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sábado, 1 de agosto de 2026

El Teatro Cervantes de Alcalá de Henares: 1602-1866. Estudio y documentos

Título: El Teatro Cervantes de Alcalá de Henares: 1602-1866. Estudio y documentos.
Autores: Miguel Ángel Coso Marín; Mercedes Higuera Sánchez-Pardo; Juan Sanz Ballesteros. 
Editorial: Tamesis Books Limited (en colaboración con el ayuntamiento de Alcalá de Henares). 
Año de publicación: 1989 (1ª edición; Prólogo de Florencio Campos Corona -alcalde de Alcalá de Henares-; Prefacio de Miguel Ángel Coso, Mercedes Higuera y Juan Sanz -autores-; Memoria histórica de José Antonio Rayón). 
Colección: Támesis. Serie C: Fuentes para la Historia del teatro en España
Nº de volumen en la colección: 18.
Género: Ensayo; Historia; Arquitectura; Teatro, Arqueología.
ISBN: 0-7293-0310-1
 
 
Muy recientemente ha fallecido Juan Sanz Ballesteros, el semanario Puerta de Madrid fue el primero en dar la noticia hace menos de un mes. Fue en en ese momento que mucha gente ubicó su nombre, aunque también mucha de esa gente conocía, paradójicamente, su importancia en Alcalá de Henares. Junto a Mercedes Higuera Sánchez-Pardo y a Miguel Ángel Coso Marín, cuando eran estudiantes universitarios en la década de 1980 realizaron uno de los descubrimientos arqueológicos y arquitectónicos más importantes de la ciudad en ese momento y sin el cual no se entendería del todo ni la vida cultural alcalaína del siglo XXI ni tampoco una parte del reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad en 1998. La propia fisonomía y vida de la Plaza de Cervantes cambió gracias a ellos, así como el conocimiento de nuestro propio pasado. Pertenecían en 1981 a una de las primeras promociones de la Universidad de Alcalá de Henares en unos estudios de Historia que les permitió darse cuenta de algo que en principio había pasado desapercibido, aunque en aquella época sí se conocía de manera oral el pasado de uno de esos edificios de la Plaza de Cervantes, un edificio lúdico, el del Cine Cervantes, pues aún existía gente que los recordaba como algo que llegó a funcionar como teatro. En la década de 1980 ese cine estaba totalmente cerrado y con un aspecto de mucho abandono, muy cerca de lo que era una tienda de maquetas, trenes a escala y figuras de plomo y otro cine más moderno y ese en uso, que era el Cine Paz. Quien esto escribe cita esto de la propia memoria de aquellos años en los que era niño y que vivió en los años sucesivos aquellos cambios que vinieron. El Cine Paz, donde se estrenó El retorno del Jedi en Alcalá y tenía dobles sesiones, una de ellas con dibujos animados antiguos de Popeye para niños, acabaría cerrando y sobre él se construyó lo que hoy día es la hamburguesería McDonalds. Cabe preguntarse si su arquitectura también hubiera guardado algún secreto. En todo caso, ellos tuvieron oportunidad de entrar dentro del Cine Cervantes, y realizando observaciones de carácter previo a lo arqueológico, opinaron que ese cine no sólo podía conservar algo de su estructura anterior como teatro, sino que había algo más, conservaba formas propias de teatros aún más antiguos que el siglo XX, y hasta de corral de comedias. 

Se tomaron en serio a sí mismos, aunque aún no habían acabado la carrera universitaria y comenzaron a profundizar en su investigación con el apoyo de un profesor universitario y de la propia Universidad de Alcalá de Henares. Entre las prospecciones físicas y la investigación documental en archivos, ardua y duradera tal como son las buenas investigaciones, hallaron que llevaban razón. Aquel edificio había sido un corral de vecinos con permiso desde 1602 para realizar obras de teatro popular, o sea: un corral de comedias. La estructura de ese corral de comedias permanecía aún debajo de las piedras del suelo de las diversas reformas que había sufrido. Para empezar, ya en ese siglo se hicieron algunos cambios, pero su actividad no cesó, a menudo ligada a la propia universidad de aquella época. Incluso Lope de Vega, universitario alcalaíno, había representado varias de sus obras, y alguna la había estrenado, en este lugar. El corral fue evolucionando como teatro y llegó incluso al mundo empresarial como tal cuando en el siglo XVIII así siguió con una reforma mayor estructural que incluso lo techó y le creó bambalinas, transformándolo en un anfiteatro tipo coliseo techado en 1769. En el siglo XIX otra reforma lo modernizó y lo transformó en un teatro romántico. Hay que pensar que ya en esa altura del siglo XIX, y buena parte del XX, los teatros no sólo servían ya para actos lúdicos de representaciones o conciertos, sino que también se hacían a veces conferencias, encuentros, asambleas, mítines, reuniones... Cosa que más tarde sacó a la luz Julián Vadillo. En aquel siglo XIX era conocido como el Teatro Pequeño, pues el teatro de mayores dimensiones era el Teatro Salón Cervantes, aún en activo. Para 1927 comenzó a realizar proyecciones cinematográficas y se transformó en cine, en el Cine Cervantes, que fue apodado Cine Pequeño, como reminiscencia de lo de Teatro Pequeño, pero también porque el Teatro Salón  Cervantes a veces también proyectaba cine. Aunque hay constancia de algunas proyecciones durante la guerra civil, tras esta no parece que hubiera una frecuencia como sala de cine, aunque sí hubo reuniones y actos políticos. En 1945 regresó a funcionar de manera normal como cine y así se mantuvo hasta que cerró del todo en 1971. Y fue en aquel 1981 que entraron por sus puertas y comenzaron sus sospechas y su investigaciones los tres estudiantes autores del descubrimiento de su pasado.

Ellos buscaban indagar sobre el teatro español en su arquitectura y de su evolución histórica. Tenían ante ellos un viejo teatro transformado en cine, en aquel 1981 cerrado, y les brindaba una oportunidad de investigación en sus estudios. Sus sospechas fueron correctas y su largo trabajo tuvo grandes recompensas, aunque en un principio no fueron ellos quienes las recogieron. En cuanto se empezó a saber arqueológicamente más, comenzó a interesarse por ello el ayuntamiento y se invirtió dinero en la recuperación del edificio para reintegrarlo a la vida cultural de Alcalá de Henares y, de paso, evitar que ocurriera lo mismo que pasó con el Cine Paz, que un  edificio emblemático acabara siendo adquirido para transformarlo en un restaurante de comida rápida, cosa que en 2026 parece sin importancia, pero que en aquellos 1980 se debatió entre la modernidad que suponía una cadena de hamburguesas estadounidenses tan popular en el cine (era una novedad en la ciudad, aunque no era la primera), y el dolor que supuso la pérdida de uno más de los numerosos cines con los que contó la ciudad y que habían ido sucumbiendo a lo largo de las décadas de 1970-1980. Se encargó el proyecto de rehabilitación a José Antonio Rayón, que pretendía recuperar la estética del teatro romántico que fue desde 1831. Fue en esas obras que en las que fue apareciendo los restos de las anteriores etapas. Todo se documentó a la vez que seguían las investigaciones documentales. Al final se decidió conservar e integrar todos los elementos que había de todas sus etapas, e incluso poner nuevos para volverlo a abrir como teatro pequeño y sala de actos llamada Corral de Comedias. Que la transforma junto a una de Japón en una de las salas teatrales que lleva siéndolo desde el siglo XVII.

Aunque el ayuntamiento, la Universidad y el arquitecto Rayón fueron quienes más rentabilizaron el hallazgo, la rehabilitación y la puesta en marcha del Corral de Comedias, Coso, Higuera y Sanz llegaron a publicar en libro su contribución. El libro se llamó El Teatro Cervantes de Alcalá de Henares: 1602-1866. Estudio y documentos, y aunque en general se difundió principalmente en 1990, fue publicado en realidad en 1989. No lograron interesar a una editorial española, pero sí a una editorial inglesa cuya sede se asentaba en Londres, Tamesis Books Limited. No es la primera vez que ocurre, ya lo vimos por ejemplo en la publicación de ¡Cómpluto! (Alcalá de Henares). Apuntes para un libro, pensado y no escrito. Aunque hay que anotar que en esa publicación colaboró el ayuntamiento de Alcalá de Henares, aunque no la Universidad. Fue impresa en España a través de Lavel, una imprenta asentada cerca de Alcalá, en Humanes, y aunque el ISBN era inglés, el Depósito Legal era español, M-42028-1989. Los ingleses lo distribuyeron en España a través de la prestigiosa Editorial Castalia, y se encargaron de ponerlo en los circuitos de venta en Reino Unido, Canadá y Estados Unidos de América. Así pues, aunque fue un libro modesto, tuvo repercusión internacional... y amplio desconocimiento en la ciudad alcalaína.
 
José Antonio Rayón escribió en el mismo libro una memoria histórica sobre sus trabajos de rehabilitación y transformación de aquel cine de 1927, reformado en 1945, en un corral de comedias que recogiera todas sus etapas históricas y siguiera siendo funcional hoy día como teatro y como cine y polivalente en otros usos, incluido cierto uso museístico. A la vez, le daba prólogo el alcalde del momento, Florencio Campos, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), quien a vistas de hoy día, a pesar de todas las acusaciones falsas que provocaron su final político, hay que reconocerle primero la falsedad de las acusaciones contra él y segundo sus numerosos aportes a la ciudad que, visto lo visto, tenían una visión cívica de una ciudad para todos y que legase cultura y ajardinamientos a las generaciones siguientes. En ese sentido la apuesta por recuperar el edificio, aún cuando el Corral de Comedias pertenece en parte a la Comunidad de Madrid, no sólo al ayuntamiento, fue una de las apuestas más importantes en lo cultural en esos años, pues se podría haber dejado en manos de sus propietarios privados y haberlo dejado pasar a ser otro restaurante de comida rápida, casas o ruinas. 

Pero los autores principales eran Miguel Ángel Coso, Mercedes Higuera y Juan Sanz. Este era el producto de años de investigación histórica. Unas investigaciones que partían inicialmente más que del estudio de la arquitectura, del estudio de la filología y el teatro, de la Historia en sí. Y hurgaba en el pasado universitario y cultural de Alcalá. tan importante fue el descubrimiento físico de los restos, como todos los descubrimientos documentales que realizaron, sin los cuáles no sería la misma la importancia de este edificio, hoy día integrado en los actos, eventos, cultura, vida social y turismo de la ciudad. Y como sus estudios se enfocaban en realidad a la Historia del teatro en España, con toda lógica la colección de libros donde se publicó era Fuentes para la Historia del teatro en España. 

