Autora: Ignacio Ortiz Claver.
Nº de volumen en la colección: [No consta].
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-1097-458-6
Las notas de los cíclopes libreros son reseñas de libros de autores, editoriales, editores, personajes o tramas que sean de o tengan que ver con Alcalá de Henares. Da igual de qué época sea la obra. Tú puedes ser uno de los cíclopes. Si quieres escribir una de las reseñas, mándamela. No se publicarán reseñas de libros ya reseñados, tienes el espacio comentarios. No queremos reseñas comerciales.
Llegó a publicar algo de aquella en 1977, fue en la revista Cuadernos de investigación histórica, y su artículo era "Relaciones de España y Japón durante el gobierno en Filipinas de los gobernadores Ronquillo de Peñalosa y Santiago de Vera: la aparición de un partido castellano-mendicante en Asia". Volvió a dar más a conocer de sus investigaciones en 1978 y en 1979, publicando en dos partes un artículo en el Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, el artículo era: "Relaciones entre España y Japón. 1580-1614. Apéndice documental". Pero estas publicaciones se le quedaban cortas para dar a conocer el asunto en toda su dimensión a la gente en general para aumentar el conocimiento de nuestra propia Historia. Así que publicó en 1980 por primera vez todo lo que íntegramente había investigado. El libro se llamó Libro de las maravillas del Oriente Lejano. Y desde ahí, como catedrático en Historia Moderna refirió este apartado de la Historia española, europea y universal a sus múltiples generaciones de alumnos en la Universidad de Alcalá de Henares, y a todo aquella persona que se acercaba al tema, fuera de donde fuera, ya de España o ya de otro lugar del mundo. De hecho, las universidades japonesas le tienen puesto en gran valor por haber sido una de las pocas personas que ha profundizado en este tema y el primero en tratarlo dándole un trato más cercano a la realidad histórica y menos a la interpretación histórica de la Iglesia católica.
El tema no volvería a ser abordado con esa seriedad hasta que en 1991 Juan Gil publicó Hidalgos y samuráis. España y Japón en los siglos XVI y XVII, que ampliaba más los conocimientos que Sola comenzó a dar a conocer desde la década de 1970. Fue ese mismo año de 1991 que Emilio Sola decidió participar de las I Jornadas sobre España y las expediciones científicas en América y Filipinas, donde dio una ponencia que se publicó como artículo en las actas de tales jornadas, "Precedentes de las expediciones al Pacífico: Sebastián Vizcaíno en Extremo Oriente". Con todos estos precedentes se produjo el hecho en la Universidad de Alcalá de Henares que se puso en marcha la primera promoción de Humanidades en 1998, y fueron alumnos de esa promoción, con su delegado a la cabeza, quienes animaron a Emilio Sola a publicar de nuevo en libro sus conocimientos. Esta animación fue aumentada por la creación de un grupo de orientalistas dentro de la carrera de Historia, formado por antiguos alumnos, en la misma Universidad, que es donde él era catedrático. A estos dos motores de animación, o reanimación, para que Sola retomara el asunto hispano-japonés se le sumó un tercer factor, tres amigos personales de Sola le estimularon para que volviera a coger sus investigaciones y las terminara con todo lo nuevo que se había ampliado y con su propia investigación y reflexión, fueron ellos Kenichi Yamaguchi, Agustín Y. Kondo e Hidehito Higashistani. Así que Emilio Sola se puso manos a la obra con el apoyo para editar de Japan Fundation en España. Así publicó en 1999, con Fugaz Ediciones, Historia de un desencuentro. España y Japón. 1580-1614, que es el libro que nos ocupa hoy.
El asunto interesó a la prensa española generalista en junio de 2013, cuando visitó España el por entonces príncipe heredero de Japón, Naruhito, hoy día emperador desde 2019. No interesó por su valor histórico y la divulgación del conocimiento, sino por un hecho anecdótico como es que en el pueblo de Coria del Río, en Sevilla, hay descendientes de japoneses que llegaron a España en el siglo XVII, en 1613. Se trató de la primera embajada desde Japón que llegaba con japoneses a suelo español. Esto es importante escribirlo así, pues la prensa española de la época trastabilló el conocimiento y vino a propagar que aquella fue la primera embajada entre España y Japón en la Historia, no siendo así, como bien se conocía de manera estudiada desde comienzos del siglo XX, y como bien claro dejó Emilio Sola desde la década de 1970. En todo caso, la visita de Naruhito a España se debía precisamente a que Japón celebró en 2013 los cuatrocientos años de las primeras relaciones internacionales con Europa con muchos actos y mucha atención. Siendo que los primeros europeos con los que tuvieron contacto eran portugueses y españoles. Sin embargo, el amplio desconocimiento de este asunto en España hizo que lo que para Japón era una celebración importante de Estado, para España apenas era una curiosidad, una anécdota y un chascarrillo. Y aún con todo el conocimiento actual sobre el tema y la publicidad que mejor o peor hizo la prensa en 2013, la gran mayoría de españoles desconoce este asunto y en los programas educativos ni se trata ni se menciona.
Japón a finales del siglo XV vivía una crisis política y social igual que Europa. Se trataba del forcejeo por el poder y una nueva forma de gobierno que llenaba de rebeliones y guerras civiles entre los nobles y el poder real. En toda Europa en general el paso de la Edad Media a la Edad Moderna se forja con la centralización del poder en la figura de la autoridad del rey o del emperador, según el caso, y la distribución del mismo según convenga al Estado, al reino o imperio. En Japón ocurría lo mismo en fechas similares. Todo ello en medio de cambios económicos, nuevos conocimientos científicos y nuevas percepciones del Arte y del mundo. A la vez, había todo un mundo revuelto en lo religioso, el mundo de las creencias andaba agitado, curiosamente en todos los credos, en esos momentos. A lo largo del siglo XVI Japón aún se gobernaba por shogunatos, siendo el más fuerte el Ashikaga, llamado también Muromachi. Pero a lo largo de las décadas de ese siglo XVI la autoridad de los Muromachi fue cuestionada y hubo de enfrentarse militarmente a otros shogunes en determinados momentos, lo que eran las dichas rebeliones y guerras civiles que llevaban a la unificación política del país. A lo largo de todos esos conflictos iban ganando poderes y cargos los Tokugawa, siendo de hecho los hombres fuertes del poder y los que en la práctica controlaban la política, hasta que en 1603 se impusieron como dinastía reinante abriendo la era Edo, y donde Japón era para Asia una potencia tan poderosa como España lo era para Europa.
