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viernes, 20 de febrero de 2026

Alcalá de Henares en 1654

Título: Alcalá de Henares en 1654.
Autores: Manuel Moncayo Molina (poema); Javier Rivera (coordinador) y Macarena Moralejo, Vicente Sánchez Moltó y Francisco Peña (análisis). 
Editora: Editorial Universidad de Alcalá.
Año de publicación: 2024 (1ª edición); 2025 (2ª edición, revisada; prólogo: José Vicente Saz, rector de la Universidad de Alcalá.)
Género: Poesía; Historia; Biografía; Literatura; Ensayo.
ISBN: 978-84-10432-23-9
 
Dentro de los actos conmemorativos del 25º aniversario del nombramiento de Alcalá de Henares como Patrimonio de la Humanidad a finales de 2024, la Universidad de Alcalá presentó la primera edición de un libro llamado Alcalá de Henares en 1654, el cual tenía un enorme subtítulo que era el título original de un poema que se publicaba por primera vez en la Historia, pero que fue escrito en ese año 1654: Descripción de la Villa de Alcalá de Henares que hizo Don Manuel Moncayo de Molina, natural de la villa de Villaescusa de Haro, siendo cursante en ella, de edad de 18 años. Año de 1654. En octavas. Presentó por entonces el libro Javier Rivera, que a la postre era el coordinador de una serie de ensayos con análisis históricos, biográficos y literarios. Rivera es Catedrático de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Alcalá y era presidente de aquellos actos conmemorativos. Él mismo era coautor de uno de los ensayos, siendo la otra parte Macarena Moralejo, profesora del Departamento de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid. Los otros autores de los ensayos eran Vicente Sánchez-Moltó, cronista oficial de Alcalá de Henares y archivero, y Francisco Peña, doctor en Filología, profesor honorífico de la Universidad de Alcalá y miembro del Instituto Universitario de Investigación Miguel de Cervantes. El libro tenía por prologuista a José Vicente Saz, rector de la Universidad de Alcalá. Todos estos textos evidentemente fueron escritos en 2024 con motivo del hallazgo fortuito en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia de un poema escrito en 1654 por el citado Manuel Moncayo Molina. En 2025 el libro alcanzó un número alto de ventas, por lo que fue revisado y editado por segunda vez por la Universidad de Alcalá, con colaboración de la Asociación de Amigos de la Universidad de Alcalá. Tuvo en los últimos meses de ese 2025 una repercusión mediática reforzada de la que ya tuvo de por sí en 2024, siendo algo inusual y extraño en medios locales que esto se produzca, como por ejemplo en Cadena SER Henares, que llegó a ofrecer hasta dos entrevistas a dos de los autores, uno de ellos colaborador habitual en una de sus secciones de Historia. 
 
La portada, en tonos pardos, reproducía la vista de Alcalá de Henares en el siglo XVII creada por Pier Maria Baldi, conservada en la Biblioteca Laurenciana de Florencia, la cual es una pintura muy próxima en fecha de creación a la del poema escrito por Moncayo. Diseñó la portada Ronda Márquez. Aunque el texto principal de toda la obra es el poema, no se incluyó como autor a Manuel Moncayo, tan sólo aparecieron los autores actuales que analizan ese poema y su contexto alcalaíno en el siglo XVII. debería haber figurado Moncayo, sin cuyo poema no habría sido ideado ni creado ese libro. Su nombre sólo aparece en contraportada.
 
El libro contaba con los citados ensayos, una bibliografía y la transcripción a un castellano cercano al actual del poema, más la reproducción llamada facsímil, aunque en realidad fotográfica en color, del documento con el poema manuscrito de Moncayo, hallado en el legajo 18, número I, en la signatura 9/7272 de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia. Con lo que aporta también un valor archivístico y paleográfico para aquellos interesados en estos conocimientos, su análisis y práctica. El poema fue encontrado de casualidad ahí por Macarena Moralejo, quien al ponerlo en conocimiento de Javier Rivera, fue animada a su análisis interdisciplinar con el resto de autores para su publicación en libro, con objetivo de darlo a conocer públicamente.

En realidad pueden existir más documentos como este en el mismo archivo y otros por los que se desperdigó los fondos de la Universidad de Alcalá tras su desamortización en el siglo XIX y su ir y venir de un sitio a otro hasta nuestros días. Quien esto escribe, por ejemplo, anota que en los fondos de los archivos del exilio de la Agrupación Socialista de París se encuentra una letra de himno para Comisiones Obreras que escribió un exiliado y que nunca llegó más allá que a carta a aquella agrupación. A menudo numerosos textos interesantes no terminan de pasar de las manos de los archiveros y de los historiadores por no encontrar ni medios, ni instituciones o personas que quieran darles altavoz, siendo frecuente que quienes sí lo encuentren son personas que de por sí son en sí un altavoz mismo gracias a sus relaciones profesionales por ejemplo en la Universidad, o por relaciones de amistad con personas que trabajan en medios de comunicación.

Rivera y Moralejo abren el libro con un ensayo sobre el urbanismo y la arquitectura de Alcalá de Henares en las fechas en las que Moncayo escribió su poema, así como el contraste entre lo que este cita y la realidad física. Se ajusta muy bien el conocimiento de Moncayo con la documentación histórica que nos hablan de esa urbe, aunque en algún detalle Moncayo difiere, tal vez porque en su época se asuma algo como hecho que sobre papel aún no lo era, aunque fuera a serlo. Es una villa cerca de ser nombrada ciudad, y a veces se deslizan ideas en ese sentido, o bien no cuadran del todo el número de colegios activos en ese momento. Moncayo nos llama a reflexión en eso, aunque los autores descartan dar la razón a Moncayo. En todo caso, hay un sesgo proclive a una visión católica de la Historia, sin ahondar en los vacíos que en este sentido pueda dejar el joven poeta del XVII. Su mayor aporte más innovador es el análisis que hacen del seguimiento de lo que pasó con toda la documentación y archivos de la Universidad de Alcalá cuando fue desamortizada en el siglo XIX, especialmente la documentación del Colegio Máximo, el cual era el ubicado en la Calle Libreros y ligado a la iglesia de Santa María, de carácter jesuita, y que al haber sido expulsada la orden por un tiempo en el siglo XVIII tiene mayor trasiego y dispersión por diversos archivos actuales.
 
Sánchez Moltó reitera una interpretación de la Historia de Alcalá desde los edificios y la arquitectura, por enésima vez en las historiografías alcalaínas, aún a pesar de que esta vez esté justificado dado el carácter del texto que da pie a ello. Su aporte va en la dirección de tratar de dar algo de luz sobre quién fue Manuel Moncayo. Dado que en su poema pone especial atención a los edificios que tienen que ver con los jesuítas y a la orden religiosa misma, se cree que debió ser un estudiante de teología ligado a la orden jesuíta. No obstante, su poema fue encontrado entre los documentos de las celdas del Colegio Máximo, pudo ser un ejercicio de retórica y poesía, o un entretenimiento. Al contar con 18 años, nació en 1636, en la citada Villaescusa de Haro, municipio en el que se barajó hacer una Universidad antes de elegir Alcalá de Henares. Puesto que fue mandado a estudiar, debía ser de una familia con posibles económicos, así como que le apadrinó una persona cuyo apellido era un apellido importante en la aristocracia. Se ignora si acabó los estudios y, hoy por hoy, no se han encontrado más referencias sobre él, aunque es posible que su nombre aparezca en otros documentos de diversos archivos, sólo que no ha transcendido o no se han encontrado dado que no se trata de una persona que se hiciera notable en su tiempo como para transcendernos. Es hoy, gracias a su poema a los 18 años, que ponemos su nombre en la Historia.

Francisco Peña nos explica y desgrana los significados literarios del poema. No es un poema de una calidad destacable, nos dice, aunque dado lo raro de encontrar estos documentos tan antiguos, cobra relevancia, y más especialmente por su descripción de Alcalá, donde, por cierto, cita a Cisneros, San Diego, al beato Julián (al que da por santo), San Félix, Santos Justo y Pastor y otros notables, aunque no cita a Cervantes. Pudo hacerlo, no obstante Cervantes sí citó escritores de Alcalá, no sólo santos. Evidentemente Moncayo tiene un sesgo claramente católico prácticante hasta el punto de interpretar la Historia y el mundo desde esa visión. También podría ser que nos dé le dato de que Cervantes no estaba puesto de relevancia en Alcalá en esas fechas. 

Moncayo escribe muy estrictamente su poema en un estilo puramente barroco. Con referencias mitológicas grecorromanas entrelazadas a veces al mundo cristiano, especialmente a la Virgen María (concreta con la Virgen del Val y habla incluso de la ermita del Val, tan alcalaína y donde los estudiantes celebraban fiestas). Tiende a los cultismos, aunque se le cuela mucho lenguaje común. Pudiera tener así cierta influencia de Góngora, sin alcanzarle. Se desliza una muy marcada ideología propia del Concilio de Trento, que en esos años se estaban desarrollando férreamente en España, como pueda ser esa devoción por la Virgen, por los santos, por las reliquias (habla de las Santas Formas guardadas en Alcalá), las procesiones o el carácter evangelizador de los propios jesuítas, y hasta cierto punto de la labor de Cisneros en ese sentido, aunque no menciona la Biblia Polígrota

Escrito en octavas, tal como el título índica, y muy propio en la época para crear poemas elogiosos, va apuntando de un tema a otro, desde la arquitectura a sus personajes, de sus santidades a sus tradiciones, de la Universidad y sus colegios a la ciudad en sí, de la que llega a hablar de sus cuatro fuentes de agua e incluso del Palacio Arzobispal como palacio de arzobispos y reyes.

Sea o no sea un ejercicio de un joven Manuel Moncayo, este tipo de poemas siguen haciéndose hoy día, como por ejemplo en el libro de José Clavero, Alcalá, un poema (2024), donde podríamos hacer una comparativa poética de lo que pone en valor y describe Moncayo en el siglo XVII y lo que pone en valor y describe Clavero en el siglo XXI. 

