Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Las notas de los cíclopes libreros son reseñas de libros de autores, editoriales, editores, personajes o tramas que sean de o tengan que ver con Alcalá de Henares. Da igual de qué época sea la obra. Tú puedes ser uno de los cíclopes. Si quieres escribir una de las reseñas, mándamela. No se publicarán reseñas de libros ya reseñados, tienes el espacio comentarios. No queremos reseñas comerciales.
viernes, 13 de marzo de 2026
La frontera azul
sábado, 7 de marzo de 2026
Doña María Isidra Quintina de Guzmán y de la Cerda, "Doctora de Alcalá". Biografía
Título: Doña María Isidra Quintina de Guzmán y de la Cerda, "Doctora de Alcalá". Biografía.
Autora: María Jesús Vázquez Madruga.
Editor: Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación: 1999 (1ª edición; palabras introductorias del ayuntamiento).
Colección: Premio de Investigación Isidra de Guzmán.
Nº de volumen en la colección: 8.
Género: Biografía.
ISBN: 978-84-87914-36-2
Como sea, en 1998 ganó la convocatoria María Jesús Vázquez Madruga por su investigación Doña María Isidra Quintina de Guzmán y de la Cerda, "Doctora de Alcalá". Biografía. Fue publicada en 1999 como octava obra ganadora de los Premios de Investigación Isidra de Guzmán, siendo ya alcalde Bartolomé González (Partido Popular, PP). Se hizo una edición sencilla, en tapa blanda con fondo blanco que recogía un grabado con retrato de Isidra de Guzmán al doctorarse con 18 años de edad.
La autora había destacado en mayúscula la palabra "biografía" en el título porque incluso justo al final del siglo XX aún no había apenas biografías ni estudios de Isidra de Guzmán, siendo incluso la ciudad de Alcalá la que más hace por su memoria. Hoy día, en este 2026, a 8 de marzo, Día de la Mujer, se invita a Vázquez Madruga a hablar sobre Isidra de Guzmán, a sabiendas en la ciudad de esta biografía que escribió, pues incluso en lo que va de siglo XXI sigue habiendo escasez de interés por su biografiada.
Ya hablamos de la biografía de Isidra de Guzmán cuando tratamos de su obra Oración del género eucarístico (1785). Añadamos en torno a ello tan sólo la aportación tan importante de María Jesús Vázquez para promoverla y darla a conocer. No sólo con ese libro de 1999, también lo hizo en un capítulo de Mujeres en Alcalá de Henares, un paseo por su historia (2017). En esa búsqueda del reconocimiento del papel de la mujer en la Historia, la autora también escribió Compluti feminae (2009), sobre la interpretación que hace del papel de la mujer en la antigua Compluto, a raíz de lo que arqueológicamente se ha podido descubrir y en contraste con el conocimiento histórico de la mujer en el Antiguo Imperio Romano.
Otras obras de Vázquez Madruga han sido Archivo y patrimonio de la Iglesia Colegial de San Justo y Pastor de Alcalá de Henares en 1493 (1993), Torrejón de Ardoz, una pequeña historia (1993) y Alcalá de las tres culturas (2003).
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
viernes, 27 de febrero de 2026
Cuaderno del que calla
Martínez Morán lleva ya un tiempo largo tendiendo a la poesía breve, con este poemario llega a su máxima expresión dentro de su obra hasta la fecha, puede que la siguiente obra siga o no este sentido. Algunos poemas llegan incluso a ser un sólo verso, a veces dos. Esos versos pueden hacernos pensar en si caen o rozan el aforismo.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
viernes, 20 de febrero de 2026
Alcalá de Henares en 1654
Autores: Manuel Moncayo Molina (poema); Javier Rivera (coordinador) y Macarena Moralejo, Vicente Sánchez Moltó y Francisco Peña (análisis).
Género: Poesía; Historia; Biografía; Literatura; Ensayo.
ISBN: 978-84-10432-23-9
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
sábado, 14 de febrero de 2026
Relatos de-mentes
Autora: Jaime Piñeiro (textos); Alba Rodrigo -Nahlax- (ilustraciones).
