sábado, 31 de octubre de 2026

Poesía completa / Amarilis / Laurel de Apolo

Título: Laurel de Apolo.
Autor: Lope de Vega.
Editor: Juan González.
Impresor: Juan González.
Año de publicación: 1630 (1ª edición)
Género: Poesía.
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Título: Amarilis.
Autor: Lope de Vega.
Editor: Lope de Vega / Francisco Martínez.
Impresor: [Atribuido por algunos autores a Francisco Martínez].
Año de publicación: 1633 (1ª edición; aparece por segunda veces dentro de un recopilatorio póstumo de 1637)
Género: Poesía.
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Título: Poesía completa.
Autor: Lope de Vega.
Editor: [Amazon / Kindle Edition].
Año de publicación: 2016 (1ª edición).
Género: Poesía.
ASIN: B01J44V5W4

Ya hemos visto en estas notas que Lope de Vega no sólo fue un estudiante en Alcalá de Henares, de vida disoluta, sino que además tuvo al municipio muy presente a lo largo de toda su vida en su producción literaria. Dijimos que aunque su contribución más importante se produce en el teatro, con algo más de cien obras, en realidad lo que más escribió fue poesía, con unas tres mil conocidas, más o menos, y teniendo en cuenta que su teatro también estaba escrito en verso de poesía. Hemos de creer que durante sus años de estudiante universitario, dada su juventud, su vida disipada y su forma de ser de conquistador de mujeres, escribió una cantidad importante de poemas en esta etapa de su vida, en Alcalá, aunque él comienza a publicar en los años posteriores a sus años complutenses, lo que no quiere decir que los leyese, recitase o se conociesen públicamente antes de esas publicaciones. Pero ya se ha dicho que Alcalá está presente en él toda su vida, y esto hace que también en sus poemas de edad más adulta y avanzada sea un lugar que está presente junto a sus personajes. Aparece por ejemplo en 1630, en el poema Laurel de Apolo, donde por primera vez se le llama a él en aquella publicación por el apodo de Fénix de los Ingenios. Precisamente en esta obra, que no deja de ser un libro de poesías, se centrará en el amor pastoril idealizado y aparecerá el entorno del río Henares. Es lo que más aparece de Alcalá de Henares en innumerables poemas, el río Henares y el entorno del río Henares como lugar de amoríos pastoriles, dentro del género silvopastoril en el que el propio Cervantes le citó en La Galatea. En aquel Laurel de Apolo se lee:

(...)
Con que eres ya dorado Manzanares
del Tajo enojo, emulación de Henares.
(...)

Juega con las cuencas fluviales madrileñas, igual que otros muchos autores de diferentes épocas, sólo que estas cuencas son mencionadas dentro del género pastoril no sólo por Lope de Vega, sino por otros muchos poetas del género, y el citado Cervantes en aquella La Galatea. Tal vez producto de los galanteos y no tan galanteos de los estudiantes de la Universidad de Alcalá en aquellas épocas con las mujeres que, por ejemplo, iban a limpiar la ropa o a recoger agua. O quizá, simplemente, por ser un lugar apartado de la propia urbe. Véase igualmente en los versos expuestos una competición soterrada entre lo que sería Madrid, con el alcázar de los emperadores Austrias en él, y Alcalá de Henares, con la Universidad y sede del Palacio Arzobispal de los arzobispos de Toledo. Hay un contrapunto hasta cierto punto político o de competición entre poblaciones a razonar en estos poemas amorosos, aunque no evidentes. 

Laurel de Apolo es claramente un poemario compuesto por Lope de Vega que publicó en 1630 en Madrid, en la imprenta de Juan González, que le dedica al Almirante de Castilla Iván Alfonso Enríquez de Cabrera. Tiene el visto bueno para publicación de Juan de Jauregui, y cuenta con un prólogo del autor y unas palabras de Francisco López de Aguilar, y otros textos de más autores reconociendo lo loable de la obra y la fama del autor. En esta obra hay lo que Lope de Vega llamó laureles de Apolo, que son poemas y rimas loando y reconociendo a otros autores de su época, vivos o fallecidos, tal como hizo Cervantes en Viaje del Parnaso (1614). Contiene numerosas silvas, pero también hay en menor medida églogas y otros estilos poéticos, incluido un poema recreado a modo de conversación teatral.

Igualmente en 1632 se reconocerá el río Henares y su entorno en su "Égloga panegírica al epigrama del Serenísimo Infante Carlos", por la muerte del dicho Infante, pero también como consecuencia de haber sido rechazada su solicitud de ser el capellán personal del Conde Duque de Olivares.

Aparece la Universidad en el extenso poema Amarilis, publicado en 1633, aunque hace referencia a una amante que tuvo en la década de 1610, Marta de Nevares, que se encontraba casada desde sus 13 años de edad con un mercader, Roque Hernández, por conveniencias familiares. Con ella llegó a tener una hija bastarda, Antonia Clara en 1617. Dos años y pico después, en 1620, moriría Roque Hernández, pero para esas fechas Lope de Vega ya se había ordenado sacerdote desde 1614, por lo que no se casaron, aunque Lope llegó a vivir en la casa de ella en algún periodo (pues su vida de escándalos amorosos es amplia), y ella por otra parte murió en 1632. Amarilis atravesará su poemario varias veces. Será recurrente en su obra. Claro que con ese nombre también aparece un amorío suyo por primera vez datado sobre 1619. Se puede tratar a veces de una poeta anónima, conocida a través de ese pseudónimo, de la América española, de lo que hoy día sería Perú. Esta mujer se sabe que fue admiradora de la obra de Lope de Vega. Llegó a enviarle alguna obra poética suya en la década de 1620. Como sea, parece que la extensa égloga publicada en 1633 se refiere a Marta de Nevares, que ya hemos dicho que murió en 1632. Será un poema de amor pastoril, con licencia de publicación del deán Francisco Martínez en 1633, dedicada a la reina Ana de Austria (reina de Francia), que se reeditaría en 1637 en un volumen recopilatorio de sus poemas a modo póstumo, La vega del Parnaso, y volvería a ser reeditado en Obras sueltas, publicado entre 1776 y 1779. La portada que aquñi se muestra se conserva en los fondos históricos del archivo de la Universidad Complutense, hoy día en Madrid capital, pero que son en realidad los fondos históricos propios de la Universidad de Alcalá de Henares. En lo literario de este poema lo referente a Alcalá de Henares que Lope de Vega le dedica es la ubicación de parte de la temática en la vega del Henares. Por ello se lee:

