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sábado, 12 de agosto de 2023

La casa de Cervantes en Alcalá de Henares y el Día de la Provincia (1953-1960)

Título: La casa de Cervantes en Alcalá de Henares y el Día de la Provincia (1953-1960).
Autor: José María San Luciano.
Editorial: Lema Editores / Domiduca Libreros.
Género: Historia; Cervantismo.
Año de publicación: 2012 (1ª edición).
ISBN: 978-84-93805999

 

El historiador aficionado local José María San Luciano tiene una amplia trayectoria de publicaciones con Domiduca Libreros. Uno de sus libros precisamente lo sacó en el trance en el que Lema Editores estaba en el paso de transformación a Domiduca Libreros, con Marcos González como enlace entre los dos sellos. Fue en 2012. El libro era una investigación exhaustiva de hemeroteca y archivo, La casa de Cervantes en Alcalá de Henares y el Día de la Provincia. Se aprovechaba de todo el tirón de las innumerables obras de Historia que se publicaban desde que se nombró a Alcalá de Henares Patrimonio de la Humanidad en 1999 y a la vez entre 2005 y 2016 se celebró el cuarto centenario de la publicación de la primera y segunda parte de El Quijote, así como de la muerte de Cervantes. Hay que recordar que la ciudad se volcó con ello, apoyada por la Comunidad de Madrid y el gobierno de España. Más aún, muchas de las cosas que se hicieron y que se publicaron recibían subvenciones, apoyos o bien publicidad. El libro le supuso una ligera inversión mayor de lo habitual a la editorial y autor, pues se vendió junto a un DVD que contenía un documental que se rodó en 1956 por medio de los servicios informativos del régimen franquista (el No-Do) sobre Alcalá de Henares, Cervantes y su casa. Algo que no pasaba por entonces por otro lado más que por la propaganda turística y también cultural desde un punto de vista interesado por los mitos fundacionales de lo que era la idea de España en el franquismo. Todo un documento audiovisual raro de adquirir si no era con la compra de este libro. Útil para historiadores, dentro de sus límites para explorarlos. 

 En unos tonos fríos azules, la cubierta nos mostraba la recién creada casa natal de Cervantes en 1956 en la Calle Mayor de Alcalá de Henares, con el ciprés hoy día de enormes dimensiones aún joven y sin la famosa estatua de Sancho y Quijote sentados a la puerta del jardín, pero también sin la fuente de agua que entre el siglo XIX y el comienzo del XX hubo a esa altura de la calle, desaparecida con la guerra civil, probablemente. Tampoco contenía, evidentemente, la descontextualizada ampliación a costa de la casa trasera que sirve de museo bibliográfico de la ahora casa museo natal de Cervantes que, por cierto, durante muchos años no contuvo camas y que, incluso en la actualidad, contiene muebles con alusiones a libros de Cervantes y retratos de este siendo adulto.

El bautismo de Cervantes se produjo en 1547 en Alcalá de Henares tal como se recoge en los documentos históricos de la ciudad. Su nacimiento no está recogido en los documentos, aunque su familia vivía aquí, por lo que una cosa con otra ya nos da el sí, nació aquí. En todo caso, en el Archivo de Protocolos de Madrid se conservan los expedientes de censura de los siglos XVI y XVII donde para publicar algunas de sus obras el propio Cervantes contestó ser de Alcalá de Henares. El nacimiento parece seguro también en Alcalá de Henares. 

La cuestión es que no sólo el padre trabajó de barbero y cirujano en el Hospital de Antezana y vivió en la casa que daba a la tapia del huerto de un convento de capuccinos, como se nos dice en los documentos, que se ha querido entender que era de ese mismo hospital, aunque desde 1752 a 1956 siempre se creyó la tradición del recuerdo popular de que la casa de los Cervantes estuvo en la actual calle Cervantes, donde hubo unas casas que daban a las tapias de un convento. Casas vendidas y derribadas en 1846 con motivo de construir en el solar el actual Teatro Salón  Cervantes. De hecho hubo una placa que recordaba ese lugar como casa natal, y se puso otra más en el tercer centenario del Quijote, en 1905. Como sea, también el hermano del padre de Cervantes vivía en Alcalá de Henares con su familia, en la esquina de la casa que está pegada a la que fue de Manuel Azaña. Así como la hermana de Cervantes fue abadesa en la ciudad. 

En 1941 el periodista e historiador aficionado, aunque prolífico, Luis Astrana Marín, un franquista promulgador de todos los mitos e ideales del Movimiento de Franco y la Falange que incluso durante los años de 1930 y primeros de la década de 1940 simpatizó con la ideología nazi y tenía ideas antisemitas, como se puede leer en la hemeroteca en sus artículos de la época, descubrió la partida de bautismo de Cervantes ya citada. Dentro de las ideas del Imperio, la pureza de sangre, una idea del ser castellano y del habla española fue el cervantista más destacado de aquellos años de posguerra. Empezó por entonces una investigación de la vida de Cervantes que trató de descubrir la ubicación de la casa natal, a pesar de que durante siglos se tenía ubicada. Según Astrana Marín los documentos de archivo que aportó, bajo su análisis, indicaba que el lugar exacto debía ser sin lugar a duda la casa contigua al Hospital de Antezana, donde trabajaba el padre. Posteriormente otros historiadores locales discreparon con él, pero al ser menos afamados no han sido escuchados. Lo cierto es que esa ubicación "irrefutable" es bastante dudosa bajo un cuestionamiento científico dentro de la deontología histórica actual. Pero una cosa es el Turismo y otra la Historia. Por lo que si no era el sitio, ahora lo es. En todo caso, San Luciano defiende que esa casa es la de Cervantes y defiende incluso que se conservan las plantas originales de algunas de las habitaciones. Lo hace en este libro de 2012. 

El descubrimiento de esta casa lo hizo Astrana Marín  en 1948. Al régimen de Franco le vino bien, pues Cervantes es uno de los máximos exponentes de su ideal de Imperio y de cultura española, a pesar de que Cervantes es hijo de sus siglos XVI y XVII y no del siglo XX. Como sea, se quería potenciar el desarrollo de España y simpatizar al resto de países occidentales. Por lo que se iniciaron unas obras de recuperación de la casa. 

Ya en 1872 un abogado intentó crear un museo y biblioteca de Cervantes en Alcalá, pero sería ahora, con esta casa natal que se iba a hacer. Entre tanto, en 1953 se creó el Día de la Provincia. En ese día festivo se celebraba la provincia en las cabezas de partido judicial, como es el caso de Alcalá de Henares, que comenzó a celebrarlo en torno a la figura de Cervantes, potenciando esa identidad cultural y la idea de turismo y el franquismo como algo amable y universal en el tiempo y el espacio.

La casa en realidad habían sido casas normales y corrientes que hacia finales del siglo XIX estaban ruinosas, aunque habitadas. En los primeros años del siglo XX se cayeron y dejaron un solar donde se instaló una zapatería y unos almacenes de vino, como se puede ver en fotografías antiguas. Con la guerra civil sufrió bombardeo y dejó al descubierto uno de los muros del siglo XVI que todavía se conserva. Cuando Astrana Marín señaló el lugar como la casa natal, se derribó el edificio y se construyó una casa señorial con un jardín inglés anacrónico, totalmente contrario a lo que era la Calle Mayor, anterior judería en la Edad Media, que incluía un patio con pozo al que se le quitaron pilastras de madera para ponerle columnas sacadas de las ruinas del Palacio Arzobispal incendiado en 1939. Despropósito tras despropósito, se inauguró en 1956 y se realizó el No-Do citado. Astrana Marín se negó a ir a la inauguración, totalmente cabreado, arremetiendo contra los responsables, que era el gobierno de Franco en realidad, porque la casa debía ser una casa humilde donde la familia apenas habría vivido hacinada en unas pocas habitaciones, pues eran pobres. Al menos no habían desmontado la fachada del palacio de los Lizana, de la calle Victoria, para ponerlo allí, como se llegó a plantear. En todo caso a Astrana Marín le quedaba ya poco tiempo de vida. 

De todo esto y de cómo se celebraba el Día de la Provincia en Alcalá en torno a Cervantes entre 1953 y 1960 trata el libro de San Luciano. Tal Día de la Provincia era el 9 de octubre. 

