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viernes, 5 de septiembre de 2025

El Colegio Calasanz-Escolapias de Alcalá de Henares. Palacio de Jacinto de Aranaz y de Jean Laurent, última obra conjunta de José y Alberto Churriguera (1725-2025)

Título: El Colegio Calasanz-Escolapias de Alcalá de Henares. Palacio de Jacinto de Aranaz y de Jean Laurent, última obra conjunta de José y Alberto Churriguera (1725-2025)
Autor: Vicente Fernández.
Editor: Provincia Paula Montal de Madres Escolapias.
Año de publicación: 2025 (1ª edición; saludos introductorios de Amelia Ramírez de Nicolás -Madre Provincial de la Provincia Paula Montal de Escolapias-; y de Rosa Carmona Elizalde -Coordinadora del Equipo de Restauración de la Escalera Monumental-).
Género: Arquitectura; Historia; Arte; Biografía.
ISBN: 978-84-09-69617-8

 

Mencionamos a Vicente Fernández como uno de los autores alcalaínos de Historia que formó parte del libro De palacio a Casa de los Arqueólogos. Pasado y futuro del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares (2019, coordinado por Luis Palop y María Carrillo Tundidor). Sin embargo, habíamos comentado ya otro libro de Historia del que formó parte de su equipo creador, pero que figuraron como anónimos todos sus participantes, Estampas de la feria. Tradición y modernidad de una feria castellana (1993). Sabemos hoy día que él participó de la creación de ese libro, aunque no se indica si como autor único o como del citado equipo creador, aunque es presumible que fuera un equipo al haberlo avalado por entonces el ayuntamiento de Alcalá de Henares, porque el mismo Vicente Fernández dice sobre sí mismo en la solapa de su libro más reciente que este libro es una de sus obras. Otras obras que cita como suyas son Guía del Colegio Mayor de San Ildefonso (1995), Guía turística de Alcalá de Henares (1998), Historia y descripción del Rectorado Histórico de la Universidad de Alcalá (2008) y Guía bilingüe de Alcalá de Henares, inglés-español (2009). Siguiendo esta trayectoria que él mismo nos marca, vemos que no vuelve a aparecer, aparentemente, hasta el citado libro colaborativo de 2019 y tras ese, aparentemente, hasta su libro más reciente, publicado a comienzos de 2025, El Colegio Calasanz-Escolapias de Alcalá de Henares. Palacio de Jacinto de Aranaz y de Jean Laurent, última obra conjunta de José y Alberto Churriguera (1725-2025). Publicado a través de la orden de las Madres Escolapias, las cuales regentan desde comienzos del siglo XX un colegio en tal local, lleva por ello un saludo de la Madre Provincial de la Orden, Amelia Ramírez de Nicolás, así como otro de la coordinadora de las obras de restauración de su escalera y cúpula barrocas, Rosa Carmona Elizalde. Este libro viene a completar y complementar la obra de investigación de la historiadora Pilar Lledó llamado El Colegio Calasanz-Escolapias (1904-2004) Un siglo de presencia educativa en Alcalá de Henares, álbum fotográfico (2021), publicado con la Editorial Domiduca. Libro y autora que cita, elogia y recomienda, aunque nos priva al menos de algún resumen breve de lo que trata aquel, instándonos a buscar el libro en librerías, sin advertir que los libros de Historia van trascendiendo los tiempos y los libros van dejando de estar en las librerías. Bien está la referencia, eso sí, pues para el futuro siempre existirá el conocimiento de esa obra para el investigador o lector futuros, si bien es deseable que ambas obras se conserven cuando menos en bibliotecas y archivos. 

Vicente Fernández nació en Alcalá de Henares en 1956. Siempre residió en la ciudad. A pesar de que mucha gente le considera historiador formado, él no se formó en Historia, si no en Ciencias Políticas y Sociología. Otra cuestión es que sus actividades personales, especialmente en los últimos años (década o década y media larga), como guía activista de los lugares históricos de la ciudad, o como defensor de los árboles urbanos, y su vida laboral en general se han visto vinculadas a la cultura y a la Historia de la ciudad. Posiblemente tenga más modos de cronista que de historiador, pero tiene desde luego una larga trayectoria de historiador no por formación, sino por devoción. Persona que recurre a los archivos y las publicaciones y trata de estar al día en todo evento y conferencia cultural que se va produciendo en Alcalá. Y en ese sentido acumula mucho saber y datos en su cabeza.

Sí es cierto que ha impartido cursos de Historia, que divulga la Historia de la ciudad y que publica e interviene sobre ello en prensa escrita y en las cadenas de radio locales como Cadena SER-Henares, Onda Cero Alcalá, La Luna de Alcalá y quien esto escribe no sabe si ha pisado ya Radio CreActividad, lo que es bastante probable puesto que lo que atañe al tema de su nuevo libro le ata a Miguel Ángel Simal, dramaturgo y actor de teatro que dirige y es técnico de sonido de dicha emisora. Fueron Vicente Fernández, Miguel Ángel Simal y Rosa Carmona, profesora y directora del centro escolar, los que impulsaron la restauración de la escalera monumental en 2019 y su posible uso cultural posteriormente.