(...)
Adonde el claro Henares se desata
en blanco aljófar, nuevo amante Alfeo,
Atenas española se retrata, 
fértil de sabios en mayor liceo.
(...)

Aquí se puede leer algo más allá del Henares, la mención a la Universidad podría estar sobreentendida en la mención de los sabios y una posible alegoría de tierra fértil y fertilidad del conocimiento universitario y fertilidad de los amores, aunque también pudiera tener cierto sentido del humor acerca de la sabiduría popular y los amoríos a campo abierto. Como sea, la Universidad de Alcalá de Henares también tiene cabida en sus poemas y con ella algunos de sus personajes.  Aparecen dos poetas alcalaínos del género pastoril, Francisco de Figueroa y Pedro Laynez, igual que los mencionara en su obra como amigos personales Miguel de Cervantes. Cabe pensar que los cuatro autores coincidieran, incluso que en algún momento formaran algún tipo de cuadrilla de amigos alcalaína, pero no hay constancia de esto. 

(...)
Más como tu Academia 
no propone al Divino Figueroa
(...)

Escribe en esos poemas para Francisco de Figueroa, y para Pedro Laynez, ambos autores de éxito en su género, dice:

(...)
Tal vez fue Pedro Laínez
raro y único poeta.
(...)

El tema alcalaíno también estará presente en poemas dedicados a los Santos Justo y Pastor, los Santos Niños. De hecho, varias veces. El más conocido el "Soneto dedicado a los santos Justo y Pastor". 

(...)
La madre de las Ciencias donde a tantos
verde laurel por únicos publica,
dos corderos al cielo sacrifica,
primicia ya de innumerables santos.
(...)

La basta producción poética citada de unos tres mil poemas hace complejo citar donde recoger los poemas en los que se refiere a Alcalá de algún modo, aunque por datación, en los que la hay, podemos deducir aquellos que pudo componer en su juventud alcalaína. Si bien escribió algún poemario, como el citado Laurel de Apolo, o algunos poemas extensos llegó a publicarlos por sí mismos, por el motivo e intención que sea en cada uno de ellos, habría que referirse en esta entrada a unas obras completas de Lope de Vega. Existen varias y numerosas a través del tiempo desde su muerte, en las que no sólo se recogen poemas, sino toda su obra. Se nos centramos un poco más en una obra de poesías completas, es cierto que hay algunas ediciones en los diferentes siglos que le sucedieron, pero en realidad abundan más o bien las antologías y selecciones o bien la compilación completa de la poesía lírica, dejando fuera otro tipo de poesías que escribió, o bien poesía que se centre en un determinado tipo poético. Pero sí existen algunas ediciones de toda su poesía completa, como la publicada en seis volúmenes en el siglo XX por la Fundación José Antonio de Castro, u otras ediciones españolas realizadas en 1945-1946 y en la década de 1950, con motivo del interés político de la época en ensalzar un pasado imperial idealizado y que, en este caso, se centraba en el Siglo de Oro. 

En nuestros días, en pleno siglo XXI han abundado más, aunque poco, ediciones digitales de su obra completa, precisamente por su gran extensión. Entre estas ediciones hay algunas que recogen las poesías completas. Entre ellas está la realizada por la tienda y editorial electrónica Amazon, en formato de lectura Kindle, en 2016 y aún en circulación para quien la quiera adquirir. Se llama Poesía completa, y se sabe que se trata de la poesía de Lope de Vega porque su portada digital escribe su nombre en caracteres de menor dimensión que el título, así como integra un muy conocido retrato del escritor ya con una edad avanzada, retrato atribuido a Eugenio Cajés en 1627 y que se puede ver en la Casa Museo Lázaro Galdiano, en Madrid. 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 24 de octubre de 2026

San Diego de Alcalá

Título: San Diego de Alcalá.
Autor: Félix Lope de Vega Carpio.
Transcriptor: Félix Lope de Vega.
Año de creación y puesta en escena: 1613.
Género: Teatro; Hagiografía; Panegírico; Biografía; Religión; Poesía.
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Título: San Diego de Alcalá, comedia famosa de Lope de Vega Carpio.
Autor: Félix Lope de Vega Carpio.
Editor: Real Universidad de Valladolid (Universidad de Valladolid).
Impresor: Alonso de Riego, impresor de la Real Universidad de Valladolid.
Fecha de publicación: Siglo XVIII (1ª edición, Valladolid. Fecha no determinada. Alonso de Riego vivió entre 1700 y 1763, aproximadamente).
Género: Teatro; Hagiografía; Panegírico; Biografía; Religión; Poesía.
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Título: San Diego de Alcalá.
Autor: Félix Lope de Vega Carpio.
Editorial:  Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA)
Año de publicación: 2024 (1ª edición de Ignacio Arellano, J. Enrique Duarte y Carlos Mata Induráin, con sus notas y estudio preliminar).
Colección: Batihoja.
Nº de volumen en la colección: 97.
Género: Teatro; Hagiografía; Panegírico; Biografía; Religión; Poesía; Ensayo; Filología; Literatura.
ISBN: 978-1-952399-20-6