Moncayo entra en los autores alcalaínos con su poema tan descriptivo de la ciudad de su época, muy centrado en la Universidad y lo católico, con todo su barroquismo, y tras dormir trescientos setenta y dos años en el silencio. Si era el poema de un joven estudiante de 18 años, hoy es un poema barroco de amor a Alcalá de Henares y su Historia... una Historia que aún no había visto a Alcalá como ciudad, pero sí con esplendor. No es baladí que nos cite sus dos mil estudiantes, aunque en otras épocas hubo más. Es un poema escrito justo en el momento en el que la Universidad todavía no está en su declive total, pero comienza. Aún así, Moncayo observa a Alcalá y a su Universidad con toda grandeza. Algo muy alcalaíno.

(...)
Distante de la villa está una ermita
de María del Val, sagrada aurora
perla fina, preciosa margarita
que del cielo riquezas atesora
pues vale al que a validos solicita
valerse humilde de tan gran señora
siendo a la mar amarga calentura
triaca, confección, vida y dulzura.
(...)

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 23 de noviembre de 2025

Constituciones de la Universidad de Alcalá

Título: Constituciones del Colegio Mayor de San Ildefonso.
Autor: Francisco Jiménez de Cisneros.
Editor: Universidad de Alcalá de Henares.
Impresores: Universidad de Alcalá de Henares.
Año de publicación: 1510 (1ª edición)
Género: Normativa; Legislación.
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Título: Constituciones de la Universidad de Alcalá 1510.
Autores: Francisco Jiménez de Cisneros; María Dolores Cabañas.
Editor: Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros, Universidad de Alcalá de Henares (servicio de publicaciones) y Ayuntamiento de Alcalá de Henares. 
Año de publicación: 2010 (1ª edición; introducciones de Fernando Galván, rector de la Universidad, Bartolomé González, alcalde de la ciudad; y María Dolores Cabañas, doctora en Historia medieval).
Género: Normativa; Legislación.
ISBN: 978-84-8138-890-9

 

La Universidad de Alcalá y el ayuntamiento de Alcalá de Henares editaron conjuntamente en 2010 una edición doble de aniversario conmemorativo de las Constituciones de la Universidad de Alcalá de 1510. Fue llamado así, aunque la obra también recibe el nombre de Constituciones de la Universidad de Alcalá, y en origen en realidad eran las Constituciones del Colegio Mayor de San Ildefonso, edificio nuclear y principal de la Universidad, donde se encuentra el rectorado, el paraninfo, el servicio de publicaciones, la secretaría general, una sala de exposiciones, otra de conferencias, y otros organismos universitarios. Se trataba de una doble edición porque fue publicado con cubiertas en azul y escudo cisneriano en tapa dura, y a la vez en tapa blanda y cubiertas de papel verjurado amarillo con el escudo de la Universidad. No era la primera vez que se reeditaba esta obra desde que se redactó, publicó y promulgó en 1510 por el cardenal Cisneros, que a la postre era el fundador de la Universidad y quien dictó la redacción de esta normativa por la cual se debía regir y gobernar la vida universitaria de la Universidad de Alcalá, aunque otros colegios universitarios tenían también sus constituciones. Consta que hay ediciones de 1627, 1779, 1780, 2013 y otros años. 

Aunque la Universidad actual es una refundación de 1977, esta se siente heredera de la fundada por Cisneros en 1499. De ahí que en el quinientos aniversario de la promulgación en 1510 de sus constituciones se hiciera la edición de 2010 a cargo de la catedrática de Historia María Dolores Cabañas que, a la vez es doctora medievalista y fue decana de la Facultad de Filosofía y Letras y vicerrectora de extensión cultural. A la vez, dirigía el Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros, de la Universidad, cuya sede estaba en el Palacio de Laredo, y donde, aparte de realizar labores de recuperación documental de Cisneros, se formaba a futuros archiveros, como quien esta nota escribe. En aquel 2010 ejercía desde 2007 más allá de la Universidad de Alcalá, pues era concejala de Cultura por el Partido Popular en el ayuntamiento de la ciudad. Cargo que ejerció hasta 2015. La obra de Cisneros fue escrita originalmente en latín y así fue reeditada en otras ocasiones. Esta edición de 2010 fue traducida al castellano actual por José Luis Martín Rodríguez.

La obra de 2010  contó con una nota de Fernando Galván, rector de la Universidad, otra de Bartolomé González, alcalde de la ciudad por el Partido Popular y una introducción histórica de la propia María Dolores Cabañas.

Cisneros desarrolló toda la normativa universitaria por la cual se regirían todos los estudios de la Universidad, que en ese momento principalmente era la vida del Colegio Mayor de San Ildefonso, la intención y objetivo de cada estudio, también la de la propia Universidad, los requisitos para entrar en cada estudio, el modo de examinar, la vida interna universitaria, los religiosos que se debían admitir, la forma de dar clases y quienes podían dar clase, el cuidado de enfermos, el desarrollo de cada oficio universitario, el uso de la biblioteca, la actividad religiosa de sus capillas e iglesias, y, en fin, no dejó al azar ningún elemento de la vida de la Universidad y de los universitarios. 

Una obra extensa y razonada de normativa de la institución que, a la postre, tenía con esto su propio reglamento. Puede que Cisneros consultase con otras personas eruditas de la Universidad para crear estas constituciones, pero es él quien figura como persona que las dictó y las promulgó. Nos muestra la forma de ser de la universidad española de la época, por tanto también la formación de los intelectuales del siglo XVI y en cierto modo su forma de pensar o al menos cómo eran instruidos y dentro de qué marco de ideas y de organización. Claro está que estas normas tendrían sus más férreos seguidores, pero, como toda norma, habría quien tendría unas ideas que pudieran variar en algo o incluso divergir. No obstante, en esas primeras décadas, por ejemplo, buena parte de los comuneros de Alcalá de Henares eran universitarios. En todo caso, como obra constitutiva tiene una gran importancia y peso. Nos da pistas históricas y de pensamiento de la época, pero también es lo que en origen es: una obra constituyente que rigió vidas universitarias, lo que afectaría en parte a la ciudad, y que puede servir de modelo o de guía a la hora de plantearse crear otras constituciones.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu". 

sábado, 17 de mayo de 2025

Historia de la ciudad de Alcalá de Henares (antigua Compluto)

Título: Historia de la ciudad de Alcalá de Henares (antigua Compluto) [Tomos I y II].
Autor: Esteban Azaña Catarinéu.
Editor: Esteban Azaña (autopublicación los dos volúmenes).
Imprenta: Imprenta de F. García C. (1ª parte, Alcalá de Henares, calle de Santiago, nº 13); Establecimiento Tipográfico de E. Alegre (2ª parte, Madrid, calle Peninsular, nº 11)
Año de publicación: 1882 (1ª edición de la Primera Parte); 1883 (1ª edición de la Segunda Parte); 1884 (reedición conjunta).
Género: Historia; Crónica.

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Título: Historia de Alcalá de Henares.
Autor: Esteban Azaña Catarinéu.
Editor: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá de Henares; colabora el Banco Hispano-Americano.
Año de publicación: 1986 (1ª edición fac-símil; Prólogo de Manuel Gala -Rector de la Universidad de Alcalá de Henares-; Arsenio Lope Huerta -alcalde de Alcalá de Henares por el PSOE-; Antonio Sastre -Director del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá de Henares).
Género: Historia; Crónica; Fotografía.
ISBN: 978-84-600-4597-8

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Título: Historia de la ciudad de Alcalá de Henares (antigua Compluto).
Autor: Esteban Azaña Catarinéu.
Editorial: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá de Henares.
Año de publicación: 2005 (2ª edición fac-símil; Presentación de Luis Miguel Gutiérrez Torrecilla -Director del Instituto de las Ciencias de Comunicación y catedrático de Documentación y Biblioteconomía de la Universidad de Alcalá-).
Género: Historia; Crónica.
ISBN: 978-84-8138-683-9

 


La Historia general de Alcalá de Henares más popularmente conocida incluso a fecha de 2025 actual y válida y vigente en muchas de sus partes es una Historia escrita en dos volúmenes, siendo el primero publicado en 1882 y el segundo en 1883, con una republicación en 1884. O sea, es del siglo XIX. La escribió una de las figuras históricas de la ciudad, tanto por esta obra como por ser uno de sus políticos más destacados, Esteban Azaña. Llamó a su primer tomo Historia de Alcalá de Henares, publicado y pagado por él mismo en 1882, e impreso en Alcalá de Henares en la Imprenta de F. García C., de la calle Santiago, nº 13. Debió repensar que un nombre como este, que hoy día nos es deseable, sencillo, directo y práctico, no era lo suficientemente respetuoso ni daba las honras debidas al pasado de su ciudad y por ello en 1883 renombró al segundo tomo como Historia de la ciudad de Alcalá de Henares (antigua Compluto), y no recurrió a la imprenta de la primera parte, sino que se trasladó a Madrid capital para requerir los servicios del Establecimiento Tipográfico de E. Alegre, de la calle Peninsular, nº 11. Actualmente se conoce la obra con ambos nombres. En 1986 su validez hizo que la Universidad de Alcalá de Henares reeditase la obra completa con el nombre del primer tomo, mientras que en 2005 la reeditó con el nombre del tomo segundo. Ocurre ahora que popularmente se le conoce con el nombre del primer tomo, y para cronistas, eruditos e historiadores se valida el nombre del segundo. Quien esto escribe, historiador, archivero y alcalaíno, ambos nombres son válidos si bien prefiero quitar la pompa y suelo usar el nombre simplificado (y más moderno) que tuvo en su primera parte.

