domingo, 17 de octubre de 2021

Obras de Francisco de Figueroa

Título: Obras de Francisco de Figueroa.
Autor: Francisco de Figueroa.
Editor: Luis Tribaldos de Toledo.
Impresor: Pedro Craesbeeck.
Año de publicación: 1625 (1ª edición)
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Título: Poesías.
Autor: Francisco de Figueroa.
Editorial: Cátedra.
Año de publicación: 1989 (1ª edición, edición crítica e introducción de Mercedes López Suárez).
Colección: Letras Hispánicas.
Nº de volumen en la colección: 301.
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-37608422

 

En el siglo XVI Alcalá de Henares cuenta con bastantes escritores que entraron directamente en el mayor reconocimiento de la Literatura a nivel de España. Uno de ellos es Francisco de Figueroa, quien nació en la ciudad y se crió aquí. Era de una familia alcalaína, aunque se sospecha que su primer apellido era en realidad Ávila, el cual era una apellido de una familia arraigada en el municipio desde hacía mucho tiempo. Esta sospecha viene a raíz de unas investigaciones realizadas en el siglo XX en archivos que dieron por resultado la intervención en un juicio por la herencia de unas tierras en Alcalá de Henares donde aparece el poeta anteponiendo este primer apellido, y siendo la herencia a disputar una herencia de esta familia Ávila. Los Ávila pertenecerían a la baja nobleza y eso explicaría que Francisco de Figueroa fuera mandado a servir en los ejércitos de Carlos I, lo que le llevaría a intervenir en las campañas militares de las guerras que tuvo por Europa el emperador de España y Alemania. Más aún, se ha podido rastrear que estuvo bajo las órdenes de un capitán también natural de Alcalá de Henares y de la familia Ávila. Francisco de Figueroa habría nacido en algún momento entre 1530 y 1540, siendo muy aceptado el año 1530. Fue amigo de otros alcalaínos que sirvieron en el ejército y que fueron importantes literatos, como Pedro Laínez y Miguel de Cervantes.  

Poco sabemos de la biografía de Francisco de Figueroa, lo que se sabe nos ha llegado en principio por gente contemporánea de él que escribieron sobre él o le mencionaron en sus obras, como Ramírez Pagán, que habló de él en 1562, el tratadista portugués Sánchez de Lima, que le mencionó en 1580, y Miguel de Cervantes, que habló de él e incluso le dedicó versos en La Galatea, de 1585, y en Viaje del Parnaso, en 1614, un año antes de morir Cervantes. El propio Francisco de Figueroa habría muerto en torno a 1588, aunque también pudiera haber sido en 1589. Su figura ha sido muy desconocida por varios motivos. El primero es que buena parte de su producción poética la realizó en su juventud, en sus años yendo con ejércitos y diplomáticos a los que sirvió, ya que más adelante le ocupó la mayor parte de su tiempo sus trabajos de secretario personal y de continuo. Por otra parte, aunque parece ser que era admirado por sus lectores, Cervantes lo tenía por uno de sus mejores amigos y parece ser que admiraba tanto su obra que se había releído sus poemas varias veces, pues a pesar de esto, no publicó sus obras en vida. Más aún, cerca de su muerte, Francisco de Figueroa decidió imitar a Ovidio y prenderle fuego a su obra, aún así una parte se salvó. Por último, la gran importancia que alcanzaron otros escritores de la época, así como que su estilo estaba muy cerrado en los gustos del Renacimiento y eso no atrajo a los escritores posteriores, hizo que su obra y su figura fueran cayendo en el olvido. En el siglo XIX se le quiso recuperar, pero no fue hasta principios del siglo XX que hispanistas e historiadores como Menéndez Pidal y otros decidieron rastrearle en los archivos del Estado y comenzaron a recuperar bastantes de sus poesías y a redescubrir su biografía, la cual, parece ser, tuvo una relativa importancia dentro de la diplomacia española de Felipe II por Europa. Aún con todo, hay muchas lagunas y muchas preguntas sin respuesta sobre varios aspectos de su vida, al margen de que aquello que quemara de su obra no ha sido recuperado, por lo que nos ha quedado una obra no muy extensa.

Todas las cuestiones mencionadas en cuanto a su vida han provocado además que se le hayan adjudicado poemas que resultaron no ser suyos, o que son dudosos, así como se han ido hallando poemas que no sabiéndose de quién eran, resultaron ser suyos. Los filólogos tienen mucho trabajo con estas cuestiones, sobre todo porque Figueroa ni coetáneos suyos dejaron registrados cuáles fueron los poemas que escribió. En 1989, más o menos el cuatrocientos aniversario de su muerte, Mercedes López Suárez sumó un estudio de su vida y obra a los que ya había habido, siendo ese estudio uno de los muy valorados hoy día. Lo publicó en una edición crítica para la editorial Cátedra en la colección Letras Hispánicas, en su volumen 301. Era un libro de bolsillo en tapa blanda, con las clásicas cubiertas negras que enmarcan un cuadro que de algún modo hace referencia al contenido. Lo llamó Poesía. En este caso se ve el retrato de una mujer del siglo XVI, pues la poesía de Francisco de Figueroa es una poesía amorosa dedicada a una amada a la que apodó Filis, mientras que él mismo aparecía en esa misma poesía apodado como Tirsis, haciendo mención así tanto al latín como a la poesía clásica de la antigua Roma, pensemos que Catulo hizo lo mismo en el siglo I antes de Cristo con su amada Clodia, a la cual llamó Lesbia. En este caso, Francisco de Figueroa no escribiría poemas tan subidos de tono como los de Catulo, que caen en la pornografía, el erotismo y hasta en la denigración. Figueroa se mantendría dentro de una poesía amorosa que seguiría en parte el estilo de Petrarca que inicio el Renacimiento en Italia, y que probablemente conoció y leyó durante su etapa militar y diplomática en su juventud en aquellas tierras. No fue petrarquista con exactitud, pero tampoco siguió con exactitud el estilo de la escuela de Salamanca que le adjudicaron durante mucho tiempo, como seguidor de fray Luis de León, quien también dio clases en la Universidad de Alcalá. Parece ser que su principal influencia en realidad era el neoplatonismo, lo idealizante, del poeta León Hebreo, pero también el lenguaje sencillo, a pesar de lo culto de Petrarca, de otro poeta militar, Garcilaso de la Vega. Definiendo su poesía aún más, él escribió dentro del género de la poesía pastoril, que consistía en poemas de amor que idealizaban el mundo rural y lo ensartaban en un lenguaje y referencias clásicas con un lenguaje sencillo. Tendrían sus poemas una disposición de enamoramiento, amor, desamor y arrepentimiento para caer de nuevo en el amor. Por ello mismo, en sus poemas sale mencionado innumerables veces el río Henares, de entre los que destacan las composiciones "Canciones a Fili" y "Elegías".  De hecho lo que más escribe son canciones, elegías y glosas, por lo que hemos de suponer que su poesía era cantable, y quizá así la conocieron también en parte varios de sus amigos.

