lunes, 27 de junio de 2022

Las rayas de mi mano

Título: Las rayas de mi mano 
Autor: Manuel Vegas (poesía); David Vegas y José Herreros (ilustraciones).
Editorial: Domiduca Editores.
Año de publicación: 2019 (1ª edición; prólogo de Francisco Peña).
Género: Poesía; Ilustración.
ISBN: 978-84-94687-8-1

 

 

Domiduca Editores lleva tiempo recuperando obras de algunos poetas actuales de Alcalá de Henares que han sido populares y parte de la cultura alcalaína. Entre esos poetas estaba Manuel Vegas, quien murió sobre 2018. Nacido en Madrid en 1928 ya dijimos de él que fue periodista, poeta y guionista de cine. También dijimos de él en estas notas que comenzó a escribir joven, siendo publicado su primer libro en 1953. Este alcalaíno formó parte de ese grupo de poetas y escritores que tuvieron cierto nombre y actividad en las décadas de 1960 y 1970. Afincados en Alcalá, sus escritos fueron mucho más lejos que esta ciudad, aunque siempre desde un segundo plano de entre los poetas de renombre en España. Tenían gran actividad cultural dentro de esta ciudad. Así por ejemplo, Vegas, activo hasta el último de sus días, dio diversos recitales a lo largo de su vida. Tras morir su hijo y amigos quisieron homenajearle pasado un tiempo prudencial y en ese homenaje implicaron el proyecto de publicar un libro póstumo que recopilara poemas inéditos, los cuales eran abundantes, pues se quedaron sin publicar en torno a trescientos poemas manuscritos suyos. El proyecto comenzó su andadura seleccionando una serie de poemas y trascribiéndoles, así como acompañándolos de ilustraciones que realizaron su hijo David Vegas y su amigo José Herreros. En la tarea de selección de poemas se contó con su también amigo y poeta alcalaíno Francisco Peña, con quien escribió y publicó el libro Los sonetos del Quijote en 2008. En lo editorial se contó con Marcos y Asela, libreros y editores de Domiduca. El libro salió a la luz en 2019 con el nombre de Las rayas de mi mano, recogiendo el título de uno de los poemas. La portada era un retrato que realizó David Vegas de su padre escribiendo sentado junto a la ventana. La edición corrió a cargo de Francisco Peña, quien también la prologó con gran conocimiento y cariño de y a Manuel Vegas. 

La obra contenía treinta y cinco poemas distribuidos en seis partes temáticas, de los cuales solo uno no era inédito: "Mi caballo de cartón", del poemario de Manuel Vegas Mi cuarto de jugar (1953), el cual era el poema que ineludiblemente recitó en todos sus recitales como marca de la casa y que en este libro aparece cerrando el libro. 

En la primera parte, "Desde el verbo al silencio", se recogen poemas de carácter existencialista y cierto religiosidad sobre la relación entre la persona y Dios en torno a la idea de la vida y la muerte. Tiene metáforas como hilos conductores perfectamente construidas y coherentes dentro de la lógica de cada poema. Maneja sutiles referencias para los lectores más atentos. Son poemas largos, a veces de verso libre, que denotan el carácter de un poeta muy conocedor de su propio estilo y ya muy versado en hacer poemas.

La segunda parte, "Del tren", toma por metáfora que guía esos poemas el viaje en tren y lo transforma una vez más en un asunto existencialista sobre la vida y la muerte y el sentido de ese viaje. También aquí habrá alguna referencia religiosa, aunque lo que más pesa es sin duda una reflexión sobre el sentido de la vida, pero también de la relación del que muere con los que deja atrás. Aparecen aquí soleares y sonetos, agarrándose así a una métrica más clásica. Es quizá una de las parte del libro más perfectas.

La tercera parte, "Mujeres de la Biblia", es la más clara y expresamente dedicada a poemas con un corte religioso cristiano. Todos estos poemas, de gran dimensión, tienen por centro a diferentes mujeres protagonistas en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Trata sus figuras desde una posición de heroínas. Prácticamente son loas, con lo que en parte tiene cierto carácter feminista, pues también es cierto que en la poesía religiosa no es habitual encontrar obras dedicadas exclusivamente a la figura de sus mujeres, no solo de la Virgen. Es por ello esta parte explícitamente religiosa, una parte que paradójicamente tiene de fondo una temática feminista y social, a la contra de lo que ocurre con las otras partes.

La cuarta parte, "Toros", eran poemas que pertenecían a una de su obras dedicadas a poemas que giraban temáticamente a los toros y la tauromaquía, solo que estos quedaron inéditos a diferencia de los que sí se publicaron en su momento. Una vez más en realidad no trata tanto de la tauromaquia como del existencialismo, la vida y la muerte. Aparecen aquí alusiones a la religión clásica griega, e incluso a una deidad de los toros que él imagina. Hay en el fondo también algo de reflexión religiosa, aunque fundamentalmente aquí se plantea el existencialismo desde un punto de vista de los padecimientos en la vida. Contiene uno de los poemas más perfeccionados, "Espera", donde el protagonista total es el toro que está siendo toreado y recuerda el toro tiempo mejores cuando estaba en el campo. Un poema precioso que, además, bien podría servir a quienes defienden a los animales y se posicionan contra la tauromaquia, por más que probablemente los que le gustan la tauromaquia también podrían aplaudirlo. En todo caso, es el existencialismo, la vida y la muerte de lo que aquí se trata. Es uno de los poemas que más conmueven y remueven por dentro, te hace empatizar con el sufrimiento del toro al humanizárnoslo con su pensamiento.