Libro interesante de tener en la historiografía local, aunque la tesis de San Luciano coincidente con la de Astrana Marín, pese a ser muy aceptada hoy día, especialmente por cuestiones de turismo, tiene personas historiadoras de carrera y de afición que no comparten esa ubicación. 

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

viernes, 23 de junio de 2023

De palacio a Casa de los Arqueólogos. Pasado y futuro del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares

Título: De palacio a Casa de los Arqueólogos. Pasado y futuro del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares
Autores: Luis Palop y María Carrillo Tundidor (coordinadores); varios autores (Arsenio Lope Huerta, Vicente Fernández, Gustavo Chamorro, Alfonso Dávila, Fernando Marías, Josué Llull, Daniel Gonzalvo, José María San Luciano, Rosa María Domínguez, L. Hernández, Ángel Pérez, Carlos Clemente San Román, Juan de Dios de la Hoz, José Luis González, María Rosa Cervera, Carlos Chamorro, Enrique Baquedano).
Editor: Comunidad Autónoma de Madrid / Museo Arqueológico Regional de Madrid (MAR).
Año de publicación: 2019 (1ª edición; introducciones de diversas autoridades).
Género: Arqueología; Arquitectura; Historia.
ISBN: 978-84-45138281

 

El pasado y reciente 2 de junio de este 2023 el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana aprobó la licitación para el concurso del proyecto de obra de reformas y recuperación del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, pero hay que remontarse a noviembre de 2019, cuando el Museo Arqueológico Regional de Madrid (MAR), ubicado en la Plaza de las Bernardas de esta misma ciudad, realizó una exposición temporal que se adentró varios meses en 2020. Trataba sobre este proyecto que varias instituciones y personas estaban trabajando desde hacía años: la recuperación del Palacio Arzobispal, cosa que parcialmente lograron con la idea de rehabilitar zonas en ruinas para albergar lo que se llamaría la Casa de los Arqueólogos, y que evidentemente, primero por el confinamiento y medidas contra la pandemia de Covid-19 en 2020 y después por diversos retrasos, se ha ido retardando en el tiempo. Como sea, en aquel momento la exposición temporal se acompañó de un lujoso y muy trabajado catálogo que es el libro más completo y actualizado que hay hasta la fecha sobre la Historia y la arqueología en el Palacio Arzobispal y que incluye el proyecto arquitectónico dicho. El libro, aún disponible en tapa dura, lo publicó el propio MAR junto al gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid, por lo que incluía introducciones de los cargos destacados del museo y del gobierno de la Comunidad. Se llamaba: De palacio a Casa de los Arqueólogos. Pasado y futuro del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Tenía por formato la tapa dura, más o menos de grandes dimensiones, aunque apaisado aparentaba ser cuadrangular, pero era ligeramente rectangular. La cubierta fue maquetada en sepia, fingiendo un paso del tiempo sobre papel o fotografía, mostrando un grabado del siglo XIX donde una serie de personajes populares estaban dentro del desaparecido patio interior a causa del incendio de 1939.
 
Luis Palop y María Carrillo Tundidor ejercieron de coordinadores de varios autores que son a la vez autores de Alcalá de Henares. Por lo que los coordinadores quisieron que además esta obra fuera netamente alcalaína y con protagonismo de varias personas destacadas en sus investigaciones locales. Todos ellos fueron: Arsenio Lope Huerta (ex-alcalde de Alcalá de Henares e historiador local), Vicente Fernández (antiguo profesor de Historia e historiador local), Vicente Sánchez Moltó (archivero y cronista oficial de Alcalá de Henares), Gustavo Chamorro (farmacéutico local e historiador aficionado), Alfonso Dávila (ex-director del Archivo General del del Estado e historiador), Fernando Marías, Josué Llull, Daniel Gonzalvo, José María San Luciano (historiador local), Rosa María Domínguez, L. Hernández, Ángel Pérez (arquitecto e historiador local aficionado), Carlos Clemente San Román (arquitecto e historiador aficionado local), Juan de Dios de la Hoz, José Luis González, María Rosa Cervera, Carlos Chamorro y Enrique Baquedano (director del MAR desde que se fundó hasta la actualidad). Muchos, aún habiendo investigado mucha Historia local, no eran historiadores de profesión ni de formación, aunque algunos han hecho importantes aportaciones. En todo caso, es llamativo que algunos escriben tanto en los apartados de Historia como en los de arqueología y restauración (arquitectura), no siendo de formación universitaria ninguna de las tres cosas. Puede que todos o varios tengan en común ser parte de la asociación ARPA (Asociación para la Recuperación del Palacio Arzobispal). Como se sabe, como mínimo uno de ellos ya está fallecido, Arsenio Lope Huerta, muerto en 2021 y que en marzo de este 2023 recibió una estatua en bronce en la calle Libreros.
 
Como ya se ha dicho el libro estaba dividido en tres partes, I: Historia, II: arqueología y arquitectura, y III: recuperación e intervenciones. Cada parte tenía varios ensayos o estudios de los autores citados, centrándose cada uno en un aspecto concreto. En todo caso es de recordar que José María San Luciano ya había sido el protagonista del anterior libro más completo y avanzado sobre el Palacio Arzobispal en tiempos contemporáneos, fue en 2009, El incendio y destrucción del Archivo General Central, Alcalá de Henares, 1939 (publicado por Domiduca). Mientras que Carmen Román en 2019 había recuperado las ilustraciones del palacio en el siglo XIX realizadas por Valentín Carderera, en El Alcalá de Valentín Carderera
 
El proyecto de crear la Casa de los Arqueólogos no sólo era de ARPA, sino que se implicó de lleno Baquedano, como arqueólogo y director del MAR. En él se contiene lo que probablemente será una parte importante del futuro cultural de la ciudad, incluyendo un posible conflicto ecológico. Lo que se proyecta amenaza seria y claramente a los numerosos nidos de cigüeñas y águilas primilla que se ubican precisamente en los restos de las edificaciones ruinosas elegidas para levantar los espacios nuevos para esa nueva institución que será una institución local y autonómica más. Afectaría a una torre y muros de un edificio interior. Este espacio, visible desde el actual aparcamiento, tiene uno de los principales focos de habitación de estos animales, por otra parte protegidos, en amenaza de especie de extinción, objeto de la primera normativa protectora que hizo una ciudad en España, vigente desde 1989, símbolo de Alcalá, parte de su fauna y riqueza, y sí, también, atractivo turístico y parte de la cultura e Historia de la ciudad. Aves que de por sí suelen verse afectadas por los numerosos eventos culturales que se programan en el interior de las murallas medievales de este palacio.

Si es deseable recuperar de alguna manera lo perdido, no olvidemos que en esa pérdida tuvimos la ganancia de esa fauna que nos eligió y que ya se veía afectada por el cierre del vertedero, pero que se han beneficiado de comederos que se han construido. Todo proyecto debe pasar por respetarlas, y un uso humano de los lugares donde viven, aparte de obras de construcción previas, atenta contra ellas. Se debería estudiar cómo conservarlas en ese mismo sitio, o al menos como trasladar sus nidos, si es que eso es viable, dentro del propio recinto. Los expertos deberían comenzar a pensar en esto antes de que todo ocurra y, por no haberse querido hablar de ello, al final sólo lloremos lo perdido sin haber hecho nada por no perderlo. Sobre este aspecto ecológico, este catálogo no habla ni una sola palabra. No está en su interés, aunque es algo grave.

Si bien se han realizado diversas campañas arqueológicas en el Palacio Arzobispal, se ha creado un museo al aire libre con algunos de los restos por dentro del recinto amurallado y se escribió el libro de 2009 sobre su incendio, aún una buena parte de la población desconoce el pasado del Palacio, su papel en la Historia tanto de Alcalá como de España, y si acaso mal conoce a modo rumores su incendio en 1939. Por todo ello, la ciudad le debía al Palacio Arzobispal, que tanta influencia tuvo en la Historia local y la española, una exposición y un catálogo como este que le narrara de forma fácil y visual el pasado y el presente del Palacio, pero especialmente su destrucción y su recuperación arqueológica que nos ha dado la fisonomía que hoy día conocemos en su forma de ruinas principalmente, precisamente donde se explaya necesariamente este libro.
 