Uno de los escritores relevantes de la Literatura Universal, y por ello, evidentemente, también de España, es Félix Lope de Vega Carpio, más nombrado como Lope de Vega, que vivió en el Siglo de Oro de la Literatura Española, entre 1562 y 1635, nacido y muerto en Madrid, aunque a lo largo de su vida vivió y estuvo en otros lugares de España. Uno de esos lugares precisamente fue Alcalá de Henares durante sus estudios universitarios, que transcurrieron de 1577 (algunos autores dicen que se trasladó a la ciudad en 1576) a 1581. Llegaría a la ciudad con 15 años de edad y se iría con 19 años. Vive aquí sus años de adolescencia formándose como adulto. Alcalá, en todo caso, está presente a lo largo de toda su obra durante toda su vida. 

En estas notas ya se le había nombrado en otras ocasiones a través de otros libros a comentar y de otros autores. Especialmente con Miguel de Cervantes, con quien mantuvo una polémica pelea y una cierta enemistad que se llegó a trasladar a algunas de sus obras. Sin embargo, Cervantes le reconoce como buen poeta. No obstante, su apodo fue Fénix de los Ingenios, o Fénix de las Letras Españolas, en alusión al ave fénix de la mitología clásica, que resurgía de sus cenizas. Dos de las menciones directas de Cervantes a Lope de Vega reconociéndole sus méritos están por ejemplo en su obra La Galatea (1585) y especialmente en Viaje del Parnaso (1614). Evidentemente ambos escritores coincidieron personalmente y mantuvieron una relación que si bien en principio pudo ser de amistad, se tuerce ante una pelea literal de origen no bien conocido del todo, pero que implica como causante presunto a Lope de Vega y numerosas alusiones contra las mujeres de la familia de Cervantes y contra Cervantes mismo. Por otro lado, Lope de Vega revolucionó la narrativa y formas de puesta de escena del teatro español, creando unos éxitos populares muy aclamados, mientras que Cervantes, aunque pudo tener cierto éxito, según dijo él, su teatro no era tan popular ni tan aclamado, e incluso en la forma de entender el teatro se enfrentaron. 

Lope de Vega tuvo una personalidad muy extrovertida, pero también muy polémica, no sólo tuvo problemas con Cervantes. En 1611 llegó a sufrir incluso un intento de asesinato. Especialmente en su juventud fue una persona mujeriega, dado a los enredos, los conflictos, alteraba a otras personas con sus osadías y sus ingenios, podría haber sido inoportuno en sus comentarios y bromas en más de una ocasión. Sin duda también usaba de las burlas... En fin, Una persona que a la vez era muy popular y querida por multitud de personas, de otros autores y de multitudes anónimas admiradoras de su obra y de las historias que corrían de él. Tenía don de gentes y era carismático. Fue mal estudiante en sus años infantiles en Madrid. Cuando ingresó en la Universidad de Alcalá en 1577 también fue mal estudiante, más conocido por sus correrías y su vida de juergas y mujeres... no exenta de conflictos con otros hombres, parecido a Quevedo en su paso por la universidad alcalaína. Dicho en verso por el propio Lope de Vega, cursó los cinco años de sus estudios, pero nunca llegó a licenciarse, y vivió amancebado con María de Aragón, con la que llegó a tener un hijo sin tener matrimonio, cosa que le apartó mucho de sus posibilidades de ser ordenado sacerdote de joven, aunque tras su intento de asesinato, una enfermedad grave y la muerte de su pareja se hizo sacerdote en 1614, previamente había sido familiar de la Inquisición (informador). Y por pertenecer a la Orden Militar de San Juan tenía el título de frey. Como sea, esta María de Aragón sería Marfisa en sus poemas amorosos.  

En Alcalá de Henares fue un protegido del inquisidor general Jerónimo Manrique de Lara, por lo que ingresó en el Colegio de los Manriques e incluso sirvió allí a los otros colegiales para poder ganarse esa protección y estudios, aunque no ejerció su servicio con toda la dedicación que hubiera debido. 

En las primeras obras de Lope de Vega, tanto en poemas como en obras de teatro, hay numerosas inspiraciones de su vida entre truhan y galán, vividor de la vida, para personajes y situaciones de estos años universitarios. Muchos de sus personajes se basan en sus propias historias y en historias y personas de gente que conoció. Aunque él no comenzó a escribir literatura en Alcalá de Henares, lo hace previamente desde los 12 años de edad, según nos dice en otro poema en el que afirma que ya escribe poemas desde esa edad. 

Su fama le vino sobre todo por sus obras de teatro, de las que la más conocida es Fuenteovejuna (1614). Aunque también escribió nueve novelas, una epopeya y otros géneros, de los que el más abundante de su producción es en realidad la poesía. Llegó a escribir unos tres mil poemas, y su obra teatral estaba escrita en verso para lograr hacer dinámicas las tramas, lograr una musicalidad fácil de recordar por actores y público y que resultase pegadiza. Alcalá de Henares sale en bastantes de esos poemas. Especialmente el entorno del río Henares como lugar de historias amorosas idealizadas, la Universidad y los Santos Niños, Justo y Pastor.