Ellos fueron recordados de manera anónima, pues se citaba su proeza pero no sus nombres, en muchas de las guías que se realizaron para dar a conocer el edificio a aquellos que se acercan a él como turistas y visitantes, y no como espectadores de alguno de los actos. Así que se conocía lo que hicieron, pero eran menos las personas que conocían los nombres de los tres estudiantes. Mucho menos que se publicó este libro. Ha bastado una vez más en la Historia española la muerte de uno de ellos para alcanzar ser reconocidos e identificados a nivel popular, aunque en parte en esto tiene algo de responsabilidad las instituciones que no optaron por citarles, aunque citaran sus hechos. No es algo inusual en Historia no citar a los historiadores cuando alguno de los conocimientos nuevos alcanzan éxito y difusión. Mucho menos si este conlleva la realización de actos que se transforman en signo de identidad cultural.

Valga estas notas hoy para darles parte de ese reconocimiento.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 20 de junio de 2026

La isla de La Palma y Francis Drake

Título: La isla de La Palma y Francis Drake.
Autores: José A. Ortigueira; Manuel Poggio; Luis Regueira; Víctor J. Hernández; Daniel Martín; Luis Agustín.
Editorial: Cartas Diferentes Ediciones.
Año de publicación:
2015 (1ª edición; prólogo de Hugo O'Donnell y Duque de Estrada -Duque de Tetuán y miembro de la Real Academia de la Historia).
Colección: Cuadernos Insulanos.
Nº de volumen en la colección: 2.
Género: Historia; Biografía; Arquitectura.
ISBN papel: 978-84-943572-3-7

 

Toca anotar uno de esos libros que tiene poco que ver con Alcalá de Henares, pero algo le llega aunque sea poco. En este caso es por la conexión con la ciudad de uno de sus autores. Se trata de La isla de La Palma y Francis Drake, publicado en 2015 por Cartas Diferentes Ediciones, dentro de una nueva colección que tenían, Cuadernos Insulanos, de la que fue su segundo volumen. Evidentemente el libro era un libro de Historia sobre la isla de Santa Cruz de La Palma, en Canarias, también llamada La Palma. No confundir con Las Palmas de Gran Canaria. Así pues, ni escenario, ni personajes tienen que ver con Alcalá de Henares, ni siquiera una parte de los sucesos que se narran, centrados en la segunda mitad del siglo XVI, en la victoria que esta isla logró en su defensa frente a la escuadra del corsario Francis Drake, considerado héroe y figura política y militar en la Historia de Inglaterra. El libro contó con seis autores: Manuel Poggio, Técnico del Archivo General de La Palma desde 2002 y académico de la Real Academia Canaria de Bellas Artes desde 2009; Luis Regueira, bibliotecario de La Palma, académico y muy activo en investigaciones sobre la isla; Víctor J. Hernández, investigador del Instituto de Estudios Canarios desde 2014; Daniel Martín, periodista e investigador de Canarias; Luis Agustín (1956-2024), paleógrafo e investigador de La Palma; y quien nos interesa, José A. Ortigueira.

José A. Ortigueira nació en 1953 en Sada, en A Coruña. Así que su origen está ligado a Galicia. Ingresó en el Ejército de Tierra en 1973 de manera profesional. Hizo el curso de Estado Mayor en 1991. Desde que ingresó en 1973 fue aumentando de rangos y recibiendo diversos destinos de misiones internacionales en las que ha participado España en misión de paz, ya sea con la ONU, la OTAN o la OSCE, estando en diversos lugares de África, Europa y América. Pero uno de sus destinos intermitentes más recurrente ha sido en La Palma. Allí ha ocupado diversos mandos de importancia. Pero allí también ha participado de investigaciones de Historia militar referente a las fortificaciones y defensas de la isla a lo largo de su Historia desde que forma parte de España a finales del siglo XV. Incluso en 2009 creó un catálogo de una de las salas expositivas de su acuartelamiento, el cual pasó a ser guía histórica en 2010. Ha escrito diversas cosas sobre la Historia de la defensa de la isla en el siglo XVI. Está condecorado en diversas ocasiones por toda su trayectoria y por méritos en sus misiones. Aunque parezca una vida alejada de Alcalá de Henares, lo cierto es que parte de su vida más privada tiene sus lazos con la ciudad entre la década de 1990 y la actualidad de la década de 2020. Una vida totalmente privada que no tiene que ver con su trayectoria descrita. En su retiro se dedica a desarrollar actualmente su pasión por la informática antigua de los años 1970 en adelante, donde trata de alcanzar una colección de aparatos, videojuegos, programas y revistas que quizá en el futuro puedan componer una exposición que pueda dar pie, a la vez, en otro futuro, a un museo. Se puede decir que esta es su segunda afición detrás de su estudio de la Historia militar.

En ese contexto de su vida colaboró en 2015 con los otros autores citados de La Palma en el libro que nos atañe para presentarle, todo lo más porque por fecha de publicación con seguridad estaba ya en Alcalá de Henares de manera más estable durante su proceso, si bien tampoco hay duda, debió tener estancias prolongadas y contacto en y con La Palma. Efectivamente todos los autores debían tener una relación entre ellos por intereses culturales e investigadores, los cuales les hicieron cruzarse dados los puestos que ocupan algunos de los autores. 

No se trata de Historiadores de carrera ni de profesión. Aunque el texto está muy depurado y tiene calidad investigadora, este hecho se nota en algunas reiteraciones y también en una labor expositiva que recuerda trabajos universitarios. Así mismo, algunas afirmaciones no las haría un historiador de carrera, aún no siendo inexactas. No las haría en los términos que se hace en ocasiones mínimas, pero llamativas.

Francis Drake inició las hostilidades de la guerra entre Inglaterra y España que comenzó en 1585 con el ataque a Galicia y más directamente a Canarias, antes de atacar el Caribe español. Una guerra que en 1588 provocaría, por ejemplo, la derrota de la Armada Invencible en el Canal de la Mancha. Sin entrar en los pormenores de esa guerra, el libro examina la biografía de Drake, disecciona la campaña militar de Drake contra el Caribe español en aquel 1585, para luego entrar al detalle de lo que fue la batalla de La Palma, y más en concreto más tarde hablar de la arquitectura defensiva de la ciudad, transformada después de un primer ataque corsario en la década de 1530 de parte del francés Lecrerc. Fuera del grueso del libro, que incluso termina con un apartado de conclusiones como si se tratara de un informe o de un trabajo de formación universitaria, se aporta un capítulo extra dedicado a la guerra entre luteranos y católicos como trasfondo del ataque y, para quien esto escribe, quizá equivocando algo el enfoque de este punto al querer trascender en más el tema propuesto, pues un estudio más amplio del tema religioso en España y en concreto en La Palma, llena de holandeses protestantes, nos daría una visión menos clásica sobre el Imperio y el catolicismo. Los documentos de los corregimientos y otros lugares nos dan muchas pistas últimamente de que esa religiosidad puede ser matizada en las clases populares, imposibilitadas de no mostrar otra forma de expresarse bajo amenaza de la Inquisición. Aparte de citarse a cronistas de la época cuyo origen es el de las órdenes religiosas, por lo que todo su punto de vista depende directamente de su sacerdocio y creencias, que no tiene que corresponderse en la totalidad con lo que el común viviera y cómo. Interesante en este punto revisar la memoria de Franciso Vázquez para narrar lo que él vivió en la Amazonia en la expedición de Orsúa, que acabó traicionando Lope de Aguirre y lo que de este y sus seguidores decía que opinaban de la religión y de la Iglesia en un lugar del mundo donde la Inquisición no les alcanzaba en plena década de 1560.

Como sea, el libro es un libro claramente de Historia militar, probablemente un libro destacable en esto y en serlo también para la Historia de Canarias. Un libro de análisis de una batalla poco conocida en la Historia de España, pero que, como bien exponen los autores, cambió la forma de atacar y de crear estrategias en Francis Drake y que alteró en mucho el resultado final de sus ataques en el Caribe, aún cuando allí resultó catastrófico para España, e incluso atacó La Florida. Sin embargo, unas enfermedades contraídas en Cabo Verde, por desembarcar para aprovisionarse al no poder saquear La Palma, les impidió culminar sus intenciones en Cartagena de Indias, Panamá y La Habana.

La batalla de La Palma, desconocida en sus detalles en la historiografía española, ha sido ninguneada en la británica, todo lo más siendo la única derrota militar clara de Drake en esta campaña. Una derrota militar a manos de una pequeña población muy inferior en número de personas y de armas.

Se produce un análisis desde lo militar marino, lo militar terrestre, la economía de la isla, el asunto religioso, la salubridad y las epidemias, la cartografía (hay ilustraciones con ella, y fotografías), y el peso de lo biográfico. Es por tanto también un ensayo multidisciplinar bien estudiado e investigado, si bien no hay historiadores de profesión. El punto de vista que aportan cada uno desde su ángulo enriquecen la visión de conjunto para la Historia y su valoración futura.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

viernes, 22 de mayo de 2026

Los Condueños: 175 años en la defensa de nuestro patrimonio / Arnao Guillén de Brocar y su taller de imprenta

Título: Los Condueños: 175 años en la defensa de nuestro patrimonio.
Autor: M. Vicente Sánchez Moltó.
Editor: Servicio de Publicaciones, Concejalía de Cultura, Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación:
2026 (1ª edición; introducción de Judith Piquet, alcaldesa de Alcalá de Henares por el PP).
Género: Historia; Arquitectura.
Depósito Legal: M-8107-2026

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Título: Arnao Guillén de Brocar y su taller de imprenta.
Autor: M. Vicente Sánchez Moltó.
Editor: Servicio de Publicaciones, Concejalía de Cultura, Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación:
2023 (1ª edición; introducción de Javier Rodríguez, alcalde de Alcalá de Henares por el PSOE).
Género: Historia; Biografía.
Depósito Legal: M-10340-2023

 

En la reciente Feria del Libro Nuevo celebrada en abril de este año 2026 el ayuntamiento de Alcalá de Henares siguió publicando su colección de pequeños libritos de Historia de Alcalá de Henares para regalar con la compra que se hiciese en cualquiera de las casetas hasta agotar ejemplares. Como es lo normal desde que comenzó esta costumbre con el gobierno del PSOE en su momento, el autor es el cronista oficial de la ciudad, Vicente Sánchez Moltó, e incluye prólogo de (en este año) la alcaldesa, Judith Piquet, del PP. En esta ocasión el librito fue Los Condueños: 175 años en la defensa de nuestro patrimonio. Como su título promete, el libro era parte de la conmemoración del aniversario 175º de la Sociedad de Condueños, la cual se formó en Alcalá en el siglo XIX por parte de la sociedad civil de toda clase social para reunir dinero y comprar los edificios de la antigua Universidad de Alcalá (realmente Complutense). Sobre ella y su Historia ya se ha hablado a través de otras publicaciones anteriores en estas notas, por ejemplo a través del libro La Sociedad de Condueños. Historia de la defensa de los edificios que fueron Universidad (1986), de García Gutiérrez, anterior cronista oficial de Alcalá. Otros actos celebrados en el comienzo de este año 2026 para honrar a esta sociedad con carácter tan cultural, salvador, cívico y honrada de ser de Alcalá, fue la otorgación de un galardón destacado de la ciudad y la creación de una exposición pública explicando su Historia y su contribución a lo largo de todos estos años. La pequeña obrita de Sánchez Moltó era un repaso rápido, pero pormenorizado de la Historia institucional de la Sociedad de Condueños, con un carácter divulgativo para aquellos que aún no supieran su trayectoria concreta, o para los visitantes de la ciudad. En todo caso era un reconocimiento a esta gente, cuyos descendientes siguen en activo.