Contó en su elaboración con documentación de archivo, con testimonios de voces vivas aún, con el examen de numerosas piezas arqueológicas, con bibliografía antigua y actual, y hasta la maqueta que reproduce el palacio entre los siglos XVI y XVII, mostrando todas sus edificaciones, incluidos los miradores y las torres barrocas desaparecidas y los jardines con los que se recreó Isabel I "la Católica" en el paso del siglo XV al XVI y posteriormente el Cardenal Lorenzana y otros en el XVII. Unos jardines desaparecidos para usar su espacio en un horrible aparcamiento de tierra que sirve de antesala ocasional para el paso a conciertos y eventos del mercado cervantino. Más merecería la pena recuperar esos ajardinamientos que ahondar en el culto al coche aparcado, pero no está en el actual proyecto de futuro que se presenta ni la más mínima intención de recuperar esos jardines, por otra parte: alguna vez reivindicados por los historiadores del valle del Henares. Yo mismo se lo he oído en persona comentarlo informalmente el cronista oficial actual de la ciudad, Sánchez Moltó. Al menos lo hizo en el encuentro de los historiadores del valle del Henares hace unos años, yo entre ellos.

El Palacio Arzobispal comenzó a construirse en el siglo XIII por el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, a partir de las murallas de lo que era un qun musulmán (una especie de acuartelamiento amurallado). Albergó arzobispos toledanos y reyes castellanos a lo largo de la Edad Media, siendo escenario del tratado entre los reinos de Castilla y de Aragón en 1308 para intentar conquistar Granada, la reunión de 1348 de las Cortes Castellanas, la muerte accidental de Juan I de Castilla en la Puerta de Burgos en 1390, la participación alcalaína por parte del Arzobispo Carrillo a favor de Juana "la Beltraneja" en la Guerra de Sucesión Castellana de 1475-1479, la residencia y planes de transformación del Cardenal Cisneros, la primera entrevista de los Reyes Católicos con Cristóbal Colón en 1486, el nacimiento de Catalina de Aragón, también el de Fernando I de Austria, un breve momento de estancia en el presidio del rey Francisco I de Francia en España, diversas modificaciones entre 1523 y 1545, el intento inútil de cura milagrosa del primogénito de Felipe II con los restos de San Diego, las reformas y ajardinamientos nuevos en los primeros años del siglo XVII, la pernocta de Carlos III a su llegada a España antes de entrar en Madrid para su coronación en 1759, la residencia de las tropas francesas durante la Guerra de Independencia de 1808 y hasta su ida en 1813 (José I pasó alguna noche en Alcalá, pero no se hospedó aquí), la desamortizaciones de 1841 y de 1855, acusando ruina en 1857, su nombramiento como Archivo General Central en 1858, lo que hace que tenga diversas reformas desde 1860 (no obstante en los siglos previos albergaba de por sí numerosos documentos para la administración del Estado), su apogeo como archivo estatal en 1926, su incendio accidental y destrucción de su mayor parte artística y arquitectónica recién terminada la guerra civil en 1939 por usarse sus instalaciones con vehículos y material bélicos, lo que supuso la pérdida de mucha documentación, pero no tanta como podría haber sido pues se había comenzado a trasladar décadas atrás la documentación más antigua al Archivo Histórico Nacional, la demolición de los restos de las alas norte y este, la pérdida de jardines y huertos, la recuperación en los años 1990 de parte del edificio del seminario y sus estudios históricos y arqueológicos, el cese por parte del obispado del usufructo de los solares y patios al ayuntamiento de Alcalá de Henares en 1998 coincidiendo con el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad (momento en el que se inició la recuperación y rehabilitación de varios espacios en estado ruinoso), el uso de su interior para conciertos y fuegos artificiales en ferias de agosto y mercados cervantinos en octubre y representaciones del Don Juan en noviembre, la programación de un proyecto de recuperación arqueológica por parte del Museo Arqueológico Regional de Madrid a partir de 2014, la transferencia en 2017 por parte del ayuntamiento del usufructo de los solares y patios del Palacio a la Comunidad Autónoma de Madrid para que el Museo Arqueológico Regional desarrolle su proyecto, y definitivamente la presentación pública de este proyecto, llamado Casa de los Arqueólogos, a través de la exposición y su libro en 2019-2020, hasta llegar  al momento en el cual nos encontramos en 2023: la aprobación de la licitación del concurso de proyecto de obra para empezarlo.

El Museo Arqueológico Regional estos últimos años tuvo una ampliación física a costa de los solares de lo que fue la antigua comisaria de policía de Alcalá, la cual fue demolida para construir esa ampliación, así como otra ampliación menos llamativa al usar los locales de lo que fue la antigua oficina de la seguridad social en la calle Rico Home con Santa Catalina para actividades de investigación y biblioteca de momento, que pasó al Paseo de la Estación. Lo que presentan ahora es un proyecto ambicioso donde también interviene la Asociación para la Recuperación del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares (ARPA). No se trata de reconstruir las antiguas edificaciones, cosa no imposible, visto lo visto en nuestros días en Notre Dame de París o el propio alcázar de Segovia muchos años más atrás. Se trata de recuperar espacios edificados y aprovechar, como mucho, los restos de algunas de las torres y muros que quedan en pie en estado ruinoso. O en otras palabras: se va a hacer arquitectura actual siguiendo parte de las ubicaciones antiguas de otras estructuras y aprovechando algunas de las partes que se podrían rehabilitar.

La idea es crear en esos nuevos espacios las infraestructuras futuras gestionadas por el museo para la investigación de los arqueólogos, incluyendo salas de estudio, biblioteca, archivo, no sé si para hacer algunas investigaciones de tipo material y experimental. Desde luego sería una modernización y una actualización del concepto del papel de los museos en la actualidad investigadora y cultural. Será un nuevo aporte que anotarse en su haber Alcalá de Henares en su contribución al conocimiento. Sólo queda pendiente tratar que cigüeñas y águilas primilla no se vean seriamente afectadas. La parte ecológica es su punto muy alta y gravemente en contra, pero ¿hará algo la ciudad al respecto? Por parte del ayuntamiento ya se verá, porque el propio ayuntamiento anterior con liderazgo del PSOE y con coalición con Somos Alcalá primero y Ciudadanos después, dio su apoyo, ahora, en manos del PP desde este mismo mes de junio en coalición de Vox habrá que verlo. Por un lado la propia normativa municipal obliga a proteger a las cigüeñas, por otro lado Vox es negacionista de las cuestiones ecológicos, alegando que es una cuestión ideológica y ellos apuestan por el desarrollo entendiendo este por la construcción sin parar a costa de todo espacio y ecosistema natural si es necesario, y entendiendo por desarrollo oportunidades económicas de altos beneficios que, por lo común, siempre suelen recaer en las mismas personas: los que más tienen, que son pocos frente a los muchos ciudadanos que creen que el beneficio es algo más que hacer dinero. En todo caso, este proyecto trasciende más allá del ayuntamiento, pues recae también en la Comunidad de Madrid, el MAR, el arzobispado y, hemos de creer, en el Ministerio de Cultura, tal vez también en el de Fomento.
 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

lunes, 15 de agosto de 2022

El incendio y destrucción del Archivo General Central, Alcalá de Henares, 1939

Título: El incendio y destrucción del Archivo General Central, Alcalá de Henares, 1939.
Autor: José María San Luciano.
Editorial: Domiduca Libreros / Lema Ediciones.
Año de publicación: 2009 (1ª edición; prólogo de Gustavo Chamorro Merino).
Género: Historia.
ISBN: 978-84-935711-8-4

 