La quinta parte, "Villancicos", evidentemente hace referencia a este tipo musical para las Navidades, por tanto de nuevo en referencia al cristianismo. Tiene un carácter folclórico y se nota que se podrían cantar, y evidentemente sale el niño Dios, Jesús, pero igual que en la parte de las mujeres de la Biblia, salvo el primer villancico, dedicado al aniversario de El Quijote, estos villancicos centran su atención en problemas políticos y sociales en Oriente Próximo y África, a través de una comprensión y solidaridad con las personas que allí viven guerras y otros problemas sociales de estas primera décadas del siglo XXI. Es la parte más social.

En la sexta parte final, "Últimos poemas", salvo el último poema ya mencionado, donde el autor rememora tiempos de felicidad de cuando era niño y a los que ya no podrá volver porque se avanza con la edad hacia la muerte, es una parte dedicada precisamente al paso del tiempo y al pasar de la vida. Vuelve a hacerlo metafóricamente y vuelve a aparecer referencias cristianas, como por ejemplo al Génesis.

 Es un poemario que demuestra la gran valía y conocimiento de componer de un autor que sabía qué objetivo quería al escribir y no se desviaba de su estilo propio y de sus recursos. Demuestra su gran depuración de la técnica y ponía en valor el carácter temático de sus poemarios para usarlo de guía metafórica. Un libro a tener en cuenta de entre los poetas alcalaínos. Hay en esta compilación una gran carga existencialista en torno a la cuestión de la vida y la muerte y el avanzar hacia esa muerte de manera irremediable. Se trata el tema con delicadeza y de forma tan directa como indirecta.


¿De dónde sales tú; de dónde sales?
Te asomas desde el fondo del espejo
eres un amasijo de pellejo
y células cansadas y mortales...
¿De dónde sales tú? ¿De los cristales?
¿Del fondo del abismo? ¿Del futuro?
Apareces quizá por el conjuro
de alguna bruja quizá en pócimas preñada.
(...)


 Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 18 de junio de 2022

Alcalá de Cisneros. Itinerario cisneriano complutense

Título: Alcalá de Cisneros. Itinerario cisneriano complutense 
Autor: Alfonso Jesús Martínez Marcos, "Fonchi".
Editorial: Domiduca Editores.
Año de publicación: 2019 (1ª edición; prólogos de Arsenio Lope Huerta y el autor).
Género: Historia; Arte; arquitectura; Biografía; Guía.
ISBN: 978-84-121308-0-5

 

En 2017 se cumplieron quinientos años desde la muerte del cardenal Cisneros. Con motivo de ese aniversario la ciudad de Alcalá de Henares hizo un año conmemorativo que se desarrolló entre ese 2017 y parte del 2018. Hubo diversas exposiciones, conferencias, publicaciones, eventos y hasta la pintura de un mural en la Calle Mayor de mano de Zaida Escobar. Cisneros tiene una transcendencia evidente en la Historia de España en sus inicios como imperio del mundo, por tanto también tiene peso universal. Su carácter primero de confesor de la reina Isabel I, “la Católica”, luego de arzobispo de Toledo y cardenal y hasta en dos ocasiones de regente del Reino Hispánico, le puso en la base de numerosas decisiones que tuvieron gran peso para la posteridad, como pueda ser su actuación como Inquisidor en Granada, su creación de la Biblia Políglota en pleno momento donde aparecían diversas reformas religiosas en Europa y el humanismo pleno del Renacimiento, la toma de Orán para combatir al corso y la piratería islámicos en el Mediterráneo, etcétera. Entre esas tomas de decisiones estuvieron las vinculadas a su cargo como arzobispo de Toledo, primado de España, lo que le hacía también Señor de aquellos territorios vinculados al título. Al margen de su red de pósitos de grano y todo lo concerniente a fundaciones y gestiones del resto de estos territorios, evidentemente era Señor de Alcalá de Henares, por lo que intervino en su política y administración.

También alteró su fisonomía medieval, planeando una ciudad moderna, humanista. Todo ello desde el Palacio Arzobispal, sede en la que se alojaron diversos reyes y, en esta época concreta, Isabel I llegó a entrevistarse con Cristóbal Colón, parió a Catalina de Aragón y nacerían posteriormente Fernando I de Augsburgo, emperador de Alemania, entre otros hitos de la monarquía. Derribando casas y remodelando calles, modeló la ciudad al modo como la conocemos hoy día, destacando en esto la creación de la Universidad Complutense o de Alcalá de Henares, así como la fundación de diversos colegios ligados a esta institución, iglesias y conventos. Su otro gran proyecto fue la elevación de la parroquia de San Justo y Pastor en Iglesia Magistral, y su consecuente reforma física. Destacan también los pósitos de grano de Alcalá, el molino que mandó construir, las obras benéficas que asentó y los fueros nuevos para el gobierno local. Por otra parte, el auge económico y el crecimiento demográfico que se dio con la Universidad atrajeron a población joven y también a población culta, pero también a numerosas personas buscando establecerse y hacer negocio, como pueda ser los impresores de libros. Pensemos que la citada obra de la Biblia Políglota lo realiza a lo largo de varios años en esta misma ciudad de la mano de prestigiosos filólogos del momento.

Así pues estamos ante una figura muy destacada de Alcalá de la que se ha escrito y dicho mucho y la cual también potencia la llegada y la formación de diversos autores, así como la creación de libros o la impresión de obras en la ciudad. Una figura no exenta de polémica, por otra parte, dada por ejemplo la hoguera de libros coránicos que hizo en Granada, a pesar de que buena parte de los libros islámicos de ciencias los trajo a la nueva biblioteca que formó en la Universidad de Alcalá que estaba fundando.

