Título: Recortes de un corazón herido por la esperanza.
Autor: Matías Escalera Cordero.
Editorial: Huerga y Fierro Editores.
Año de publicación: 2019 (1ª edición).
Colección: Poesía.
Nº de volumen en la colección: [No localizado, en algunas páginas de venta de libros indican: 0, no siendo posible por la larga trayectoria de la editorial en libros de poesía].
Género: Poesía.
ISBN papel: 978-8412001587
Siguiendo la línea que marcó Pero no islas. Poesía de un hombre corriente desilusionado en 2009, diez años más tarde, con este Recortes de un corazón herido por la esperanza, se reafirma y ahonda en el choque que encuentra él, y toda su generación posiblemente, entre el ideario de una sociedad mejor a través de las ideas socialistas, nacido en la Transición en la década de 1970, y la evolución posterior de la sociedad hacia un mundo dominado por el capitalismo y la sociedad de consumo. En medio, todos aquellos políticos y partidos que habiendo prometido cambios para la mejora de la vida de todos en general, tomaron caminos que iniciaron lucros personales y desigualdades sociales entre los que creyeron o confiaron en la idea. Pero no se queda meramente ahí el poemario, pues no apunta tan directamente a partidos, si no que también habla de las vidas personales y de las decisiones propias, así como las esperanzas e ilusiones de la juventud en contraste con dónde nos van dejando las circunstancias de la vida común. Así, la vida común y la militancia o actividad social se llevan de la mano en la construcción de la propia vida.
Así por ejemplo, en un poema feminista se hace eco del sufrimiento de la mujer del Tercer Mundo que no para de luchar por salir adelante y choca en la realidad del mundo con una gran barrera de impedimentos y problemas que las discrimina. Es todo un homenaje a la mujer y en concreto a la mujer que lucha en su día a día, si bien es cierto que el poema en sí nos estaría mostrando también a la mujer como víctima perpetua. La lectura puede ser en varios sentidos, aunque el poema parece querer dirigirse en la mujer que más soslayados tiene sus derechos de igualdad de género. Se llama el poema "La sal y las mujeres", haciendo referencia a la sal de la tierra, siendo esta parte del enriquecimiento vital, según el dicho y la narrativa bíblica, pero aquí se juega también con la sal de las lágrimas al llorar, o sea, al sufrir.
Hay unos círculos de sal en Perúy dos lagos
(uno de ellos es rosa) en África.
¿Qué tienen en común?
La sal y la miseria.
Ah: y las mujeres (también las mujeres)
(...)
Nuestra gente cree que la sal es un regalo de Dios: dice una de esas mujeres.
(...)
Unas mujeres son indias y las otras son negras
pero esto son ya detalles
como que las lágrimas llevan una gran
concentración salina...
y el sufrimiento.
Matías Escalera lo deja claro desde su primer poema en el libro. Todo el mundo tiene esperanzas e ilusiones frente a su vida y frente a su posicionamiento en la vida acerca de la sociedad. Siempre se comienza desde la esperanza.
(...)
…aun así: digo…
… a la esperanza se entra como se entra en la lluvia…
(… sin darnos cuenta…)
(...)
(...)
Contra la esperanza vivimos
Contra la esperanza nos levantamos
cada día...
(...)
Así que nos está mostrando también un motor de lucha, un motor de cambio, de progreso. Un motor cuyo carburante para que funcione parece que parece ser traicionado o herido cada cierto tiempo cuando hay determinadas desilusiones, desesperanzas. Y sin embargo, la vida la da el afán de nuestras ideas de cambio, aún a sabiendas de que no todo es mundo ideal, y que el mundo más pragmático está ahí, cosa que resume en un verso como “dos ancianos moviendo la basura alrededor de los contenedores”.
Matías Escalera sigue su estilo de verso libre, a veces muy largo, lleno de repeticiones que nos remarcan algunas ideas que nos invitan a prestar atención a algunas cuestiones que le interesan en ese choque de ideas y realidades. Quiere que reflexionemos porque para él la Literatura cobra mayor valor cuando es capaz de transmitir mensajes tanto vitales como sociales, y nos invita a ser conscientes de la realidad, que puede ser frustrante y que puede ser transformada por las ideas, por unas ideas que sean seguidas de manera coherente. Hay en Escalera siempre una cierta ética y moral de la consecuencia. Castiga las incoherencias. Va así contra la cultura del conformismo, en buena parte fomentada por el materialismo. Ya contra ella se declararon los contraculturales. Él lo sabe, y, por ejemplo, sabiendo que autores como Bukowski están de moda nos dice en "La balada de los gilipollas":
(...)Es como los gilipollas que creen que se puede ser Bukoswski
los viernes o los sábados por la noche
y luego se puede volver el lunes al ministerio
(...)
En el mismo poema habrá dicho antes:
(...)casi todos los gilipollas tienen ojos para ver
pero el caso es que no cualquier gilipollas sabe mirar
(...)
También sacará a la luz a Ernesto "Che" Guevara y sus ideario revolucionario en Cuba, el cual parece una pantomima cuando el mundo capitalista sacó su imagen del mundo socialista para mercantilizarla en camisetas, mecheros, banderas y todo tipo de productos vendibles y hasta transformados en iconos de cultura popular, sin que haya en realidad una intención transformadora del mundo apoyada en ese icono. Sin que haya una interiorización real de las ideas, sino una aceptación total de la estética sin sostén.
Matías Escalera, siempre inquieto en todos los ámbitos, nos invita en realidad no a perder la esperanza, no a ser desconfiados, sino a ser coherentes, a no traicionarnos a nosotros mismos, aún cuando tengamos el corazón herido. Puede que el materialismo más extremo del mundo actual haga que desesperancemos, pero nunca hay que traicionarse a uno mismo. No hay que idealizar el mundo, y esto nos lo hace ver con su característico humor irónico y acusador que suele atravesar sus poemarios, pero tampoco hay que dejarse vencer. Para ello hay que saber ver y comprender el mundo... y a uno mismo.
Una vez más en su obra, un poemario necesario.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".