En teatro también aparecerá Alcalá de Henares, si bien alguna obra suya se representó estando vivo él en el Corral de Comedias, hoy día aún en activo. Aparece mencionada su feria y mercado en San Isidro labrador de Madrid (1617), aunque obras plenamente ambientadas en Alcalá de Henares serán San Diego de Alcalá, escrita y representada en 1613, y El saber por no saber y vida de San Julián de Alcalá, publicada póstumamente en 1638. Hoy vamos a continuar su presentación con San Diego de Alcalá.

San Diego de Alcalá fue escrita y representada en 1613, como ya se ha dicho. Y como ya se ha mencionado es un momento clave en su vida. En 1611 había sufrido un atentado fallido contra su vida. En 1612 él es nombrado familiar de la Inquisición. También desde ese año su pareja del momento, Juana de Guardo, sufre numerosas enfermedades graves, mientras que uno de sus hijos de ellos muere de fiebre, y la propia Juana de Guardo morirá en 1613 durante el parto de otra hija. Lope de Vega irá acumulando en esos años traumas emocionales severos en el comienzo de su cincuentena de años. Decide ordenarse sacerdote en 1614, en Toledo, aunque no dejará de tener dudas sobre la orientación de su vida, llegando a alojarse en la casa de una examante. Su gusto por las mujeres es la que hace de su vida sacerdotal una duda en sí misma, aunque se beneficia de las prebendas económicas que le aporta. En este contexto de trauma y tragedias familiares y personales que le llevan a ordenarse sacerdote es cuando escribe esta obra dedicada a un santo alcalaíno, San Diego.

Dicho santo era altamente famoso en la época, incluso los reyes recurrían a sus restos en busca de milagros que decían que seguía obrando, como obtener la salud si se tenía contacto con él. Además, un trozo de su frente se había momificado de manera natural, lo que se consideró igualmente un milagro. Puede que Lope de Vega, en recuerdo a sus años universitarios de juventud y lo que sobre este santo se decía y profesaba, decidiese dedicarle esta obra devocionalmente tanto para hacer méritos para alcanzar el sacerdocio, tratando de enmendar sus numerosas obras más mundanas, como para acercarse a un santo sanador en un momento de su vida en la que su familia estaba atravesando tantos malos momentos de salud, él incluido. 

La obra no es una de las obras que se reconociese como una de sus obras mejores, y si pudo tener algún éxito puede que fuera arrastrado por el éxito de otras obras. 

Se trata de una obra de teatro de carácter hagiográfico, retratando la vida y obra de San Diego de Alcalá, el cual nació en Alcalá de Henares en 1400 y murió en 1463, tras haber estado por diferentes lugares de España atendiendo a toda clase de desfavorecidos, especialmente enfermos, incluso de lepra en unas épocas donde los leprosos eran repudiados. Él mismo, monje franciscano, decía obrar milagros por intercesión de Dios, lo que le llevaba en ocasiones a chupar pústulas, en una especie de acto curandero gracias a Dios. Atendía a numerosos pobres de solemnidad y él mismo practicaba la mendicidad. Fue muy popular en vida, gracias a personas que parece ser que sanó con alguno de sus actos y personas que dijeron sanar por él, y por su asistencia a los más pobres. Como se ha dicho, después de muerto se le atribuyeron más milagros, incluso hoy día en el siglo XXI, y es venerado en la Iglesia Magistral de los Santos Niños de Alcalá de Henares, hoy día catedral, centro de culto ligado a la Universidad en aquel siglo XVII. 

Aparte de ser una obra biográfica y hagiográfica, funciona como panegírico, ya que está escrita en todo momento para alabar las bondades de San Diego. Está escrita en versos de arte menor. Participan en ella un mínimo de quince personajes. Entre ellos alcaldes y regidores. 

La Biblioteca Nacional de España guarda su impresión original, de donde se recoge la portada para esta entrada, realizada la fotografía por dicha institución, garante de la custodia de nuestra cultura. Aunque es más conocida una impresión muy posterior del siglo XVIII realizada por el impresor de la Universidad de Valladolid, por entonces Real Universidad de Valladolid, Alonso de Riego. No se sabe el año exacto, por lo que se toma por referencia los años aproximados de la vida de este impresor, entre 1700 y 1763. Él la llamó San Diego de Alcalá, comedia famosa de Lope de Vega Carpio, enfatización del autor en el título para lograr su venta de mejor manera, pues como se ha dicho no es una de las obras más populares ni más conocida de Lope de Vega, de entre su más de un centenar de obras de teatro. Esta edición fue a la vez publicada digitalmente por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en 2010, acorde a la Biblioteca Nacional de España.

Hay una edición actual de 2024 realizada por el Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA) que cuenta con notas y un estudio preliminar de Ignacio Arellano (catedrático de la Universidad de Navarra), J. Enrique Duarte (profesor titular e investigador de GRISO) y Carlos Mata Induráin (catedrático, investigador de GRISO y de IDEA). Todos los que intervienen en este libro son estudiosos de la literatura del Siglo de Oro, aunque esta edición es posible por el interés de IDEA en temas católicos dentro de la Literatura. 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

jueves, 22 de octubre de 2026

Alcalá de Henares, comercio y memoria de una ciudad en transformación

Título: Alcalá de Henares, comercio y memoria de una ciudad en transformación.
Autores: Luis Alberto Cabrera Pérez (coordinación); varios autores (fotografías).
Editor: Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación: 2026 (1ª edición; prólogos de Judith Piquet -Alcaldesa de Alcalá de Henares por el Partido Popular-; Orlena de Miguel -Concejala de Seguridad Ciudadana, Recursos Humanos y Comercio-; y Luis Alberto Cabrera Pérez -Jefe del Servicio de Archivos y Bibliotecas-).
Género: Fotografía; Historia; Documentación.
ISBN: 978-84-10186-24-8