En todo caso, en su actividad laboral ha sido en el pasado Jefe de Protocolo y Director de Festejos del Ayuntamiento de Alcalá en los años 1990, con ayuntamiento del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), ha sido guía de turismo (como hemos dicho ahora sigue haciendo de guía de manera voluntaria y por iniciativa propia, pero no de modo laboral), y se le ha conocido mucho a lo largo de la década de 2000 por haber sido propietario y comerciante de una tienda de productos culturales y turísticos en la mismísima Calle Mayor, y aunque Turismo e Historia no son los mismo ni persiguen el mismo fin, es una actividad en cierto modo ligada a la Historia. Lo que sí le acerca quizá más plenamente a la Historia es haber sido comisario de exposiciones y diseñador de maquetas históricas de Alcalá de Henares, una ambientada en el siglo XIII y la otra en el XVIII, siendo estas parte expuesta en alguno de los edificios a visitar en la ciudad.

Es una persona muy valorada, popular y apreciada por sus conocimientos, por parte de multitud de personas, medios de comunicación e instituciones, así como por parte de otros personajes públicos.

El libro con el que hoy hablamos de él, de título explicativo extremadamente largo, casi a modo de título típico de la época del Barroco, o propio de quienes alguna vez entramos en la carrera de Historia y nuestros profesores nos decían: "al grano, acota", El Colegio Calasanz-Escolapias de Alcalá de Henares. Palacio de Jacinto de Aranaz y de Jean Laurent, última obra conjunta de José y Alberto Churriguera (1725-2025), [corrijo lo que se entiende error en cubierta, pues donde aquí se lee una coma a mitad de título, en impreso aparece como punto, pero seguido de minúscula y no de mayúscula], es quizá su obra más ambiciosa y perfecta hasta la fecha con un gran trabajo de investigación detrás, que le duró tiempo realizar, como debe ser en toda investigación histórica, si bien quizá, para quien esto escribe, aún se podría buscar más, por ejemplo entre los legajos del Archivo del Corregimiento de Alcalá de Henares conservado en el Archivo General de la Administración, que llega a citarse en el texto, pero que no aparece ni en notas ni en referencias documentales. Es una sugerencia por si algún día alguien desea ampliar más, o bien si Vicente Fernández se lanzará en el futuro a seguir indagando más aún. En todo caso, el autor nos anota la consulta de diez archivos y tres grandes bibliotecas, así como la colaboración con varias fotógrafas y fotógrafos, entre ellos personas conocidas de Alcalá, como Pilar Navío o Baldomero Perdigón, y cita a una serie de personas que le ayudaron con las labores de investigación, entre ellos más personas de Alcalá, arquitectos, gente de la cultura, personas de las Escolapias, otros investigadores, etcétera. Es una labor ingente y trabajada que aporta nuevos y numerosos datos.

El libro se pudo publicar no sólo gracias a la Provincia Paula Montal de Madres Escolapias, sino también a cierto apoyo del ayuntamiento de Alcalá de Henares, pero sobre todo por la activación en 2024 de una petición de ayuda a modo de micromecenazgo a través de Internet, que hizo que numerosas personas listadas a final de libro dieran pequeñas aportaciones económicas que posibilitó la edición en tapa blanda plastificada y solapada, con un interior que incluye numerosas fotografías a color que apoyan visualmente los ejemplos y aportaciones documentales de la tesis de Vicente Fernández, si bien hay que apuntar que son de dimensiones pequeñas y en algunos casos se hace necesario fijarse mucho en la imagen o usar algún tipo de lupa. En líneas generales son útiles e ilustrativas del ejemplo que se cite en cada caso, eso es innegable. Entre las personas que aportaron dinero se leen tanto nombres de personas anónimas, como personas conocidas de Alcalá ya por la vida social de la misma, la cultura, la política u otros aspectos, como su ligazón al colegio. Sirve el libro de este modo indirecto también para conocer en parte de la vida social alcalaína del primer cuarto del siglo XXI.

El libro fue publicado en el III centenario de los hermanos Joaquín, 30 de septiembre de 1724, y José Benito, 2 de marzo de 1725, y el 275 aniversario de Alberto de Churriguera, 27 de febrero de 1750. Se hace evidente que el libro trata de reforzar la tesis de Vicente Fernández sobre la innegabilidad de la autoría de los hermanos Churriguera en las obras de remodelación en la primera mitad el siglo XVIII del palacio perteneciente a Jacinto de Aranaz, que fue un noble, hombre de negocios, uno de los regidores de Alcalá de Henares y lo que podría equipararse en nuestros tiempos a alto cargo de Hacienda en su época, aunque caído en desgracia por un caso de corrupción, precisamente financiando su palacio de Alcalá mientras él vivía en Madrid. Murió en 1724.