Las reediciones de la Universidad de Alcalá de Henares en el último cuarto del siglo XX y el primer cuarto del siglo XXI tiene dos contextos históricos de la ciudad diferentes. La primera edición facsímil (o facsimilar, como se prefiera), pretendía coincidir más o menos con el primer centenario de su publicación, casi lo logró, ya que salió en 1986. Las cubiertas no imitaban las originales del siglo XIX, que si bien hoy día hay quien da los créditos de la primera página como cubierta original, lo cierto es que eran cubiertas clásicas del siglo XIX en tapa dura sin dibujo ni letras, tan sólo con el lomo indicando el nombre y autor de la obra entre nervaduras forradas en cuero. Si bien algún vecino de la época y posteriores cercanas debió comprar las dos obras y unirlas por cuenta propia en alguna imprenta haciéndole poner una cubierta que acogiera las dos partes como un sólo volumen, ya que en algunas librerías de viejo se puede encontrar así, aunque es un libro inusual de encontrar hoy día en su edición original. Las cubiertas de 1986 eran en tapa blanda, altamente flexible con un  gris metalizado muy innovador en aquel año, hoy día bastante común, que contenía un dibujo en tinta de la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares y acogía el nombre del autor y la obra en morado dentro del escudo imperial de los Austria que se ve en la misma fachada citada. La Universidad de Alcalá de Henares había sido creada en 1977 sobre los edificios de la antigua universidad de 1499, que era la de Alcalá cuando se llamada Complutense, la cual como institución fue trasladada a Madrid a mediados del siglo XIX y allí se quedó. Precisamente Esteban Azaña fue Presidente del Casino Tesorero de la Sociedad de Condueños que compró y conservó los edificios históricos de la antigua Universidad. Esta es otra razón por la que la Universidad de Alcalá en 1986 quiso recuperar esta obra como reconocimiento a uno de sus benefactores pasados. Más aún, en plena década de 1980 la Universidad de Alcalá, en colaboración con el ayuntamiento de Alcalá, estaba inmersa en la recuperación de muchos de esos edificios históricos que tuvo y su rehabilitación, trabajando también con la Sociedad de Condueños, por lo que también tuvo una actividad amplia para recuperar la memoria de la Historia de Alcalá y hacerla llegar al resto de los alcalaínos, sobre todo porque entendía que eso era algo que también la afectaba y beneficiaba. Quizá por eso la edición de 1986 contó tanto con grabados del siglo XIX como con fotografías del siglo XX, especialmente de esos años de la década de 1980, para mostrar la recuperación y modernización de muchos de los lugares protagonistas de la obra. Tuvo prólogos escritos por Manuel Gala (Rector de la Universidad de Alcalá de Henares), Arsenio Lope Huerta (alcalde de Alcalá de Henares por el Partido Socialista Obrero Español -PSOE-, en consonancia amplia con Gala) y Antonio Sastre (Director del Servicio de Publicaciones de la Universidad). Esta edición logró un gran éxito y difusión, siendo que una gran mayoría de alcalaínos de la época la adquirió, a pesar de un elevado precio para aquellos años, 800 pesetas, aún escritas a lápiz en su primera hoja en muchos ejemplares. Se reimprimió varias veces en los años sucesivos, en alguna ocasión con ligeras variaciones en sus cubiertas, como la inclusión en la portada, y no en la contraportada, del escudo actual de la Universidad.

La segunda edición de la obra que hizo la Universidad de Alcalá en 2005 no respondía a las razones de 1986, puesto que el contexto histórico de la propia Universidad y de la ciudad era ya muy diferente, y se consideraba alcanzados y conseguidos aquellos. La Universidad, además, ya estaba bien asentada y no era una institución naciendo, sino reconocida. Alcalá de Henares había sido reconocida Patrimonio de la Humanidad en diciembre de 1998, en buena parte por su Historia y también por la propia Universidad muy implicada en ella. Desde ese año se comienzan a realizar una serie de inversiones para restaurar y rehabilitar una vez más varios de los edificios históricos. Por otro lado, en 1999 se celebró el V centenario de la Universidad de Alcalá, para lo cual la propia Universidad realizó más actos y nuevas publicaciones sobre su propia Historia. Más aún, en aquel 2005 se celebraba el IV centenario de la publicación de la primera parte del Quijote de Cervantes, celebraciones en las que también se implicó. Se buscaba potenciar entonces la Historia de la ciudad desde todos esos hitos. No había habido una Historia general de Alcalá en algo más de cien años desde la obra de Esteban Azaña, salvo pequeñas publicaciones no muy destacables a comienzos del siglo XX. Como mucho, en 2001 apareció la siguiente obra general destacada e imbuida de las mismas celebraciones de comienzo del siglo XXI, se trataba de Alcalá de Henares. Crónica general (Luis Miguel de Diego Pareja y José Carlos Canalda Cámara, pero fue de edición más bien corta y limitada. Se vendió completa y no se reeditó, por lo que su alcancé sólo llegó a un número no muy amplio de alcalaínos. Y si bien es cierto que desde el humor gráfico en 2005 se publicó La histeria de Alcalá (Miguel Ángel Gómez Sedano -Ángel- y José Rubio Malagón -Malagón), se consideró desde la Universidad de Alcalá que era oportuno reeditar la obra de Azaña. Contaba sólo con una presentación de Luis Miguel Gutiérrez Torrecilla (Director del Instituto de las Ciencias de Comunicación y catedrático de Documentación y Biblioteconomía de la Universidad de Alcalá). Explicaba él que se eliminaron las fotografías y partes gráficas que se publicaron en 1986, para adaptarse mejor a cómo fue la publicación del siglo XIX, aunque se incluyó un retrato fotográfico del autor para dar inicio al libro. En este caso se quiso solemnizar el libro publicándolo en tapa dura con guardas de papel verjurado, en tono crema muy suave, con una fotografía del siglo XIX de la fachada de la Universidad. Efectivamente esta edición facsímil era una edición de gran lujo cuyo coste económico era muy elevado, proporcionalmente incluso más que la edición de 1986, y no se la promocionó tanto como en aquel año, por lo que su alcance quedó altamente reducido a personas que se lo podían permitir y tenían interés. Más aún, algunos de los libros sobrantes fueron regalados por la Institución de Estudios Complutenses en años posteriores a participantes de los Encuentros de Historiadores del Valle del Henares, como el ejemplar que tiene quien esto escribe.

Cuando Esteban Azaña escribe su Historia de Alcalá sus referencias estaban en Anales complutenses (Pedro Tamayo; Pedro de Quintanilla y Mendoza; Carlos Sáez y varios autores anónimos, probablemente canónigos de la Iglesia Magistral de los Santos Niños de Alcalá de Henares., 1652), que no estaba publicada en libro en el siglo XIX, por lo que fundamentalmente su mayor referencia estaba en Historia de la ciudad de Compluto, vulgarmente Alcalá de Santiuste y ahora de Henares (Miguel de Portilla y Esquivel, 1725). Como se puede ver, cuando Azaña escribió su obra también habían pasado más de ciento cincuenta años sin una Historia general de la ciudad. Esteban Azaña fue una persona muy interesada en recuperar la Historia de Alcalá. No sólo ocupó el cargo citado en al Sociedad de Condueños y no sólo escribió esta enorme y documentada Historia, promocionó una suscripción popular para crear una estatua a Miguel de Cervantes, cuyo buena parte del dinero puso él y él contrató al artista (la estatua esta en la Plaza de Cervantes), un busto a Juan Martín "el Empecinado" (cuya figura política polémica entre conservadores y liberales en la ciudad había malogrado intentos anteriores), participó desde la política local de crear una plaza de toros monumental (hoy día derribada), de celebrar una fiesta de centenario de la Virgen del Val (aunque la fecha elegida era errónea), de inaugurar el Teatro Salón Cervantes como gran teatro para la ciudad, reivindicó sin éxito que el nuevo obispado Madrid-Alcalá se ubicara en el Palacio Arzobispal, así como fue uno de los primeros que desde la política reivindicó que la Iglesia Magistral fuera catedral, cosa que no se logró hasta 1991. Igualmente, en uno de sus programas políticos defendió la necesidad de alinear la Calle Mayor, aunque aquellas elecciones no las ganó. En general, como se ve, tuvo a lo largo de su vida la necesidad de modernizar la ciudad, devolverle un orgullo de Historia pasada, recuperar su memoria y elevar todos sus hitos históricos.

Esteban Azaña era un hombre liberal, por lo que su Historia de Alcalá se ve influenciada por esa pertenencia política. Ahora bien, su liberalismo no terminó cayendo en republicanismo, como sí lo hizo Manuel Azaña, uno de sus hijos, escritor y político que fue Presidente de la Segunda República. Quien también era republicano era el propio padre de Esteban Azaña, Gregorio Azaña, partidario que fue de la Primera República (1873-1874). Cuando el general Villacampa, destinado en Alcalá de Henares en 1886, intentó un golpe de Estado contra la monarquía de la Restauración con la intención de volver a crear una República, Esteban Azaña tuvo un papel muy relevante para impedir tal golpe. Por ello la reina regente María Cristina (pues Alfonso XII había muerto en 1885) le quiso hacer Conde de Zulema, pero fue su padre Gregorio el que le convenció de rechazar hacerse noble para mantener coherencia con su liberalismo. No obstante, previamente, años antes Alfonso XII y María Cristina habían visitado Alcalá de Henares durante su alcaldía, por lo que ya había recibido entonces la medalla de la Orden de Carlos III.  

Pensemos que los Azaña eran una familia alcalaína de la que se tiene constancia de ellos en el Archivo General de la Administración a través de los fondos del Corregimiento de Alcalá de Henares, y en el Archivo Municipal de Alcalá de Henares. Fundamentalmente tienen dos ramas desde el siglo XVII. Una identificada con agricultores, aunque en realidad se refiere a terratenientes, y otra, de la que viene Esteban Azaña, dedicada a ser escribanos, notarios y políticos locales que a la vez tuvieron negocios en la ciudad, siendo parte de la burguesía complutense. No obstante, Nicolás Azaña, notario y escribano entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, participó de la toma secreta de declaracones a una serie de personas francesas en la ciudad que en 1793 se alegraron de la decapitación del rey Luis XVI en Francia. Se intuye aquí una toma de contacto directo con las nuevas ideas democratizadoras y revolucionarias que terminaron calando. Posteriormente, durante la Guerra de Independencia y tras ella, esta familia está muy claramente entre los liberales de la ciudad. Al margen de la evolución de los Azaña, el propio Esteban fue juez municipal, el ya nombrado cargo de Presidente Tesorero en la Socidad de Condueños, concejal desde 1875, primer teniente de alcalde en 1877, alcalde entre 1879 y 1881, después se dedicó a escribir la Historia de Alcalá, para volver a la política en 1885, que volvió a ser concejal y alcalde hasta 1890 año en el que murió de gripe en febrero, por cierto, teniendo su hijo Manuel apenas once años un mes antes cumplidos. Esteban había muerto con 49 años de edad, en el año que debería cumplir 50. Él había nacido en mayo de 1850. Su gripe, por cierto, es uno de los tópicos de la literatura sobre Alcalá sobre causas de muerte natural en la ciudad.