Francisco de Figueroa marchó de joven a servir en las campañas bélicas de Carlos I en Italia, como se ha dicho ya. Allí entraría en contacto con la literatura petrarquista y renacentista. Se cree que además pudo realizar su formación literaria en aquellos años. Escribió poesía tanto en italiano como en español. Regresó a España, pero comenzó a trabajar como secretario personal de varios embajadores y diplomáticos españoles durante el reinado de Felipe II. Eso hizo que volviera a viajar y residir por Italia, Alemania y Francia. Durante esos años se fue reduciendo su producción literaria porque debía redactar documentación para los embajadores a los que fue sirviendo y a otros nobles. Aún con todo, tuvo tiempo para leer en abundancia, pues se escribía con numerosas personas del mundo de la Literatura y de la Filología. Le preocupaba bastante que el castellano se hablara lo más correctamente posible, por lo que en cierto modo era un pionero en el interés porque el español fuera enseñado y hablado a todo el mundo con la mayor claridad, así como en realizar estudios filológicos para conocer mejor la lengua con esa idea de extender su más correcto uso. Abogaba por crear una poesía nueva e incluso por fijar normas ortográficas, siendo con ello muy adelantado a su tiempo.

Entre 1552 y 1557 fue testigo directo de las violencias bélicas en Siena. De ese 1557 a 1558 no se sabe nada de él, aunque se desplazó por Italia y se sospecha que debió formar parte de varias asociaciones y academias literarias. En 1559 Felipe II le hizo llevar cartas secretas a París. Y tras todo ello, regresó a España en 1561 para asentarse con la Corte del rey allá donde esta fuera, con todo, esta Corte se asentó en Madrid y con ella, él. Eso facilitó que conociera no solo a numerosas personas importantes de la política, sino también de la Literatura española. Felipe II le nombró continuo suyo, por lo que pasó a trabajar para el rey. Solo en 1566 tuvo que ausentarse por un tiempo para servir al Virrey de Valencia. Cuando regresó a la Corte en Madrid, fijó su residencia en Alcalá de Henares, de donde era, ya que el propia Corte iba a menudo a esta ciudad. Allí, en 1575 se casó con una alcalaína, María de Vargas, de la que se sospecha que era la hija de Francisco de Vargas, que fue embajador en Roma. En 1579 Felipe II le ordenó acompañar al Duque de Terranova a Flandes para asistirle en la Junta de Colonia. Fue allí testigo de varios episodios de extremada violencia. Pudo regresar en verano y retomar su trabajo de continuo en la Corte. Ya no volvería a ser mandado a ningún otro lugar hasta que enfermó en 1585 de cierta gravedad y se le permitió retirarse del trabajo. Se fue a vivir a Alcalá de Henares con su familia, donde moriría ya de esa enfermedad o bien en 1588 o bien en 1589.

Ya había sido mencionado como poeta por coetáneos suyos, y aún quedaba que le volviera a recordar una vez más Cervantes, en 1614, pero el Barroco hizo que su literatura fuera cayendo en el olvido, como se ha dicho. Fue recuperado por Luis Tribaldos de Toledo, cronista real y bibliotecario del Conde Duque de Olivares. Habían llegado varias poesías de Figueroa a sus manos de una manera casual y extraña, como él mismo relató, pero decidió publicarlas en 1625 en libro, con el nombre Obras de Francisco de Figueroa. Lo publicó en Lisboa, Portugal por entonces era parte del Impero Español, a través de la imprenta de Pedro Craesbeeck. Pagó el banquero Antonio Luis Mercader. Un año después, en 1626, volvió a ser publicada en Coimbra. Tenía poemas nuevos. Otra edición relevante la realizó Ramón Fernández en 1785. Y aún habría otra destacable en 1804, luego ya vendrían las ediciones críticas a lo largo del siglo XX, que ahondaron y descubrieron muchos de sus datos biográficos, así como han entrado en disputa sobre la autoría o no de algunos de los poemas adjudicados en todas esas primeras ediciones. 

Francisco de Figueroa fue apodado "el Divino".  Aunque hoy día es tan desconocido y se le asocia a Cervantes de manera habitual hoy día, en su propia época sin duda debió ser una persona conocida, si bien no como autor publicado, sí como autor de poesía pastoril y como literato preocupado por la lengua, aunque probablemente su posición en la política de Estado haya sido la que más contactos le proporcionó y la que más puertas le abriera a la hora de ser conocido.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

martes, 12 de octubre de 2021

María Pacheco

Título: María Pacheco.
Autores: Olalla García.
Editorial: RBA Editores.
Año de publicación:
2021 (1ª edición).
Colección: Mujeres poderosas.
Nº de volumen en la colección: 27.
Género: Historia; Biografía.
ISBN: [No encontrado]

 

El octavo y más reciente libro de Olalla García no es una novela histórica, es un libro de Historia, dentro del género de la biografía. Se llama María Pacheco, y fue publicado el 28 de abril de este año 2021 dentro de una colección de la editorial RBA Editores llamada Mujeres poderosas. Era la entrega nº 27. Fuera de esa colección el libro no se encuentra disponible hoy por hoy, y posiblemente durante varios años, ya que las editoriales dedicadas a coleccionables suelen retener sus colecciones en los almacenes, una vez que ya la han publicado completa, con la finalidad de volver a publicarla otra vez por entregas unos pocos años más tarde. Si en esa segunda publicación seriada siguiera habiendo ejemplares sin vender, estos se mandan a las ferias de libros antiguos y de ocasión. No siempre terminan de publicar sus colecciones, pues a veces, si existe falta de ventas, se suspenden. No es el caso, esta colección salió adelante y el libro que le fue encargado a Olalla se publicó. Así pues, si uno quisiera completar la bibliografía de Olalla a fecha de hoy, tendría que localizar este libro dentro de esta colección, lo que ahora mismo pasaría por encargarlo a la editorial. Se trataría de una biografía en tapa dura, con una estética a juego con el resto de los volúmenes de la colección, esto es: un fondo de color pastel y plano, un retrato actual y favorecedor desde los cánones de belleza actuales de la mujer biografiada, y si se recurre a retratos de época los retocan dentro de esos cánones, siempre dispuestas frontalmente, mirando de cara y con seguridad y en la contraportada la espalda de la mujer, como indicando que el interior del libro, la biografía, es ella en sí misma. Los títulos de cada volumen son el nombre por el que es conocida cada personaje histórico y se acompaña de una breve frase que de manera provocadora le desvela al lector unas supuestas mentiras que van a ser desmentidas y que, de fondo, lo que viene a decir es la maldad del hombre hacia la mujer, que falseó su historia. Curiosamente (esto es retórico) todas las biografías disponen del mismo número de páginas o similar, haciendo que cada ejemplar ocupe más o menos el mismo volumen y haciendo así una estética muy medida en las estanterías de quien desee hacer la colección, por lo que no está tan claro si los libros como colección, que no es lo mismo que individualmente, han sido pensados para ser leídos o como objeto de colección mediante el cual el o la posible compradora pueda reivindicar un supuesto compromiso con la igualdad de género y el conocimiento "real" de la Historia, haciendo a la vez un revisionismo de toda la Historia que pudiera incurrir con el negacionismo de algunos acontecimientos en favor del papel de algunas de las mujeres protagonistas, no parece que la colección se interese tanto por la Historia de la mujer sino por la Historia de los protagonismos. 

