-81249-3
Hoy anotaremos que Sofía Winter es rusa. Nacida en San Petersburgo en 1980 cuando aún era Leningrado en la Unión Soviética (URSS). Dentro de aquel bloque de naciones que era la URSS como Estado, su ascendencia es rusa y georgiana. Vivió en su infancia y adolescencia el fin de la URSS y de la Guerra Fría con su respectivo paso al nuevo sistema de la Federación Rusa. Estudió filología hispánica y vivió durante esta etapa muy libremente. Llegó a tener una parte de esos estudios en Francia, donde vivió por un tiempo en París antes de regresar a Rusia para conocer allí a quien sería su esposo, un español con el que se vino a vivir a Villalbilla, en la Comunidad de Madrid, al lado de Alcalá de Henares, y con quien formó una familia con hijos. Tiene una amplia relación con Alcalá de Henares, tanto por ocio, como en ocasiones por etapas laborales, como por amistades profundas. Pero sobre todo, desde 2015, quizá desde 2014, es parte de la vida cultural de esta ciudad como una de sus poetas desde que entabló amistad con Enrique Sabaté y la citada Zia Mei. Fue a partir de la inauguración de El Laboratorio (2015-2016) por parte de Zia Mei y Julián Sedano que tomó contacto con la mayor parte de escritores de la ciudad, especialmente poetas. Fue una de las personas más activas de los recitales de aquel lugar. Participó de recitales de otros sitios, incluidos de Madrid. Su actividad no se ha interrumpido, si bien se dilatado un poco más en el tiempo.
Fue en la etapa final de El Laboratorio, pero aún en 2015, cuando ya algunos de los que por allí íbamos habíamos sacado libros, que me propuso a mí leer el borrador de un poemario llamado Azul, igual que el poemario que publicó Rubén Darío en 1888 y que dio pie al comienzo del modernismo en Literatura. Lo tendría más o menos acabado para 2016, donde me daría a leer un segundo borrador en el que se habían eliminado y cambiado poemas del primer borrador, hasta el punto de parecer otro libro, y el título variaba a algo que tenía que ver con la nieve o con la estepa. Ambos habíamos estado escribiendo a la vez numerosos poemas conjuntos que no fueron a ningún libro, aunque yo los compilé e imprimí para tenerlos para mí a modo de libro único y privado junto a poemas escritos en mismas fechas y temática de otras personas. Pero, más aún, a Sofía se le ocurrió escribir una novela conmigo, dado que yo ya había publicado libros en prosa, en concreto en ese momento tenía Relatos de la Gran Guerra (2016) y trataba de promover a un editor Balada triste de una dama (2017). La novela escrita a medias entre Sofía Winter y yo se hizo. Existe. Se registró a nombre de ambos en el registro de la propiedad intelectual, dando el mayor porcentaje de creación a ella, pues la idea central era suya. De los vericuetos de esa novela no es el momento de hablar en este momento. Aunque sí hay que anotar que está totalmente inédita, que sólo existen dos ejemplares impresos en copistería, uno mío y otro se lo di a ella, más un tercero que entregamos a un concurso literario de la ciudad y que,. al no ganar, debería estar destruido, según las bases del concurso. La novela se llama Historias insignificantes, fue acabada en 2016, aunque se escribió entre 2015-2016 con numerosos cambios por indecisiones de Sofía Winter y conversaciones eternamente imposibles entre ambos sobre el rumbo del argumento. Ahora, en su poemario Metáfora del azul y una canción naranja, ella ha decidido hacer público el conocimiento de que esa novela existe y publicar uno de los capítulos tras todos los poemas. No me consultó para ello, pero creo que está bien lo que ha hecho.