Su esposa fue Concepción Catarineu Pujals, de Arenys de Mar. Fuera del alcance político tenían una fábrica de jabón exitosa, la cual era la que les daba buena parte de sus ingresos económicos. Esteban probó con ser escritor, para 1877 tenía acabada una novela de costumbres y amorosa llamada Ludivina, que no fue publicada hasta 1879 a nivel local y con un recibimiento modesto. El mismo año publicó la Memoria para la erección de un monumento a Miguel de Cervantes, que no es literatura y tiene que ver más con su labor cultural y política. Sólo volverá a publicar libro en 1882 y 1883 con la obra que nos ocupa, Historia de la ciudad de Alcalá de Henares (antigua Compluto).

Su interpretación de la Historia de Alcalá desde su liberalismo, y su propia trayectoria familiar y política le creó un enemigo político directo, José Demetrio Calleja, otro burgués de Alcalá de Henares que en el pasado había sido carlista y en el momento de la alcaldía de Esteban Azaña no sólo es su adversario político, sino que rechazaba la Constitución democrática de 1876 y era un ultraconservador y ultramontano católico. Este escribió una serie de publicaciones entre 1882 y 1901 que trataban de desacreditar a Azaña para atar la Historia de la ciudad a una visión ultracatólica y ultraconservadora. Estas obras fueron compiladas y publicadas en José Demetrio Calleja Carrasco. Obras completas (José Demetrio Calleja Carrasco, 1882 a 1901, obra completa: 2000). 

Sea como sea, la obra de Esteban Azaña se veía beneficiada de la condicción erudita del mismo, del pasado notarial, escribano y político de toda su familia y la documentación acumulada en su propio archivo familiar, de su posición política que le daba acceso a los archivos municipales y otros, así como el acceso a una biblioteca particular y acumulada por su familia con libros como el de Portilla, del que se alimenta parte de su investigación histórica. Esto hace que el libro de Azaña sea en buena parte un libro de Historia desde la Ciencia Humanística en la que esta se estaba asentando en el propio siglo XIX, por lo que recurre a la consulta de fuentes directas y al contraste de las mismas, pero también responde a la concepción de crónica, en la que la Historia a menudo es narrada sin excesivo contraste y dando cabida a mitos y cultura popular al mismo nivel que las fuentes directas contrastadas. Pero cuidado, porque muchos de los mitos e hitos fundacionales suelen alterar e influir en las mentalidades de las sociedades, por lo que tienen su peso en la construcción de la Historia, no se les puede eludir ni eliminar, aunque no se les puede elevar a la categoría de hecho cierto. El hecho cierto es su existencia como relato y como este influye en la sociedad y la Historia. Cuestiones en Alcalá como los Santos Niños, el milagro de la Virgen del Val, la Vera Cruz, las Santas Formas... pero no sólo las cuestiones milagrosas, también otras como pueda ser las dimensiones concretas que alcanzó la batalla del Empecinado en el Zulema durante la Guerra de la Independencia (discutida incluso hoy día por algunos historiadores), la aparición mítica de soldados de la Guerra de Troya fundando Iplacea, o la pata de la silla del trono del rey Salomón que daría nombre al propio Zulema. Por poner ejemplos.

Es destacable, por ejemplo, el ejercicio que hace Azaña para comprender el pasado romano de la ciudad, en un momento en el que la arqueología en Compluto no estaba desarrollada. Así por ejemplo nos hace cuenta de la epigrafía que le parece destacable o de los restos que se hayan en el Juncal mediante labores de agricultura o cuando se reformó en su propia época la Fuente de la Salud. Igualmente es interesante su narración de los sucesos acontecidos en la Guerra de Independencia o durante sus años políticos previos en la década de 1870, pero también en la de 1860. O la narración que nos hace del Siglo de Oro en la ciudad, con gran cuidado de citar biografías destacables. Tiene además un lenguaje un tanto romantizado propio del siglo XIX que le da cierto encanto a la lectura. Acompaña al texto además de pies de página y acotaciones aclaratorias que expanden la información sobre algunas de las cosas que comenta en el cuerpo principal de la obra.  

Es una obra a caballo entre la ciencia de la Historia y lo que es propiamente crónica, que, repetimos, crónica e Historia no es lo mismo. El acceso documental de la familia Azaña fue fundamental para crear la Historia general de Alcalá de Henares más válida hasta su fecha y durante prácticamente un siglo más tarde. Hoy día sigue siendo válida, aunque se la ha de leer críticamente. Azaña aportó detalles que sólo pudo alcanzar desde su documentación familiar y desde su posición política, por lo que también alcanza detalles concretos fiables. Son especialmente destacables todos los acontecimientos que narra de su propio siglo, el XIX, el cual vive y es protagonista directo. Cualquier interpretación que se ha hecho en este siglo XXI sobre si Alcalá no era o era liberal y por tanto cual o tal, quien esto escribe opina que, habiendo leído esas interpretaciones actuales, leyendo detenidamente el resto de análisis histórico de quien esas interpretaciones hizo, trata de volver a traer la Historia de Alcalá a una visión muy apegada al mundo conservador católico, por lo que en pleno siglo XXI pareciera que algo más moderada sigue la polémica con Calleja. Que escuece que la Historia de Alcalá de Henares no es sólo el punto de vista católico. Otros historiadores actuales que han abarcado aspectos concretos de la Historia de Alcalá, como pueda ser Gutmaro Gómez Bravo, Julián Vadillo, Urbano Brihuega, Ignacio Ruiz, Carlos Mazarío o Ángel Carrasco, entre otros, siendo algunos de ellos doctores de Historia, van demostrando con investigaciones profundas de archivo y documentación que va apareciendo en ellos, que esa otra Alcalá de Henares que no era conservadora no sólo existía, sino que además fue más fuerte e importante de lo que hasta hace no mucho se ha fomentado y de la que aún hay defensores importantes.

Esteban Azaña no era historiador de formación, pero dedicó mucho tiempo a ahondar en la Historia de Alcalá. Se nota, por otra parte, incluso en comparación con otros libros de Historia del último cuarto del siglo XIX, que usa un lenguaje entre técnico y literario que hace de su lectura una lectura mucho más ágil que un libro estrictamente de Historia científica.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 3 de agosto de 2024

Historia de la Universidad de Alcalá

Título: Historia de la Universidad de Alcalá.
Autores: Antonio Alvar Ezquerra (coordinador); Varios autores.
Editor: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá de Henares.
Género: Historia.
Año de publicación: 2010 (1ª edición; introducción de Virgilio Zapatero, Rector de la Universidad de Alcalá).
ISBN: 978-84-8138-857-2


La Universidad de Alcalá de Henares, originalmente Complutense, la cual con ese nombre pasó a Madrid en el siglo XIX, siendo refundada la de Alcalá como "de Alcalá" en 1977, obtuvo su fundación en 1499. Por entonces las primeras clases se daban en la Iglesia Magistral de los Santos Niños, en tanto que se iban construyendo los edificios propios universitarios. En 2009 se celebraron diversos actos de conmemoración de los quinientos años desde el primer curso universitario, para los cuales se publicó el librito ya comentado UAH, 500 años del primer curso académico. Sin embargo, un proyecto más ambicioso estaba siendo llevado a cabo bajo la coordinación del catedrático Antonio Alvar, auspiciado por el rector Virgilio Zapatero, y apoyado por el resto de la Universidad, especialmente de los profesores de Historia y Humanidades Se trataba de un ambicioso y voluminoso libro de investigación histórica (novecientas sesenta y ocho páginas), editado en cartoné, en grandes dimensiones y una reproducción de una página renacentista sobre la Universidad de Alcalá. El libro abarcaba de manera totalmente seria y profesional la Historia de la Universidad y se llamó propiamente Historia de la Universidad de Alcalá. Fue publicado en enero de 2010, por lo que ocupó como mínimo todo 2009 elaborarlo, aunque probablemente muchos más años. Escribieron en él nada más y nada menos que veintiocho personas con sus respectivas investigaciones históricas a lo largo de los quinientos años de existencia universitaria alcalaína, de 1499 a 2009.

Entre los investigadores que participaron, todos ellos profesores y catedráticos, mayoritariamente de Historia, Humanidades, Filologías, Filosofía, Derecho, Arquitectura y otros, aparecen nombres muy destacados de esta segunda parte de existencia desde 1977, como son el medievalista Santiago Aguadé, los expertos en Edad Moderna Ignacio Ruiz y Jaime Contreras, gente de la Filología clásica como María del Val Gago, expertos en Filosofía y pensamiento político como Serafín Vegas, de la Medicina estaba Ana Isabel Martín, Margarita Vallejo desde el Arte, Manuel Casado como americanista, el mismísimo Arsenio Lope Huerta (que fuera alcalde en el pasado de la Transición en Alcalá de Henares, y por tanto uno de los protagonistas del regreso de la Universidad), y así hasta completar la cifra de autores muy expertos en sus conocimientos.

Se trata de un imprescindible para la Historia de Alcalá de Henares, y de las Universidades españolas y el Renacimiento, el cual puede completar obligatoriamente varios de los libros generales de Historia de Alcalá que se han ido publicando, especialmente los más recientes. Ciudad y Universidad se han  completado mutuamente y ambas Historias, y la propia sociedad alcalaína, están íntimamente ligadas entre sí, de manera irrenunciable e indivisible. La suerte que corre una afecta a la otra, y eso ha sido así en todos estos siglos.