La librería Domiduca, de antigüedades, rarezas y segunda mano, también ejerce de editorial, como mucha gente sabe, quizá sea un dato más desconocido, o quizá olvidado, que el sello editorial de Domiduca no siempre se llamó como la librería, sino que, con otro socio, en el comienzo de su andadura como editorial se llamó Lema Ediciones y que ese nombre lo mantuvo un tiempo ya solo con el dueño que se quedó, Marcos, y manteniendo esa librería que, al final, es la que dio nombre también a esa editorial. Uno de los libros más importantes que publicó como Lema Editorial fue en 2009, y el autor era José María San Luciano, que aportó con este libro uno de los más importantes en la bibliografía de Historia actual de Alcalá de Henares de los últimos años. Se trataba de El incendio y destrucción del Archivo General Central, Alcalá de Henares, 1939. Título que quizá contenga un error en él mismo pues por lo común entre archiveros el nombre original de tal archivo era Archivo Central de la Administración antes de su incendio en 1939, siendo que cuando se recuperó en un edificio nuevo también en Alcalá de Henares en los finales de la década de 1960 y poniéndose en activo en la de 1970, se le llamó Archivo General de la Administración. Ocurre que siendo uno continuidad del otro, hay mucha gente, incluidos archiveros que tienden a mezclar los dos nombres para hablar del antiguo archivo y se sobreentiende que no hay error. Es algo muy leve, por todo y cuanto más da su visto bueno el propio Estado, pues con este libro colaboró la Subdirección General del Instituto del Patrimonio Cultural de España, de la Dirección General  de Bellas Artes y Bienes Culturales, del Ministerio de Cultura, en ese año de 2009 en manos del gobierno de Zapatero, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

El libro tenía grandes dimensiones, con un fondo burdeos y una fotografía de archivo que era parte del reportaje fotográfico que hizo del Palacio Arzobispal antes de la tragedia el fotógrafo Mariano Moreno, reportaje entre 1915 y 1920. Tal reportaje se incorporó íntegro en el libro, tal como se indicó en la portada. Le acompañaba a esos documentos gráficos otras fotografías de archivo sobre la tragedia, imágenes de documentos e ilustraciones, retratos y tablas de datos, extraídos de archivos. El libro contenía en sí un trabajo muy arduo que implicaba nueve archivos con material gráfico, y otros con material documental. Fue un trabajo de años. Fue maquetado por el alcalaíno Vicente Alberto Serrano y corregido estilográficamente por Esperanza Santos. Incluía un prólogo de otro alcalaíno, Gustavo Chamorro Merino, de una familia antigua en la ciudad con una conocida farmacia en la Calle Mayor.

El Palacio Arzobispal fue desde la Plena Edad Media sede documental de papeles tanto arzobispales como de Estado. Tanta importancia tuvo que los reyes se trasladaban allí para consultarlos, siendo una de las más famosas visitantes Isabel I de Trastámara, "la Católica", en el siglo XV. Varios son los documentos importantes que se elaboraron y guardaron en este palacio desde siglos tales como el XIII. Y varios los altos dignatarios que se alojaron allí por diversas razones, pero sin duda porque allí se guardaba esta documentación cuya consulta garantizaba la continuidad del gobierno. Conocido es la visita de Cristóbal Colón a Isabel I en este recinto, y que probablemente allí se consultó una de las copias antigua del mapa de Ptolomeo, que se destruyó en el incendio del que el libro trata. Con la construcción del Archivo de Simancas en la segunda mitad del siglo XVI el archivo del Palacio Arzobispal perdió algo de importancia, pero sus papeles seguían siendo de gran importancia para el gobierno de España. Cuando en el siglo XIX las nuevas metodologías en los archivos llegaron a España, tenía tanta importancia documental este lugar que fue transformado en Archivo Central de la Administración, siendo que el Histórico se instauró en Madrid, por lo que la documentación guardada en Alcalá de Henares seguía siendo útil y en activo. Su documentación, a esas horas, tenía un alto contenido judicial. Con la llegada de la guerra civil de 1936 a 1939, el edificio fue usado por la República, pero no sufrió daños. Fue justo al final de la guerra en abril de 1939 que las tropas del gobierno de la dictadura de Franco lo usaron para guardar vehículos afectados por los pasados combates y es ahí, en ese contexto, por razones que durante décadas no estaban claras, que accidentalmente se inició un incendio devastador que arrasó gran parte de los edificios históricos. Se perdió una parte grande de la documentación, aunque por suerte, por una orden de traslado anterior por la guerra, una buena parte se salvó porque estaba en un edificio contiguo, el actual Museo Arqueológico Regional de Madrid, anteriormente juzgado cabeza de partido. 

El incendio levantó numerosos rumores durante la dictadura sin que nadie se atreviera a hablar sobre él en voz alta. Todo eran especulaciones. Tal cacofonía llegó a las conversaciones normales después de la muerte de Franco y del fin de la dictadura, siendo que el miedo y el silencio había producido un caos de versiones diferentes sobre lo ocurrido. Caos que en la década de 2000 seguía muy vivo. Incluso hoy día, y a pesar de que San Luciano publicó su investigación en 2009, sigue circulando como versión algunas de las historias que se llegaron a contar y para una parte de la población no cuentan las pruebas documentales que, evidentemente, están ahí. Hay versiones para todos los gustos, pero San Luciano escribió lo que fue, pero eso no evita de que quien desea polemizar, politizar o incluso creer en conspiraciones, crea lo que más desee. 

El libro fue un gran aporte a la historiografía alcalaína y española. Tiene de gran reconocimiento entre los historiadores y es un libro buscado tanto por historiadores como por historiadores del Arte, ya que no solo afectó a lo documental del archivo, sino también a una riqueza arquitectónica con escalera y artesonados mudéjares, como con esculturas renacentistas y rejerías perdidas por siempre. arte de estos restos se pueden ver hoy en el museo al aire libre del propio Palacio Arzobispal, como en el Museo Arqueológico Regional, en el Museo Arqueológico Nacional, el Museo de la Iglesia Magistral-Catedral de los Santos Niños y otros lugares. El aporte fotográfico de Mariano Moreno, así como grabados que a finales del siglo XIX se hicieron y se guardan en el archivo del Museo de Alcalá Galeano son los que nos dan la pista de cómo era aquel lugar antes de aquel incendio accidental de 1939.

Fue el despiste y mala práctica de los soldados que guardaban el lugar lo que llevó a unas primeras llamas que terminaron en una tragedia. La reconstrucción del Palacio Arzobispal posterior, entre la década de 1980 y la de 1990 nunca llegó a recuperar lo destruido, la creación de un aparcamiento municipal donde hubo un jardín evita la recuperación también de ese espacio y la proyección de una biblioteca nueva en una de las torres, con aspecto más moderno a lo que fue, aleja que regrese su aspecto original, mientras algunos pabellones destruidos seguirán en ruina en esta década de 2020.  

La documentación que guardaba fue trasladada al nuevo edificio del Archivo General de la Administración en la década de 1970, al lado de la Plaza de Aguadores. 

El trabajo de San Luciano se presenta muy preciso y exhaustivo. Esquilmó hasta el último dato posible que se podía extraer de las indagaciones posteriores, algunas ocultadas por la dictadura durante décadas. No sabemos si con la nueva ley de secretos oficiales pudiera salir a la luz algo nuevo, pero aún saliendo no parece que se pudiera alejar demasiado de lo que San Luciano pudo documentar, en todo caso, es una obra imprescindible que nos da todo tipo de testimonios y referencias, a la vez que rescata el antes y el después de las imágenes de aquellas instalaciones. 


 Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

lunes, 11 de abril de 2022

Azaña

Título: Azaña.
Autores: Vicente Alberto Serrano y José María San Luciano. Varios autores, entre ellos hay texto de Azaña. 
Editorial: Edascal.
Año de publicación: 1980 (1ª edición)
Género: Historia; Ensayo; Política; Biografía.
ISBN: 978-84-74500184
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Título: Azaña.
Autores: José María Marco. Vicente Alberto Serrano y José María San Luciano. Varios autores, entre ellos hay texto de Azaña. 
Editor: Fundación Colegio del Rey.
Año de publicación: 1990 (1ª edición; prólogo de Florencia Campos, alcalde de Alcalá de Henares por el PSOE)
Género: Historia; Ensayo; Política; Biografía.
ISBN / Depósito legal: [No localizado]

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Título: Azaña.
Autores: José María Marco. Vicente Alberto Serrano y José María San Luciano. Varios autores, entre ellos hay texto de Azaña.
Editores: Fundación Colegio del Rey; ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación: 1991 (2ª edición revisada y corregida; prólogo de Florencia Campos, alcalde de Alcalá de Henares por el PSOE)
Género: Historia; Ensayo; Política; Biografía.
ISBN: 978-84-87153259
 

El libro que hoy anotamos ha tenido una amplia vida de reediciones locales con motivo de homenaje al también alcalaíno Manuel Azaña, escritor y presidente de la Segunda República Española. Se trata de Azaña, una obra que se publicó por primera vez en 1980, un año aún cercano a los años de la censura y la dictadura franquista, de los últimos años de la Transición política a la democracia y por tanto, aunque ya se habían publicado muchas cosas, aún era una temática novedosa para dar a conocer a mucha gente a la que se le había impedido conocer. Se publicó con motivo de ser aquel 1980 el año del centenario de su nacimiento, a la vez los cuarenta años de su muerte en el exilio. Hay que recordar que los Azaña es una importante familia de políticos, escribanos, notarios y gente de negocios en Alcalá de Henares desde el siglo XVIII. En la década de 1980 hubo numerosas iniciativas tratando de rescatar su memoria en este municipio. En este caso la iniciativa cayó en manos privadas por parte de un historiador local no por carrera universitaria, José María San Luciano, y un escritor habitual en prensa y que además también ejercía de editor de diversos tipos de libros, Vicente Alberto Serrano. Ambos ejercieron de editores a través de la editorial Edascal. 
 