No obstante, la actividad de Vicente Fernández se une de manera plena y decidida a la recuperación de la memoria histórica de esta escalera monumental del palacio, la restauración de la misma y del palacio, y el fomento de este espacio para actos culturales de la ciudad, cosa que incluso recoge a final de libro aportándonos nombres de más personajes y grupos de la ciudad que han sido de los primeros en actuar en este sitio. Todo en el intento de conservar el conjunto y darle la importancia merecida. No hay que olvidar que, paradójicamente, y tal como se detalla en el libro, fue precisamente la instalación del colegio de las Escolapias a partir de 1904 lo que ha creado gran pérdida y deterioro de la arquitectura y decoración histórica del lugar. Desde la modificación de la planta baja para crear una capilla, al derrumbe de otros lugares en la década de 1970 para crear espacios útiles para el colegio, pero que eliminaban lo histórico e, incluso, ocasionaron serias grietas en la cúpula sobre la escalera, ya restaurada gracias a la actividad desarrollada desde 2019. Paradójicamente, pues, aunque en los años 1980 fue una concejala del PSOE quien logró evitar que se destruyera esta arquitectura, es el interés de Fernández, Simal y las Escolapias las que han logrado su restauración, recuperación y difusión artística, cultural e histórica.

Como sea, el lugar plantea poner una sala expositiva de otro de sus inquilinos célebres, el fotógrafo Jean Laurent, del siglo XIX, quien restauró la escalera con pinturas y escudos y cuyos artistas que trabajaron para él dejaron su marca, según se ha descubierto en las obras de restauración. Hay que pensar también que el colegio de las Escolapias a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI no sólo es recordado como tal, sino que más allá se le recordaba como Casa de Laurent o Palacio de Laurent, en referencia a este afamado fotógrafo francés que se afincó en Alcalá. Por lo que el libro nos trae a la memoria y vuelve a restaurar en la Historia local a Aranaz en el siglo XVIII, que fue quien encargó las obras para crear dicho palacio. También recupera la memoria de otro célebre habitante de la casa en el siglo XIX, Narciso de la Escosura, dramaturgo, escritor y político a nivel nacional. Incluso, también, nos recuerda que el edificio fue usado durante al guerra civil de 1936-1939 para albergar a los pilotos rusos a favor de la República y fue sede del PSOE en los años bélicos.

Haciendo un conjunto de todo el espacio del colegio de las Escolapias, se nos menciona que una pequeña casa propiedad de los hermanos Azaña (entre ellos Manuel Azaña) fue comprada antes de la guerra y en ella se hizo la actual capilla del colegio tras la guerra.

Se ha de entender con todo esto que la obra de Fernández trasciende la Historia del Arte, que es de lo que iría el libro según el título, y entra de lleno en la Historia biográfica de todos sus habitantes y propietarios desde 1610 hasta la actualidad, que incluso se remonta a relatarnos la Historia de las casas y gentes que las ocuparon cuando era barrio morisco en la Edad Media y sobre todo lo que de ellos dicen los documentos históricos en el siglo XVI, inundación torrencial incluida y deterioro de una antigua mezquita pasada a iglesia, hoy desaparecida en la calle Santiago. Así el libro nos narra la Historia de esta parte de la ciudad desde el siglo XVI, la historia del espacio y del edificio desde entonces, y la Historia biográfica de numerosos personajes, especialmente de Aranaz, los hermanos Churriguera y de Jean Laurent. Aunque el tema central sería la escalera monumental y la defensa de la tesis de que esta escalera anónima deja de serlo por ser de los hermanos Churriguera en su última obra juntos, pues uno de ellos muere y la acaba el otro, en realidad nos aporta nuevos datos históricos de Alcalá de Henares desde lo social, lo político, lo económico y hasta de su fisonomía. Es más, para quien esto escribe, el mayor valor historiográfico del libro no es tanto la tesis de una escalera barroca tardía de los Churriguera, que se da la mano con el Neoclásico, sino que rellena algo muy poco rellenado en los libros de Historia de Alcalá: su Historia social, política y económica del siglo XVIII y la de determinados personajes históricos poco o nada mencionados del siglo XIX que vivieron allí.

En ese sentido quizá yo hubiera recomendado darle una vuelta de tuerca al título, aún cuando lo que se busca es recuperar la memoria y dar importancia sobre la arquitectura de este edificio.

