Título: 1972.
Autor: Antonio Manuel Moreno (Antonio eMe).
Editorial: Domiduca Libreros.
Año de publicación:
2025 (1ª edición).
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-127073-7-3
El propio autor quiso explicar su obra en redes sociales y dice de ella que la ha dividido en cinco partes vitales y simbólicas del cuerpo. Así es, sirven de capítulos y estructuran el libro. La primera parte es "La piel", y estaría dedicada a la memoria y el tiempo. Repasa su propia biografía, especialmente de niñez y juventud, y expresa rabia en algún momento. La segunda parte es "El corazón", dedicada al amor imperfecto. Gira en torno a la aceptación de los defectos propios y al amor en su rutina como resignación. La tercera parte es "La cabeza", dedicada a la razón y la crítica. Trata de hacer algo de crítica social, un feminismo traducido en admiración a la madre y diversas preocupaciones existencialistas. La cuarta parte son "Las alas", que deberíamos entender en sentido metafísico, se dedica a la libertad y la huida, como deseo personal e íntimo de escapar, incluso de enfrentarse a la muerte. Y la quinta parte es "Los pulmones", dedicada a la poesía y el aliento. Expresa su necesidad de escribir como algo que le ayuda, aunque, aparece, como en otras partes del libro, una especie de resignación o queja ante una sensación de falta de reconocimiento.
Por todo esto que dice Antonio Moreno, y porque el poemario cuando uno lo lee sabe que es así, sobre todo si has seguido al autor, tiene algo de metaliteratura. Se transforma en una confesión. Una confesión de sus emociones y sentimientos a lo largo de su vida. A veces se cuelan otras historias, pero hay mucho de él en su mundo más íntimo en los versos. y nos confiesa no sólo su amor, si no también su mundo más oscuro, sus miedos y sus cansancios.
De poeta maldito a poeta malvadono hay mucha diferencia,
alguna que otra letra y un lamentable
estado de ánimo.
Las ilusiones sólo se pierden
cuando se tienen.
Cuando no, no hay nada que perder,
y menos que ganar.
(...)
El poemario, efectivamente, tiene ese carácter biográfico emocional y tiene mucho de lo que han sido sus otros poemarios: el amor como algo fundamental y planteado desde lo amable, pero a la vez con un punto transgresor que trata de aproximarse a lo contracultural. Pero este poemario se diferencia de los anteriores porque tiene pequeños cambios de planteamiento. Ahora Antonio Moreno ahonda en su aspecto más contracultural y expresa, como él mismo explica, tanto cuestiones existencialistas, como cuestiones de queja o al menos un sentimiento de no haber sido reconocido y de que, además, la vida avanza y nos va degradando camino al final ("no sirvo nada más que para nada", llegará a escribir). Sin embargo, siempre encuentra su isla de descanso en el amor, el amor sincero a su pareja, y también en un acto de coherencia consigo mismo, busca ser sincero consigo aunque vaya contra lo convencional en la sociedad. Ahí está lo nuevo en este poema, le ha dejado entrar a lo transgresor dentro de su habitual estilo más amable. Pero, muy de su estilo también, deja patente su sentido del humor en diversos giros de los poemas. Un humor con un cierto punto de lo irónico o de lo sarcástico de las circunstancias de la vida.
Algunos poemas pasan a tener un ritmo narrativo, como los dedicados al cinismo de la realidad chocando con lo pretencioso en un poema dedicado a los momentos de beber con los amigos en la juventud, o el dedicado a una persona que, arrasado por la guerra y otras calamidades, casi nos cuenta el relato de esa vida a través de los versos.
Es el acercamiento a la contracultura como contrapunto a otros poemarios más románticos lo que más me atrae de este nuevo poemario, que parece indicarnos una nueva fase del poeta, una más en contacto con otro plano más de la realidad. A veces parece desprenderse cierto sentimiento de desilusión ante cómo ha ido la vida, colándose entre ese amor que le salva.
La playa empieza a verse más pequeña,
los bañistas pasean por la orilla
sobre sus pies descalzos,
el depósito incierto de su vida.
Aún no suenan las voces de los niños.
(...)
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

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