Editaron en rústica esta obra imitando las tapas de color acartonado de comienzos de siglo. El nombre de Azaña presidía todo el libro subrayado con una banda anudada con los colores de la bandera republicana. A continuación, en dos columnas nombraban los nombres de los autores de todos los textos que habían logrado reunir, mostrando una obra muy ambiciosa al contener en sí muchos nombres importantes tanto como historiadores, como escritores, como políticos, algunos de los cuáles directamente relacionados con Azaña. Gente muy relevante en la cultura y la vida pública española en la segunda mitad del siglo XX. Eran Jorge Guillén, José Bergamín, Francisco Ayala, Ernesto Giménez-Caballero, Juan Marichal, Franco Meregalli, Gabriel Jackson, Hugh Thomas, Santos Juliá, Manuel Aragón, Paul Preston, Senén Llorensa, Jean Becarud, José Carlos Mainer, Manuel Tuñón de Lara y Francisco Villacorta. Todos ellos personalidades muy relevantes en la historiografía española para conocer la Historia actual. Más allá aún, el libro incluía la reproducción del discurso El problema español que escribió Manuel Azaña en 1911 para inaugurar la Casa del Pueblo, del PSOE, en Alcalá de Henares. El libro fue reeditado diez años más tarde, en 1990, esta vez a través de la Fundación Colegio del Rey y el ayuntamiento de Alcalá de Henares, con un prólogo del alcalde por el PSOE Florencio Campos. Se buscaba así homenajear los cincuenta años de su muerte de un modo solemne como se celebró en 1980 los cien años de su nacimiento. En este caso se modernizó la cubierta manteniendo la idea original de los textos de la página, pero encuadrándolos en un fondo blanco flanqueado por el color morado que se suele adscribir a los republicanos

La nueva edición de 1990 tuvo bastante aceptación, lo que llevó a que se hiciera una segunda edición revisada y corregida en 1991, la cual recuperaba la idea de la cubierta de 1980, pero eliminando la bandera republicana y suavizando el color acartonado. Recordemos que en parte ya habíamos hablado algo de esta reedición cuando escribimos sobre Azaña, memoria gráfica 1880-1940, que en 1990 publicaron José María Marco y el propio Vicente Alberto Serrano con motivo de una exposición fotográfica que se hizo sobre Azaña en aquel aniversario. 

Se trataba de un libro que contó con historiadores en su mayoría bastante jóvenes en ese momento en su mayoría que estaban trayendo toda una revolución de nueva metodología y nuevos puntos de vista en la investigación de la Historia de España. Todos ellos inmersos en recuperar y reconstruir la Historia más reciente, prohibida e interpretada desde la condena desde 1939 hasta el fin de la dictadura. Pensemos que si por primera vez se publicó en 1980, la Constitución y todas sus garantías de libertades no se aprobaron hasta diciembre de 1978, pero, aún así, en febrero de 1981 llegó a haber un intento de involución con un intento de golpe de Estado fallido cuyo nombre más famoso es Tejeros. Por tanto es un libro que apareció en una época donde Azaña no solo era un gran desconocido, sino que además para muchas personas podía resultar un tema espinoso, para otras un tema enojoso y para otras un tema del que tener cierto miedo por si alguien no deseado les oía. Esto en un año en el que parecía que se habían recuperado muchas libertades de manera rápida y amplia. Un libro interesante también por la participación de literatos como Jorge Guillén o José Bergamín, que enraizaba la obra directamente con gente del tiempo de Azaña. Era una recuperación de la figura de Azaña desde su propia ciudad natal, que a la vez supone un repaso a sus aportaciones a la República y la democracia, asuntos, insisto que se daban a conocer por primera vez para mucha gente en esos años. Pensemos que incluso en los colegios era común en la década de 1980 que los profesores de Historia por lo general evitaran explicar el siglo XX, en muchas aulas nunca se llegó a enseñar ya no solo la República, la guerra y la dictadura de Franco, a menudo tampoco la de Primo de Rivera en 1923-1930. Para muchos profesores los temarios se agotaban en la pérdida de Cuba y Filipinas en 1898. Evidentemente la obra va destinada a un público adulto, más que a un público escolar, pero es en ese ámbito social, en ese contexto de reencuentro con el pasado, en el que la obra cobraba una especial relevancia e importancia no solo en Alcalá de Henares. De hecho se publicó en Madrid y, dados nombres como Hugh Thomas, primer historiador de la guerra civil, Paul Preston o Gabriel Jackson, es evidente que fue una obra de referencia entre las primeras obras que se publicaban tras la dictadura para conocer la Historia más reciente del momento.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 9 de enero de 2022

La orden de las Escuelas Pías en Alcalá de Henares, siglos XIX y XX. [Volúmenes I y II]

Título: La orden de las Escuelas Pías en Alcalá de Henares, siglos XIX y XX. [Volúmenes I y II]. 
Autores: José María San Luciano; Luis Briones Fernández.
Editorial: Domiduca Editores.
Año de publicación: 2021 (1ª edición).
Género: Historia.
ISBN: 978-84-121308-8-1

 

El 3 de diciembre de 2021 Domiduca Libreros presentó otra de las muchas novedades que decidieron publicar en el final de ese año, se trata de La orden de las Escuelas Pías en Alcalá de Henares, siglos XIX y XX, publicado en dos volúmenes físicos y una amplísima base de datos adjunta por vía de Internet. Era una obra investigada y escrita por José María San Luciano y Luis Briones Fernández. Como ya se dijo en estas notas, podría completar el libro que también publicó Domiduca ese mismo mes: El Colegio Calasanz-Escolapias (1904-2004) Un siglo de presencia educativa en Alcalá de Henares, álbum fotográfico, de Pilar Lledó, historiadora bastante amiga de San Luciano, y a quien quizá este le proporcionó buena parte del material que investigó para que sacara adelante aquel otro que bien podría entenderse como un tercer volumen, pero esto es especulación de quien esta nota escribe. No obstante, no es la primera vez que estos dos historiadores, historiadora e historiador, comparten información e incluso se prestan a prologarse libros mutuamente, como por ejemplo en Luces y sombras en tiempo de paz. Alcalá de Henares en la Segunda República (1931-1936), de Pilar Lledó en 2018, también con Domiduca Libreros.

El libro ha sido publicado en dos volúmenes con cubiertas ocres que presentan una fotografía de finales del siglo XIX del Colegio Mayor de San Ildefonso, también conocido como Universidad Cisneriana y Universidad de Alcalá (en realidad es el edificio del rectorado y otras oficinas de la Universidad de Alcalá). Se aprecia en la parte izquierda la ubicación original de la Fuente de los Cuatro Caños y la ausencia del ajardinamiento del siglo XX que, remodelado, continúa en el siglo XXI como jardín y plaza, así como también está ausente la estatua dedicada al cardenal Cisneros, producto de los años finales del XIX. No es baladí que se haya usado esta imagen, pues cuando se tomó la fotografía el edificio ya no era Universidad, sino sede de las Escuelas Pías, de los filipenses. El segundo volumen ilustra su portada con una fotografía de alumnos y profesores dentro del patio mayor de escuelas o también llamado Patio de Santo Tomás de Villanueva a comienzos del siglo XX. Entre ambos volúmenes la investigación ocupa algo más de mil páginas de papel, incluyendo fotografías y otros materiales de apoyo al texto, a los que hay que sumar que en las últimas páginas de cada uno se incluye un código electrónico (un código QR) que al escanearlo con la tecnología debida lleva a una ampliación de la obra en Internet, donde se puede encontrar aún más material de investigación que, de haber sido editado en volumen hubiera ocupado otro ejemplar más o dos, a los que hay que sumar la posibilidad de que la obra de Pilar Lledó podría perfectamente haber sido parte de esta magna y ambiciosa obra por la que Domiduca Libreros apostó cuando su autor principal se la propuso años atrás.