La colección Mujeres Poderosas aprovecha el tirón de la corriente feminista de la Historia. Para quien no esté formado académica y profesionalmente en Historia, hay que decir que siempre han existido corrientes historiográficas que hacen que los y las historiadores se planteen y se replanteen sus conocimientos según avanzan y que esas corrientes suelen tener momentos históricos en los que predominan más o menos entre la sociedad. La corriente de explicación de la Historia desde el marxismo tuvo gran acogida en el siglo XX, por ejemplo, pero hubo épocas donde la religión, la raza, la economía, la ecología, etcétera, eran las principales claves explicativas. Una de las escuelas francesas de la segunda mitad del siglo XX, por ejemplo, abogaba porque en realidad la mezcla de todas las corrientes historiográficas es lo que tendría la explicación más cercana a la realidad. No es asunto de esta nota adentrarnos en el detalle de las corrientes historiográficas y cómo trabajamos los historiadores, máxime cuando este asunto ocupa los cinco años que dura la propia licenciatura en Historia. Baste con que el lector sepa de esta cuestión dentro de la profesión de historiador para poder decir que en la actualidad una de las corrientes más potentes de historiografía es la feminista junto a la ecológica. Mucho compañero y compañera de profesión consideran hoy día que una revisión del papel de la mujer en la Historia explica mejor la Historia o bien que el papel de la mujer en la Historia ha sido falseado y hay que aclararlo pues afirman algunos que la Historia era distinta o podría haber cambiado. La corriente no está desacertada en mi opinión, pero sí hay algunos puntos de vista dentro de esta corriente que yo matizaría, pues personalmente creo que en realidad una sola corriente historiográfica no explica por sí sola la Historia, sea esa corriente la que sea. Sí que creo que incluir de una manera más justa a la mujer en la Historia que conocemos es algo que se hace necesario, aunque esto no debería pasar por la victimización de la mujer de manera permanente ni en considerar que en los miles de años de la existencia humana la mujer siempre tuvo un papel único, pues sería incurrir en el error. Del mismo modo que me parece mal historiador o historiadora deontológicamente quien parta de la idea inamovible de que todo lo negativo del ser humano es del hombre y todo lo positivo solo de la mujer, eso es falso y es una construcción ideológica por encima de la naturaleza auténtica del ser humano, independientemente de su sexo. 

En todo caso RBA Editores ha querido aprovecharse del interés que suscita ahora mismo el auge de todo lo que tiene que ver con el feminismo, especialmente en las jóvenes. Si el interés general hubiera sido otro, otra hubiera sido la colección. En este sentido, todos los libros de Mujeres poderosas se dedican a biografías de mujeres muy destacadas, especialmente en los ámbitos de poder y política,  y se presenta la colección como la gran enciclopedia que viene a desmentir todo lo negativo o cuestionable que se haya podido escribir de estos personajes, hayan o no hayan participado, por ejemplo, de conspiraciones de Estado o asesinatos, como ocurre en algunos casos de algunas de las mujeres que presentan. No me parece en ese sentido la gran enciclopedia de la Historia de la mujer, sino una enciclopedia de la historia del poder desde sus personajes femeninos. La Historia de la mujer personalmente creo que es algo más que la Historia de las reinas y las militares. En ese sentido, particularmente opino que la Historia feminista y de la mujer debe orientarse y estar del lado de la corriente historiográfica de la Historia social y de la Historia del Movimiento Obrero o del Trabajo, por ejemplo, y colindar con la Historia de la Cultura. No hay que olvidar esta otra cuestión del poder y la política, pero tengo la impresión que una Historia de la mujer, en general, tiene más peso dentro y al lado de la Historia social que de la Historia de las biografías de personajes muy puntuales y destacados cuyas acciones, a menudo cuestionables al igual que la de sus iguales masculinos, tienen repercusión en la vida común de miles y millones de personas anónimas, como pueda ser el caso de Cleopatra, Isabel I "la Católica" o la reina Victoria de Inglaterra. 

Toda interpretación de la Historia desde dentro de la profesión y la deontología, no desde la mera opinión, es deseable para enriquecernos y conocer más, en ese sentido esta colección sea bienvenida. Luego ya que lo que se escriba esté más o menos informado por parte de cada autor o autora, es otra cosa y otra cuestión para establecer el debate de lo que es más o menos útil para conocer mejor el pasado. 

Sea como sea, RBA Editores ha contado con historiadoras e historiadores profesionales de primer orden, más allá del equipo de diseñadores y publicistas para atraer compradoras y compradores de la colección. Por ello se hace interesante cada una de estas biografías para comprender mejor a esos personajes y ponerlos en contexto y en debate y reflexión propios de cada uno con sus conocimientos de aquella época y sucesos en los que se pone en relación. Es el contraste de unos y otros conocimientos y puntos de vista lo que hace que tengamos visiones de conjunto más amplios para conocer. 

Dentro de las profesionales de la Historia contaron con Olalla García para la biografía de María Pacheco, una de las heroínas y líderes del movimiento comunero que en la década de 1520 quiso limitar el poder del rey de España, Carlos I, mientras este marchaba a Centroeuropa para hacerse con la corona imperial alemana. Olalla ya se había acercado al movimiento comunero a través de su novela Pueblo sin rey, de 2020, que a la vez pudo ser posible gracias a la investigación A voz de Comunidad. La rebelión comunera en Alcalá de Henares: 1520-1521, que Ángel Carrasco trabajó arduamente y publicó en 2016. Así pues, Olalla se presentaba como autora de esta biografía con un conocimiento ampliamente trabajado en el año anterior para esa novela (sin despreciar nunca que ella misma es una profesora de Historia destacada).

