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sábado, 10 de enero de 2026

1972

Título: 1972.
Autor: Antonio Manuel Moreno (Antonio eMe).
Editorial: Domiduca Libreros.
Año de publicación: 2025 (1ª edición).
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-127073-7-3

 

2025 fue un año productivo para Antonio Moreno (Antonio eMe). Si en finales de 2024 había sacado El Principito venido a menos, por lo que se podría considerar casi de 2025, y en primavera, casi llegando al verano de ese 2025 sacó Saltando sobre los charcos, hacia finales de noviembre, coincidiendo con la Feria del Libro de Navidad, sacó el poemario 1972, el cual presentó a comienzos de diciembre en el Corral de Comedias de Alcalá, junto a dos músicos y con presencia del Concejal de Cultura. Lo hizo con la editorial y librería Domiduca en una edición de tapa blanda, solapada que presentaba en la cubierta una fotografía en primerísimo plano del autor, en blanco y negro. Combinaba por dentro páginas negras que separaban los bloques de páginas blancas con los poemas. El diseño había sido de Germán Zamorano. Quedaba un estilo elegante algo diferente, pero no muy alejado, de los libros de Domiduca. El título, 1972, hace referencia a su año de nacimiento, por lo que el poemario se remite a su propia vida, poetiza su biografía, la emocional, la de sus hechos es otra cosa que, aunque aparezcan por necesidad, no es el motivo principal. No obstante, da la sensación que este poemario vivió un largo proceso paralelo o en parte paralelo al proceso de creación de su novela Saltando sobre los charcos. Varios de los versos nos recuerdan pasajes de esa novela, aparentemente también con trazos autobiográficos en mucho de su ser. Pero también aparecen referencias a sus anteriores poemarios. Es, como se ha dicho, un repaso a sí mismo, un repaso emocional.

El propio autor quiso explicar su obra en redes sociales y dice de ella que la ha dividido en cinco partes vitales y simbólicas del cuerpo. Así es, sirven de capítulos y estructuran el libro. La primera parte es "La piel", y estaría dedicada a la memoria y el tiempo. Repasa su propia biografía, especialmente de niñez y juventud, y expresa rabia en algún momento. La segunda parte es "El corazón", dedicada al amor imperfecto. Gira en torno a la aceptación de los defectos propios y al amor en su rutina como resignación. La tercera parte es "La cabeza", dedicada a la razón y la crítica. Trata de hacer algo de crítica social, un feminismo traducido en admiración a la madre y diversas preocupaciones existencialistas. La cuarta parte son "Las alas", que deberíamos entender en sentido metafísico, se dedica a la libertad y la huida, como deseo personal e íntimo de escapar, incluso de enfrentarse a la muerte. Y la quinta parte es "Los pulmones", dedicada a la poesía y el aliento. Expresa su necesidad de escribir como algo que le ayuda, aunque, aparece, como en otras partes del libro, una especie de resignación o queja ante una sensación de falta de reconocimiento. 

Por todo esto que dice Antonio Moreno, y porque el poemario cuando uno lo lee sabe que es así, sobre todo si has seguido al autor, tiene algo de metaliteratura. Se transforma en una confesión. Una confesión de sus emociones y sentimientos a lo largo de su vida. A veces se cuelan otras historias, pero hay mucho de él en su mundo más íntimo en los versos. y nos confiesa no sólo su amor, si no también su mundo más oscuro, sus miedos y sus cansancios.

De poeta maldito a poeta malvado
no hay mucha diferencia,
alguna que otra letra y un lamentable
estado de ánimo.
Las ilusiones sólo se pierden
cuando se tienen.
Cuando no, no hay nada que perder,
y menos que ganar.
(...)

El poemario, efectivamente, tiene ese carácter biográfico emocional y tiene mucho de lo que han sido sus otros poemarios: el amor como algo fundamental y planteado desde lo amable, pero a la vez con un punto transgresor que trata de aproximarse a lo contracultural. Pero este poemario se diferencia de los anteriores porque tiene pequeños cambios de planteamiento. Ahora Antonio Moreno ahonda en su aspecto más contracultural y expresa, como él mismo explica, tanto cuestiones existencialistas, como cuestiones de queja o al menos un sentimiento de no haber sido reconocido y de que, además, la vida avanza y nos va degradando camino al final ("no sirvo nada más que para nada", llegará a escribir). Sin embargo, siempre encuentra su isla de descanso en el amor, el amor sincero a su pareja, y también en un acto de coherencia consigo mismo, busca ser sincero consigo aunque vaya contra lo convencional en la sociedad. Ahí está lo nuevo en este poema, le ha dejado entrar a lo transgresor dentro de su habitual estilo más amable. Pero, muy de su estilo también, deja patente su sentido del humor en diversos giros de los poemas. Un humor con un cierto punto de lo irónico o de lo sarcástico de las circunstancias de la vida.

Algunos poemas pasan a tener un ritmo narrativo, como los dedicados al cinismo de la realidad chocando con lo pretencioso en un poema dedicado a los momentos de beber con los amigos en la juventud, o el dedicado a una persona que, arrasado por la guerra y otras calamidades, casi nos cuenta el relato de esa vida a través de los versos.

 Es el acercamiento a la contracultura como contrapunto a otros poemarios más románticos lo que más me atrae de este nuevo poemario, que parece indicarnos una nueva fase del poeta, una más en contacto con otro plano más de la realidad. A veces parece desprenderse cierto sentimiento de desilusión ante cómo ha ido la vida, colándose entre ese amor que le salva.

(...)
La playa empieza a verse más pequeña,
los bañistas pasean por la orilla
sobre sus pies descalzos,
el depósito incierto de su vida.
Aún no suenan las voces de los niños.
(...)

 

 Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 13 de septiembre de 2025

Saltando sobre los charcos

Título: Saltando sobre los charcos.
Autor: Antonio Manuel Moreno (Antonio eMe).
Editorial: [No consta].
Año de publicación: 2025 (1ª edición; nota del autor).
Género: Novela.
ISBN: 979-85-53932886

 

El prolífico autor Antonio Manuel Moreno, más conocido como Antonio eMe, ha publicado en 2025 su primera novela larga, Saltando sobre los charcos. Esta vez no ha recurrido a su propio nombre editorial, Ella Ediciones, sino que no le importa hacer ver que la publicación es él mismo, con su propio nombre, aunque esta vez prescinde de Antonio eMe y se presenta con su nombre tal cual, Antonio Manuel Moreno. Sin embargo es relevante el nombre de su marca editorial, Ella Ediciones, que se refiere, hemos de creer a juzgar por sus poemas, a su pareja. Es relevante porque el personaje femenino que es la pareja del protagonista es llamada Ella. En toda la novela no aparece ni el nombre de la voz masculina protagonista, que narra en primera persona, ni el de su esposa, con quien tiene una hija y un hijo mellizos. Aunque se trata de una historia de ficción, a través de su lectura se puede intuir que, quizá, hay muchas dosis de referencias autobiográficas y de mensajes de amor hacia su pareja. Pero no hay que olvidar que es un relato de ficción. Recordemos que Antonio Moreno, a lo largo de toda su obra, tiene por estilo el mezclar a menudo guiños de lo que podría ser real con aquello que es irreal, logrando un precioso y delicado juego de equívocos y posibles que enriquecen la lectura con un posible subtexto por debajo del texto a captar por los lectores más atentos. Un exquisito juego que atraviesa toda su literatura y crea metamundos en los mundos que él crea.

El libro fue autopublicado con los servicios editoriales de Amazon, lo que hace que su registro ISBN sea mediante un código francés y no español. No obstante, el propio libro indica que fue impreso en Brétigny-sur-Orge. En un azul marino se enmarca la fotografía de dos llamativas botas de agua amarillas infantiles, típicas de las décadas de 1970 y 1980 en España, las cuales saltan sobre un charco en un juego infantil. Tal vez sea una imagen creada por Inteligencia Artificial, porque a ojos de quien esto escribe algo le choca como fotografía real, aunque no sabría decir el qué. 