En las publicaciones que a veces realiza el Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Alcalá de Henares se encuentran las que se realizan para algunas exposiciones que organiza o patrocina el propio ayuntamiento, como ya se ha dicho otras veces. Entre ellas suele ser lo normal que sean exposiciones realizadas en la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica, ubicada detrás de la Catedral-Iglesia Magistral de los Santos Niños, compartiendo edificio con la Concejalía de Cultura. Entre estas publicaciones está en este 2026 el catálogo Alcalá de Henares, comercio y memoria de una ciudad en transformación, coordinado por Luis Alberto Cabrera, Jefe del Servicio de Archivos y Bibliotecas, y fue comisario de la exposición, que  a la vez fue coordinada por Sonia Lorenzo Gago. Este catálogo en realidad se puede interpretar más como un libreto editado en tapa blanda encuadernada a grapa en cabellete, por lo que para algunas personas podría pasar por un cuadernillo, aunque se trata de un catálogo, muy breve, pero catálogo, casi a modo de muestra promocional, pues no contiene todas las fotografías de las que trata la exposición, ni siquiera la mitad, ni alcanza un cuarto de ellas. Puede que con ello se abarate costes y que el catálogo pueda ejercer más como lo dicho, una muestra promocional, o acaso testimonial, de la exposición. Pero un catálogo que sin duda completará tanto las bibliotecas particulares de los historiadores de Alcalá de Henares, como la de aquellos que completen colecciones fotográficas de la ciudad, o antiguas. 

Personalmente me parece uno de los catálogos a tener si se quiere ir completando y conociendo mejor la Historia de la ciudad en el siglo XX. Nos acerca gráficamente mediante fotografías a la Historia comercial de la ciudad. La exposición abarca desde el último tercio del siglo XIX a 1987, aunque bien se podría haber llegado hasta la actualidad del 2026. Así mismo, falta numerosas referencias a los barrios, se centra en exceso en el centro histórico de la ciudad y, si se tienen algunos conocimientos de la Historia del municipio, incluso hay un exceso de referencias y autorreferencias a unos mismos personajes, familias y lugares comunes que si bien han de estar presentes siguen eclipsando totalmente a una gran cantidad de personas, familias y lugares comunes que también existieron, también tuvieron vida en la ciudad y, llegado a tiempos más presentes, han enriquecido y son parte de la ciudad igualmente. Pero aún con este "pero", se transforma en una fuente documental a tener en cuenta, aún cuando se hubiera deseado mayor espacio a catalogar más fotografías de las expuestas.

De hecho el catálogo apenas abarca dieciséis páginas, de las cuáles sólo diez se dedican plenamente a mostrar fotografías catalogadas, y dos más contienen fotos en menor tamaño compartiendo espacio con extensos textos para ser la obra que es en la dimensiones propuestas de publicación, repito: dieciséis páginas. En un tipo de obra así de catálogo el protagonismo ha de estar en aquella exposición que se cataloga, en este caso, fotografías que han pasado a considerarse históricas del comercio alcalaíno. Y los textos cobran importancia si aportan estudios, análisis e investigaciones o cualquier otra forma de datos que sumen, por lo que estos pueden ser extensos, pero siempre en proporción a tener en cuenta que lo que cuenta es lo que se expone, la referencia visual de lo que se expone. Un catálogo de un museo nacional puede llegar a publicar catálogos con cincuenta hojas de texto analítico, pero contener doscientas cincuenta de imágenes de lo expuesto. Aquí, como se ha visto, no es el caso, de dieciséis páginas sólo diez son sólo de fotos y dos más contienen fotos en tamaño menor. Y pese a ser hoy un artículo de no parar de hacer repeticiones, aún así merece la pena tenerlo, especialmente por la rareza que es en sí. Lo que engrandece al proponente de la iniciativa. Y como proponente hemos de creer que es el ayuntamiento en sí mismo, siendo el archivo municipal el ejecutor del proyecto.

Tenemos tres largos textos introductorios. El primer texto es de  Judith Piquet, la alcaldesa de Alcalá de Henares por el Partido Popular (PP), que usa una página para hacer una valoración de la importancia comercial de Alcalá de Henares desde la Edad Media, tal como han incidido en ella numerosos libros y documentos, pero haciendo caso omiso a que cada vez más estudios en las últimas décadas indican que esa importancia comercial debió existir también en Complutum, incluso según lo que nos indica la arqueología. En todo caso, es un texto introductorio apropiado y ocupando el espacio normal y habitual en este tipo de obras.

El segundo texto es de Orlena de Miguel (PP), concejala de seguridad ciudadana, recursos humanos y comercio, que ocupa otra página más, como es también lo propio, al ser ella la responsable del área gubernamental que se ocupa del comercio en el municipio. En este caso ella nos bosqueja algunas cifras del comercio actual alcalaíno, aunque quizá en este tipo de obra eso sea menos relevante que el dato que nos aporta acerca de que es la tercera exposición que le dedican al comercio en Alcalá de Henares. Ello nos ubica a que vienen realizándose desde 2024, coincidiendo con el gobierno del PP en coalición con Vox en la ciudad ya plenamente instalado desde que accedieron por pacto de coalición a dicho gobierno en el comienzo del verano de 2023, tras las elecciones municipales de la primavera de ese 2023. Personalmente quepa preguntarme a mí mismo para futura búsqueda si existen otros dos catálogos anteriores de esas exposiciones, ya que personalmente se me escapó totalmente poder ir en aquellas ocasiones, siendo estos catálogos algo gratuito con la asistencia.

