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sábado, 3 de diciembre de 2022

Acta Sanctorum (Hechos de los santos)

Título: Acta Sanctorum (Hechos de los santos).
Autores: Varios autores, dio comienzo Jean Bolland (hipotético texto de Aurelio Ambrosio -San Ambrosio-, posiblemente anónimo).
Editor: Compañía de Jesús.
Año de publicación: 1643-1883 (1ª edición de la 1ª época); 1883-actualidad (1ª edición de la 2ª época).
Género: Hagiografía; Religión.
ISBN/Depósito Legal/Creative Commons: [Estas opciones solo comienzan a existir a partir de los siglos XX y XXI, dependen de cada publicación]

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Título: Acta Sanctorum (Hechos de los santos).
Autores: Varios autores, dio comienzo Jean Bolland (hipotético texto de Aurelio Ambrosio -San Ambrosio-).
Editor: Patrimonio Digital de la Universidad Complutense de Madrid y Biblioteca Digital de Castilla y León 
Año de publicación: Siglo XXI (1ª edición en Internet).
Género: Hagiografía; Religión.
ISBN/Depósito Legal/Creative Commons: [Reproducciones digitalizadas de los libros originales]


Habiendo anotado ya los primeros autores que mencionaron a Alcalá de Henares en libros, incluso alguno de ellos habiendo vivido en la ciudad, y sabiendo que estos dan comienzo en el siglo I antes de Cristo, en el inicio del Imperio Romano, ya hemos podido ver qué autores romanos, visigodos, mozárabes y musulmanes, así como varios de los cristianos de la Edad Media, eran. Toca recordar hoy, al margen de lo que los mozárabes dijeron siglos después, que fue san Paulino de Nola, el cual vivió en Complutum un tiempo con su esposa en el siglo IV, quien mencionó por primera vez que existía un culto a una tumba de un mártir cristiano en Complutum, sin mencionar quién era el mártir, pero que allí enterró a su hijo de días de edad. Pocos años después, pero en el siglo V, aún dentro del Imperio Romano, será Prudencio quien dijera que aquella tumba tenía dos niños martirizados llamados Justo y Pastor. Y sería san Ildefonso de Toledo quien en el siglo VII, en el periodo visigodo, dijera que los restos de Justo y Pastor y la tumba fue encontrada por san Asturio, primer obispo de Complutum, pocos años después del texto de Prudencio. Insisto que sin repasar ahora lo que luego escribieron los mozárabes, y recordando que ya está todo comentado en sus respectivas reseñas de sus libros en cuanto a la aparición de Alcalá de Henares, y aún teniendo en cuenta que entre medias los mozárabes  mencionaron también a san Félix de Alcalá, de dudosa existencia, aunque la Iglesia le da por existente, a pesar de que solo le menciona un único autor, pues anotado todo esto, quedaba por hablar de aquella época de san Vidal, padre de Justo y Pastor, y el cual no fue mencionado a lo largo de los siglos por nadie. 