El relato se ambienta en una doble época. El autor, cerca de su cuarenta cumpleaños, se va de vacaciones de verano con su esposa e hijos a una playa. En ese contexto se desarrolla una historia familiar de unas vacaciones en los tiempos actuales en una playa de España en pleno mes de agosto. En esta historia se desarrollarán escenas cotidianas de los veraneos de hoy, de un matrimonio que ha caído en la rutina, pero que sigue amándose, y hasta de un conflicto generacional. Es aquí donde cuando se evoquen los tiempos en los que el matrimonio se conoció o bien cuando regresen a su ciudad de origen, a la cual no nombran por su nombre, intuimos por las descripciones de festividades, fechas y algún nombre de lugar, que se trata de una familia de Alcalá de Henares.

Ahora bien, él quiere regalarle a su esposa un libro escrito por él mismo en secreto donde le narra toda su infancia y juventud hasta el momento en el que la conoció y se casó con ella, en una demostración de amor y para que le conozca más. Trata de esconder esta escritura en medio de esas vacaciones, donde incluso será tentado por una mujer mayor. Es la segunda línea de relato, que se alternará con la anterior entre capítulos pares e impares. Leeremos su libro, y por tanto conoceremos su historia de niño y de joven a modo de memorias. Esta será un paralelismo a la vida de él y su familia en la actualidad, pues nos narra la vida de él de niño con sus padres y sus también vacaciones, el colegio, el instituto y demás. Se crea así también una comparativa generacional entre los que fuimos niños y jóvenes en las décadas de 1970 y 1980 y los que lo son entre los 2010 y 2020. Evoca y apela a montones de recuerdos que coinciden con numerosas personas que, actualmente, estarán en su cuarentena de años y vivieron aquellos 1980 de niños. 

Tiene algo de nostalgia entrañable y el lector se puede reconocer en muchos rincones generacionales comunes. Esta novela se transforma así en un testimonio social entre las décadas de finales del siglo XX y las primeras del XXI. Tiene toda su carga principal de interés precisamente en ese mundo perfectamente descrito de los modos culturales sociales e intereses de cada época. Te toca el corazón trayendo a tu mente no sólo tu juventud, sino también a tu propia infancia y tus padres, así como aquello con lo que te entretuviste, como un mundo ya dejado atrás, mas no desaparecido. El mundo actual, desde otra perspectiva adulta, viene a decirnos, no es diferente, pero sí nos coloca desde la posición del adulto. Hay que pensar que incluso cuando narra su niñez, nunca olvida narrar que él también chocaba con la visión del mundo de sus padres, tal como él en la adultez choca con la de sus hijos.

Ahora bien, es un libro especialmente de amor, esa línea nos lleva a lo que significa el amor dentro de un matrimonio de varios años y con hijos, algo que nos hace pensar en cierta rutina que podría matar a la pareja, pero no lo hace.

En su historia como niño de los 1980 aparecen numerosos nombres literales de calles y hasta de lugares como El Val, el Colegio Zulema, la Casa de la Juventud (que se citan literalmente), que son indudablemente Alcalá de Henares, o hasta del antiguo centro comercial Simago de la vía Complutense o un lugar al que llama Los Juncos o Los Juncales, que puede ser o ubicarse en el barrio El Juncal. 

Tiene una prosa fluida, con un lenguaje directo con apelaciones a expresiones de habla cotidiana de hoy día y cultura popular que nos acerca más al protagonista. Sus párrafos corridos son muy extensos, dando al libro un ritmo reflexivo casi de pensamiento interior, más que de narración, lo que nos dibuja más la psicología del protagonista. Es inusual en Antonio Moreno párrafos tan extensos, pero se hace evidente que es un recurso literario al servicio de esta obra.

Se podría pensar que es una novela apta para lectura de verano, por su contenido, aunque puede ayudar a estimular la imaginación al leerla, esta novela no se adscribe a una estación, al ser una novela generacional y de contraste de época. Es también, no lo olvidemos, una historia de amor, de amor dentro del matrimonio. Esto también la hace un tanto rompedora, pues no trata de amores imposibles, ni de pasiones arrebatadas, ni de primeros amores, sino del amor ya consolidado dentro de unas vacaciones familiares en la playa, dentro de lo cotidiano del día a día en la convivencia con hijos. 

Hay una uniformidad de relato basculada y equilibrada por esa combinación de las dos historias alternándose a cada capítulo, pero como la vida del protagonista evoluciona en su relato de la infancia y también evolucionan sus vacaciones de agosto de adulto, contiene una especie de división en dos partes casi imperceptible, pero no por ello inexistente. 

Una buena novela que tiene toques del romanticismo y lo pragmático, con un sutil sentido del humor propio de toda la obra de Antonio Moreno. Algunos capítulos recuerdan las construcciones de sus poemas, ahora desarrollados en prosa, lo que le da un toque de belleza al darle poesía al relato de una vida rutinaria. Esta claro que en esta obra Antonio Moreno, Antonio eMe, ha subido un poco más el listón de su literatura.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 11 de enero de 2025

El Principito venido a menos

Título: El Principito venido a menos.
Autor: Antonio Manuel Moreno (Antonio eMe).
Editorial: Ella Ediciones.
Año de publicación: 2024 (1ª edición; prólogo de I.A.).
Colección: Novela corta.
Nº de volumen en la colección: No consta.
Género: Novela; Teatro; Ensayo.
ISBN: 979-83-43648478

 

El poeta y dramaturgo Antonio eMe publicó en noviembre de 2024 una novela corta, El Principito venido a menos. En realidad esta obra originalmente era una obra de teatro que él mismo escribió, dirigió e interpretó en 2019. Ya había sido mencionada en estas notas cuando hablamos de otra de sus obras de teatro, Hasta el viernes que viene (2020). sobre su estreno e interpretación tenemos noticias a través de la prensa local, en Dream! Alcalá se nos comenta en una noticia de aquel 2019 que el 17 de mayo de ese año se estrenó la obra en la Sala de Teatro Margarita Xirgú, de sindicato Comisiones Obreras de Alcalá de Henares, en la vía Complutense. Fue a las 20:00 horas de ese día. se indicaba lo mencionado de la autoría, dirección e interpretación  de Antonio eMe, y nos añadía que la obra tenía acompañamiento musical de Rubén Fuentes y Fito Mansilla. Duraba dos horas y veinte minutos, con descanso intermedio. El título siendo obra de teatro era: El Principito venido a menos (o lo jodidamente duro que resulta hacerse mayor). Cinco años más tarde el autor retoma el texto teatral, el cual era un soliloquio del protagonista, y lo transforma en una novela corta que mantiene el mismo tono de humor ácido que tenía la obra. Ahora bien, esta vez Antonio eMe firma el libro con su nombre real, Antonio Manuel Moreno. Publica a través de los servicios editoriales, de distribución y venta cibernéticos de Amazon, aunque usando el propio sello editorial del autor, Ella Ediciones. Esto hace que, al no tener ubicado Amazon sus servicios editoriales en papel en España, sino en Francia, que queda dentro de la Unión Europea, pero en Francia, quien haya visto el ISBN y conozca los códigos ya sabrá que el libro está editado en Francia como libro de ese país, a pesar de que en realidad, en la práctica es español y por ello debiera estar en la Biblioteca Nacional, como todos los libros que se editan en España, en lugar de eso, estará en la francesa. Sea como sea, en el fondo, aunque es un libro de autor español y muy ligado a Alcalá de Henares, como se basa y se deriva de la mítica obra de literatura El Principito, de 1943, y esta fue escrita por el francés Antoine de Saint-Exupéry, tiene en parte su razón de ser que la casuística de los tiempos modernos editoriales la hayan ubicado como obra de Francia. Pero es de España y escrita en castellano.