Es en ese contexto que los primeros europeos que conocen la existencia de los japoneses y los primeros que toman contacto son los portugueses, cuando unos mercaderes lusos que viajaban en un barco chino sufren un naufragio que les lleva a tomar tierra en una de las islas de Japón en 1543. Sin embargo, la llegada previa de Magallanes y Elcano a las islas Filipinas en 1521 abrió posteriormente una polémica sobre qué país europeo debía tratar con los japoneses. Al demostrarse que La Tierra es esférica el Tratado de Tordesillas ponía sobre el mapa a Japón más cerca de la zona de influencia española que portuguesa, pero por ese mismo razonamiento, Filipinas caía en la zona portuguesa. Caso diferente, pero no lejano en este conflicto diplomático, fue el de Brasil en América. España había estado tratando con los filipinos sin apercibirse de la existencia de los japoneses hasta que los portugueses tomaron ese primer contacto en 1543 e iniciaron por un lado un trato comercial y por otro comenzaron a enviar religiosos jesuitas para evangelizar en el cristiano a quienes de hecho eran budistas. En juego estaba todo un problema no sólo geoestratégico, sino también económico, pues Japón demostraba tener plata, sedas valiosas, obras de Arte muy elaboradas y un tráfico comercial con China que ponían en circulación numerosas especias, el producto más buscado en esa zona del mundo. Aparte, tenía una calidad armamentística notable. Quizá por ello España se quiso asegurar Filipinas como territorio español al mandar al conquistador y descubridor Legazpi, que pasó a ser el primer gobernador español de Filipinas en 1565. Desde ese momento los españoles tendrán un comercio más directo con China, pero también con piratas japoneses y algunos comerciantes de Japón que solían llegar a las costas filipinas, especialmente a Manila.
La investigación de Emilo Sola tiene estos precedentes, pero comienza profundizar a partir de 1580, año en el que las relaciones directamente con Japón se hicieron profundas entre el Emperador español, Felipe II, que ese año anexoniaría Portugal y sus territorios por herencia dinástica, y el Emperador japonés Hideyoshi Toyotomi. Ambos se intercambiaron embajadas y cartas desde aquel mismo 1580, en el caso español pasando por el Virrey de Filipinas, quien también tenía iniciativas propias cuando consideraba que alguna respuestas se retrasaba desde Madrid. Curiosamente Toyotomi y Felipe II morirían los dos en 1598 con una semana de diferencia, lo que abrirá una nueva etapa en las relaciones, pues su heredero no era muy fuerte política y militarmente, siendo el realmente fuerte un miembro de los Tokugawa. Esto abrirá enfrentamientos bélicos en Japón que se mezclarán también con la toma de posición de los españoles con unos u otros shogunes en liza, intentando equilibrar por un lado, y por otro adivinar quien saldría victorioso. España optó por apoyar la línea oficial hasta ese momento de Toyotomi, pero se hace evidente que en 1603 triunfan los Tokugawa y comienza su reinado con recelo hacia los españoles, un recelo que intenta aminorarse hasta que todo queda roto en 1614, quedando vedado Japón para españoles (aunque alguno regresó por su cuenta y riesgo en 1620), y cerrándose a lo largo de la década de 1630 a otros europeos, incluidos portugueses, hasta que no vuelva a abrirse Japón al mundo forzado militarmente por Estados Unidos en el siglo XIX.
Si Portugal, antes de ser parte del Imperio Hispano (o Español) tomó contacto con los japoneses a través del comercio y los jesuitas, los españoles, cuyo inicio es haciendo frente a los piratas japoneses o comerciando en Manila, comienzan a tomar un contacto al estilo portugués a partir de aquel 1580 en en el que Portugal se integra con España, pero innova: comienza también un contacto diplomático al más alto nivel de Estado, entre emperadores, lo que no descartaba tratar diplomáticamente también con diversos shogun y ellos con el Virrey de Filipinas. Es por ello que España se transforma en el primer país occidental en tratar con Japón, aún cuando los portugueses ya andaban por allí.
Los españoles consideraron por razones económicas y políticas que los jesuítas portugueses estaban tratando una evangilización de japoneses proclive a Portugal y esto podría perjudicar a España en el futuro, por lo que comienza una especie de partido castellano formado por diversas órdenes mendicantes, entre ellas franciscanos como principales adversarios de los jesuitas en entender la evangelización, pero también la política. Hay en esto ya un cruce de intereses muy mezclado al que se une el recelo del Virrey de Nueva España de que el flujo de plata y oro mexicanos vaya hacia Filipinas y Japón, no recibiendo América unos beneficios equivalentes, y el recelo del Vierrey de Filipinas de perder la exclusividad de intermediario del mercado con Nueva España y con China. Japón por otro lado quería poder comerciar directamente con Filipinas, pero igualmente con Nueva España. Aparte, llegaron a plantear la conquista de Corea, de la que España sopesó si intervenir a favor de Japón, e incluso se barajó la idea por parte hispano-portuguesa de invadir China, cosa que Japón creyó locura. Aunque sí había un interés común en combatir la piratería chino-japonesa entre Macao-China-Filipinas-Japón. Además, Japón quería que España le enseñara a construir grandes buques transoceánicos y le enseñara la navegación en alta mar, para no depender de los marinos españoles yendo a Nuevo México. Sin embargo, no hubo español ni japonés que no desaconsejara a Felipe II conceder esto, dándole a entender que aquel reino no era como los imperios americanos que se encontraron décadas antes y que existía un peligro real de que si aprendían todo esto un día podría tener un problema expansionista de Japón, sobre todo porque, valoraban todos, tenían buenas armaduras, buenas armas y combatían de una manera más entregada y violenta que los europeos (de hecho se sorprendían de la crueldad de las penas de muerte en Japón).
Sumemos ahora que algunos traductores enturbiaron algunas conversaciones por hacer una mala traducción, que las costumbres diplomáticas japonesas eran muy diferentes a las europeas e implicaban una ética y código de regalos previos no siempre comprendidos por los españoles, que algunos de los diplomáticos españoles no entendieron que el emperador japonés no era súbdito de España, o que aunque hubo japoneses evangelizados, Japón era budista y con tanto evangelizador creyeron que los españoles planeaban invadir Japón, pues eso les contaron los jesuítas portugueses y, años más tarde los primeros holandeses que llegaron hasta allí en plena guerra de Flandes. Por otro lado varios tifones hundieron barcos con importantes cartas diplomáticas japonesas y españolas, así como regalos de Estado y eso empeoró la comunicación, pues una parte del diálogo quedaba perdido y daba lugar a malentendidos, máxime cuando el Virrey de Nueva España, pro su parte, a veces retrasaba las cartas desde España. De todo esto, quizá el regalo de España a Toyotomi más impactante fue un elefante, pues nunca habían visto ese animal.
