Autora: Jaime Piñeiro (textos); Alba Rodrigo -Nahlax- (ilustraciones).
Género: Relatos breves de ficción.
ISBN: 979-13-7008-874-3
Las notas de los cíclopes libreros son reseñas de libros de autores, editoriales, editores, personajes o tramas que sean de o tengan que ver con Alcalá de Henares. Da igual de qué época sea la obra. Tú puedes ser uno de los cíclopes. Si quieres escribir una de las reseñas, mándamela. No se publicarán reseñas de libros ya reseñados, tienes el espacio comentarios. No queremos reseñas comerciales.
Título: Llegando a puerto.
Autores: Varios autores (Zia Mei, César Sobrón, Sofía Winter, Maribel Domínguez, Luis San José, Luis Javier Ruiz, Elizabeth Villagómez, Fernando Mircala, Javier Bardón, Eva Megía, Esther Ligero, Miguel Ángel Gómez, Mario Navarro, Antonio Lera, Francisca del Pino, Paqui Castellanos y Genma Gordo).
Editor: Pub O'Malley's.
Impresor: Safekat
Año de publicación: 2025 (1ª edición; prólogo de Raúl García, dueño del Pub O'Malley's).
Colección: Certamen Llegando a Puerto.
Nº de volumen en la colección: 1.
Género: Relatos breves.
Depósito Legal: M-19069-2025
Entre el otoño de 2024 y la primavera de 2025 el Pub O'Malley's, de la calle Goya de Alcalá de Henares, celebró periódicamente en domingos alternos un concurso de lectura de relatos breves de ficción que ideó y convocó el escritor complutense César Sobrón, con la colaboración y ayuda de la ilustradora y diseñadora Zia Mei y la poeta Maribel Domínguez, pero evidentemente también con el impulso e interés del dueño del pub, Raúl García. Este pub ya ha aparecido en estas notas en otras ocasiones con motivo de que hace unos años que empezó a acoger recitales de poesía y poco a poco se abrió a otros eventos culturales. De hecho, los primeros recitales de poesía que empezaron esta nueva vida del bar, años atrás, fueron de Chus López con Mario Misas y de quien esto escribe, Canichu, a veces con el cantautor Juan Izardui. Como sea, el concurso trataba de atraer cada domingo que tocase celebrarlo un total de ocho relatos de ocho participantes diferentes, cuya extensión no fuera superior a tres páginas, aunque a menudo muchos participantes sobrepasaron las normas, cosa que creo jugó en la contra de quien lo hizo. Se hacía una votación popular entre los presentes en el bar, ya fuesen concursantes o no, y se elegía un ganador de esta manera, si bien ni el relato quedaba anónimo, ni el autor o autora quedaba impedido de votar a su propio relato en su papeleta. Los relatos ganadores ganaban un pack de cervezas y serían publicados en libro al final de la temporada 2024-2025. Se llamaba Certamen Llegando a Puerto, en honor a la pirata Grace O'Malley's, de quien coge nombre este pub. Una pirata retratada por Zia Mei para los logos del concurso y del libro, aunque idealizada, pues la auténtica pirata nos ha llegado en grabados y en biografías que no la muestran ni con el físico representado, ni con ropas de mujer. Por no hablar de que era una pirata tal cual de su siglo, con todos los crímenes imaginables de la piratería sobre sí.
El libro se dio por cerrado en cuanto a su etapa de selección de textos con el final del certamen en mayo de este 2025, aunque se debieron seleccionar posteriormente alguno más, pues se adjunta tras los relatos ganadores una serie de relatos como "Otros relatos", que en la presentación del libro se explicó que eran algunos de los más votados que no llegaron a ganar, aunque pudiera ser que también haya alguno que sea, legítimamente, de las personas más directamente implicadas con el proyecto, como es el propio César Sobrón, por convocante, Zia Mei como maquetadora, ilustradora y diseñadora del libro, Maribel Domínguez, que junto a Zia Mei organizó las sesiones de los cértamenes, y Sofía Winter (aquí Sophie Winter), que aportó la fotografía de cubierta, una escena de bar en blanco y negro con tonalidades doradas que nos recuerdan a historias del cine negro ambientadas en un bar irlandés de los años 1920. El libro fue creado en su parte más técnica a lo largo del verano, y fue ya en otoño, en el final de septiembre, que se presentó en el propio pub, a la vez que se anunciaba el inicio del segundo certamen, que abarcará 2025-2026.
El libro se llama Llegando a puerto, y anota en la cubierta: "Relatos ganadores y finalistas del I Certamen Llegando a Puerto en Grace O'Malley Irish Pub", aunque el nombre del Pub es el citado O'Malley's. El editor evidentemente es el propio pub, por lo que se le cedió un prólogo a modo de introducción al dueño, Raúl García, que suele dar interesantes reflexiones en sus redes sociales a modo de ensayo. Precisamente su prólogo funciona como un relato breve de ensayo, por lo que, sin ser ficción, sino ensayo, sería su prólogo una especie de relato dentro de una antología de relatos. Y digo bien, aunque es discutible, la palabra antología y no compilación, pues no se trata de publicar los relatos del certamen, sino los relatos ganadores y finalistas, quedando sin publicación el resto. Eso es básicamente una antología, antología de ese certamen. Es discutible porque alguien puede argumentar, y también con razón, que puesto que nunca se publicaron, no sería antología, sino compilación de relatos ganadores y finalistas. Como sea, esta discusión no nos ha de distraer.
Fueron los autores ganadores: Luis San José, Luis Javier Ruiz, Elizabeth Villagómez, Fernando Mircala, Javier Bardón, Eva Megía, Esther Ligero, Miguel Ángel Gómez, Maribel Domínguez y Mario Navarro. Mientras que los finalistas fueron: César Sobrón, Zia Mei, Sofía Winter, Antonio Lera, Francisca del Pino, Paqui Castellanos, Genma Gordo y repetían Miguel Ángel Gómez y Maribel Domínguez. Como se puede ver, el certamen atrajo tanto a escritores de la ciudad como a gente aficionada, y si se escribieran los nombres de aquellos que no ganaron, aún se vería más esta cualidad. Habla ello también de la vida cultural de Alcalá y los intereses de los alcalaínos más de la realidad y menos de los carteles y programas turísticos. Cabrá destacar, por mi parte, un relato no ganador ni finalista que escribió y presentó de manera anónima (hizo que lo leyera en falso César Sobrón) el dueño del pub, Raúl García, inspirado en un suicidio. Relato de buena calidad que yo voté alto, aunque, por lo que se dijo, debió ser votado bajo en general.
Quien esto escribe confiesa que asistí sólo a dos sesiones, participé en una, pero estuve pendiente de lo que iba pasando en las otras sesiones, ya fuese a través de redes sociales o preguntando. Si bien lo de la ausencia de anonimato puede hacer votar por afinidades en lugar de por lo escuchado, habría que tener en cuenta que en ese caso también puede jugar un papel la capacidad que tenga alguien de llevar al concurso a una cantidad interesante de amistades o familiares. Se presupone en esto honestidad y juego limpio, aunque nunca es algo descartable, por lo que en este aspecto quizá debieran reformular las normas. Ahora bien, también creo que juega un papel muy importante la forma de leer y de atraer con la voz, pues yo escuché buenos relatos mal leídos que apenas tuvieron un aplauso discreto y escueto de compromiso, y relatos más sencillos leídos con voz y tonos atrayentes que sacaron bastantes aplausos. Otra cuestión que noté en persona, que el propio César Sobrón destacó en la presentación del libro y que leyendo el libro se nota, es la tendencia a premiar el sentido del humor. En las sesiones que yo estuve y viendo vídeos que se pusieron de otras sesiones, esto lo comprendió bastante gente y parecía más un concurso de monólogos de humor que de relatos. Es legítimo el relato de humor, es difícil de escribir, pero la búsqueda de eso en el público provoca el retraimiento, o puede provocar, de otro tipo de relatos en el futuro. Del mismo modo, leyendo los ganadores, a veces parece también que se ha premiado un tema social en algunos relatos concretos, no tanto el relato. Pero un premio del público es eso en sí: el público premia lo que le gusta por la razón que cada uno considere, sea esa razón la que sea. Si no fuera así sería extraño. El premio del público es lo que es, del público y sus propias razones particulares.
