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viernes, 22 de mayo de 2026

Los Condueños: 175 años en la defensa de nuestro patrimonio / Arnao Guillén de Brocar y su taller de imprenta

Título: Los Condueños: 175 años en la defensa de nuestro patrimonio.
Autor: M. Vicente Sánchez Moltó.
Editor: Servicio de Publicaciones, Concejalía de Cultura, Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación:
2026 (1ª edición; introducción de Judith Piquet, alcaldesa de Alcalá de Henares por el PP).
Género: Historia; Arquitectura.
Depósito Legal: M-8107-2026

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Título: Arnao Guillén de Brocar y su taller de imprenta.
Autor: M. Vicente Sánchez Moltó.
Editor: Servicio de Publicaciones, Concejalía de Cultura, Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación:
2023 (1ª edición; introducción de Javier Rodríguez, alcalde de Alcalá de Henares por el PSOE).
Género: Historia; Biografía.
Depósito Legal: M-10340-2023

 

En la reciente Feria del Libro Nuevo celebrada en abril de este año 2026 el ayuntamiento de Alcalá de Henares siguió publicando su colección de pequeños libritos de Historia de Alcalá de Henares para regalar con la compra que se hiciese en cualquiera de las casetas hasta agotar ejemplares. Como es lo normal desde que comenzó esta costumbre con el gobierno del PSOE en su momento, el autor es el cronista oficial de la ciudad, Vicente Sánchez Moltó, e incluye prólogo de (en este año) la alcaldesa, Judith Piquet, del PP. En esta ocasión el librito fue Los Condueños: 175 años en la defensa de nuestro patrimonio. Como su título promete, el libro era parte de la conmemoración del aniversario 175º de la Sociedad de Condueños, la cual se formó en Alcalá en el siglo XIX por parte de la sociedad civil de toda clase social para reunir dinero y comprar los edificios de la antigua Universidad de Alcalá (realmente Complutense). Sobre ella y su Historia ya se ha hablado a través de otras publicaciones anteriores en estas notas, por ejemplo a través del libro La Sociedad de Condueños. Historia de la defensa de los edificios que fueron Universidad (1986), de García Gutiérrez, anterior cronista oficial de Alcalá. Otros actos celebrados en el comienzo de este año 2026 para honrar a esta sociedad con carácter tan cultural, salvador, cívico y honrada de ser de Alcalá, fue la otorgación de un galardón destacado de la ciudad y la creación de una exposición pública explicando su Historia y su contribución a lo largo de todos estos años. La pequeña obrita de Sánchez Moltó era un repaso rápido, pero pormenorizado de la Historia institucional de la Sociedad de Condueños, con un carácter divulgativo para aquellos que aún no supieran su trayectoria concreta, o para los visitantes de la ciudad. En todo caso era un reconocimiento a esta gente, cuyos descendientes siguen en activo.

En el año anterior, 2025, Sánchez Moltó publicó en esta colección una biografía, Juan de Campos, el alcalaíno de la primera vuelta al mundo, que me pareció lo mejor de lo publicado dentro de estos libritos y me gustó la idea de que se animase a seguir por ese camino más innovador de dar a conocer lo menos conocido de la Historia de Alcalá. Pero bien es cierto que esta colección es idea, iniciativa y encargo del ayuntamiento, por lo que los títulos a publicar es controlado por la institución, aún cuando el cronista oficial pueda proponer temática. Probablemente, teniendo en cuenta que el cronista también tiene cierta cercanía a los Condueños, ambos coinciden en el título, aún cuando es una institución de la que se ha escrito mucho. Quizá esta sea la primera vez que, fuera de un artículo de periódico, se haya escrito de manera ágil y atractiva para la divulgación, aunque sea de manera muy abreviada. 

Al texto le acompaña, como al resto de títulos de la colección, gráficos explicativos y fotografías antiguas, así como planos y otros gráficos de interés. 

El librito está bien como acercamiento básico, aunque  hay que decir que si bien el título habla de los Condueños como institución y por tanto uno se podría esperar la Historia propia e interna de la institución, a sabiendas de cuál fue su labor y contribución, que es algo ya muy divulgado, lo que ocurre es que eso no pasa del todo. Si bien Sánchez Moltó inicia el libro con ese intento de explicar la Historia institucional de los Condueños, y para ello necesita explicar la situación de la Universidad previa y su desamortización, así como lo que le ocurrió cuando estaba desamortizada y los peligros que por ello sufrió. 

Moltó hace bien ese inicio explicando cómo se juntan, para que se juntan, quienes se juntan y los pasos que dan. Las primeras décadas son desde luego la parte más destacada de su Historia. Así mismo se mentiría si no se dijera la importancia de sus decisiones acerca del alquiler de los edificios tras su compra y las condiciones de conservación de los mismos, a la Iglesia para conventos y para fines educativos, al Ejército a través de su respectivo Ministerio en cada época, y finalmente al Ministerio de Cultura para crear la actual Universidad de Alcalá, así como la colaboración con el ayuntamiento par la recuperación y restauración de edificios. Pero el problema estriba, para este lector, en que de repente se desvía de la Historia institucional de los Condueños para volver a caer en la Historia de la Universidad de Alcalá y sus edificios y vaivenes, aunque sea a través de lo que de esto afecta a los Condueños. Así que el libro pasa a parecer otros libro más de la Historia de los edificios de la Universidad, y en concreto del Colegio Mayor de San Ildefonso principalmente, descuidando el resto.

Hay algunas apreciaciones que ya serían más de debate, como el nombre técnico de las láminas o suscripciones (debate de nombre documental entre archiveros, más que nada), o sobre la afirmación de si hubo sólo educación religiosa en la segunda enseñanza alcalaína o si hubo otras opciones educativas no religiosas aunque no fueran escuelas de secundaria (recuérdese la existencia de un ateneo obrero, por ejemplo), o sobre la ausencia en este libro de la mención directa de los daños físicos sufridos por la Universidad durante la guerra civil a causa de los bombardeos aéreos de Franco, aún cuando otras destrucciones y perjuicios de etapas anteriores, en concreto liberales, sí se mencionan. Aunque creo que es un acierto que se hable de un aspecto menos conocido por una gran mayoría, el funcionamiento del Colegio Mayor como un centro de formación de los funcionarios durante la dictadura.

Aún con todo, el librito no está mal orientado y aborda de lleno algunas cuestiones organizativas y de intencionalidad de los Condueños que resultan muy claras y esclarecedoras para los más legos en la materia, y un buen recordatorio para los conocedores. Cumple bien su función divulgativa.

Otro libro de esta colección que nos habíamos pasado por alto en su día en esta colección fue el que se publicó para la Feria del Libro de 2023. En esta ocasión se aprovechó otro aniversario, el del quinto centenario de la muerte del famoso impresor Arnao Guillén de Brocar, uno de los primeros impresores de España y afamado por la calidad de sus impresiones y de sus planchas en el siglo XVI. Aunque, como en el propio libro indicó Sánchez Moltó, no está claro hoy día si realmente murió en 1523 ó en 1524. Por entonces era alcalde Javier Rodríguez, por el PSOE, aunque perdió las elecciones municipales en aquella primavera de 2023 y, aunque el libro se hizo con él y de él lleva la introducción, lo rentabilizó Judith Piquet al ganar las elecciones por el PP. El libro era Arnao Guillén de Brocar y su taller de imprenta. Llevaba en cubiertas un color verde que enmarcaba en la portada la reproducción fotográfica de la portada que Brocar creó para la Biblia Políglota Complutense (varios autores, 1520), y en contraportada una fotografía de una escultura de la Plaza Alfonso XII, foto de Luis A. Cabrera, que reproduce una vieja imprenta de aquellas épocas en honor a los impresores de Alcalá de Henares. El libro, aún siendo para un aniversario tocaba un tema no tan conocido al detalle en la ciudad, el de la imprenta de Brocar y sus sucesores, aún cuando los alcalaínos saben en general que los impresores tuvieron un peso importante en la ciudad en el siglo XVI y por ende en España. No obstante le asocian la Calle Libreros, una de las calles principales, y, aunque no tiene que ver con ellos de manera directa, hay quien les asocia la Calle Escritorios, aunque esa calle es otra cuestión. Aunque evidentemente deberían hacer la suma de que se instalaron en Alcalá de Henares numerosos libreros a causa de la Universidad y la necesidad que tenían sus estudiantes y profesores de libros, así como el arzobispado y otras instituciones de importancia, esta suma ya es menos obvia para mucha gente, aunque debería serlo. esta publicación ponía orden en esto y recuperaba esa memoria.

Alcalá de Henares fue una de las primeras ciudades de España en contar con una imprenta, pero no fue la primera. Fue de las importantes imprimiendo, siendo junto a Toledo, Valladolid y Salamanca ciudades editoriales de referencia. Hay que recordar que los impresores de los primeros siglos de su existencia no sólo imprimían produciendo libros (por lo que eran libreros), si no que a menudo completaban su negocio ejerciendo con un sentido añadido a la palabra librero, esto es: vendiendo los libros producidos que a veces ellos mismos se arriesgaban a producir a modo de lo que llamaríamos editores de aquellos autores o textos que creyeron que eran de calidad o que serían bien recibidos para su venta y lectura. 

Se instalaron numerosos libreros en Alcalá de Henares, algunos efímeros, otros muy destacados por su calidad y por su valor artesanal. Las planchas y sus letras, dibujos y grabados se creaban a mano y a veces ellos aportaban tipografías propias, sellos propios, o ilustraciones propias por encargo a artistas. Algunas de estas familias se hicieron sagas de libreros alcalaínos entre los siglos XVI al XVIII, incluso hubo entre ellos algunas mujeres que quedando viudas, sin padres, ni hermanos, no volvieron a casar para poder llevar adelante ellas las imprentas heredadas, cosa que la ley permitía. En torno a las primeras décadas del siglo XIX desaparecieron casi todos los impresores de la ciudad, siendo que ya en el siglo XVIII escasamente quedaba alguno de renombre. En el siglo XIX en adelante sólo quedaron impresores a nivel local, para libros, carteles, prensa, estampas... aún hoy día hay impresores e impresores-editores actuales, a nivel local.