El libro trata la Historia desde antes de la fundación en 1499, tocando el asunto medieval de los estudios generales asentados, a la fundación por Cisneros en 1499, sus primeros años, su siglo de esplendor en el siglo XVI y parte del XVII, su decadencia entre el XVII y el XVIII, su desaparición en el XIX, lo que ocurrió a los edificios y su recuperación y usos entre el XIX y el XX, la llegada de la Universidad Laboral de Alcalá de Henares (ULAH) y el regreso de la Universidad en 1977 y cómo ha crecido hasta el 2009. La Historia de la Universidad de Alcalá es algo ya mencionado en otras ocasiones en estas notas con motivo de otros libros.

Abarca los asuntos legales, los arquitectónicos, las biografías y principales personalidades, sus proyectos más ambiciosos, como la Biblia Políglota, su relación con la gente común de la ciudad, los asuntos políticos, sus estudiantes más destacados, los asuntos fiscales, en lo que destacaba y en lo que no, los conflictos internos, su influencia ecológica y social en la ciudad y todo tipo de aspectos que se puedan imaginar, cada uno referente a su época, pues no deja de ser quinientos años de evolución. Es el libro más completo y centrado en lo que es una Historia de la Universidad en todas sus vertientes y aspectos.

Alcalá de Henares compitió con Salamanca, aunque en realidad a menudo compartieron profesores. El aporte cultural y filológico de Alcalá, así como la mayor parte de licenciados fueron médicos, es notable en España. Hoy día sus carreras con estudios que aportan avances en la exploración espacial, en Prehistoria y en Medicina siguen estando en alta estima, aunque es cierto que hay otras universidades españolas que ahora mismo están mejor valoradas.

Es un libro ambicioso y amplio, pero muy bien estudiado. Muy detallado y muy profesional. Es raro de encontrar y es caro, pero merece la pena en la biblioteca del historiador de la ciudad.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 17 de abril de 2022

Obras de Pedro Laynez / El poeta Pedro Laínez (1538-1584)

Título: Obras de Pedro Laynez.
Autor: Pedro Laynez.
Editores: Antonio Marín Ocete y Joaquín de Entrambasaguas.
Impresores: Universidad de Granada (los anejos de Marín Ocete, 1950) y Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC- (los dos volúmenes de Entrambasaguas, 1951).
Año de publicación: 1950 (1ª edición de Marín Ocete en Anejos del Boletín de la Universidad de Granada) / 1951 (1ª edición de los dos volúmenes de Entrambasaguas)
Género: Poesía
Depósito Legal: [No localizado].
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Título: El poeta Pedro Laínez (1538-1584). Actualización de su vida y obra en el contexto histórico y literario de Miguel de Cervantes.
Autores: Emilio Maganto Pavón / Pedro Laynez.
Editorial: Universidad de Alcalá de Henares (servicio de publicaciones).
Año de publicación: 2021 (1ª edición).
Colección: Monografías Humanidades.
Nº de volumen en la colección: 83.
Género: Poesía / Biografía / Historia / Literatura / Ensayo.
ISBN: 978-84-18254376

 

En una de las dos semanas más cervantinas del año en Alcalá de Henares, la de la Feria del Libro de Novedad en abril, que coincide con la entrega del Premio Cervantes en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares y a la vez con el aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes el 22 de abril, traemos a estas notas esta vez al que ha quedado reflejado por múltiples obras y manuscritos del propio Cervantes y de otras personas de la época al que fuera uno de sus mejores amigos, Pedro Laynez, también escritor y también alcalaíno. Quedó muy bien reflejada esa amistad mutua tanto en la biografía de Cervantes y de las mujeres de su entorno, como en su primera obra publicada La Galatea, de 1585. En esta obra Cervantes le nombra como Damón, que a la vez es el nombre que el propio Pedro Laynez daba a un pastor en sus obras de amor pastoril y como algunos llamaron al propio poeta. De ese modo aparece también en otras obras de la época de otros autores. Pensemos que también le nombra Lope de Vega, que fue estudiante en Alcalá de Henares, y que también fue amigo de Vicente Espinel, otro poeta que llegó a formarse como profesor en la Universidad alcalaína. Como sea, en aquel libro de Cervantes volvería a aparecer en la parte conocida como Canto de Calíope. Un año antes de que Cervantes, este le nombraría otra vez en su obra Viaje del Parnaso, de 1614, junto al otro poeta alcalaíno de estilo pastoril Francisco de Figueroa, también amigo de Cervantes y del propio Laynez. De hecho se tiene constatado también una profunda amistad entre Figueroa y Laynez, hasta el punto que sus obras fueron confundidas entre sí y a menudo ocurrió que poemas de uno y de otro eran adjudicadas a uno u a otro siendo que era el otro el autor real. Ambos poetas alcalaínos, Laynez y Figueroa son cumbre de la poesía pastoril del siglo XVI, y ambos coinciden igualmente en que buena parte de su obra no se publicó en vida de ellos y se ha perdido una buena parte, a pesar de que en vida de ellos eran poemas conocidos. No obstante, algunos poemas de Laynez se publicaron en antologías de la época, se le conoció más por manuscritos que pudieron circular entre amigos y conocidos.


Las obras de Laynez fueron olvidadas según se pasó la moda de la poesía pastoril. Su figura no creó gran interés y eso provocó que hasta el siglo XX no surgiera alguien interesado en indagar sobre su figura y publicar toda su obra íntegra. Ocurrió en un primer momento como artículo de investigación que se publicó en los Anejos del Boletín de la Universidad de Granada, siendo su autor Antonio Marín Ocete, en 1950. Aquello pasó a ser una investigación mayor y más profunda en lo que fue la publicación de sus obras completas, las que se habían encontrado hasta esa fecha, en una obra en dos volúmenes publicada en 1951 por el profesor universitario Joaquín de Entrambasaguas a través del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Se llamaba Obras de Pedro Laynez, y se indicaba en la portada que era un estudio preliminar con edición y notas de Entrambasaguas, con ayuda de Juana de José Prades y Luis López Jiménez. Hay que pensar que se trata de un contexto histórico de un primer franquismo donde se buscaba una construcción del relato histórico que ubicara a España en una universalidad que una y otra vez miraba al antiguo Imperio de los siglos XVI y XVII y unos valores que en buena parte se creían recogidos en la Literatura del Siglo de Oro. Cervantes era todo un referente y por tanto todo lo relacionado con Cervantes era parte de una tarea de investigación. Entrambasaguas tuvo el acierto de darse cuenta del gran silencio que había en torno a Laynez y recuperó su memoria y obra cuatrocientos años después. Ahora bien, Entrambasaguas marcó y selló el destino de Laynez al considerar que su literatura era pobre como su léxico y sus temas eran tópicos de la poesía pastoril, así como imitaciones de la literatura italiana. Ante tales aseveraciones esta obra que recuperó a Laynez paradójicamente también volvió a condenarle a que muchos estudiosos de la literatura prefirieran no ahondar en él. Aún con todo algunos estudiosos siguieron indagando en los archivos y encontraron nuevos poemas y documentos de y sobre Laynez que se fueron publicando paulatinamente. Le hizo mayor justicia ya en tiempos de la actual democracia de la monarquía parlamentaria el investigador y profesor universitario Emilio Maganto Pavón, en fechas muy recientes, en mayo de 2021. Publicó un nuevo libro a través de la Universidad de Alcalá de Henares, en su colección Monografías Humanidades, número 83, se llamaba El poeta Pedro Laínez (1538-1584). Actualización de su vida y obra en el contexto histórico y literario de Miguel de Cervantes. Contenía en sí un amplio ensayo con todas las novedades biográficas e históricas a través de nuevos documentos, nuevas interpretaciones de la obra de Laynez en su juicio literario y filológico, y con los nuevos poemas encontrados desde la edición de Entrambasaguas de 1951. Entre esos nuevos poemas se encontraba uno dedicado a una mujer cortesana de la Corte portuguesa, corte con la que parece ser tuvo alguna especie de relación Laynez, aunque no se sabe exactamente cómo o de qué trataba. Maganto revaloriza la obra de Laynez, que muy evidentemente sí tuvo éxito en su época por estar de moda entre la gente más común la poesía amorosa pastoril, contradice así a Entrambasaguas en su interpretación de 1951, pero también al historiador Luis Astrana Marín, muy relacionado con Alcalá, en su ataque a la obra de Laynez en 1958, Maganto se posicionó así en 2021 al lado de otros investigadores que sí avanzaron desde un punto de vista más positivo como José Manuel Blecua en 1970, del que hablamos cuando mencionamos El Buscón de Quevedo, o como Christopher Maurer en 1984. Hay que pensar que en 2021 Alcalá de Henares y su Universidad están plenamente inmersas en revitalizar todo lo relacionado con Cervantes y no solo por un punto de vista cultural, sino también por toda una industria del turismo que se ha entendido vital para la economía de la ciudad desde que fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en 1998.
 
Pedro Laynez también es conocido como Pedro Laínez. Era de Alcalá de Henares, aunque algunos autores le quieren dar Madrid por lugar de nacimiento. Habría nacido en torno a 1538, unos diez años antes que Cervantes. Vivió en Alcalá de Henares y es aquí donde conoció a muchos de sus amigos escritores que más le valoraron. Era de una familia acomodada. Era hijo de Bernardino de Ugarte, lo que hace que tenga que vivir ligado a la vida palaciega y que a menudo se traslade con la Corte allá donde esta fuese. En 1564 murió su padre, que había logrado que él fuera adscrito al servicio como ayudante de cámara del príncipe Carlos, hijo de Felipe II dado a la conspiración contra su padre, así como a trastornos mentales que en ocasiones fueron tratados en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, donde residía desde 1563. Cuando Carlos murió en 1568 quedó libre de este oficio de forma evidente. No sabemos muy bien qué funciones desempeñó en su vida, como hemos dicho ligada a la vida cortesana, pero sabemos que era un hombre adinerado ya que nos han quedado sobre él muchos litigios económicos en los archivos sobre diferentes negocios y derechos. 
 