Tiene el libro también un amplio número de páginas repasando las obras y biografías de los Churriguera, haciendo comparaciones artísticas, especialmente con edificios de Nuevo Baztán y algunos de Madrid capital. En esa lectura pareciera que ellos solos fueran el Barroco español, aunque no sea así, pero es verdad que ellos son los principales arquitectos de nuestro Barroco. Era extraño la ausencia de obras suyas en Alcalá de Henares, y aunque en los últimos años han habido defensores de que el Colegio de Basilios (actual Aula de Música y danza de la Universidad) contiene como mínimo una portada de ellos, la escalera y portada del palacio de Aranaz pasaba o por el anonimato o por adjudicaciones de autores que algunos investigadores dudaban, como el cronista García Gutiérrez. Vicente Fernández parte su tesis de que ante la ausencia de documentos concretos y literales que liguen las obras a los Churriguera, hay otros documentos cruzados de las biografías de Aranaz y los Churriguera que vendrían a reafirmar esta tesis. Pero para Fernández lo fundamental es que donde no llegan las pruebas escritas documentales apuntando con el dedo directamente, llegaría el contraste de estilos arquitectónicos de los edificios de los Churriguera que están reconocidos plenamente con los elementos de la escalera, la cúpula, la portada y otros elementos del palacio. Para Fernández todos estos contrastes son una confirmación sin duda de su tesis. Personalmente guardo dudas y puntualizaciones analizando lo que el texto dice y en contraste con el conocimiento de lo que eran los autores y formas de expresarse documentalmente y artísticamente en esa época. No obstante, parece una tesis bastante sólida y probable. Es bastante posible que Fernández lleve razón, aún cuando quien esto escribe cree que se necesita aún un poco más. Tanto en Historia como en Historia del Arte, deontológicamente, salvo que exista una prueba directa, clara e irrefutable, cuando se dan casos de tener que investigar y lanzar una hipótesis sobre una autoría o hecho, a veces se necesita de una segunda voz independiente que venga a confirmar que la primera voz es la acertada o que eso parece evidenciarse. Repito, aunque yo a mí mismo me formule preguntas sobre los datos ofrecidos, es posible que Fernández haya dado con la clave.

Pero lo que más me gusta es que Fernández no liga la Historia del Arte a una mera cuestión estética, sino que la ata correctamente a la Historia viva y de la vida de la ciudad y de las personas. Ese es el mejor de los enfoques. Y le invitaría a que si vuelve sobre el tema, explicado lo estético y explicado lo humano y social, ahora dé un paso más e interprete lo que las estéticas barrocas de los Churriguera y reformas de Laurent pudieron querer decir a quien aquello viera.

Vicente Fernández cita a comienzo de libro las pocas obras donde se habló de este edificio y de la escalera. Me llama la atención que no se hiciera eco de una publicación y conferencia de la Institución de Estudios Complutenses que  en la década de 2010 hablaba de la escalera desde la perspectiva de las reformas de Jean Laurent, lo que hizo que algunos autores atribuyeran la misma a este. Yo estuve en aquella conferencia. Pero esto es menor, pues puede que por la razón que sea se le escapase este evento y publicación. Yo mismo lo he tratado de rastrear superficialmente para escribir estas notas y se me escapa, aunque lo debo tener en algún tomo de Actas por mi casa. Sin embargo, lo que sí me llama la atención poderosamente es que omita el libro Historia colectiva de Alcalá de Henares (2023), dirigido por el cronista oficial actual, Sánchez Moltó, pues en esa obra reciente, apenas un año y medio o dos antes del libro de Fernández, sí hay un capítulo, el dedicado al siglo XVIII, que habla de este palacio dentro del Barroco tardío y comenta muy brevemente la escalera como escalera palatina, por lo que esta publicación se habría adelantado un poco apuntando en cuanto al estilo barroco tardío del XVIII y no romántico del XIX, aunque no supera toda la dosis de investigación y datos que nos da Vicente Fernández. Claro que aunque sí cita varias obras de la autora de dicho capítulo, Carmen Román, ni en notas ni en bibliografía aparece Sánchez Moltó, lo que puede ser mera casualidad o que Moltó nunca haya escrito sobre el tema, o que de haberlo hecho no le haya aportado datos o reflexión a Fernández. Sin embargo, dado que Fernández aporta todas las obras donde previamente se habló de la escalera, sólo por esa anticipación de Carmen Román en su capítulo, la obra debería haber aparecido en mención, notas y bibliografía.