Un horizonte vertical, de Luis San José. Una historia de humor con tonos picantes (eróticos), sobre una pareja que trata de recuperarse físicamente tras el confinamiento de la pandemia de Covid-19 en 2020. Quizá un poco humor costumbrista, dentro de lo pícaro. Picaresca a fin de cuentas, género muy español.
Seis dedos, de Luis Javier Ruiz. Un relato de terror con tintes góticos, un tanto al estilo decimonónico de Edgar Alla Poe, pero a la vez mezclado con tonos del terror del siglo XX más propio de Lovecraft, en cuanto a seres de otro mundo, demoniaco, que tienen puntos de salida a nuestro mundo y crean ambientes extraños. Tipo de argumento que en cierto modo alimentaron historias de cine como las películas La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968) o La novena puerta (Roman Polanski, 1999). Sin embargo, el autor cita el dibujo de una estrella de seis puntas, que es la Estrella de David, judía, siendo que el relato, si sigue el camino que le entiendo, debiera ser una estrella de cinco puntas invertida. Todo sea que se juegue con algo que tenga que ver más bien con los mundos y submundos del Pentateuco, más que con la otra vía. O que sea algo adrede que relanza el relato a algo más y muy diferente a una historia de este talante de terror. O un lapsus.
La frontera, de Elizabeth Villagómez. La huida de una madre con su hija de México a Estados Unidos como migrante legal. Podría haberse adentrado en la emigración ilegal, pero lo trata desde la legal, mostrando actitudes de seguridad, con guiños posibles a racismo, pero que en el fondo es una denuncia social no tanto de eso, sino de la violencia contra la mujer. Contado desde lo que ve una niña a la que le han contado una historia diferente al porqué se van a Estados Unidos, pero que a través de su visión descubrimos la historia encubierta. Esa perspectiva enriquece el relato.
Los tres milagros, de Fernando Mircala. Una historia de humor negro y muy mala leche, corta y directa. Una monja bien intencionada incomoda a otra que la responde en términos demoniacos. Recuerda aquí un poco los guiones de cine de Álex de la Iglesia. Se nota un influjo de lecturas góticas de terror, un tanto oscuras, aunque está escrito a modo de humor negro, muy negro.
La tienda del señor Klaus, de Javier Bardón. Una de las historias que me han parecido más interesantes. El señor Klaus no puede ser otro que Santa Klaus. Un Santa Klaus muy diferente al que conocemos popularmete. Aquí aparece regentando una tienda en Laponia desde la cual, desde hace cuarenta siglos, despacha sueños e historias que al contarlas se pueden hacer realidad. Con un sentido del humor de crítica social y política, Bardón repasa la Historia de la Humanidad mientras un comprador quiere comprar algo nuevo. Ese algo será España, presentada a modo de esperpento, tal como Valle-Inclán la narró en teatro, o Berlanga la mostró en cine. Nos muestra que la verdad en realidad no existe. Escrita con un buen ritmo y bien compensada, no deja de ser ese humor de crítica social, onírico, con fantasía romántica incluida, que podría firmar en artículo Mariano José de Larra sacado de su siglo XIX para ponerlo en el XXI. Si bien es cierto que es uno de los relatos más extensos, por lo que le da más tiempo a trabajar el relato, y menos el impacto.
Díez inviernos, de Eva Megía. Una historia psicológica y dramática que habla de la soledad de una hija tras morir su madre. Soledad que se solventa por la compañía de un perro. Una historia de la soledad irremediable, del paso de la vida y su final, y de comprender que el tiempo pasa y la vida se va. Invita a apreciar el momento y a la gente cercana. Se le nota una cualidad de narración innegable, propia de novela, pero ajustada a lo que es un relato breve. Buena técnica.
Vacío emocional, de Esther Ligero. El más breve de los relatos... y que en su día yo le voté muy alto. Me parece una genialidad. En muy poco texto la autora explica la vida de la protagonista, la psicología y el drama final de una historia que sigue teniendo presentación, nudo y desenlace. Un drama, igualmente. Con mucha potencia. Si de relatos breves se trata, sin duda este, por su calidad y brevedad sería muy destacable. No es fácil manejar la brevedad en la prosa.
Crónica de un Erasmus, de Miguel Ángel Gómez. Otro relato de humor picante, con tonos eróticos y de adicciones varias. Podríamos decir que desde el humor hay una crítica social a lo que es el disfrute de las becas de estudio Erasmus que permiten a los universitarios estudiar un año o meses en otro país de la Unión Europea. Sin embargo, aunque eso está ahí, creo que su mayor peso no es ese, sino el de ser una comedia del esperpento, llevando a la exageración las historias de sexo, alcohol y drogas de los estudiantes Erasmus. Historia de humor esperpéntico que hacia el final tuerce el rumbo al mezclarse con humor costumbrista al aparecer una escena de familia con monja incluida. Una historia que es posible que cumpliera su objetivo durante su lectura, hacer reír. Si una comedia hace reír, cumple una parte importante de su objetivo. La otra parte de la comedia, la de hablar o denunciar algo, sería la de lo que ocurre en el mundo Erasmus.
Te marchaste, pero no te llevaste tu recuerdo, de Maribel Domínguez. Lo innegable de este relato es que Maribel Domínguez es fiel a su propia voz poética. Si uno ha leído los poemarios de ella, o la ha escuchado recitar, se da cuenta de que su voz poética está plasmada aquí, pero pasada a prosa. Podría haber sido un poema suyo. Cumple con la temática y con las voces que suele usar. Un relato de amor, que en realidad es de desamor. Desde un recuerdo de deseo y de anhelo, lo físico pasado permanece en lo metafísico emocional. Una vez más: el vacío, la soledad, la pérdida, el duelo.
¡Ay, María!, de Mario Navarro. Fue uno de los relatos que compitió cuando fue la única vez que yo presenté uno. Le voté alto. Me pareció buen relato. Se trata de un relato de humor, algo diferente a los antes mencionados. Humor negro, otra vez, sólo que disfrazado de humor costumbrista. Un poco a las confesiones de lamento que escribía Miguel Delibes en Cinco horas con Mario, una voz masculina nos comparte su ansiedad ante el agobio que le ocasiona el control que hace de él su pareja. Bien es cierto que el impacto final nos remite un poco a una muy conocida canción de Javier Krahe, Marieta, también de humor y también con un desarrollo similar a este relato, si bien entonces ella también se llama María, Marieta. No es lo mismo, eso es así, es otra cosa, similar, pero otra cosa. Cumple su función de comedia.
Lo dejo a tu erección, de Maribel Domínguez y Mario Navarro. De manera conjunta fueron doblemente ganadores estos dos autores. Es otro relato de humor, esta vez muy altamente costumbrista y muy altamente basado en un humor picante erótico. Una mujer decide invitar a cenar a su vecino más joven porque aburrida en su matrimonio desea seducirle delante de su marido y tener sexo con él a escondidas. Humor de matrimonio gastado, intento de adulterio y confusión. Muy costumbrista. Puesto al siglo XXI, dirá alguno, de acuerdo, pero sigue el mismo canon que estas mismas comedias con sus valores sociales en el comienzo del siglo XX, sólo que esta comedia está al servicio de los valores sociales del XXI.