En todo caso, respecto al poemario llegué a leer un tercer borrador donde había eliminado todos los poemas que antes me presentó y tenía otros de los que me pedía opinión. Así pasó el tiempo y parecía que este poemario, del que ella siempre hablaba, pero nunca se acababa por cambios e indecisiones, terminó siendo objeto de conversación entre Zia Mei y ella más o menos a la altura del tiempo en el que yo intentaba publicar Superman, Batman y Franco. La censura en tiempos de Franco, que debería haberse publicado en 2019 pero se prolongó hasta 2023. Su maquetadora era Zia Mei y por entonces recuerdo conversaciones con Sofía Winter y Zia sobre las posibilidades y los cómos de publicar su poemario. Poemario que había vuelto a cambiar y del que yo ya no sabía que se quedó y qué no, aunque sé que regresaron algunos poemas del primer borrador, aunque con cambios. Parecía que el libro iba a salir al fin en 2024 cuando Sofía Winter volvió a girar sobre él, siendo ahora Zia Mei quien desde entonces más conversaciones y trabajo tuvo con ella para que la obra saliera adelante, tanto por amistad, como por maquetadora e ilustradora. Como sea, Sofía Winter me pidió unas palabras que cupieran en una postal para publicarlas a modo introductorio del libro en 2024. Me dio a leer los primeros poemas en ese momento. Definitivamente Zia Mei logró, casi a modo de editora y representante, aunque no era su función oficial, que Sofía Winter diera por acabado el libro al fin este año 2026, en el que se presentó varios meses después de haber sido no sólo editado, sino incluso impreso. La presentación se hizo a finales de mayo en el Pub O'Malley's que tantas ha acogido recitales donde ella misma ha estado ya como público, ya porque ella misma recitara o incluso organizara.
Mis palabras de 2024 se publicaron también en el libro, junto con el capítulo citado de Historias insignificantes, sólo que unas abren el libro y el otro cierra casi el libro. También hay palabras introductorias de otros escritores de la ciudad como César Sobrón, José Javier Martínez Palacín y Fernando Mircala, aparte de unas de ella misma. Todas son de 2024, aunque Palacín pudo acompañarlas de unas segundas palabras en 2026. Zia Mei maquetó la obra y le creó la cubierta y las ilustraciones interiores que acompañan a cada poema. se trata de una especie de ramitas otoñales en azul, con fondo blanco y una gota anaranjada en la portada, que ella llama dragones. Cada ilustración interior, en blanco y negro, está numerada. Aunque aparece un dragón azul tal cual es al final de los poemas que serían la metáfora del azul, justo para dar pie a la canción naranja, aunque acompaña un poema llamado "Dragón azul" que viene a ser un reconocimiento íntimo y personal de Sofía Winter Consigo misma reconciliada con todo aquello que fue su tormenta, como algo que debía vivir para poder ser quien justamente ahora es. Dicho dragón fue regalado en tarjeta especial que se imprimió para darla junto a los libros de la presentación, más otra tarjeta de recordatorio de dicho acto.
El libro fue publicado bajo el sello Sneg Ediciones, que viene a ser copo de nieve en ruso, aunque en realidad es una autoedición en tapa blanda solapada, con una fotografía de la autora realizada por Mayte Domingo y la imagen de la visión de dos copos de nieve realizados por la hija y el hijo de Sofía. Aunque se trata de un poemario, ya se ha dicho que lo completa uno de los capítulos de la novela inédita, pero también otros tres cuentos en prosa, uno de ellos leído en O'Malley's en 2025.
El poemario comparte con el modernismo de Darío la fijación por los colores a modo de metáforas y alegorías no sólo de estados del alma, sino también del mundo y para crear una sensación emocional reinventada, pues a menudo no se atan a lo que convencionalmente se han venido atando desde que Darío comenzó este recurso literario de su corriente estilística. Aparecen el azul y el blanco como los colores más recurrentes y cargados de mensaje, pero también hay otros, como el carmesí e incluso los muy nombrados rubíes que nombraba Darío. Siguiendo un poco la estela modernista, también aparece cierto naturalismo y ese mundo natural deslizándose en los poemas. Igualmente Sofía los deslinda de las figuras que suelen representar como al vida o la muerte o el amor, y les dota de un significado nuevo acorde a su propia observación y vivencia. Así el mar, o el agua misma, la nieve y los copos de nieve, los meses del año y las estaciones y demás figuras, terminan hablando de cosas que normalmente no es el significado que se les aplica en la poesía. Sofía les cambia el rumbo acorde a su biografía y lo que estas cosas significan para ella. Así por ejemplo, lo blanco, lo azul, la nieve o el invierno pasan a veces a ser belleza, infinito, juventud, vida, pureza, o promesa.