Género: Relatos breves de ficción.
ISBN: 979-13-7008-874-3
sábado, 7 de febrero de 2026
Ludivina
Título: Ludivina.
Autor: Esteban Azaña Catarinéu.
Editor: Esteban Azaña [autoedición].
Imprenta: La Cuna de Cervantes.
Año de publicación:
1879 (1ª edición).
Género: Novela.
Pensemos primero que la familia Azaña, ampliamente instalada en Alcalá desde el siglo XVIII como terratenientes agricultores, escribanos, algún cargo judicial y políticos (aunque el hijo de Esteban, Manuel, aparte de político saldrá escritor), era una de las primeras familias liberales y lo seguían siendo, y habían emparentado con los Catarineu, una familia catalana también liberal que tenía una fábrica de jabón exitosa en Alcalá. Por lo que los Azaña también eran empresarios con diversos negocios, algunos fracasados. Eran una familia muy comprometida con ese liberalismo desde el origen y tendente al ala izquierda burguesa (no socialista, aunque Manuel llegara a hacer alianza y amistad con los socialistas). El padre de Esteban, Gregorio, era republicano y había apoyado a la Primera República recientemente extinta en enero de 1874. Y precisamente del periodo de la abdicación de Isabel II en 1868 al golpe de Estado que restaura la monarquía en la familia Borbón en 1874 vienen una serie de conflictos entre los que figuran la Tercera Guerra Carlista, ya que la opción ultramontana del carlismo (esto es: ultracatólicos, ultranacionalistas, monárquicos absolutistas y lo que se diría extrema derecha) ni reconocieron el gobierno de Prim, ni el reinado de Amadeo I de Saboya, ni la Primera República, ni que Alfonso XII de Borbón fuera el nuevo rey, regresado a España en 1875. Terminada esa guerra con la derrota del carlismo en 1874 y restaurado Alfonso XII en el trono, Esteban Azaña se incorpora a la política municipal de la ciudad como concejal, primero. Puede que fuese entonces cuando comenzara a idear su novela, acabada en 1877 y publicada en 1879, pues en ella se deslizan numerosas referencias geográficas y humanas que dan pistas de que la ciudad donde se desarrolla el argumento sea la propia Alcalá transformada o disfrazada de otro lugar. La pasada guerra carlista tendrá su peso argumental en este relato.
Básicamente Ludivina, hija de una familia liberal, se enamora de Arturo, un carlista. Hasta ahí nos podría recordar obras de amores imposibles por los ideales de su familia los cuales son enemigos declarados, véase por ejemplo Romeo y Julieta (1597), de William Shakespeare. Todo es más complicado y truculento. Consuman en acto sexual su enamoramiento... para descubrir un secreto que no sabían: son hermanos. Habían sido separados y se les había ocultado, pero son hermanos. Podríamos incluso intuir una metáfora de las dos Españas enfrentadas, que en realidad vienen de una misma España y se necesitan y complementan, pero aún pudiendo pensar en ello, parece que el autor apuntaba a otro lado, al costumbrista. Este amor se da en una ciudad pequeña de provincias que ni siquiera es capital provincial, lo que de por sí recuerda a Alcalá de Henares en esas fechas. Esto hace que lo que se dibuje sea una sociedad donde este amor se ve envuelto en medio de rumores, calumnias y hasta maldades contra ellos, primeros ignorantes de que son hermanos. Y todo esto en medio de un clima enrarecido entre liberales y carlistas, recordemos la cercanía en fechas del final de la Tercera Guerra Carlista, que no deja de ser una guerra civil.
Cuando Esteban Azaña publica el libro ya era alcalde, como se ha dicho, y ya tenía por entonces como enemigos a los conservadores y ultracatólicos de la ciudad, además de manera muy declarada y abierta. Uno de los periódicos locales llegará a publicar diariamente contra él sobrepasando de lo político a lo personal incluso con difamaciones, lo que provocó que, aún creyendo en la libertad de prensa, tomara medidas legales como alcalde que forzaron el cierre de dicho periódico. Por tanto el ambiente de la novela puede estar recogiendo o expresando de algún modo sus propias experiencias vitales en su vida social y pública dentro de lo que no dejaba de ser una pequeña ciudad. Parte de estas rivalidades seguirán en 1882-1884 cuando publique su Historia de Alcalá. Aparte de lo comentado en estas notas, ya por entonces se le acusó de rebajar los actos de las milicias liberales en el periodo de 1820-1823, en las que estuvo su familia, o de los actos de los liberales en 1868-1874.