Si la historia de los santos niños Justo y Pastor les ubica su muerte a comienzos del siglo IV, su culto es referido a finales de ese siglo y el encuentro de su tumba y restos en el comienzo del siglo V, la historia de su padre no aparecía. Tampoco apareció ni se nombró a Vidal durante el Reino Visigótico de Hispania, ni en las crónicas medievales de los mozárabes, ni de los cristianos. Teóricamente habría escrito sobre él Aurelio Ambrosio (san Ambrosio) y de ser cierto, este sería otro autor del Imperio Romano en mencionar a Complutum. Habría nacido en Tréveris en torno al año 340 y muerto con seguridad en Milán en 397. Hablamos por tanto de un autor contemporáneo a san Paulino de Nola, el primero en mencionar la existencia de mártires en Complutum, como hemos dicho. Ambrosio era hijo de una mujer de gran cultura que el educó cmo intelectual y en el cristianismo. Se transformó en uno de los fundadores de la Iglesia cristiana católica apostólica y romana de Occidente, en contraposición a la ortodoxa de Oriente. Fue obispo de Milán, asceta, confrontó con los cristianos arrianos, se ganó el favor del emperador Teodosio y escribió numerosos libros y textos de teología. Entre esos textos se le atribuyó uno llamado La pasión de san Sebastián, narraba la vida y martirio de este santo, que previamente había sido un soldado romano. En esta pasión nombrará a un grupo de mártires ejecutados en Campania (región de Italia), entre los que figuran dos que afectan a Complutum, san Urbano, que sería el Papa Urbano I entre los años 222 a 230 y el cual cuenta con una calle en Alcalá de Henares hoy día, y san Vidal, que es quien ocupa la mención más detallada de Complutum, pues la relación de Urbano con Alcalá es pasajera y en general se considera hoy día que se escribió su vida sin fundamentos. Habría una mención a san Félix, ubicando su martirio en el Imperio Romano, y no en la Córdoba musulmana que citaron los mozárabes. En todo caso, estudios posteriores sobre ese texto indican que probablemente el autor no pudo ser san Ambrosio porque tenía elementos muy claros del siglo V, y no del IV, por lo que sería un texto anónimo.

Sea como sea, aquel texto atribuido a san Ambrosio fue incluído como el capítulo XI de una extensa obra ininterrumpida llamada Acta Sanctorum (Hechos de los santos). Fue llamado tal capítulo "Hechos de san Sebastián". Fue en ese momento que reaparece con fuerza la figura de san Vidal al santoral. Era una obra propia de la Contrarreforma religiosa del Barroco, pues se publicó su primer tomo en 1643. El autor inicial era Jean Bolland, un sacerdote jesuita belga nacido en 1596 que aprendió muchos idiomas que le ayudaron a leer todo tipo de vida de santos y eso le llevó a compilarlos e iniciar esta obra ingente e inmensa que continuaron desde entonces numerosos teólogos todos pertenecientes a la Compañía de Jesús. 

Es una obra en muchos volúmenes que tuvo una primera época hasta 1883, atravesando todos los problemas de la Compañía de Jesús a lo largo del tiempo y con los sucesos de la Historia. El gran número de personas que intervienen hace que se vuelva una obra con un excesivo número de comentarios, muy erudita, pero que resulta al final una colección de hagiografías en muchos casos sin los fundamentos de la investigación necesarios, cae en una categoría incluso más baja que las crónicas, sería un pseudocronicón al dar por bueno no solo cosas venidas de todo tipo de fuentes no comprobadas, si no también de valoraciones y convicciones personales de los autores,  así como posibles imaginaciones. 

A partir de 1883 comienzan una segunda etapa donde se proponen hacer biografías hagiográficas de todos los santos del calendario, lo que hace que al irse agrandando el número de santos y beatificados la obra se siga publicando hoy día. Es una oba en constante publicación desde 1643 a la actualidad. Quienes escriben estos dentro de la Compañía de Jesús son de la Sociedad de Bollandistas.

San Vidal en este caso, y aunque es una de las biogafías de 1643 que se escribieron basándose en un texto supuesto de san Ambrosio y que probablemente no tiene comprobaciones ni fundamentos para sus afirmaciones, por tradición oral habría sido un soldado romano nacido en Hispania, en Tielmes (en Madrid) y movilizado en Italia, donde se casó. Regresó a Hispania, ocurriendo en el regreso la muerte de su esposa, pero se casó por segunda vez y se instaló en la actual Los Santos de la Humosa. Su segunda esposa era cristiana y por ella se convirtió. Educaron a sus hijos Justo y Pastor en esta religión. Justo habría nacido en 295 y Pastor en 297. El año del nacimiento de su hijo menor habría regresado a Italia de nuevo, no sabemos muy bien porqué, donde sería martirizado por su religión en Campania junto a otras personas perseguidas por un edicto del emperador Diocleciano. Murió ejecutado en 297, aunque hay historiadores que ubican la muerte en 293 y el nacimiento de sus hijos los adelantan en fechas. Justo y Pastor serán martirizados y ejecutados en Complutum en 304, aunque otras biografías indican el año 306.