Fue el cardenal Cisneros quien comenzó a comprar numerosos libros de cara a crear la Universidad en Alcalá. Comenzó a acumularlos en 1496 aún cuando no obtuvo la bula fundacional para crear la Universidad hasta 1499, aunque existían los Estudios Generales en la Iglesia Magistral que pasarían a ser universitarios, el Colegio de San Ildefonso no estaría en activo hasta 1508. También comenzó a buscar un impresor que asentar en la ciudad para poder atender a las necesidades futuras de los profesores, de la institución y de los alumnos, así como de las parroquias que se iban creando en la ciudad. El primero que trajo fue a Estanislao Polono en 1502, de origen polaco, pero residente en España con una imprenta muy famosa y valorada en Sevilla. Se supone que él sería quien imprimiría la Biblia Políglota, pero sus creadores tardaban tanto en terminar sus primeros resultados que esto no se producía. Llegó a publicar diversos libros, algunos muy reconocidos, pero en 1504 decidió regresar a Sevilla por serle más rentable. Fue en ese momento que entró en juego el francés Arnao de Brocar, recomendado por Antonio de Nebrija para la impresión de la Biblia Políglota. Nebrija y Brocar se conocían porque en Pamplona Brocar había impreso varias obras del filólogo con una calidad muy alta en su tipografía, tintas y decoraciones, así como encuadernaciones. En Alcalá seguirán colaborando, aunque la obra cumbre del impresor sea la citada Biblia. Llegó a Alcalá en 1511 con permiso del rey Fernando V "el Católico". Entre 1514 y 1517 publicó la Biblia Políglota, y en años sucesivos diversas obras de humanistas y autores de prestigio. Copiaba algunas tipologías de letras europeas novedosas, con rasgos renacentistas, esto es: humanistas. Además tuvo gran calidad y novedad sus tipologías de letras hebreas, griegas y caldeas. Tuvo gran repercusión

A la muerte de Arnao Guillén en 1523 ó 1524 heredó el negocio su yerno, Miguel de Eguía, aunque compartió el negocio con los hijos varones de Arnao, Juan y Pedro. Por sentencia judicial en 1523 se estableció que Eguía llevaría el negocio y los beneficios del mismo, y los hijos de Brocar los derechos editoriales de lo que se imprimiese y vendiese. Publicaron ciento sesenta ediciones de libros de autores muy conocidos del renacimiento, y en concreto del humanismo, incluido Erasmo de Rotterdam, cuyo cristianismo inspiraba a la Universidad de Alcalá. Aunque añadieron tipologías de letras y grabados nuevos, reutilizaron muchas de las que tenía Arnao. Imprimieron incluso bulas papales. Su actividad mercantil, o sea la proyección de negocio editorial que montaron, fue enorme, a la par que sus impresiones, y en cierto modo están en la base del negocio editorial en España. 

En 1543 murió Eguía y se puso al frente Juan de Brocar, que como se ha dicho era hijo de Arnao y cuñado de Eguía. En realidad se había tenido que hacer cargo del negocio al completo desde 1538. Compartirá el negocio con su hermano Pedro. Iniciará una etapa de apertura manteniendo conexiones comerciales con impresores de Medina del Campo y abriendo otros dos talleres en otras ciudades, una de ellas: Toledo, siendo la sede central la de Alcalá de Henares. Se especializará en textos y libros universitarios, pero sin cerrarse a otros libros. Encontrará problemas al imprimir libros de Erasmo de Rotterdam cuando este comenzó a ser recelado por la Iglesia católica. No llegó a ser un problema total. Pero comenzaran a publicar textos propios, aparte de los ajenos. Juan de Brocar morirá en 1552, pero su imprenta no se detiene, queda al cargo de su viuda, Francisca de Angulo, quien paradójicamente no sabe leer ni escribir. Aún así ella saca adelante la imprenta durante varios siguiendo las líneas que la familia había establecido en sus relaciones, especialmente su difunto marido.

Al final, Francisca cedió en 1560 la dirección del negocio a su hermano, Andrés de Angulo. Este continuará el negocio tal como se había ido llevando hasta entonces. Así será hasta su muerte en 1577, aunque este se centrará sobre todo en libros pensados para la producción y venta local en la ciudad, ya no tanto para toda España. Aún se encuentran impresiones de tipografías propias de los Brocar en ediciones de libros impresos en otras imprentas complutenses desde 1578, por lo que es posible que al cerrar el negocio se vendieran sus bienes. 

Con este pequeño libro Sánchez Moltó rellenaba con acierto  y de manera divulgativa el porqué de la importancia de los impresores en la ciudad. Marcaba además porqué a Alcalá se la llama la Ciudad de las Letras no sólo por sus autores. Un libro a destacar de esta colección.


 Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

viernes, 20 de febrero de 2026

Alcalá de Henares en 1654

Título: Alcalá de Henares en 1654.
Autores: Manuel Moncayo Molina (poema); Javier Rivera (coordinador) y Macarena Moralejo, Vicente Sánchez Moltó y Francisco Peña (análisis). 
Editora: Editorial Universidad de Alcalá.
Año de publicación: 2024 (1ª edición); 2025 (2ª edición, revisada; prólogo: José Vicente Saz, rector de la Universidad de Alcalá.)
Género: Poesía; Historia; Biografía; Literatura; Ensayo.
ISBN: 978-84-10432-23-9
 
Dentro de los actos conmemorativos del 25º aniversario del nombramiento de Alcalá de Henares como Patrimonio de la Humanidad a finales de 2024, la Universidad de Alcalá presentó la primera edición de un libro llamado Alcalá de Henares en 1654, el cual tenía un enorme subtítulo que era el título original de un poema que se publicaba por primera vez en la Historia, pero que fue escrito en ese año 1654: Descripción de la Villa de Alcalá de Henares que hizo Don Manuel Moncayo de Molina, natural de la villa de Villaescusa de Haro, siendo cursante en ella, de edad de 18 años. Año de 1654. En octavas. Presentó por entonces el libro Javier Rivera, que a la postre era el coordinador de una serie de ensayos con análisis históricos, biográficos y literarios. Rivera es Catedrático de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Alcalá y era presidente de aquellos actos conmemorativos. Él mismo era coautor de uno de los ensayos, siendo la otra parte Macarena Moralejo, profesora del Departamento de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid. Los otros autores de los ensayos eran Vicente Sánchez-Moltó, cronista oficial de Alcalá de Henares y archivero, y Francisco Peña, doctor en Filología, profesor honorífico de la Universidad de Alcalá y miembro del Instituto Universitario de Investigación Miguel de Cervantes. El libro tenía por prologuista a José Vicente Saz, rector de la Universidad de Alcalá. Todos estos textos evidentemente fueron escritos en 2024 con motivo del hallazgo fortuito en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia de un poema escrito en 1654 por el citado Manuel Moncayo Molina. En 2025 el libro alcanzó un número alto de ventas, por lo que fue revisado y editado por segunda vez por la Universidad de Alcalá, con colaboración de la Asociación de Amigos de la Universidad de Alcalá. Tuvo en los últimos meses de ese 2025 una repercusión mediática reforzada de la que ya tuvo de por sí en 2024, siendo algo inusual y extraño en medios locales que esto se produzca, como por ejemplo en Cadena SER Henares, que llegó a ofrecer hasta dos entrevistas a dos de los autores, uno de ellos colaborador habitual en una de sus secciones de Historia. 
 
La portada, en tonos pardos, reproducía la vista de Alcalá de Henares en el siglo XVII creada por Pier Maria Baldi, conservada en la Biblioteca Laurenciana de Florencia, la cual es una pintura muy próxima en fecha de creación a la del poema escrito por Moncayo. Diseñó la portada Ronda Márquez. Aunque el texto principal de toda la obra es el poema, no se incluyó como autor a Manuel Moncayo, tan sólo aparecieron los autores actuales que analizan ese poema y su contexto alcalaíno en el siglo XVII. debería haber figurado Moncayo, sin cuyo poema no habría sido ideado ni creado ese libro. Su nombre sólo aparece en contraportada.
 
El libro contaba con los citados ensayos, una bibliografía y la transcripción a un castellano cercano al actual del poema, más la reproducción llamada facsímil, aunque en realidad fotográfica en color, del documento con el poema manuscrito de Moncayo, hallado en el legajo 18, número I, en la signatura 9/7272 de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia. Con lo que aporta también un valor archivístico y paleográfico para aquellos interesados en estos conocimientos, su análisis y práctica. El poema fue encontrado de casualidad ahí por Macarena Moralejo, quien al ponerlo en conocimiento de Javier Rivera, fue animada a su análisis interdisciplinar con el resto de autores para su publicación en libro, con objetivo de darlo a conocer públicamente.

En realidad pueden existir más documentos como este en el mismo archivo y otros por los que se desperdigó los fondos de la Universidad de Alcalá tras su desamortización en el siglo XIX y su ir y venir de un sitio a otro hasta nuestros días. Quien esto escribe, por ejemplo, anota que en los fondos de los archivos del exilio de la Agrupación Socialista de París se encuentra una letra de himno para Comisiones Obreras que escribió un exiliado y que nunca llegó más allá que a carta a aquella agrupación. A menudo numerosos textos interesantes no terminan de pasar de las manos de los archiveros y de los historiadores por no encontrar ni medios, ni instituciones o personas que quieran darles altavoz, siendo frecuente que quienes sí lo encuentren son personas que de por sí son en sí un altavoz mismo gracias a sus relaciones profesionales por ejemplo en la Universidad, o por relaciones de amistad con personas que trabajan en medios de comunicación.

Rivera y Moralejo abren el libro con un ensayo sobre el urbanismo y la arquitectura de Alcalá de Henares en las fechas en las que Moncayo escribió su poema, así como el contraste entre lo que este cita y la realidad física. Se ajusta muy bien el conocimiento de Moncayo con la documentación histórica que nos hablan de esa urbe, aunque en algún detalle Moncayo difiere, tal vez porque en su época se asuma algo como hecho que sobre papel aún no lo era, aunque fuera a serlo. Es una villa cerca de ser nombrada ciudad, y a veces se deslizan ideas en ese sentido, o bien no cuadran del todo el número de colegios activos en ese momento. Moncayo nos llama a reflexión en eso, aunque los autores descartan dar la razón a Moncayo. En todo caso, hay un sesgo proclive a una visión católica de la Historia, sin ahondar en los vacíos que en este sentido pueda dejar el joven poeta del XVII. Su mayor aporte más innovador es el análisis que hacen del seguimiento de lo que pasó con toda la documentación y archivos de la Universidad de Alcalá cuando fue desamortizada en el siglo XIX, especialmente la documentación del Colegio Máximo, el cual era el ubicado en la Calle Libreros y ligado a la iglesia de Santa María, de carácter jesuita, y que al haber sido expulsada la orden por un tiempo en el siglo XVIII tiene mayor trasiego y dispersión por diversos archivos actuales.
 