En la novela se recoge un episodio similar al de la propia vida de Esteban Azaña, una boda "in articulo mortis", o en castellano: matrimonio contraído con alguien a punto de morir. Esteban Azaña fue obligado por su madre a casarse con Josefa Díaz Gallo, una joven a punto de morir, porque la madre no quería que los hijos de esta quedaran huérfanos desamparados de padre y madre. Esteban se casó a la fuerza de las circunstancias por su madre. Sin embargo, siendo una familia importante de la ciudad, el motivo de la boda oficial no era este, sino uno más corriente y normal, asumible para las costumbres convencionales de la sociedad del momento. Al enviudar, poco después, Esteban entabló una relación con Concepción Catarineu Pujals, que se transformó en su segunda esposa y con la que formó su propia familia, de la que nació Manuel Azaña. Félix Díaz Gallo, hermano de Josefa y que ejerció de tío de Manuel (el cual le tuvo bastante cariño, parece ser) protestó en los tribunales demandando a Esteban ya que su hermana no estaba de acuerdo con el legado que iba a pasar a esa segunda esposa. El proceso fue muy largo y costoso en lo económico, pero se solucionó con el pago de una pensión vitalicia a los herederos de Josefa. Esta situación hacía que la vida de Esteban no sólo se viera afectada de maledicencias políticas, tal vez también de clase social, sino también de rumores malintencionados en lo que afectaba a su vida íntima, privada y personal. Y todo ello está de algún modo en Ludivina. El episodio de su boda lo narró décadas más tarde el dramaturgo y poeta Rivas Cherif, cuñado de Manuel Azaña.
Así que en cierto modo la novela habla de esa asfixia social de las rígidas morales burguesas que luego en lo privado se saltaban su rigidez. Hay ahí un cierto anhelo de romper sus propios corsés creados por ellos mismos. No es algo único de España, en Reino Unido esto se traducía en lo que se llamó la moral victoriana, por coincidir con el reinado de la Reina Victoria. Sí que es cierto que en España esta moral también es heredera del sentido de la honra y el honor tan reclamados desde el siglo XVI y de un pensamiento ultracatólico, como el de los carlistas, pero no sólo ellos, que quizá cuajó en los entornos más rurales y tienen su reflejo en las ciudades, especialmente de provincias. Pero también es verdad que la década de 1870 en España no deja de ser convulsa, pues también existió la represión a republicanos y socialistas en los primeros años de la Restauración, y la novela de Esteban no deja de estar escrita en esos años, siendo su padre republicano y él liberal. Lo político se mezcla aquí con lo que unos y otros consideraban o no moral y éticamente aceptable. Quizá nosotros en pleno siglo XXI hemos heredado algo de esto, aunque con claves más de nuestra propia época.
domingo, 1 de febrero de 2026
La democracia de abajo a arriba. La rebelión cantonal en la Historia de España
Autor: Julián Vadillo.
Editorial: Almuzara.
Género: Historia.
ISBN: 978-84-10528-45-1
Vadillo aceptó la propuesta de Almuzara aguijoneado por algunos puntos de vista del anterior libro de 2023 que, escritos por sus colaboradores, necesitaba matizar, así como tras oír un programa de radio que combina Historia y humor que trataba la Primera República y los cantones con todos los tópicos de caos que le adjudicó la derecha desde la dictadura de Serrano y más especialmente desde Cánovas del Castillo en adelante. Como afirma el autor, la Primera República no fue algo sobrevenido de la nada, ni algo improvisado. Ya desde la década de 1820 aparecen republicanos en España, si bien es desde la década de 1850-1860 cuando empiezan a crecer cada vez más, y que, unida esta tendencia a las ideas socialistas, hará que para el Sexenio Revolucionario iniciado en 1868 exista una amplia mayoría de diputados republicanos que tras la abdicación de Amadeo I de Saboya en febrero de 1873 hagan que se apruebe de manera total la proclamación de la República. Aparte, desde aquella década de 1850 habían comenzado en España numerosas sociedades y asociaciones que expandían las ideas republicanas y trataba de educar y dar a ver a los ciudadanos sus derechos y las posibilidades que les daría un nuevo sistema que diera igualdad en muchas de las cuestiones sociales, laborales e, incluso, sexuales, dentro de las mentalidades del siglo XIX.