El autor principal no es otro que José María San Luciano, un historiador local que comenzó como historiador aficionado, sin haber cursado el oficio de historiador en la Universidad, con toda la deontología y método que la licenciatura da, más las herramientas más profesionales, que sin embargo ya ha publicado varios libros de Historia ampliamente trabajados en un esfuerzo de esquilmado de fondos de archivo, lo que a menudo da libros muy completos de datos, útiles a la ciudad, al ciudadano y a otros historiadores. Un historiador de Alcalá de Henares a tener en cuenta por mérito propio y por no ejercer de cronista, sino por su labor de ir al documento. La interpretación de los mismos o el cotejo de ellos es otro asunto ya propio de debate entre historiadores, pero San Luciano, sin duda, se esté o no de acuerdo con algunas de las tesis de las que parte a veces, es un historiador al que hay que escuchar, pues su trabajo es un trabajo profesional. El debate entre historiadores es propio del oficio de historiador, es sano y es algo que es lo que hace que avance la Historia por los vericuetos más posibles de aquello que fue o pudo ser, si bien a menudo trabajos tan arduos y exhaustivos como este ya tiene en sí mismo la mayor parte de la información y respuestas posibles. Con este trabajo San Luciano sea ahora mismo posiblemente quien más sabe de las Escuelas Pías en Alcalá de Henares y de su influjo en la ciudad.

Otros libros de San Luciano han sido obras como Azaña, memoria gráfica 1880-1940 (1990, con Vicente Alberto Serrano), El incendio y destrución del Archivo Central. Alcalá de Henares, 1939 (2009), Justicia militar en Camarma de Esteruelas (1939-1943) (2016) y Homenaje a Cisneros (2016, junto a varios historiadores locales más).

El otro autor es Luis Briones Fernández, profesor de la Universidad Complutense de Madrid que cuenta en su haber con otros libros publicados, a menudo en torno a temas económicos y de cambios  sociales, tales como Criterios para diseñar un régimen fiscal que evite el uso de socie (1987), Curso de técnicas tributarias y asesoría fiscal internacional (1995) Planificación de las inversiones españolas en Latinoamérica (2001) o Comunicación institucional y cambio social (2017, junto a otros autores), entre otros. Por cierto que el apellido de este autor, Briones, coincide con el de una familia alcalaína que del siglo XVI al XVIII fue una familia importante y acaudalada a costa de ser de los primeros y principales impresores de la ciudad. Precisamente alguna de sus mujeres llegó a ser abadesa en el Convento de las Bernardas en la ciudad. Ignoro si será coincidencia o si de algún modo es descendiente de alguno de aquellos Briones.

San Luciano comenzó este proyecto años atrás. Personalmente me consta que las primeras versiones del manuscrito original ya estaban en manos de Domiduca Libreros antes del reconocimiento oficial de la pandemia de la Covid-19, en 2019, ya que en aquellas fechas Marcos y Asela, quienes llevan al librería y editorial, necesitaron el favor de que les atendiera la librería y coincidió con que ya entonces se estaba trabajando en la obra. Como quiera que yo también quise sacar adelante mi libro La depuración de maestras y maestros en Alcalá de Henares (1939-1941) con Domiduca, aunque al final lo sacara por mi cuenta en 2021, fui sabiendo que durante el año de la pandemia, 2020, seguía trabajándose arduamente en ampliaciones y correcciones del libro, tanto por parte del autor como por parte de la editorial. En torno al año 2021 esto seguía siendo así hasta que al fin, entre finales de noviembre y comienzos de diciembre se publicó. Así pues, la obra se lleva trabajando como mínimo desde 2019, y teniendo en cuenta que nadie presenta un manuscrito sacado de la nada, por tanto investigado y escrito previamente, podríamos pensar que el libro tiene sus orígenes  tal vez en 2018 o antes. Todo esto, junto a su gran voluminosidad, nos quiere indicar que es la obra más ambiciosa y más trabajada de San Luciano, y probablemente el proyecto editorial de Domiduca Libreros por el que más han apostado en toda su trayectoria, con permiso del libro muy bien trabajado de Retrato de una ciudad. Alcalá de Henares 1899-1966. Album y catálogo de postales, de Sánchez Moltó y publicado por Domiduca en 2008.

La orden de las Escuelas Pías en Alcalá de Henares, siglos XIX y XX se dispone casi como una enciclopedia en sí misma. Contiene la Historia de esta institución en Alcalá de Henares, la orden en sí misma en esta ciudad, biografías de las personas que pasaron por estos centros, cuestiones de los edificios, documentación gráfica, etcétera. Podría haber continuado en su trayectoria por el siglo XXI, pues estas escuelas siguen en activo, como por ejemplo el colegio de San Felipe Neri, en la calle del mismo nombre y adjunto al oratorio de igual nombre en la Plaza del Padre Lecanda, sin embargo, igual que hiciera Pilar Lledó en su libro de Calasanz-Escolapias, decidieron detenerse en el final del siglo XX. Quedaría pues completar esta importante obra con esos veintiún años que de momento van del siglo XXI. Por otro lado, igual que le pasara al libro de Pilar Lledó, el libro no deja de ser una importante obra de Historia pero a la vez un libro de homenaje y reconocimiento a las Escuelas Pías en su labor educativa de referencia en Alcalá de Henares, por lo que le faltaría un contraste más crítico, o autocrítico (no sabría decir quien esto escribe si hay nexos entre San Luciano y los filipenses o los escolapios) de la Historia de las Escuelas Pías en la ciudad de Alcalá. Le faltaría más contrastes de tesis y antítesis para refinar más la puntería de la síntesis a la que llega la obra. En todo caso, una obra tan trabajada y tan profunda ya es en sí misma una investigación de referencia por su gran cantidad de datos aportados. En una Historia general de Alcalá de Henares futura este libro debiera ser consultado, y ya sería cosa de los historiadores que emprendan esa tarea llenar esa fase de reflexión global sobre esta historia de la orden de las Escuelas Pías dentro de la Historia de la ciudad.

Las Escuelas Pías en la ciudad tienen por punto de partida el cierre de la Universidad de Alcalá de Henares o Complutense en 1836 y su traslado a Madrid. A partir de ese momento los edificios universitarios de los siglos XVI a XVIII fueron sufriendo abandono y deterioros, así como usos indebidos como pueda ser el de establos. Varios empresarios se interesaron por ellos. El Colegio Mayor de San Ildefonso sufrió la compra por parte de un empresario para criar gusanos de seda, motivo por el que el patio de Continuos o de Filósofos fue desmontado para crear un jardín. Otros proyectos no llevados a cabo planeaban crear balasto con algunos de los sillares. La indignación de los ciudadanos alcalaíno llevó a una iniciativa ciudadana que fue crear la Sociedad de Condueños en 1851, mediante la cual se reunió dinero para comprar todos esos edificios históricos, los que se pudo, con la finalidad de protegerlos. Ahora bien, el mantenimiento de ellos era costoso y no se tenía muy claro qué se podía hacer con ellos. Esa fue la principal razón por la que la mayor parte fueron alquilados al Ministerio de la Guerra, posterior de Defensa en el último cuarto del siglo XX, y a la Iglesia. Desde aquel 1851 los edificios van siendo cedidos y ocupados por estas dos instituciones según se iban haciendo con ellos. El Colegio Mayor de San Ildefonso era especialmente sensible a la ciudadanía, por lo que el ayuntamiento y la Sociedad de Condueños, al alquilarlo a la Iglesia, procuraron que trajeran a la ciudad un colegio que pudiera impartir no solo enseñanzas de educación primaria, sino también de secundaria, para intentar darle al edificio un uso pedagógico aún y porque la ciudad necesitaba tanto por su amor propio como por sus habitantes una institución así. De ese modo la Iglesia trajo la orden de las Escuelas Pías a Alcalá y su primera ubicación fue en tal edificio. 
 