Lo innovador que no pudo ser de todo esto fue el ofrecimiento por parte del emperador de Japón al emperador de España de repartirse áreas de influencia en el mundo a un nivel político-militar, y una cooperación al estilo de las alianzas militares del siglo XX. Proponía asistencia mutua de ayuda ante los enemigos de España entre Japón y América y mutua también entre los de Japón y Asia, entendiendo que España-Portugal también estaba en Asia y por tanto había enemigos comunes. Esta propuesta no fue entendida o directamente no fue valorada. Nunca fue, aún cuando los japoneses ejecutaron a algunos piratas japoneses que habían asaltado Filipinas y a sus familias completas
En 1597 se produce la ejecución de cristianos predicadores jesuitas en las playas de Nagasaki, producto de la destrucción por parte de estos de unas figuras de budistas. Se había prohibido predicar el cristianismo por los varios desencuentros de este tipo y ellos se encontraban clandestinamente allí cuando fueron descubiertos. Este episodio por sí solo ya movió una gran actividad diplomática para permitir de nuevo la predicación, que fue en manos de los franciscanos, cuyos métodos eran otros. Así que como se ve no fue la misión diplomática japonesa de 1613 el primer contacto diplomático Japón-España. Se venían produciendo desde 1580, con encuentros y desencuentros. Desencuentros que aumentarán con los innumerables malentendidos con los Tokugawa, empezando porque estos eran profundamente budistas, recelaban de los cristianos, especialmente con historias que les contaban numerosos piratas holandeses y miembros de la Compañía de las Indias Orientales, enemigos de España que comenzaron a llegar a comienzos del siglo XVII. De hecho ya se había enviado alguna misión diplomática japonesa a Europa a través de al ruta portuguesa, bordeando India y África, principalmente para verse con el Papa de Roma, pero las primera embajadas se producen de España y Portugal hacia Japón. La embajada de 1612-1613 de Japón a España sí fue la primera autorizada directamente por el emperador japonés para verse directamente con el emperador español, Felipe III y con el Papa y hace la ruta española a través de América, pues les interesaba aprender la navegación y la construcción de grandes buques.
El libro publicado en 1999 contaba con una cubierta sencilla de cartón blando en verde que reproducía la cubierta del primer libro del Quijote (Cervantes, 1605-1615) traducido al japonés en 1915. Fue idea y diseño del fallecido escritor alcalaíno, profesor y amigo de Sola, Óscar Ayala. Hay detrás una inmensa investigación que implica archivos europeos y asiáticos, así como muchos años, ya expuestos. Aunque está escrito dentro de la deontología de la Historia de manera impecable y precisa, usa de un lenguaje fácil de asumir y se estructura de una manera cronológica que facilita entenderlo incluso como novela, aunque es evidentemente Historia pura y dura, con sus datos y sus referencias documentales.
Previamente a este enfoque de Emilio Sola existía conocimiento del tema desde comienzos del siglo XX a través de pequeños escritos enfocados habitualmente a una Historia evangélica y a un punto de pista de la evangelización y del cristianismo, dando un sentido únicamente cristiano y de martirio, incidiendo en los mártires de Nagasaki. Más allá de ello, había apenas pequeños apuntes o reseñas en algunos capítulos de libros de Historia, a manera de mera anécdota y sin atender, por ejemplo, que el asunto llegó a ser tratado como moneda de cambio para lograr la paz en Flandes, hasta el punto de barajarse la posible renuncia a Filipinas. Pero la influencia de este primer contacto entre Japón y Occidente que resultó tan frustrante para ambas partes y provocó el cierre de Japón hasta el siglo XIX, es algo vital para la evolución de la Historia Universal y es así donde cobra una importancia gigante. Pues al despertar de nuevo Japón en el siglo XIX, ya conocemos su evolución de cómo lo hace hasta los sucesos que protagoniza en el siglo XX. Emilio Sola hace su oficio de historiador y saca de un encasillamiento meramente de historia de la evangelización o de mera anécdota para poner el asunto sobre lo que es la Historia, que es también lo militar, lo económico, lo social, lo cultural, lo político, no sólo lo religioso.
España con Portugal fuimos el primer contacto y trato de los japoneses con Occidente. Este hecho es valorado en las relaciones bilaterales hoy día en Japón. No es baladí que en 1998, un año antes de la publicación del libro de Sola, Japón celebrase por todo lo alto el cuatrocientos aniversario de la muerte de Toyotomi y haber sido él el que protagonizó el conocimiento de que existían los occidentales, así como su relación con España. No es baladí que la Japan Fundation apoyara la publicación de este libro, o que en 2013 el actual emperador japonés, por entonces príncipe, viniera de visita a España en el cuatrocientos aniversario de la primera embajada de Japón que llegó a España. No es baladí que las universidades japonesas le den la importancia al asunto que no se le da en las españolas, y que dentro de eso tengan un reconocimiento a Emilio Sola.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Título: Limosnas / Clínica rural.
Autor: Santiago Alonso Nuevo.
Editorial: Uvedebé (Éride Ediciones).
Año de publicación: 2015 (1ª edición).
Género: Teatro; Humor.
ISBN: 978-8415510697
El toque más moderno, que a la vez le da un toque social, está en otros tres protagonistas que, a la vez son representación de las diferentes capas sociales. Un mendigo que pide limosna, un joven que es músico callejero y se gana la vida de lo que le dan, y una mujer adinerada que se encuentra sola y busca cariño. Como se puede ver incluso en estos toques de modernidad hay algo de costumbrismo social, con tintes de reforma social, de moraleja aleccionadora, muy propia de las comedias españolas de mediados del siglo XX, como se ha anotado. Si se piensa, las comedias que interpretó en las décadas de 1960 el actor Paco Martínez Soria podrían cuadrar perfectamente con esta obra.
La obra estaba pensada dentro del ámbito de su creación teniendo en cuenta las disponibilidad de medios de los que disponía en su taller, como de sus posibilidades de representación, institución que la pondría en escena y posible público interesado en la serie de obras que se venían representando.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Título: Metáfora del azul y una canción naranja.
Autora: Sofía Winter (textos); Zia Mei (ilustraciones).