En el año anterior, 2025, Sánchez Moltó publicó en esta colección una biografía, Juan de Campos, el alcalaíno de la primera vuelta al mundo, que me pareció lo mejor de lo publicado dentro de estos libritos y me gustó la idea de que se animase a seguir por ese camino más innovador de dar a conocer lo menos conocido de la Historia de Alcalá. Pero bien es cierto que esta colección es idea, iniciativa y encargo del ayuntamiento, por lo que los títulos a publicar es controlado por la institución, aún cuando el cronista oficial pueda proponer temática. Probablemente, teniendo en cuenta que el cronista también tiene cierta cercanía a los Condueños, ambos coinciden en el título, aún cuando es una institución de la que se ha escrito mucho. Quizá esta sea la primera vez que, fuera de un artículo de periódico, se haya escrito de manera ágil y atractiva para la divulgación, aunque sea de manera muy abreviada. 

Al texto le acompaña, como al resto de títulos de la colección, gráficos explicativos y fotografías antiguas, así como planos y otros gráficos de interés. 

El librito está bien como acercamiento básico, aunque  hay que decir que si bien el título habla de los Condueños como institución y por tanto uno se podría esperar la Historia propia e interna de la institución, a sabiendas de cuál fue su labor y contribución, que es algo ya muy divulgado, lo que ocurre es que eso no pasa del todo. Si bien Sánchez Moltó inicia el libro con ese intento de explicar la Historia institucional de los Condueños, y para ello necesita explicar la situación de la Universidad previa y su desamortización, así como lo que le ocurrió cuando estaba desamortizada y los peligros que por ello sufrió. 

Moltó hace bien ese inicio explicando cómo se juntan, para que se juntan, quienes se juntan y los pasos que dan. Las primeras décadas son desde luego la parte más destacada de su Historia. Así mismo se mentiría si no se dijera la importancia de sus decisiones acerca del alquiler de los edificios tras su compra y las condiciones de conservación de los mismos, a la Iglesia para conventos y para fines educativos, al Ejército a través de su respectivo Ministerio en cada época, y finalmente al Ministerio de Cultura para crear la actual Universidad de Alcalá, así como la colaboración con el ayuntamiento par la recuperación y restauración de edificios. Pero el problema estriba, para este lector, en que de repente se desvía de la Historia institucional de los Condueños para volver a caer en la Historia de la Universidad de Alcalá y sus edificios y vaivenes, aunque sea a través de lo que de esto afecta a los Condueños. Así que el libro pasa a parecer otros libro más de la Historia de los edificios de la Universidad, y en concreto del Colegio Mayor de San Ildefonso principalmente, descuidando el resto.

Hay algunas apreciaciones que ya serían más de debate, como el nombre técnico de las láminas o suscripciones (debate de nombre documental entre archiveros, más que nada), o sobre la afirmación de si hubo sólo educación religiosa en la segunda enseñanza alcalaína o si hubo otras opciones educativas no religiosas aunque no fueran escuelas de secundaria (recuérdese la existencia de un ateneo obrero, por ejemplo), o sobre la ausencia en este libro de la mención directa de los daños físicos sufridos por la Universidad durante la guerra civil a causa de los bombardeos aéreos de Franco, aún cuando otras destrucciones y perjuicios de etapas anteriores, en concreto liberales, sí se mencionan. Aunque creo que es un acierto que se hable de un aspecto menos conocido por una gran mayoría, el funcionamiento del Colegio Mayor como un centro de formación de los funcionarios durante la dictadura.

Aún con todo, el librito no está mal orientado y aborda de lleno algunas cuestiones organizativas y de intencionalidad de los Condueños que resultan muy claras y esclarecedoras para los más legos en la materia, y un buen recordatorio para los conocedores. Cumple bien su función divulgativa.

Otro libro de esta colección que nos habíamos pasado por alto en su día en esta colección fue el que se publicó para la Feria del Libro de 2023. En esta ocasión se aprovechó otro aniversario, el del quinto centenario de la muerte del famoso impresor Arnao Guillén de Brocar, uno de los primeros impresores de España y afamado por la calidad de sus impresiones y de sus planchas en el siglo XVI. Aunque, como en el propio libro indicó Sánchez Moltó, no está claro hoy día si realmente murió en 1523 ó en 1524. Por entonces era alcalde Javier Rodríguez, por el PSOE, aunque perdió las elecciones municipales en aquella primavera de 2023 y, aunque el libro se hizo con él y de él lleva la introducción, lo rentabilizó Judith Piquet al ganar las elecciones por el PP. El libro era Arnao Guillén de Brocar y su taller de imprenta. Llevaba en cubiertas un color verde que enmarcaba en la portada la reproducción fotográfica de la portada que Brocar creó para la Biblia Políglota Complutense (varios autores, 1520), y en contraportada una fotografía de una escultura de la Plaza Alfonso XII, foto de Luis A. Cabrera, que reproduce una vieja imprenta de aquellas épocas en honor a los impresores de Alcalá de Henares. El libro, aún siendo para un aniversario tocaba un tema no tan conocido al detalle en la ciudad, el de la imprenta de Brocar y sus sucesores, aún cuando los alcalaínos saben en general que los impresores tuvieron un peso importante en la ciudad en el siglo XVI y por ende en España. No obstante le asocian la Calle Libreros, una de las calles principales, y, aunque no tiene que ver con ellos de manera directa, hay quien les asocia la Calle Escritorios, aunque esa calle es otra cuestión. Aunque evidentemente deberían hacer la suma de que se instalaron en Alcalá de Henares numerosos libreros a causa de la Universidad y la necesidad que tenían sus estudiantes y profesores de libros, así como el arzobispado y otras instituciones de importancia, esta suma ya es menos obvia para mucha gente, aunque debería serlo. esta publicación ponía orden en esto y recuperaba esa memoria.

Alcalá de Henares fue una de las primeras ciudades de España en contar con una imprenta, pero no fue la primera. Fue de las importantes imprimiendo, siendo junto a Toledo, Valladolid y Salamanca ciudades editoriales de referencia. Hay que recordar que los impresores de los primeros siglos de su existencia no sólo imprimían produciendo libros (por lo que eran libreros), si no que a menudo completaban su negocio ejerciendo con un sentido añadido a la palabra librero, esto es: vendiendo los libros producidos que a veces ellos mismos se arriesgaban a producir a modo de lo que llamaríamos editores de aquellos autores o textos que creyeron que eran de calidad o que serían bien recibidos para su venta y lectura. 

Se instalaron numerosos libreros en Alcalá de Henares, algunos efímeros, otros muy destacados por su calidad y por su valor artesanal. Las planchas y sus letras, dibujos y grabados se creaban a mano y a veces ellos aportaban tipografías propias, sellos propios, o ilustraciones propias por encargo a artistas. Algunas de estas familias se hicieron sagas de libreros alcalaínos entre los siglos XVI al XVIII, incluso hubo entre ellos algunas mujeres que quedando viudas, sin padres, ni hermanos, no volvieron a casar para poder llevar adelante ellas las imprentas heredadas, cosa que la ley permitía. En torno a las primeras décadas del siglo XIX desaparecieron casi todos los impresores de la ciudad, siendo que ya en el siglo XVIII escasamente quedaba alguno de renombre. En el siglo XIX en adelante sólo quedaron impresores a nivel local, para libros, carteles, prensa, estampas... aún hoy día hay impresores e impresores-editores actuales, a nivel local.

Fue el cardenal Cisneros quien comenzó a comprar numerosos libros de cara a crear la Universidad en Alcalá. Comenzó a acumularlos en 1496 aún cuando no obtuvo la bula fundacional para crear la Universidad hasta 1499, aunque existían los Estudios Generales en la Iglesia Magistral que pasarían a ser universitarios, el Colegio de San Ildefonso no estaría en activo hasta 1508. También comenzó a buscar un impresor que asentar en la ciudad para poder atender a las necesidades futuras de los profesores, de la institución y de los alumnos, así como de las parroquias que se iban creando en la ciudad. El primero que trajo fue a Estanislao Polono en 1502, de origen polaco, pero residente en España con una imprenta muy famosa y valorada en Sevilla. Se supone que él sería quien imprimiría la Biblia Políglota, pero sus creadores tardaban tanto en terminar sus primeros resultados que esto no se producía. Llegó a publicar diversos libros, algunos muy reconocidos, pero en 1504 decidió regresar a Sevilla por serle más rentable. Fue en ese momento que entró en juego el francés Arnao de Brocar, recomendado por Antonio de Nebrija para la impresión de la Biblia Políglota. Nebrija y Brocar se conocían porque en Pamplona Brocar había impreso varias obras del filólogo con una calidad muy alta en su tipografía, tintas y decoraciones, así como encuadernaciones. En Alcalá seguirán colaborando, aunque la obra cumbre del impresor sea la citada Biblia. Llegó a Alcalá en 1511 con permiso del rey Fernando V "el Católico". Entre 1514 y 1517 publicó la Biblia Políglota, y en años sucesivos diversas obras de humanistas y autores de prestigio. Copiaba algunas tipologías de letras europeas novedosas, con rasgos renacentistas, esto es: humanistas. Además tuvo gran calidad y novedad sus tipologías de letras hebreas, griegas y caldeas. Tuvo gran repercusión

A la muerte de Arnao Guillén en 1523 ó 1524 heredó el negocio su yerno, Miguel de Eguía, aunque compartió el negocio con los hijos varones de Arnao, Juan y Pedro. Por sentencia judicial en 1523 se estableció que Eguía llevaría el negocio y los beneficios del mismo, y los hijos de Brocar los derechos editoriales de lo que se imprimiese y vendiese. Publicaron ciento sesenta ediciones de libros de autores muy conocidos del renacimiento, y en concreto del humanismo, incluido Erasmo de Rotterdam, cuyo cristianismo inspiraba a la Universidad de Alcalá. Aunque añadieron tipologías de letras y grabados nuevos, reutilizaron muchas de las que tenía Arnao. Imprimieron incluso bulas papales. Su actividad mercantil, o sea la proyección de negocio editorial que montaron, fue enorme, a la par que sus impresiones, y en cierto modo están en la base del negocio editorial en España. 