Sea como sea, sin demorar más al autor que vamos a tratar hoy en estas notas, hoy no presentamos a Cisneros como autor, sino como personaje tratado en aquel aniversario celebrado entre 2017-2018. De entre las varias publicaciones que se hicieron una de ellas, presentada en el salón de actos del Colegio Mayor de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá, el edificio del rectorado que es el principal que creó el cardenal, fue el de Alfonso Jesús Martínez Marcos, “Fonchi”, llamado su libro Alcalá de Cisneros. Itinerario cisneriano complutense. Sin embargo, el libro llegó con cierto retraso y pasó a ser una publicación tardía de aquel aniversario, pues se editó y publicó en noviembre de 2019. En una valoración positiva de la tardanza, eso ayudaría a que la obra recogiera cómo se había celebrado el 500º aniversario, y que incluso hubiera alguna comparación mínima con cómo celebró la ciudad el 400º aniversario de 1917, por aquella época también con publicaciones e incluso con la ubicación de placas y de la estatua más emblemática que tiene la ciudad del cardenal, creada por Vilches a finales del siglo XIX, la cual ha sido ubicada dentro su Patio de Filósofos, posteriormente fuera del edificio en el jardín de la plaza que le da entrada, movido de nuevo a uno de sus laterales y posteriormente ubicado de nuevo dentro de la Universidad. En una valoración negativa, al publicarse en noviembre de 2019, al margen de que la mayor parte de eventos y publicaciones estaban ya realizados desde 2017, lo cierto es que la pandemia de la Covid-19 comenzó a difundirse, que sepamos a fecha de hoy, en diciembre de 2019, para febrero de 2020 ya se hablaba públicamente de casos en España, y en marzo comenzaba un confinamiento que no ayudó a que el libro se pudiera promocionar y vender debidamente en principio.  

El libro de Fonchi fue editado por Domiduca Libreros, aunque fuera de su colección dedicada la historia de Alcalá de Henares y sus tierras, aunque en la solapa interior de la contracubierta recogía varios de los títulos que habían publicado en esa colección. Fue editado en tapa blanda solapada con la imagen de Cisneros pintado en cuadro en la contracubierta, y la imagen de la estatua de Vilches en la cubierta, teniendo de fondo las imágenes colocadas como en graduación de bandas horizontales, a modo de marcas de agua casi, del texto de una página de la Biblia Políglota, la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso y un plano de Alcalá de Henares entre finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI, época de vida del cardenal. Usaba una tonalidad suave en del blanco al azul celeste, si bien hay tonos amarillos y ligeramente verdes en algunas partes, dotando de la visión de esta cubierta de cierto sosiego.

El interior del libro contaba con numerosas imágenes fotográficas en color, muchas de ellas en gran tamaño. Recogían cuadros, bustos, estatuas, imágenes de documentos históricos, edificios y calles de la ciudad, fotografías antiguas, diversos objetos que tenían que ver con el cardenal y se acompañaban también de planos antiguos. La mayor parte de las fotografías, casi todas, son de gran calidad al ser impresas, aunque aparecen un par con resoluciones de impresión digital baja.

Contaba el libro con dos prólogos, uno escrito por el propio autor, donde prácticamente se declara admirador del cardenal, lo cual repetirá a lo largo del libro en varias ocasiones y de diferentes modos, a veces de manera muy expresiva, cambiando el tono de estudio y ensayo, por otro más personal y de opinión del propio autor. El otro prólogo lo realizó ArsenioLope Huerta, exalcalde de Alcalá por el PSOE en la década de 1980 y activo investigador de diversos aspectos históricos de Alcalá de Henares, como uno de los miembros principales de la Institución de Estudios Complutenses, asociación a la que también pertenece Fonchi, por lo que se desliza una amistad y afecto entre ellos en esas páginas. Posiblemente sea de los últimos escritos de Lope Huerta publicados en libro, pues moriría en enero de 2021, recibiendo el más alto homenaje fúnebre desde el ayuntamiento, presidido en esos momentos por el alcalde Javier Rodríguez, por el PSOE.

Alfonso Jesús Martínez Marcos, “Fonchi”, nació en Alcalá de Henares en 1964. Como ya se ha comentado es miembro de la Institución de Estudios Complutenses, ejerciendo desde allí una pasión por la Historia desde una perspectiva aficionada, que no científica, pues él no es historiador de carrera, con las herramientas de conocimiento y análisis que la licenciatura da para ello. Sin embargo, Fonchi, profesor en la Universidad de Alcalá, es doctor en microbiología y parasitología por la misma Universidad de Alcalá. Cuenta con Másters de estudios dentro de su campo de conocimiento, tiene más de cincuenta cursos de postgrado realizados, es técnico superior, analística clínico e investigador universitario con varios trabajos publicados sobre diagnóstico y prevención de enfermedades parasitarias. Así pues, aunque no tenga la Licenciatura de Historia, no se puede decir que no sepa manejar y tratar el conocimiento.

El libro de Fonchi es una guía. De hecho propone un itinerario por los edificios y lugares que más directamente tienen que ver con Cisneros en la ciudad. Más aún, en los meses inmediatos a la publicación del libro y los posteriores al confinamiento se realizaron rutas turísticas siguiendo lo que él propone en su obra, siendo esta ruta cisneriana una más que ofrece la ciudad al visitante actual.