Editorial: Sneg Ediciones.
Año de publicación: 2026 (1ª edición; palabras introductorias de Sofía Winter, César Sobrón, José Javier Martínez Palacín, Fernando Mircala, Daniel López-Serrano "Canichu").
Género: Poesía; ilustración.
ISBN: 978-84-09-81249-3
Hoy anotaremos que Sofía Winter es rusa. Nacida en San Petersburgo en 1980 cuando aún era Leningrado en la Unión Soviética (URSS). Dentro de aquel bloque de naciones que era la URSS como Estado, su ascendencia es rusa y georgiana. Vivió en su infancia y adolescencia el fin de la URSS y de la Guerra Fría con su respectivo paso al nuevo sistema de la Federación Rusa. Estudió filología hispánica y vivió durante esta etapa muy libremente. Llegó a tener una parte de esos estudios en Francia, donde vivió por un tiempo en París antes de regresar a Rusia para conocer allí a quien sería su esposo, un español con el que se vino a vivir a Villalbilla, en la Comunidad de Madrid, al lado de Alcalá de Henares, y con quien formó una familia con hijos. Tiene una amplia relación con Alcalá de Henares, tanto por ocio, como en ocasiones por etapas laborales, como por amistades profundas. Pero sobre todo, desde 2015, quizá desde 2014, es parte de la vida cultural de esta ciudad como una de sus poetas desde que entabló amistad con Enrique Sabaté y la citada Zia Mei. Fue a partir de la inauguración de El Laboratorio (2015-2016) por parte de Zia Mei y Julián Sedano que tomó contacto con la mayor parte de escritores de la ciudad, especialmente poetas. Fue una de las personas más activas de los recitales de aquel lugar. Participó de recitales de otros sitios, incluidos de Madrid. Su actividad no se ha interrumpido, si bien se dilatado un poco más en el tiempo.
Fue en la etapa final de El Laboratorio, pero aún en 2015, cuando ya algunos de los que por allí íbamos habíamos sacado libros, que me propuso a mí leer el borrador de un poemario llamado Azul, igual que el poemario que publicó Rubén Darío en 1888 y que dio pie al comienzo del modernismo en Literatura. Lo tendría más o menos acabado para 2016, donde me daría a leer un segundo borrador en el que se habían eliminado y cambiado poemas del primer borrador, hasta el punto de parecer otro libro, y el título variaba a algo que tenía que ver con la nieve o con la estepa. Ambos habíamos estado escribiendo a la vez numerosos poemas conjuntos que no fueron a ningún libro, aunque yo los compilé e imprimí para tenerlos para mí a modo de libro único y privado junto a poemas escritos en mismas fechas y temática de otras personas. Pero, más aún, a Sofía se le ocurrió escribir una novela conmigo, dado que yo ya había publicado libros en prosa, en concreto en ese momento tenía Relatos de la Gran Guerra (2016) y trataba de promover a un editor Balada triste de una dama (2017). La novela escrita a medias entre Sofía Winter y yo se hizo. Existe. Se registró a nombre de ambos en el registro de la propiedad intelectual, dando el mayor porcentaje de creación a ella, pues la idea central era suya. De los vericuetos de esa novela no es el momento de hablar en este momento. Aunque sí hay que anotar que está totalmente inédita, que sólo existen dos ejemplares impresos en copistería, uno mío y otro se lo di a ella, más un tercero que entregamos a un concurso literario de la ciudad y que,. al no ganar, debería estar destruido, según las bases del concurso. La novela se llama Historias insignificantes, fue acabada en 2016, aunque se escribió entre 2015-2016 con numerosos cambios por indecisiones de Sofía Winter y conversaciones eternamente imposibles entre ambos sobre el rumbo del argumento. Ahora, en su poemario Metáfora del azul y una canción naranja, ella ha decidido hacer público el conocimiento de que esa novela existe y publicar uno de los capítulos tras todos los poemas. No me consultó para ello, pero creo que está bien lo que ha hecho.
En todo caso, respecto al poemario llegué a leer un tercer borrador donde había eliminado todos los poemas que antes me presentó y tenía otros de los que me pedía opinión. Así pasó el tiempo y parecía que este poemario, del que ella siempre hablaba, pero nunca se acababa por cambios e indecisiones, terminó siendo objeto de conversación entre Zia Mei y ella más o menos a la altura del tiempo en el que yo intentaba publicar Superman, Batman y Franco. La censura en tiempos de Franco, que debería haberse publicado en 2019 pero se prolongó hasta 2023. Su maquetadora era Zia Mei y por entonces recuerdo conversaciones con Sofía Winter y Zia sobre las posibilidades y los cómos de publicar su poemario. Poemario que había vuelto a cambiar y del que yo ya no sabía que se quedó y qué no, aunque sé que regresaron algunos poemas del primer borrador, aunque con cambios. Parecía que el libro iba a salir al fin en 2024 cuando Sofía Winter volvió a girar sobre él, siendo ahora Zia Mei quien desde entonces más conversaciones y trabajo tuvo con ella para que la obra saliera adelante, tanto por amistad, como por maquetadora e ilustradora. Como sea, Sofía Winter me pidió unas palabras que cupieran en una postal para publicarlas a modo introductorio del libro en 2024. Me dio a leer los primeros poemas en ese momento. Definitivamente Zia Mei logró, casi a modo de editora y representante, aunque no era su función oficial, que Sofía Winter diera por acabado el libro al fin este año 2026, en el que se presentó varios meses después de haber sido no sólo editado, sino incluso impreso. La presentación se hizo a finales de mayo en el Pub O'Malley's que tantas ha acogido recitales donde ella misma ha estado ya como público, ya porque ella misma recitara o incluso organizara.
Mis palabras de 2024 se publicaron también en el libro, junto con el capítulo citado de Historias insignificantes, sólo que unas abren el libro y el otro cierra casi el libro. También hay palabras introductorias de otros escritores de la ciudad como César Sobrón, José Javier Martínez Palacín y Fernando Mircala, aparte de unas de ella misma. Todas son de 2024, aunque Palacín pudo acompañarlas de unas segundas palabras en 2026. Zia Mei maquetó la obra y le creó la cubierta y las ilustraciones interiores que acompañan a cada poema. se trata de una especie de ramitas otoñales en azul, con fondo blanco y una gota anaranjada en la portada, que ella llama dragones. Cada ilustración interior, en blanco y negro, está numerada. Aunque aparece un dragón azul tal cual es al final de los poemas que serían la metáfora del azul, justo para dar pie a la canción naranja, aunque acompaña un poema llamado "Dragón azul" que viene a ser un reconocimiento íntimo y personal de Sofía Winter Consigo misma reconciliada con todo aquello que fue su tormenta, como algo que debía vivir para poder ser quien justamente ahora es. Dicho dragón fue regalado en tarjeta especial que se imprimió para darla junto a los libros de la presentación, más otra tarjeta de recordatorio de dicho acto.