En 1543 murió Eguía y se puso al frente Juan de Brocar, que como se ha dicho era hijo de Arnao y cuñado de Eguía. En realidad se había tenido que hacer cargo del negocio al completo desde 1538. Compartirá el negocio con su hermano Pedro. Iniciará una etapa de apertura manteniendo conexiones comerciales con impresores de Medina del Campo y abriendo otros dos talleres en otras ciudades, una de ellas: Toledo, siendo la sede central la de Alcalá de Henares. Se especializará en textos y libros universitarios, pero sin cerrarse a otros libros. Encontrará problemas al imprimir libros de Erasmo de Rotterdam cuando este comenzó a ser recelado por la Iglesia católica. No llegó a ser un problema total. Pero comenzaran a publicar textos propios, aparte de los ajenos. Juan de Brocar morirá en 1552, pero su imprenta no se detiene, queda al cargo de su viuda, Francisca de Angulo, quien paradójicamente no sabe leer ni escribir. Aún así ella saca adelante la imprenta durante varios siguiendo las líneas que la familia había establecido en sus relaciones, especialmente su difunto marido.

Al final, Francisca cedió en 1560 la dirección del negocio a su hermano, Andrés de Angulo. Este continuará el negocio tal como se había ido llevando hasta entonces. Así será hasta su muerte en 1577, aunque este se centrará sobre todo en libros pensados para la producción y venta local en la ciudad, ya no tanto para toda España. Aún se encuentran impresiones de tipografías propias de los Brocar en ediciones de libros impresos en otras imprentas complutenses desde 1578, por lo que es posible que al cerrar el negocio se vendieran sus bienes. 

Con este pequeño libro Sánchez Moltó rellenaba con acierto  y de manera divulgativa el porqué de la importancia de los impresores en la ciudad. Marcaba además porqué a Alcalá se la llama la Ciudad de las Letras no sólo por sus autores. Un libro a destacar de esta colección.


 Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

viernes, 5 de septiembre de 2025

El Colegio Calasanz-Escolapias de Alcalá de Henares. Palacio de Jacinto de Aranaz y de Jean Laurent, última obra conjunta de José y Alberto Churriguera (1725-2025)

Título: El Colegio Calasanz-Escolapias de Alcalá de Henares. Palacio de Jacinto de Aranaz y de Jean Laurent, última obra conjunta de José y Alberto Churriguera (1725-2025)
Autor: Vicente Fernández.
Editor: Provincia Paula Montal de Madres Escolapias.
Año de publicación: 2025 (1ª edición; saludos introductorios de Amelia Ramírez de Nicolás -Madre Provincial de la Provincia Paula Montal de Escolapias-; y de Rosa Carmona Elizalde -Coordinadora del Equipo de Restauración de la Escalera Monumental-).
Género: Arquitectura; Historia; Arte; Biografía.
ISBN: 978-84-09-69617-8

 

Mencionamos a Vicente Fernández como uno de los autores alcalaínos de Historia que formó parte del libro De palacio a Casa de los Arqueólogos. Pasado y futuro del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares (2019, coordinado por Luis Palop y María Carrillo Tundidor). Sin embargo, habíamos comentado ya otro libro de Historia del que formó parte de su equipo creador, pero que figuraron como anónimos todos sus participantes, Estampas de la feria. Tradición y modernidad de una feria castellana (1993). Sabemos hoy día que él participó de la creación de ese libro, aunque no se indica si como autor único o como del citado equipo creador, aunque es presumible que fuera un equipo al haberlo avalado por entonces el ayuntamiento de Alcalá de Henares, porque el mismo Vicente Fernández dice sobre sí mismo en la solapa de su libro más reciente que este libro es una de sus obras. Otras obras que cita como suyas son Guía del Colegio Mayor de San Ildefonso (1995), Guía turística de Alcalá de Henares (1998), Historia y descripción del Rectorado Histórico de la Universidad de Alcalá (2008) y Guía bilingüe de Alcalá de Henares, inglés-español (2009). Siguiendo esta trayectoria que él mismo nos marca, vemos que no vuelve a aparecer, aparentemente, hasta el citado libro colaborativo de 2019 y tras ese, aparentemente, hasta su libro más reciente, publicado a comienzos de 2025, El Colegio Calasanz-Escolapias de Alcalá de Henares. Palacio de Jacinto de Aranaz y de Jean Laurent, última obra conjunta de José y Alberto Churriguera (1725-2025). Publicado a través de la orden de las Madres Escolapias, las cuales regentan desde comienzos del siglo XX un colegio en tal local, lleva por ello un saludo de la Madre Provincial de la Orden, Amelia Ramírez de Nicolás, así como otro de la coordinadora de las obras de restauración de su escalera y cúpula barrocas, Rosa Carmona Elizalde. Este libro viene a completar y complementar la obra de investigación de la historiadora Pilar Lledó llamado El Colegio Calasanz-Escolapias (1904-2004) Un siglo de presencia educativa en Alcalá de Henares, álbum fotográfico (2021), publicado con la Editorial Domiduca. Libro y autora que cita, elogia y recomienda, aunque nos priva al menos de algún resumen breve de lo que trata aquel, instándonos a buscar el libro en librerías, sin advertir que los libros de Historia van trascendiendo los tiempos y los libros van dejando de estar en las librerías. Bien está la referencia, eso sí, pues para el futuro siempre existirá el conocimiento de esa obra para el investigador o lector futuros, si bien es deseable que ambas obras se conserven cuando menos en bibliotecas y archivos. 

Vicente Fernández nació en Alcalá de Henares en 1956. Siempre residió en la ciudad. A pesar de que mucha gente le considera historiador formado, él no se formó en Historia, si no en Ciencias Políticas y Sociología. Otra cuestión es que sus actividades personales, especialmente en los últimos años (década o década y media larga), como guía activista de los lugares históricos de la ciudad, o como defensor de los árboles urbanos, y su vida laboral en general se han visto vinculadas a la cultura y a la Historia de la ciudad. Posiblemente tenga más modos de cronista que de historiador, pero tiene desde luego una larga trayectoria de historiador no por formación, sino por devoción. Persona que recurre a los archivos y las publicaciones y trata de estar al día en todo evento y conferencia cultural que se va produciendo en Alcalá. Y en ese sentido acumula mucho saber y datos en su cabeza.

Sí es cierto que ha impartido cursos de Historia, que divulga la Historia de la ciudad y que publica e interviene sobre ello en prensa escrita y en las cadenas de radio locales como Cadena SER-Henares, Onda Cero Alcalá, La Luna de Alcalá y quien esto escribe no sabe si ha pisado ya Radio CreActividad, lo que es bastante probable puesto que lo que atañe al tema de su nuevo libro le ata a Miguel Ángel Simal, dramaturgo y actor de teatro que dirige y es técnico de sonido de dicha emisora. Fueron Vicente Fernández, Miguel Ángel Simal y Rosa Carmona, profesora y directora del centro escolar, los que impulsaron la restauración de la escalera monumental en 2019 y su posible uso cultural posteriormente.

En todo caso, en su actividad laboral ha sido en el pasado Jefe de Protocolo y Director de Festejos del Ayuntamiento de Alcalá en los años 1990, con ayuntamiento del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), ha sido guía de turismo (como hemos dicho ahora sigue haciendo de guía de manera voluntaria y por iniciativa propia, pero no de modo laboral), y se le ha conocido mucho a lo largo de la década de 2000 por haber sido propietario y comerciante de una tienda de productos culturales y turísticos en la mismísima Calle Mayor, y aunque Turismo e Historia no son los mismo ni persiguen el mismo fin, es una actividad en cierto modo ligada a la Historia. Lo que sí le acerca quizá más plenamente a la Historia es haber sido comisario de exposiciones y diseñador de maquetas históricas de Alcalá de Henares, una ambientada en el siglo XIII y la otra en el XVIII, siendo estas parte expuesta en alguno de los edificios a visitar en la ciudad.

Es una persona muy valorada, popular y apreciada por sus conocimientos, por parte de multitud de personas, medios de comunicación e instituciones, así como por parte de otros personajes públicos.

El libro con el que hoy hablamos de él, de título explicativo extremadamente largo, casi a modo de título típico de la época del Barroco, o propio de quienes alguna vez entramos en la carrera de Historia y nuestros profesores nos decían: "al grano, acota", El Colegio Calasanz-Escolapias de Alcalá de Henares. Palacio de Jacinto de Aranaz y de Jean Laurent, última obra conjunta de José y Alberto Churriguera (1725-2025), [corrijo lo que se entiende error en cubierta, pues donde aquí se lee una coma a mitad de título, en impreso aparece como punto, pero seguido de minúscula y no de mayúscula], es quizá su obra más ambiciosa y perfecta hasta la fecha con un gran trabajo de investigación detrás, que le duró tiempo realizar, como debe ser en toda investigación histórica, si bien quizá, para quien esto escribe, aún se podría buscar más, por ejemplo entre los legajos del Archivo del Corregimiento de Alcalá de Henares conservado en el Archivo General de la Administración, que llega a citarse en el texto, pero que no aparece ni en notas ni en referencias documentales. Es una sugerencia por si algún día alguien desea ampliar más, o bien si Vicente Fernández se lanzará en el futuro a seguir indagando más aún. En todo caso, el autor nos anota la consulta de diez archivos y tres grandes bibliotecas, así como la colaboración con varias fotógrafas y fotógrafos, entre ellos personas conocidas de Alcalá, como Pilar Navío o Baldomero Perdigón, y cita a una serie de personas que le ayudaron con las labores de investigación, entre ellos más personas de Alcalá, arquitectos, gente de la cultura, personas de las Escolapias, otros investigadores, etcétera. Es una labor ingente y trabajada que aporta nuevos y numerosos datos.