La obra está editada en tapa blanda, con un diseño de cubierta que contiene los colores propios del traje del Principito que pintó Saint-Exupéry. Tal como las ediciones del libro se vienen publicando desde la primera vez, aparece el personaje en su planeta, sólo que si entonces era en dibujo y mostrándole de niño, ahora aparece como un hombre mayor, algo demacrado  y rodeado de montones de personas en traje, dando a entender que ahora mismo es un vagabundo. Lo cierto es que el diseño de cubierta mantiene la fotografía de este personaje a lo largo del libro, que queda ilustrado con otras fotografías, ahora en blanco y negro, mostrándonos a este personaje en otras actitudes que nos va narrando el libro. Ahora bien, todas estas imágenes tienen todo el aspecto de haber sido diseñadas y creadas con uso de tecnología de inteligencia artificial. Más aún, el libro contiene un prólogo introductorio firmado por I.A. Nada indica que I.A. sea una persona, pudiera ser el texto generado por Inteligencia Artificial. Si esto se cumpliera, quepa la posible discusión sobre su uso o su idoneidad, pero sí que correspondería, en líneas generales, con una determinada característica de Antonio eMe que se puede leer en el resto de sus obras, especialmente las poéticas: el juego con la confusión de lo real y lo irreal.

Y en ese juego de lo real y lo irreal, el autor desliza a lo largo del texto alguna vez la posibilidad de que quien narra la historia en primera persona del singular no sea el Principito, que además se describe a sí mismo como una persona que ha derivado en sobrepeso, todo lo contrario al personaje fotográfico de las ilustraciones, sino que sea el propio autor, o el personaje que ejerce de autor y que tendrá algún tipo de desequilibrio mental que le hace creer que es el Principito y se haya resentido con Saint-Exupéry, echando la culpa a este de todos sus males, por no cumplir las expectativas de la gente con él, empezando porque no sería un extraterrestre, sino que fue un niño de este mundo que pertenecía a una familia y un barrio desestructurados. Aunque en el fondo es posible que esté resentido consigo mismo porque todas aquellas bondades y promesas de vida hermosa prometida de niño a través de las palabras de Saint-Exupéry chocaron con la realidad de la vida según se va uno haciendo adulto y afrontando la realidad de las cosas que te van ocurriendo, como es el desamor, los engaños, la necesidad de dinero, las alcoholemias y otras cuestiones más reales, más de sueños infantiles sin cumplir y más de adulto que se da cuenta cómo es la vida. Por cierto, dato sobre el posible narrador, el autor por un tiempo, que sepa el que esto escribe, tuvo relación con el conjunto de barrios de Alcalá de Henares de mí mismo, y corresponderían algunas descripciones sociales y de ambientación de barrio pobre con los ambientes reales de nuestras vidas. Fuente de inspiración o deslizamientos autobiográficos, queda plasmado en el personaje, que sí, que queremos que sea el auténtico Principito. Como sea, no olvidemos que en 2019, cuando fue interpretada la obra, el actor fue el propio autor. No es una autobiografía, pero es posible que a este personaje le haya dotado bastante de sí.

En  el fondo la construcción de esta novela de 2024, que probablemente podría funcionar como si fuera el propio soliloquio de 2019, se levanta sobre lo que se podría considerar un ensayo. Un ensayo ingenioso, eso sí, creado para atrapar al lector en una historia de ficción, pero ensayo a fin de cuentas. Un ensayo que es además o bien un análisis de la obra de Saint-Exupéry, o eso mismo más una excusa para poder hacer una crítica social severa, pero con humor, al actual sistema capitalista que va devaluando al ser humano a la calidad de producto y productor de beneficios, hasta el punto de desechar a la persona cuando la persona ni es producto vendible ni productor de beneficios. Pero también tiene algo de crítica a la utilización de los niños como productos de masas, al transformarse en juguetes rotos cuando su ser niño deja de existir, pues se vuelve adulto y lo infantil en él ya no existe. Como el autor dice en contraportada, donde confiesa haber nacido en 1972, la obra presenta el desencanto de las relaciones sociales y amorosas fallidas, así como una crítica a la sociedad del egoísmo, así llamada por él.

Para mi gusto personal quizá abusa del lenguaje coloquial, el cual en teatro puede ser una buena herramienta para definir el personaje, pero al pasar a ser una confesión novelada, su exceso me resulta demasiado, pero entiendo que con él define también la psicología del personaje narrador. Un personaje que habrá venido a menos y vivirá en la calle medicado, pero eso sí: es una persona con un lenguaje coloquial pero culto y con altas dotes de observación y reflexión. Hay también un gran número de citas y referencias culturales propias de la cultura del ocio televisivo, cinematográfico y musical entre la segunda mitad de la década de 1980 y la década de 1990. Esto volvería a ubicarnos en la juventud y vivencias del propio autor. Más aún, quienes pertenecen a las varias generaciones en las que la niñez y la juventud nos encontró allí, encontrará el sentido a numerosos chistes a costa de sucesos y personajes de la televisión española de entonces que la gran mayoría de generaciones posteriores ya no conocerán o les sonará de algo, sin saber muy bien su impacto en su época, y, cuando pasen más años, requerirán de una edición crítica con notas explicativas a pie de página.

Como decía, la estructura del libro se basa en un Principito al que hemos encontrado malhumorado en la calle, entre sus cartones, y que se dispone a volver a hablar contra su voluntad, aparente, de cuando era un niño y de su relación con Saint-Exupéry, al que detesta. Va desgranando situación a situación a situación de cada parte de cada capítulo de la obra original de 1943. Lo hace desde su crítica y su visión de adulto ya envejecido, resentido con todo el mundo imaginado por Saint-Exupéry, el cual no correspondía con el mundo real y, nos confiesa, no sólo no era un extraterrestre, sino que tampoco se encontraron en un desierto. Nos va narrando las metáforas y símiles que hizo el autor francés y de ahí, con resentimiento, nos va explicando lo que realmente contaba de manera oculta el célebre autor, descubriéndonos así el sentido de la frase del Principito que el más detesta, que lo esencial es invisible a los ojos.

Por ello la obra funciona también como ensayo, pues es todo un análisis de los sentidos más adultos y mundanos del cuento original de 1943. Saint-Exupéry ocultó en una historia amable una gran cantidad y carga de crítica social, crítica al capitalismo más egoísta, crítica a la hipocresía o a las realidades falsas, por paradójico que suene, crítica también a la vida misma, construida con falsas promesas que van matando la inocencia infantil con la que todos partimos. Y ahora Antonio eMe nos saca todo ello a la luz con un Principito demacrado y venido a menos, con humor negro, enfadado con Sant-Exupéry por depositar en muchas personas una idealización de inocencia en él.

El nuevo libro de Antonio Moreno es una novela, pero parte del teatro y funciona como ensayo. Desde la amabilidad de su prosa de ficción nos ha filtrado una crítica social actual. Lo esencial permanece invisible a los ojos. Es un elefante dentro de una serpiente que nos sirve de sombrero para protegernos la cabeza.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 14 de febrero de 2021

Veinte poemas asoman... en un invierno...