El tercer texto es del coordinador de la exposición y del librito, Luis Alberto Cabrera Pérez, citado jefe del Servicio de Archivos y Bibliotecas. Emplea dos páginas para crear lo que es el análisis histórico del comercio en relación a la ciudad, el cual lo remonta a la Edad Media, poniéndole incluso una fecha exacta, 1187, año en el que se concedió un privilegio real para crear una feria de ganado, que era una feria comercial, así como poder crear un mercado semanal en una de las plazas. La realidad comercial se daría en la ciudad incluso sin necesidad de esa fecha, aunque sin duda esa fecha da una serie de derechos y privilegios y legaliza una situación que, en aquellos tiempos, saltarse dónde sí y dónde no juntarse para comerciar podía ser un delito grave. Pero insistiré en que la relevancia comercial ya existía en Complutum, aún cuando hubiera una decadencia destacada con los visigodos. En todo caso, este análisis se centra más en el auténtico eje vertebrador de la exposición, pues la misma no trata ni del comercio medieval ni del pudo generar la Universidad de Alcalá en los siglos XVI al XVIII, sino al testimonio fotográfico del comercio alcalaíno, y este se da entre el último tercio del siglo XIX y a lo largo del siglo XX, hasta nuestros días del siglo XXI, pese a que la exposición tenga por fecha extrema más reciente 1987, creo recordar, como mucho 1990. 

Como se ha dicho parece que es el ayuntamiento el promotor de la iniciativa, aunque en la edición de este catálogo aparece un sello figurando lo que sería la entrada y escaparate de un comercio estilo siglo XX en el que se lee "Comercio", y nos puede hacer pensar que se trata de algún tipo de asociación o consorcio de comerciantes alcalaínos para este tipo de actos. No se explica, por tanto: no se sabe ni porqué aparece ese sello al lado del que es el del ayuntamiento, ni si existe algún tipo de agrupación que bajo el nombre "Comercio" hayan participado de algún modo de esta iniciativa. 

Llama la atención que en este libreto no se haya contado con el cronista oficial de la ciudad, Vicente Sánchez Moltó, tanto por ser el cronista oficial, como por ser uno de los trabajadores del archivo municipal, y no uno cualquiera, tiene cargo. Cabe decir que sí aporta fotos, al margen de que el proyecto no lo saque adelante él como coordinador.

Evidentemente los autores fotográficos son varios y se prolongan por más de un siglo, habiendo algunos nombres de autoría conocidos y otros anónimos. Las fotografías provienen de hasta veintidós fondos de archivo, si atendemos a los agradecimientos del final del catálogo, así como a las cartelas explicativas de la fotografías en la propia exposición en sí. Aparte de las que aporta el archivo municipal en sí mismo, contribuyen las familias Canales, Sánchez Moltó, Pinilla y Criado, entre otras familias, así como José Félix Huerta Velayos, Gustavo Chamorro y Gloria Chacón, entre otros nombres conocidos de la ciudad, lo que implica aportes familiares aunque no se mencione sus familias. Esto explica y mucho que el protagonismo recaiga especialmente, como ya se ha dicho, en unas mismas personas y unos mismos lugares comunes repetidos en numerosa bibliografía reciente y no tan reciente, dejando fuera a numerosos alcalaínos que han sido y son, y con ellos sus visiones sobre Alcalá de Henares. Aparte de estos orígenes de los fondos, cabe citar también los de archivos como los de la Comunidad de Madrid, el Instituto de Patrimonio Cultural, el propio ayuntamiento, y el desaparecido Diario Madrid. 

Personalmente creo tener la seguridad de que una de las fotografías que se indican como anónimas en la exposición, pero no se encuentra en el catálogo, no es anónima, sino que pertenecería a la familia Cerezo, que tuvo una tienda fotográfica y estudio en la Plaza de Cervantes con calle Libreros, y estaría por decir que en el catálogo aparece tal tienda cuando previamente fue una mercería. Y creo que lo es porque uno de los descendientes del Cerezo fotógrafo puso una colección de las fotos de su padre en una red social por tiempo muy breve para homenajearle, y diría que la foto que vi era suya, e ignoro cómo pudiera haber una copia de la misma en el fondo de colección de otra persona y como anónima, aunque la explicación es que en una Alcalá de décadas atrás, más reducida en población, unas mismas personas del centro de la ciudad fácilmente se pueden conocer y los regalos, aunque sean fotográficos, existen entre las personas que se tengan afecto. Si la fotografía no estaba firmada de ninguna forma, ni marcada, fácilmente cae en el anonimato. He ahí la importancia de lo documental y de documentar. Ahora bien, Cerezo fue un fotógrafo muy activo de la ciudad, por lo que llama poderosamente la atención su ausencia fotográfica tanto en el catálogo como en la exposición.

Un libro que es imprescindible para historiadores de la Historia contemporánea y actual, como varios que se han ido publicando ya en los últimos años. 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

viernes, 16 de octubre de 2026

Llegando a puerto II

Título: Llegando a puerto II.
Autores: Varios autores (Ana María de la Casa Monge, María Jesús Espinosa, Raquel Vidal, Deby Ros, Victoria Salazar, Miguel Ángel Gómez Sedano, Samuel Buitrago, Elena Tabachkova, Fernando Fresneda, Aroa García, José Manuel Ramos, Vicente Orallo, Alejandro Pacheco, Maribel Domínguez, Miguel Ángel Gómez, Mario Navarro, Antonio Lera y Sofía Winter)
Editor: Pub O'Malley's.
Impresor: Safekat 
Año de publicación: 2026 (1ª edición; prólogo de César Sobrón; epílogo de Raúl García, dueño del Pub O'Malley's).
Colección: Certamen Llegando a Puerto.
Nº de volumen en la colección: 2.
Género: Relatos breves.
Depósito Legal: M-22530-2026