Buena investigación de Historia, escrita con lenguaje coloquial que se cuela con frecuencia con el lenguaje técnico, y a menudo con muchos comentarios de opinión personal, subjetivos y tratando de orientar al lector hacia el punto de vista del autor. No sólo en cuanto a lo que refiere a Historia del Arte sino también a lo que sería propiamente Historia y biografías, cayendo a veces en puntos de vista del siglo XXI aplicados al siglo XVI, al XVII, al XVIII o al XIX. En este sentido, aunque la lectura es interesante (personalmente, insisto, más en lo referente a lo social, político, sucesos y económico en Alcalá), hay que leer para adquirir más conocimiento, pero teniendo en cuenta que Vicente Fernández tiene un estilo muy personal que hace que escriba como cuando habla en persona, restando al lenguaje deontológico de la profesión de Historia a favor de un lenguaje que, usando del lenguaje del historiador, mezcla expresiones y juicios de valor propios de él. Como sea, aún leyendo con la atención debida, es una importante aportación a la Historia de Alcalá y a su legado cultural. Y es, también una gran iniciativa de recuperación material y de memoria.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

viernes, 23 de junio de 2023

De palacio a Casa de los Arqueólogos. Pasado y futuro del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares

Título: De palacio a Casa de los Arqueólogos. Pasado y futuro del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares
Autores: Luis Palop y María Carrillo Tundidor (coordinadores); varios autores (Arsenio Lope Huerta, Vicente Fernández, Gustavo Chamorro, Alfonso Dávila, Fernando Marías, Josué Llull, Daniel Gonzalvo, José María San Luciano, Rosa María Domínguez, L. Hernández, Ángel Pérez, Carlos Clemente San Román, Juan de Dios de la Hoz, José Luis González, María Rosa Cervera, Carlos Chamorro, Enrique Baquedano).
Editor: Comunidad Autónoma de Madrid / Museo Arqueológico Regional de Madrid (MAR).
Año de publicación: 2019 (1ª edición; introducciones de diversas autoridades).
Género: Arqueología; Arquitectura; Historia.
ISBN: 978-84-45138281

 

El pasado y reciente 2 de junio de este 2023 el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana aprobó la licitación para el concurso del proyecto de obra de reformas y recuperación del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, pero hay que remontarse a noviembre de 2019, cuando el Museo Arqueológico Regional de Madrid (MAR), ubicado en la Plaza de las Bernardas de esta misma ciudad, realizó una exposición temporal que se adentró varios meses en 2020. Trataba sobre este proyecto que varias instituciones y personas estaban trabajando desde hacía años: la recuperación del Palacio Arzobispal, cosa que parcialmente lograron con la idea de rehabilitar zonas en ruinas para albergar lo que se llamaría la Casa de los Arqueólogos, y que evidentemente, primero por el confinamiento y medidas contra la pandemia de Covid-19 en 2020 y después por diversos retrasos, se ha ido retardando en el tiempo. Como sea, en aquel momento la exposición temporal se acompañó de un lujoso y muy trabajado catálogo que es el libro más completo y actualizado que hay hasta la fecha sobre la Historia y la arqueología en el Palacio Arzobispal y que incluye el proyecto arquitectónico dicho. El libro, aún disponible en tapa dura, lo publicó el propio MAR junto al gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid, por lo que incluía introducciones de los cargos destacados del museo y del gobierno de la Comunidad. Se llamaba: De palacio a Casa de los Arqueólogos. Pasado y futuro del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Tenía por formato la tapa dura, más o menos de grandes dimensiones, aunque apaisado aparentaba ser cuadrangular, pero era ligeramente rectangular. La cubierta fue maquetada en sepia, fingiendo un paso del tiempo sobre papel o fotografía, mostrando un grabado del siglo XIX donde una serie de personajes populares estaban dentro del desaparecido patio interior a causa del incendio de 1939.
 
Luis Palop y María Carrillo Tundidor ejercieron de coordinadores de varios autores que son a la vez autores de Alcalá de Henares. Por lo que los coordinadores quisieron que además esta obra fuera netamente alcalaína y con protagonismo de varias personas destacadas en sus investigaciones locales. Todos ellos fueron: Arsenio Lope Huerta (ex-alcalde de Alcalá de Henares e historiador local), Vicente Fernández (antiguo profesor de Historia e historiador local), Vicente Sánchez Moltó (archivero y cronista oficial de Alcalá de Henares), Gustavo Chamorro (farmacéutico local e historiador aficionado), Alfonso Dávila (ex-director del Archivo General del del Estado e historiador), Fernando Marías, Josué Llull, Daniel Gonzalvo, José María San Luciano (historiador local), Rosa María Domínguez, L. Hernández, Ángel Pérez (arquitecto e historiador local aficionado), Carlos Clemente San Román (arquitecto e historiador aficionado local), Juan de Dios de la Hoz, José Luis González, María Rosa Cervera, Carlos Chamorro y Enrique Baquedano (director del MAR desde que se fundó hasta la actualidad). Muchos, aún habiendo investigado mucha Historia local, no eran historiadores de profesión ni de formación, aunque algunos han hecho importantes aportaciones. En todo caso, es llamativo que algunos escriben tanto en los apartados de Historia como en los de arqueología y restauración (arquitectura), no siendo de formación universitaria ninguna de las tres cosas. Puede que todos o varios tengan en común ser parte de la asociación ARPA (Asociación para la Recuperación del Palacio Arzobispal). Como se sabe, como mínimo uno de ellos ya está fallecido, Arsenio Lope Huerta, muerto en 2021 y que en marzo de este 2023 recibió una estatua en bronce en la calle Libreros.
 