Se compone de tres capítulos, a mejor nombrar: bloques temáticos indicados visualmente con un triángulo de color diferenciado en su esquina superior. El primer bloque lo dedica a los estudios biográficos sobre el cardenal y notas cronológicas de su vida y lo que con él pasó tras su muerte hasta la actualidad. Esta parte recuerda bastante a las bibliografías comentadas clásicas de las investigaciones universitarias. Enumera y muestra visualmente las principales obras publicadas desde la primera aparecida en el siglo XVI hasta la actualidad, si bien no pasa a analizar en profundidad muchas de ellas. Deja constancia eso sí de un trabajo de exploración de las fuentes bibliográficas, no dando impresión de que haya habido un trabajo de investigación de las fuentes documentales. Sin embargo sí nos da entender que ha habido un proceso comparativo de los datos que ofrecen la gran mayoría de estas obras. Muchas de ellas, según podemos leer en ese apartado, Fonchi las rastrea no tanto en biblioteca sino en librerías de antigüedades, posiblemente también en Internet e intuyo que en los recursos electrónicos tanto de la Biblioteca Nacional como en los de la propia Universidad de Alcalá y la Universidad Complutense. Sobrentiendo también que ha hecho una labor investigadora en la biblioteca y archivo municipales principales de Alcalá, dada su condición tanto de investigador como de miembro de la Institución de Estudios Complutenses. Como sea, la información que nos ofrece parece indicarnos él mismo que es el compendio de estas obras puestas a su examen, contraste y juicio. Esto parece confirmarlo que nos ofrezca la vida del cardenal a continuación no en relato, sino en cronología y que en esta cronología nos ofrezca las diferentes versiones posibles que han barajado estas biografías, sin que haga el trabajo reflexivo del análisis del historiador. En todo caso, al hacerlo así, abre un abanico al lector para que pueda reflexionarlo por sí mismo, aunque el autor da algunas notas sobre las versiones más aceptadas. Al optar por el relato en cronología parece querer ajustarse al hecho, al acto tangible, sin su interpretación, aún a riesgo de que el hecho tangible esté indicando algo que realmente no sea como aparenta, de ahí la importancia del papel del historiador.

A continuación dedica comienza un bloque de iconografía sobre el cardenal Cisneros, no solo en Alcalá, sino también en el resto de España. Se podrá ver aquí cuadros, esculturas, bustos, medallas, billetes, sellos y hasta productos comerciales, como las antiguas cajas metálicas de las confituras de la pastelería alcalaína Salinas. Esta parte sirve como catálogo e inventario. No sigue tampoco un texto en relato y análisis. Se centra en situar en el espacio y en el tiempo cada obra artística y objeto, da sus detalles técnicos y cuando puede comenta su autor y su porqué de creación. En este caso es novedoso que tiene en cuenta la cultura popular haciéndose eco del arte efímero, como pueda ser la falla tipo valenciana que se hizo en 2017 con un ninot del cardenal que se quemó en Alcalá de Henares. Sin duda, si se desea rastrear el cardenal Cisneros en obras artísticas en torno a su figura, este es el bloque más importante del libro, ya que permite rastrear una gran cantidad de estas obras tanto desde el siglo XV como hasta los años más recientes del siglo XXI. Para historiadores del Arte puede serles además muy útil en este sentido.

La parte más extensa es el bloque tercero, dedicado al itinerario complutense que propone el autor siguiendo los lugares que tienen que ver de manera directa con el cardenal Cisneros. Prácticamente se trata de todo el casco histórico, que va desgranando desde su fisonomía previa al cardenal Cisneros a la posterior, hasta llegar a la actual. A la vez nos habla de personajes como Tomás de Villanueva, primer estudiante de la Universidad, o nos describe sin entrar en muchos detalles las principales obras de arte que podemos encontrar en ese itinerario. Principalmente va de edificio en edificio histórico, parando en comentarios sobre calles o plazas si es pertinente porque el cardenal actuara en ellas. A través de cada espacio comenta los diferentes hitos de la vida del cardenal, como por ejemplo cómo se hizo la Biblia Políglota  en la Universidad, o como influyó esta en las imprentas de Alcalá y la calle Libreros, por poner un ejemplo. Toma especial interés este libro por poner actualizados los detalles de intervenciones y actos en torno a estos espacios hasta casi la fecha de la publicación del libro, por lo que es el testimonio más actualizado de muchas de las nuevas reformas en la ciudad, aunque no recoge la peatonalización de la Plaza de Cervantes, antigua Plaza del Mercado, donde por fuerza se marcó la divisoria entre el espacio gobernado por el concejo y el espacio gobernado por la Universidad. Sí que recoge espacios desaparecidos, principalmente a lo largo del siglo XIX, aunque falten algunos detalles de algunos hechos que se comentan, pero que no se nos explica cómo desaparecen o cómo se amplían o cómo se desarrollan, según el caso, por ejemplo desaparece el intento fallido de llevarse los huesos de Cisneros a Madrid en el siglo XIX para crear un panteón de hombres ilustres.

Falta también crítica a algunos aspectos de la vida y gobierno del cardenal, tal vez también una desmitificación de varios elementos de su vida que se han ensalzado desde hace siglos buscando sin lograrlo su beatificación, pero se hace evidente que el autor es plena y apasionadamente partidario de Cisneros, llegando a incluir futuribles y expresiones de opinión sobre lo que se debiera hacer ya con los restos de Cisneros, ya con algunos de los sitios en torno a Cisneros.