La autora ha trabajado la Historia de la mujer a lo largo de su profesión y a través de sus novelas, aportando un punto acertado e interesante de conocer. Un punto de vista informado y reflexivo que, además, en el último año, intenta dar a conocer y compartir a través de cursillos y talleres a personas interesadas, como puedan ser los que dedica a la Literatura pero también a la propia Historia en sí. Olalla no es una autora e historiadora que se deje llevar por el apasionamiento de un debate que puede hacer que lo idealizado y llenado de tópico socave y distorsione lo que es un debate por el conocimiento real de la Historia y la biografía. Por ello se hace necesario leerla y estar atentos a esta biografía de María Pacheco, siempre teniendo en cuenta que lo importante de este tipo de biografías es que sus vidas están en contacto pleno con los acontecimientos generales que afectan a su sociedad y al resto de personas de su época. Los comuneros tuvieron simpatías y enemigos entre la gente de su época, del mismo modo que posteriormente sufrieron represión y persecución, y en ese sentido la construcción de toda una propaganda en contra de sus personas. Dentro de esta propaganda de la época, María Pacheco sufre sus primeros ataques contra su integridad y persona. Con el paso de los siglos los comuneros han tenido más o menos simpatías, gente a favor y gente en contra que a menudo se disponían a ubicarse en uno u otro lado de entender la política, especialmente desde el siglo XIX. Esto ha hecho que en pleno siglo XX tanto la izquierda como la derecha hayan defendido patrimonializar para sí al movimiento comunero, del mismo modo que también lo han atacado. En este baile un tanto de distorsión e interpretación desde los acontecimientos contemporáneos de cada uno, todos los personajes de los comuneros han sufrido la distorsión de sus figuras y han absorbido tópicos difíciles de deshacer. María Pacheco no es ajena a esto, si bien su figura baila entre heroína y mujer fatal. 

Olalla viene a defender la figura de Pacheco poniéndola en contexto de cómo funcionaba la sociedad del siglo XVI y el propio movimiento comunero. No olvida que ella tuvo seguidores, como el resto de comuneros, y pese a que esas voces fueron acalladas por la represión posterior ejercida por Carlos I, ahora, con un estudio y análisis actual de la Historia, podemos recuperar los porqués de los comuneros y sus seguidores y, con ello, se recupera y limpia la figura de María Pacheco, no como ser malvado, sino como heroína que fue para una parte de aquellas gentes que vivieron aquellas batallas. Una líder político y militar que tiene ideas de cómo quería que fuera su sociedad. Ideas que chocaban con la nueva política de Carlos I que venía a reafirmar la autoridad real de una manera más absoluta y menos consultiva con las Cortes, en las que determinadas familias nobiliarias y burguesas no querían perder sus poderes o parte de sus poderes, que se veían desplazadas por las nuevas personas que ocupaban cargos, a menudo del círculo alemán de personas de confianza del nuevo Rey, y una persona que además cobra una gran importancia al asumir ese papel político y militar de alzados en rebelión contra el gobierno, pero no para acabar con él, sino para moldearlo, papel que asume continuando el protagonismo que tuvo su esposo, el cual fue ejecutado por comunero.

Una vez más, un trabajo de Olalla digno de ser leído, y esta vez desde el ejercicio de su profesión como historiadora.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 3 de octubre de 2021

Un ensayo y un poema

Título: Un ensayo y un poema.
Autor/es: Anónimo [No constan nombres, solo el de quien diseñó la portada: Tomás Andrés]
Editor: Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Impresor: TPA.
Año de publicación: 1967 (1ª edición).
Género: Poesía; Ensayo.
Depósito Legal: M.2035-1967

 

Una de las publicaciones que se han transformado en rarezas a la vez que en testimonio del intento de Alcalá de Henares por recuperar y volver a renacer su cultura y sus inquietudes culturales tras la guerra civil la fomentó el propio ayuntamiento franquista de la época gobernado por el alcalde Félix Huerta y Álvarez de Lara, que llevaba gobernando desde 1957. Se trata de un pequeño libreto, a modo casi de cuadernillo, que se llamó Un ensayo y un poema, describiendo con el título exacta y literalmente el contenido. Se publicó a través de los servicios de la imprenta TPA en 1967. Esta imprenta era en realidad los Talleres Penitenciarios de Alcalá. Un año antes, en 1966, Alcalá de Henares había inaugurado la Universidad Laboral de Alcalá, la cual atrajo población y ayudó a revitalizar el panorama cultural. Un año después, 1968, la centro de la ciudad sería nombrado Conjunto Histórico Artístico, recibiendo así un impulso turístico y un reconocimiento gubernamental de la Historia y la Cultura y Arte de Alcalá. En medio, el edificio principal de la antigua Universidad de Alcalá era la Escuela Nacional de Administración Pública, donde se formaban los funcionarios para el servicio al Estado. En ese contexto de revitalización cultural de la ciudad, el ayuntamiento tomaba iniciativas junto a algunos ciudadanos que contribuían desde la literatura y las artes plásticas. Llegaban a la ciudad emigrantes de otros lugares de España atraídos también por la nueva industria y la cercanía a la capital. La ciudad crecía.

El presente libreto de 1967 era consecuencia del segundo certamen poético literario convocado por el ayuntamiento, tal como indicaba la portada. Por lo que debió haber al menos otro concurso en 1966 y probablemente hubo una continuidad que iría encaminada hasta todo ese otro resurgir más potente que se daría en la década siguiente. La obra contaba con un ensayo sobre la vida de Cervantes y el personaje del Quijote, a la vez que le seguía la reflexión personal del autor que lo escribió. Posteriormente había un poema también unido a ese intento de ensalzar el pasado alcalaíno. Muy en línea con todos aquellos escritos que la dictadura de Franco gustaba de premiar si hablaban de las épocas del Imperio español y la gloria de sus gestas y sus Letras en un orden universal que destacara a España en el mundo. No quiere decir que el ensayo y el poema no tuvieran valor fuera de esa dinámica, lo tenían. Lo que quiere decir es que este libreto es un testimonio tanto de la revitalización de Alcalá que se buscaba en lo cultural tras tanto perdido tras la guerra, como un testimonio del tipo de obras que se fomentaban o premiaban. 