El libro se pudo publicar no sólo gracias a la Provincia Paula Montal de Madres Escolapias, sino también a cierto apoyo del ayuntamiento de Alcalá de Henares, pero sobre todo por la activación en 2024 de una petición de ayuda a modo de micromecenazgo a través de Internet, que hizo que numerosas personas listadas a final de libro dieran pequeñas aportaciones económicas que posibilitó la edición en tapa blanda plastificada y solapada, con un interior que incluye numerosas fotografías a color que apoyan visualmente los ejemplos y aportaciones documentales de la tesis de Vicente Fernández, si bien hay que apuntar que son de dimensiones pequeñas y en algunos casos se hace necesario fijarse mucho en la imagen o usar algún tipo de lupa. En líneas generales son útiles e ilustrativas del ejemplo que se cite en cada caso, eso es innegable. Entre las personas que aportaron dinero se leen tanto nombres de personas anónimas, como personas conocidas de Alcalá ya por la vida social de la misma, la cultura, la política u otros aspectos, como su ligazón al colegio. Sirve el libro de este modo indirecto también para conocer en parte de la vida social alcalaína del primer cuarto del siglo XXI.

El libro fue publicado en el III centenario de los hermanos Joaquín, 30 de septiembre de 1724, y José Benito, 2 de marzo de 1725, y el 275 aniversario de Alberto de Churriguera, 27 de febrero de 1750. Se hace evidente que el libro trata de reforzar la tesis de Vicente Fernández sobre la innegabilidad de la autoría de los hermanos Churriguera en las obras de remodelación en la primera mitad el siglo XVIII del palacio perteneciente a Jacinto de Aranaz, que fue un noble, hombre de negocios, uno de los regidores de Alcalá de Henares y lo que podría equipararse en nuestros tiempos a alto cargo de Hacienda en su época, aunque caído en desgracia por un caso de corrupción, precisamente financiando su palacio de Alcalá mientras él vivía en Madrid. Murió en 1724.

No obstante, la actividad de Vicente Fernández se une de manera plena y decidida a la recuperación de la memoria histórica de esta escalera monumental del palacio, la restauración de la misma y del palacio, y el fomento de este espacio para actos culturales de la ciudad, cosa que incluso recoge a final de libro aportándonos nombres de más personajes y grupos de la ciudad que han sido de los primeros en actuar en este sitio. Todo en el intento de conservar el conjunto y darle la importancia merecida. No hay que olvidar que, paradójicamente, y tal como se detalla en el libro, fue precisamente la instalación del colegio de las Escolapias a partir de 1904 lo que ha creado gran pérdida y deterioro de la arquitectura y decoración histórica del lugar. Desde la modificación de la planta baja para crear una capilla, al derrumbe de otros lugares en la década de 1970 para crear espacios útiles para el colegio, pero que eliminaban lo histórico e, incluso, ocasionaron serias grietas en la cúpula sobre la escalera, ya restaurada gracias a la actividad desarrollada desde 2019. Paradójicamente, pues, aunque en los años 1980 fue una concejala del PSOE quien logró evitar que se destruyera esta arquitectura, es el interés de Fernández, Simal y las Escolapias las que han logrado su restauración, recuperación y difusión artística, cultural e histórica.

Como sea, el lugar plantea poner una sala expositiva de otro de sus inquilinos célebres, el fotógrafo Jean Laurent, del siglo XIX, quien restauró la escalera con pinturas y escudos y cuyos artistas que trabajaron para él dejaron su marca, según se ha descubierto en las obras de restauración. Hay que pensar también que el colegio de las Escolapias a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI no sólo es recordado como tal, sino que más allá se le recordaba como Casa de Laurent o Palacio de Laurent, en referencia a este afamado fotógrafo francés que se afincó en Alcalá. Por lo que el libro nos trae a la memoria y vuelve a restaurar en la Historia local a Aranaz en el siglo XVIII, que fue quien encargó las obras para crear dicho palacio. También recupera la memoria de otro célebre habitante de la casa en el siglo XIX, Narciso de la Escosura, dramaturgo, escritor y político a nivel nacional. Incluso, también, nos recuerda que el edificio fue usado durante al guerra civil de 1936-1939 para albergar a los pilotos rusos a favor de la República y fue sede del PSOE en los años bélicos.

Haciendo un conjunto de todo el espacio del colegio de las Escolapias, se nos menciona que una pequeña casa propiedad de los hermanos Azaña (entre ellos Manuel Azaña) fue comprada antes de la guerra y en ella se hizo la actual capilla del colegio tras la guerra.

Se ha de entender con todo esto que la obra de Fernández trasciende la Historia del Arte, que es de lo que iría el libro según el título, y entra de lleno en la Historia biográfica de todos sus habitantes y propietarios desde 1610 hasta la actualidad, que incluso se remonta a relatarnos la Historia de las casas y gentes que las ocuparon cuando era barrio morisco en la Edad Media y sobre todo lo que de ellos dicen los documentos históricos en el siglo XVI, inundación torrencial incluida y deterioro de una antigua mezquita pasada a iglesia, hoy desaparecida en la calle Santiago. Así el libro nos narra la Historia de esta parte de la ciudad desde el siglo XVI, la historia del espacio y del edificio desde entonces, y la Historia biográfica de numerosos personajes, especialmente de Aranaz, los hermanos Churriguera y de Jean Laurent. Aunque el tema central sería la escalera monumental y la defensa de la tesis de que esta escalera anónima deja de serlo por ser de los hermanos Churriguera en su última obra juntos, pues uno de ellos muere y la acaba el otro, en realidad nos aporta nuevos datos históricos de Alcalá de Henares desde lo social, lo político, lo económico y hasta de su fisonomía. Es más, para quien esto escribe, el mayor valor historiográfico del libro no es tanto la tesis de una escalera barroca tardía de los Churriguera, que se da la mano con el Neoclásico, sino que rellena algo muy poco rellenado en los libros de Historia de Alcalá: su Historia social, política y económica del siglo XVIII y la de determinados personajes históricos poco o nada mencionados del siglo XIX que vivieron allí.

En ese sentido quizá yo hubiera recomendado darle una vuelta de tuerca al título, aún cuando lo que se busca es recuperar la memoria y dar importancia sobre la arquitectura de este edificio.

Tiene el libro también un amplio número de páginas repasando las obras y biografías de los Churriguera, haciendo comparaciones artísticas, especialmente con edificios de Nuevo Baztán y algunos de Madrid capital. En esa lectura pareciera que ellos solos fueran el Barroco español, aunque no sea así, pero es verdad que ellos son los principales arquitectos de nuestro Barroco. Era extraño la ausencia de obras suyas en Alcalá de Henares, y aunque en los últimos años han habido defensores de que el Colegio de Basilios (actual Aula de Música y danza de la Universidad) contiene como mínimo una portada de ellos, la escalera y portada del palacio de Aranaz pasaba o por el anonimato o por adjudicaciones de autores que algunos investigadores dudaban, como el cronista García Gutiérrez. Vicente Fernández parte su tesis de que ante la ausencia de documentos concretos y literales que liguen las obras a los Churriguera, hay otros documentos cruzados de las biografías de Aranaz y los Churriguera que vendrían a reafirmar esta tesis. Pero para Fernández lo fundamental es que donde no llegan las pruebas escritas documentales apuntando con el dedo directamente, llegaría el contraste de estilos arquitectónicos de los edificios de los Churriguera que están reconocidos plenamente con los elementos de la escalera, la cúpula, la portada y otros elementos del palacio. Para Fernández todos estos contrastes son una confirmación sin duda de su tesis. Personalmente guardo dudas y puntualizaciones analizando lo que el texto dice y en contraste con el conocimiento de lo que eran los autores y formas de expresarse documentalmente y artísticamente en esa época. No obstante, parece una tesis bastante sólida y probable. Es bastante posible que Fernández lleve razón, aún cuando quien esto escribe cree que se necesita aún un poco más. Tanto en Historia como en Historia del Arte, deontológicamente, salvo que exista una prueba directa, clara e irrefutable, cuando se dan casos de tener que investigar y lanzar una hipótesis sobre una autoría o hecho, a veces se necesita de una segunda voz independiente que venga a confirmar que la primera voz es la acertada o que eso parece evidenciarse. Repito, aunque yo a mí mismo me formule preguntas sobre los datos ofrecidos, es posible que Fernández haya dado con la clave.

Pero lo que más me gusta es que Fernández no liga la Historia del Arte a una mera cuestión estética, sino que la ata correctamente a la Historia viva y de la vida de la ciudad y de las personas. Ese es el mejor de los enfoques. Y le invitaría a que si vuelve sobre el tema, explicado lo estético y explicado lo humano y social, ahora dé un paso más e interprete lo que las estéticas barrocas de los Churriguera y reformas de Laurent pudieron querer decir a quien aquello viera.

Vicente Fernández cita a comienzo de libro las pocas obras donde se habló de este edificio y de la escalera. Me llama la atención que no se hiciera eco de una publicación y conferencia de la Institución de Estudios Complutenses que  en la década de 2010 hablaba de la escalera desde la perspectiva de las reformas de Jean Laurent, lo que hizo que algunos autores atribuyeran la misma a este. Yo estuve en aquella conferencia. Pero esto es menor, pues puede que por la razón que sea se le escapase este evento y publicación. Yo mismo lo he tratado de rastrear superficialmente para escribir estas notas y se me escapa, aunque lo debo tener en algún tomo de Actas por mi casa. Sin embargo, lo que sí me llama la atención poderosamente es que omita el libro Historia colectiva de Alcalá de Henares (2023), dirigido por el cronista oficial actual, Sánchez Moltó, pues en esa obra reciente, apenas un año y medio o dos antes del libro de Fernández, sí hay un capítulo, el dedicado al siglo XVIII, que habla de este palacio dentro del Barroco tardío y comenta muy brevemente la escalera como escalera palatina, por lo que esta publicación se habría adelantado un poco apuntando en cuanto al estilo barroco tardío del XVIII y no romántico del XIX, aunque no supera toda la dosis de investigación y datos que nos da Vicente Fernández. Claro que aunque sí cita varias obras de la autora de dicho capítulo, Carmen Román, ni en notas ni en bibliografía aparece Sánchez Moltó, lo que puede ser mera casualidad o que Moltó nunca haya escrito sobre el tema, o que de haberlo hecho no le haya aportado datos o reflexión a Fernández. Sin embargo, dado que Fernández aporta todas las obras donde previamente se habló de la escalera, sólo por esa anticipación de Carmen Román en su capítulo, la obra debería haber aparecido en mención, notas y bibliografía.