El libro fue publicado bajo el sello Sneg Ediciones, que viene a ser copo de nieve en ruso, aunque en realidad es una autoedición en tapa blanda solapada, con una fotografía de la autora realizada por Mayte Domingo y la imagen de la visión de dos copos de nieve realizados por la hija y el hijo de Sofía. Aunque se trata de un poemario, ya se ha dicho que lo completa uno de los capítulos de la novela inédita, pero también otros tres cuentos en prosa, uno de ellos leído en O'Malley's en 2025.
El poemario comparte con el modernismo de Darío la fijación por los colores a modo de metáforas y alegorías no sólo de estados del alma, sino también del mundo y para crear una sensación emocional reinventada, pues a menudo no se atan a lo que convencionalmente se han venido atando desde que Darío comenzó este recurso literario de su corriente estilística. Aparecen el azul y el blanco como los colores más recurrentes y cargados de mensaje, pero también hay otros, como el carmesí e incluso los muy nombrados rubíes que nombraba Darío. Siguiendo un poco la estela modernista, también aparece cierto naturalismo y ese mundo natural deslizándose en los poemas. Igualmente Sofía los deslinda de las figuras que suelen representar como la vida o la muerte o el amor, y les dota de un significado nuevo acorde a su propia observación y vivencia. Así el mar, o el agua misma, la nieve y los copos de nieve, los meses del año y las estaciones y demás figuras, terminan hablando de cosas que normalmente no es el significado que se les aplica en la poesía. Sofía les cambia el rumbo acorde a su biografía y lo que estas cosas significan para ella. Así por ejemplo, lo blanco, lo azul, la nieve o el invierno pasan a veces a ser belleza, infinito, juventud, vida, pureza, o promesa.
(...)
Eres mío a través del azul
y palpitas en el iris matutino.
Fragmentos del silencio
y voz que se ahoga en sí misma.
(...)
Pero otras veces no ignora que el frío de la nieve tiene comúnmente ese otro sentido contrario, especialmente en Europa occidental. Su propio ser ruso se intuye en numeroso poemas, del mismo modo que algunas imágenes vienen directamente de ahí, pero también aparece Francia (hay un poema incluso escrito en francés y luego traducido) y desde luego aparece su ser y sentido identificado con España. Pero uno de los rasgos más característicos del estilo propio de la autora es la eliminación de artículos, proposiciones y determinantes que sirven de nexos en la construcción de estructuras sintácticas, tal como a ella misma le ocurre a veces al hablar, aún a pesar de que tiene un español muy perfecto y muy rico. Quizá es síntoma de un deseo de un abandono total de sus raíces, y en cierto modo un anhelo del pasado, del origen puro, que en cierto modo es uno de los polos de lo que va este poemario. Como sea, leerlos así escritos nos hace leerlos también entrando en ese lenguaje de la propia autora, haciéndonos sentir parte del desarraigo o del anhelo.
Distancias agotarán nuestro llantoPuede que en este poemario confluyan poemas de diversas etapas de su vida, ya no tanto sólo los de 2015-2016. Lo que parece claro, y el proceso de creación parece confirmarlo, es que este poemario tiene mucho de ella y de su vida, como si fuese una búsqueda, un proceso buscando la reconciliación consigo misma de aquello que en el pasado la afectó y la ha hecho ir por su vida en la búsqueda de aquello y aquel que ha sentido no estar.
Es un poemario de ausencias, siendo también una ausencia la de uno mismo respecto a uno mismo. Existe la ausencia del padre, pero también de la madre, algunas ausencias del amado, ausencias del pasado, de la juventud, del lugar de origen cambiado por algo totalmente diferente, cambiada una vida por otra. Hay desarraigo, se intuye. Pero no alcanza el desarraigo al dolor de Blas de Otero, aunque haya dolor, pues este desarraigo es un desarraigo de búsqueda, de intento de comprender, no de reprochar, busca la reconciliación con ella misma, para lo que necesita reconciliarse con lo ausente. Darse cuenta que aquello que notamos ausente, a su manera está presente.
Hay numerosos poemas con un sentimiento de amor. De amor que se vive, que no busca conquistar o hacer sentir su ansiedad al no verse correspondido, es simplemente un sentimiento de amor que se vive y que acepta al otro tal como es, con y sin ausencias.
Es interesante la descripción que hace de manera seriada de emociones a través igualmente de imágenes. Así por ejemplo un poemario comienza diciéndole al otro "Vendrás. Mis ojos de nácar, (...)", para seguir en otra tanda de versos diciendo "Te tomaré por esposo (...)", continuar en otra tanda "Seré tu agua dulce (...)", proseguir en otra tanda "Seré tu gemido y abrazo, (...)", y en otra "Tus hombros son mi montaña", para poder contarnos en otra tanda la realidad que comienza con "Aquí te añoro, te espero (...)". Este estilo evolutivo de los poemas aparecerá en varios de ellos.
Gusta en este sentido los numerosos e ingeniosos giros que le da a sus poemas para narrar sentimientos de amor que más o menos todos hemos sentido, pero que nos son inconfesables, aunque no sean algo malo, sólo parte de nuestros propios temores o nuestras aceptaciones.
Del mismo modo aparece la muerte, siempre con bellas imágenes, pero sin nombrarla directamente. Aquí aparece una reconciliación con su propio pasado familiar. Aunque no la conozcas a ella en persona, al leer el poemario sabes más o menos algo de su juventud, justo lo que ella necesitaba expresar en sus poemas y que tiene la generosidad de compartir con el lector, como pueda ser una ausencia del padre y la muerte prematura del mismo. Pero incluso en estos poemas, el poemario rebosa de vida y de un optimismo poético, tal vez nostálgico, pero optimismo poético.
Título: La isla de La Palma y Francis Drake.
Autores: José A. Ortigueira; Manuel Poggio; Luis Regueira; Víctor J. Hernández; Daniel Martín; Luis Agustín.
Editorial: Cartas Diferentes Ediciones.