Lamentablemente quien maquetó e editó el libreto debió dar por sabido quién o quiénes eran los autores ganadores de aquellos textos, no escribió su nombre y para alguien del siglo XXI que se encuentra con esta obra, como es quien esto escribe, se nos pierde el dato. Recuperarlo requeriría de una labor de investigación extra y más orientada a una nueva obra que al fin hable de la Historia de Alcalá de Henares en todo el siglo XX, sin huir de ninguna de sus décadas. El único nombre que se registró fue el de la persona que dibujó y diseñó la cubierta, Tomás Andrés, que la firmó el 23 de abril de 1967. Con un Cervantes lector diseñado esquemáticamente, muy al gusto de aquella década, se nos abre a unas letras estilizadas anunciando título y origen del concurso del mismo. Destaquemos que los colores elegidos eran rojo y negro, colores propios de la bandera de Falange, el partido político de origen fascista que apoyó a Franco y que a lo largo de la dictadura recibió innumerables veces puestos desde los cuales controlaban los valores que debían prevalecer en la sociedad y política franquista, así como puestos desde los que controlar innumerables cuestiones culturales y de control de lo cultural.

No se confunda el lector pensando que el ensayo y el poema son proselitismo de la ideología franquista, es simplemente que en aquella época había que pasar por un tamiz o no ir a ningún sitio. Por pasar, a menudo pasaban muchos contrarios al franquismo burlando controles y censuras haciendo creaciones que decían cosas que parecían no decir y sin embargo decían. Bien es cierto que los códigos usados por los autores a veces solo los entendían los autores. Pero nos mentiríamos si creyéramos que todos los autores de España eran contrarios al franquismo y sus ideologías. En este caso, simplemente, se convocó un concurso literario compuesto de ensayo y de poesía y el autor o autores que ganaron optaron por algo formal dentro de una temática que en Alcalá de Henares iba a ser muy bien recibida, sobre todo cuando se estaba intentando poner en valor ese pasado alcalaíno como una de sus glorias, haciendo de Cervantes una personalidad universal nacida en lo local. Acertada o no la visión, era legítima la reflexión. El premio venía a cuento, pues si atendemos el dato de que en 1968 se concedió a la ciudad el título de Conjunto Histórico Artístico tenemos que el propio ayuntamiento estaba en plena campaña de promoción de toda la Historia y personajes que pudiera de la ciudad para lograr tal nombramiento y todo lo que eso podía dar a la ciudad en plena época del desarrollo y del turismo como incipientes industrias de éxito en España, de la mano del Ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne.

Este ensayo se hace necesario en una biblioteca que quiera reunir a autores alcalaínos, como testimonio. Es parte inicial de todo lo que vendría después y que hoy día, en el siglo XXI está tan vivo. Es un testimonio de cómo Alcalá de Henares trataba de recuperar una vida cultural entre sus ciudadanos.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".  

jueves, 30 de septiembre de 2021

Guía monumental de Alcalá de Henares

Título: Guía monumental de Alcalá de Henares.
Autor: Carmen Román Pastor.
Editor: Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación: 1981 (1ª edición; prólogo de Francisco Javier García Gutiérrez).
Género: Historia del Arte; Guía de Arte.
ISBN: 978-84-500-4915-6

 

Existen diversas guías históricas y guías monumentales de Alcalá de Henares desde el siglo XIX, con precedentes de algunos libros de viajes que escribieron viajeros de siglos anteriores y pasaron por la ciudad. El siglo XX vio una aceleración de diversos trabajos de este tipo, abundando en número desde que en durante el franquismo, en la década de 1960, se nombrara a la ciudad como de interés turístico y patrimonio artístico de España. Aún con todo no eran muchas las publicaciones y estas crecieron a partir de la recuperación de la Universidad de Alcalá de Henares en 1976, pero no exactamente desde ese año concreto, sino en torno a los primeros años de aquella Universidad. Ni que decir tiene que desde el nombramiento como Patrimonio de la Humanidad en 1998 se han multiplicado con mayor o menor acierto de cara a un mercado que mira al comprador turista. En el comienzo de la década de 1980 los libros sobre guías monumentales tenían un carácter más de Historia del Arte y de Historia en sí misma, aunque no fueran aún demasiado abundantes. Precisamente por su carácter de Historia del Arte por encima de un valor de guía turística son libros muy buscados y valorados entre los estudiosos del Arte. Uno de esos libros muy valorados, pionero entre los libros con calidad científica, lo escribió una joven Carmen Román en 1981, licenciada en Historia desde 1975 y posterior doctora en Historia por la propia universidad alcalaína. De ella ya hablamos en su libro El Alcalá de Valentín Carderera, de 2019. Su libro de 1981 se llamaba Guía monumental de Alcalá de Henares, el cual fue prologado por el cronista oficial de la ciudad, Francisco Javier García Gutiérrez, por lo que contaba con el total beneplácito tanto de la Universidad como de las instituciones municipales. Más aún, fue publicado a través de los servicios editoriales del ayuntamiento de Alcalá de Henares, en aquellos momentos en manos de la alcaldía de Carlos Valenzuela Lillo, del PSOE.

La portada del libro fijaba la atención sobre uno de los apóstoles evangelistas en mármol que decoran el sepulcro del cardenal Cisneros en la capilla del Colegio de San Ildefonso, o rectorado universitario, a pesar de que ese sepulcro llegó a estar en años anteriores en la Iglesia Magistral de los Santos Niños. En esta obra, una de las más relevantes del Renacimiento español trabajaron artistas que se habían formado en Italia con Miguel Ángel Buonarroti, como desarrollaría posteriormente otra investigación publicada en otro libro. 

El interés de la autora se centraba en recuperar y dar a conocer la Historia artística de Alcalá como parte de su legado cultural tanto a la ciudad como a la propia España de la Edad Moderna. Evidentemente se centró en los principales monumentos, hoy podríamos decir que en los monumentos y edificios más tópicos de la ciudad, ya que en 1981 se necesitaba comenzar precisamente por eso. Décadas más tarde, gracias a trabajos como este, nos hemos podido fijar también en otras aportaciones menos vistosas o que por entonces eran menos llamativas, que no menos importantes. Los edificios universitarios y religiosos recibían el principal foco de atención en esta obra, hoy día muy buscada entre los estudiosos, aunque superada en ahondamiento por autores posteriores, a pesar de que es uno de los libros todavía imprescindible si se quiere uno especializar en el Arte presente y que emanó de Alcalá. Por su parte el ayuntamiento necesitaba fomentar este tipo de obras en su doble interés de búsqueda de un renacer cultural, una potenciación de la nueva Universidad y ya desde entonces la búsqueda de turistas, presentes en esos años aunque no especialmente numerosos en las calles. 