Como ya se ha dicho el libro estaba dividido en tres partes, I: Historia, II: arqueología y arquitectura, y III: recuperación e intervenciones. Cada parte tenía varios ensayos o estudios de los autores citados, centrándose cada uno en un aspecto concreto. En todo caso es de recordar que José María San Luciano ya había sido el protagonista del anterior libro más completo y avanzado sobre el Palacio Arzobispal en tiempos contemporáneos, fue en 2009, El incendio y destrucción del Archivo General Central, Alcalá de Henares, 1939 (publicado por Domiduca). Mientras que Carmen Román en 2019 había recuperado las ilustraciones del palacio en el siglo XIX realizadas por Valentín Carderera, en El Alcalá de Valentín Carderera
 
El proyecto de crear la Casa de los Arqueólogos no sólo era de ARPA, sino que se implicó de lleno Baquedano, como arqueólogo y director del MAR. En él se contiene lo que probablemente será una parte importante del futuro cultural de la ciudad, incluyendo un posible conflicto ecológico. Lo que se proyecta amenaza seria y claramente a los numerosos nidos de cigüeñas y águilas primilla que se ubican precisamente en los restos de las edificaciones ruinosas elegidas para levantar los espacios nuevos para esa nueva institución que será una institución local y autonómica más. Afectaría a una torre y muros de un edificio interior. Este espacio, visible desde el actual aparcamiento, tiene uno de los principales focos de habitación de estos animales, por otra parte protegidos, en amenaza de especie de extinción, objeto de la primera normativa protectora que hizo una ciudad en España, vigente desde 1989, símbolo de Alcalá, parte de su fauna y riqueza, y sí, también, atractivo turístico y parte de la cultura e Historia de la ciudad. Aves que de por sí suelen verse afectadas por los numerosos eventos culturales que se programan en el interior de las murallas medievales de este palacio.

Si es deseable recuperar de alguna manera lo perdido, no olvidemos que en esa pérdida tuvimos la ganancia de esa fauna que nos eligió y que ya se veía afectada por el cierre del vertedero, pero que se han beneficiado de comederos que se han construido. Todo proyecto debe pasar por respetarlas, y un uso humano de los lugares donde viven, aparte de obras de construcción previas, atenta contra ellas. Se debería estudiar cómo conservarlas en ese mismo sitio, o al menos como trasladar sus nidos, si es que eso es viable, dentro del propio recinto. Los expertos deberían comenzar a pensar en esto antes de que todo ocurra y, por no haberse querido hablar de ello, al final sólo lloremos lo perdido sin haber hecho nada por no perderlo. Sobre este aspecto ecológico, este catálogo no habla ni una sola palabra. No está en su interés, aunque es algo grave.

Si bien se han realizado diversas campañas arqueológicas en el Palacio Arzobispal, se ha creado un museo al aire libre con algunos de los restos por dentro del recinto amurallado y se escribió el libro de 2009 sobre su incendio, aún una buena parte de la población desconoce el pasado del Palacio, su papel en la Historia tanto de Alcalá como de España, y si acaso mal conoce a modo rumores su incendio en 1939. Por todo ello, la ciudad le debía al Palacio Arzobispal, que tanta influencia tuvo en la Historia local y la española, una exposición y un catálogo como este que le narrara de forma fácil y visual el pasado y el presente del Palacio, pero especialmente su destrucción y su recuperación arqueológica que nos ha dado la fisonomía que hoy día conocemos en su forma de ruinas principalmente, precisamente donde se explaya necesariamente este libro.
 
Contó en su elaboración con documentación de archivo, con testimonios de voces vivas aún, con el examen de numerosas piezas arqueológicas, con bibliografía antigua y actual, y hasta la maqueta que reproduce el palacio entre los siglos XVI y XVII, mostrando todas sus edificaciones, incluidos los miradores y las torres barrocas desaparecidas y los jardines con los que se recreó Isabel I "la Católica" en el paso del siglo XV al XVI y posteriormente el Cardenal Lorenzana y otros en el XVII. Unos jardines desaparecidos para usar su espacio en un horrible aparcamiento de tierra que sirve de antesala ocasional para el paso a conciertos y eventos del mercado cervantino. Más merecería la pena recuperar esos ajardinamientos que ahondar en el culto al coche aparcado, pero no está en el actual proyecto de futuro que se presenta ni la más mínima intención de recuperar esos jardines, por otra parte: alguna vez reivindicados por los historiadores del valle del Henares. Yo mismo se lo he oído en persona comentarlo informalmente el cronista oficial actual de la ciudad, Sánchez Moltó. Al menos lo hizo en el encuentro de los historiadores del valle del Henares hace unos años, yo entre ellos.