El libro fue redactado para su fácil lectura, la que precisa una guía de un visitante. Quizá por ello no se adentra en muchas cuestiones y opta por ser catálogo y guía. Dentro de esa clave de lectura puede servir de libro de consulta al visitante y al propio alcalaíno interesado en su ciudad, pero también puede que sea hasta la fecha el libro más completo en cuanto a obras de Arte y arquitectura en relación directa con un hombre que sin ser rey llegó a gobernar como si lo fuera, asentando en España una incipiente cultura humanista que él condujo dentro del catolicismo, mientras que en otros países ese humanismo llevaban a menudo en esas épocas al cristianismo protestante de luteranos, calvinistas y anglicanos entre otros. Es en esa senda que el propio cardenal cometió riesgos, pues muchas de esas corrientes del cristianismo partieron también de la necesidad de traducir los textos sagrados a las lenguas vulgares y en eso estaba inmerso su proyecto de la Biblia Políglota. Si bien esta Biblia recibió el visto bueno y la bendición papal, posiblemente por el poder terrenal que acumulaba la Monarquía Hispánica, otro humanista que inició en el humanismo a aquella España, Erasmo de Rotterdam, a punto estuvo de ser excomulgado a no ser por defensa que hicieron de él los gobernantes españoles; no sería el único, otro personaje con peso en Alcalá de Henares, Ignacio de Loyola, también lo rozó, aunque él fue nombrado santo en lugar de acabar excomulgado.

Es una propuesta de conocimiento de la ciudad desde una perspectiva del cardenal Cisneros, lo que es una invitación a conocer el comienzo del humanismo en España. Como guía es un buen libro para el visitante.

 

 Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 12 de junio de 2022

En la fusión de dos mundos impares

Título: En la fusión de dos mundos impares
Autor: César Sobrón (poemas); Zia Mei (ilustraciones). 
Edita: César Sobrón Fernández (autoedición).
Imprenta: Safekat
Año de publicación: 2022 (1ª edición; Prólogo de María Jesús Montemayor).
Género: Poesía; Ilustración.
ISBN: 978-84-09-37940-8

 

César Sobrón cuenta ya con treinta y dos libros entre obras publicadas e inéditas. En su libro más recientemente publicado colabora con Zia Mei como ilustradora. Es en ese libro más recientemente publicado que nombra toda su obra dentro de la solapa interior de la cubierta. Aunque tal libro ha salido a la luz en 2022 con hasta dos presentaciones en el Pub O’Maylley’s de Alcalá de Henares, con acompañamiento musical de él mismo, en realidad fue un libro escrito en 1990.

César Sobrón, ya presentado en estas notas, nació en 1958. Se ha interesado por la música más étnica y de raíces, por lo que suele acompañar sus recitales de poesía con sonidos de instrumentos vascos, centroeuropeos, asiáticos, africanos y de otros lugares. Así mismo ha solido buscar la musicalidad en sus poemas. Como ya se ha anotado sobre él, también ha escrito prosa, pero fundamentalmente tiene una obra poética. Comenzó a adentrarse en las cuestiones artísticas en 1972, aunque no publicó su primer libro, Retazos andaluces, hasta 1986.

Este libro que anotamos hoy se llama En la fusión de dos mundos impares, cuya creación es de 1990, aunque por el texto de algún poema podríamos pensar que, por contexto histórico, algún poema fuera de 1991. El proceso de composición, en todo caso posiblemente comenzó dos años antes, en torno a 1988, pues la obra es en realidad una compilación de poemas de amor a María Eugenia Heras, Ieni, su pareja, a la que conoció precisamente dos años antes de crear esta obra. Así lo explica y lo deja traslucir en la obra, pero es explícitamente mencionado en el antepenúltimo poema.

Se trata de un extensísimo poemario de más de doscientos poemas breves acompañados de ilustraciones de Zia Mei, nacida en León  en 1973, también es una dinamizadora de eventos culturales en Alcalá y ha intervenido en muchos libros complutenses recientes. Animado por Ieni a publicar estos poemas en 2022, César Sobrón invitó a Zia Mei a participar. No era la primera vez que colaboraban. Después de ilustrar Cuentos al canto del gallo (2014) de Consuelo Giménez, aportó ilustraciones para varias publicaciones y carteles hasta que el siguiente libro que ilustró solo ella fue Relatos impresionistas, de César Sobrón. Posteriormente ilustraría Rota, de Mariam González, y participaría con más ilustradores de una edición ilustrada del Romancero gitano, de Federico García Lorca.

En este caso, los coloridos dibujos de Zia Mei quedan acotados a uno solo en color, justo en la portada de la cubierta, donde sobre fondo blanco vemos un pozo por el cual una cornucopia lanza sus bienes frutales a un pozo sujeto por una polea que tiene al otro extremo otro pozo sujeto por otra polea y por donde sale una especie de detritus que bien podría ser una defecación como humus para que vuelva el proceso de la vida. Si se le da la vuelta al libro la posición de las bocas del pozo es válida también para que la boca de abajo sea la de arriba y al revés. Es un resumen de visión de dos mundos impares, o sea diferentes, que se fusionan y se necesitan para poder continuar y completar la vida. Es también la ilustración y tema de un poema, y es un resumen poéticamente estético de la idea el libro, la vida que crea vida mediante a través de ser elementos complementarios.

En la contraportada aparece un breve comentario de Ieni Heras, mientras que el prólogo queda reservado para María Jesús Montemayor. El libro fue sacado adelante y publicado por el propio César Sobrón. Como se ha dicho es un libro muy extenso, con un muy elevado número de poemas, lo que hace que a veces haya que tomar descansos, salpicados algunos de ilustraciones en blanco y negro de Zia Mei. Entre ellas el preciosismo de que las páginas pares e impares tengan maquetaciones de página y encabezados diferentes, pero iguales entre sus iguales. Siendo además que la paginación par cae en la parte superior acompañada de un pescado, mientras que la impar cae en la parte inferior acompañada de un pájaro. Solo hacia la última página pescado y pájaro se juntan. Es por tanto un libro cuidado, preciosista en el detalle estético que, por otra parte, también maquetó Zia Mei, con lo que jugaba la ventaja de tener una visión total de lo que quería hacer entre ilustraciones y acabados de maquetación. Todas las ilustraciones están en líneas claras, prácticamente no hay ninguna con sombreados. Siguen un estilo conceptual en línea con los poemas que ella elige ilustrar, aporta Zia Mei una visión surrealista a la obra, visión muy personal suya, pues César Sobrón no es un autor que recurre al surrealismo, suele ser muy directo y centrado en ideas concretas. Valga por destacar los cuerpos de mujer y hombre cuyo interior son carreteras con rotondas, las cabezas tuertas que han lanzado sus ojos al aire, dos serpientes mordiéndose mutuamente la cola en forma de corazón, un león con pata de cabra y cola de dragón, formas surrealistas, innumerables hojas con entramados interiores que nos recuerdan un poco el arte islámico, entre otras muchas imaginaciones siempre fecundamente imaginativas. Es una combinación de estilos, uno desde las letras, otro desde la ilustración, que hace honor al título, En la fusión de dos mundos impares.