Año de publicación: 2015 (1ª edición; prólogo de Hugo O'Donnell y Duque de Estrada -Duque de Tetuán y miembro de la Real Academia de la Historia).
Colección: Cuadernos Insulanos.
Nº de volumen en la colección: 2.
Género: Historia; Biografía; Arquitectura.
ISBN papel: 978-84-943572-3-7
José A. Ortigueira nació en 1953 en Sada, en A Coruña. Así que su origen está ligado a Galicia. Ingresó en el Ejército de Tierra en 1973 de manera profesional. Hizo el curso de Estado Mayor en 1991. Desde que ingresó en 1973 fue aumentando de rangos y recibiendo diversos destinos de misiones internacionales en las que ha participado España en misión de paz, ya sea con la ONU, la OTAN o la OSCE, estando en diversos lugares de África, Europa y América. Pero uno de sus destinos intermitentes más recurrente ha sido en La Palma. Allí ha ocupado diversos mandos de importancia. Pero allí también ha participado de investigaciones de Historia militar referente a las fortificaciones y defensas de la isla a lo largo de su Historia desde que forma parte de España a finales del siglo XV. Incluso en 2009 creó un catálogo de una de las salas expositivas de su acuartelamiento, el cual pasó a ser guía histórica en 2010. Ha escrito diversas cosas sobre la Historia de la defensa de la isla en el siglo XVI. Está condecorado en diversas ocasiones por toda su trayectoria y por méritos en sus misiones. Aunque parezca una vida alejada de Alcalá de Henares, lo cierto es que parte de su vida más privada tiene sus lazos con la ciudad entre la década de 1990 y la actualidad de la década de 2020. Una vida totalmente privada que no tiene que ver con su trayectoria descrita. En su retiro se dedica a desarrollar actualmente su pasión por la informática antigua de los años 1970 en adelante, donde trata de alcanzar una colección de aparatos, videojuegos, programas y revistas que quizá en el futuro puedan componer una exposición que pueda dar pie, a la vez, en otro futuro, a un museo. Se puede decir que esta es su segunda afición detrás de su estudio de la Historia militar.
En ese contexto de su vida colaboró en 2015 con los otros autores citados de La Palma en el libro que nos atañe para presentarle, todo lo más porque por fecha de publicación con seguridad estaba ya en Alcalá de Henares de manera más estable durante su proceso, si bien tampoco hay duda, debió tener estancias prolongadas y contacto en y con La Palma. Efectivamente todos los autores debían tener una relación entre ellos por intereses culturales e investigadores, los cuales les hicieron cruzarse dados los puestos que ocupan algunos de los autores.
No se trata de Historiadores de carrera ni de profesión. Aunque el texto está muy depurado y tiene calidad investigadora, este hecho se nota en algunas reiteraciones y también en una labor expositiva que recuerda trabajos universitarios. Así mismo, algunas afirmaciones no las haría un historiador de carrera, aún no siendo inexactas. No las haría en los términos que se hace en ocasiones mínimas, pero llamativas.
Francis Drake inició las hostilidades de la guerra entre Inglaterra y España que comenzó en 1585 con el ataque a Galicia y más directamente a Canarias, antes de atacar el Caribe español. Una guerra que en 1588 provocaría, por ejemplo, la derrota de la Armada Invencible en el Canal de la Mancha. Sin entrar en los pormenores de esa guerra, el libro examina la biografía de Drake, disecciona la campaña militar de Drake contra el Caribe español en aquel 1585, para luego entrar al detalle de lo que fue la batalla de La Palma, y más en concreto más tarde hablar de la arquitectura defensiva de la ciudad, transformada después de un primer ataque corsario en la década de 1530 de parte del francés Lecrerc. Fuera del grueso del libro, que incluso termina con un apartado de conclusiones como si se tratara de un informe o de un trabajo de formación universitaria, se aporta un capítulo extra dedicado a la guerra entre luteranos y católicos como trasfondo del ataque y, para quien esto escribe, quizá equivocando algo el enfoque de este punto al querer trascender en más el tema propuesto, pues un estudio más amplio del tema religioso en España y en concreto en La Palma, llena de holandeses protestantes, nos daría una visión menos clásica sobre el Imperio y el catolicismo. Los documentos de los corregimientos y otros lugares nos dan muchas pistas últimamente de que esa religiosidad puede ser matizada en las clases populares, imposibilitadas de no mostrar otra forma de expresarse bajo amenaza de la Inquisición. Aparte de citarse a cronistas de la época cuyo origen es el de las órdenes religiosas, por lo que todo su punto de vista depende directamente de su sacerdocio y creencias, que no tiene que corresponderse en la totalidad con lo que el común viviera y cómo. Interesante en este punto revisar la memoria de Franciso Vázquez para narrar lo que él vivió en la Amazonia en la expedición de Orsúa, que acabó traicionando Lope de Aguirre y lo que de este y sus seguidores decía que opinaban de la religión y de la Iglesia en un lugar del mundo donde la Inquisición no les alcanzaba en plena década de 1560.
Como sea, el libro es un libro claramente de Historia militar, probablemente un libro destacable en esto y en serlo también para la Historia de Canarias. Un libro de análisis de una batalla poco conocida en la Historia de España, pero que, como bien exponen los autores, cambió la forma de atacar y de crear estrategias en Francis Drake y que alteró en mucho el resultado final de sus ataques en el Caribe, aún cuando allí resultó catastrófico para España, e incluso atacó La Florida. Sin embargo, unas enfermedades contraídas en Cabo Verde, por desembarcar para aprovisionarse al no poder saquear La Palma, les impidió culminar sus intenciones en Cartagena de Indias, Panamá y La Habana.
La batalla de La Palma, desconocida en sus detalles en la historiografía española, ha sido ninguneada en la británica, todo lo más siendo la única derrota militar clara de Drake en esta campaña. Una derrota militar a manos de una pequeña población muy inferior en número de personas y de armas.
Se produce un análisis desde lo militar marino, lo militar terrestre, la economía de la isla, el asunto religioso, la salubridad y las epidemias, la cartografía (hay ilustraciones con ella, y fotografías), y el peso de lo biográfico. Es por tanto también un ensayo multidisciplinar bien estudiado e investigado, si bien no hay historiadores de profesión. El punto de vista que aportan cada uno desde su ángulo enriquecen la visión de conjunto para la Historia y su valoración futura.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Título: Pero no islas. Poesía de un hombre corriente desilusionado.
Autor: Matías Escalera Cordero.
Editorial: Editorial Germanía.