La rebelión cantonal fue prologado por Eduardo Higueras, profesor de la Universidad Nacional Española a Distancia (UNED) y especialista en el movimiento republicano español en el siglo XIX. Julián Vadillo dice en sus palabras introductorias que el texto original fue leído y repasado por el mismo. Así también contó con asesoramiento del profesor en Historia Juan Pablo Calero Delso, igualmente especialista en movimiento obrero, con quien dice que tuvo diversas conversaciones que le fueron útiles para el resultado final. Precisamente la mayoría de las imágenes contenidos en la obra son de los archivos personales tanto de Calero Delso como de Vadillo. Y fue Calero Delso quien estuvo en la presentación del libro junto a Vadillo en Alcalá de Henares, a la vez que el presidente de la Asociación para la Recuperacón de la Memoria Histórica en Alcalá de Henares.
La Primera República, ocurrida entre 1873 y 1874 con una duración aproximada de un año, ha sido denostada prácticamente desde su origen. Se ha pretendido presentarla como un acontecimiento político improvisado, llena de caos y desorden. Ya se ha indicado que en realidad la opción republicana fue creciendo entre los españoles a mediado del reinado de Isabel II. Se había ido fomentando una cultura democrática republicana que lentamente iba adquiriendo representantes políticos. Cuando Isabel II abandona España en 1868 estas opciones adquieren más fuerza mientras el general Prim trata de encontrar un candidato idóneo para ser nuevo Rey de España. Esto entronca por un lado con los intereses internacionales de otros países europeos, y por otro lado con la introducción de los ideales de las corrientes de pensamiento obrero, en las diferentes vertientes socialistas que a grandes rasgos estaban en su mayoría divididas entre comunistas seguidores de Marx y anarquistas seguidores de Proudhon pero, a esas alturas, más cercanos a Bakunin. Las ideas y conflictos de la Primera Internaconal llegaran a España, y con ellas las ideas anarquistas y socialistas, que en algunos puntos coinciden con las ideas republicanas. A todo esto se produce la Comuna de París de 1871, y muchos comuneros de París huirán a España de su represión en Francia. Estos influirán en los ideales de federación y de lo que serán los cantones. Por lo que la cuestión española está plenamente afectada de los acontecimientos internacionales, toda vez que otros lugares del mundo se afectaban igualmente de algunas de las cuestiones por las que se ha denigrado a la Primera República Española, como pueda ser la guerra civil y el abolicionismo en Estados Unidos, diferentes gobiernos breves en Francia y cambios de régimen, el intervencionismo militar en el gobierno en Alemania, las corrientes socialistas en Italia, etcétera.