Actualmente san Vidal también tiene calle en Alcalá de Henares.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 1 de octubre de 2022

Poemas

Título: Carmina.
Autor: San Paulino de Nola (Poncio Meropio Apio).
Editor: [San Paulino de Nola (Poncio Meropio Apio)].
Año de publicación: Entre 392 y 393 (1ª edición).
Género: Poesía.

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Título: Poemas.
Autor: San Paulino de Nola (Poncio Meropio Apio).
Editorial: Gredos.
Año de publicación: 1981 (1ª edición).
Colección: Biblioteca Clásica Gredos.
Nº de volumen en la colección: 335.
Género: Poesía; Hagiografía.
ISBN: 978-84-24927615

 

El cuarto autor en mencionar a Alcalá de Henares  en un libro vuelve a hacerlo como Complutum, pues aún era ese su nombre. Seguía siendo época del Imperio Romano, pero ahora era finales del siglo IV. Hay que recordar que la tercera vez había sido en la Geografía de Ptolomeo, en la primera mitad del siglo II. Así pues, había pasado un siglo y medio. Lo hizo oro autor universal, tanto en las letras como en la religión cristiana, Paulino de Nola, transformado en santo, San Paulino de Nola, poco después de morir. Escribe sobre Complutum en unos poemas con carácter autobiográfico, aunque por primera vez dejó constancia de la existencia de unos mártires cristianos y un relativo culto a ellos en el lugar. Poniéndonos en contexto, el año 304, casi un siglo antes de los poemas de Paulino de Nola, el emperador Diocleciano creó un nuevo edicto de persecución contra los seguidores de la religión cristiana que incluía la pena de muerte contra aquellos que no quisieran abjurar. En complimiento con el edicto, las autoridades en Hispania encontraron en Complutum a una serie de personas que no abjuraron de ser cristianos. Los dos casos más famosos fueron dos niños llamados Justo y Pastor, que fueron martirizados y ejecutados, se les cortó la cabeza o degolló. Estos niños fueron hechos santos y empezarán a conformas otro de los mitos fundacionales de Alcalá, en este caso desde la perspectiva cristiana. Hoy día sabemos que no fueron los únicos ejecutados por el edicto, pues al menos otras siete personas lo habrían sido antes que ellos. Estos niños habrían sido enterrados en el Campo Laudable, a las afueras de la ciudad. Diocleciano acabaría sus días en 305 y el Imperio seguiría su Historia dando vueltas hasta que en 311 el emperador Constantino decretó la total libertad religiosa. Esto permitió la conversión de numerosas personas, así como la salida a la luz de los cristianos ocultos. En este florecimiento de creyentes aparecieron publicaciones religiosas cristianas, así como hagiografías y una búsqueda de testimonios de aquellos que habían muerto por su fe, algo parecido a lo que hoy llamaríamos recuperación de la memoria histórica.

Paulino de Nola nació después de aquellos hechos, pero ya en tiempos donde se producía esa recuperación de la memoria reciente. Paulino nació en 355, en la Galia. Fue educado por el poeta Ausonio, el más reconocido de su época, porque sus padres eran de una saga de senadores y cónsules romanos. Se trasladaban de Nápoles a Milán en función de sus trabajos. El propio Paulino, que nació siendo llamado Poncio Meropio Apio, fue senador hasta el año 378, año en el que dimitió para irse a Nola, en lugar de Capua, porque allí se veneraba a San Félix y le interesaba conocer ese culto. Él era pagano, seguía la religión clásica grecorromana, pero le interesaba conocer la nueva religión cristiana atraído por las biografías de los mártires. En 389 se trasladó a Hispania, aquí conoció a Teresia o Teresa, una mujer cristiana que será la que comenzará a instruirle y atraerle en la fe. Llegó a casarse con ella y convertirse al cristianismo. En algún momento vivieron en Complutum y tuvieron un hijo, Celso, que en el año 392 murió a los ocho días de haber nacido. Nuestro autor decidió enterrarlo junto a la tumba de uno de los mártires a los que la gente rendía culto en la ciudad. Marcó su vida al volverse introspectivo y abandonar su vida tal como la había llevado. Llegó a hacerse sacerdote primero y después nombrado obispo por aclamación popular. Lo fue de Barcelona al año siguiente, 393, año en el que abandonó España y se fue a Nola, de donde fue también obispo. Fue en ese momento que cambió su nombre al de Paulino, o "Seguidor de Paulo", esto es: de San Pablo.    