Año de publicación: 2009 (1ª edición; presentación de Antonio Martínez i Ferrer; prólogo de Enrique
Falcón; nota del autor, Matías Escalera Cordero).
Colección: Poesía.
Nº de volumen en la colección: 1.
Género: Poesía.
ISBN papel: 978-84-92587-25-4
Matías Escalera cumple y crea un poemario comprometido, tal como su obra y su magisterio, su ser mismo, es. Compromiso social y compromiso con los derechos. Tiene su punto político desde un punto de vista quizá marxista, pero no al estilo de la época de la Transición, en la década de 1970, donde seguramente un joven Matías Escalera veinteañero escribiría ya algo a la vez que participaría socialmente de todos aquellos cambios de esos años. Tiene algo de aquella época, a rebufo tardío en España del Mayo Francés de 1968, pero en realidad es otra cosa, es una dialéctica de sus ideales sociales y políticos mezclados con una observación de la vida que ha hecho a través de dos senderos: su vida personal y la observación de las vidas de su alrededor, y su bagaje intelectual como profesor universitario que además sigue al día la actualidad política y económica del mundo. Tiene toda la trayectoria realizada de la veintena de años a la cincuentena. No una cincuentena cualquiera. Hemos de pensar que la publicación al final de 2009 coincide con una España metida de pleno en la Gran Recesión de finales de verano de 2008, que tuvo un amago en 2007, y que además en 2010 entró de lleno en el gran golpe que le supuso a la Unión Europa, cuyos efectos más devastadores se retrasaron hasta ese año y que se intentaron taponar con grandes recortes en derechos laborales y sociales y en servicios públicos. Es lo que llevaría a las protestas sociales de Grecia y España que arrastrarían al resto del mundo en 2011. Ese es el contexto en el que sale este poemario. Un momento donde todo lo que ocurriría en mayo de 2011 aún no se intuye, pero que en el final de 2009 ya se ve venir la voracidad del sistema capitalista que, enfermado de sí mismo, trata de curarse a costa de grandes sacrificios para los más desfavorecidos y los trabajadores. Hemos de creer que Matías Escalera, también activista social, reviviría en 2009, durante el proceso de creación del libro, parte de su indignación y deseos de denuncia social de lo injusto, con una resignación que aún no sabe la gran protesta que estaba por venir en 2011... ni todos los grandes sacrificios de 2010, que se quedaron pequeños en 2012. Es el momento previo, las puertas de 2010. Todo eso se intuye, se deja leer en algunos poemas, sobre todo hacia su segunda mitad.
Quizá en todo este panoramas, como el propio poeta recuerda con una dedicatoria en uno de los primeros poemas, se toma por referencia a la poesía comprometida y activista de Vladímir Mayakovski (1893-1930), poeta de la Revolución Rusa de comienzos del siglo XX, que a la vez denunció a su manera el autoritarismo intransigente de Stalin en los años 1920, su censura y su persecución a otros autores amigos suyos, cosa que le sirvió también estar en el punto de mira del stalinismo hasta su suicidio en parte por ello, en parte por su vida privada más personal. Mayakovski, ciertamente, fue uno de los poetas por excelencia de la revolución de 1917 y en los primeros años de la Unión Soviética escribió numerosos poemas a favor de la clase trabajadora, hasta que con el comienzo del gobierno de Stalin y tras el final de la Guerra Civil Rusa, Mayakovski intuyó que esa deriva del Estado no era exactamente la buscada, aunque lo anterior tampoco se quería.
Matías Escalera se colocará en este libro suyo en una orientación a favor de los trabajadores y de las personas más humildes del sistema, pero también socialmente a favor de cualquier persona cuya mentalidad y posibilidades está coartada por un sistema económico devorador de humanidad... incluso la de aquellos que son los grandes empresarios, que también serían víctimas. Escalera no se queda en una poesía social propia de las décadas de 1910-1920, él viene de una juventud en los 1970 y eso tiene su peso, amante de la libertad plena (hasta el punto que en esta y en otras obras a veces se nombra el anarquismo, pero Escalera no se entrega a él), trata la ecología, habla de las alienaciones psicológicas de la vida actual, de las contradicciones de las ideas, de lo ideal y de los actos, de la cultura popular... y la contrapone a la alta cultura (a veces a través de citas, a veces a través de escribir en francés, idioma internacional que en las décadas de 1960-1970 era el que se estudiaba en la juventud europea, en lugar del inglés). El paso del tiempo y el rastro y marcas que deja su paso material sobre las ideas propias ante la observación del mundo, también está ahí.
El libro fue publicado en tapa blanda solapada, con cubiertas verjuradas en color crema muy levemente apaisado, casi imperceptiblemente apaisado. Muy sobriamente su ilustración de portada es la esfera de un reloj de manillas, tal vez de un reloj de pulsera, tal vez de un reloj de torre, no importa, el mensaje alegórico está ahí... sobre todo si se observa la disposición de sus manecillas, justo formando una estrella de cinco puntas en esa esfera redonda.
Se divide en un poema de apertura dedicado "a mis iguales", tres partes, un poema postrero "a los demás" y una elegía final que es todo un aviso sobre que la peor muerte de la persona no es aquella de todas las mencionadas a lo largo del libro. No es la física real, que conlleva poemas con referencias entre agnósticas y ateas, pero a veces también aparentemente creyente con dudas; no es la social mediante los problemas económicos y laborales que plantea el mundo occidental hoy día; no es la indiferencia o la toma de postura en el lado equivocado; ni el ser desplazado al no cumplir con una vida que espera la sociedad de consumo de hoy día; es, dice, el ostracismo que supone callar, aislarse, no tomar postura alguna, no hacer nada, acertado o no
(...)El primer poema de la primera parte da título al libro y explica su ser, "No islas". Es un largo poema libre donde va desgranando todo lo que no somos a modo de exposición y declaración. Las personas no somos islas aisladas. Podemos ser tal o cual cosa, que va enumerando poéticamente, pero no somos islas. Quizá olas del mar que pueden ser dispersadas por los huracanes a veces, pero aún siendo olas somos parte del mar y nos necesitamos, aunque el mundo actual tiende a hacernos creer que somos islas, porque ese mundo, se deja ver en otros poemas, no es el mundo real, sino el que pretende hacernos pensar que somos islas porque le conviene a su beneficio. A través de este poema se queda la puerta abierta a un Ulises perdido en el mar, hombres de rodillas sin saberlo mientras los fines de semana se van a ver partidos de fútbol, o las fragilidades del ser humano que apenas se da cuenta de la inmensidad del tiempo y la creación del mundo para llegar hasta donde uno se encuentra, vivo y pagando facturas de la casa, una casa que en realidad ha de ser nuestro planeta, el cual contribuimos a contaminar y empeorar. Contenemos en nosotros como sociedad un problema por una loca idea de consumo disparado que, una vez más, es a beneficio de unos pocos que creen no verse afectados, pero también son afectados. Son poemas en primera persona.