Buena investigación de Historia, escrita con lenguaje coloquial que se cuela con frecuencia con el lenguaje técnico, y a menudo con muchos comentarios de opinión personal, subjetivos y tratando de orientar al lector hacia el punto de vista del autor. No sólo en cuanto a lo que refiere a Historia del Arte sino también a lo que sería propiamente Historia y biografías, cayendo a veces en puntos de vista del siglo XXI aplicados al siglo XVI, al XVII, al XVIII o al XIX. En este sentido, aunque la lectura es interesante (personalmente, insisto, más en lo referente a lo social, político, sucesos y económico en Alcalá), hay que leer para adquirir más conocimiento, pero teniendo en cuenta que Vicente Fernández tiene un estilo muy personal que hace que escriba como cuando habla en persona, restando al lenguaje deontológico de la profesión de Historia a favor de un lenguaje que, usando del lenguaje del historiador, mezcla expresiones y juicios de valor propios de él. Como sea, aún leyendo con la atención debida, es una importante aportación a la Historia de Alcalá y a su legado cultural. Y es, también una gran iniciativa de recuperación material y de memoria.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 19 de agosto de 2023

El Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares y su entorno urbano, siglos XVIII-XIX

Título: El Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares y su entorno urbano, siglos XVIII-XIX.
Autor: Ángel Alba Alarcos.
Editor: Ángel Alba C.O. (autoedición).
Impresor: Gráficas Ballesteros
Género: Historia; Religioso; Arquitectura; Arte.
Año de publicación: 2006 (1ª edición).
ISBN: 978-84-609-6278-4

 

Uno de los edificios religiosos emblemáticos de Alcalá de Henares es el Oratorio de San Felipe Neri. Este ha recibido una gran cantidad de libros escritos por uno de sus sacerdotes más veteranos, Ángel Alba Alarcos, que supo escribir sobre él y su orden religiosa desde muy diversos aspectos en relación a Alcalá de Henares y evidentemente también a su obra religiosa. Uno de esos libros nos sirve hoy para presentar a este autor, El Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares y su entorno urbano, siglos XVIII-XIX, publicado en 2006. Lo cierto es que Ángel Alba solía autopublicar todas sus obras, si bien la congregación religiosa podía ayudar a difundirlas o aportar algo. Como sea, el legado de Ángel Alba es todo un aporte documental y patrimonial también al conocimiento de Alcalá de Henares también desde el Oratorio de San Felipe Neri, el cual lleva varios siglos teniendo un papel entre los alcalaínos. No obstante, entre los católicos practicantes esta es una de las iglesias a la que más fielmente acuden sus parroquianos, aparte de ser atractivo turístico por sus particulares características, por ejemplo que no tiene una planta en cruz y que contiene en sí un interesante juego de luz natural en su interior. Restaurado en los años inmediatamente anteriores al año de la pandemia, suele acoger oficios religiosos tanto de la orden filipense como de los salesianos del Centro Juvenil Cisneros, de la calle Cardenal Cisneros. En todo caso, este oratorio está situado en la Plaza del Padre Lecanda, sacerdote que lo fue de este mismo oratorio en la primera mitad del siglo XX y el cual fue amigo de Miguel de Unamuno, al que hospedó en su casa, en el mismo oratorio, cuando visitaba la provincia de Madrid. Más aún, el padre Lecanda inspiró a Unamuno para su novela San Manuel Bueno mártir, de 1931.

Como sea, Ángel Alba Alarcos es tan parte de la Historia de ese oratorio como de la de Alcalá de Henares y de los libros producidos en torno al oratorio. Nació de una familia emigrante en Alcalá de Henares en 1931, el mismo año de la novela citada de Unamuno. Pasó la guerra civil como niño, siendo que tras ella comienza siendo muy joven a formarse en un seminario para ejercer el sacerdocio eclesiástico. Entró en el Oratorio de San Felipe Neri a los 20 años de edad, en 1951. Pero completó sus estudios en Roma, teniendo así contacto con El Vaticano y el mundo del Papado. Terminó de ordenarse en 1954, como filipense, dio su primera misa en el Oratorio de San Felipe Neri de Sevilla, pero vino a ejercer su sacerdocio a su ciudad natal a Alcalá de Henares, donde se mantuvo hasta el resto de su vida en el oratorio de aquí. Fue, pues, uno de los sacerdocios más largos de la ciudad. Murió el año de la pandemia, en 2020, precisamente en marzo, el mes que comenzaron numerosas muertes por la Covid-19 y el gobierno decretó el tener que estar encerrados en casa para evitar la propagación de la enfermedad. Tenía él 88 años, cerca ese año de cumplir los 89.

Era Procurador Nacional de los Oratorios de España y director de la Delegación Diocesiana para el Apostolado de la Oración. A la vez se ocupó muy activamente de los asuntos de la congregación del Oratorio de San Felipe Neri en Alcalá de Henares, siendo además nacido aquí y, como sacerdote, entendía perfectamente lo que suponía su misión sacerdotal en torno a la sociedad alcalaína en unos años de las década de 1950 a la de 1970 en la que la ciudad crecía con emigrantes españoles, como lo fueron sus padres, y aumentaba la industrialización, siendo que posteriormente vería el crecimiento cultural por la recuperación de la Universidad de Alcalá de Henares y una nueva percepción de la cultura en la ciudad a partir de 1980, el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad a finales de la década de 1990 y una ciudad con un fuerte componente de emigración europea y sudamericana entre la década de 1990 hasta el final de su vida en 2020. Era testigo de los cambios sociales de la ciudad, así como protagonista activo del papel de la Iglesia en esos cambios, dentro de las posibilidades de esta en cada época. 

Dedicó su vida a la catalogación y custodia de la rica e importante biblioteca del Oratorio de San Felipe Neri, lo que quizá permitió que pudiera escribir todos aquellos libros para la difusión de su Historia, papel y Arte. Así mismo, también estuvo preocupado por la educación de los niños, siendo uno de los miembros activos del colegio de San Felipe Neri adjunto al oratorio y que forma parte del mismo. No obstante, el papel de los filipenses en la educación infantil y juvenil en Alcalá de Henares es muy relevante durante mucho tiempo, siendo que hoy día sigue muy activo. 

En el libro El Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares y su entorno urbano, siglos XVIII-XIX repasa la creación tanto religiosa como arquitectónica de los filipenses, lo primero, y el edificio, lo segundo en Alcalá. Había sido creado en 1694 por el obispo de Ceuta Martín de Bonilla y Echevarría, que se encuentra enterrado en el mismo oratorio, como fundador que fue. Pudo haberse creado dentro de los colegios religiosos de la Universidad de Alcalá, en lugar de eso se creó como edificio religioso y educativo no universitario, dedicado a las educaciones primarias de la infancia y secundarias de la juventud. Aunque para 1698 ya se había construido el espacio de oratorio y sacristía, y en 1704 la parte de convento, la iglesia no se acabó hasta 1714. Con la Guerra de Independencia, en 1811, las tropas francesas lo incendiaron y lo transformaron en granero. Pero terminada la guerra, y recuperada su actividad habitual, en 1835 se libró de la desamortización porque era un edificio que todo en sí se usaba, fue el único convento masculino que siguió en activo en ese momento. Aún no tenía el colegio filipense actual. De estas épocas y hasta final del siglo XIX, trata Ángel Alba.

De los sucesos posteriores no trata él en esta obra. Ya he mencionado el paso del padre Lecanda y la relación con Unamuno. Al estallar la guerra civil en 1936 el oratorio fue cerrado. Los sacerdotes se escondieron en los primeros días de la guerra y abandonaron algunos la ciudad hacia Madrid, si bien alguno permaneció y pudo comprobar que no les hacían nada por el mero hecho de ser sacerdotes, otra cosa era la colaboración encubierta con el franquismo. En todo caso, el maestro laico Ángel García que ejercía en una escuela pública y lideraba el sindicato de maestros FETE, de la UGT, fue acusado de dirigir una "cheka" (un centro ilegal de detención y tortura propio del Partido Comunista) en el sótano del oratorio, así como de ejecutar o ayudar a ejecutar a sacerdotes del oratorio así como otras personas. Tras la guerra civil Ángel García fue acusado de varias cosas por el franquismo, siendo que muchos años después, décadas, hubo incluso sacerdotes que terminaron declarando que Ángel García no sólo no hizo tales cosas, sino que además ayudó a los sacerdotes presuntamente ejecutados a irse a Madrid. Ya no servía de mucho, había sido fusilado entre 1939 y 1940. En cuanto a la "cheka", no queda acreditado su existencia real a pesar de que es una historia muy difundida y aceptada popularmente en Alcalá de Henares. No hay absolutamente ningún documento, testimonio, ni resto material que con la profesionalidad del historiador se pueda afirmar que aquella fue físicamente real, a pesar de los rumores que hubo durante y tras la guerra civil. No ayuda tampoco que los filipenses no han dejado ni visitar el lugar, ni mirar sus documentos. En la hipótesis más propicia a que algo pudiera haber dado pie a los rumores de la "cheka", al margen de testimonios dudosos del proceso de la causa general abierta en 1939, pudiera ser que por un tiempo hubiera un centro de detención donde algún sospechoso de quinta columnista pudiera haber sido llevado a la espera de ser trasladado a un centro penitenciario dispuestos a ese efecto. Lo que sí está acreditado es que el oratorio fue usado para guardar material bélico, lo que es altamente extraño que dónde se guardan armas se lleven presos, legales o ilegales.