Querido diario, de Antonio Lera. Con él empiezan los finalistas. Una historia de humor negro que le da una chispa nueva a lo ya leído. En este caso el acierto del autor es hacer metaliteratura y meterse a él y a los organizadores y ganadores del certamen como personajes del relato. De hecho, desliza una crítica al certamen: "No me fío del público, votan por afinidad, así que agudizo la vista para ver qué vota cada uno". Así pues cumple con el requisito de la comedia de hacer reír y de hacer crítica o hablar de algo. En este caso el relato va destinado a la crítica de esa sospecha-rumor que la propia mecánica de votación y lectura antes mencionado hace recelar. O mejor dicho, no a la crítica de la sospecha, sino a dar credibilidad a la sospecha y en consecuencia hacer un acto de justicia macabra. Escrito a modo de diario personal en primera persona, este relato, de entre las comedias presentadas, debía haber sido ganador.
La pasión francesa, de Sophie Winter. Sofía Winter también se muestra fiel a su propia voz poética con este relato, como hizo Maribel Domínguez en el suyo. Quien haya escuchado o leído los poemas de Sofía Winter sabe que este relato contiene sus ingredientes. Metafísica y razones de la naturaleza y el medio que entran e influyen en el alma de una manera personal e íntima. Con una gran trascendencia introvertida el mundo se refleja dentro de ella, que nos habla a modo de reflexión y confesión. A la vez, su mundo se mezcla con los mundos de pensadores y poetas que han hablado antes que ella y que ella al leerlos los ha hecho parte de sí misma. El mundo ya no sólo es su percepción, sino que la percepción de ellos está en ella. Metafísica poética pura y sentimientos de amor al ser y al no ser... y al lenguaje, al lenguaje como única manera de existencia.
Secreto nº 6, de Francisca del Pino. Es un drama que hace una denuncia social. De nuevo desde la visión de una niña que en la noche se va de la casa junto a su madre y una maleta, mientras duerme el padre, del que se viene a decir, sin decirlo, es un maltratador. Como se ha visto, ya hubo un relato ganador similar. La temática era idéntica, por lo que se hace lógico que este relato llegara a finalista entre el público habitual al certamen, aunque también es arriesgado, pues de la misma manera podría haber sido penalizado. En todo caso, la diferencia entre uno y otro relato está en que el anterior tiene un asidero más literario, mientras este es más áspero y austero, más duro, con algún tinte poético, pero duro, por lo que funciona de denuncia social mucho más directamente. Confronta más.
La triste existencia, de Miguel Ángel Gómez. Este autor fue uno de los ganadores anteriormente, con este otro relato fue finalista. En este caso abandonó el humor y se decantó por el terror gótico en un tono del siglo XIX al más puro estilo Edgar Allan Poe, como ya otro autor hizo en parte. De hecho, comienza citando a Poe. Es un homenaje a Poe y por ello el relato en sí es similar al terror decimonónico, con muertos, almas y ataúdes. Un hombre alcohólizado se queda dormido en la calle por la noche. A pesar de que nota lo que ocurre a su alrededor, no logra despertar. El pavor que le da la falta de movimiento es el nudo de la historia sobre el que se desarrollará la ansiedad que da al terror como se entendía en aquel siglo XIX. El desarrollo hace que se cuele un recurso de un terror más del siglo XX, pero se nota en este relato el conocimiento del autor de las formas románticas del terror clásico.
La gata, de Maribel Domínguez. Maribel fue finalista con este relato, y con él tiene en torno a un quince o dieciséis por ciento de la obra publicada. Para mí, de ella, este hubiera sido su relato ganador. Nos muestra una Maribel diferente a la ya conocida. Una Maribel prosista y no la poeta. La Maribel poeta ya vive en sus poesías, sin embargo aquí nos ofrece algo diferente. Es un relato de humor negro, lo que ya es inédito también en ella, el humor negro. Una madre de familia vive su día a día normal y corriente cuando ocurre algo inusual, pero cotidiano: la muerte natural de la mascota de la casa, una gata en este caso. Desea enterrarla dignamente y para ello la traslada en un viejo bolso. A partir de ahí, cuando sale a la calle, comienza una sutil crítica social sobre la seguridad en las calles. Quizá Maribel debería explorar este lado de su prosa,
Dedicado a mi ordenador, fiel compañero de viajes a través de la realidad y los sueños, de Paqui Castellanos. Un relato introspectivo sobre la soledad, esta vez deseada. En positivo y en primera persona el mundo de la escritura transporta a otra realidad interior a la protagonista. Esto la aleja de la realidad mundana de su casa y del mundo real en general. Ella desea y valora su mundo imaginado, pues en él disfruta. Prima la estética y hasta el ascetismo.
Segundo café, de Zia Mei. Otro relato de introspección en el que Zia, casi a modo de diario personal, nos adentra en su intimidad entre cafés de la mañana, donde en la soledad del trabajo le abordan ideas suicidas de manera ocasional desde su juventud. Perdida en sus pensamientos de porqué ocurre aquello, el relato se va deformando, a modo de experimentalismo, lo que nos indica que también su mente se va dispersando. Pierde la atención sobre su primer objetivo, tomar un café, luego sobre el segundo, pensar sobre porqué piensa en el suicidio, sobre el tercero, sobre el cuarto... y todo se interrumpe en su cabeza, que va dando prioridad a toda primera idea que llega. Esto es en realidad un relato sobre un déficit de atención con el que conviven muchas personas. Inteligente relato. Y es llamativo que fuera experimental y llegara a finalista, aunque probablemente cuando lo leyó el público lo tomara por otro relato de humor. Personalmente no creo que lo sea, y de hecho lo valoro como experimentación.
Reflexiones de un señor soso, de Genma Gordo. Este es otro relato que quizá fue tomado con humor, no lo sé, pero no lo es, aunque entendería que en un público que ha votado a favor de varios relatos de humor costumbrista, se hubiera podido confundir este relato con humor. Es todo un drama muy personalista en el que la autora ha hecho algo muy difícil: meterse en la mente y la forma de pensar de una persona del sexo opuesto (en este caso sería un hombre) reflexionando y sintiendo respecto a su pareja (en este caso una mujer). Es difícil esto. Eso tiene un valor, porque además no lo hace mal, lo hace bien. No lo hace criticando al hombre, intenta comprender su psicología. No es que tampoco lo alabe. Simplemente busca plasmar emociones humanas, como buena literata. Está para contarnos una historia. Es la historia de un señor que ha llegado a la sesentena de años y se lesiona por intentar darle gusto a su mujer que quiere hacer senderismo por el campo. A partir de ahí se nos cuenta desde la reflexión interior de él porqué salió a hacer senderismo aunque no le atrae y la historia de un amigo suyo y lo que pasó en su matrimonio. Es una historia de amor, no desde lo pasional, sino desde el amor consolidado y asentado (y es la tercera obra escrita este año por alcalaínos que tratan este tema, las otras fueron la novela Saltando sobre los charcos, de Antonio Moreno, y el poemario La huella no será inocente, de Carmen Nieto). Si bien es verdad que la autora tiende a dar por vencedor los deseos de ella, por tanto no a comprender del todo todas las necesidades posibles de él, no es menos cierto que hace algo que muchos autores y autoras actuales no hacen: decir que los hombres también aman y hacen cosas por amor, y no por sexo tan sólo o egoísmo material. Es un relato amable, agradable, estuvo bien leerlo.