El Palacio Arzobispal comenzó a construirse en el siglo XIII por el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, a partir de las murallas de lo que era un qun musulmán (una especie de acuartelamiento amurallado). Albergó arzobispos toledanos y reyes castellanos a lo largo de la Edad Media, siendo escenario del tratado entre los reinos de Castilla y de Aragón en 1308 para intentar conquistar Granada, la reunión de 1348 de las Cortes Castellanas, la muerte accidental de Juan I de Castilla en la Puerta de Burgos en 1390, la participación alcalaína por parte del Arzobispo Carrillo a favor de Juana "la Beltraneja" en la Guerra de Sucesión Castellana de 1475-1479, la residencia y planes de transformación del Cardenal Cisneros, la primera entrevista de los Reyes Católicos con Cristóbal Colón en 1486, el nacimiento de Catalina de Aragón, también el de Fernando I de Austria, un breve momento de estancia en el presidio del rey Francisco I de Francia en España, diversas modificaciones entre 1523 y 1545, el intento inútil de cura milagrosa del primogénito de Felipe II con los restos de San Diego, las reformas y ajardinamientos nuevos en los primeros años del siglo XVII, la pernocta de Carlos III a su llegada a España antes de entrar en Madrid para su coronación en 1759, la residencia de las tropas francesas durante la Guerra de Independencia de 1808 y hasta su ida en 1813 (José I pasó alguna noche en Alcalá, pero no se hospedó aquí), la desamortizaciones de 1841 y de 1855, acusando ruina en 1857, su nombramiento como Archivo General Central en 1858, lo que hace que tenga diversas reformas desde 1860 (no obstante en los siglos previos albergaba de por sí numerosos documentos para la administración del Estado), su apogeo como archivo estatal en 1926, su incendio accidental y destrucción de su mayor parte artística y arquitectónica recién terminada la guerra civil en 1939 por usarse sus instalaciones con vehículos y material bélicos, lo que supuso la pérdida de mucha documentación, pero no tanta como podría haber sido pues se había comenzado a trasladar décadas atrás la documentación más antigua al Archivo Histórico Nacional, la demolición de los restos de las alas norte y este, la pérdida de jardines y huertos, la recuperación en los años 1990 de parte del edificio del seminario y sus estudios históricos y arqueológicos, el cese por parte del obispado del usufructo de los solares y patios al ayuntamiento de Alcalá de Henares en 1998 coincidiendo con el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad (momento en el que se inició la recuperación y rehabilitación de varios espacios en estado ruinoso), el uso de su interior para conciertos y fuegos artificiales en ferias de agosto y mercados cervantinos en octubre y representaciones del Don Juan en noviembre, la programación de un proyecto de recuperación arqueológica por parte del Museo Arqueológico Regional de Madrid a partir de 2014, la transferencia en 2017 por parte del ayuntamiento del usufructo de los solares y patios del Palacio a la Comunidad Autónoma de Madrid para que el Museo Arqueológico Regional desarrolle su proyecto, y definitivamente la presentación pública de este proyecto, llamado Casa de los Arqueólogos, a través de la exposición y su libro en 2019-2020, hasta llegar  al momento en el cual nos encontramos en 2023: la aprobación de la licitación del concurso de proyecto de obra para empezarlo.

El Museo Arqueológico Regional estos últimos años tuvo una ampliación física a costa de los solares de lo que fue la antigua comisaria de policía de Alcalá, la cual fue demolida para construir esa ampliación, así como otra ampliación menos llamativa al usar los locales de lo que fue la antigua oficina de la seguridad social en la calle Rico Home con Santa Catalina para actividades de investigación y biblioteca de momento, que pasó al Paseo de la Estación. Lo que presentan ahora es un proyecto ambicioso donde también interviene la Asociación para la Recuperación del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares (ARPA). No se trata de reconstruir las antiguas edificaciones, cosa no imposible, visto lo visto en nuestros días en Notre Dame de París o el propio alcázar de Segovia muchos años más atrás. Se trata de recuperar espacios edificados y aprovechar, como mucho, los restos de algunas de las torres y muros que quedan en pie en estado ruinoso. O en otras palabras: se va a hacer arquitectura actual siguiendo parte de las ubicaciones antiguas de otras estructuras y aprovechando algunas de las partes que se podrían rehabilitar.