Ha comenzado el otoño de 2026 y el Pub O'Malley's ha iniciado este pasado septiembre su tercera edición de su concurso de relatos breves, el cual tiene por premio la edición en libro de los ganadores. A la vez, igual que pasó con el inicio de la segunda edición en el otoño de 2025, se publica y presenta el libro de la edición anterior. Así pues, se presentó el libro Llegando a puerto II, cuyo subtítulo ya no indica que aparte de los ganadores se publican algunos relatos finalistas, sino que se publican además de los ganadores otros relatos seleccionados, sin especificar que hayan sido o no finalistas. El libro ha vuelto a ser editado por el propio Pub O'Malley's, cuyo dueño es Raúl García. Este no escribe esta vez el prólogo, sino el epílogo, a modo de reflexión personal y explicación de este volumen y del concurso, pero que vuelve a funcionar como un ensayo a modo de último relato. Envuelto en una escena romántica y onírica nos explica amablemente tanto la soledad y los anhelos como sus porqués de este proyecto. Y en esos porqués nos explica su portada, donde se le ve a él mismo en una campiña con un traje de lino blanco y sombrero, casi como imagen de otra épocas, o como un antillano. Responde a esa misma reflexión del epílogo. Sirvió de cartel a todo el segundo certamen en sustitución del de la pirata O'Malley que hizo Zia Mei para la primera edición, aunque el logo de la pirata se encuentra en la solapa interior y también en la página que da pie a la separación de los relatos finalistas respecto a los ganadores. Del mismo modo que toda la cubierta queda en blanco, en contraste del tono negro y la fotografía de Sofía Winter en el primer volumen del libro de aquella primera edición, Llegando a puerto. La fotografía de Raúl no es una fotografía real como la de Sofía, sino generada por ordenador con inteligencia artificial, en consonancia misma con ese aire onírico de su epílogo. Raúl también se reserva para sí la contraportada, donde continúa explicando el porqué del proyecto y del libro, aunque ahora ya sin un aire de ensayo ni de relato.

Zia Mei sigue siendo la diseñadora y maquetadora del libro, aunque esta vez no hay relato suyo.

El prólogo queda reservado para César Sobrón, que es el autor de prosa y poesía que ideó este concurso y le da vida junto a Zia Mei y Maribel Domínguez. Esta vez César no escribe relato en el libro. Él ha amenizado con su música el espacio entre las personas participantes a lo largo del segundo certamen, al que yo esta vez asistí de nuevo alguna vez, pocas, pero fui, como espectador y persona votando, pero tan sólo una sola vez como participante, igual que en la primera edición. El prólogo de César Sobrón funciona como lo que es, sin ejercer de ensayo ni de relato extraordinario. En él nos explica la dinámica del concurso y el sentido de ser de su música  tocando el handpan. En él nos dice que en el libro se encuentran los relatos con los que más disfrutaron los espectadores en sus respectivas sesiones, eludiendo adjudicarles el calificativo de los mejores, pues, conociendo a Sobrón, lo que nos insinúa es que la literatura, tal como la entiende él, significa y da valores diferentes a cada persona de manera diferente. 

Hay que tener en cuenta en estos concursos que a menudo el público no vota sólo la calidad del relato o si lo disfrutó, entre otros factores a la hora del voto personal de cada cual está el de la forma de leer, lo que hace que este concurso también tenga algo de espectáculo y de, o de, oratoria. De hecho parece que los textos con sentido del humor tienen cierto éxito, aunque algunos de esos textos sean más propios de monólogos que de ser tratados como relato breve. Relato breve que en esta ocasión alguno parece que no ha sido tan breve y se ha saltado la norma del límite de páginas, sin que en esas ocasiones los que llevan el concurso le hayan recordado que se salta la norma, pero esto es algo que parece, según leemos algunos ganadores, pero que no podemos saber.

Personalmente, respecto a los encuentros a los que yo asistí, creo que se han quedado fuera de este libro algunos relatos muy notables, que no ganaron pero que pudieron haber sido incluidos entre los relatos seleccionados del final del libro. 

Hay un público consolidado al que se le han acercado personas nuevas y participantes nuevos, pero se hace evidente ese público consolidado que, además, ahora se conocen entre sí, aunque algunas personas se conocían de antes, incluso de talleres de vodevil, teatro y escritura. Quizá por ello, por esa reiteración, los relatos ganadores en general vuelven a ser en su mayoría relatos con un humor costumbrista algo picante o temas costumbristas o reivindicativos de determinados temas muy concretos. En esto hay una unidad muy clara respecto al primer volumen. De hecho, en algunos relatos pareciera que hubiera un estilo de escribir y de elegir temática muy propio de ejercicios de talleres de escritura.

Entre los ganadores de esta segunda edición se repiten de entre los de la primera edición Maribel Domínguez (la persona que más veces ha obtenido relatos ganadores), Miguel Ángel Gómez, Mario Navarro y Antonio Lera. Y aparece Sofía Winter entre los relatos seleccionados, igual que en la primera edición estaba entre los relatos finalistas. 

En esta segunda edición, a la vez, vuelve a repetirse el caso de que algunas personas ganaron varias veces, por lo que contienen varios relatos, es el caso de Maribel Domínguez, Raquel Vidal, Miguel Ángel Gómez, y entre los seleccionados aún se repiten Antonio Lera y Tabachkova.