Verde lima claro, de César Sobrón. Un relato totalmente onírico donde las imágenes y los colores alteran las emociones de la voz narradora, que, enamorado, se funde con su amada, que a la vez, en una misma manera de sentir, le ocurre lo mismo con él. Una invitación a lo sensorial y lo sensual que, en el mundo, si uno atiende a sus percepciones, nos llevan a amar. El amor como respuesta a lo que es la vida y el mundo que se nos ofrece. Hay tintes surrealistas y de la literatura de lo sensorial. Parece que también pudiéramos caer en este relato en la poesía.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Título: Para que lo sepas.
Autor: Theo Acedo.
Editorial: Visión Libros / Visión Net.
Año de publicación: 2005 (1ª edición); 2006 (2ª edición).
Colección: Fondo
Nº de volumen en la colección: [sin número].
Género: Relatos; humor.
ISBN 1ª edición: 978-84-9821-221-1
ISBN 2ª edición: 978-84-9821-351-5
ISBN edición Net: 978-84-9821-351-7
Theo Acedo, que aparte de escritor es autor de la Schola Cantorum de Alcalá de Henares, publicó en 2005 con Visión Libros un libro de relatos breves de humor llamado Para que lo sepas. Tuvo una segunda edición corregida y aumentada en 2006, que es la más difundida, y que a la vez tuvo una versión Net. La difusión se produjo fundamentalmente en Alcalá de Henares, aunque se comercializó también a nivel nacional a través de La Casa del Libro. Contenía una cubierta de color ocre con una ilustración de familia compuesta por un abuelo y una abuela leyendo de un libro para un niño, vestidos con una indumentaria no bien definida entre el siglo XVIII y comienzos del XX. Sea como sea, contenía un lenguaje con dosis de poesía y sintaxis de oraciones breves, pero barrocas. Esto le daba un tono parecido al de otras épocas diferentes al siglo XXI. Se alimentaba además del costumbrismo. Requería de una puesta de atención un poco mayor. El libro no era muy extenso, contaba con doscientas treinta y seis páginas, facilitando así que la colección de relatos no fuera excesiva y ayudara a una lectura más ágil.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Título: Tormenta y palomar.
Autora: Catalina Bello.
Editorial: Letrame.
Año de publicación: 2023 (1ª y 2ª edición; prólogo de José Manuel Mora Fandos).
Género: Relatos breves.
ISBN: 978-84-1181-680-9
Catalina Bello nació en la comarca del Bierzo, en León, en la década de 1960. Trabajó de maestra de educación primaria, mientras artísticamente se desarrolló durante nueve años como escultora, antes de pasar a escribir artículos para revistas. A partir de ahí realizó un Máster de Literatura Española y Comparada en la Universidad de León, en el que se especializó en el pensamiento ecofeminista de Marian Engel. Venida a Madrid realizó un Máster de Escritura Creativa en la Universidad Complutense, en este caso especializándose en los procesos literarios de evolución creativa. Recala su vida en Alcalá de Henares y participa de antologías como Vientos para una pluma (2015), de la Universidad Miguel Hernández, de Alicante, Cartas de desamor y otras adicciones (2019), de la Universidad de Alcalá de Henares, Semper Verbum III (2023), de la editorial y asociación alcalaína Notting Hill, y El arte de la violencia (2023), de la Universidad Complutense de Madrid. A la vez participa con varios talleres literarios, como el de La Posada de Hojalata de David Vicente, en la propia Alcalá, o los encuentros en Notting Hill. En 2023, año que como se ve le resultó muy provechoso en publicaciones, publicó un libro de relatos breves de ficción a través de la editorial Letrame, llamado Tormenta y palomar, que ese mismo año tuvo que publicar una segunda edición, posiblemente por ser la primera tirada una tirada corta, pero no por ello es menos meritorio lograr agotar la primera edición. El libro, publicado en rústica solapada y cubiertas con brillo, presentaba en la cubierta una acuarela de Gema Ortega con fuertes tonos rojos mostrando lo que parece un solar con la parte trasera de una iglesia o convento y, en primer plano, una flor blanca casi marchita. Prologaba el libro José Manuel Mora Fandos, Doctor en Filología Anglogermánica y profesor de la Universidad Complutense. Se hace muy evidente que la trayectoria literaria de Catalina Bello se ata muy fuertemente al mundo académico y a las instituciones universitarias y asociativas.
Se trata de una colección de relatos breves que combinan diversos géneros, pero que, a pesar de lo que se lee en contraportada de parte de Mora Fandos, no son experimentales. Mezclar géneros o que asome alguna característica de un género en un relato escrito en otro, no es algo experimental, sino un recursos normal y clásico de la Literatura a lo largo de los siglos. Podemos conceder que el relato que sí contiene un carácter experimental es el que da título al libro, al ser escrito a modo casi de descripción de postales. Quizá en esa contraportada está más acertado David Vicente cuando dice que hay "nuevas entropías dentro del orden de sus cosmos", esto es: pequeños microsistemas componiendo y afectando a un macrosistema al que pertenecen. O en otras palabras: pequeñas historias y pequeños acontecimientos componen la historia principal y la trayectoria de la historia, y donde se lee "historia" puede leerse "vida de alguien". Pero igualmente la entropía tiende a perder el orden natural de aquello que compone. O sea: las pequeñas historias pueden alterar la historia principal y de hecho tienden a hacerlo.
Tiene bastantes dosis de misterio y de género negro. Aparecen en estos relatos tonalidades del humor, el terror, el costumbrismo, la intriga o la crítica social. Y son esas pequeñas tonalidades que aparecen en el relato central de cada historia las que crean giros de los argumentos que provocan esa disgregación del "orden natural" de lo que en principio se enfocaba al narrar. En esas tonalidades se intuye además ecos de lecturas realizadas por Catalina Bello que han ayudada a formarla literariamente.
Bello tiene un estilo expositivo claro y directo, con un orden bien estructurado y bien dirigido para narrar sin perder al lector. Sus protagonistas son de género femenino, dándose el caso que una de ellas está ubicada en Alcalá de Henares, en concreto en uno de los lugares de la ciudad que poco o nada ha salido en obras literarias actuales, el centro penitenciario Madrid I, Alcalá Mujeres, que junto al módulo de Madrid II, forman la cárcel conocida popularmente como Alcalá-Meco por ubicarse en la carretera que une las dos poblaciones dentro del término de Alcalá de Henares. Pero también aparecerá el barrio de Príncipe Pío, en Madrid, en otro relato, con lo que no es una colección de relatos ligados en exclusiva Alcalá, aunque en uno de ellos salga Alcalá.
Una lectura agradable de ritmos bien medidos. Formal, pero a la vez con algunos toques que tratan de romper la formalidad.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Título: Relatos solidarios. De la mano con nuestras familias saharauis (20 años de acogida).
Autores: Marisa García González y María Sandín Vázquez (coordinadoras); varios autores.
Editorial: Entrelineas Editores.
Año de publicación: 2023 (1ª edición; prólogo de Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui Alcalá de Henares).
Género: Memorias; Ensayo; relato.