Sánchez Moltó reitera una interpretación de la Historia de Alcalá desde los edificios y la arquitectura, por enésima vez en las historiografías alcalaínas, aún a pesar de que esta vez esté justificado dado el carácter del texto que da pie a ello. Su aporte va en la dirección de tratar de dar algo de luz sobre quién fue Manuel Moncayo. Dado que en su poema pone especial atención a los edificios que tienen que ver con los jesuítas y a la orden religiosa misma, se cree que debió ser un estudiante de teología ligado a la orden jesuíta. No obstante, su poema fue encontrado entre los documentos de las celdas del Colegio Máximo, pudo ser un ejercicio de retórica y poesía, o un entretenimiento. Al contar con 18 años, nació en 1636, en la citada Villaescusa de Haro, municipio en el que se barajó hacer una Universidad antes de elegir Alcalá de Henares. Puesto que fue mandado a estudiar, debía ser de una familia con posibles económicos, así como que le apadrinó una persona cuyo apellido era un apellido importante en la aristocracia. Se ignora si acabó los estudios y, hoy por hoy, no se han encontrado más referencias sobre él, aunque es posible que su nombre aparezca en otros documentos de diversos archivos, sólo que no ha transcendido o no se han encontrado dado que no se trata de una persona que se hiciera notable en su tiempo como para transcendernos. Es hoy, gracias a su poema a los 18 años, que ponemos su nombre en la Historia.

Francisco Peña nos explica y desgrana los significados literarios del poema. No es un poema de una calidad destacable, nos dice, aunque dado lo raro de encontrar estos documentos tan antiguos, cobra relevancia, y más especialmente por su descripción de Alcalá, donde, por cierto, cita a Cisneros, San Diego, al beato Julián (al que da por santo), San Félix, Santos Justo y Pastor y otros notables, aunque no cita a Cervantes. Pudo hacerlo, no obstante Cervantes sí citó escritores de Alcalá, no sólo santos. Evidentemente Moncayo tiene un sesgo claramente católico prácticante hasta el punto de interpretar la Historia y el mundo desde esa visión. También podría ser que nos dé le dato de que Cervantes no estaba puesto de relevancia en Alcalá en esas fechas. 

Moncayo escribe muy estrictamente su poema en un estilo puramente barroco. Con referencias mitológicas grecorromanas entrelazadas a veces al mundo cristiano, especialmente a la Virgen María (concreta con la Virgen del Val y habla incluso de la ermita del Val, tan alcalaína y donde los estudiantes celebraban fiestas). Tiende a los cultismos, aunque se le cuela mucho lenguaje común. Pudiera tener así cierta influencia de Góngora, sin alcanzarle. Se desliza una muy marcada ideología propia del Concilio de Trento, que en esos años se estaban desarrollando férreamente en España, como pueda ser esa devoción por la Virgen, por los santos, por las reliquias (habla de las Santas Formas guardadas en Alcalá), las procesiones o el carácter evangelizador de los propios jesuítas, y hasta cierto punto de la labor de Cisneros en ese sentido, aunque no menciona la Biblia Polígrota

Escrito en octavas, tal como el título índica, y muy propio en la época para crear poemas elogiosos, va apuntando de un tema a otro, desde la arquitectura a sus personajes, de sus santidades a sus tradiciones, de la Universidad y sus colegios a la ciudad en sí, de la que llega a hablar de sus cuatro fuentes de agua e incluso del Palacio Arzobispal como palacio de arzobispos y reyes.

Sea o no sea un ejercicio de un joven Manuel Moncayo, este tipo de poemas siguen haciéndose hoy día, como por ejemplo en el libro de José Clavero, Alcalá, un poema (2024), donde podríamos hacer una comparativa poética de lo que pone en valor y describe Moncayo en el siglo XVII y lo que pone en valor y describe Clavero en el siglo XXI. 

Moncayo entra en los autores alcalaínos con su poema tan descriptivo de la ciudad de su época, muy centrado en la Universidad y lo católico, con todo su barroquismo, y tras dormir trescientos setenta y dos años en el silencio. Si era el poema de un joven estudiante de 18 años, hoy es un poema barroco de amor a Alcalá de Henares y su Historia... una Historia que aún no había visto a Alcalá como ciudad, pero sí con esplendor. No es baladí que nos cite sus dos mil estudiantes, aunque en otras épocas hubo más. Es un poema escrito justo en el momento en el que la Universidad todavía no está en su declive total, pero comienza. Aún así, Moncayo observa a Alcalá y a su Universidad con toda grandeza. Algo muy alcalaíno.

(...)
Distante de la villa está una ermita
de María del Val, sagrada aurora
perla fina, preciosa margarita
que del cielo riquezas atesora
pues vale al que a validos solicita
valerse humilde de tan gran señora
siendo a la mar amarga calentura
triaca, confección, vida y dulzura.
(...)

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 14 de junio de 2025

Historia colectiva de Alcalá de Henares

Título: Historia colectiva de Alcalá de Henares.
Autores: Vicente Sánchez Moltó (coordinador y autor); Francisco Javier García Lledó; Sebastián Rascón Marqués; Ana Lucía Sánchez Montés; Roberto González Ramos; Vicente Pérez Palomar; Carmen Román Pastor; José Llull Peñalva; Pilar Lledó Collado
Editor: Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Alcalá de Henares; colabora: Institución de Estudios Complutenses.
Imprenta: Solana e Hijos Artes Gráficas.
Año de publicación: 2023 (1ª edición; presentación Judith Piquet -alcaldesa de Alcalá de Henares por el Partido Popular-; y Pilar Lledó -Presidenta de la Institución de Estudios Complutenses-).
Género: Historia; Ilustración; Fotografía.
ISBN: 978-84-15005-95-7

 

La Historia general de Alcalá de Henares más actual se publicó en diciembre de 2023, Historia colectiva de Alcalá de Henares. El coordinador de la obra es el cronista oficial de la ciudad, Vicente Sánchez Moltó, quien  también está en la dirección del archivo municipal y este año incluso le han hecho presidente de la Institución de Estudios Complutenses (IEECC), lo que hace que prácticamente en la actualidad el relato de la Historia de Alcalá cuando es publicado por o con el ayuntamiento, lo que popularmente se llama "la Historia oficial" (algo discutible y desfasado, pero difícil de cambiar en la mentalidad popular), esté controlado con la concepción de él y los criterios de él, incluso cuando elige autores colaboradores en otras obras, pues se tiende a buscar a personas afines, salvo honrosas y generosas excepciones. Eso sí es así, no por ser Alcalá o tal persona, no me centro en Moltó, sino que reflexiono sobre el hecho de la concentración de cargos en una persona, o en otros casos en una institución, cuando se encarga desde las instituciones libros de Historia o investigaciones. En general cuando todas las instituciones dedicadas a la Historia pasa por el control de una sola persona o de una sola entidad, lo común que ocurra es que esta persona o esta institución trate de hacer prevalecer su criterio, su visión, a veces sólo su conocimiento e interpretación, aún a través de aquellos en los que pueda derivar investigaciones. Un ejemplo muy común se ve en numerosos departamentos de Prehistoria e Historia de las Universidades. Sea como sea, el libro fue encargado o sugerido por la concejala de Cultura del PSOE en 2022, María Aranguren, a Sánchez Moltó, y este eligió como equipo colaborador a unos pocos investigadores e investigadoras que él consideró oportunos por sus trayectoria con muchas publicaciones especializadas en las materias que se les encargó, según declaró a Cadena SER Henares en este mismo 2025 cuando le entrevistaron por su nombramiento en la dirección de la IEECC, y son esas personas, aún siendo verdad lo afirmado por Moltó, precisamente personas ampliamente relacionados con otros actos y publicaciones de esa misma institución, con lo que en realidad esta Historia colectiva en realidad pasa a ser una Historia de varios autores, no tanto así colectiva, pues otros historiadores no han sido consultados o no se les ha hecho participé en la creación directa del libro (y en Alcalá hay muchos y varios de esos muchos han aportado novedades importantes de las que se alimentan algunas partes de este libro). Aún teniendo mucha calidad algunas, bastantes, de las partes del libro, y se nota la alta calidad investigadora en muchos de los capítulos, termina siendo una Historia orientada a los criterios más afines a los miembros de la IEECC. Más aún, tras una lectura completa y reflexionada, contrastada con el resto de libros publicados en los últimos años con avances en la Historia de Alcalá, en muchas de sus partes este libro sigue tendiendo a una visión conservadora, estaría por decir que católica, de la Historia local, a menudo no mencionando o mencionando para que conste, pero rebatiendo, partes de esa Historia que se está descubriendo como un pasado alcalaíno más complejo que la mera concepción conservadora. 

Sea como sea, y como se hace constar en el propio libro en sus introducciones, en realidad se trata de una serie de artículos nacidos de las conferencias que se dieron en 2023 por parte de la IEECC con motivo del 25º aniversario del nombramiento de Alcalá de Henares como Patrimonio de la Humanidad. Probablemente enriquecidos con posterioridad cuando se realizó el encargo de crear una Historia general de la ciudad actualizado, pues se nombran algunos eventos, por ejemplo en el capítulos dedicado al siglo XX, escrito por Pilar Lledó, como el nombramiento de la primera alcaldesa de la ciudad, Judith Piquet (Partido Popular), en ese 2023. Ambas, alcaldesa e historiadora, que en ese momento era la presidenta de la IEECC, escriben los prólogos del libro. También se nota que probablemente se enriquecieron aquellos artículos aumentando referencias y notas que mencionan a muchos de los historiadores excluidos, pero no a todos. En todo caso, las aportaciones y visiones de estos quedan en manos de los otros, siendo que muchos de ellos, quien esto escribe incluido, se enteraron por prensa el día que se presentó la obra. Sin embargo, y viene un "pero" grande, aunque se dice que todos las referencias que se nombran en los textos vienen en las notas adjuntas a final de libro, aún apareciendo una gran cantidad de obras y autores, faltan muchas de esas referencias en las notas. Lo puede comprobar quien tenga el libro o acceda a él. Como ejemplo citaré la cita a Cabañas en la página 203, si se va a notas se verá que no aparece. Esto ocurre en otras ocasiones a lo largo del libro. Ha faltado en ese sentido un mayor ejercicio de revisión. 

Por otro lado, otra evidencia de que en realidad se reutilizó las conferencias de 2023 sobre el Patrimonio de la Humanidad está en la finalización de la Historia general más actual de Alcalá de Henares en el año 1998, año del nombramiento, a pesar de que en pleno siglo XXI va un cuarto de siglo. Un cuarto de siglo donde la ciudad se vio muy afectada por los atentados del 11-M de 2004; la crisis de 2008 hizo estragos; se cambió la ordenación urbana de los distritos; crecieron los barrios; fue la segunda ciudad en movilizarse con el 15-M de 2011; se cambiaron las rutas de transporte urbano y la fisonomía del centro de la ciudad al peatonalizarse desde 2019; se superó un grave problema económico crecido desde que se hizo el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad; los efectos de la Covid-19 en 2020; o el mismísimo nombramiento de Judith Piquet como primera mujer alcalde en la ciudad, en 2023. Pocas cosas no han pasado como para eliminarlas del libro. Teniendo en cuenta que en algunas partes del capítulo del siglo XX me hace pensar que la consulta a hemeroteca tuvo peso, se pudo haber hecho algo. 