César Sobrón es un autor que tiende a la poesía sencilla. Simplifica los recursos a un texto claro desde el que lanzar ideas que conforman toda una visión de la vida, una forma de vida. Básicamente esa idea consiste en el amor al otro, en el amor de pareja como motor, en el respeto al otro sin que el amor implique que una de los partes se vea sometida o dependiente al extremo de la otra, en la diferencia que nos complementa y nos completa cuando nos respetamos, en la belleza de lo sencillo como secreto de la vida, la humildad, la generosidad y el apoyo sin nada a cambio, aunque se reciba complementariedad. Todo esto, en este poemario concreto, lo centra evidentemente a su amor por Ieni. Prácticamente nos narra su relación con Ieni en un lapso de tiempo que puede ser esos dos años. Incluye incluso una referencia a un embarazo de Ieni. La pareja real tiene dos hijas. Estos poemas probablemente fueron creados como pequeñas composiciones de César para ella en principio dentro del desarrollo de sus vidas privadas, por lo que su aparición en libro es lo que hace que sean una compilación, y como tal casi sirven también de relato de esa historia de amor. No falta en el poemario algún poema donde parece que hubiera alguna crisis cuando se habla de la tristeza de Ieni que César poeta desea solucionar. De ese modo este libro nos abre las puertas a su intimidad, hablamos de la intimidad más emocional de su enamoramiento, aunque aparece algún poema ligeramente erótico o que trata el tema erótico desde una visión de amor muy sentimental incluso tratando un asunto carnal. Evidentemente lo carnal y lo sentimental son dos partes de lo mismo en un amor verdadero entre dos personas.

No es la única temática del libro. El amor entre ellos es fundamental como tema central, se trata desde varias situaciones emocionales, siempre con cierta veneración de él por ella, pero no es la única temática. Unos pocos poemas pondrán el contexto histórico de su tiempo de escritura. Apuntan directamente a un panorama bélico ante el que César Sobrón se declara abiertamente contrario. Se trata de la Primera Guerra de Irak, también conocida como Guerra del Golfo Pérsico y Crisis del Golfo Pérsico, que se produjo entre 1990 y 1991 tras invadir Irak al pequeño Estado de Kuwait en busca de una salida al mar y ampliar sus ya enormes reservas de petróleo. Esta guerra movilizó a Estados Unidos en favor de Kuwait y por esa misma movilización a sus aliados de la OTAN y la SEATO. Un año antes, en 1989, había caído el Muro de Berlín y a lo largo de 1990-1991 el Pacto de Varsovia estaba en descomposición. La propia Unión Soviética desaparecería en los últimos meses de 1991, pero entre los avisos y preparativos de guerra en 1990 y la guerra en sí centrada en los primeros meses de 1991, la Unión Soviética llegó a amagar con intervenir a favor e Irak, cosa que no hizo por lo evidente de su propia situación interior. Era el final de la Guerra Fría. Aquella guerra de 1990-1991 fue la primera en la que España participaba internacionalmente en muchas décadas, a la vez que era la primera que contaba con una gran cobertura mediática casi en directo y con modernas armas de precisión. Fue además un desastre ecológico de enormes dimensiones. Los bombardeos nocturnos se retransmitían en los telediarios para gran escándalo de una época en la que nunca se había visto antes una guerra en directo, en el mismo momento. Hubo movilizaciones contra la guerra y estos poemas en el poemario de Sobrón evidentemente responden a ese momento de gran tensión internacional. Tienen un carácter pacifista y de denuncia contra los que promueven las guerras y contra sus intereses, siendo la vida el mayor bien posible. Tiene en cierto modo un dedo acusador a Estados Unidos, protagonista de esos bombardeos y con intereses en el petróleo iraquí. No olvidemos que esta guerra empalmará en el futuro con la Segunda Guerra de Irak iniciada en 2003 como derivación de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Como sea, algunos de estos poemas hacen pensar que la composición del libro no acabó en 1990, sino en 1991. Pone al libro de actualidad y atemporal, no solo por el amor siempre actual y atemporal de César e Ieni, y el amor mismo en sí como atemporal y actual, sino también como denuncia de todas las guerras, como algo contrario a la vida, por tanto al amor. César en ese sentido no mencionó explícitamente el conflicto de Irak ni a ninguno de sus protagonistas, aunque se hace evidente si se piensa en su contexto, por ello mismo en una situación de hoy día en la que la Federación Rusa ha invadido Ucrania y el mundo anda lanzando acusaciones y advertencias de guerra internacional como en aquellos días, el poemario en esta parte es un poemario de actualidad.

(…)
Sufrimiento innecesario.
Obstinación obstinada.
Destructura destrucción.
(…)

Dice en uno de esos poemas contra la guerra. Uno, por otra parte, de los más largos del libro que la propia Zia Mei, captando la esencia del contexto y la actualidad del momento, ilustró a doble página con un águila con las alas extendidas. El águila calva es el animal símbolo de Estados Unidos, y en la Rusia actual un águila bicéfala es el suyo.