ISBN: 978-84-127356-4-2
La Asociación Amigos del Pueblo Saharaui de Alcalá de Henares, que es una organización no gubernamental de ayuda solidaria, se fundó en la ciudad en 2003 y pertenece a una federación madrileña más amplia con los mismos fines. En 2004 el ayuntamiento de Alcalá de Henares firmó un acuerdo de amistad con la daira Dchera, en la wilaya de El Aaiún, mediante el cual la ciudad da ayudas económicas y humanitarias mediante los que se han sostenido una escuela, una guardaría, programas deportivos, asistencia para dar desayunos y un programa llamado "vacaciones en paz" mediante el cual los niños de Sahara Occidental de los campamentos pueden venir acogidos por familias alcalaínas a pasar los veranos aquí. Todo esto se ha realizado por el ayuntamiento gracias a la ayuda e intermediación de la Asociación Amigos del Pueblo Saharaui de Alcalá de Henares, especialmente el programa de acogidos "vacaciones en paz". La Asociación además tiene sus propias actividades tanto recaudatorias, como informativas, como asistenciales y se hace presente cada cierto tiempo entre los vecinos con un puesto itinerante en la Calle Mayor o la Plaza de los Santos Niños donde se muestran artesanías y otros artículos, que a veces se venden para lograr fondos de ayuda y a veces sólo se exhiben, como en el Día de los Pueblos del Mundo. Así por ejemplo, entre los materiales informativos que han editado consta desde una película documental donde se explica la importancia de hacerles llegar palanganas para acumular agua, El compás de la lucha (2005), cosa que en esos años hicieron, también como un libro que publicaron en 2023 llamado Relatos solidarios. De la mano con nuestras familias saharauis (20 años de acogida).
El libro Relatos solidarios fue publicado a través de Entrelíneas Editores, de María Eugenia González Cintas y Carmelo Segura, y fue impreso y distribuido por Cenit Hispano y por la propia asociación alcalaína. Fue coordinado por Marisa García González y María Sandín Vázquez. Compilaba una serie de relatos escritos por familias de acogida de los niños y niñas saharauis que vienen a Alcalá de Henares en verano, saharauis y personas de la asociación. Son breves historias de experiencias, razonamientos y percepciones personales de apenas dos, tres o cuatro páginas cada una, con fotografías en algunos casos. Por tanto se reúnen aquí montones de personas que, con carácter solidario y no necesariamente escritores, de muy diversos ámbitos y sectores de la sociedad, coinciden aquí con dos nexos: Sahara Occidental y Alcalá de Henares. Sirve así como testimonio para difundir los problemas actuales de este pueblo, como la solidaridad complutenses, o también para, en un futuro, ser uno de los factores sociales de la ciudad a tener en cuenta por nuestra Historia reciente. Tengamos en cuenta la antigüedad y asentamiento de esta asociación en unos tiempos en los que el año pasado, 2023, el gobierno de la nación ubicó en la ciudad un centro de acogida para emigrantes de África sin documentos que provocó por parte de la alcaldesa Judith Piquet (Partido Popular, PP) una serie de declaraciones que se podrían considerar xenófobas, cosa que este año 2024 le valió ser citada por los tribunales como sospechosa de haber difundido una noticia falsa de seguridad ciudadana usando (mal) unos papeles de la policía a los que en principio no debía tener acceso, al menos para ese fin. El caso sigue su curso.
La Historia de Sahara Occidental en relación a territorio vinculado a España comienza desde el último cuarto del siglo XV, cuando tanto por la conquista de las islas Canarias como para asegurar la seguridad de los barcos que iban a América en el siglo XVI se decidió conquistar determinados pequeños territorios costeros. Sin embargo, no fue hasta una guerra con Marruecos que en 1860 el Sahara Occidental pasó a ser de España, cosa que se confirmó por el resto de grandes potencias en 1884 durante la Conferencia de Berlín. Entre 1957 y 1958 hubo una primera insurrección independentista que derivó en la Guerra de Sidi Ifni, dando por resultado que en 1958 el gobierno español comenzó a tratarla de manera legal como una provincia más al mismo nivel que el resto de provincias de España. En 1967 la Organización de Naciones Unidas (ONU) recomendó su descolonización, implicando con ello que la mayoría de países consideraban que el territorio era de hecho una colonia y no una provincia, aquello potenció la organización de entidades independentistas tanto políticas como armadas desde 1968. Entretanto, Marruecos reclamaba Sahara como territorio propio, cosa que también hacía Argelia y Mauritania. En 1975 Marruecos inició una marcha llamada "Marcha Verde" que en pleno momento en el que el dictador Franco moría, e inmersos también en una política de Guerra Fría en lo internacional con mirada en el paso de Gibraltar, hizo que España decidiera abandonar Sahara, pero las acciones de Marruecos y el Frente Polisario aceleraron la descolonización en 1976 sin haber cerrado del todo correctamente nuestros vínculos ni haber logrado darles lo que la ONU pedía, que fueran un territorio plenamente autónomo.
Desde 1976 han vivido episodios de guerra, de invasión, de paz pero con restricciones, sin autonomía, presiones de Marruecos y demás. La posición de España siempre ha sido de mediador, pero sin intervenir de lleno. Lo común, gobernase quien gobernase, ha venido a ser que, por nuestro pasado y herencia común, España apoyase a Sahara Occidental en su intención de ser autónomos. Esto ha venido siendo así de manera oficial hasta que, tras la ruptura del alto el fuego entre Marruecos y Sahara en 2020, Donald Trump, como presidente de Estados Unidos, decidió desequilibrar la zona reconociendo a Marruecos como soberano de Sahara desde diciembre de aquel 2020. Y eso, en 2022 y sin dar explicaciones a los españoles, hizo que el presidente de España, Pedro Sánchez (Partido Socialista Obrero Español, PSOE), cambiara la postura tradicional de España para apoyar la propuesta de Marruecos de que Sahara Occidental sea una autonomía suya. Aquello enemistó a España con Argelia, pero este 2024, recientemente esa relación se ha recuperado en parte después de que Francia hiciera la misma jugada a comienzos de este mes de noviembre. A nadie se le escapa que Donald Trump volverá a ser presidente electo de Estados Unidos desde enero de 2025.
Al margen de la política internacional, de la que depende mucho el destino de las personas del pueblo saharaui, ya que el conflicto abierto hace que muchos de ellos vivan en campos de refugiados en el desierto y zonas áridas, sin demasiado futuro, la gente común de la sociedad española, en general y al margen de su tendencia política, suele estar de parte de los saharauis, de la gente común. Hay una conciencia de que hasta hace muy poco ellos y nosotros éramos parte de lo mismo, del mismo modo que se es consciente de cuestiones de supeditación o racismo del pasado, pero en general, también gracias a que hablamos el mismo español, hay una conciencia de que venimos del mismo lugar de pasado común. Más aún en los últimos años en los que los historiadores más leídos comienzan a abrirse a dar más conocimiento público a ese pasado común. Y en general, salvo casos muy concretos y politizados, hay una percepción de que España no hicimos las cosas bien en 1975-1976, así como que no se observa con buenos ojos las ambiciones marroquíes sobre Sahara sin contar con la opinión de los saharauis. Las penurias de los campos de refugiados en el desierto son un dolor ante los ojos de los españoles. Son una herida abierta para ellos y para nosotros. Por ello, acciones como "vacaciones en paz" están muy difundidas por toda España, no sólo por Alcalá de Henares. Se trata de hacer ver a los niños saharauis que hay más futuro más allá de lo estéril, con ánimo de darles tanto una infancia más allá de un campo de refugiados, como una visión que les anime a mejorar la vida de los suyos cuando crezcan.
Sea como sea, el libro tan sólo recoge experiencias personales y percepciones personales de alcalaínos y personas relacionadas con el proyecto alcalaíno, con unos valores humanos por encima de cuestiones que puedan caer en lo político o lo activista. Sirve así también de termómetro social de cómo es una parte de la gente de Alcalá, abierta y generosa, concienciada y con ganas de aportar.