En 1942 regresaron los filipenses al oratorio. Ya hemos visto que Ángel Alba comienza su ingreso en 1951 allí, que se nombra sacerdote en 1954 y que dedica toda su vida a ese oratorio y a Alcalá de Henares. Fue él quien en 1969 fundó el colegio de enseñanza primaria de San Felipe Neri, anexo y el cual sigue activo. Actualmente cada mes se reúnen juventudes católicas para rezar y recibir misa en su iglesia. 

 Queda con esta nota presentado Ángel Alba como autor alcalaíno, muy prolífico en torno a este oratorio, ya se comentarán otros libros.

  

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

miércoles, 9 de agosto de 2023

La catedral magistral. Alcalá de Henares, patrimonio de la Humanidad

Título: La catedral magistral. Alcalá de Henares, patrimonio de la Humanidad.
Autores: Áurea de la Morena; Carlos Clemente; y Juan de Dios de la Hoz.
Editores: Diócesis de Alcalá de Henares de Henares; Consejería de Cultura del Ayuntamiento de Alcalá de Henares y Unión FENOSA.
Género: Historia; Arquitectura; Fotografía; Arte; Ensayo.
Año de publicación: 1999 (1ª edición; introducciones de la Diócesis y obispo de Alcalá).
ISBN: 978-84-89285-12-8

 

Cuando en diciembre de 1998 fue nombrada Alcalá de Henares Patrimonio de la Humanidad por la organización internacional UNESCO, muchas instituciones y personas de la ciudad comenzaron a editar numerosos libros sobre la Historia o el patrimonio artístico de la ciudad, así como a restaurarlo o incluso a darle nuevas vidas a algunos edificios destacados. En la consecución del título no sólo participó el ayuntamiento, sino también la Universidad y el obispado de Alcalá de Henares, entre otros. Precisamente el obispado procedería a la restauración de varios de sus edificios históricos en la ciudad a partir de ese año y de ese momento, entre ellos la Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor. Antes de ello publicó en 1999 un libro de grandes dimensiones y cubiertas duras con una fotografía de carácter casi épico con la fachada y la torre de la iglesia, La catedral magistral. Alcalá de Henares, patrimonio de la Humanidad. Una fachada con estilo neogótico o gótico isabelino, por ser un estilo al gusto de Isabel I "la católica", reina con quien se hizo este edificio. Así mismo tiene algunos guiños a los obispos principales que intervinieron, como Carrillo y Cisneros, en los siglos XV y XVI. Como sea, en esta fotografía se puede ver el edificio antes de la reforma de restauración en los primeros años del siglo XXI, donde los sillares adquirieron un aspecto en exceso actuales, aunque el edificio era del siglo XV y definitivamente acabado en 1514, aunque tuvo diversas remodelaciones y añadidos y quitados a lo largo del tiempo. Precisamente en 1904 fue declarado Monumento Nacional, y tenía por entonces una entrada lateral con techo de madera ya desaparecido, así como capillas que hubo. El edificio fue restaurado en su interior y se acabó de restaurar en 1931, pero durante la guerra civil de 1936-1939 sufrió serios destrozos por un incendio, combates iniciales y bombas. Tras la guerra fue de nuevo reconstruida, aunque se perdieron algunas obras valiosas de Arte, como el sepulcro del arzobispo Carrillo, o las verjas, así como el sepulcro del Cardenal Cisneros, ahora en la capilla de la Universidad, también sufrió deterioro. Algunos restos de la guerra se pueden ver testimonialmente aún. En 1991 se recuperó el obispado de Alcalá de Henares, independizándolo del de Madrid. 

Quepa decir que la iglesia había sido previamente una especie de capilla o parroquia desde que en el comienzo de la Edad Media se creyó que allí se hallaron enterrados los restos de los Santos Niños Justo y Pastor, por otra parte allí martirizados en los tiempos finales de la antigua Roma, a finales de siglo IV o comienzos del siglo V. Como sea, a lo largo de la Edad Media, especialmente desde que se reconquistó de manos musulmanas a finales del siglo XI, hubo diversas edificaciones religiosas y entierros, hasta que en el siglo XV el arzobispo Carrillo apostó por crear una iglesia donde asentar estudios generales (el equivalente a estudios de secundaria previos a la Universidad). Fue el cardenal Cisneros quien entre el siglo XV y el XVI logró que nombraran a la iglesia magistral, esto es: que se pudiera dar clases desde el púlpito, para ir adelantando los cursos universitarios de Alcalá mientras se tenía un edificio. Con el tiempo la catedral ha tenido más Historia, incluido el terremoto del siglo XVIII de Lisboa que afectó al centro peninsular inclinando ligeramente la torre campanario, que por cierto, perdió sus campanas en la guerra y fueron repuestas por donación de un testamento en el comienzo del siglo XXI. 

El libro de 1999 fue publicado por la Diócesis de Alcalá de Henares de Henares, la Consejería de Cultura del Ayuntamiento de Alcalá de Henares y la compañía eléctrica Unión FENOSA. Se encargaron de los textos históricos Áurea de la Morena, Carlos Clemente y Juan de Dios de la Hoz.

 Contenía planos arquitectónicos históricos, estudios de Historia y de Arte de diversos aspectos, se hablaba del museo catedralicio recién creado y poco conocido en la ciudad y fotografías e ilustraciones antiguas que nos dan la imagen de su pasado y lo comparan con su presente. En cierto modo aporta un testimonio gráfico y textual de la catedral desde cómo era en origen, cómo evolucionó, las reformas interiores, incluido su órgano de los años 1990, y su aportación histórica a Alcalá de Henares, deteniéndose justamente en ese final del siglo XX, 1999, en el que aún no había vivido el regreso de sus campanas, la restauración exterior tan polémica... e incluso el cobro de dinero por entrar a verla por dentro, incluida la cripta de los Santos Niños, así como la celebración de conciertos clásicos. En todo caso, es todo un testimonio bibliográfico de la catedral justo cuando se nombró a la ciudad Patrimonio de la Humanidad, y en parte por ella, pues solo hay dos iglesias magistrales en todo el mundo. 


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

viernes, 23 de junio de 2023

De palacio a Casa de los Arqueólogos. Pasado y futuro del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares

Título: De palacio a Casa de los Arqueólogos. Pasado y futuro del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares
Autores: Luis Palop y María Carrillo Tundidor (coordinadores); varios autores (Arsenio Lope Huerta, Vicente Fernández, Gustavo Chamorro, Alfonso Dávila, Fernando Marías, Josué Llull, Daniel Gonzalvo, José María San Luciano, Rosa María Domínguez, L. Hernández, Ángel Pérez, Carlos Clemente San Román, Juan de Dios de la Hoz, José Luis González, María Rosa Cervera, Carlos Chamorro, Enrique Baquedano).
Editor: Comunidad Autónoma de Madrid / Museo Arqueológico Regional de Madrid (MAR).
Año de publicación: 2019 (1ª edición; introducciones de diversas autoridades).
Género: Arqueología; Arquitectura; Historia.
ISBN: 978-84-45138281

 

El pasado y reciente 2 de junio de este 2023 el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana aprobó la licitación para el concurso del proyecto de obra de reformas y recuperación del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, pero hay que remontarse a noviembre de 2019, cuando el Museo Arqueológico Regional de Madrid (MAR), ubicado en la Plaza de las Bernardas de esta misma ciudad, realizó una exposición temporal que se adentró varios meses en 2020. Trataba sobre este proyecto que varias instituciones y personas estaban trabajando desde hacía años: la recuperación del Palacio Arzobispal, cosa que parcialmente lograron con la idea de rehabilitar zonas en ruinas para albergar lo que se llamaría la Casa de los Arqueólogos, y que evidentemente, primero por el confinamiento y medidas contra la pandemia de Covid-19 en 2020 y después por diversos retrasos, se ha ido retardando en el tiempo. Como sea, en aquel momento la exposición temporal se acompañó de un lujoso y muy trabajado catálogo que es el libro más completo y actualizado que hay hasta la fecha sobre la Historia y la arqueología en el Palacio Arzobispal y que incluye el proyecto arquitectónico dicho. El libro, aún disponible en tapa dura, lo publicó el propio MAR junto al gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid, por lo que incluía introducciones de los cargos destacados del museo y del gobierno de la Comunidad. Se llamaba: De palacio a Casa de los Arqueólogos. Pasado y futuro del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Tenía por formato la tapa dura, más o menos de grandes dimensiones, aunque apaisado aparentaba ser cuadrangular, pero era ligeramente rectangular. La cubierta fue maquetada en sepia, fingiendo un paso del tiempo sobre papel o fotografía, mostrando un grabado del siglo XIX donde una serie de personajes populares estaban dentro del desaparecido patio interior a causa del incendio de 1939.
 
Luis Palop y María Carrillo Tundidor ejercieron de coordinadores de varios autores que son a la vez autores de Alcalá de Henares. Por lo que los coordinadores quisieron que además esta obra fuera netamente alcalaína y con protagonismo de varias personas destacadas en sus investigaciones locales. Todos ellos fueron: Arsenio Lope Huerta (ex-alcalde de Alcalá de Henares e historiador local), Vicente Fernández (antiguo profesor de Historia e historiador local), Vicente Sánchez Moltó (archivero y cronista oficial de Alcalá de Henares), Gustavo Chamorro (farmacéutico local e historiador aficionado), Alfonso Dávila (ex-director del Archivo General del del Estado e historiador), Fernando Marías, Josué Llull, Daniel Gonzalvo, José María San Luciano (historiador local), Rosa María Domínguez, L. Hernández, Ángel Pérez (arquitecto e historiador local aficionado), Carlos Clemente San Román (arquitecto e historiador aficionado local), Juan de Dios de la Hoz, José Luis González, María Rosa Cervera, Carlos Chamorro y Enrique Baquedano (director del MAR desde que se fundó hasta la actualidad). Muchos, aún habiendo investigado mucha Historia local, no eran historiadores de profesión ni de formación, aunque algunos han hecho importantes aportaciones. En todo caso, es llamativo que algunos escriben tanto en los apartados de Historia como en los de arqueología y restauración (arquitectura), no siendo de formación universitaria ninguna de las tres cosas. Puede que todos o varios tengan en común ser parte de la asociación ARPA (Asociación para la Recuperación del Palacio Arzobispal). Como se sabe, como mínimo uno de ellos ya está fallecido, Arsenio Lope Huerta, muerto en 2021 y que en marzo de este 2023 recibió una estatua en bronce en la calle Libreros.
 