La idea es crear en esos nuevos espacios las infraestructuras futuras gestionadas por el museo para la investigación de los arqueólogos, incluyendo salas de estudio, biblioteca, archivo, no sé si para hacer algunas investigaciones de tipo material y experimental. Desde luego sería una modernización y una actualización del concepto del papel de los museos en la actualidad investigadora y cultural. Será un nuevo aporte que anotarse en su haber Alcalá de Henares en su contribución al conocimiento. Sólo queda pendiente tratar que cigüeñas y águilas primilla no se vean seriamente afectadas. La parte ecológica es su punto muy alta y gravemente en contra, pero ¿hará algo la ciudad al respecto? Por parte del ayuntamiento ya se verá, porque el propio ayuntamiento anterior con liderazgo del PSOE y con coalición con Somos Alcalá primero y Ciudadanos después, dio su apoyo, ahora, en manos del PP desde este mismo mes de junio en coalición de Vox habrá que verlo. Por un lado la propia normativa municipal obliga a proteger a las cigüeñas, por otro lado Vox es negacionista de las cuestiones ecológicos, alegando que es una cuestión ideológica y ellos apuestan por el desarrollo entendiendo este por la construcción sin parar a costa de todo espacio y ecosistema natural si es necesario, y entendiendo por desarrollo oportunidades económicas de altos beneficios que, por lo común, siempre suelen recaer en las mismas personas: los que más tienen, que son pocos frente a los muchos ciudadanos que creen que el beneficio es algo más que hacer dinero. En todo caso, este proyecto trasciende más allá del ayuntamiento, pues recae también en la Comunidad de Madrid, el MAR, el arzobispado y, hemos de creer, en el Ministerio de Cultura, tal vez también en el de Fomento.
 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 22 de agosto de 2020

Estampas de la feria. Tradición y modernidad de una feria castellana

Título: Estampas de la feria. Tradición y modernidad de una feria castellana.
Autor: Anónimo; Promueve el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, Comisión de Festejos. 
Editorial: La Productora de Ediciones.
Año de publicación: 1993 (1ª edición; prólogo e introducciones de Florencio Campos y Dolores Pérez). 
Género: Cartelería; Fotografía; Ilustración; Arte; Historia. 
ISBN: 978-84-88427158
 
Las ferias y fiestas grandes de Alcalá de Henares se celebran por tradición desde la Edad Media "allá por San Bartolomé", lo que nos ubica en la veintena del mes de agosto. Su origen está en una feria de ganado que duraba diez días y que como feria de ganado se prolongó sin interrupción hasta bien metido el siglo XX, siglo en el que se fue transformando en una feria y fiesta más actual, con actuaciones musicales, fuegos artificiales, competiciones de toda clase, actos solidarios, peñas de gente, desfiles, exhibiciones, atracciones mecánicas, etcétera. Este año 2020 han quedado suspendidas por la pandemia de la Covid-19, aunque algunas actuaciones musicales se han mantenido en la programación, con las debidas precauciones sociales contra la enfermedad, siguiendo la ley. Hubiesen empezado ayer viernes, aunque en los últimos años, por ahorrar, comenzaban en sábado, que es hoy y hubieran durado hasta el domingo de la semana que viene. Sea como sea, hoy la recordaremos por aquí con un libro que promovió el ayuntamiento de Alcalá de Henares a través de la Comisión de Festejos en 1993, aunque los autores o autor o autora no firmaron, con lo que ha quedado anónimo. 

Hablamos del libro Estampas de la feria. Tradición y modernidad de una feria castellana. Contaba con un prólogo del alcalde del momento, Florencio Campos, acompañado de otro más escrito por la concejala de Cultura, Dolores Pérez, ambos del PSOE. Tras los dos prólogos existía una nota más de la Comisión Organizadora. Efectivamente el libro se publicó con motivo de las ferias y fiestas de aquel año 1993. Editó La Productora de Ediciones.

El libro recogía brevemente la Historia de las ferias y fiestas de Alcalá desde su origen medieval hasta llegar a aquel 1993. Este legado cultural es una de las razones que se valoró en el Patrimonio de la Humanidad unos pocos años después, cuando se nos concedió el título. En todo caso, el libro prácticamente era todo un documento recopilatorio de fotografías de la feria desde finales del siglo XIX hasta el año de la edición del libro, así como recogía todos los carteles feriales habidos, o al menos los que se habían podido conservar y se tenía constancia de ellos. De hecho, la cubierta del libro era uno de esos carteles en los años 1930 ó 1940. 
 
Podemos encontrar las diferentes ubicaciones de la feria, desde la Plaza de Mercado, posterior Plaza de Cervantes, hasta el Parque O'Donnell y el antiguo recinto ferial en El Val, queda fuera el nuevo al otro lado del caz del río Henares porque aún no existía, lo creó el mandato siguiente, con gobierno del PP. Del mismo modo podemos rastrear los diferentes intereses en cada época sobre esta feria y sobre los modos de diversión. Las ferias siempre han sido un evento social importante en los municipios que afecta a la vida de sus habitantes y de todos aquellos que llegaban de fuera. Todo ello se puede ver también a través de las fotografías que presenta.

Este libro se ha transformado en una rareza con un relativo valor documental, dada su tarea recopilatoria. Puede ser útil para quien practique las Bellas Artes en torno a la cartelería, o para documentarse visualmente a través de ella o de las fotografías a la hora de analizar la Historia social de Alcalá. Sea como sea, este libro es buscado aún por algunos de los clientes habituales de las librerías de antiguo. 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".