Con el paso de las décadas, las Escuelas Pías, los filipenses, se irán trasladando de ubicación. Con la llegada de la Segunda República en 1931 y su reforma educativa que dejaba la educación pública en manos del Estado y de carácter laico, reforma que fue parada en 1933 al ganar las elecciones el Partido Radical y la CEDA, estas escuelas salieron del edificio universitario, que fue destinado a otros usos. Por ello ya hay ahí un primer traslado. Actualmente ya sabemos que las Escuelas Pías ocupan edificios en la calle Escritorios, calle de San Felipe Neri, calle Lope de Figueroa y calle de Santiago, ya sea con los escolapios, las escolapias o los filipenses.

Estas escuelas e institutos se transformaron en centros educativos de referencia en la ciudad, especialmente para las familias pudientes y conservadoras. Eran y son centros educativos privados de corte católico. Actualmente, desde 1971, son centros concertados de educación privada y pública donde cabe todo tipo de familias siempre que paguen sus cuotas y estén conformes con una educación dirigida por el ideario y creencias católicas. Siguen siendo centros de importancia y prestigio en la ciudad, si bien desde la década de 1970, con la llegada de nuevo de los colegios públicos laicos muchos hijos e hijas de los alcalaínos han optado por primar su educación dentro de esas escuelas e institutos públicos y laicos. No obstante, las escuelas pías dan un alto servicio y muchas generaciones han pasado y siguen pasando por sus aulas con la aureola de un pasado y un presente no solo de prestigio sino también de largo servicio a la ciudad en la educación más básica.

Un personaje de referencia histórica ligado a estas escuelas es el sacerdote conocido como padre Lecanda, que vivió entre 1853 y 1939, amigo de Miguel de Unamuno y quien le inspirara a este el personaje del sacerdote en la novela San Manuel Bueno, mártir (1931). Manuel Azaña menciona explícitamente estas escuelas en su ubicación en el Colegio Mayor de San Ildefonso en su novela El jardín de los frailes (1926), de corte autobiográfico, ya que él fue brevemente alumno escolar de ese centro antes de que sus padres le llevaran a cursar la Secundaria a El Escorial. En el recuerdo de Azaña se habla de una educación de estilo puramente escolástico y ligado a la teología, sin apenas concesiones a las nuevas formas educativas y conocimientos que se iban dando fuera de España. Habla además de una educación que parecía casi de cuartel a base de una normativa muy ligada a lo jerárquico y al orden. 

Sea como sea, es innegable que el servicio educativo de las Escuelas Pías en Alcalá es parte de la Historia de la ciudad y está ligado a rellenar ese vacío que dejó la pérdida de la Universidad. Para muchas familias que no podían costearse mandar a un hijo a estudiar fuera de la ciudad, aunque fueran familias pudientes, o bien a aquellas familias que buscaban medrar en cargos en Alcalá, esta institución era la posibilidad de adquirir los conocimientos y las relaciones sociales futuras que más necesitaban. Evidentemente hay un antes y un después de estas escuelas tras la proclamación de la República en 1931, como también lo hay tras el final de la guerra civil en 1939 y la instauración de una dictadura en inicio fascista o profascista y posteriormente ultranacionalista y ultracatólica. Es evidente que esta institución educativa, por su carácter católico y conservador, fueron primadas por la dictadura y que socialmente además se las veía como una ventaja social y educativa desde la que podrían partir los hijos e hijas de determinadas familias que se podían permitir mandarle a estudiar allí, a fin de cuentas centros de estudio de pago. Este hecho se une en Alcalá al prestigio de estos centros por haber estado en activo desde el siglo XIX. En 1970 la propia dictadura, a través de su ministro de Educación, Villar Palasí, aprobó la Ley Orgánica General de Educación (LOGSE), que daría pie a la Educación General Básica (EGB), al Bachillerato Unificado Polivalente (BUP) y la Formación Profesional (FP). Esa reforma educativa dio pie al fomento de escuelas e institutos públicos, así como a que la educación privada comenzara a pasar a ser concertada, esto es en colaboración con la educación pública, aunque el gobierno de Franco nunca dejó del todo la educación en las manos únicas de la Iglesia, hubo diversos medios para controlar qué se enseñaba. Con la muerte de Franco en 1975 y el proceso de la Transición a la actual monarquía parlamentaria, basada en la democracia y que asienta la Constitución de 1978, todo aquellos colegios e institutos públicos fueron adquiriendo una educación netamente laica, aunque conservaba una asignatura de religión, que a lo largo de los años hasta la actualidad ha saltado diversas veces de ser obligatoria a opcional. Todo esto afecta a los centros educativos religiosos como las Escuelas Pías. En el caso de Alcalá de Henares nunca perdieron su prestigio, si bien ganaron en democratización, en diversidad del tipo de alumnado y su origen social e ideológico, y en avances en la metodología y temario en el que educar. También es cierto, como se ha dicho, que muchas familias optaron cada vez más por colegios públicos laicos, pero las Escuelas Pías al gozar de su prestigio social mencionado, el cual se une en algunas familias en una mentalidad de sentirse más alcalaínos por estudiar en estos centros, cosa que es debatible y cuestionable, nunca sufrieron una crisis de falta de alumnado. Son unos centros por los que han pasado una gran mayoría de alcalaínos y parte de la Historia de la ciudad. 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 11 de abril de 2021

Azaña, memoria gráfica 1880-1940

Título: Azaña, memoria gráfica 1880-1940.
Autores: Varios autores. Comisarios de exposición y de edición del libro: José María Marco y Vicente Alberto Serrano.
Editor: Fundación Colegio del Rey.
Año de publicación: 1990 (1ª edición; introducciones de Florencio Campos, alcalde; y los comisarios José María Marco y Vicente Alberto Serrano, así como Fundación Colegio del Rey)
Género: Fotografía; Historia; Biografía.
ISBN: 978-84-87153-24-0
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Título: Azaña, una biografía.
Autor: José María Marco.
Editorial: Mondadori España.
Año de publicación: 1990 (1ª edición)
Colección: Omnibus
Género: Ensayo; Historia; Biografía.
ISBN: 978-84-39717261

En la semana en la se cumple el 90º aniversario de la proclamación de la Segunda República Española el 14 de abril, este año los cíclopes volvemos a anotar un libro sobre Manuel Azaña, quien fuera uno de sus ideólogos, ministros, jefe de gobierno y jefe de Estado, presidente. En esta ocasión, el azañismo lo abordamos desde un autor que no es alcalaíno y no residió en Alcalá, pero el cual sacó un libro en Alcalá de Henares muy directamente relacionado con Azaña y con Alcalá. Se trata del intelectual, profesor universitario, columnista periodístico y político José María Marco. Una persona reconocida a nivel estatal. En 1990 sacó adelante un libro llamado Azaña, memoria gráfica 1880-1940, este libro era la publicación que acompañaba una exposición que él mismo había dirigido en la ciudad junto a otra persona que también dirigió ese libro, Vicente Alberto Serrano, periodista que, este sí, está muy relacionado con Alcalá de Henares, escribe en su prensa local, vive en ella y participa de su vida cultural. No obstante, José María Marco aprovechó aquellos actos de 1990 para presentar a la vez su segundo libro en la ciudad, Azaña, una biografía, por lo que hoy anotamos dos libros a la vez, ya que en su momento se vieron unidos íntimamente, si bien el de Azaña, una biografía se puede adquirir independientemente del de aquella exposición de 1990, por ser un libro biográfico y no ligado a una naturaleza de catálogo de exposición. Tenemos en este noventa aniversario esa tarea de homenaje a Azaña que vino de la mano de un autor que le dedicó mucho tiempo y que, en la actualidad pareciera paradójico que por su perfil ideológico de hoy día le dedicase tanto tiempo, pues está en las antípodas del pensamiento de Azaña, si atendemos a su pertenencia política más reciente. 
 