Título: Veinte poemas asoman... en un invierno...
Autores: Daniel L.-Serrano "Canichu"(antólogo), Sofía Winter (antóloga), Marina Casado, Roxana Palacio, Hazel Messiatz, Diana Ortiz, Chus López, Leo Zelada, Zia Mei, Antonio eMe, Rosario Delgado, Gerardo Pereira, Pedro J. Maza, Paco Ramos Torrejón, Carmen Nieto, Raúl Quirós, Puri Sánchez, Enrique Sabaté.
Editores: Daniel L.-Serrano "Canichu" y Sofia Winter, con Asela Eme de maquetadora.
Impresor: Copy Henares [servicios de imprenta, no los servicios de copistería].
Año de publicación: 2016 (1ª edición).
Género: Poesía.
Licencia: Creative Commons

 

En 2016 Daniel L.-Serrano “Canichu” y Sofía Winter se unieron para crear una antología de poetas alcalaínos actuales. El proyecto era una idea original de Daniel L.-Serrano, del que ya hemos hablado a través de sus tres libros publicados hasta la fecha, Relatos de la Gran Guerra, Balada triste de una dama y El frío que nos acoge mientras los robots caminan entre los humanos y otros relatos. Esa idea era mucho más breve y no pretendía ser en principio exactamente una antología, sino publicar a tres o cuatro autores, con su propio dinero de un sueldo escaso de un contrato de trabajo muy breve. Incluso el título de este libreto era otro muy diferente, pero la poetisa y fotógrafa Sofía Winter se sumó a participar de la obra financiando, razón por la cual Daniel L.-Serrano decidió que si ella ponía dinero, ella debía participar de la selección de autores. De esta manera la obra fue creciendo en dimensión hasta transformarse en un pequeño libreto que era una antología de poetas actuales de Alcalá de Henares, con cubiertas en papel verjurado, fotografía de portada de Sofía Winter y maquetación de Asela Eme, una de las editoras de la editorial y librería Domiduca, El título, tras varios descartes, pasó a ser Veinte poemas asoman… en un invierno, pues todas las decisiones fueron tomadas en común y consensuando la decisión final, si bien la selección de poetas eran aportaciones de nombres por parte de los dos antólogos. No quiere decir que otros poetas no tuvieran cabida en una antología más amplia y más formal en libro, incluso se barajó la posibilidad de hacer una segunda parte más adelante, pero nunca se llevó a cabo. La idea de Daniel L.-Serrano era ayudar a dar a conocer mejor a algunos de los poetas jóvenes actuales activos en ese 2016.

 Contaron además con la ayuda de presentación y anuncio de este libreto de Zia Mei y Julián Pizarroso, dueños del bar El Laboratorio, en la calle de las Vaqueras con Paseo de los Curas, donde a comienzos de abril de aquel año hubo un acto de recital y experimentación aún muy recordado. Los ejemplares se repartieron gratuitamente y guardan los suyos los fondos archivísticos y bibliotecarios de la Biblioteca Nacional de España (por participación de autores con libros editados, donado por Daniel L.-Serrano y aceptado) y los archivos de los fondos de autores complutenses de los servicios de bibliotecas municipales de Alcalá de Henares, en la Hemeroteca Municipal de Alcalá, ubicada en el edificio de la Biblioteca Municipal Cardenal Cisneros.   

 2016 celebraba ser el año de celebración del Año de Cervantes, por cumplirse los cuatrocientos años de la muerte de Miguel de Cervantes. En aquel abril en que se presentó esta antología se celebraba además el Festival de la Palabra y había numerosos actos literarios con motivo de las dos celebraciones, no solo la feria del libro nuevo y de ocasión o la entrega del Premio Cervantes con las lecturas programadas de El Quijote. El poeta andaluz Paco Ramos Torrejón tenía programado venir a presentar su libro más reciente a Alcalá, pero por motivos personales se desconvocó. En el Día de la Poesía del 21 de marzo, muy cerca de la presentación de esta obrita, los poetas Samuel Santos y José Bautista, junto al propio Daniel L.-Serrano, habían celebrado un recital de poesía en el bar Deltoya Rock Bar, con afluencia de muchos otros autores. Más allá, el hostal Complutum se adelantó en una semana a Daniel L.-Serrano y Sofía Winter  publicando un libro antologando a jóvenes poetas alcalaínos que participaron de un recital en su zona de bar en colaboración con la Universidad de Alcalá de Henares, donde estaban Chus López (aunque no recitando) y Guillermo Martínez Martínez, uno de los que allí fueron más aplaudidos.

 En la ciudad una actividad así, lo más cercano a ella, la habían venido realizando diversas revistas literarias en los últimos años. El propio Daniel L.-Serrano había participado de Omnia, una de las más activas desde finales de los años 1980 o principios de los años 1990, y de la cual participaron muchas personas que después han seguido y siguen siendo autores y dramaturgos en la ciudad; de El Recreo, una revista del instituto de bachillerato (hoy de secundaria) Cardenal Cisneros, donde fue coordinador y fue censurado junto a otros autores, en la segunda mitad de los años 1990; y de Claxon, la revista del Centro Juvenil Cisneros, salesiano, donde volvió a ser censurado y donde llegó a atraer a otros autores que también censuraron, en la primera mitad de los años 2000. También había creado, codirigido y escrito La Botella Vacía, a lo largo de los 2000, junto a varios autores y amistades de las otras revistas, más gente de fuera de Alcalá de Henares. Algunos de los autores y autoras de estas revistas solo se encuentran en estas publicaciones, ya que no continuaron publicando, en algunos casos tampoco escribiendo. Sus ejemplares se guardan igualmente en la Biblioteca Nacional de España y en la Hemeroteca Municipal de Alcalá. De La Botella Vacía, Daniel L.-Serrano sacó en 2015 El Vaso Lleno del Vacío de la Botella, como colofón de aquella y recuperando a muchos de los autores a los que sumó varios de los que en 2016 serían antologados en el presente libreto que hoy nos ocupa. Fue presentada también en El Laboratorio y fue un antecedente. Otras revistas alcalaínas que contenían material literario fueron, en torno a 2000-2001, The ballad of the Madman, realizada en exclusiva por alguien que se hacía llamar Syd y que duró un ejemplar cuya portada contenía una fotografía de Jim Morrison; La Hoja de la Politécnica, en los años 2001-2002, que tenía una tirada de cinco mil ejemplares y que era una sola hoja tamaño sábana, como los periódicos de comienzos del siglo XX, toda llena de poemas; La Fundación, que en los 2000 editaba la Universidad de Alcalá en un papel grueso y plastificado muy elegante; Genio y figuras, de los años 1990, patrocinada por comerciantes alcalaínos y con temas culturales solamente; Cervantalia, en papel verjurado, con teatro, poesía y relatos; y otro buen número de publicaciones, de las que quizá a alguno ahora mismo le suene, porque continúan, como Salúd y Poesía, que antes se llamaba Psicoanálisis y Poesía, aunque esa publicación no sólo llega a Alcalá de Henares, llega a más ciudades, y que en algún momento su cabecera se llamó Extensión, porque era de extensión universitaria, allí publicaban los poetas ligados al Grupo 0, como Maribel Domínguez; hay que citar también la revista Balcones de poesía y Luna, que en marzo de 2015 publicaron su número 8, también la editaba los Talleres de Poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares. También llegaban a la ciudad, a diversos bares determinados, otras publicaciones no exactamente alcalaínas, y alguna cosa nueva hecha en Alcalá de grupos muy concretos dedicados a la mujer y su poesía o a la tercera edad y la poesía y cosas así, que son publicaciones raras de encontrar pero de vez en cuando aparecen. Luego tendríamos algunas revistas culturales, no literarias, pero sí culturales, que son exclusivamente cibernéticas, no en papel, como son El Tornillo de Klaus, de cine, Walskium, de todo un poco de la actualidad cultural alcalaína, o La Luna de Alcalá, que pasó a ser un periódico digital de noticias a la altura de Alcalá Hoy, Soy de Alcalá, Puerta de Madrid, Cambi Henares, Panorama del Henares, La Crónica del Henares, La Avispa del Henares, Dream Alcalá!, AdH, A de Alcalá, Boletín de la Asociación de Vecinos El Val o el desaparecido Diario de Alcalá. Si vamos más atrás en el tiempo o indagamos más encontraremos muchos otros títulos, pero baste con estos entre el final del siglo XX y el comienzo del XXI, a modo de antecedente de esta antología que hoy comentamos.