Como ya se ha dicho el libro estaba dividido en tres partes, I: Historia, II: arqueología y arquitectura, y III: recuperación e intervenciones. Cada parte tenía varios ensayos o estudios de los autores citados, centrándose cada uno en un aspecto concreto. En todo caso es de recordar que José María San Luciano ya había sido el protagonista del anterior libro más completo y avanzado sobre el Palacio Arzobispal en tiempos contemporáneos, fue en 2009, El incendio y destrucción del Archivo General Central, Alcalá de Henares, 1939 (publicado por Domiduca). Mientras que Carmen Román en 2019 había recuperado las ilustraciones del palacio en el siglo XIX realizadas por Valentín Carderera, en El Alcalá de Valentín Carderera
 
El proyecto de crear la Casa de los Arqueólogos no sólo era de ARPA, sino que se implicó de lleno Baquedano, como arqueólogo y director del MAR. En él se contiene lo que probablemente será una parte importante del futuro cultural de la ciudad, incluyendo un posible conflicto ecológico. Lo que se proyecta amenaza seria y claramente a los numerosos nidos de cigüeñas y águilas primilla que se ubican precisamente en los restos de las edificaciones ruinosas elegidas para levantar los espacios nuevos para esa nueva institución que será una institución local y autonómica más. Afectaría a una torre y muros de un edificio interior. Este espacio, visible desde el actual aparcamiento, tiene uno de los principales focos de habitación de estos animales, por otra parte protegidos, en amenaza de especie de extinción, objeto de la primera normativa protectora que hizo una ciudad en España, vigente desde 1989, símbolo de Alcalá, parte de su fauna y riqueza, y sí, también, atractivo turístico y parte de la cultura e Historia de la ciudad. Aves que de por sí suelen verse afectadas por los numerosos eventos culturales que se programan en el interior de las murallas medievales de este palacio.

Si es deseable recuperar de alguna manera lo perdido, no olvidemos que en esa pérdida tuvimos la ganancia de esa fauna que nos eligió y que ya se veía afectada por el cierre del vertedero, pero que se han beneficiado de comederos que se han construido. Todo proyecto debe pasar por respetarlas, y un uso humano de los lugares donde viven, aparte de obras de construcción previas, atenta contra ellas. Se debería estudiar cómo conservarlas en ese mismo sitio, o al menos como trasladar sus nidos, si es que eso es viable, dentro del propio recinto. Los expertos deberían comenzar a pensar en esto antes de que todo ocurra y, por no haberse querido hablar de ello, al final sólo lloremos lo perdido sin haber hecho nada por no perderlo. Sobre este aspecto ecológico, este catálogo no habla ni una sola palabra. No está en su interés, aunque es algo grave.

Si bien se han realizado diversas campañas arqueológicas en el Palacio Arzobispal, se ha creado un museo al aire libre con algunos de los restos por dentro del recinto amurallado y se escribió el libro de 2009 sobre su incendio, aún una buena parte de la población desconoce el pasado del Palacio, su papel en la Historia tanto de Alcalá como de España, y si acaso mal conoce a modo rumores su incendio en 1939. Por todo ello, la ciudad le debía al Palacio Arzobispal, que tanta influencia tuvo en la Historia local y la española, una exposición y un catálogo como este que le narrara de forma fácil y visual el pasado y el presente del Palacio, pero especialmente su destrucción y su recuperación arqueológica que nos ha dado la fisonomía que hoy día conocemos en su forma de ruinas principalmente, precisamente donde se explaya necesariamente este libro.
 
Contó en su elaboración con documentación de archivo, con testimonios de voces vivas aún, con el examen de numerosas piezas arqueológicas, con bibliografía antigua y actual, y hasta la maqueta que reproduce el palacio entre los siglos XVI y XVII, mostrando todas sus edificaciones, incluidos los miradores y las torres barrocas desaparecidas y los jardines con los que se recreó Isabel I "la Católica" en el paso del siglo XV al XVI y posteriormente el Cardenal Lorenzana y otros en el XVII. Unos jardines desaparecidos para usar su espacio en un horrible aparcamiento de tierra que sirve de antesala ocasional para el paso a conciertos y eventos del mercado cervantino. Más merecería la pena recuperar esos ajardinamientos que ahondar en el culto al coche aparcado, pero no está en el actual proyecto de futuro que se presenta ni la más mínima intención de recuperar esos jardines, por otra parte: alguna vez reivindicados por los historiadores del valle del Henares. Yo mismo se lo he oído en persona comentarlo informalmente el cronista oficial actual de la ciudad, Sánchez Moltó. Al menos lo hizo en el encuentro de los historiadores del valle del Henares hace unos años, yo entre ellos.

El Palacio Arzobispal comenzó a construirse en el siglo XIII por el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, a partir de las murallas de lo que era un qun musulmán (una especie de acuartelamiento amurallado). Albergó arzobispos toledanos y reyes castellanos a lo largo de la Edad Media, siendo escenario del tratado entre los reinos de Castilla y de Aragón en 1308 para intentar conquistar Granada, la reunión de 1348 de las Cortes Castellanas, la muerte accidental de Juan I de Castilla en la Puerta de Burgos en 1390, la participación alcalaína por parte del Arzobispo Carrillo a favor de Juana "la Beltraneja" en la Guerra de Sucesión Castellana de 1475-1479, la residencia y planes de transformación del Cardenal Cisneros, la primera entrevista de los Reyes Católicos con Cristóbal Colón en 1486, el nacimiento de Catalina de Aragón, también el de Fernando I de Austria, un breve momento de estancia en el presidio del rey Francisco I de Francia en España, diversas modificaciones entre 1523 y 1545, el intento inútil de cura milagrosa del primogénito de Felipe II con los restos de San Diego, las reformas y ajardinamientos nuevos en los primeros años del siglo XVII, la pernocta de Carlos III a su llegada a España antes de entrar en Madrid para su coronación en 1759, la residencia de las tropas francesas durante la Guerra de Independencia de 1808 y hasta su ida en 1813 (José I pasó alguna noche en Alcalá, pero no se hospedó aquí), la desamortizaciones de 1841 y de 1855, acusando ruina en 1857, su nombramiento como Archivo General Central en 1858, lo que hace que tenga diversas reformas desde 1860 (no obstante en los siglos previos albergaba de por sí numerosos documentos para la administración del Estado), su apogeo como archivo estatal en 1926, su incendio accidental y destrucción de su mayor parte artística y arquitectónica recién terminada la guerra civil en 1939 por usarse sus instalaciones con vehículos y material bélicos, lo que supuso la pérdida de mucha documentación, pero no tanta como podría haber sido pues se había comenzado a trasladar décadas atrás la documentación más antigua al Archivo Histórico Nacional, la demolición de los restos de las alas norte y este, la pérdida de jardines y huertos, la recuperación en los años 1990 de parte del edificio del seminario y sus estudios históricos y arqueológicos, el cese por parte del obispado del usufructo de los solares y patios al ayuntamiento de Alcalá de Henares en 1998 coincidiendo con el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad (momento en el que se inició la recuperación y rehabilitación de varios espacios en estado ruinoso), el uso de su interior para conciertos y fuegos artificiales en ferias de agosto y mercados cervantinos en octubre y representaciones del Don Juan en noviembre, la programación de un proyecto de recuperación arqueológica por parte del Museo Arqueológico Regional de Madrid a partir de 2014, la transferencia en 2017 por parte del ayuntamiento del usufructo de los solares y patios del Palacio a la Comunidad Autónoma de Madrid para que el Museo Arqueológico Regional desarrolle su proyecto, y definitivamente la presentación pública de este proyecto, llamado Casa de los Arqueólogos, a través de la exposición y su libro en 2019-2020, hasta llegar  al momento en el cual nos encontramos en 2023: la aprobación de la licitación del concurso de proyecto de obra para empezarlo.

El Museo Arqueológico Regional estos últimos años tuvo una ampliación física a costa de los solares de lo que fue la antigua comisaria de policía de Alcalá, la cual fue demolida para construir esa ampliación, así como otra ampliación menos llamativa al usar los locales de lo que fue la antigua oficina de la seguridad social en la calle Rico Home con Santa Catalina para actividades de investigación y biblioteca de momento, que pasó al Paseo de la Estación. Lo que presentan ahora es un proyecto ambicioso donde también interviene la Asociación para la Recuperación del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares (ARPA). No se trata de reconstruir las antiguas edificaciones, cosa no imposible, visto lo visto en nuestros días en Notre Dame de París o el propio alcázar de Segovia muchos años más atrás. Se trata de recuperar espacios edificados y aprovechar, como mucho, los restos de algunas de las torres y muros que quedan en pie en estado ruinoso. O en otras palabras: se va a hacer arquitectura actual siguiendo parte de las ubicaciones antiguas de otras estructuras y aprovechando algunas de las partes que se podrían rehabilitar.

La idea es crear en esos nuevos espacios las infraestructuras futuras gestionadas por el museo para la investigación de los arqueólogos, incluyendo salas de estudio, biblioteca, archivo, no sé si para hacer algunas investigaciones de tipo material y experimental. Desde luego sería una modernización y una actualización del concepto del papel de los museos en la actualidad investigadora y cultural. Será un nuevo aporte que anotarse en su haber Alcalá de Henares en su contribución al conocimiento. Sólo queda pendiente tratar que cigüeñas y águilas primilla no se vean seriamente afectadas. La parte ecológica es su punto muy alta y gravemente en contra, pero ¿hará algo la ciudad al respecto? Por parte del ayuntamiento ya se verá, porque el propio ayuntamiento anterior con liderazgo del PSOE y con coalición con Somos Alcalá primero y Ciudadanos después, dio su apoyo, ahora, en manos del PP desde este mismo mes de junio en coalición de Vox habrá que verlo. Por un lado la propia normativa municipal obliga a proteger a las cigüeñas, por otro lado Vox es negacionista de las cuestiones ecológicos, alegando que es una cuestión ideológica y ellos apuestan por el desarrollo entendiendo este por la construcción sin parar a costa de todo espacio y ecosistema natural si es necesario, y entendiendo por desarrollo oportunidades económicas de altos beneficios que, por lo común, siempre suelen recaer en las mismas personas: los que más tienen, que son pocos frente a los muchos ciudadanos que creen que el beneficio es algo más que hacer dinero. En todo caso, este proyecto trasciende más allá del ayuntamiento, pues recae también en la Comunidad de Madrid, el MAR, el arzobispado y, hemos de creer, en el Ministerio de Cultura, tal vez también en el de Fomento.
 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".