Aún así, es el más completo y el más actualizado de una forma desde la profesionalidad de historiadores. En ella escriben unos pocos, muy pocos, pero suficientes, historiadores reconocidos sobre temas de Alcalá de Henares. Bien es cierto que esos pocos son gente que todos tienen algo que ver con la IEECC. Entre los historiadores excluidos hay gente que en los últimos veinticinco años han hecho avances y descubrimientos documentales que han cambiado y sacado a la luz numerosos acontecimientos de la Historia de Alcalá, varios en la edad contemporánea y especialmente el siglo XX, pero no solamente en esa etapa. Usan en su documentación, eso sí, algunos de sus libros y artículos, por lo menos algo es algo. Le faltan algunos aspectos de las novedades que se han sacado estos años, bastantes de ellas publicadas al margen del ayuntamiento, ya sea con la Universidad o, muchos de ellos por sí mismos y en varias ocasiones gracias a la librería y editorial alcalaína Domiduca.

A pesar de que los propios editores de Domiduca, junto a Malagón, editaron un libro general de Historia de Alcalá en diciembre de 2022, que más bien era una colección de momentos y personajes, 

En todo caso, sobre el origen del libro, aún escuchando la versión de Moltó de las jornadas sobre Patrimonio de la Humanidad en 2023, del que es evidente que sale el libro, la idea de un libro, para quien esto escribe, no surgió ni de ahí, ni del ayuntamiento. Va a sonar mal que lo diga yo, pero surgió de mí. ¿Cómo puedo afirmar que la idea surgió de mí? Cuando me enteré del actual libro felicité su aparición pero comenté en mis redes sociales, en Facebook vía rescisión sólo a los que tengo asociados como la categoría "amigos" que da esta red, que tenía la impresión de que aunque nadie me había dicho nada, ni se me ha contado ni mencionado, tenía que ver con mis palabras que dije en la Biblioteca Pública Cardenal Cisneros en los primeros días de enero de 2022 cuando presenté mi libro La depuración de maestras y maestros en Alcalá de Henares (1939-1941) (Daniel L.-Serrano, "Canichu" -Daniel López-Serrano-, 2021), en las cuales dije que faltaba un libro general de Historia de Alcalá de Henares que fuera una obra común de varios historiadores sobre Alcalá y actualizado, al margen de un interés turístico. Me leyó en aquella red social María Aranguren, ya en 2023 exconcejala de Cultura, que en aquel acto de presentación de mi libro en enero de 2022 estuvo presente como concejala (tal como se puede ver en la prensa local que se puede consultar por Internet), y me dijo que sin duda era así, mis palabras tenían que ver con la creación de este libro. Es más, ya en aquel acto de enero de 2022, siendo ella concejala, me dijo en persona que recogía mis palabras para sacarlo adelante. Así pues este libro, si la secuencia confirmada por Aranguren en red social es así, algo tiene que ver conmigo, ocurra que Sánchez Moltó, o cualquiera de la IEECC, supiera o no de mis palabras en aquel acto, recogidas por Aranguren. Y no digo que yo tuviera que haber escrito en el libro, pero hubiera sido un detalle que por lo menos no me hubiera enterado por prensa el día de la presentación. Sea como sea, en el mismo libro mío citado, en su contracubierta, escribí esta misma propuesta de obra común, y ese libro estaba publicado en diciembre de 2021, como el propio Ministerio de Cultura, a través de la agencia del ISBN, reconoce. Está, además, disponible en las bibliotecas públicas y en el archivo municipal, donde ejerce, por cierto, el cronista oficial. 

Todo esto no contradice ni mancha el origen dicho por Moltó, sino que aporta y completa información, la enriquece, pues si bien Aranguren le encargó o sugirió el libro, Aranguren recogió la idea de aquella presentación mía y así me lo dijo en persona en enero de 2022 y en red social en diciembre de 2023. Sea como sea, lo que no es incierto (nada lo es) es que mis palabras de enero de 2022 ocurrieron públicamente y la concejala de Cultura del momento me dijo también públicamente que las recogía. Luego hubo cambio de ayuntamiento mediante la victoria electora de las derechas y la coalición PP con Vox en Alcalá de Henares. Como sea, da igual. Es algo bienvenido. Creo que este libro es algo que era necesario. Está bien que haya ocurrido y aplaudo y felicito el suceso.

Mi libro sobre la depuración de maestras y maestros entre 1939 y 1941 no fue usado en bibliografía, aunque sí me siento agradecido a Carmen Román Pastor, historiadora del Arte, que se encarga del siglo XVIII, quien en la bibliografía que la respecta nombra mi comunicado sobre la lista de corregidores de Alcalá de Henares en ese siglo, que presenté en uno de aquellos encuentros de historiadores del Valle del Henares de la IEECC hace años. Aquello fue sólo una labor de poner en orden estos nombres y rellenar algunos que faltaban, gracias a consultar los documentos del corregimiento de Alcalá en el Archivo General de la Administración, no es tanto una labor reflexiva y abierta a mejora, como dije en aquel otro acto. Pero, bueno, supongo que en parte ayuda a otros historiadores en sus tareas, para eso lo hice y lo comuniqué, y me alegra que alguien le haya sacado provecho o haya querido compartirlo. 

En mi ejemplar del libro he rellenado con notas lo que va de siglo XXI, mi visión del origen del libro, y he anotado en los márgenes también informaciones que completan las que vienen o enriquecen con más visiones y datos, de libros de Vadillo, Urbano Brihuega, Gutmaro Bravo, Mazarío, Carrasco, Sanluciano y otros tantos. 

Previamente a este libro, Alcalá de Henares ya había reflexionado e investigado sobre su Historia en términos generales desde el siglo XVII, aunque en aquel momento no se publicó hasta el siglo XX, sin embargo, algunas familias tuvieron acceso a aquella obra incompleta. Se trataba de Anales complutenses (Pedro Tamayo; Pedro de Quintanilla y Mendoza; Carlos Sáez y varios autores anónimos, probablemente canónigos de la Iglesia Magistral de los Santos Niños de Alcalá de Henares, 1652). Eran unas épocas de relativa decadencia de la Universidad de Alcalá, pero en la que se buscaba el título de ciudad. En parte esta obra pudo alimentar a otra Historia general que sí se publicó y que fue una referencia para los alcalaínos desde su publicación: Historia de la ciudad de Compluto, vulgarmente Alcalá de Santiuste y ahora de Henares (Miguel de Portilla y Esquivel, 1725). Para entonces la decadencia de la ciudad se hacía evidente, en medio de un contexto en el que los Borbón habían accedido al gobierno tras la Guerra de Sucesión, y habían cambiado todo el orden político, administrativo y relativamente social. Sin duda, la familia Azaña tuvo un ejemplar de este libro, pues este alimenta y marca la siguiente Historia general, Historia de la ciudad de Alcalá de Henares (antigua Compluto) (Esteban Azaña, 1882-1883), que es la Historia general más conocida y popular de Alcalá de Henares desde que se publicó a finales del siglo XIX hasta la actualidad. Este escrito desde un punto de vista liberal. En todo caso, todos ellos eran en buena parte crónicas, aún cuando Esteban Azaña incluyó un poco de hacer de historiador como ciencia con consulta de documentos, pero tenía, repito, partes escritas más como crónica. En todo caso, menos popular pero muy recurrido por historiadores del siglo XX, a Esteban Azaña le contestó Calleja en una serie de artículos y pequeñas obritas cuya visión de la Historia de Alcalá era ultracatólica (él era carlista). Estas obras se publicaron todas juntas en el año 2000, José Demetrio Calleja Carrasco. Obras completas (José Demetrio Calleja Carrasco, 1882 a 1901, obra completa: 2000). Y aunque es la obra de Esteban Azaña la más recordada, e incluso reeditada en la década de 1980 y en la de 2000, la Historia general más reciente en ese comienzo del siglo XXI fue una historia ya escrita propiamente como ciencia humana y no como crónica, Alcalá de Henares. Crónica general (Luis Miguel de Diego Pareja y José Carlos Canalda Cámara, 2001). Escrita probablemente tanto tomando el comienzo de siglo como fin de ciclo al coincidir en cierto modo tanto con el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad de 1998 como con los aniversarios cervantinos de los primeros años de la década de 2000. Lamentablemente se hizo una edición limitada y no llegó a toda la gente que podría haber llegado. No se ha reeditado, aunque sería interesante que se hiciera, aún necesitando una actualización. Esta obra es citada en la actual Historia colectiva de Alcalá de Henares, en algunas partes dedicadas al siglo XX se pone en cuestión su interpretación de algunos hechos, al igual que ocurre con interpretaciones de libros de Vadillo y otros, pero en general Lledó defiende en ese capítulo su visión y, en todo caso, la de Sanluciano. Sea como sea, salvando mucho las distancias, también de la década de 2000, hubo otro libro de corta tirada, aunque desde el humor gráfico, La histeria de Alcalá (Miguel Ángel Gómez Sedano -Ángel- y José Rubio Malagón -Malagón-, 2005). Completaría todas estas obras Historia de la Universidad de Alcalá (Antonio Alvar Ezquerra -coordinador-, 2010), pues esta Historia está íntimamente ligada a la ciudad de Alcalá y en cuanto a su vida cultural desde la Universidad, hay aquí un importante ejercicio muy sesudo de Historia pura y dura de esta institución. 