La cubierta del libro fue diseñada por Yadira Castillo, mostrando una foto en blanco y negro de una mano española sujetando la mano de una mano infantil saharaui. Maquetó el libro Diego Alcaraz y Estela Milanés, mientras que revisó y corrigió los textos Diego Alcaraz, dado que, como se ha dicho, escribieron personas comunes, normales y corrientes, no dadas necesariamente a escribir para un público lector. Indicaba el libro además que dos céntimos de cada ejemplar comprado iba a la plantación de árboles, claro que en realidad la compra del libro recaudaba y recauda fondos para ayuda humanitaria al Sahara Occidental que gestiona Amigos del Pueblo Saharaui. Aún está disponible en algunas ocasiones que sacan su mesa informativa a la calle cuando pueden.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
El autor César Sobrón, ya conocido en estas notas, publicó en 2017 un libro de relatos breves de ficción con la editorial El Alquimista Ciego Editores. Se llamó Relatos impresionistas. Prologaba el libro la propia editora, Puri Sánchez Piqueras, quien además maquetó y diseñó el libro, así como la cubierta. Lo hizo en un tono granate que enmarcaba un cuadro un retrato impresionista. Había realizado la fotografía de tal cuadro otra autora residente en Alcalá de Henares, Elisabeta Botan. Dentro del libro acompañaban a los relatos algunas ilustraciones y fotografías realizadas por el autor, César Sobrón, tratadas de modo que parezcan cuadros en blanco y negro. Entre algunas de esas imágenes aparecen rincones de Alcalá de Henares. La cuestión no es algo meramentre estético, pues los relatos tratan de establecer lazos entre las imágenes pictóricas y la literatura. Queda así una serie de impresiones tanto en imagen como en aquellas historias que no las dibujan. Busca ser, en palabras de Sobrón en la contracubierta un enlace de equilibrio entre el fondo y la forma, por lo que narrativamente sí hay una búsqueda de estética, aunque intentando entrar o rozar los límites entre la utopía y los problemas sociales reales. Quizá por ello elige el estilo impresionista, pues el libro tiene mucho de ello desde la literatura. Manchas de color que en la distancia forman la imagen, la escena, y la idealizamos y formamos, aún a pesar de que de cerca sólo son pinceladas de colores sin seguir el trazo del dibujo lineal. Lo indefinido, a cierta distancia, forma lo definido, los pequeños sucesos o actitudes forman el relato en su conjunto. Podría pensarse que el caos crea el orden, o que el orden parte del caos. Pero en realidad, para quien esto escribe, los pequeños detalles de cada aspecto de la vida propia y ajena no son necesariamente caos de cuestiones inconexas. El autor nos plantea el debate sobre ello con sus relatos.
Puri Sánchez, la editora, en su prólogo, también nos exhorta a entender el impresionismo desde su corriente literaria, como la que protagonizó Marcel Proust a comienzos del siglo XX. Se trata de una literatura basada en captar las emociones y explicar las historias desde estas, no tanto desde una historia lineal o desde las acciones del protagonista. Lo reflexivo y lo intelectual en esta literatura cede el espacio a la captación sentimental y emocional ante los hechos que se van sucediendo. Así se narran estas historias. No se trata tanto de novelas de psicología, como las de los autores rusos de ese mismo comienzo del siglo XX, si no de relatos trazados y construidos a través de lo emocional. Lo que captan los sentidos del mundo y la vida es lo que construye la historia a narrar.
Se trata de siete historias, "Chatarra", "El premio", "La roca", "Al ocaso", "La cuneta", "Lápida" y "Una historia". Siguen el estilo propio de Sobrón basado en la sencillez y el estilo que habla directamente al lector. Usa de diversas voces narrativas, según el relato, aunque a veces nos da la impresión de si no habrá algo de autobiográfico en algunas partes, y es bastante seguro que sean relatos autobiográficos, lo cierto para el lector a este respecto es que lo que sí es probable es que el autor le dote de su propia visión del mundo a sus personajes y sus reflexiones. Al mencionarse Alcalá de Henares y otros lugares por donde ha pasado Sobrón, como Benidorm, más el uso de la primera persona del singular, es lo que nos pone en la alerta de ese posible tono autobiográfico desde relatos contados a través de percepciones y sensaciones ante lugares y sucesos. En ese sentido tendrían también algo de memorias, hasta cierto punto, con tratamiento literario, aún a pesar de que hay relatos donde el protagonismo es de otras personas.
Aunque en anteriores notas ya hemos mencionado varios aspectos biográficos de Sobrón, recordaremos que nació en Vitoria (Álava, País Vasco) en 1958. Se licenció en la Universidad Laboral de Cheste en 1972 y en 1975 se trasladó a la de Alcalá de Henares. Entre 1977 y 1979 dirigió la revista juvenil Mía y fue parte del grupo cultural Formas, de Vitoria. Precisamente desde finales de la década de 1970 comienza a escribir interesándose por publicar poemas y relatos. En 1979 fijó su residencia definitiva en Alcalá para cursar los estudios de magisterio en su Universidad, recientemente abierta, por lo que es uno de los primeros alumnos que tuvo. Ejerció como maestro durante cinco años. Participó de la vida cultural alcalaína de la Transición junto a otras personas hoy día en auge de la recuperación de su memoria local. Tal participación nunca fue interrumpida, incluso hoy día. Tras su periodo de maestro trabajó de guía turístico correo entre España, Francia, Bélgica, Italia, Portugal y Andorra. Así comienza a publicar algunos libros ya en la década de 1980. En 1988 nació su primera hija y se dedica plenamente a su familia y su obra literaria, con cierto interés por la música, especialmente con carácter de música étnica y música del mundo, pero también ha realizado esculturas y muebles que han sido expuestos temporalmente en Alcalá de Henares. En 2015 comenzó una relación más intensa con otros creadores de la ciudad a través del bar El Laboratorio, de Julián y Zia Mei, con quien mantiene una relación creativa al pasar esta a diseñar y maquetar sus libros varios de sus libros. Si bien en los últimos años a veces hay temporadas que reside en la costa Mediterránea, su residencia y lazos siguen activos en Alcalá de Henares.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Título: Excavamos más profundo.
Autor: Iván Narváez.
Editorial: 2Cabezas.
Año de publicación: 2022 (1ª edición).
Género: Relatos breves; Ficción.
ISBN/Depósito Legal/Crative Commons: [No consta]
Uno de los autores más discretos de entre los escritores actuales que tienen que ver con Alcalá de Henares es Iván Narváez, quien en diciembre de 2022 publicó un pequeño librito de bolsillo con seis relatos cortos de ficción llamado Excavamos más profundo, usando en el título una cita de uno de los diálogos de la película El Valle de Gwangi, dirigida por Jim O'Connolly en 1969. Un librito cuyas dimensiones reducidas lo transforma en un auténtico libro de bolsillo en tapa blanda que nos recuerda a las novelas que a mediados del siglo XX se vendían con facilidad en los quioscos de prensa y la gente compraba para los viajes o los fines de semana. En tonalidad roja y negra que nos habla ya con la rabia de una pala clavada en un montículo de tierra que el tema oscila en la novela negra, sin embargo tiene un doble juego, pues en realidad el título nos lleva a pensar en una historia de paleontólogos, o cuando menos que tiene que ver con dinosaurios, si atendemos a que aquella película era ciencia ficción con dinosaurios en el siglo XX, décadas antes de Parque Jurásico de Steven Spielberg en 1993. No nos despistemos, Iván Nárvaez hace homenaje a El Valle de Gwangi, a los efectos especiales de Harryhausen recreando dinosaurios y a otros aspectos de aquel rodaje, pero los relatos que aquí presenta, teniendo por líneas centrales tanto a los dinosaurios como a los restos de los mismos en pleno siglo XXI, son relatos de ficción, no de ciencia ficción, y son, como se ha dicho relatos negros, o sea que hay crímenes, muchos crímenes, con guiños a la ciencia ficción.