José María Marco (Madrid, 1955) estudió en Madrid y en París, haciéndose filólogo y doctor en Literatura. Entre 1979 y 1981 fue secretario de redacción de la revista Dezine. Comenzó a ser profesor en institutos de bachillerato desde 1982 en Madrid capital. En 1983 se afilió al PSOE y al sindicato UGT, hay que recordar que los afiliados al PSOE están obligados por su reglamento a afiliarse en UGT, si bien los afiliados a UGT no están obligados a afiliarse al PSOE. En 1986 dejó de ser profesor de bachillerato para dar el salto a ser profesor universitario en la Universidad Pontificia de Comillas y, dentro de esa trayectoria, a ser investigador en la Universidad de Georgetown, de Estados Unidos, en el curso 2004-2005. Se afilió a la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales. En 1988 sacó su primer libro dedicado a Manuel Azaña, Inteligencia republicana: Manuel Azaña 1897–1930, dedicado a su pensamiento republicano. Fue en esta época que se lanzó a organizar y ser comisario de la exposición llamada Manuel Azaña, expuesta por el Ministerio de Cultura en el Palacio de Velázquez, en el Parque del Retiro de Madrid, en La Coruña, en Valencia y en Alcalá de Henares, turnando estos sitios entre 1989 y 1990. Fue de esta actividad que surgió el catálogo del que hablamos hoy y publicó el libro biográfico de Azaña del que también hablamos hoy. Sin embargo, abandonó el PSOE en 1989, en ese mismo periodo que nos ocupa. En ese 1990 comienza a dedicarse a la traducción parte de su actividad. Pero es a partir de ahí que José María Marco comenzó a impartir cursos, a dar conferencias, a participar de informes para consejerías de la Comunidad de Madrid, a dedicarse más en su actividad intelectual y de escritor investigador, así como fue haciéndose cada vez más conocido en el mundo periodístico. Aunque escribió en  las páginas del periódico socialdemócrata El País, lo cierto es que cada vez más sus escritos aparecieron casi en exclusiva en periódicos de tendencias conservadoras, cuando no totalmente alineadas con la derecha más estricta. ABC, La Gaceta, El Mundo, Diario 16, la emisora de radio COPE, La Ilustración Liberal, Telemadrid, Revista de Occidente, etcétera. Hasta el punto que fue uno de los fundadores del periódico Libertad Digital, alineado en las ideas de derechas más extremas. Llegó a ser miembro asesor del consejo de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), la fundación creada por el expresidente José María Aznar desde la cual comenzó un revisionismo histórico del que salieron y se impulsaron varios historiadores no formados en tal licenciatura y que venían a reforzar algunas de las ideas que el franquismo ya lanzara en su revisión de la Historia de la República y de la guerra civil desde los años de la década de 1940. Él mismo es uno de los que comenzaron el revisionismo histórico de la década de 1990 que también es conocido en algunos ámbitos como neofranquismo, en el sentido de vuelta a las explicaciones históricas del franquismo sobre la necesidad de sí mismo. Su cuarto libro, La libertad traicionada, publicado en 1997, da clara cuenta de este viraje ideológico en el autor. Es su libro más conocido y más popular. En él se comenzaba a alentar la idea de poner las culpas del fracaso de la democracia en los propios errores y contradicciones de las personas que a comienzos del siglo XX eran líderes de la izquierda. No dejará de hacer otros libros de revisión de personajes de la izquierda, como Giner de los Ríos, aunque desde 2007 publica libros en torno a las ideas de nacionalismo y patriotismo, disociándolos, haciendo reflexiones sobre el futuro más apropiado para las ideas más ultraconservadoras. En las elecciones autonómicas de 2019 se presentó por Madrid con el partido político de ultraderecha Vox. No recogió su acta y desde entonces, a fecha de hoy, 2021, no se le conoce afiliación política clara con un partido político concreto. 

El otro autor a título de comisario de exposición en 1990 en Alcalá de Henares, Vicente Alberto Serrano, es un intelectual de Alcalá de Henares muy asiduo de su prensa local desde hace muchos años. Escribe también sobre teatro y participa de la actividad cultural de la ciudad. Actualmente es común leer artículos suyos en el periódico digital La Luna de Alcalá, donde es común que repase y mantenga vivas las biografías de alcalaínos destacados de los tiempos actuales dentro de la Literatura. Su tema predilecto es, siempre ha sido, la cultura. Sus temas más políticos siempre rondan en torno a la socialdemocracia, aunque es la cultura lo que realmente más le mueve a escribir. En 1980 ya había escrito junto a otro autor complutense, José María San Luciano, el libro Azaña. Ese mismo libro se volvió a editar en 1990 con motivo de la exposición que hemos citado. Este historiador participó de este libro también.

El catálogo de exposición Azaña, memoria gráfica 1880-1940 tenía como motivo el 110º aniversario del nacimiento de Manuel Azaña en Alcalá de Henares. Era parte de la exposición que había logrado montar José María Marco que hemos citado y la cual estaba girando por España desde 1989. A Alcalá de Henares llegó en 1990 y permaneció visitable hasta 1991 en el espacio de la Capilla del Oidor, que por entonces era una sala de exposiciones temporales y no una sala de exposición permanente sobre el Quijote a costa de estar allí la pila bautismal de Miguel de Cervantes. La exposición y el catálogo venían avalados en Alcalá de Henares por la Fundación Colegio del Rey, que fue el editor, así como por el ayuntamiento de Alcalá de Henares, a través de su Servicio de Archivos y Bibliotecas, la Comunidad Autónoma de Madrid, el Ministerio de Cultura y el Congreso de los Diputados. A José María Marco se le sumaba como comisario en esta exposición concreta el alcalaíno Vicente Alberto Serrano.

Este catálogo hoy día es una rareza difícil de encontrar, pues su edición fue limitada, ya que fue creado para quienes visitaban esa exposición fotográfica y deseaban tener el ejemplar. Pero también es una rareza porque los comisarios de exposición lograron la colaboración de varios familiares de Manuel Azaña, incluidos los que viven en Alcalá de Henares, por lo que aparecía mucho material fotográfico totalmente inédito hasta la fecha del expresidente de la República. Algunas de esas fotos inéditas son ahora muy populares, pero en aquel 1989-1991 eran totalmente novedosas y aportaban información visual tanto biográfica como histórica en la figura de Manuel Azaña. Otras tantas de esas fotografías no se encuentran hoy por hoy en ningún otro libro. Al menos, de manera autorizada.

Se repasa toda la vida de Manuel Azaña desde su nacimiento hasta su muerte, pasando tanto por sus facetas políticas y literarias, como las periodísticas y las más íntimamente familiares. No está exento de imágenes infantiles.

La Fundación Colegio del Rey hacía una gran labor cultural, a ella estaba ligada la actividad de Vicente Alberto Serrano, junto a la de otras personas. Gracias a ella nos llegan aún hoy día publicaciones como esta de un gran valor informativo e investigador y que, en su momento de publicación, tenían un valor mayor de redescubrimiento de nosotros mismos y revalorización de Alcalá de Henares. 

El catálogo incluye en su portada blanca una de esas fotos inéditas con un Manuel Azaña totalmente humano, alejado de su visión política e intelectual, dedicándose a tareas de jardinería en su casa. 

Si bien Vicente Alberto Serrano volvió a sacar su libro Azaña, junto a San Luciano, escrito en el 100º aniversario del nacimiento de Azaña. José María Marco, artífice de este trabajo arduo de investigación visual que dio fruto a la exposición itinerante, sacó el citado Azaña, una biografía, que se publicó en 1990 con la editorial Mondadori. Era evidentemente un libro que aprovechaba el conocimiento adquirido por el autor en su tarea investigadora para la exposición itinerante comenzada en 1989. se publicó dentro de la colección Omnibus y era en ese momento una de las biografías más completas, aunque ya está ampliamente superada. Recogía en su cubierta una fotografía de Azaña dando un mitin electoral y cambiando la escala de grises por una escala de rojos.

Con este recordatorio de estos libros monográficos sobre Azaña, de los cuales hoy día el más importante es Azaña, memoria gráfica 1880-1940 por su aportación fotográfica, queda hecha la nota bibliográfica de esta semana del 90º aniversario de la Segunda República. 


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".