Ahora bien, el presente nuevo libro Historia colectiva de Alcalá de Henares, dice en sus prólogos que el libro de Historia general más reciente es el citado de Diego Pareja con Canalda en 2001. No es así. Precisamente en 2022 la librería Domiduca publicó Hitos y mitos de Alcalá. Historia ilustrada desde la Prehistoria hasta nuestros días (José Rubio Malagón -ilustraciones- y Marcos A. González y Asela María Pérez -Asela M-, 2022). Le llevaba un año de ventaja, y es uno de los libros más vendidos actualmente sobre la Historia de Alcalá de Henares. Parece sorprendente que teniendo esta librería publicados varios de los libros de algunas de las personas que escriben esta nueva Historia general de la que hablo hoy, se olvidasen de él, escrito por los editores de Domiduca. Teniendo en cuenta además el éxito de difusión con el que cuenta, también mediático y que se publicó un año antes, sorprende mucho la ausencia de referencia alguna, pues sin duda es ese el más actual de los publicados antes de este otro de 2023. Si bien es cierto que el de Diego Pareja y Canalda de 2001 está más ajustado a la interpretación e investigación histórica como ciencia humana, este otro de Domiduca en 2022, aún teniendo por referencia algunas de las crónicas antes citadas, aporta muchas cuestiones sociales de la Historia de Alcalá que estaban casi olvidadas y que aporta algunas de las innovaciones de la Historia descubiertas actualmente que, sin embargo, no aporta o simplemente nombran de paso en el de 2023. Sea como sea, aún no siendo una Historia general al uso el de Domiduca, aporta cosas que el de 2023 no aporta, que es la Historia desde lo social, un punto de vista menos conservador, y atribuye la explicación y la importancia en la mentalidad que conformó cada época los mitos fundacionales, cosa que en el de 2023 se elimina, quedando la Historia como algo que no tuviera que ver con las mentalidades y los mitos fundacionales. No digo que, como Portilla, se tome por totalmente cierto todo lo que se escribió de los Santos Niños, o de la Vera Cruz y otras cuestiones, pero sí hay que explicar en qué consistía y qué papel juega en su época y en épocas posteriores. Así que, el de Domiduca, en ese aspecto, completa al libro que comentamos hoy. Y aún así, entre los dos, a mí me falta un análisis de la Historia social y política de la ciudad.

El libro se atañe mucho a la Historia como ciencia social, ya está dicho, sin embargo, resulta variable. Cada capítulo parece que ha gozado de tanta libertad a la hora de su redacción que mientras algunos son ejemplares capítulos de Historia tratando de alcanzar lo político, lo social, lo demográfico, lo económico, su contextulización, lo cultural y artístico y sus personajes, hay varios que parece que todo aquello que se aleja de lo arquitectónico es un sobrajo, por lo que se centran en  los edificios. Pasa a ser una Historia del Arte, más que una Historia de Alcalá. Se da el caso más paradójico en el siglo XVII, donde prácticamente al completo es un catálogo descriptivo de los edificios que tienen que ver con esa época, Ni siquiera se hace análisis del porqué de esas arquitecturas o porqué se construye, o no se explica tampoco porque sus creadores hacen tal o cual y con qué propósito. Lamentablemente hay que reconocer que ese capítulos es un largo catálogo descriptivo, a veces repetitivo de joyas de la arquitectura barroca en Alcalá, pero se olvida de Alcalá en sí, aún cuando le dedica unas pocas páginas iniciales a lo que ocurrió en cuanto a la consecución de título de ciudad o lo que respectaba a la Universidad.

Lo cierto es que casi todos los capítulos identifican la Historia de Alcalá con la de la Universidad, dando la sensación que lo que le ocurre a la Universidad le ocurre a la ciudad, cuando no es exactamente así, aunque algo haya de ello. Y cuando no atan la Historia complutense a la Universidad, lo hacen a la Iglesia, hasta el punto que a veces dedican páginas enteras en describir procesiones. Creo que falta un mayor trabajo en ese sentido de búsqueda e investigación de la Historia social, política, cultural, económica y evolutiva de la ciudad. No es algo imposible. Hay un extenso archivo del Corregimiento de Alcalá de Henares en el Archivo General de la Administración, no sólo el Archivo Municipal de Alcalá de Henares, y hay un Archivo Histórico Nacional y hay otros tantos archivos públicos y privados y hasta la Biblioteca Nacional. Eso es una tarea ardua, pero necesaria. No se tarda un año, se tardan varios, muchos años. Pero si se hubiera movilizado realmente a un gran multitud de historiadores que tratan de Alcalá, entre lo que ya tienen avanzado y nuevos esfuerzos, se podría lograr una obra aún más completa que no deje ese sabor a Historia del Arte, en lugar de a Historia. En los primeros capítulos, escritos por arqueólogos profesionales de prestigio a quienes admiro, parecen eso: arqueología, pero no Historia. Marginan las fuentes escritas, no realizan su análisis y sólo tienden a explicar todo mediante lo material, y lo material, aunque nos explica mucho, muchas veces necesitan completar su testimonio con la lectura crítica de las fuentes primarias. Y si rizamos más el rizo, en lo musulmán, hay que recordar que en la amenazada Biblioteca de Tombuctú hay libros árabes que llegaron allí desde Al-Andalús cuando esta desapareció, y que muchos están sin consulta ni traducción por parte española, aunque varios que sí. Y eso, aún más arduo, habría que hacerlo un día también.

Yo mismo he trabajado por un tiempo con el Archivo del Corregimiento de Alcalá de Henares, en lo referente al siglo XVIII, aunque hay cosas de siglos antes y del XIX, y puedo asegurar que se puede reconstruir algo de cómo y qué pasó social y políticamente en Alcalá, cómo eran sus gentes, sus formas de pensar, su cultura... Pero hay que darle mucho tiempo, mucho de la propia vida, y siendo un trabajo común nos sería a todos menos pesado, más leve, y avanzaríamos más, más rápido y más rico en puntos de vista contrastados de unos y otros, porque, siento decirlo, salvo varias partes asépticas, en general, por temas elegidos al construir el relato, algunas expresiones y algunas omisiones de obras de autores que han innovado últimamente, da la sensación de ser una obra que trata de ser neutral, pero en realidad está ligeramente escorada al punto de vista conservador y católico, en el siglo XIX incluso un pelín nacionalista. Ahora bien, hay partes, repito, que logran lo aséptico, como el siglo XVIII, que trabaja muy bien la Historia como Historia, que son una maravilla.

El siglo XVI, por ejemplo, se olvida de hacer esa consulta profunda de la Historia de la ciudad en sí, y aunque algo investiga en ella, se centra más en la Historia de la Universidad. Es en ese aspecto un capítulo impecable y muy completo, pero le falta todo aquello social y político que se puede rastrear tanto en el Archivo Histórico Nacional, como en Simancas, como en el General de la Administración. tal vez en alguno de las Chancillerías.

Moltó escribe, de manera impecable también, muy completo y muy bien trabajado, el capítulo dedicado a la Plena Edad Media y la Baja Edad Media. Y creo que es otro de los grandes capítulos del libro, aunque le tire de las orejas por llamarlo Baja Edad Media del siglo XI al XV. No. A ver, incluso si uno considera las periodizaciones que maneja el Ministerio de Cultura en los Bienes de Interés Cultural, verá que esa nomenclatura no se ajusta. Pero no sólo porque lo anote el Ministerio, sino porque otras obras de Historia Universal y de España y las Universidades no lo manejan así. En este libro desaparece el término Alta Edad Media, que en el caso español abarca a visigodos y los primeros siglos de Al-Andalus, del siglo V al IX, algunos lo estiran al X. Tras eso aparece la Plena Edad Media, del X, o del XI, depende, al XIII, y la Baja Edad Media abarca XIV y XV. No porque lo diga yo, sino porque en general la más amplia comunidad de historiadores de la Historia Universal, en la que se encuadra España aceptan eso. Luego se pueden abrir debates en el caso ibérico, que de hecho los hay, pero hay que defenderlos, claro. Pero esta observación es una nimiedad, una idiotez, es algo menor, el capítulo lo trabaja Moltó muy bien, muy completo, bien explicado, bien estructurado e interesante.

El libro es un muy buen libro, suma una gran cantidad de novedades, aunque le falte otras y algunos puntos de vista diferentes, y es algo muy necesario. Debería haberse adentrado en el siglo XXI, eso sí. 

Acompañan los textos diversas fotografías, imágenes, cuadros de datos o planos, según la necesidad de cada autor. Lo que ayuda a la lectura y comprensión. Pero es un libro para auténticos amantes de la Historia, no de la crónica. Ya se ha mencionado algunas de las cuestiones delicadas, siempre desde la positividad de aportar para el futuro, no para criticar en negativo. El libro en general no se merece una crítica destructiva. Es un buen trabajo y un imprescindible para entender la Historia de Alcalá.

Una joya, aún con todo lo dicho, para la historiografía alcalaína. Pocas ciudades cuentan con una riqueza intelectual como esta. Personalmente a mí, aunque he querido escribir algunas carencias, me ha aportado también bastantes cosas y me hacen agrandar más conocimientos y perspectivas en mis conocimientos y lecturas sobre Alcalá. Ahora lo sumo todo y eso es lo importante. Es enriquecedor.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu". 

sábado, 7 de junio de 2025

Juan de Campos, el alcalaíno de la primera vuelta al mundo

Título: Juan de Campos, el alcalaíno de la primera vuelta al mundo.
Autor: M. Vicente Sánchez Moltó.
Editor: Servicio de Publicaciones, Concejalía de Cultura, Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación:
2025 (1ª edición; introducción de Judith Piquet, alcaldesa de Alcalá de Henares por el PP).
Género: Historia; Biografía.
Depósito Legal: M-7874-2025

 

En los últimos siete años el ayuntamiento de Alcalá de Henares, empezando con un gobierno de PSOE-Somos Alcalá, después con PSOE-Ciudadanos y actualmente con el PP, inició una colección no venal de pequeñas biografías de alcalaínos ilustres que regala cuando se compra un libro en la Feria del Libro de Novedad de Alcalá de Henares, que es en abril. El autor de las siete obras publicadas ha sido invariablemente el cronista oficial de la ciudad, Vicente Sánchez Moltó. Dentro de esta iniciativa que se mantiene, este año 2025 puede que se haya publicado el más acertado de los títulos en cuanto a cómo se ha investigado y tratado, aparte de acercarnos a un personaje no muy conocido. Se trata del libro biográfico Juan de Campos, el alcalaíno de la primera vuelta al mundo, y sin duda habrá sorprendido y descubierto a mucha gente la existencia de un alcalaíno entre la tripulación con la que contaron Magallanes y Elcano cuando entre 1518 y 1522 iniciaron un viaje en busca de un paso al Océano Pacífico bordeando América que les permitiera llegar a las Islas de la Especias (Extremo Oriente) sin recurrir a la ruta africana, en el dominio portugués. Viaje que acabó resultando en la primera vuelta al mundo que se realizó. Es conocida toda la historia de Magallanes y su flota, con todos los problemas que tuvieron tanto de búsqueda del paso al sur de América, con problemas de temperaturas, hambruna, un mar Pacífico que no parecía acabar, enfermedades, y un enfrentamiento en torno a Borneo que acabó con la vida de Magallanes y posteriormente con su sucesor, por lo que Elcano tomó el mando. Es conocido también que llegados a zona portuguesa y con innumerables problemas de desperfectos en las naves, así como problemas de provisiones, se dividió la flota y Elcano siguió navegando hacia el Oeste, resultando que, en medio de innumerables aventuras y desdichas, acabaron llegando a España de vuelta, confirmando así la primera vuelta al mundo y la redondez de esta. El librito narra también estos sucesos, pero se centra en la vida del tripulante alcalaíno, Juan de Campos.