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 19 de septiembre de 2021

Ciudad Romana de Complutum 2020

Título: Ciudad Romana de Complutum 2020.
Autores: Sebastián Rascón Marqués; Ana Lucía Sánchez Montes; y Joaquín Gómez-Pantoja Fernández-Salguero.
Editor: Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación:
2021 (1ª edición).
Colección: Serie de guías arqueológicas de Alcalá de Henares. Segunda Época. Alcalá Histórica.
Nº de volumen en la colección: 1.
Género: Historia; Arqueología.
ISBN: 978-84-87914-28-7

 

El año pasado 2020 iba a editarse el primer libro de la segunda época de la Serie de guías arqueológicas de Alcalá de Henares, en su colección Alcalá Histórica, sin embargo, la pandemia de la Covid-19 pospuso tal evento. La muerte de uno de los principales impulsores y colaboradores, el catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares Joaquín Gómez-Pantoja imposibilitó aún más que se publicara en tal año. Ha sido este año 2021, a comienzos de verano, que el ayuntamiento de Alcalá de Henares lo publicó al fin, con la colaboración de la Universidad de Alcalá de Henares y el Museo Arqueológico Regional de Madrid. Se dedicó a las ruinas romanas de Complutum, recibiendo el nombre de Ciudad Romana de Complutum 2020. La primera época de la serie de guías arqueológicas de Alcalá de Henares había comenzado en 2011, dando por entonces una serie de títulos e investigaciones que ponían al día y actualizaban los conocimientos históricos que se habían venido dando en la ciudad a través de los avances en la arqueología en el municipio. En 2020 se habían acumulado muchos y sorprendentes de esos nuevos conocimientos a través de las nuevas tecnologías y métodos arqueológicos, así como a través de una mayor inversión en las excavaciones e investigaciones que se han venido dando, toda vez que la inversión en restauración también subió, en busca de complacer una política cultural acorde con el Patrimonio de la Humanidad y acorde con la atracción de turistas más que con una auténtica y neta devoción por expandir la cultura y el conocimiento de la ciudad a sus habitantes actuales. Como sea, uno de los trabajos arqueológicos más fructíferos en nuevas aportaciones entre ese 2011 y el actual 2021 han sido los restos de la Antigua Roma que han quedado a través de las ruinas de Complutum. Por ello el primer número se dedicó a la antigua ciudad romana, ligada en cierto modo a la población anterior de Iplacea, de carpetanos. Pensemos además que en la última década se está intentando potenciar los restos romanos como parte de nuestro pasado común alcalaíno, pero sobre todo ansiando una mayor afluencia turística en un intento explotador de los recursos arqueológicos con vistas en lo económico y no tanto en lo cultural ni en el respeto más estrechamente ligado a su legado y a su conservación más idónea, aunque este último aspecto es altamente cuidado. Pensemos en la gratuidad de la visita de todo el conjunto del foro desde que se acabó el confinamiento por pandemia en 2020, como uno de los ejemplos, o los planes que se proyectan sobre un centro de interpretación romana cuyo edificio está contruido desde 2008, pero que la crisis económica evitó que jamás entrara en funcionamiento. 

En los últimos años se han hallado restos de una primera ciudad romana en el Cerro del Viso, muy apegada a los restos de Iplacea, y que sus edificios públicos nos vienen a confirmar cada vez más que Complutum debió ser una ciudad de provincias interiores mucho más importante de lo que se creía. Este origen estaría en el siglo I antes de Cristo, siendo la época de César Augusto cuando más se fijaron en ella las autoridades más altas para potenciarla. Estaba ubicada en un lugar privilegiado en el centro peninsular en las comunicaciones entre el este y el oeste, así como del sur con el norte. La ciudad bajaría al valle, allá donde se juntan las aguas del río Henares con las del arroyo Camarmilla, en parte por la creencia romana de que un dios fluvial habitaba allí, e instalaron una fuente de la salud, hoy en un entorno deteriorado por la prostitución y las drogas, detrás de un polígono industrial y fuera de los planes de recuperación arqueológica de momento. Entre las creencias de la existencia de ese dios, junto a la creencia en ninfas del río y la diosa Diana, de la que la Casa de Hipolitus tuvo una estatuilla, la ciudad mantuvo el antiguo origen de la ciudad en lo alto del Cerro del Viso como un barrio fuera de la ciudad, para gente de posición elevada y con edificios de ocio, mientras que la ciudad en sí empezó a levantarse de nuevo de manera mayor y recogiendo en sus funciones la política administrativa, al contener en sí una basílica y palacio de gobierno con su posible archivo, una casa de alto cargo (la Casa de los Grifos), dos termas públicas, una cisterna de agua, un edificio de adivinos del futuro, otro ligado a la vida castrense, una escuela para jóvenes que aprendían a hacer mosaicos (Casa de Hipólito), etcétera. También este foco comenzó en el siglo I a.C.. Un terremoto a comienzos del siglo V después de Cristo provocó que se hicieran muchas modificaciones urbanas, pero la ciudad siguió habitada y en activo incluso tras el derrumbe del Imperio Romano en el 476. A pesar de que durante época visigoda entró en declive profundo, su despoblación no se produjo hasta la entrada de los musulmanes en el año 711, aunque hay algunas evidencias arqueológicas y testimoniales que parecen indicar que jamás fue despoblada del todo y que siempre hubo gente viviendo en el entorno de Alcalá de Henares. Así por ejemplo, desde aquel siglo V, aún en época romana, la vida de la ciudad se había ido trasladando poco a poco al Campo Laudable, actual entorno de la Plaza de los Santos Niños. En ese lugar y cercanos se asentaron también parte de la población en época visigoda y en ese territorio tenemos ecos musulmanes, pensemos que es ahí mismo donde los musulmanes también asientan su qun, la fortaleza que dará lugar siglos después a las murallas del Palacio Arzobispal.

El libro recoge todos los conocimientos que tenemos de Complutum, de la Alcalá romana, y les hace una puesta al día revisando, corrigiendo y ampliando a la vista de los muchos e importantes avances arqueológicos habidos entre 2011 y 2021. Nos fuerza a actualizarnos y replantearnos nuestra Historia romana, dejando abiertas aún muchas preguntas sobre ese lejano pasado histórico cuyas respuestas puede que nos den sorpresas en el futuro, si se llegan a conocer algún día. 

El ayuntamiento de Alcalá de Henares estaba especialmente interesado en colaborar con la Universidad de Alcalá y sus Departamentos de Historia Antigua y Arqueología, y CIL II. Destacan las doctoras Elena Gimeno y Margarita Vallejo en esta nueva segunda serie de guías arqueológicas, con un especial interés por recuperar el patrimonio histórico y mejorar el conocimiento que tenemos del pasado. En esos intentos también están gente como Alenjadro Díez, también catedrático. 