 Hecho ese repaso, hay que decir que en los dos o tres años precedentes a aquel 2016 se habían potenciado montones de recitales de poesía en la ciudad y cada vez había más lugares dispuestos a dar cabida a eventos literarios, si bien por crisis económica y especialmente por la Covid-19 se cerraron muchos de estos sitios. En los años 1980 y 1990 había recitales de poesía de Pedro Atienza, y en los años 1990 algún otro autor ya de cierta edad. Daniel L.-Serrano era el único joven que daba recitales en los años 1990 finales y más profusamente en bares en los años 2000, si acaso alguno más se animaba en actos universitarios, pero nadie más daba recitales en los bares. Era un panorama difícil, pero en los años de la reciente década de 2010 hubo recitales de micrófono abierto en muchos lugares y eso animaba a muchas personas, tanto desde lo oficial como desde lo extraoficial. Como sea, lo cierto es que Alcalá de Henares estaba y sigue estando efervescente de escritores en el comienzo del siglo XXI, unos con altavoz en los grandes escenarios oficiales por parte del ayuntamiento o la Universidad y otros no, en bares y librerías. Quepa citar entre organizadores de recitales grupales a Cristina Penalva, María Blázquez, Enrique Sabaté (hoy viviendo fuera de Alcalá) y el Grupo 0, si bien hay que recordar los recitales de la Librería Diógenes y de la Librería Notting Hill, y los actos literarios ya desaparecidos de la Librería Domiduca y de la Librería de Javier, así como los bares en activo O’Mailly, Imperial (antiguo Mushka) y La Oveja Negra, así como los desaparecidos La Vaca Flaca, Flamingo Rock Bar, El Perro Verde, La Chata, El Laboratorio y Deltoya Rock Bar, e incluso, de manera excepcional, alejado en el tiempo, Los Lunes al Sol.

 Solventando la diferencia entre antología y compilación, hay que citar la existencia de una compilación de poetas y poesías que se publicó el 10 de abril de 2003 llamada Alcalá Poesía (18 horas ininterrumpidas) 18 poemas de la Compañía Poética Momentánea, donde escribían Tono Areán, Javier Arnaldo, Graciela Baquero, Miguel Ángel Bernat, Nacho Fernández, José Luis Gallero, Pilar González, José María Parreño y Mireia Sentís. Era una publicación en papel de uno de esos actos como espontáneos que a veces ocurrían en esta ciudad y ahora cada vez ocurren menos... cedemos espacio (demasiado) a lo formal, que nos está devorando, y olvidamos que para estar frescos hay que vivir en lo informal y en lo atrevido, en lo loco, en los sueños imposibles. También publicó una compilación el grupo Omnia, de mismo nombre que su revista. Se podría considerar una antología de aquellos que en los últimos tiempos han escrito en sus páginas, que es la gente de su propio grupo, más algunas personas que les mandaban cartas con poemas, pero a mí me dio la impresión de que es más bien una compilación de poemas de gente que en los últimos tiempos han tenido que ver con ellos. Esa es más o menos reciente, de hace pocos años, y no muy fácil de encontrar. Tenemos luego el caso de la antología citada del hostal Complutum, que se adelantó por poco a Veinte poemas asoman… en un invierno…, la cual estaba acabada en febrero de 2016 pero se presentó el 9 de abril, aunque se pensaba presentarlo el 30 de abril, pero la obra de Complutum se hizo en el comienzo de abril, de una manera no prevista en principio, aunque sí se preveía el recital de ellos, era más bien una compilación de los que recitaron en Complutum ese día. Siempre les quedó a los antólogos de Veinte poemas asoman… en un invierno… la impresión de que supieron de nuestra intención de editar y se adelantaron de manera rápida, tenían medios y dinero, por ejemplo con los servicios editoriales de la Universidad, a día de hoy no tiene importancia, es anecdótico y da igual que aquello fuese de un modo o de otro, personalmente, quien escribe, no tiene interés en saber sobre este punto. En 2017 la librería y editorial Domiduca publicó la antología El Cuervo Blanco, que en realidad era una compilación autofinanciada de los propios autores que componían el grupo de nombre homónimo.

 Veinte poemas asoman… en un invierno… se presentó el 9 de abril en El Laboratorio, como ya se ha dicho, pero el 13 de abril volvió a presentarse con un recital de varios de los autores con la idea de recaudar dinero para ayuda humanitaria para los refugiados políticos que se agolpaban en las fronteras del Este de la Unión Europea. Se hizo en el Deltoya organizado por Chus López.

 Daniel L.-Serrano llevaba años queriendo hacer una antología de poetas complutenses actuales vivos, más o menos jóvenes, o a mejor decir: más o menos urbanos, malditos, contraculturales, de la nueva sensibilidad, y de todos aquellos géneros que en Alcalá de Henares la cultura más oficial no ha solido o directamente no les ha dado ni altavoz ni medios. Muchos años. Pensaba en un libro, pero sus posibilidades económicas lo  impedían, por el paro eterno con esporádicos empleos de tarde en tarde. Sacó otros proyectos de edición, como las revistas. Tanto es así que en diciembre de 2015, a finales, se decidió por sacar si no un libro sí un pequeño folleto o una cuartilla plegable en un papel más bien de lujo, apetecible de guardar, con unos pocos poetas que en estos años le habían parecido de lo más destacable en Alcalá. Sobre todo porque que además todos querían publicar y no lo lograban. Pensaba que sólo ellos mismos podrían con sus medios. Para ellos iba a usar una parte del dinero de su último sueldo. Así comenzó a moverlo cuando la poetisa y fotógrafa Sofía Winter quiso e insistió en participar económicamente en el proyecto. Por insistencia fue aceptada a condición de que entonces debían que trabajar juntos. Cedieron los dos partes en ideas y surgió algo común con nombres propuestos entre los dos. De este modo no sólo hay poetas y poetisas de Alcalá de Henares, sino también gente que está relacionada con la ciudad, ya sea porque vivía aquí pero por la crisis tuvo que buscar trabajo en otros lugares, o porque parte de su actividad literaria tuvo su peso en la ciudad. De folleto pasó a ser un libreto, que no librito ni libro. Un libreto de unas 20 páginas, en un tamaño de bolsillo, con cubiertas de papel verjurado, una portada cuidada y un número de poemas que ascendió a veinte, aunque escriben dieciocho poetas y poetisas. Todo esto fue variando muchas veces, hubo cambios de títulos, de fotos de portada... Al principio se iba a llamar Veinte poemas a través del agujero, pero al final se impuso Veinte poemas asoman... en un invierno..., que es como se llama.

 Se editó con Creative Commons y consideraron todos los participantes que la obra es de todos. Es totalmente de cada uno de ellos. Todo ha sido posible gracias a la unión de poetas y poetisas complutenses, si bien la labor de antología y la iniciativa recae en Sofía y en Daniel. En algunos casos seleccionaron tras varias conversaciones y valoraciones a poetas directamente que les parecían que debían  estar, en otros casos también seleccionaron los poemas que les mandaron, pues para la selección querían poemas inéditos, aunque nos daba igual si nos mandaban otra cosa. En cierto modo Sofía seguía la idea de los poemas inéditos en su día de la antología que dio paso a la conocida Generación de 1927.

 De los autores, por orden de aparición:

 Puri Sánchez es la editora de Pie ediciones, muy ligada a Alcalá y la publicación de varios de sus autores, como son Chus López o Jesús de Matías Batalla. Varios de los autores que editó los conoció en actos de El Laboratorio. Abre el libreto con un poema dedicado precisamente al uso de la palabra y la necesidad del verbo que tiene el poeta.

 Raúl Quirós vivía en Londres en ese 2016, aunque hoy día vive en Barcelona. Escribió en 2008 un libro de poesía llamado El día que me enamoré de mi BMW. A Daniel le pareció por entonces uno de los mejores libros de poesía que se habían editado en Alcalá de Henares. Hoy por hoy escribe teatro. Su poema es uno de los descartes de aquel libro de 2008. De lo más agónico y vital. Respira un aire oscuro.

 Carmen Nieto es una alcalaína porque se crió desde muy niña aquí, aunque ella sea polaca de origen y nacimiento. Es más española que polaca, como si lo de Polonia fuera anécdota, otra cosa es lo que piense ella sobre el asunto. En principio por trabajo se ha tuvo que ir a Madrid, después de que muchas de las tardes de concursos de preguntas del Wheelan's fueran animadas y convocadas por ella. Ella publicó en 2015 el libro La breve historia que nadie honra. Es precisamente de ese libro su poema. A Daniel le parecía uno de los dos libros mejores que se editaron en 2015 en Alcalá. El poema aborda el tema de lo autodestructivo de una mujer cuando siente su mundo perdido al no encontrar respuestas a su vida emocional. El libro al que pertenece en todo caso es un libro muy urbano y del siglo XXI de poemas con visión femenina nada adolecidos de caramelo y olor a flores.