Combinaba ritos y creencias paganas con ritos y creencias cristianas. Su interés estaba en conciliar ambas creencias transformándolas en un sola a favor de Cristo. De ese modo esperaba también atraer a más personas y darle coherencia a la fe tal como se había vivido en todo tiempo vivido. De este modo quedó constancia que sus rituales eran una extravagancia mezcla de acciones simbólicas grecorromanas y acciones simbólicas cristianas. En medio de todas estas cuestiones él escribió numerosas cartas que se han conservado. Conocía a todos los intelectuales de su época. Él mismo era considerado el poeta más perfecto del momento, efectivamente también escribía poesía, en la que trataba de conciliar lo dicho: lo grecorromano con lo cristiano, y unirlo en uno. De todos estos escritos trabó amistad con San Ambrosio, a quien vio en persona en 393, cuando marchó a Italia a ocupar el obispado de Nola por la aclamación popular. Eran los tiempos en los que los bárbaros germanos amenazaban Roma.  Se encontraba en Roma cuando murió con él su esposa Teresa en 409. En 410 el visigodo Alarico asedió la ciudad y entró saqueándola y arrasando todo. Paulino de Nola mismo será hecho prisionero y esclavizado en África. Soñó siendo esclavo con ser uno de los jueces del final de un rey y al contar su sueño este se hizo realidad, por lo que se le creyó profeta y se le permitió pedir algo para calmar a Dios. Pidió su libertad y la de todos los esclavos de Nola. Se le concedió. Murió en 431.

Paulino de Nola escribe de Complutum en los días en los que reside en ella. Lo hace en su poema XXX y en el XXXI para hacer referencia al hecho autobiográfico de la muerte de su hijo Celso y de su enterramiento. Sin embargo, no menciona el nombre ni de Justo ni de Pastor, solo dice que Teresia y él lo enterraron al lado de la tumba de uno de los mártires que se veneraban en la ciudad. Ha sido la tradición posterior la que ha dado por nombre a aquel mártir el de Justo y lo ha reconocido como el niño hermano de Pastor, ambos mártires en Complutum. Sin embargo, a la vista de lo que sabemos, podría ser ese mártir u otro en la ciudad. Como sea, de lo que sí deja constancia Paulino de Nola es de que en la ciudad se realizaba un culto a los mártires ejecutados hacía casi un siglo por su fe cristiana, y ese culto derivaba a la vez del que en el paganismo grecorromano se hacía a algunos muertos de los que se creía que podían ser intermediaros con los dioses o semidioses, divinizados por alguna razón. En cierto modo lo que nos cuenta Paulino de Nola desde un poema sobre la muerte y los mártires inocentes es que se producía la memoria histórica y el sincretismo en favor de Cristo, a la vez que le era ineludible pensar que su hijo de ocho años podría alcanzar algo de la salvación  en Cristo enterrándolo junto a un hombre santo que recibía culto y debía estar en relación entre los hombres y Dios. Y todo esto en unos poemas donde se deja constancia a la vez de que en Complutum, ciudad notable del interior de Hispania, existía un culto cristiano y contaba con mártires.
 
El poema por tanto sería de 392 y se publicaría dentro de su obra Carmina (Poemas), que debió publicarse en algún momento de esa década de 390.

 Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".