Es un libro con espíritu libertario que se publicó por parte del autor a bajo precio y cuya distribución en Alcalá de Henares se circunscribe a un determinado bar con música punk de un barrio obrero como es el de Reyes Católicos. Más allá, la posible reproducción total o parcial queda libre siempre que se cite y a cambio, pide el autor en la primera página, de que si se hace el que lo haga se comprometa a hacer algo a favor de causas antirrepresivas o de apoyo mutuo, ante la imposibilidad de saber el autor si esto se cumplirá manda, con humor, una especie de maldición al estilo egipcio a quien no lo haga. Es de señalar que los colores de la portada, a la par que dan calor a la escena, son los colores del anarquismo, aunque no sabemos si es coincidencia.
Lo publicó 2Cabezas, que también se dedicó a su maquetación y diseño. Rubén Iñíguez hizo las revisiones y correcciones editoriales, mientras que los trabajos de imprenta corrieron a cargo de Estugraf. El autor dedicó el libro a la propia 2Cabezas, junto a Charlie y Conchi, pero a la vez indicó otro homenaje, que el libro se publicó el ciento veintitrés aniversario de la muerte del paleontólogo Othniel Charles Marsh (1831-1899).
Iván Narváez es evidentemente paleontólogo de formación y de profesión. Se licenció en Ciencias Biológicas por la Universidad de Alcalá de Henares en 2007, obtuvo un Máster en Paleontología por la Universidad Complutense de Madrid en 2009, y se hizo Doctor en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid en 2015. Entre medias de esas titulaciones y estudios comenzó a ser profesor, primero ayudante, luego asociado, después tutor y ahora mismo también investigador desde 2010 hasta la actualidad en la Universidad Nacional a Distancia, de la cual también es parte del Grupo de Biología Evolutiva. Se dedica en ese grupo al estudio del mesozoico, los cocodrilos y los dinosaurios. De hecho, a lo largo de su trayectoria ha participado de momento de las investigaciones "El yacimiento Cenomaniense de Algora: contexto faunístico, florístico, estratigráfico y ambiental", "Los vertebrados de Algora: nuevos datos sobre el establecimiento de las faunas del Cretácico Superior de Europa", "Diversidad y paleobiología de los vertebrados del Cenomaniense de Algora" y "Los últimos ecosistemas con dinosaurios en el centro de la península ibérica: la biota continental del Cretácico Superior de la Formación Villalba de la Sierra".
Todo esto ha hecho que tenga dentro de sus obras publicadas unos veintiséis artículos especializados en revistas científicas, ya sea en colaboración o en soledad, así como sus primeros libros son plenamente paleontológicos, colaborativos: Dinosaurios maravillosos de Cuenca (2015), Manual de Entomología Aplicada (2015) y De Gwangi
a Concavenator: 50 años de Paleontología en Cuenca (2019), de este último tiene muchas referencias el libro que nos ocupa, Excavamos más profundo (2022). Sea como sea, es ganador de tres premios a fecha actual, dos de ellos de parte de Castilla-La Mancha.
Como ya se ha dicho Excavamos más profundo es un libro de ficción, de relato negro, lo que es su primera publicación alejándose de lo estrictamente científico. Sin embargo, como él mismo declara, lleva años interesado en divulgar la paleontología a la sociedad en general desde productos culturales más allá de la Ciencia. Evidentemente es un apasionado de la ciencia ficción que ha provocado el mundo prehistórico más lejano. De manera amena él busca la difusión desde sus bitácoras cibernéticas (blogs) Koprolitos y El cuaderno de Godzillin, como se ve el autor goza de muy buen sentido del humor, más aún cuando en esos mismos espacios se puede ver en el espacio de la foto del autor a una persona con cabeza de dinosaurio. Pertenece así a esa corriente que desde finales de la década de 1990, pero sobre todo con la de 2000, considera que la mejor manera de transmitir los conocimientos adquiridos con esforzados trabajos de investigación son a través de productos culturales, sin abandonar lo estrictamente sujeto a la producción científica. No obstante, vivimos en tiempos claramente donde hay libros de Historia pasados a cómic, biografías en también en cómic, obras de Arte reinterpretadas en infografías, novelas hechas teleseries y películas, Medicina explicada en dibujos animados, Física y Química enseñadas con juegos hace ya tiempo desfasados pero siempre presentados como algo actual y así en un continuo. Unos con mejor y otros con peor acierto, es una tendencia muy propia del siglo XXI, imbuida en la cultura del entretenimiento más que en la del conocimiento, por lo que los que desean transmitir conocimiento buscan caminos por las vías del entretenimiento. A fin de cuentas, también se divierten con ello.
A lo largo de los seis relatos podremos leer las historias de una entrevista de trabajo que aparenta ir normal hasta que la persona de recursos humanos hace una pregunta sin aparente sentido a la entrevistada, creando una situación que hará pensar en la sociedad que vivimos de depredadores o grupo; la decepción de un actor al ser considerado actor secundario y a la vez creer que aún es un galán capaz de enamorar a la actriz; un profesor de paleontología que practica el abuso de poder y sexual; una estudiante universitaria que sufre violencia machista; un asesino a sueldo que descubre la paleontología como una de sus pasiones que choca con los gustos de su compañero de oficio; y una expedición europea a África, al Valle de Gwangi, donde corren rumores entre los africanos de un ser monstruoso que mata gente, siendo este el relato más largo y principal del librito.
Como se ha dicho, todos los relatos de ficción tienen por referencia común a los dinosaurios o sus restos, así mismo también los títulos de todos los relatos.
Se trata de una prosa directa y sencilla que provoca el impacto con sus respectivos giros. La fechación de los relatos nos ayuda a entender que en un principio fueron pequeños relatos que escribió Iván Narváez a lo largo de su ejercicio como profesor y como investigador, tal vez en los momentos de trabajo de campo o de descansos, siendo que algunas de las fechas nos hablan de momentos de verano. Lo que fue posiblemente una afición ha querido ser compartido en librito, lo que es de agradecer. Tal vez si se anima a escribir algo más extenso puede que e el futuro pueda encauzar en títulos más difundidos lo que en esta pequeña obra está ya en el inicio de un buen camino. No nos abruma en la ciencia, conoce perfectamente los tiempos y el lenguaje de los relatos de crímenes y eso hace que nos cuente historias sabiendo lo que hace.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
La portada hacia referencia a la bandera de Ucrania, con el amarillo de sus campos de cereal y el azul de su cielo, con otra referencia más, a la de la Revolución de los Claveles de Portugal, en este caso en lugar de poniendo un clavel en un fusil, poniendo en un fusil un girasol, ya que Ucrania es un gran productor de aceite de girasol.
El relato Despedida de Olalla García se basa en la fotografía del reportero de guerra Paul Hansen publicada en el diario Dagens Nyheter, que trata de un padre que ve partir a su pareja y su hijo bebé que apoya su mano en el cristal del tren desde el que se va a ir y su padre le despide con lágrimas en los ojos poniendo su mano al otro lado del cristal. hay que recordar que el gobierno ucraniano decretó la prohibición de irse de Ucrania a todos los hombres de 18 a 60 años útiles para combatir, teniendo la obligación de luchar. Taras es el padre, Kristina su esposa y sus hijos Matviy (el bebé) y Ustina (de 8 años). El tren partía hacia Polonia y Taras debía enfrentarse a un destino incierto como soldado movilizado. Olalla les imaginó una historia y quedó aquí en este libro.
Hoy en día el libro ya no está disponible según Edhasa, estamos en el mes de agosto. Ignoro si para su reposición. Sin duda será una de las obras rarezas de esta autora alcalaína que quizá se compile en el futuro en alguna otra obra que la abarque.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Título: Peligro de vida.
Autor: Francisco José Martínez Morán.