 SofíaWinter, la otra coproductora del libro, tiene ya un libro publicado en su país natal, Rusia, del que no hay traducción ni venta al castellano, y cuenta con su aparición en una antología poética que se presentó este 2016. Ella es de San Petersburgo. Es una poetisa habitual en muchos recitales de Alcalá, aunque desde 2017 se prodiga algo menos e los escenarios que en el periodo 2015-2016. Su poesía oscila entre lo sensual, lo sensitivo y los elementos naturales identificándose con cuerpos y almas que buscan algo que no encuentran. Fue seleccionada por Daniel L.-Serrano “Canichu”, momento en el cual ella quiso participar de la creación de la antología.

 Paco Ramos Torrejón, que debería haber presentado su libro El aprendizaje del miedo aquel 9 de abril, es gaditano. Aunque ahonda en la autodestrucción de los perdedores que en realidad son ganadores en poemas como el que transcribí ayer, en esta antología nos muestra otra alma herida a base de búsquedas que nos completen en el otro y que no nos completan, en este caso con resonancias del rock de los años 1970, con Leonard Cohen y Janis Joplin. Él ya presentó otras obras en El Laboratorio a través de Sofía Winter.

 Pedro J. Maza, había sacado adelante varias revistas en el pasado con Daniel y otros autores amigos como Francisco Huerta, Javier Palou, Laura Vega, Rubén Muñoz, Agata Krot y otros. Nunca recita en público, pero escribe y mucho, aunque de tarde en tarde. Destaca su relato dentro de Weird Tales, La invasión de los girasoles mutantes. Sin embargo escribe también poemas, siempre llenos de una reminiscencia del lenguaje de Charles Bukowski, entre el alcohol, el sexo y las carencias personales o los deseos, propio de la contracultura en la que Daniel “Canichu” escribió mucho, si bien Pedro también escribe bastante dentro de estilo de “la nueva carne”.

 Gerardo Pereira es fundamentalmente músico, pero también escribe poesía. En este caso con un poema presenta una búsqueda en combate con la soledad y la soberbia. Fue propuesto por Sofía Winter.

 Rosario Delgado, otra gaditana, estaba afincada en Alcalá, pero en este año tuvo que mudarse a Andalucía. Figura también en algún que otro lugar como la enciclopedia de poetas que realizaba otro poeta ligado con Alcalá, ya fallecido. Ha realizado muchos recitales entre Andalucía, Madrid capital y Alcalá de Henares. Tiene un estilo muy barroco, quizá próximo a un gongorismo actualizado, y suele recurrir en esta etapa de su vida a la luna y el sol como metáforas y símbolos. Es para reflexionar su lectura, muy rica en matices que se paladean lentamente. Reflexivamente. Deteniéndose a pensar.

 Antonio eMe había sacado adelante para ese 2016 tres libros, uno de poesía, El café del loco, otro de prosa, Cosas que pasan... o no, y el cuento infantil en poesía Un cerdito en la pecera. Es un poeta cuyos poemas de amor son perfectos y totalmente acordes al siglo XXI, no recurre a recursos más propios del XIX, como muchos poetas románticos actuales hacen volviendo siempre eternamente a Bécquer. Antonio crea todo un mundo con cierto sentido del humor y símiles acertados que crean un bosque de sensaciones amorosas, no de desamor, dentro del día a día cotidiano que, al leerlos, nos hace identificarnos.

 Zia Mei, el pseudónimo de la citada dueña, junto a Julián Pizarro, de El Laboratorio. Ella no es poetisa, es ilustradora, a veces realiza cuenta cuentos infantiles. A veces canta. Ella ya había publicado el libro Cuentos al canto del gallo. Fue una apuesta de Sofía Winter en esta antología cuando leyó el poema que aquí presenta. Su poema es un poema lleno de lenguaje tradicional y rural, quizá cercano a algún cancionero popular.

 Leo Zelada, es peruano y vive en Madrid, ha hecho algunas cosas por Alcalá de Henares con sus poemas. Fue propuesto por Sofía. Tiene igualmente varios libros publicados, como Minimal poética o Nueva poesía y narrativa del siglo XXI. Su poema es uno de los más largos. Busca en su interior una razón de ser en un alma que se siente desarraigada. Busca en ello el amor, o al revés, y la poesía como vehículo, pues sólo la poesía perdurará tras todo.

 Chus López, en ese momento contaba solo con el libro Remolinos de hojarasca, editado este 2016 por Pie Ediciones. Tiene un ir y venir desde la poesía de amor y desamor, desde un punto de vista casi de soledad, a otra poesía de reivindicaciones sociales diversas. En esta antología hay un poema de ese libro que indicó ella, acerca de los deseos de ser en el otro.

 Diana Ortiz está más centrada en el mundo de la música, como soprano, pero es cierto que escribe y que además, presentada por Sofia Winter para la antología y que tras conversaciones donde había más personas presentes, fueron bastantes las voces que consideraron que debía estar presente en una publicación como esta. Se seleccionó dos de sus poemas que recuerdan un cierto toque del romanticismo anglosajón del siglo XIX mezclados con un toque un poco más actual. Tiene oscuridad llena de luz.

 Hazel Messiatz también recuerda ese romanticismo del siglo XIX, aunque en este caso más próximo a Centroeuropa, a Goethe, a los alemanes. Es un hombre muy metafórico y reflexivo, con quiebros y requiebros a veces. Tiene por estilo en su poema antologado lo breve capaz de introducir todo un mundo de ideas y sensaciones con lenguaje totalmente poético. Por un tiempo elaboró una gran cantidad de poemas basados en la saga de novelas Dune, de Frank Herbert.

 Roxana Palacio contiene en sí una poesía sencilla y asequible que gusta precisamente por esa sencillez. Crea ritmos que podrían ser dulcemente cantables, sea cual sea su temática, dura o no. Ella reside en Villalvilla, pero está ligada a Alcalá de Henares.

 Marina Casado, afincada en Madrid, con varios libros y con relativo éxito que a hecho que la nombren en prensa, había hecho algún escarceo por Alcalá, también había acogido en recitales donde participaba ella a gente de Alcalá en Madrid.  Su lenguaje actual y su mezcla de la pérdida de la inocencia con un espíritu que aspira a personaje de cuento infantil a produce la semejanza a algunos de los primeros poemas de Leopoldo María Panero. Es quizá una persona cercana a esos poemarios que se dieron en los años 1960 y 1970 que desde mediados de los años 1990 hasta la actualidad están revitalizando las formas poéticas más jóvenes.

 Daniel L.-Serrano "Canichu", yo, su poema fue seleccionado por Asela Eme, la maquetadora. Aparece en penúltima posición con este poema de versos muy largo, algunos cortados antes de acabar por cuestiones de espacio en este papel. Trataba de aunar la mitología tradicional y lo oscuro con problemas materiales, existenciales y reivindicativos de hoy día, sólo que el poema que propuso él es de un libro aún inédito que escribió en 2002. Fue incluido por petición de Sofía, aunque, en realidad, el propio Daniel como pagador que era deseaba incluir un poema propio. En 2020 uno de sus poemas fue incluido en la antología Poesía Antiviral, de la revista digital Jazz Café Montaigne, con motivo de la pandemia de Covid-19, ya en 2001 había sido publicado otro de sus poemas en la sección de cartas de la revista en papel Rolling Stones (España) con motivo de los atentados de New York del 11 de septiembre.

 Enrique Sabaté cierra el libreto con un poema que es una oda en recuerdo a Pepe, antiguo dueño de El Perro Verde, que murió en Enero de aquel 2016. Sabaté lleva muchos años escribiendo, él cuenta con muchas publicaciones, pagadas por él mismo algunas, otras no, de las que la más destacable es La palabra en juego, editado en 2014 precisamente por Asela con Domiduca. Él escribe sobre todo romances castellanos. Conoce muy bien la poesía del Siglo de Oro y la medieval. Sigue las normas métricas con gran precisión y muy acertadamente. Además es un creador de encuentros poéticos incansable y quizá la persona actual que más anima poéticamente la ciudad. Recuerda a un Garcilaso de la Vega actual, especialmente cuando se pone a componer sonetos.