Juan de Campos, natural de Alcalá de Henares, embarcó en la misma nao que viajaba Elcano. Lo hizo en calidad de despensero, o sea: debía garantizar las provisiones y distribuirlas, así como racionarlas y custodiarlas. Evidentemente, aunque podían tener una idea de las provisiones necesarias para llegar a la zona conocida de América, no lo tenían tanto en cuanto a la longitud del continente hacia el sur, ni mucho menos del tamaño del Pacífico, ni que aquel viaje se iba a prolongar más de tres años. El hambre y las enfermedades por hambre, así como las muertes, son asuntos conocidos, entre otros. Fuese como fuese, también debió ejercer de escribano, Moltó lanza la teoría de que quizá trabajó de ayudante de alguno en España, pues sabe escribir con buena caligrafía y conoce los signos de firma de los escribanos, así como sus fórmulas.

Se tiene constancia de un motín en la nave de Elcano. Los documentos y testimonios conservados nos hace pensar que Juan de Campos pudo estar entre los amotinados, aunque probablemente sin tomar una parte directiva, pues no se encuentra entre los condenados a muerte, pero sí parece obvio que lo estuviera entre los que Elcano amnistió. Fue cambiado de barco. Sigue el viaje y nos lo volvemos a encontrar racionando la comida y, llegados a la altura de Filipinas-Borneo, incluso bajando a tierra para negociar con los naturales de allí, que quisieron probar si era musulmán dándole cerdo para comer. Estos naturales les habían recibido en otras costas con ataques de flechas. La cuestión es que probó no ser musulmán y esto hizo que lograra provisiones de arroz para el resto de la tripulación. Este hecho, con Elcano al cargo, hizo que se ganara mayor confianza de este, que, al dividir la flota ante la cercanía de los portugueses y los desperfectos de uno de los barcos, decidió dejarle a él y otros en una isla con un cargamento de especias para el rey de España, mientras ordenaba regresar a América al barco con desperfectos. A partir de aquí es conocido que Elcano siguió en secreto y con peligros nuevos por el Índico y bordeando África hasta llegar a España. Es conocido que la nave con desperfectos se hundió y que una parte de los españoles fueron presos de los portugueses.

Entre los presos de los portugueses se encontraba Juan de Campos. Moltó nos narra además que hay constancia de que los portugueses asaltaron la casa construida con las especias para el rey de España y que la derribaron. Mientras los supervivientes de Elcano llegaban a España en 1522, parte de los presos fueron embarcados en una gabarra para ser trasladados como presos a la península de Malaca en febrero de 1523, entre ellos nuestro alcalaíno. Murieron todos, pues nunca se supo de ellos, dando por hecho que se habían hundido en el mar.  
 

Aunque Sánchez Moltó quiere poner énfasis en el hecho de que Juan de Campos sí logró llegar a las Islas de las Especias, mientras que Magallanes no, creo que ese dato no es lo más relevante de esta historia, aún siendo un hecho. La historia es relevante en cuanto a la contribución de esta persona a esa expedición y, desde lo local, por lo que un alcalaíno participó, y es llamativo, pues Alcalá de Henares está en el centro peninsular, no es una ciudad de mar. Podríamos pensar en la pobreza y los intentos de prosperar, o bien en la necesidad de gente con conocimientos en estos viajes. Pero esta es una obra breve para divulgarnos la Historia menos conocida y darnos algunas ideas y aproximaciones. Particularmente a mí me ha aportado bastante. No conocía casi nada de este personaje, y en ese sentido estoy agradecido a que Sánchez Moltó nos lo haya acercado, pero sobre todo a que lo haya hecho desde la documentación de archivo y memorias de otro de los tripulantes que estuvo con Elcano, un breve trabajo de investigación que, sin embargo, lleva consigo un buen trabajo de investigación. Como debería ser. Eso aún cuando se podría analizar desde más puntos de vista, con más datos o incluso interdisciplinarmente, pero es una aproximación divulgativa y cumple su misión muy sobresalientemente, si bien el recurso de citar partes íntegras en castellano antiguo de los documento puede que le haga pesada la lectura a un lector no acostumbrado a la Historia como ciencia social.

Completo estas notas indicando la composición de la cubierta en un tono ocre que quiere recordar el de los documentos antiguos, sobre el que se reproduce el plano de la primera circunnavegación del globo terráqueo a partir del atlas náutico de Battista Agnese.

Como dice la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, en el prólogo de la obra, a los personajes importantes de nuestra Historia y cultura que ha aportado Alcalá de Henares "se están uniendo en los últimos tiempos, gracias a la labor de los investigadores, personajes hasta ahora casi desconocidos, pero con un protagonismo crucial en episodios claves de nuestro pasado". Lo que me hace preguntarme, y esperar la publicación, si entre ellos algún día se harán cuenta de otro de estos, Pedro Cuadrado (o Pedro Quadrado), otro de aquellos de Alcalá de Henares que hizo Historia en aquellas épocas. En el final de la Guerra de Conquista del Imperio Azteca, Hernán Cortés notó que la gran pena de los aztecas derrotados o presos provocaba en muchos apatía total por la vida, incluso suicidios o dejarse morir... hasta que algunos, por algún motivo, masticaron o consumieron de algún otro modo, los productos de cáñamo que tenían los españoles (cuerdas y algunas telas), lo que parecía mejorarles el temperamento, les veía "más alegres", por lo que solicitó introducir plantas para producir cáñamo, tarea que realizó Pedro Cuadrado, que introdujo semillas de cannabis por primera vez en América. Y la Historia, también con esto, cambió en una de sus partes de Historia social y cultural, incluso de ocios y vicios, tal vez en alguna concepción espiritual, eso es más difícil de elucidar.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 10 de agosto de 2024

Catalina, infanta, reina y mecenas de la Cultura

Título: Catalina, infanta, reina y mecenas de la Cultura.
Autor: M. Vicente Sánchez Moltó.
Editor: Servicio de Publicaciones, Concejalía de Cultura, Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación:
2024 (1ª edición; introducción de Judith Piquet, alcaldesa de Alcalá de Henares por el PP, y Santiago Alonso, concejal de Cultura por el PP).
Género: Historia; Biografía.
Depósito Legal: M-8829-2024


El cronista oficial de Alcalá de Henares, Vicente Sánchez Moltó, en su oficio como tal sigue con la serie de libritos breves que publica el ayuntamiento para que se regalen en la Feria del Libro Nuevo, en abril. Este año 2024, coincidiendo con el primer año de alcaldía de la primera alcaldesa de la ciudad en su Historia, Judith Piquet, del Partido Popular (PP), se entregó una pequeña biografía de una Infanta de España que nació en Alcalá de Henares, Catalina de Aragón, hijas de Isabel I y Fernando V, los Reyes Católicos, quien cuenta con una estatua en bronce realizada por Manuel González Muñoz en 2007, ubicada en la Plaza de las Bernardas, a los pies del jardín bajo la Torre de Tenorio, del Palacio Arzobispal, donde se la puede ver con una rosa y una flor, tanto por su condición de noble que representaba el título de Aragón, como por su conocida trayectoria intelectual, aparte de monarca. Unos símbolos que nos unen, por otra parte, a Cataluña. Precisamente el libro cuenta con una doble introducción, de la propia alcaldesa, Judith Piquet, y del concejal de Cultura, Santiago Alonso. El librito, de pequeñas dimensiones y divulgativo, tiene esta vez unas cubiertas con un cierto toque de brillo metalizado muy elegante y acorde a la fotografía de la estatua del personaje, aunque en contraportada aparece un retrato de la época, ya en mate, obra de Lucas Horenbout en 1525. El libro fue coordinado por Luis Alberto Cabrera, Jefe del Servicio de Bibliotecas Públicas. 

El librito se llama Catalina, infanta, reina y mecenas de la Cultura. Catalina estaba a punto de nacer en el Palacio Arzobispal cuando Isabel I se entrevistó por primera con Cristóbal Colón en Alcalá. Ella nació el 16 de diciembre de 1485. Se realizaron diversos festejos y, tras unos días, se la bautizó, según los Annales Complutenses de 1652. Catalina recibió una educación esmerada y humanista. Ella se transformó en una auténtica intelectual de su época, incluso ejerciendo de mecenas de varios intelectuales y artistas. Entre ellos estaba Juan Luis Vives, por medio de Thomas Moore (Tomás Moro), quien llegó a escribir y dedicarle un libro de ella como protectora de las mujeres y sus derechos, dentro de lo que cabe en el siglo en el comienzo del siglo XVI y acorde a la mentalidad estamental de las monarquías absolutas del momento, de hecho el libro se llamaba La educación de una mujer cristiana. Fue publicado en Inglaterra y en ella teóricamente la propia Catalina defiende el derecho de las mujeres a ser instruidas. 

Como es conocido, dentro de las políticas de Estado de los Reyes Católicos, fue destinada a ser casada con el príncipe Arthur (Arturo) de Inglaterra, pero el fallecimiento de este hizo que posteriormente la casaran con el hermano, Enrique, que se transformó en el rey Enrique VIII de Inglaterra. Del matrimonio tendría diversos embarazos, de uno de los cuales nacería María I de Inglaterra, que defendería la fe católica y entró en conflicto con su hermana Isabel I, protestante. En todo caso, Enrique VIII, de carácter mujeriego y violento, quiso divorciarse de Catalina cuando conoció a Ana Bolena. Ante la negativa del Papa y la postura contraria de los Reyes Católicos, Enrique VIII protagonizó una ruptura con la Iglesia católica iniciando el cristianismo anglicano, donde el cabeza de la Iglesia es el propio rey de Inglaterra. El divorcio se produjo, lo que provocó una depresión en Catalina, que fue desterrada. Murió el 7 de enero de 1536, en Kimbolton, en la propia Inglaterra. Décadas más tarde la alabó el escritor inglés William Shakespeare.
 