En 1578 Antonio Cabezón incluyó algunos de sus poemas en su compilación Obras, publicada en Madrid. En 1580 se publicaron algunas otras en la compilación Thesoro, de Pedro de Padilla, en Madrid. Pero en general la mayor parte de su obra quedó inédita porque el propio autor no se preocupó de publicarla, aunque se conocían algunos de sus poemas manuscritos por medio de amigos y conocidos a los que se los dio a leer. No obstante, buena parte de su obra se conoce a través de manuscritos que han llegado a diferentes archivos y bibliotecas históricas, tan dispersamente que incluso algunos textos se hayan en París, fuera de España. Sabemos que era un autor muy apreciado en lo que por entonces hubo quien creía que era un género menor, la poesía pastoril, de gran éxito popular. Muchos de los grandes nombres de la Literatura del siglo XVI español dejaron reflejado que se trataba de un autor de valía, a pesar del juicio de Entrambasaguas y Astrana Marín en la década de 1950, tan lejana de los gustos de la gente del siglo XVI.
 
Su vida amorosa, a pesar de que toda su obra poética trata de esta temática, nos es altamente desconocida. En 1581 se casó con Juana Mozárabe, la cual era viuda y mucho más joven que él. Ella adoptó el nombre de Juana Gaitán, o Gaytán, al casarse. Laynez moriría en Madrid en 1584 antes de poder reencontrarse con su amigo Miguel de Cervantes, recién liberado de su prisión en Argelia. Se sabe que Cervantes fue a verle y fue la propia Juana Gaytán quien le informó de la muerte de su esposo. Fue al año siguiente que Cervantes incluyó a Laynez en La Galatea

Juana Gaytán se trasladó a Esquivias, en Toledo, donde vivían sus tíos Isabel de Sosa y Pedro de Villafuerte. Pasaron tres meses de la muerte de Laynez y Juana Gaytán se casó en Esquivias por tercer vez, con un joven llamado Diego de Hondaro. Estando ya casada escribió a Miguel de Cervantes para que la visitara en Esquivias con la intención de publicar las obras completas de Laynez con el nombre de Cancionero. Teóricamente se trataría de una obra que, según ella, habría preparado su esposo difunto sin darle tiempo a publicarlo por dinero y por su muerte. Hay que recordar que otras viudas ilustres también buscaron su sustento publicando las obras inéditas de sus esposos, como por ejemplo la que fuera la esposa de Garcilaso de la Vega, y también la esposa de Cervantes cuando años más tarde se quede viuda. Sin embargo, es dudoso que la obra la dejase preparada Laynez, ya que también se sabe que fue Juana Gaytán la que decidió dejar fuera de aquel poemario una serie de poemas que por sí solos componen lo que se llama Engaños y desengaños de amor. Los estudiosos de la vida de todos los implicados más o menos coinciden en que probablemente esos poemas la implicaban a ella directamente, razón por la cual ella no querría que se dieran a conocer. Tampoco estaban las églogas dedicadas a la muerte del padre del propio autor, así como la dedicada a la humanista Luisa Sigea, castellana y afincada en la Corte de Portugal, a quien probablemente Laynez conoció aunque ignoremos su relación exacta entre ellos.

Cervantes fue a Esquivias y allí encontró a una joven amiga de Juana Gaytán, Catalina de Salazar, de 18 años de edad y en esos momentos de luto por la muerte de su padre. La primera vez la vio en la casa de Juana Gaytán, él, de 37 años, preguntó por ella a Juana Gaytán y así comenzó una relación de amor que desembocó en el matrimonio entre ambos en diciembre de aquel mismo 1584, como es bien conocido y a pesar de la oposición de la madre de ella.

Cervantes se ilusionó también con el proyecto de la publicación de la obra de Laynez y puso su empeño en conseguir dinero y patrocinador, mecenazgo, pero no lo lograron ni aún con la influencia de Cervantes. Años más tarde, de nuevo sin esposo, Juana Gaytán fue acogida por Cervantes en su casa de Valladolid para que viviera con su familia bajo su amparo. Una familia mayoritariamente femenina. Ya hemos comentado anteriormente que Cervantes era un adelantado a su época y creía también en muchas de las libertades y derechos también para las mujeres. Por entonces seguían los intentos de publicar tanto Cancionero como ahora también Engaños y desengaños de amor, según lo que nos consta por ella; por negocios, o sea por necesidades económicas. No se logró. Fue en esa época, en 1605 que ella misma se vio envuelta en el escándalo y proceso judicial por el asesinato de Gaspar de Ezpeleta. Este caballero paseaba en una noche de junio de vuelta a su casa desde una taberna, aún con los sonidos de músicos de fondo cuando otro caballero embozado le salió al paso y alegando a gritos su honor ultrajado le asestó unos espadazos que le fueron desangrando rápidamente. Ezpeleta pudo huir gritando socorro, siendo que era la casa de Cervantes la más cercana. Allí fue socorrido y acogido, muriendo a las horas en una cama. Una beata de una iglesia cercana alegó a la justicia haberse despertado con los gritos y achacó sin pruebas como conflicto de los males a todas las mujeres de al familia Cervantes, conocidas como "las Cervantas", por su vida no sujeta a las convenciones sociales de la época, lo que para mucha gente se consideraban que tenían una vida libertina. Todas las personas de la casa fueron investigadas en el proceso, resultando al final que solo se les reclamó que entregaran las ropas ensangrentadas de Ezpeleta, ya que evidentemente nada había que pudiera declararles culpables de algo.

La poesía de Laynez tiene mucho en común con la de Figueroa, como se ha dicho. Ambos sitúan las historias de amor idealizado entre pastores y pastoras en el entorno del río Henares en Alcalá de Henares. Estaba influido dentro de la poesía española por Garcilaso de la Vega, y en tanto por la poesía italiana por Petrarca. Es así un poema plenamente renacentista. 

En su más estricta tradición castellana se puede encontrar en su obra coplas castellanas, villancicos, glosas y paráfrasis, mientras que en su vertiente más modernamente renacentista hay églogas, canciones, epístolas, elegías, sonetos y glosas. Llegó a escribir en su juventud elegías a la muerte de la reina Isabel de Valois, y también del emperador Carlos I de España y V de Alemania. Su estilo tendía a lo bucólico y, como se ha dicho, el tema amoroso es el fundamental motor de toda su obra. Hemos de pensar que a pesar de no conocer demasiados detalles de su vida privada más personal, fue lo amatorio un parte muy activa de su vida, si bien por la idealización en sus poemas y por la propia égloga dedicada a la humanista y poeta Luisa Sigea, muerta en 1560 a los 38 años, dotaba a sus sentimientos amorosos de una realidad sentimental, pero, una vez más, desconocemos los detalles de este aspecto de su biografía que podría darnos claves para comprender mejor su obra o al menos desde más ángulos.

Actualmente la ciudad de Alcalá de Henares solo le ha dedicado a Laynez el nombre de una calle.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

viernes, 25 de marzo de 2022

Curso de iniciación a la escritura poética

Título: Curso de iniciación a la escritura poética.
Autor: Francisco José Martínez Morán.
Editor: Universidad de Alcalá de Henares.
Colección: Textos Universitarios, Humanidades.
Nº de volumen en la colección: 2.
Año de publicación: 2008 (1ª edición).
Género: Pedagogía; Literatura; Humanidades.
ISBN: 978-84-81387780

 

El que fuera el segundo libro de Francisco José Martínez Morán fue publicado por la propia Universidad de Alcalá de Henares, donde no solo se doctoró, sino también donde trabajaba. Fue en 2008 y se trata de otro libro que se podría considerar una rareza en su bibliografía, pues es un manual universitario para estudiantes de Literatura, pero también para personas con intereses e inquietudes por acercarse tanto a la lectura como a la escritura de poesía. El libro se llamó Curso de iniciación a la escritura poética. Hoy día sigue en venta. Fue el volumen dos de la colección Textos Universitarios, Humanidades, en la cual posteriormente se publicaron libros de diversos profesores y catedráticos de la Universidad, entre ellos el prestigioso historiador de la Grecia antigua Gómez Espelosín. Esta colección básicamente era eso: manuales de diversas materias, en este caso relacionadas con las Letras, escritos por personas relacionadas con la Universidad, que daban clases a alumnos, y cuya difusión y publicidad habitualmente quedaban y quedan ligados fuertemente a la tienda de la Universidad y sus servicios editoriales y por ello quedan dentro de un uso excesivamente endogámico entre profesorado y un alumnado muy limitado del mismo. Rara vez se ven en casetas expuestas al público en ferias del libro alcalaínas y rara vez se ven en las librerías comunes de la ciudad, aunque no hay problema en venderlos allí si alguien los pide. No es decir ninguna novedad en estas notas de cíclopes señalar y reconocer que este es uno de los problemas que tiene por lo general la Universidad española, no específicamente la alcalaína, sino toda, su producción y su actividad dirigida comúnmente para sí misma olvidando el origen de siglos atrás donde las universidades se llamaban así porque aspiraban a la universalidad del conocimiento. 

 El libro sigue las mismas líneas estéticas en toda la colección. Encuadernación en tapa blanda, con los colores oficiales de la Universidad de Alcalá para las Humanidades, que son tonos azules, una marca de agua de fondo recordando el nombre de la colección que está dispuesta en uno de sus lados en vertical, igual que las siglas de la Universidad, y con una franja blanca horizontal se escribe el título de manual y el autor o los autores. Un diseño que viene a remarcar no solo el carácter de colección dirigido a estudiantes de Letras, sino también una sobriedad que aspira a una relativa modernidad que escapa de la sobriedad clásica de este tipo de manuales en décadas atrás en otros centros universitarios. 

Martínez Morán no solo se había licenciado y doctorado en literatura Comparada en la Universidad de Alcalá ya para ese 2008, en 2006 había publicado su primer libro, un poemario, Variadas posiciones del amante, por el que recibió el Premio Nacional de Poesía Joven Félix Grande. Eso le ubicaba en una posición de joven poeta y literato destacado en la Universidad que la propia Universidad no iba a dejar escapar. Aparte de que suele ser habitual que las Universidades ofrezcan a sus doctorados la oportunidad de continuar en sus aulas como profesores de un modo u otro. Él en concreto llegó a ser profesor de la Escuela de Escritura en la Universidad de Alcalá, que se llamó también Taller de autor: Francisco José Martínez Morán, en el cual ejerció varios años, si se rastrea en Internet se puede saber que en 2014 seguía activo en esto. Pero además, en 2010 también trabajaba en el Centro de Estudios Cervantinos de la Universidad de Alcalá de Henares.