Prim fue asesinado y fue nombrado Amadeo I de Saboya rey de España, el cual sufrió diversos atentandos y una imposibilidad de gobierno por las posturas irreconciliables de los políticos, incluidos, y principalmente, los propios monárquicos. Esto hizo aumentar la opción republicana y su número de representantes elegidos electoralmente cuando en febrero de 1873 se proclamó la República tras la abdicación de Amadeo I. El nuevo gobierno, con Zorrilla de presidente ocasional inmediatamente sustituido por Figueras, heredaba de la etapa anterior una guerra civil con los monárquicos carlistas y otra guerra de tintes independentistas en Cuba y rebeliones en Filipinas, así como roces tensos con Estados Unidos por su apoyo a los independentistas cubanos. Así pues, como indica Vadillo, buena parte del caos adjudicado a la República venía en realidad de la etapa monárquica anterior mal resuelta desde finales del gobierno de Isabel II. Figueras, en todo caso, afrontó la crisis económica derivada de lo anteriormente dicho y el intento de proclamación de Cataluña como Estado, al interpretar las ideas federales de ese modo, cosa que se evitó disolviendo el ejército en Cataluña. Le sucedió Pi i Margall, quien era el que más peso intelectual tenía en las ideas republicanas, influido por el anarquista Proudhon, sin ser él anarquista, y desarrollando lo que era las ideas federales de organización del Estado, desde abajo (la familia, los municipios) hacia arriba (las provincias, las diputaciones, el gobierno central). Pero a la vez había otras figuras importantes en la política de entonces, como Barcia, que también entendía la federación aún más allá de Pi i Margall, pues mientras el presidente entendía la dirección desde el gobierno central, Barcia entendía que este debía ser sólo coordinador de las decisiones que se tomaran desde las bases de la organización del sistema. A la vez aumentaban las ideas socialistas (ya marxistas o anarquitas) que aunque coincidían en la República como sistema más apto para lograr políticas favorables a los obreros o a alcanzar sus objetivos de revolución social. Los exiliados franceses de la Comuna de París influyeron en los republicanos federales más radicales, así como las personas de las diferentes corrientes socialistas (por cierto que Pi i Margall coincidía mucho en estas corrientes, por lo que inició varias políticas favorables al mundo obrero). Así es como en el verano comenzaron a proclamarse los cantones por la geografía española, no como actos de independencia, sino como intento de crear una federación española al estilo de la de Suiza, la alemana, la estadounidense y otras.
Pi i Margall dimitió por ser contrario a la extrema dureza de la represión contra cantonalistas, a pesar de que él hubo de recurrir a militares monárquicos para hacer frente a varios cantones. Militares como Pavía o Martínez Campos. Le sucedió Nicolás Salmerón, que dimitió apenas algo más de un mes después por negarse a firmar penas de muerte. La guerra cantonalista se unía así a las otras guerras. Pasó a ser presidente Emilio Castelar, que ante la fuerte división política que hacía imposible llegar a aprobar leyes en el Parlamento porque el número de diputados de unos y otros lo impedía a la hora de votar a favor algo, gobernó principalmente por decreto y optó por la dura represión a los cantones que quedaban, en especial Cartagena, Alicante y Cádiz, aunque había otros. Su gobierno acabará a comienzos de 1874 con un golpe de Estado del general Serrano que no proclamará la monarquía, sino que seguirá la República en forma de gobierno de dictadura. Serrano reprimió a unos y a otros, incluidos los republicanos federales, que fueron interpretados como separatistas en lugar de personas cuya idea de España era una organización de gobiernos territoriales que juntos formaban el central. Sea como sea, otro golpe de Estado, el de Martínez Campos, acabaría todo esto y proclamaría la monarquía en la figura de Alfonso XII de Borbón, principalmente apoyado por el conservador Cánovas de Castillo, que ideo una monarquía parlamentaria cuyas elecciones resultaron ser bastante alteradas para garantizar un turno de los tiempos políticos entre derecha e izquierda según conviniera, siendo la izquierda representada por Sagasta, el cual era monárquico. La represión contra los republicanos fue alta en un principio, y sobre todo contra los cantonalistas, federales y las diversas corrientes del socialismo, socialismo que, por otra parte, contenía en sí las corrientes feministas más aceptadas en España por las mujeres, a diferencia de los movimientos sufragistas de otros países, aún cuando hubo sufragistas en España.