La sencillez de César busca su acomodo en las reiteraciones diversas. Abundan en él los paralelismos entre versos, las anáforas, las aliteraciones, las enumeraciones, la repetición de comparaciones y metáforas, etcétera.

Azul es la tinta que recorre
la blancura de tu piel.
Azul es la porcelana
que envuelve la blancura de tu piel.

Tinta para diluir
las dudas y sus abismos.
Cielos para construir
realidades y paraísos.

A menudo esto hace que muchos de los poemas parezcan breves reflexiones muy al estilo de las que escriben a modo de poemas muchas y muchos poetas muy jóvenes en las redes sociales de unos pocos años a esta parte. Alguno de los poemas se aproximan a una especie de haiku japonés, lo que no es de extrañar, pues César Sobrón también ha trabajado estos poemas orientales en otros poemarios, alguno de ellos quizá de composición coetánea a estos poemas.

Solo me siento
y me siento solo,
y mi soledad me hiere.

En este ejemplo no contendría la asimetría donde los japoneses encuentran la perfección y belleza, pero sí condensa el ejemplo de reflexión casi al estilo oriental que César parece trabajar en ocasiones.

La libertad es otro de los temas que flota entre todos los poemas, en ocasiones, pocas, parece que se colaran referencias a algunas ideas ya lanzadas por Miguel Hernández y cantadas por Joan Manuel Serrat, aunque con giros considerables.


Para tu vientre
Tengo reservados los mejores bailes
Los ritmos calientes

El primer verso sin duda nos recuerda aquel de “salvo tu vientre”, donde Hernández escribía a la vida centrándose en la vida que su esposa gestaba de su acto de amor.

El poemario está escrito siempre lejos del conflicto, desde una visión muy positivista. Sobrón escribe su visión de la vida, a veces pareciera hacer recomendaciones sobre la vida al lector, en torno a vivirla en el momento y con amor, sin otro agobio, pero prácticamente queda resumido en el siguiente poema:

 Ieni llena.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 4 de junio de 2022

Historias de la Tierra Media. [vol. II]

Título: Historias de la Tierra Media. [vol. II]
Autores: Alberto Cerezo y Santi Álvarez-Dardet.
Editores: Autoedición: Alberto Cerezo.
Año de publicación: 2021 (2ª edición).
Género: Cómic; Ilustración; Novela Gráfica; Arte; Pintura.
ISBN; Depósito Legal; Creative Commons: No consta

 

Alberto Cerezo vuelve a ilustrar, adaptar y dar guion a Tolkien con la colaboración de Santi Álvarez-Dardet en esas ilustraciones. Si el anterior libro sobre Tolkien nos traía en cómic Historias de la Tierra Media, con El Señor de los Anillos como eje en el que también aparecían otros relatos relacionados del mundo Tolkien, ahora vuelve a publicar Historias de la Tierra Media. No se trata del mismo libro ampliado ni cambiado. Es el segundo volumen, pero esto solo se nos indica en la última página del libro. Visualmente quedan diferenciados por tener el primero una cubierta con fondo negro y el segundo tener la misma tipología de letra y el mismo título de la mano de Julián Martínez Martín, pero el fondo queda en una tonalidad ocre con motas que recuerda el de los pergaminos. Solo con esta presentación Alberto Cerezo vuelve a mostrarnos su personalidad creativa donde nos viene a mostrar que no es solo un cómic, es algo más, un producto cuidado desde una visión artística, pues luz y sombra andan en disputa en los mundos de Tolkien desde el origen de sus relatos. De hecho es lo que mueve sus historias, siendo además que El Señor de los Anillos solo es el desenlace de una historia antigua que se remonta al origen del mundo, por lo que es Historia antigua y es que en este segundo volumen, como genialidad, Cerezo no se adentra en más historias paralelas al primer volumen, no lo ubica desde un plano donde alguien narra el pasado después de aquel primer volumen, sino que regresa al pasado. Al  pasado más inmediato narrando El Hobbit, la historia previa del anillo de poder en el momento en el que al acabar aquella hazaña comenzará la de El Señor de los Anillos. Pero también va al pasado más remoto, pues si bien el segundo volumen empieza con la historia dicha, continúa con El Silmarilión y otras historias, que narran a modo de cosmogonía el origen del mundo y de las historias que ineludiblemente desembocan en aquel pequeño hobbit que se hizo con el anillo y por misión debía destruirlo. Así pues, Cerezo narra las historias de Tolkien no de atrás hacia delante, sino que invierte el tiempo de adelante hacia atrás, indicándonos así en esa narrativa un concepto sobre el orden de las cosas y sus causas aparentes.

El libro ha sido publicado por el autor en 2022 en una tirada menor que el anterior, lo que lo transforma en una rareza al ser un poco más difícil de conseguir. Salvo los fondos de la portada ya mencionados, sigue las mismas cuestiones formales, por lo que son dos libros a tener uno junto al otro.

Las viñetas siguen siendo acuarelas apaisadas que ocupan el ancho de la página a dos viñetas por página, aunque en esta ocasión aparecen páginas con tres viñetas y hay dos páginas en el libro cuya ilustración ocupa todo el papel. Se trata de un cielo nocturno y otro con un mar revuelto donde se ha suicidado un personaje. Artísticamente hacen que el lector remonte la vista al cielo, de donde manan las historias antiguas y sus leyendas, a la vez que estilísticamente sirven de divisoria entre las tres historias principales que componen la obra, cosa que se evidencia más al no contener texto, a diferencia del resto de viñetas.