Así pues, cuando escribió este manual el autor estaba comenzando a dar clases a personas que deseaban aprender a mejorar o mejorar su técnica, o bien aprender a comprender la literatura, en concreto, en el caso de su taller, aprender sobre poesía, donde Martínez Morán había demostrado ser muy buen poeta y donde lo revalidaría con el Premio Hiperión que ganaría en 2009 y otros premios y actividades posteriores.

El manual posiblemente responde tanto a una petición y necesidad de la Universidad para el desarrollo de su taller de escritura, como posiblemente a un proyecto y a un interés personal del autor en crear este manual para desarrollar su trabajo y a la vez tratar de expandir un amor por la poesía que también ha demostrado en programas de radio, revistas y hasta sobre las tablas del teatro. Hay en él un evidente interés por hacer asequible la poesía al común de la gente.

El manual estaba escrito como manual de iniciación  a la poesía para personas de cualquier nivel, aunque en su lectura uno comprende que se escribe para lectores que al haberse acercado a este libro, por lógica, ya conocen algunas claves y autores, aunque sean los más básicos. No contiene ideas preconcebidas y se trata todo el asunto pedagógico en torno a la poesía de manera sencilla y lúdica. Se dividía tanto en partes teóricas con ejemplos de poetas clásicos y actuales, combinadas con partes de ejercicios prácticos para el lector, a la vez alumno. Trata de ser un libro interactivo que pretende implicar al usuario no solo en la lectura si no en que también pueda interpretar y jugar con los textos él mismo. Con ello se plantea una pedagogía abierta y actual que enraíza en buena parte con pedagogías no jerárquicas que se iniciaron con el anarquismo ya desde comienzos del siglo XX, recordemos a Ferrer Guardia, por ejemplo, aunque el autor no sea de esa corriente de pensamiento, probablemente. Lo que le interesa a Martínez Morán es que el potencial poeta encuentre por sí mismo su voz gracias a esta herramienta que se le ofrece como guía de ayuda. 

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu". 

lunes, 21 de junio de 2021

UAH, 500 años del primer curso académico

Título: UAH, 500 años del primer curso académico.
Autora: Varios autores; fotografías de Javier Álvarez.
Editor: Universidad de Alcalá de Henares (UAH).
Año de publicación: 2009 (1ª edición)  
Género: Historia; Catálogo guía de actividades; Fotografía.
ISBN/Depósito Legal/Creative Commons: No consta.

 

En 2009 se cumplieron quinientos años de la fundación de la Universidad de Alcalá de Henares por la acción del cardenal Cisneros, que durante varios años trabajó para su creación hasta que logró su aprobación en 1499, año en el que además comenzaron a darse cursos universitarios en la por entonces Iglesia Magistral de los Santos Niños, hoy Catedral-Iglesia Magistral de los Santos Niños. Con ese motivo la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) editó un pequeño librito de veintiocho páginas que prácticamente pasó desapercibido para la gran mayoría de alcalaínos, por descontado mucho más desapercibido para el resto de personas posibles interesadas. Se llamó  UAH, 500 años del primer curso académico. No constaba el nombre de los autores que lo elaboraron, aunque sí el nombre del fotógrafo que aportó su trabajo para ilustrar este libreto, Javier Álvarez. Tampoco constaba ISBN, depósito legal, ni indicación de Creative Commons. Se trataba más bien de un ligero recordatorio muy por encima de aquella fundación en 1499, a la que en años sucesivos se le irían añadiendo sus edificios propios, repasaba la Historia más conocida y tópica, y, sobre todo, era un catálogo guía de las actividades que la Universidad de Alcalá había preparado ese 2009 para conmemorar la efeméride del medio siglo. Entre ellas estaba la apertura del curso con el desfile de todos los catedráticos por el centro de la ciudad vestidos con sus togas, becas y sombreros tradicionales, provenientes de esos quinientos años atrás. Desfile que, por otra parte, quien aquí escribe, se topó por casualidad en aquella fecha en la Calle Mayor.

La Universidad de Alcalá de Henares tiene su antecedente en los Estudios Generales que el arzobispo de Toledo, Gonzalo García Gudiel, le pidió al rey de Castilla, Sancho IV en 1293. Para aquella persona lega que desee saber qué era esto, salvando las distancias, se podría considerar que los Estudios Generales eran en la Edad Media el equivalente a los estudios preuniversitarios actuales en pleno siglo XXI, estos son los de secundaria y los de bachillerato. Había, igualmente estudios generales con conocimientos de lo que se podría considerar ciencias y lo que se podía considerar letras, y se debían conocer ambos campos. Como sea, estos Estudios Generales fueron renovados por el Papa Pío II cuando los volvió a pedir el arzobispo Alonso Carrillo de Acuña en 1459. Hay tanto la teoría de la degradación o pérdida de los Estudios Generales otorgados en 1293, como la teoría más aceptada de que se trató de una ampliación de esos estudios dada en aquel 1459. Gracias a los estudios solicitados por Carrillo se creó bula para crear una iglesia magistral, esto es: una iglesia que tenía permiso papal para que se dieran clases desde el púlpito, solo hay dos en el mundo, esta de Alcalá y otra en Lovaina, en Bélgica. Tras esto, los esfuerzos del Cardenal Cisneros ante los Reyes y los Papas desembocó en la fundación universitaria de 1499.

Sin entrar en detalles de la evolución y ampliaciones de la Universidad, su mayor apogeo fue en torno a a los siglos XVI y primera mitad del XVII. A pesar de que tópicamente se habla de que era una Universidad para formar teólogos, lo cierto es que Cisneros, al margen de esto mismo, innegablemente,  lo que buscaba era la formación de personas de talento para la administración del enorme imperio que estaba formando España. No obstante, investigaciones actuales han podido determinar que la mayor parte de los licenciados por esta Universidad fueron médicos y gente formada en leyes, toda vez que la teología era un conocimiento troncal en todas las carreras de todas las Universidades de España. Aún más, estudios recientes han confirmado algo que se negó durante siglos, la Universidad de Alcalá fue un foco importante de comuneros en la década de 1520, lo que resta realidad al otro tópico sobre su carácter conservador frente a Salamanca, siendo además plausible que no fuera así tampoco dado que en Alcalá fue la primera Universidad en dar becas a gente humilde o no nobiliaria.

En el siglo XVI contó con numerosos intelectuales importantes en España y en Europa, buena parte de ellos colaboraron en crear la Biblia Políglota, un texto revolucionario en cuanto a la teología del momento, la jerarquía y su control de textos, la filología y la introducción de las ideas de Erasmo de Rotterdam, lo que casi provocó la condena por parte del Papado, solo evitado ante una posición de fuerza por parte de los Reyes Católicos, que defendían las ideas de Erasmo. Sea como sea, también estudios actuales indican que proporcionalmente hubo un porcentaje bajo de estudiantes que lograron acabar sus estudios en Alcalá, respecto a alumnos de otras universidades, atribuido quizá a tener un listón de conocimientos y cualidades personales en cuanto a templanza muy exigente.

A lo largo del siglo XVII la Universidad española en general sufrió un retroceso ante la censura y el control de la Contrarreforma de la Iglesia Católica, que frenó el conocimiento de las nuevas ciencias y de los avances de otros lugares de Europa, en favor de una enseñanza de memorización acorde a los principios y creencias ortodoxas de la Iglesia. Otro freno tenía su origen profundo en el antisemitismo y la obsesión por la limpieza de sangre de sus estudiantes en al menos cinco generaciones seguidas. Los estudios además se encarecieron y prácticamente quedaron sujetos a las clases más pudientes, normalmente nobiliarias, que, con posterioridad, solo usaban su título académico para adquirir cargos con la idea de cobrar rentas o escalar en el poder, pero no con afán de servicio.

En el siglo XVIII la Universidad perdió una gran cantidad de alumnados. Aún con todo fue la primera Universidad de España en doctorar a una mujer, Isidra de Guzmán. Varios de sus edificios se veían parcialmente en desuso o en total desuso. Los reyes Borbones de la segunda mitad de ese siglo, especialmente Carlos IV, optaron por subrogar los bienes mobiliarios y suntuarios de varios colegios para el uso de los nuevos palacios que construía. Además, algunos cursos quedaron interrumpidos con motivo de la Revolución Francesa iniciada en 1789. En la propia Alcalá se detectaron franceses simpatizantes de la revolución, algunos relacionados con las tropas militares en la ciudad y otros con la Universidad. 

A comienzos del siglo XIX, a pesar de los tópicos, el rector universitario fue un activo convencido de las ideas democratizadoras de la revolución francesa. Él mismo participó de la redacción de la Carta Otorgada de Bayona, especie de Constitución que creó José I Bonaparte para España. Varios de los catedráticos y estudiantes fueron igualmente afrancesados, si bien se dividían entre la lealtad a José I o bien a ser los primeros liberales cuya lealtad estaba a la Junta y a la Constitución de Cádiz de 1812. Con la caída del gobierno de José I y la llegada al trono de Fernando VII, hubo persecución y represión contra estas personas y sus familiares, si bien la Universidad fue cerrada en varias ocasiones por cuestiones políticas y falta de alumnos. No hay que olvidar que ya en el periodo 1808 a 1814 se había planteado su traslado a Madrid, lo que provocó animadversión contra los liberales en todos aquellos alcalaínos cuyas economías dependían directamente de la vida universitaria. Con el Trienio Liberal de 1820-1823 la Universidad volvió a aportar numerosos profesores y alumnos partidarios e incluso con cargos, aparte de contribuir a las milicias populares que estaban dispuestas a defender la Constitución de 1812. Más aún, a diferencia de Salamanca, la de Alcalá dio clases abiertas a todos los ciudadanos para enseñar aunque sea en lo básico los derechos y deberes que daba la Constitución. Sin embargo, con la caída del gobierno liberal y el regreso de la monarquía absoluta, todas las personas que participaron de esto fueron perseguidas y atacadas con gran violencia por parte de los absolutistas. La Universidad fue cerrada por Fernando VII y ya no se volvieron a reanudar sus cursos, pues en 1836 fue trasladada a Madrid con su nombre original de Universidad Complutense.