Fue Serrano primero, y Cánovas del Castillo casi enseguida tras él, quienes desarrollaron la idea de la República como caos, y la de España como lugar imposible de buen gobierno si no se hacía desde un gobierno central lleno de fuerza. La Iglesia se posicionó en estas ideas, toda vez que la República había apoyado la libertad de culto y de credo, así como intentó crear escuelas públicas al margen de la Iglesia y proclamó la separación entre Estado e Iglesia. La monarquía de Alfonso XII actuó todo lo contrario en motivos religiosos. El intelectual Menéndez Pelayo, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX contribuirá más en fomentar estas ideas. Es en ese comienzo del siglo XX que muchas ideas republicanas confluirán con algunas de las socialistas, y al revés, así como la idea de federación cuajará tanto entre republicanos como en socialistas. De la etapa federal republicana evolucionará el regionalismo y las ideas de autonomías. Ideas que más adelante, en el último cuarto del siglo XX, dará la idea de España de las Comunidades Autónomas, en la que hoy por hoy vivimos sin que ello suponga ni ruptura de España, ni caos, ni desorden. Sea como sea, la Dictadura de Primo de Rivera en la década de 1920 justificará su gobierno de fuerza precisamente como falsa idea de orden frente al caos que, según ellos, supone, dar la oportunidad de voto de los españoles en las cuestiones que consideraron fundamentales.
Sólo la Segunda República de la década de 1930 tratará de restaurar la memoria de la Primera República poniendo en valor algunas de sus aportaciones más positivas para la democracia, como por ejemplo la igualdad entre mujeres y hombres, las leyes de derechos laborales, el abolicionismo de la esclavitud, la eliminación de formas de gobierno coloniales, el regionalismo como heredero de la federación, la libertad de prensa y de expresión, la educación laica, el sufragio, la separación entre Iglesia y Estado, entre otras. La guerra civil y la dictadura del general Franco hasta 1975 acabará con todo esto y volverá a la idea de la República y el sufragio para elegir gobiernos como algo dañino y perjudicial para España, así como la idea de regionalismo como algo equivalente a independentismo y ruptura. Aunque con la Transición democrática de la segunda mitad de los años 1970 se comenzó a recuperar la memoria de la Segunda República, de la que la nueva monarquía parlamentaria acogería mucho de su forma de ser, pero sin mencionarlo de manera explícita, hurtando en los cursos escolares de las décadas de 1980 y 1990 su enseñanza, por falta de tiempo escolar, pues sí estaba en los temarios educativos, un siglo casi entero de educar a la gente en la idea de una Primera República como caos y desorden hizo que esa idea siguiera vigente incluso entre las personas de mentalidad de izquierdas y republicanos en general. Sólo en los últimos años se comienza a analizar ese periodo de un modo más ajustado a la realidad, aún sin negar todos los conflictos abiertos de la época, muchos heredados de la etapa monárquica precedente, como se ha dicho. Vadillo da un paso en este sentido con este libro.
Los cantones fueron una experiencia de democracia directa y asociacionismo que, en alguna ocasión coincidió con ideas socialistas y con ideas que posteriormente serían parte del regionalismo. No planteaban el desmembramiento de España, como se ha afirmado desde su final, sino una organización del Estado nueva donde la importancia fuera de los municipios al gobierno central y no del gobierno central a los municipios. Los votos en asambleas que abarcaran cada vez territorios mayores serían los que hicieran que el gobierno se hiciera gestor y no tanto director. Sería lo que remotamente, se insiste, ha evolucionado a las ideas de provincias, en algún caso diputación, comunidades autónomas y gobierno central.
Fue en los cantones donde se debatió el final de la esclavitud, el trato a los territorios de ultramar como lugares en igualdad al resto de España, y no con leyes que puedan ser coloniales, se debatió sobre la igualdad de sexos y se dio voz política a la mujer, se hablaron de derechos laborales como los de trabajar sólo ocho horas al día, regular el trabajo de niños y mujeres o tener derecho a pensiones, se habló de la educación obligatoria para todos y también de la separación Iglesia-Estado, del derecho a la libertad de expresión y, en fin, otra serie de cosas que hoy por hoy nos son algo común. Sin embargo, es innegable que los cantones fueron reprimidos por la fuerza, lo que provocó la guerra cantonal que se sumó a la guerra carlista y a la guerra en los territorios de ultramar. Las situaciones de guerra son en todo caso indeseables.
Vadillo apunta en este libro a todo ello y pone su foco de manera innovadora a la situación de la mujer, el panorama internacional y la cuestión colonial como factores que otros autores no han profundizado como algo relevante en el periodo. Por ello, aunque el libro es de divulgación, es también un libro que aporta nuevas visiones a tener en cuenta y a sumar.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".