Nadie vio la escalera de Jacob: y estaba allí frente a nosotros (nadieLa segunda parte irá a la segunda persona, y tratará de los hijos, de la vida común, de Dios, de la posible otra vida o no, pero de la innegable realidad de la existencia de esta vida. El sufrimiento a través de diferentes motivos de la vida moderna y de lo atemporal, el nacimiento, la muerte, la tecnificación del mundo que nos aparta del mundo... Así llegamos a la tercera parte, en tercera persona, compuesto por poemas que parten de las noticias y que es la parte más activista socialmente, políticamente, económicamente.
Buena parte de su poesía entabla una conversación directa con noticias reales de la época. Coge los textos de esas noticias, o explica la problemática económica social del momento, y enseguida la dispone a modo de imagen poética, o bien la confronta con respuestas poéticas de su visión del mundo. El mundo se hace poesía, incluso en su vertiente más material. Más aún, en todo el poemario se respira un aire de tesis y antítesis, de diálogo casi al estilo de Hegel, o sea también de Marx, que es una forma de escribir que acompaña a Matías Escalera a menudo como estilo propio. Como vimos en su otro poemario, Réquiem y exaltación (2025), o en su novela Un sollozo del fin del mundo (2023). En 2009 ya tiene esta forma de expresarse totalmente desarrollada y formada como su lenguaje poético propio. Más aún, este poemario, en ese sentido de tesis y antítesis que exponen un problema social y económico, pero a la vez se contesta cómo se autoalimentó de sí, como la solución propuesta puede ser el problema y al revés, está tan integrado que parece directamente relacionado con la novela distópica de 2023 mencionada, donde buena parte de la narrativa parte de ese principio y de esa estructura.
Le da un aire experimental, eso y la tendencia a un poemario a veces aparentemente entre lo narrativo y el ensayo, aunque plenamente poemario, lleno de metáforas, alegorías y transformación de las imágenes de lo que son a lo que no son. Hay, por otro lado, un alto grado de reflexión, de concepción filosófica de la vida, pero también de ansia de justicia social, sólo que desde el pequeño mundo del individuo que sabe que necesita de los otros individuos, y no todos sienten esa necesidad.
No te sofoques guardián de los talladores del rojo coral...Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
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Título: Hogar, dulce hogar.
Autor: Santiago Alonso Nuevo.
Editorial: Uvedebé (Éride Ediciones).
Año de publicación: 2014 (1ª edición).
Género: Teatro.
ISBN: 978-84-15510-57-4
Quizá por eso, cuando se planteó publicarlo en 2014 decidió devolverle su final original, más suave, ya que no buscaba exactamente hacerlo pasar mal a las personas que se acercaran a la obra. Así que es una obra que tiene dos finales, si bien el publicado es el final original.
La publicación del libro, que fue presentado en la Feria del Libro de Madrid de 2014, fue una publicación de cubiertas sencillas con retratos de una misma mujer en diferentes fases de su vida, dibujada en trazos claros en lo que pudiera ser lapicero posteriormente entintando y sombreado. Dentro de la línea de Uvedebé, con su faja amarilla superior y el resto con fondo en blanco.
La obra tiene cuatro partes qu se ubican en las diferentes etapas de la vida de una mujer, como son juventud, matrimonio, cuidado del hogar e hijos, ancianidad con residencia de ancianos y muerte. Así que tenía un enfoque más o menos costumbrista que trataba de acercarse a una forma de vida más o menos generalizada en muchas mujeres de la edad que pudieran ser nuestras madres de aquellos que tenemos la cuarentena de años para arriba. Madres que la mayoría no conocieron otra cosa que el trabajo del hogar doméstico y el cuidado de los hijos. No se trata de una obra de teatro machista, todo lo contrario. Es un reconocimiento y un homenaje a la entrega de la vida de muchas mujeres a su familia y especialmente a sus hijos e hijas. No obstante, recordemos, estaban detrás de la obra no sólo el ayuntamiento de Alcalá de Henares a través de la Concejalía de la Mujer, sino también nada más y nada menos que una institución del gobierno central del Estado como era la Dirección General de la Mujer, en ese momento en un gobierno del PP, con Mariano Rajoy de presidente. Por lo que se trataba de poner de manifiesto y resaltar el mundo y las problemáticas de la mujer, pro también de destacar uno de sus papeles sociales dentro de la realidad de muchas familias del momento. Era una cuestión de poner en valor a la mujer en la familia en aquel 2014, pero también, dependiendo de la lectura que haga cada uno, de denunciar ese peso de responsabilidad familiar que solía caer sólo en ellas. El sacrificio, aunque con amor y entrega, pero sacrificio personal de una vida entera.
A la vez, de fondo, y quizá esto es lo que pudo hacer llorar a algunas personas en aquel segundo final, se ponía de relieve, se denunciaba socialmente, el olvido o el relativo abandono de hijos e hijas cuando la persona, la madre en este caso, tras toda una vida de entrega, es poco menos que apartada de la vida más activa de la familia y llevada a una residencia de ancianos, con todo lo que ese mundo supone (tan necesitado de cambios y mejoras), que es a menudo la etapa final, pues muchos ancianos y ancianas mueren allí al cabo de unos años, sus últimos años, por ley de vida. Así que en cierto modo es una obra de teatro no sólo costumbrista, sino hasta cierto punto es teatro social, podríamos decir que feminista, a pesar de que es posible que haya partes del feminismo que puedan ser críticos con el papel de la mujer como cuidadora exclusiva de los hijos e hijas, entregada a la familia. Pero es que esa realidad existe en muchos hogares. Así pues, como teatro social, en ese sentido de denuncia cumple su cometido, incomodar para poder motivarnos a reflexionar, a hacer algún cambio, ya mental, ya de actitud, ya de ambos.
Aún con todo, tiene algún momento de humor dentro del drama costumbrista que es.
Santiago Alonso, antes que político, estaba imbuido en ese mundo teatral donde era creador, director y actor, por lo cual hemos de considerarle también: dramaturgo.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".