(...)
Eres mío a través del azul
y palpitas en el iris matutino.
Fragmentos del silencio
y voz que se ahoga en sí misma.
(...)
Pero otras veces no ignora que el frío de la nieve tiene comúnmente ese otro sentido contrario, especialmente en Europa occidental. Su propio ser ruso se intuye en numeroso poemas, del mismo modo que algunas imágenes vienen directamente de ahí, pero también aparece Francia (hay un poema incluso escrito en francés y luego traducido) y desde luego aparece su ser y sentido identificado con España. Pero uno de los rasgos más característicos del estilo propio de la autora es la eliminación de artículos, proposiciones y determinantes que sirven de nexos en la construcción de estructuras sintácticas, tal como a ella misma le ocurre a veces al hablar, aún a pesar de que tiene un español muy perfecto y muy rico. Quizá es síntoma de un deseo de un abandono total de sus raíces, y en cierto modo un anhelo del pasado, del origen puro, que en cierto modo es uno de los polos de lo que va este poemario. Como sea, leerlos así escritos nos hace leerlos también entrando en ese lenguaje de la propia autora, haciéndonos sentir parte del desarraigo o del anhelo.
Distancias agotarán nuestro llantosobre el espejo de aquella primavera
hecha añicos en la sombra de cipreses.
(...)
Puede que en este poemario confluyan poemas de diversas etapas de su vida, ya no tanto sólo los de 2015-2016. Lo que parece claro, y el proceso de creación parece confirmarlo, es que este poemario tiene mucho de ella y de su vida, como si fuese una búsqueda, un proceso buscando la reconciliación consigo misma de aquello que en el pasado la afectó y la ha hecho ir por su vida en la búsqueda de aquello y aquel que ha sentido no estar.
Es un poemario de ausencias, siendo también una ausencia la de uno mismo respecto a uno mismo. Existe la ausencia del padre, pero también de la madre, algunas ausencias del amado, ausencias del pasado, de la juventud, del lugar de origen cambiado por algo totalmente diferente, cambiada una vida por otra. Hay desarraigo, se intuye. Pero no alcanza el desarraigo al dolor de Blas de Otero, aunque haya dolor, pues este desarraigo es un desarraigo de búsqueda, de intento de comprender, no de reprochar, busca la reconciliación con ella misma, para lo que necesita reconciliarse con lo ausente. Darse cuenta que aquello que notamos ausente, a su manera está presente.
Hay numerosos poemas con un sentimiento de amor. De amor que se vive, que no busca conquistar o hacer sentir su ansiedad al no verse correspondido, es simplemente un sentimiento de amor que se vive y que acepta al otro tal como es, con y sin ausencias.
Es interesante la descripción que hace de manera seriada de emociones a través igualmente de imágenes. Así por ejemplo un poemario comienza diciéndole al otro "Vendrás. Mis ojos de nácar, (...)", para seguir en otra tanda de versos diciendo "Te tomaré por esposo (...)", continuar en otra tanda "Seré tu agua dulce (...)", proseguir en otra tanda "Seré tu gemido y abrazo, (...)", y en otra "Tus hombros son mi montaña", para poder contarnos en otra tanda la realidad que comienza con "Aquí te añoro, te espero (...)". Este estilo evolutivo de los poemas aparecerá en varios de ellos.
Gusta en este sentido los numerosos e ingeniosos giros que le da a sus poemas para narrar sentimientos de amor que más o menos todos hemos sentido, pero que nos son inconfesables, aunque no sean algo malo, sólo parte de nuestros propios temores o nuestras aceptaciones.
Del mismo modo aparece la muerte, siempre con bellas imágenes, pero sin nombrarla directamente. Aquí aparece una reconciliación con su propio pasado familiar. Aunque no la conozcas a ella en persona, al leer el poemario sabes más o menos algo de su juventud, justo lo que ella necesitaba expresar en sus poemas y que tiene la generosidad de compartir con el lector, como pueda ser una ausencia del padre y la muerte prematura del mismo. Pero incluso en estos poemas, el poemario rebosa de vida y de un optimismo poético, tal vez nostálgico, pero optimismo poético.

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