 El librito incluye fotografías en blanco y negro de cuadros renacentistas con los personajes, lugares y hechos más notables de la vida de Catalina. Es un libro de fácil lectura y manejable que ayuda a difundir el conocimiento de Catalina de Aragón como originaria de Alcalá de Henares, aunque su peso en la Historia se produjera incluso fuera de España.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 27 de julio de 2024

José Demetrio Calleja Carrasco. Obras completas

Título: José Demetrio Calleja Carrasco. Obras completas.
Autor/es: José Demetrio Calleja Carrasco. / La edición es coordinada por García Gutiérrez e intervienen comentarios de Margarita Vallejo; Luis Miguel de Diego Pareja; Carmen Román Pastor; José Luis Barrio Moya; Antonio Marchamalo Sánchez; y Vicente Sánchez Moltó.
Editor: Institución de Estudios Complutenses.
Impresor: Manuel Ballesteros
Año de publicación: 2000 (1ª ediciones; introducción de Francisco Javier García Gutiérrez).
Género: Historia; Crónica.
ISSN: 978-84-88293-19-4


La Institución de Estudios Complutenses recuperó en el año 2000 al historiador alcalaíno José Demetrio Calleja Carrasco, que sentó cierta cátedra en sus escritos de Historia, que se aproximaban a la crónica local, a finales del siglo XIX, al escribir un librito y varios textos largos sobre la Historia de Alcalá de Henares para contestar a Esteban Azaña, quien había escrito una importante obra en dos volúmenes de la Historia de Alcalá de Henares. La cuestión es que Esteban Azaña, también historiador tipo cronista y a a la vez político local, era de ideario progresista, llegando a ser alcalde y concejal. Sin embargo, José Demetrio Calleja, que aparte de historiador tipo cronista era procurador de Justicia en los juzgados de primera instancia de la cabeza de partido de Alcalá de Henares, era conservador, más aún, excedía la postura conservadora monárquica, era absolutista y por ello era contrario a la Constitución de 1876 que restauró a los Borbones en el trono en la figura de Alfonso XII, siendo que previamente era contrario también no sólo a la etapa del Sexenio Revolucionario, sino a la propia Isabel II. Por contra, Esteban Azaña sí era favorable a la Constitución de 1876 y al orden democrático que esta introdujo en el país, por ello desde 1875 ejerció de alcalde y participó de las elecciones posteriores siendo concejal varias veces. Como sea, Calleja quiso contestar a Azaña y elaboró una obra de Historia a modo de crónica que estaba excesiva y claramente escorada en la derecha política, en concreto a un sentimiento ultracatólico que medía todos los acontecimiento y la sociedad desde la perspectiva de la Iglesia. Sea como sea, Calleja es una referencia necesaria, aunque como todo cronista, ha de ser leído con cuidado y contrastando lo que dice, así como reflexionando y entendiendo su punto de vista, más aún cuando hablamos de un autor del siglo XIX y sus posibilidades de conocimiento, en pleno siglo XXI han habido muchos avances en el conocimiento de la Historia y nuevos datos que han cambiado cómo conocemos y entendemos el pasado. No obstante, es cierto que el sector más conservador o más católico de la ciudad, incluso en el siglo XXI, sigue dando preferencia a Calleja, tal vez como opción personal, pues la Historia, como ciencia humanística, necesita de contraste y de tesis, antítesis y síntesis.
 
El libro se llamó José Demetrio Calleja Carrasco. Obras completas, y aunque el formato es de libro y el tratamiento es de libro, técnicamente se publicó como revista (por eso se registró con ISSN y no con ISBN). Se anunció que se editaba como fac-símil, pero en realidad se trata de un sólo volumen reuniendo todos los escritos de Calleja bajo una edición en rústica y cubiertas de brillo, con una fotografía del siglo XIX de los restos del antiguo castillo musulmán que se llamó Alcalá la Vieja. Las páginas estaban maquetadas al modo actual, aunque es cierto que a la vez aparecían los textos de Calleja antiguos (con sus paginaciones de época incluidas, aunque hay otra paginación actual a la vez); era como si hubieran sido escaneados y puestos ahí. Entre medias, entre obra y obra, aparecen análisis y aportaciones de miembros de la Institución de Estudios Complutenses, guiados por el cronista oficial en el 2000, García Gutiérrez, por lo que en realidad no se trata de una edición fac-símil, aún cuando aparezcan los textos al modo como aparecieron en el siglo XIX. Participaron de los análisis de Historia Margarita Vallejo, Luis Miguel de Diego Pareja, Carmen Román, José Luis Barrio Moya, Antonio Marchamalo y Vicente Sánchez Moltó, actual cronista oficial de Alcalá, sucesor de García Gutiérrez, que también escribió. El libro fue impreso por otro alcalaíno destacado en el mundo de los libros de Alcalá, Ballesteros.

Calleja había nacido en Alcalá de Henares en 1822, hijo de Nicolasa Carrasco, alcalaína, y de José Vicente Calleja, de Caporredondo, el cual había sido sastre del guerrillero Juan Martín "el Empecinado", que actuó por Alcalá y la zona de la Alcarria. Sin embargo, si "el Empecinado" fue liberal, no era el caso de que esto se hiciera extensible a esta familia, como ya se ha comentado. En 1823, uno año después de nacer, el padre de Calleja pasó a ser maestro de ceremonias de la Universidad Complutense (la de Alcalá de Henares, aún en la ciudad). No nos olvidemos que con la caída de los liberales ese año, Fernando VII reanudó una represión muy virulenta contra estos que afectó a la propia Universidad. En Alcalá incluso se quemaron casas de catedráticos que participaron del Trienio Liberal. Como sea, la posición del padre le permitió en 1830 que estudiara Gramática Latina, Retórica y Poética, y desde 1833 que hiciera el Bachillerato en 1833 en Toledo estudiando Teología, Cánones, Derecho y Medicina. Como se puede ver, por niño y juventud, no participó de la Primera Guerra Carlista. En 1840 se casó en Guadalajara, vivieron en Alcalá de Henares. Se hizo procurador en leyes en los tribunales de primera instancia de la partida judicial de Alcalá de Henares. Desde la Restauración de 1874 se manifestó muy contrario a la Constitución de 1876 y entró en rivalidad política con Esteban Azaña. Esto le lleva a replicar a su libro de Historia con otros escritos de él, ya citados, que hablaban de la Historia de Alcalá desde un punto de vista profúndamente católico. En 1882 le hicieron notario público eclesiástico del Arzobispado de Toledo, y ese mismo año es hecho secretario de las cofradías complutenses de Nuestra Señora de las Angustias. Desde 1892 también lo será de la cofradía del Santísimo Cristo de los Doctrinos. En 1897 compró una casa en la calle Escritorios, donde residió con su familia. Murió en 1902, con 80 años de edad.

Aportó hasta cinco grandes obras de Historia muy profundamente investigadas y estudiadas, con gran cantidad de datos para su época, pero especialmente centrada en edificios religiosos universitarios y las instituciones de la Iglesia que acogieron en Alcalá de Henares. También abordó las investigaciones sobre Alcalá la Vieja, cuando el castillo musulmán ya estaba prácticamente en ruinas, aunque quedaba más que lo que queda hoy día. Aporta noticias de la voladura o caída de algunas torres, pero también aporta noticias sobre el estado de Complutum y su conocimiento en su época de finales del siglo XIX.

No deja de ser un testimonio de época que nos da aportaciones útiles en buena parte y también datos de cómo estaban algunas edificaciones histórica a finales del siglo XIX. No hay que negarle un trabajo de archivo y biblioteca en su tiempo del que han derivado el soporte de numerosas obras y artículos de Historia de Alcalá posteriores. Es un referente. 

Los libros de Demetrio Calleja fueron: Ordenanzas para el régimen y gobierno del cabildo de la Santísima Trinidad, sangre de Cristo y Nuestra Señora de las Angustias establecida en la Santa Iglesia Magistral de esta ciudad de Alcalá de Henares, en la capilla titulada de Santa María la Rica (1882), Noticia histórica de la efigie, santuario y cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia (Vulgo de los Doctrinos) que se venera en la ermita de la calle de Roma (1892), Alcalá la Vieja. Ensayo histórico o apuntes para una monografía de aquel castillo (1897), Compluto romana: estudio acerca de su importancia y de los notables objetos de arte hallados en sus ruinas (1899), Bosquejo histórico de los colegios seculares de la Universidad de Alcalá de Henares (1900) y Breves noticias históricas de los colegios y conventos de religiosos incorporados a la Universidad de Alcalá de Henares (1901).
 
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 22 de abril de 2023

Reglas de ortografía en la lengua castellana compuestas por el maestro Antonio de Nebrija

Título: Reglas de orthographía en la lengua castellana compuestas por el maestro Antonio de Lebrija.
Autor: Elio Antonio de Nebrija.
Editor: Universidad de Alcalá de Henares (1ª edición; por entonces: Universidad Complutense).
Impresor: Arnao Guillén de Brocar.
Año de publicación: 1517 (1ª edición).
Género: Manual; Diccionario; Lexicografía y ortografía; Filología; Pedagogía.
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Título: Reglas de ortografía en la lengua castellana compuestas por el maestro Antonio de Lebrija.
Autor: Elio Antonio de Nebrija.
Editorial: Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Alcalá de Henares (1ª edición).
Año de publicación: 2022 (1ª edición; Nota inicial de Javier Rodríguez Palacios, alcalde -PSOE-; y edición y estudio de Vicente Sánchez Moltó, cronista oficial, y María Jesús Torrens Álvarez, del ILLA-CSIC).
Género: Manual; Diccionario; Lexicografía y ortografía; Filología; Pedagogía; Historia.
ISBN: 978-84-15005-77-3
 

El pasado año 2022, el 2 de julio, se cumplieron quinientos años de la muerte del latinista, gramático y lingüista Antonio Martínez de Cala y Xarana, más conocido como Elio Antonio de Nebrija, en Alcalá de Henares, allá en 1522. Con ese motivo la ciudad de Alcalá de Henares se hermanó con la ciudad de Lebrija, en Sevilla, y firmó un protocolo por el cual ambos municipios se comprometen a promocionar y dar a conocer la vida y obra de Antonio de Nebrija. Evidentemente el autor nació allí, de ahí su sobrenombre, lo hizo en 1444. Dentro de ese aniversario y de ese hermanamiento el ayuntamiento de Alcalá de Henares estaba preparando desde 2021 (según el depósito legal) la publicación de una nueva edición de la obra del autor llamada Reglas de ortografía en la lengua castellana compuestas por el maestro Antonio de Lebrija. Una obra que fue de la últimas que llegó a publicar, pues salió a la luz por primera vez en 1517, con la edición de la Universidad de Alcalá de Henares para la que trabajaba y la impresión de Arnao Guillén de Brocar, impresor asentado en la ciudad por recomendación de Nebrija al Cardenal Cisneros cuando buscaba impresores para la Biblia Políglota y para la Universidad. Como sea, el Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Alcalá de Henares con  la concejala de Cultura  María Aranguren y el alcalde de Alcalá, Javier Rodríguez, ambos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), presentaron su publicación en febrero de 2022 en la Feria Internacional de Turismo de Madrid (FITUR) en una edición que se creó para ser regalada en tapa blanda durante la Feria del Libro Nuevo de abril de ese mismo año, en las fechas de aniversario de Cervantes. Recordaba la concejala en ese evento que los últimos diez años de vida de Nebrija los vivió en la ciudad, aunque previamente había tenido algunas estancias desde la fundación de la Universidad por Cisneros, la cual quedó fundada en 1499. Así mismo recordaba que Nebrija tuvo por homenaje en Alcalá que en 1968 se fundó el Cineclub Nebrija, posterior Club Cultural Antonio de Nebrija, que en 1972 se le dio su nombre a un colegio público, también tiene calle, y que el ayuntamiento tiene un medallón con su cara en su salón de plenos.