Editorial: El Gaviero.
Colección: Cartoné.
Nº de volumen en la colección: 5.
Año de publicación: 2010 (1ª edición; prólogo El Chojín).
Género: Relato breve.
ISBN: 978-84-15048015
Martínez Morán, siempre atento a la precisión del lenguaje, se adentraba en sus personajes como un cirujano o un notario que da cuenta de los hechos interiores de cada persona. Es una colección de relatos muy crudos y oscuros que se adentran en la maldad inherente en el ser humano. El peligro de vida se nos muestra aquí como una colección de personajes que guardan secretos y acciones siniestras, como asesinatos, violaciones, dominación, torturas, etcétera. Personas que ejercen sobre otras personas todo tipo de violencias y las cuales están viviendo unas al lado de otras, mezclando verdugos con víctimas, pero a la vez reconociendo en cada persona un verdugo, prácticamente sin que nadie sea del todo una víctima e incluso mostrando la fascinación de las víctimas por los verdugos. Los relatos se suceden bajo la premisa de que cualquier persona puede transformarse en verdugo del otro, incluso sin tener una predisposición al mal o simplemente porque las circunstancias fuerzan a veces a situaciones no previstas.
A todo este panorama Martínez Morán le dota de un lenguaje que desea trasmitir la objetividad y el plano neutro a modo de lanzar una sensación de no empatía, de lejanía con unos hechos descarnados, lo que endurece más las historias ya no solo por lo que narran, sino por su tratamiento literario que muestra, de este modo, una violencia también del narrador sobre todas aquellas situaciones contra quien se las narra. Alcanza un grado alto de descarnamiento con una acertada capacidad de Martínez Morán de saber usar los recursos del lenguaje al servicio de llegar al interior de las personas.
El poeta comenzó sus publicaciones en prosa muy bien centrado con esta colección de relatos.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Título: Sonatas complutenses.
Autor: José César Álvarez.
Editorial: Ediciones Bornova, A.T.C..
Año de publicación: 2004 (1ª edición; prólogo de Emilio Sola)
Género: Relatos de ficción; Ensayo.
ISBN: 978-84-933210-4-4
El libro fue prologado por Emilio Sola, catedrático de la Universidad de Alcalá especializado en Cervantes y también escritor, galardonado con el accésit de los premios Adonáis de poesía y con el Premio Café de Gijón, personaje además muy libre y emblema de la Movida madrileña de finales de los años 1970 y principios de los años 1980, figura, en cierto modo, de la Transición. Posteriormente, el propio autor, José César Álvarez, escribe una introducción donde nos narra el origen de los relatos y repasa el recuerdo del comienzo de los Premios Ciudad de Alcalá en el año 1970 y cómo los protagonizó. Así mismo nos recuerda que en 1975 fue el primer pregonero al aire libre de las ferias y fiestas de Alcalá de Henares, aunque ya en 1974 también fue primer pregonero de estas fiestas, pero se hizo en el interior del Paraninfo de la Universidad. Aprovecha la ocasión para anotarnos el hecho de la presencia del Ministro de Cultura de la época y el discurso reivindicativo de la necesidad de recuperar la Universidad. Pregón, por otra parte, que fue publicado por el ayuntamiento en 1976.
El
libro contiene dentro de sí fotografías de alcalaínos y de Alcalá como
testimonio de una época entre el final de la dictadura de Franco y la
transición que supuso para la ciudad el desarrollismo industrial y
cultural, el cual cambió radicalmente el ser complutense. Un tránsito
entre una forma de vida casi rural con un rico pasado a una forma de
vida de gran ciudad con una cultura renovada y sangre nueva.
El relato que inicia el libro, Las cartas de Mauro García, es el relato quizá más ambicioso, un relato que perfectamente hubiera apuntado a ser una novela si se hubiera prolongado y recreado algo más el autor. El personaje principal fue una persona real, Ramón Vallejo Liguerín. Era una persona alegre que conocía a casi todo el mundo, siempre localizable en el centro de Alcalá realizando diversos trabajos o ambientando amistades y conocidos. El relato que le dedica es más bien costumbrista. En él, como indica Sola, se refleja perfectamente el desgarro de una época que acaba y otra que empieza, ese tránsito entre dictadura y democracia que fue la Transición, pero también entre una forma de cultura social a punto de romperse por otra nueva más de gran ciudad y de nuevas actitudes y formas de entender la vida a través de la Movida madrileña. Se narra la llegada de un hombre de pueblo a la ciudad. Busca trabajo de lo que puede y se ve envuelto a una ida y venida de trabajos no muy afortunados y que no son capaces por sí mismos de hacerle prosperar, pero que le hacen depender de los patronos que los ofrecen, surgiendo así algo de servidumbre inusitada incluso en tiempos de paro. En todo caso se recorre con los oficios la forma de vida de Alcalá de la época y con ello este relato sirve también de testimonio de una Alcalá de Henares que fue y que estaba dejando de ser. El choque de las diferentes culturas sociales queda patente a través de una estructura narrativa epistolar.
El segundo relato, La noche de las estatuas, estaba considerado por el autor como sonatina, por lo que este relato de ficción sigue las pautas de exposición de los acontecimientos que se sigue en las sonatas. Es por este relato que el libro recibe su nombre. En todo caso, como antecedente de la novela Voz de bajo, queda comentado en sí mismo a través de lo que ya se dijo de aquella novela desarrollada muy posteriormente. Sirva de nota que el autor expone con fantasía y humor no solo unas referencias sobre el ser de los alcalaínos respecto a su pasado de glorias pasadas, sino que indirectamente nos narra una parte de la Historia de la ciudad.
El tercer relato, Los tres rumores de Alcalá,
recoge desde el testimonio indirecto de un aviador de Alcalá, a un
diálogo entre una piedra y el agua del río Henares, y después unos
recuerdos a través de la carretera que pasa por Alcalá con rumbo Madrid a
Zaragoza y a Barcelona, igualmente con la vía de tren. A través de esas
voces repasa la Historia de Alcalá, una vez más, desde los tiempos de
los santos niños, Justo y Pastor, hasta las épocas del siglo de Oro y
algo de la actualidad. En términos de una literatura amable y casi a voz
de cronista, todo el relato, como prácticamente el libro en sí, sirve
en realidad de excusa para mostrar el pasado de la ciudad, haciendo
hincapié en las biografías de las personas conocidas, lo que en cierto
modo falsea en parte la realidad histórica social de la urbe, pero a lo
que tiene acostumbrados los cronistas a numerosos curiosos y turistas.
No obstante, el autor denota amor por Alcalá y la trata con mimo y
cariño desde su forma de entender su esencia y aporte histórico en
mezcla con las vidas de las gentes del hoy, hablando por las de la
década de 1970, que es cuando se escribieron estos textos. No obstante,
cada parte de este relato es encabezada por la cita de frases de
personajes importantes en la cultura española y que tienen relación con
Alcalá, como puedan ser Astrana Marín o Unamuno.
El cuarto relato está centrado en la Iglesia Magistral, Letanía en la Iglesia Magistral.
Siguiendo la vida monacal y la música religiosa es una especie de
ensayo y relato que trata sobre la Guerra de la Independencia en la
ciudad, mostrada de manera idealizada por el autor, pero como si su
visión estuviera ajustada a verdad histórica. Cuenta con un grabado realizado a partir de una fotografía de Cerezo, conocido fotógrafo de la ciudad.
El quinto relato es el pequeño guión de documental, Alcalá: tierra, piedra y hierro. Tal como promete, cuenta la Historia de Alcalá a través de sus monumentos y que, si fuera grabado, perfectamente cabría en los documentales de la segunda cadena de la televisión pública española, con un tono popular y campechano.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".