Más audaz es aún viñetas combinadas entre sí que aún enmarcadas en el marco de viñeta, rompen ese marco para mostrarnos por ejemplo al hobbit invisible en la cueva de los enanos observando al dragón dormir sobre su tesoro. Visto en conjunto vemos una escena formidable y épica, si nos detenemos a observar siguiendo la ruptura del marco por la mitad de la escena, vemos como el autor nos invita a fijarnos en los detalles de enano y de dragón por separado y a reflexionar individualmente en las circunstancias de cada uno, a recrearnos con eso, a la vez que también nos invita a esa doble reflexión de todo el conjunto si ignoramos la ruptura del marco. Este recurso lo usará en varias ocasiones en este libro, ampliando así las líneas narrativas de un mismo momento, lo que es bastante estimulante y aumenta la épica de lo dibujado al lanzarla a varios planos. Si un narrador puede hacer esto por partes usando varios párrafos, el artista lo logra con esas rupturas visuales de un golpe de vista que nos invita a lanzar más golpes de vista.

Cada ilustración sigue siendo también acuarelas muy potentes.

Ahora aparecen muchas más sombras, difuminados, siluetas… y aunque aparecen dibujos de fina línea claramente figurativos, lo que predomina es la pincelada y la mancha de colores de las acuarelas, creando así una obra muy impresionista y que invita también a removernos emocionalmente por dentro al tener un carácter también expresionista. Sombras y luces sin términos medios se suceden acompañando los estados de ánimo de los protagonistas o bien siguiendo las situaciones que les ocurren. De los blancos como focos de luz en los fondos azules casi níveos de cuando el hobbit se hace invisible a los oscuros humos con pinceladas de rojo ardiente en las ciudades y campos en guerra. La serenidad la traen verdes pausados en las panorámicas de los campos. En este transmitir sensaciones tenemos también las sombras negras combinadas con los blancos y azules de las montañas, que parecen así más que bucólicos paisajes en manos de otro autor, rudos lugares llenos de vicisitudes que aumentan los esfuerzos de los héroes, como así lo transmite Tolkien también. Ni que decir tiene que el rojo sanguinolento de la piel del dragón lo dice todo de ese personaje incluso antes de que haya tomado partido en el relato. Espectacular queda y lleno de violencia en la página 206, donde como en un cuadro el dragón aparece en silueta en violentos amarillos y naranjas con penachos negros, destruyendo con su fuego una ciudad. Se ha sabido manejar las agudas de tal modo que han sido dirigidas y puestas en mayor o menor intensidad para transmitir desde la serenidad a lo brutal, desde el frío al calor, desde la ira al amor, en cada momento que ha sido necesitado. Esto es una vez más lo que diferencia a Cerezo como un artista que crea un cómic que trasciende el cómic.

La noche creada en manchas de la página 266 muestra como un cuadro de arte contemporáneo una escena que nos es perfectamente comprensible más allá de lo pensable si se nos hubiera mostrado como escena suelta. Todo recurso del arte moderno cobra sentido asequible para cualquier lector, y eso es por ese poder expresionista que se le ha dado. Hasta escenas que pasarían por obras surrealistas aunque cobran todo un sentido lógico dirigido a la emocionalidad más irracional. Por supuesto las formas aparecen. Los personajes y los lugares son definidos en líneas y son los colores de sus acuarelas los que los varían a nuestros ojos haciendo que les comprendamos por dentro, no solo por fuera. No solo se narra una historia, sino lo que esos personajes vivieron en esa historia. Quizá por ello mismo en algunas viñetas aparecen imprecisos. Por supuesto que el autor los podría haber precisado, como demuestra ampliamente cuando los desea, pero cuando los muestra en apenas unos rasgos o unas pinceladas lo que retrata es algo más que el físico del personaje.

No es raro encontrar escenas grupales donde el único definido es el o los protagonistas, mientras que los demás son meras sombras, a veces amenazantes, a veces personas a merced de las decisiones o actos de aquellas otras. Todo depende de la escena, pero el recurso se entiende y en cada momento estimula la mente como debe. Incluso en los paisajes a veces parece que entre las aguadas se descubriera algún ser, alguien, cuando ocurre algo trascendente.

Una de mis escenas favoritas es un bosque con poca luz donde los diferentes planos se dibujan con entramados en diagonal indicando un juego de luces y sombras del filtrado del sol.

El origen del mal en la Tierra Media queda narrado en esta obra, así como el combate entre la luz y la sombra. Se nos muestra además como todo es en realidad una tragedia que habría de llevar a la supervivencia solo de los hombres al final del proceso de todas las guerras por haber, que se narrarán, que se narraron, en el primer volumen. Se llena así de múltiples historias trágicas a modo de historias clásicas griegas. Acabada la historia del hobbit la narración abandona en mucho su ritmo con diálogos para tomar la voz de un narrador que narra a modo de cronista de la Historia del mundo. El cénit de la tragedia para con quien esto escribe está en la historia de Turambar y Niniel. En ella se recoge una tragedia personal y familiar que en sí misma condensa la tragedia de la Tierra Media.

Las guerras y alianzas se suceden, como se suceden las codicias, las envidias, venganzas, amores y desamores.

Cerezo se toma una pequeña licencia a expensas de Tolkien, dota de mayor protagonismo que en su novela original a Fili y Kili, dos mujeres enanas cuyo espíritu es independiente y guerrero. Son ellas las protagonistas de algunos hechos que, por la lógica del desarrollo de la narración original, debieron no solo afrontar, sino ser las principales heroínas, pese a que Tolkien no desarrollase sus papeles como aquí se hace.

Una vez más, una obra de arte.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".