 La limitación económica provocó no poder haber incluido otros nombres apetecibles como Emilio Sola, Mariana Romero-Nieva, Maribel Domínguez, Guillermo Martínez (al que Canichu conoció después de haber cerrado esta antología en febrero), Aitor Díaz-Maroto, Francisco José Martínez Morán (el más conocido de los poetas complutenses actuales), Jesús de Matías Batalla, José Bautista, Samuel Santos, Mamen Solanas, que es de Guadalajara pero está relacionada con Alcalá de Henares en parte, Carlos Mazarío, Sara Pozo, Enrique Cordero y muchas más personas, algunas aún  por descubrir incluso por los antólogos. No se ha excluyó a nadie a mala conciencia. El dinero era limitado, y eso limitaba el espacio, se tuvo un criterio antológico que fue hacia lo actual y lo urbano, sin renunciar a otros aspectos, pero principalmente eso fue lo que primó. Pudo hacerse mejor pero se hizo algo muy bueno e inédito en Alcalá en ese 2016.

 La presente antología pretendía no dejar indiferente. No se buscó una poesía que volviera sobre lo educado y el siglo XVI, se buscó una poesía actual, de lenguaje actual, de forma actual, del siglo XXI, dentro de lo que hay en Alcalá. Hay muchas promesas en esta ciudad, incluso de entre las personas que no están en esta obra, ojalá algún día se pueda hacer algo más grande donde se pueda ahondar en ello e incluso escribir reflexionando y analizando lo que se mueve en estos años en la ciudad. Más aún, una de las ideas originales descartadas de Sofía Winter era incluir una breve biografía para entender a cada autor.

 Esta es la primera antología de poetas actuales complutenses y que tengan que ver con Alcalá de Henares. Breve, escueta, faltan nombres... Se editaron ciento cincuenta ejemplares.

 

 Reseña escrita por Isabel Gómez Gamboa y Daniel L.-Serrano "Canichu"

sábado, 23 de enero de 2021

Los pétalos pares de las margaritas

Título: Los pétalos pares de las margaritas.
Autor: Antonio eMe
Editorial: Ella Ediciones.
Año de publicación: 2016 (1ª edición; prólogo de Rubén Fuentes; mediólogo de Fito Mansilla; epílogo de Alberto Ballesteros).
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-608-9991-4
 
Al poeta y dramaturgo alcalaíno Antonio eMe, licenciado en Humanidades por la Universidad de Alcalá de Henares, ya le conocemos. Es un autor inquieto con un largo historial sobre los escenarios, tanto en conciertos, como en recitales que se dan entre Madrid y Alcalá. En 2009 aportaba sus poemas y su voz para un concierto en un local, mientras ese mismo año actuaba como actor para Nancho Novo en la Sala-Teatro Margarita Xirgú del sindicato Comisiones Obreras de Alcalá. En 2011 ya había recitado diversas veces por Madrid, hasta el punto que Miguel Ángel Manrique en una red social enlazaba su nombre a la portada de su libro Antología Relata 2011: Red de Escritura Creativa, patrocinado por el gobierno de Colombia, aunque no había relato ni poema de Antonio eMe en tal publicación. Ya hemos comentado su primer y segundo libros, los poemarios El Café del Loco (2013) y Un cerdito en la pecera (2014, a la vez un cuento infantil), así como su cuarto libro, Cosas que pasan... o no (2016), de prosa, y su libro más reciente, que empalma con su actividad como autor de teatro, Hasta el viernes que viene (2020), este quizá sea el sexto, ya que el quinto es bastante probable que fuese Poemas para llevar en el bolso (2016), cuya autoría figura en realidad a nombre de María S. Quedaba por hablar de su tercer libro, otro poemario, llamado Los pétalos pares de las margaritas, publicado en el que fue un año prolífico para el autor, 2016. A partir del año siguiente, como se dijo en la reseña de Hasta el viernes que viene se ha dedicado también muy prolíficamente a la creación de obras de teatro y su puesta en escena. Nunca me quedó claro si entre 2014 y 2015 tuvo un intento no acabado de novela llamada ¡Con lo que hemos sido!, del cual no sabría decir si sigue entre sus propósitos. A fecha actual reitero no saber si aquello fue un intento de crear una novela que él mismo llegó a "anunciar", si fue más bien una forma metafórica de estar él como persona en algunas redes sociales (siendo la citada novela una metáfora de lo que sería su vida según escribiera estados), o si el libro llegó a existir.
 
Los pétalos pares de las margaritas fue editado en el sello editorial del propio autor, Ella Ediciones, por él mismo. Contribuyeron a que el libro pudiera ser una realidad en papel el micromecenazgo de varias personas, bares, cafeterías y pequeños negocios tales como la ilustradora y cuenta cuentos Zia Mei, el poeta Enrique Sabaté, el Café Dux (donde Antonio ha recitado y presentado obras varias veces), Mario Encinas, Vinos con Medalla, Repuestos y Talleres Hermanos Cantero, Pretextos Wine Bar, Pilar "Pintor de sonrisas", o los músicos Rubén Fuentes, Fito Mansilla y Alberto Ballesteros, entre otros.

Precisamente los músicos citados intervienen en el libro con textos. Rubén Fuentes escribe un prólogo que abre el libro y su primera parte; Fito Mansilla escribe lo que eMe ha llamado mediólogo, que presenta la segunda parte del libro, que contiene algunos poemas visualmente experimentales al jugar con la disposición de las palabras y los versos en la hoja, cobra así protagonismo estético la composición y disposición de las palabras en la hoja, del mismo modo que incluso aparecen unos pocos dibujos de objetos en blanco y negro; Alberto Ballesteros escribe el epílogo, que cierra presentando una tercera parte que funciona a modo de anexo, cosa anómala en un libro de poemas que no es una oba antológica de una edición crítica. Los dos primeros músicos citados habían dado un concierto con Antonio eMe recitando sus poemas en un bar de Madrid en febrero de 2009, se hicieron llamar Las tres sillas. Más aún, los poemas de Antonio seleccionados para aquel concierto fueron completados y arreglados por estos músicos para transformarlos en letras de canción. Sin embargo no hubo un concierto parecido con Ballesteros, aunque en la tercera parte del libro se le ofrece e insta a una colaboración musical similar con un poema determinado, el cual tal vez fue musicalizado de manera privada entre él y Antonio.

Lo cierto es que esa tercera parte, que funciona como anexo, contiene esos poemas tal cual eran y esos poemas transformados y arreglados como canciones. Más allá, el autor introduce pequeñas explicaciones de cada poema en su proceso para ser canciones, las intervenciones de los músicos y la cita de cuándo y cómo fueron tocados. Incluso en el epílogo aparece una foto del concierto de 2009, en blanco y negro con un  fuerte contraste de luz. Habría una especie de segundo anexo con dos poemas del anterior poemario, El Café del Loco. Como explica el autor, los incluye para los lectores que aún no se hubieran acercado a ese libro y estuvieran interesados. En realidad funcionan a modo de lo que en los conciertos se llama "bises" y en los discos "bonus track". Son dos poemas extra en el libro de un poemario ya conocido que, por otra parte, sirven para promover la obra anterior. Estas dos partes finales que funcionan como anexo no solo se distinguen por este contenido tan diferenciado del resto del libro y por las explicaciones que se dan, también porque su tipología de letra es más pequeña y la composición de las páginas se divide en dos columnas, lo que refuerza la idea de que fueron concebidos en el conjunto del libro como anexos. 