El libro no solo se publicó en tapa blanda, hubo una segunda edición en tapa dura cubierta de tela que se vende en las librerías. Se dijo del libro que era una edición fac-símil, aunque en realidad no lo era, al menos no como se entiende entre libreros, pues no imitaba con exactitud el libro original sino que se trataba una serie de copias digitales en blanco y negro, a modo de fotocopia, de las páginas originales y adaptadas al tamaño de un libro de bolsillo actual. La cubierta era en tono burdeos con letras amarillas en un estilo gótico de imprenta del siglo XVI y el logotipo del ayuntamiento. Contenía también una nota introductoria del alcalde, un estudio biográfico e histórico de Vicente Sánchez Moltó, cronista oficial de la ciudad, y otro estudio de carácter filológico de la alcalaína María Jesús Torrens Álvarez, que pertenece al Instituto de Lengua, Literatura y Antropología (ILLA) y al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

La obra ha pasado por ser el primer estudio serio para fijar una normativa ortográfica de la lengua castellana. Lo que hace de esta obra un precedente de los manuales de ortografía y lexicografía, siendo un clásico y toda una referencia desde su creación para los filólogos. Es en cierto modo precedente de los diccionarios, más propios del siglo XVIII. Hay que tener en cuenta que Nebrija vivió el descubrimiento de América en 1492, aunque Europa no lo supo hasta inicios de 1493. Vivió evidentemente la expansión de la Monarquía Hispánica (Castilla, Aragón, Granada y Navarra que mucho más tarde se popularizará como España) a modo de imperio tanto por América como por Europa y lugares del norte de África. Una expansión unida a la unificación política de reinos en la península que daba por caso la interacción y la confusión de las lenguas castellanas, catalanas, gallegas, vascas, andaluzas, restos del árabe y otras que se iban confundiendo como propias, como diversos términos amerindios. Fue uno de los intelectuales de la época que comprendió que ante este hecho y la cada vez mayor expansión de España se necesitaba unificar el idioma para que todos sus habitantes pudieran entenderse incluso teniendo otros dialectos y lenguas en algunos lugares. Recogía la idea de la unificación en el latín que había vivido el Imperio Romano en la antigüedad, o incluso los griegos. No obstante, estamos en épocas del Renacimiento, y lo clásico era puesto en valor e imitación de nuevo. Era algo importante sobre todo en aquellas personas que iban componiendo la administración del Estado. La labor no fue tenida por poca cosa, pues incluso los Reyes Católicos, Isabel I y Fernando V, le habían nombrado cronista oficial y le tenían como uno de los intelectuales de referencia. Fue uno de los humanistas más destacados de España. Pensemos que conocía varias lenguas clásicas, no solo el latín y el griego, también el hebreo, trató de teología, derecho, astrología, pedagogía e Historia. Todo ello pasado por un tamiz modernizador acorde a la Europa del momento.

Su obra se benefició por la llegada de la imprenta, que se había inventado en Alemania por Gutenberg en 1440, muy cerca de su propia fecha de nacimiento. Conoció el mundo sin imprenta y con la llegada paulatina de esta. La consideró uno de los inventos más útiles para expandir el conocimiento y la lengua. No solo se sirvió de ella, pues publicó varias obras de muchos años de investigaciones, sino que además se interesó por los resultados finales a la hora de imprimir y por ello mismo llegó a la conclusión de que el mejor impresor en España era Brocar, que vivía en Galicia. Le tuvo toda su vida como su impresor. Tanto le apreciaba en su oficio que cuando el Cardenal Cisneros buscaba impresor para la Univeridad de Alcalá, por entonces Complutense, y para la Biblia Políglota fue Nebrija quien le recomendó y quien hizo que Brocar se asentara con su negocio en Alcalá, como se ha dicho.

 Nebrija nació en 1444, como también se ha dicho. Se dedicó desde joven al estudio, pasando desde su pueblo andaluz a otros lugares en Castilla. Estudió sus estudios superiores en la Universidad de Salamanca y después en el Real Colegio de España en Bolonia, en Italia, en pleno Renacimiento, por lo que estaba justo en el centro de la intelectualidad más activa de la época. A su vuelta a España seguirá estudios con Fonseca, que será obispo de Burgos. Después, en 1475 comenzará a dar clases como profesor de oratoria y poesía en Salamanca. Sin embargo, él se sentía más interesado por la gramática. Comenzó ahí a crear investigaciones y publicaciones sobre gramática, a la vez que también iba conociendo ideas humanistas como las representadas por Erasmo de Roterdam. Se casó con Isabel Montesina de Solís, lo que le hizo perder las rentas eclesiásticas, pero tuvo seis hijos y una hija. En ese momento le tomó por protegido un caballero de Alcántara, Juan de Zuñiga, y se trasladó a Zalamea, donde se dedicó profusamente a la investigación lingüística. A la par, fue presentado en la Corte de los Reyes Católicos, que comenzaron a valorarle gracias a que a ellos se lo introdujo el Cardenal Cisneros, que la conocerle a él y a su obra comprendió la gran trascendencia que tenían sus estudios en la propia construcción del nuevo Estado español. Todo este conjunto de relaciones comenzaba a consolidarse en el significativo año de 1492, en el que no solo se descubre América, sino que la noticia europea del omento era la conquista del Reino de Granada por parte del Reino Hispánico.

En 1502 Cisneros comienza a hablarle de su proyecto de crear una Biblia que pudiera contrastarse en las lenguas clásicas y también en la lengua actual de Castilla, muy en consonancia con las ideas humanistas y rozando peligrosamente las ideas de los reformistas religiosos del resto de Europa. Nebrija se sintió atraído, pero en 1504 murió su protector y también la reina Isabel I. Regresó a la Universidad de Salamanca, donde se le comunicó que había perdido su plaza porque no se presentaba a impartir sus clases, estaba sumergido en la investigación, a los meses le dieron otra plaza de profesor por no tener aquella otra cátedra ningún docente disponible. En 1507 la Inquisición comenzó un proceso contra él por sus estudios filológicos sobre la Biblia, que ponían en contradicción algunas partes. Ese mismo año Fernando V nombró a Cisneros Inquisidor General y eso le salvó de gravísimos problemas. Pudo seguir su labor. Más aún, conocedor de esa misma labor, el Cardenal lo hará ir a Alcalá de Henares para que con la idea de que colaborara en el equipo de intelectuales que reunió para crear la Biblia Políglota. Uno de los hijos de Nebrija, Fabián, será uno de los primeros estudiantes de la Universidad. Tendrá un ir y venir de Salamanca a Alcalá. No solo seguía con sus investigaciones, era nombrado cronista del Reino por Fernando V en 1509 con el encargo de escribir la Historia del reinado que tuvo junto a Isabel I. Esto no hará otra cosa que agravar su posición académica en Salamanca. Desatiende sus clases, sus estudios de gramática tienen ideas que chocan con otros docentes y con religiosos, simpatiza con Erasmo, que fue salvado de ser declarado hereje por el Papa gracias a la influencia de los Reyes Católicos. 

Todo colapsa en 1513, cuando todos los recelos hacen que quede segundo en la cátedra de Gramática. Recurre al cardenal Cisneros y tentándole con la idea de su proyecto logra ser trasladado a la Universidad de Alcalá, siendo uno de sus primeros profesores. No solo le mete de lleno en el proyecto de la Biblia Políglota, le encarga una revisión de la gramática, del que además será el catedrático, y le manda revisar las Constituciones Universitarias apenas aprobadas en 1510. A Nebrija no le gustaba impartir clases, lo demostró en Salamanca y continuó su actitud en Alcalá. Se dice en las crónicas y procesos abiertos que llegó a pisar pocas veces las aulas, pero no dejó desatendidos del todo a sus alumnos, su hija Francisca, sin ser oficialmente profesora, ni ser titular de un título de docencia, al estar perfectamente formada por su propio padre, llegó a dar clases en nombre de su padre con la complicidad de la Universidad, aunque de manera oficiosa, no oficial, o en otras palabras: haciendo la vista gorda ante algo que era irregular. 

Los ingresos abultados de Nebrija gracias a su puesto universitario, a sus publicaciones y a su condición de cronista real hacen que se compre dos casas en Alcalá, una cerca de la Universidad, y otra en una zona más rural en ese momento, las Eras de San Isidro. En 1514 morirá su hijo Fabián, estudiante en la Universidad como se ha dicho, precisamente por las condiciones de frío de las instalaciones. Nebrija entre tanto chocará en un primer momento con Cisneros porque creía que se le había encargado revisar los trabajos de la Políglota, cuando en realidad se le pedía colaborar con un equipo de intelectuales y contrastar ideas para la redacción final. Aún así, sigue en el proyecto. Fernando V morirá en 1516 y será regente Cisneros. El propio Cisneros morirá en 1517 viendo su proyecto acabado e incluso los numerosos trabajos filológicos hasta la fecha de Nebrija. Desde esa fecha Nebrija se atreverá a escribir también de botánica y a hacer ediciones críticas de autores de la antigüedad clásica. 

Murió en 1522, a los 78 años de edad. Su cuerpo fue enterrado en la capilla universitaria del Colegio de San Ildefonso, actual rectorado. La desamortización universitaria del siglo XIX, las humedades y diversos proyectos sobre panteones de grandes hombres en Madrid provocaron el movimiento de su tumba y restos, lo que provocó que cuando se quiso recuperar su enterramiento digno no se supiera con certeza cuál o dónde estaban los restos. Se ubicó una placa de mármol a modo de enterramiento en un lateral. La guerra civil fue otro problema. Posteriormente, recuperada la Universidad en 1977 y reformada la capilla entre el siglo XX y el XXI la placa lateral sigue en su lugar, aunque cada cierto tiempo hay que intervenir los problemas de humedad. No obstante, Nebrija pasa por ser otro de los grandes autores con los que cuenta la ciudad y su labor filológica por mejorar, difundir y asentar el castellano (español) es uno de los motivos de la concesión de Patrimonio de la Humanidad a Alcalá de Henares, pues el español hoy día es uno de los idiomas más hablados del mundo.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".