El libro fue escrito conjuntamente por los catedráticos de Historia Antigua Sebastián Rascón Marqués y Ana Lucía Sánchez Montes, si bien en un principio contaba con Joaquín Gómez-Pantoja, cuya muerte le limita a la escritura directa de uno de los capítulos y el tutelaje del resto en el tiempo que pudo. El libro le ha sido dedicado por ello. Gómez-Pantoja, que fuera profesor mío de Historia de Roma durante mis años universitarios, fue colaborador altruista en numerosas investigaciones dedicadas a Complutum desde la década de 1990. Estaba especializado en ello. Fue por ello recordado en la presentación que el ayuntamiento hizo del libro. Sebastián Rascón es el arqueólogo que dirige desde hace unos años los avances arqueológicos que se van produciendo en Complutum, por lo que es un autor de primera mano que, además, es fácilmente localizable de manera habitual en las ruinas de la ciudad cuando se va de visita allí. Mientras que Ana Lucía Sánchez aporta todo un conocimiento actualizado de los más importantes avances sobre la cultura antigua y su Historia, cosa que se hace necesario dado que lo que Complutum va arrojando a la luz nos obliga a estar pendiente de esos avances y novedades. Pensemos por ejemplo que desde el año pasado, 2020, las nuevas excavaciones en Pompeya, Italia, nos está replanteando muchas cosas que habíamos dado por hecho y no estaban del todo ciertas. Pensemos que Complutum es de los pocos sitios del Imperio Romano, junto a Pompeya, que ha conservado pinturas en fresco, en la Casa de los Grifos, y eso nos da información variada sobre el arte y sobre las clases dominantes, entre otras cosas. 

El libro, sin duda, es uno de los imprescindibles en la renovación de la Historia alcalaína que en los últimos años avanza y nos va descubrimiento cosas cada vez en mayor número y que nos hace replantearnos varios de los tópicos existentes y a menudo eliminarlo para hablar cada vez un poco más ajustado a lo que debió ocurrir realmente. 


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 12 de septiembre de 2021

Con buena pluma

Título: Con buena pluma.
Autor: Theo Acedo.
Editorial: Domiduca.
Año de publicación:
2021 (1ª edición).
Género: Artículos; Ensayo.
ISBN: 978-84-121308-5-0

 

A Theófilo Acedo Díaz, Theo Acedo, ya le conocemos en estas notas. Incluso aportamos algo más de él en la reseña del libro Poesía fin de siglo, de Luis de Blas. Articulista y ensayista de varias revistas y periódicos de Alcalá de Henares, promulgador de lo extremeño, conocedor de lo musical y del cine, su actividad es una actividad latente dentro de los ensayos de corte cultural en esa prensa complutense actual y de las últimas décadas. Comenzó a publicar libros en 1991, de manera autopublicada. Habló sobre Villarta de lo Montes, de su Historia y su Arte, del Séptimo Arte, el cine, y tiene libros como Para que lo sepas, El Puente mudejar de Villarta de los Montes o Cómplices de Séptimo Arte. Sin embargo, Theo Acedo viene haciendo una labor cultural en Alcalá de Henares desde la década de 1980 a través de la Casa de Extremadura y publicaciones que ha lanzado desde allí, pero también a través de prensa, como se ha dicho. Precisamente este año la editorial y librería Domiduca le ha editado su libro más reciente este mismo año, 2021, Con buena pluma. Un libro de cubiertas rojas que enmarcan una fotografía de la estatua de Cervantes que preside la Plaza de Cervantes, la cual, evidentemente, sujeta una pluma de escribir de las del siglo XVI.  Va indicando el carácter complutense y literario de lo que se nos va a presentar. No se trata de una novela, ni de relatos, ni poemas. Se trata ni más ni menos que de una compilación de sus artículos periodísticos y ensayos que ha publicado en la prensa local desde 1988. 

No compila lo que ha publicado en todo tipo de publicaciones de la ciudad, si no que se centra en lo que ha venido publicando y sigue publicando en el semanario Puerta de Madrid. En esos artículos fundamentalmente ha solido tratar temas culturales concretos y repasa la cultura de Alcalá en general, tanto la más conocida históricamente, como la de los personajes conocidos a nivel local más recientes. 

Theo Acedo invita a leer en desorden el libro, aunque recomienda su lectura por orden cronológico, pues ha publicado los artículos por estricto orden cronológico de publicación en su día, a pesar de esa recomendación de lectura aleatoria. Lo que nos viene a decir es que no afecta para entenderlo que no se lea de manera ordenada y que casi se podría leer como un libro de consulta. Evidentemente la lectura en orden cronológico nos lleva a conocer progresivamente un poco la evolución de algunos aspectos y percepciones de pequeños acontecimientos en la ciudad desde ese 1988 a la actualidad, aunque desde la visión de Theo Acedo.

Quizá es algo localista, pero hay que tener en cuenta que se trata de artículos para prensa local. Puede ser útil para un estudio, o un comienzo de estudio, de este tipo de artículos en la ciudad entre finales del siglo XX y comienzos del XXI. Puede que los temas que tocase en cada momento no coincidiese en su día con otras percepciones o puntos de interés de otros ciudadanos, o que se centrase en aspectos ya visitados o de personajes que formaban núcleos férreos de la cultura local, aunque hubiera más personas y personajes en esos momentos, pero es precisamente ahí donde reside el interés de esta obra, pues nos ayuda a entrar en una forma de concebir la ciudad y de construirla también un poco desde dentro de sí misma. No obstante, por ejemplo, hay que recordar la reseña mencionada sobre el libro de Luis de Blas. Es gracias a varios artículos que le dedicó Theo Acedo que conocemos algunos detalles de Luis de Blas que de otro modo hubieran quedado perdidos dentro de lo íntimo de sus más allegados, como pueda ser por ejemplo la colaboración que Theo Acedo y Luis de Blas tuvieron para potenciar literatura extremeña en Alcalá o su amor a la música.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

lunes, 6 de septiembre de 2021

Buscador infatigable

Título: Buscador infatigable.
Autor: Antonio González Sánchez.
Editorial: Notting Hill.
Año de publicación:
2021 (1ª edición; prólogo de Virginia Valdominos).
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-123851-0-6

 