La Historia de los edificios universitarios, incluida su compra por parte de la Sociedad de Condueños para salvaguardarlos, y su alquiler al ejército o a la Iglesia, es otra Historia, no ajena, pero no estrictamente de la Universidad. Desde cuarteles a conventos, pasando por proyectos de industrias o la instauración de una escuela de educación secundaria o la recuperación del Paraninfo y la creación de una Hostería del Estudiante en el comienzo del siglo XX. Durante la guerra civil sufrió una destrucción parcial sumada a la del cierre del siglo XIX. Fue comenzada a ser reconstruida desde 1939. Su edificio principal, fue usado para formar funcionarios para la administración de la dictadura de Franco. Solo a finales del franquismo se comenzó a plantear el regreso de la Universidad a sus edificios.

Tras un debate y polémica, se decidió que la Universidad Complutense no volvería a Alcalá de Henares, se quedaría como institución en Madrid, y con sus archivos e Historia compartida, pero se fundaría una nueva Universidad, la de Alcalá de Henares (UAH), restaurada en 1977 como Universidad de nuevo cuño con Juan Carlos I, pero con la Historia y los edificios históricos de la de 1499. Desde entonces se ha desarrollado el campus de Letras en la Universidad Histórica y el campus de Ciencias en edificios nuevos en el antiguo aeródromo militar, ya desaparecido. La Universidad ha sido un motor directo de la recuperación cultural, demográfica, arquitectónica y económica de la ciudad. En el Movimiento 15M de 2011 fue renuente como institución a colaborar activamente con aquel movimiento social que buscaba más justicia y democracia, pero a título particular numerosos catedráticos, profesores adjuntos, personal administrativo y alumnado nutrieron parte de este movimiento en la ciudad. En 2021 está considerada una de las mejores Universidades de España.

A grandes rasgos, esa ha sido su trayectoria, la cual se quiso honrar con aquellos actos de 2009, recogidos en este libreto.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 13 de marzo de 2021

El fascismo destruye el tesoro artístico de España. El patio llamado Trilingüe de la Universidad (Alcalá de Henares)

Título: El fascismo destruye el tesoro artístico de España. El patio llamado Trilingüe de la Universidad (Alcalá de Henares).
Autor: Antonio Machado
Editor: Servicio de Información de la Oficina Nacional Española de Turismo.
Año de publicación: 1938 (1ª edición, en español, francés e inglés).
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Editores: Foro del Henares, Universidad de Alcalá de Henares, Asociación de Amigos de la Universidad de Alcalá, Fundación Antonio Machado de Colliure y Museo Ramón Gaya de Murcia
Año de publicación: 2012 (1ª edición, en español fac-símil en francés; libreto de comentario histórico complementario en carpeta por varios autores).
Género: Historia; Fotografía; Artículos y prensa; Ensayo; Arte.
ISBN: [No consta].

 

El poeta Antonio Machado (1875-1939), por extraño que parezca, también tiene relación con Alcalá de Henares como autor. Sus actividades durante la Segunda República no solo fueron en torno a la Cultura y la poesía, tuvo un claro papel defensor de los valores de la izquierda política, aparte de ser maestro de escuela, que fue uno de los sectores más claramente señalados con el dedo por las leyes de depuración y de responsabilidades políticas que desarrollaría posteriormente el franquismo en la guerra civil y la dictadura. Machado participó de diversos actos políticos y mítines en favor del Frente Popular de cara a las elecciones de febrero de 1936. Durante la guerra civil no se exilió y participó de ella como intelectual, aunque por edad no se implicó como combatiente, tal como hiciera Miguel Hernández. Machado participó de diversos actos de propaganda desde la radio y desde actos públicos. Solo hacia el final de la guerra, cuando la República comprendía ya su derrota total, se marchó al exilio junto a enormes columnas de miles de otros republicanos que trataban pasar la frontera con Francia por los Pirineos a pie. Machado ya era un hombre anciano, iba con su familia, pero no caminando, sino en un vehículo que le proporcionó otro escritor y periodista amigo suyo por haber coincidido en Madrid a comienzos de siglo en el instituto San Isidro, Corpus Barga (1887-1975). Solo al final del trayecto lo hizo caminando. Pudieron pasar la frontera y alojarse en un pequeño hotel en Colliure donde al principio no fueron reconocidos, pero lo fueron poco después por los modestos dueños del establecimiento. Machado y su madre, Ana Ruiz, estaban enfermos, morirían allí el 22 de febrero de 1939, pocos días después de llegar. Machado sabía que era una persona señalada, que aparte de poeta se había postulado políticamente de forma clara y activa, y conocía el final que tuvo Lorca en 1936. Aparte de huir de una España de la que ganaba el fascismo, huía también a sabiendas de su amor a la libertad.

Durante 1938 hizo una serie de programas radiofónicos que se escuchaban en España acerca de lugares históricos con alto valor artístico que habían sufrido destrozos por bombardeos de la aviación de Franco, la aviación nazi alemana y fascista italiana. Lo hizo a título de miembro corresponsal de la Sociedad Hispánica de América, según firmó. Estos programas radiofónicos, no exentos de sarcasmos hacia la nueva España que quería construir Franco y la Falange, fueron publicados en papel por el servicio de propaganda de la Segunda República a través del Servicio de Información de la Oficina Nacional Española de Turismo. Editaron ejemplares en español, francés e inglés. El objetivo era propagar en favor de la República los destrozos contra el patrimonio artístico de España, con la idea de atraer simpatías a la República y ayuda, así como denunciar al fascismo español e internacional. Machado, no obstante, era un poeta muy famoso y conocido en Europa. Entre esa serie de programas se encontraba uno dedicado a Alcalá de Henares, y se centraba fundamentalmente en los destrozos provocados en el Colegio de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá de Henares, poniendo en contraposición una nota de humor en aquella Universidad nueva que decía construir el franquismo, ironizando con que les debía bastar solo con la Universidad de Salamanca. Estos libretos, no muy extensos, con las palabras y firma de Machado, se publicaron con varias fotografías de los efectos de los bombardeos. Hubo otros libretos de esta serie dedicados a Alcalá, como por ejemplo los dedicados a los destrozos en la iglesia magistral en 1936. Pero estos libretos implicaban también otros lugares de España. Sea como sea, los bombardeos sobre Alcalá de Henares comenzaron el 1 de noviembre de 1936 de parte de aviones alemanes e italianos, pero fueron especialmente constantes y duros a lo largo de 1937 y 1938, aunque no cesaron hasta el final de la guerra en la primavera de 1939. Hay que señalar que en 1937 la ciudad fue objetivo directo de las tácticas del bando rebelde y alzado para tomar Madrid. Primero en su intento de envolver la capital una vez que fueron frenados en la Ciudad Universitaria, en la batalla de Jarama. Después intentando lo mismo pero a través de la Alcarria, en la batalla de Guadalajara, donde los italianos llegaron a Brihuega.

Las primeras bombas sobre el antiguo edificio de la Universidad de 1499 debieron caer a partir de comienzos de 1937 sobre la crujía que daba acceso al Paraninfo, pero en 1938 hubo un bombardeo masivo que destruyó el ala sur en primavera. Machado se centraría sobre todo en esos bombardeos de 1938. La Universidad había sido cerrada por desamortización en la década de 1830. Había sufrido varias vicisitudes y usos. Entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX había alojado una escuela privada en manos de la Iglesia, llevada por los Padres Escolapios. En la década de 1920 se había creado los Paradores Nacionales que instalaron la Hostería del Estudiante como parte de un plan de turismo español. Una restauración del Paraninfo hizo que la Universidad Central, actual Universidad Complutense (que es la de Alcalá en origen), hizo que desde 1930 se vinieran haciendo actos oficiales allí de parte de catedráticos y políticos. Machado ya habría pasado por allí a raíz de todo esto, pero por esa Hostería no solo pasaría Machado, también Lorca, Buñuel y otros creadores de la época. Como sea, los escolapios comenzaron a irse del edificio desde 1928, pero en 1931 la educación pasó a ser exclusiva del Estado lo que hizo que los escolapios debieran cerrar el curso en 1932, pero estos planes quedaban en parte paralizado en 1933 con la formación de un gobierno conservador. Como sea, en la guerra civil el edificio albergó a cuatro mil militares al mando del general republicano, de adscripción comunista, Valentín González "el Campesino", esto hacía que la Universidad fuera objetivo militar. Caso aparte son los destrozos en los primeros días de la guerra por un tiroteo en la capilla del sepulcro del cardenal Cisneros, al acuartelarse allí varios alzados en armas.

Este libreto fue recuperado y vuelto a editar fac-símil en 2012 a través del Foro de Historiadores del Valle del Henares, la Universidad de Alcalá de Henares, la Asociación de Amigos de la Universidad de Alcalá, la Fundación Antonio Machado de Colliure y el Museo Ramón Gaya de Murcia. Lo hicieron dentro de una carpeta donde además se incluía un libreto con notas explicativas del contexto histórico de esta publicación. Lo hicieron varios autores y autoras, cuyos nombres y agradecimientos quedaron fijados en la última página. El fac-símil se hizo del original en francés y el libreto explicativo en español. El libreto además contenía la traducción al español del texto de Machado, la traducción estaba hecha por Tomás Segovia (1927-2011). Ese mismo libreto de 1938 tuvo portada de Ramón Gaya (1910-2005). Entre los editores de esta edición de 2012 había diversos catedráticos de la Universidad de Alcalá, como el historiador Santiago Aguadé.

Se editaron quinientos ejemplares y no se volvió a reeditar. La obra se llama El fascismo destruye el tesoro artístico de España. El patio llamado Trilingüe de la Universidad (Alcalá de Henares).


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".