El libro se acompañó de otro libro que se regalaba en cada recital que dio Antonio eMe promocionando la obra, el citado Poemas para llevar en el bolso. Tiene una conexión estética con él en la  tipología de la letra de los agradecimientos de la última página, a modo de máquina de escribir con cinta de tinta con anilinas, y en la contraportada un último texto, un poema, fuera de los poemas presentados en el interior del libro. Por estos detalles, por la temática de ambos libros y su forma de ser compuestos, por el tamaño mayor del libro que ahora mismo tratamos y menor del que se regaló con él (a modo estéticamente metafórico entre flor y pétalo desprendido, que por otra parte era la portada del libro que tratamos), por el estilo de los poemas y por el resto de las razones que se dan en la reseña de Poemas para llevar en el bolso, es posible que ambos libros fueran de Antonio eMe, y no tanto de Antonio eMe y María S, lo que haría que habláramos de metaliteratura, pero de eso ya se comenta y analiza en la reseña citada. Formarían una unidad independiente cada uno, pero a la vez una unidad dependiente entre sí para comprenderlos en su totalidad. Sería uno de los juegos creativos preferidos de eMe, la dualidad de realidades, la confusión de realidades, en una sola pero a la vez divisible realidad. 
 
Este segundo poemario tiene por diferencia al primer poemario de El Café del Loco ser algo más reflexionado. No se entienda mal, no es que el primer poemario no fuera algo reflexionado, nada más lejos de la realidad, pero personalmente sí le noto más espontáneo y cercano a lo que se podría considerar algunas de las libertades creativas propias de lo que se llama contracultura. Ya hablamos de aquel primer libro y remito a su comentario, en lo que nos respecta a Los pétalos pares de las margaritas lo que quiero indicar es que tengo la impresión de que tanto la estructura como los poemas han sido sometidos a una reflexión mayor, respetando incluso en mayor manera las normas métricas y las estructuras y ritmos tal como los entendería una tendencia literaria menos sujeta a las ideas contraculturales. Algo de ello sigue habiéndolo, pero tiene un ritmo más relajado. El libro contiene tanto poemas extensos de varias páginas, como poemas muy cortos de tres o cuatro versos que recuerdan a los que se leen Poemas para llevar en el bolso
 
Si hubiera que definir en pocas palabras lo que define este libro, se podría decir que sus poemas responden en su mayoría a un sentido narrativo, ya que muchos poemas trasladan historias a modo de pequeños relatos desde una reflexión íntima en un perfecto orden de presentación, nudo, desenlace, o incluso con una estructura sorpresiva muy habitual en Antonio eMe en la cual tras presentarnos una serie de hecho o de sentimientos aparece al final un giro categórico que cambia radical y tiernamente el sentido de lo hasta entonces lanzado con rabia y fuerza poética.
 
No se podría decir que todos los poemas son poemas desde la primera persona del singular que es la voz del poeta. Si bien hay poemas que dentro de esa voz es masculina y podemos entender que es el sentimiento y pensamiento de Antonio eMe, también hay poemas que esa voz acorde con el resto de las cosas que se dicen en su poema respectivo son indudablemente de una mujer, siendo así que el poema es narrado por un personaje ficticio femenino que Antonio trata de comprender y de explicar adoptando su pensamiento, lo que reforzaría lo antes mencionado respecto a Poemas para llevar en el bolso, así como es ineludible reflexionar como la faceta teatral de Antonio eMe afecta a su faceta poética a la hora de componer. Más allá aún, mucho más lejos, también aparecen poemas que están compuestos de tal manera que no se podría asegurar si la voz narradora es hombre o mujer, o a qué sexualidad pertenece, siendo válido el poema para cualquier voz, universalizando aún más de lo que en sí es lo emocional del amor.

(...)
recordad. Recordad que no he sido nada más
que una astuta viajera, una hembra rebelde
de pelo ensortijado y unas manos guerreras
(...)

Los pétalos pares de las margaritas en los juegos suelen corresponder con la opción "no me quiere", con lo que el tema central del libro, siendo en realidad el amor, es el desamor. Son muchos los poemas que hablan de una soledad que se vive después de la ruptura y desde la que la voz narradora se da cuenta de lo que ha perdido y de su amor hacia la persona que se fue. 
 
Te debo París
y cuatro mil pesetas de la época.
No sé si algún día de estos
podré pagar mis deudas
(...)

Pero no todo es desamor o amor, también hay numerosos poemas que se ocupan y se preocupan precisamente de la pureza de la poesía en el poeta, de la necesidad de poetas en el mundo o de la incomprensión hacia el poeta por parte de un mundo cada vez más preocupado por lo material y por las relaciones personales más pragmáticas que asertivas. A veces se identifica a la poesía con el propio poeta, o se extiende el silencio de las bibliotecas a una cualidad de la forma de sentir el poeta que es mejor vivir el mundo. La poesía se transforma en sí misma en una extensión del ser y del sentimiento del poeta.

(...)
Todos los poemas de amor llevan tu sangre
en las curvas suaves de su caligrafía,
(...)

El poemario cuenta también con cierto sentido del humor en algunas composiciones, siempre con mensajes bellos, quizá impregnados de una cierta neurosis al estilo del humorista Woody Allen, riéndose de lo idealizado de los lugares comunes del amor, pero necesitando de ellos para que los poemas funcionen, por tanto: reconociendo sus sentimientos también dentro de esos lugares comunes de los que se ríe. 
 
Me quiso, y mucho,
hasta el mismo día en que se dio cuenta
de que necesitaba más espacio
en el armario.
 
Es un poemario dispuesto para no incomodar al lector, pero, cuidado, tampoco es complaciente, es bastante directo y sincero, recogiendo en eso algo del espíritu contracultural del anterior poemario. Sería el caso por ejemplo del poema "El último eslabón", en el que se plantea el polémico asunto según el cual tener un hijo o hija sería el principio del final del amor, paradójicamente, pues culturalmente se suele relacionar con un reforzamiento y una expresión fuerte del amor de la pareja. Se plantea que el comienzo de hacer algo o estar por obligación, adquirir rutinas, puede ser el final. Antonio eMe es amable y no incomoda, como he dicho, pero, repito, tampoco es complaciente, y esto es lo que le transforma en un poeta sincero que habla desde dentro de él. Eso es parte de lo que le hace ser un buen autor. Ahora bien, en este poema se podría anotar un "pero", puede tener también una lectura paralela referida a la esterilidad de la pareja, por tanto a la perpetuación de su amor solo por ellos mismos y condenados a ser el final de sí mismos, sin descendencia.
 
No querrá el cielo 
que sembremos tu vientre con sonrisas
en el momento exacto en el que el cometa
pase bajo las faldas de la cama,
y se rocen los astros en la puerta
produciendo la magia de una chispa
que condene a la vida nuestro sueño.
(...)
 
Antonio eMe siempre es un acierto y un valor muy solvente en la literatura actual alcalaína, aunque los medios de comunicación complutenses, las instituciones y las personas del mundo de la cultura de esta ciudad quizá no le han prestado toda la atención que merece. Ahora, volcado en sus proyectos teatrales, se ve algo retenido por los problemas que la Covid-19 ha provocado a los escenarios, pero mientras se fortalece de nuevo todo esto, cosa solo posible si se vence a la pandemia, podemos seguir disfrutándole  a través de sus textos y a la espera no solo de su teatro, sino también de cuando esté listo para entregarnos más poesía.

NOTA, año 2024:
Este libro fue vuelto a publicar en un volumen junto a El Café del Loco (2013). El volumen se llamó Margaritas con el café, publicado en 2023, con ISBN: 979-88-50011499.
 
El autor indica en este libro su voluntad de facilitar a los lectores tener sus dos primeros poemarios. Se trata de una autoedición editada en rústica y un tamaño de libro de bolsillo menor que los libros originales, lo que hace que alcance un volumen de páginas muy superior al que los dos libros hubieran alcanzado si se hubieran  juntado en el tamaño de su primera edición. Los poemarios están revisados y corregidos, por lo que contiene algunas variantes en algunos poemas, o al menos lo dicho: correcciones. Se trata de un libro muy elegante, pese a su sencillez. Hay cierto aire de editorial profesional. 
 
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".