Uno de los poetas actuales de Alcalá de Henares es también, y quizá más prolífico en ella, un artista plástico, pintor, llamado Antonio González Sánchez. Este año 2021 ha publicado su primer (y que yo sepa: único) libro de poesía. Se llama la obra Buscador infatigable. Lo ha hecho además a través de una nueva editorial alcalaína, Notting Hill. Ya hemos hablado de Notting Hill en otras ocasiones, pero en esas ocasiones no era aún editorial, sino una librería ubicada en la Plaza de los Santos Niños, donde además se realizaban actos literarios y culturales en general. Así por ejemplo, muy ligado a Notting Hill está el poeta Enrique Rodríguez Romera, o la cuenta cuentos Zia Mei y la poetisa Maribel Domínguez, por poner ejemplos. Con el año de la pandemia, 2020, esta librería y espacio cultural terminó cerrando por falta de ventas ante el confinamiento que hubo y las restricciones anti Covid-19 posteriores. Sin embargo abrieron sus puertas de nuevo en un local mucho más grande en el centro comercial Los Pinos, en el barrio del Parque de los Pinos, cerca del cementerio viejo, al lado norte de la ciudad, pasando las vías del tren. Ya no son librería, sino que es una asociación cultural y ahora también editan libros, por tanto: también editorial. De todos modos, en ese espacio aún se pueden encontrar libros disponibles de varias de las personas que allí acuden y se sienten ligadas. No obstante, Notting Hill, en sus dos etapas, están unidos íntimamente con la Asociación de Escritores de Madrid, en la cual hay gente como Mariana Romero-Nieva o José Carlos Peña, por seguir poniendo ejemplos. Los regentes de Notting Hill es una pareja compuesta por el también escritor Luis María Compés y Vanessa. En este espacio se han podido ver ya obras de teatro, recitales de poesía, cuentacuentos, conciertos acústicos y presentaciones de libros. Como sea, hoy estamos ante el que creo que es el primer libro editado por ellos, aunque puedo equivocarme y ser uno de los primeros y no el primero. Por ello mismo, cuenta en la contraportada con unas palabras de Luis Mª Compés a modo de pequeña reseña del libro y del autor. No obstante, Antonio González es otra de las personas ligadas a las actividades de Nottting Hill como espacio cultural.

El libro ha sido editado en tapa blanda solapada, con fondo blanco y una cubierta que muestra precisamente uno de los cuadros del autor. Dos caras opuestas a modo de Géminis que son separadas por unas manos abriendo un espacio ojival por el que asoma un bosque envuelto en unas tonalidades cálidas que, personalmente, me hacen pensar que está en llamas, y bajo él, la palabra "Antogos". Junto al ejemplar se incluye un marcapáginas con un detalle de la portada. Cuenta con un prólogo de Virginia Valdominos, poeta y psicoanalista que pertenece a la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, el cual también se dedica a la poesía y tiene revista propia en Alcalá de Henares.

Antonio González nació en Cáceres, pero reside en Alcalá de Henares. Su actividad principal, como ya se ha dicho, son las artes plásticas. Sus obras han sido premiadas en certámenes de varias localidades españolas. Entre esos premios destaca el del I Salón de Primavera de Pintura Realista de Madrid. Quizá por esta misma trayectoria, es ineludible que el autor haya incluido entre los poemas varias ilustraciones creadas por él, las cuales se reproducen a color. 

El poemario incluye un poema que da título al libro mismo, quizá porque el autor lo quiso destacar al ser ese poema ganador del segundo premio del IX Certamen de Poesía Ateneo Arroyo de la Luz 2019, celebrado en Cáceres, su ciudad natal.

Se trata de un poemario sencillo y claro que no busca grandes complicaciones ni versos alambicados. El autor habla muy sinceramente desde dentro de sí, de una manera humilde. Quizá el mayor valor sea precisamente ese sabor que deja de arrebato de sinceridad, casi a modo de confesiones del poeta sobre lo que ocurre en su mundo interior. El autor, en todo caso, define su libro en la propia cubierta al escribir bajo el título "poemas para un ratino de relax".

Se trata efectivamente de una búsqueda, de una búsqueda de la amada, que no es otra que la creación misma, el Arte, ya sea en pintura o en poesía. Una búsqueda del reconocimiento de la misma. Por supuesto hay amadas mujer, pero la búsqueda estriba en la búsqueda de la belleza y en su perfecta expresión y que esta sea reconocida. Una búsqueda que se le escapa de manera constante y que, cuando se acerca a ella, se le va de entre las manos, se desvanece, lo que fuerza al poeta y pintor a seguir siempre en la pista y en la búsqueda, en la persecución, de esa amada, quizá musa huidiza y espectadores de la obra que se haya de alcanzar.

Es un poemario claro cuyos poemas tienden a ir directamente a lo concreto. No tiende a rodear ni a sugerir. Lanza el mensaje que nos da en cada composición sin esperar dar vueltas sobre la idea. Es en eso francamente llano y sencillo al modo del extremeño y del manchego que tenemos en mente en las formas de ser que le hemos otorgado los españoles a cada español en su geografía del mapa. Es por eso, también, que Antonio González nos resulta un poeta sincero con su poesía y consigo mismo, así quiere darlo a conocer al lector.

Pero hay también poemas que nos rebelan cierta rebeldía ante una realidad que parece cerrada, cuando nosotros en realidad aspiramos a su cambio, a la búsqueda de una mejora. Podría entenderse que roza la poesía social, pero no estoy tan seguro de que se pueda decir tal cosa, ya que en muchas ocasiones es el yo interior del individuo en una lucha natural contra un mundo que nos obliga a ir en direcciones que no siempre coinciden con las verdaderas direcciones por las que quisiéramos cursar nuestras vidas. Los rumbos son en ese momento objeto de confrontación personal con uno mismo y el mundo. Hay un relativo existencialismo en ese sentido, pero también habla del desempleo y de la frustración ante el no reconocimiento. Hay busca, pero también hay diversos episodios de frustración y de esfuerzos contra la falta de reconocimiento. Aparenta cierta amargura por las decepciones artísticas al no alcanzar el reconocimiento deseado.


(...)
Nadie perdonarte puede
mientras la injusticia rueda
aplastando a los artistas.
(...)

El verso del autor suele ser corto en poemas largos. Es un verso sencillo y fácilmente asumible. En otro poema podemos observar mejor todo lo dicho en el siguiente fragmento:


(...)
Solo quieren que haga lo que les place,
sin importar nada mis devaneos
se atreven a apostar un desenlace.
(...)


Sirva de ejemplo de su poesía, para que valore el lector por sí, el siguiente poema, "Buscándote":
 

Buscándote me perdí
Tras el crepúsculo de la tarde,
buscándote la noche cayó sobre mí.
La Estrella Polar fue mi única guía
a ella perseguí en la oscuridad
hasta caer derrumbado sobre la hierba.
Esperaba un nuevo día.
Tu imagen iluminaba
la luz de mi camino.
A mi lado vigilabas mis sueños
enseguida te hiciste dueña de ellos.
Y al despertar un nuevo día
tan volviste tan exigente
que congelaste mi pasión.
Tus gritos cegaron mis ojos,
se esfumaron los sueños
de un futuro y un destino juntos.
La alegría se convirtió en tristeza.
Se hizo imposible el seguirte,
me obligaste a irme de tu lado
y te fuiste corriendo.
Al momento... ¡Desapareciste!

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".