El penúltimo tren, de Ana María de la Casa Monge. El segundo certamen comenzó con una ganadora que lo ganaba por primera vez en el Pub O'Malley's. Se trata de un relato de carácter social en el que un delincuente juvenil termina transformándose y reformándose por medio de la lectura de un manual que robó creyendo que no robaba libros. Escrito en primera persona nos da la sensación de estar leyendo las breves memorias, o la confesión íntima, de una persona que hoy día es una persona común tras superarse a sí mismo de un camino de delitos. Con ese recurso trata de captar un espacio de intimidad entre el lector y el personaje. Era difícil que en el primer día del certamen ganara un relato social, pero este lo hizo.

No me regales flores, de Maribel Domínguez . El relato parece construido sobre la base de lo que pudo ser un poema, por otro lado muy propio de su estilo en sus temáticas de amor. Leído el relato, sinceramente creo que hubiera sido mejor construirlo precisamente como eso, como un poema, pues incluso parece seguir esa estructura rítmica. Ignoro cómo lo percibió la gente que lo escuchó, o cómo lo perciben sus lectores, por lo que a mí respecta, desde el inicio de las primeras frases supuse cual era el desarrollo y el final. Y no fallé, por lo que para mí la atención se fijó más en la construcción, que, insisto, me parece más propia de poesía que de relato, aún cuando se le ha quitado el ser construido a base de versos, rimas y otros recursos. Se trata de una historia de amor mal llevado con final trágico, que nos habla de la soledad incluso estando acompañados, por tanto de la falta de comunicación en las parejas, en las relaciones humanas en general añadiría yo. Frases breves y directas y párrafos con silencios, aunque se dice mucho.

El gran apagón, de Miguel Ángel Gómez Sedano. Este es uno de los muy extensos relatos que fueron ganadores en este certamen. Siguiendo su estilo propio, en consonancia con su aportación a la primera edición, es un relato satírico que no deja de ser un relato de humor con tintes costumbristas puestos al día del siglo XXI, con arquetipos de personajes, lenguaje eróticamente picante, palabras mal pronunciadas o confundidas con otras para buscar la gracia, personajes faltones y una situación entre ellos que hace que les ocurran cosas llevadas al extremo deformado, para poder crear ocasiones que el autor desea que resulten cómicas. Es un estilo en el que se siente cómodo y del que conoce sus recursos. Se ambienta en el hecho real del gran apagón del 28 de abril de 2025 en toda España. Unos vecinos se quedan atrapados dentro del ascensor. Se trata de una sudamericana obesa y claustrofóbica, un anciano xenófobo y quejica y el protagonista, presuntamente la mente coherente y atrapada entre esos mundos para él comprometedores. Más o menos se repite un esquema de trío de payasos en un circo clásico. El payaso listo, el payaso que raya lo surrealista y el payaso conflictivo. La primera parte del relato cumple bien como relato, pero llegados hacia el final a mí me da más sensación de monólogo de humor en busca del público que de relato de humor, especialmente cuando la confesión del personaje protagonista pasa a ser una enumeración de valoraciones sobre lo sucedido. En todo caso, un único apunte sobre el desarrollo argumental, algunas de las situaciones descritas no hubieran podido llevarse a cabo, pues el uso de los teléfonos móviles fue imposible durante el apagón, salvo en los primeros minutos de desconexión eléctrica, por lo que hemos de entender que el autor se permitió esto como licencia para poder evolucionar los hechos que narra.

El séptimo cielo, de Raquel Vidal. Este relato sigue la vía de otros relatos ganadores en la primera edición por lo que hemos de entender que es una temática que el público del Pub O´Malley´s quiere premiar. Es otro relato social y reivindicativo. Uno en torno a la denuncia de la violencia contra la mujer. Como se recordará, en el primer volumen ya se premió a otros relatos contra el machismo violento. Una mujer maltratada sufre un aborto por culpa de una de las palizas. Es el relato de su deseo de marcharse de su casa en secreto y del suceso de una justicia poética que a la vez no es tan poética, sino algo bastante material. Tiene algo de relato casi iniciático, con una estructura pensada para la recompensa de la protagonista. Tiene su algo en ese sentido iniciático.

Una carta, de María Jesús Espinosa. Un relato realmente breve a modo de confesión de un protagonista que nos habla de como un viejo matrimonio ambulante compuesto por un sastre músico y una curandera llegaron a su pueblo y le cambiaron la vida, sin que nos cuente absolutamente nada de cómo o porqué le cambiaron la vida. Simplemente es un dibujo, una especie de fotografía en prosa del ser de aquella pareja. El relato prácticamente parece simplemente lo que su título dice: una carta, un ensayo. Hemos de valorarlo desde la estética.

La reunión, de Mario Navarro. Uno de los relatos más destacables del libro para mi gusto. Se trata de un relato que ficciona un hecho histórico real, la decisión hacia finales del siglo XV y comienzos del XVI de que los Reyes Magos de la religión católica fueran personas que vinieran de los continentes conocidos y representaran cada uno a las tres razas mayoritarias conocidas en ese momento, pasando a ser Baltasar de raza negra, aunque hasta ese momento siempre había sido representado de raza blanca, porque en la Biblia nada indica que viniera de África. Para ello hubo diversas deliberaciones eclesiásticas y con monarquías del momento, como Portugal. Con cierto sentido del humor, aunque no tan desarrollado como el de Miguel Ángel Gómez y tampoco orientado al costumbrismo, si no más sutil, nos presenta un tema bastante serio y desconocido en general para mucha gente de hoy día. Además nos lo analiza desde los intereses económicos y su intención de alterar hasta lo más sagrado, nunca mejor dicho, si eso viene bien para los negocios. Así que en realidad también se trata de una crítica actual al sistema capitalista de hoy día, pero también señala con el dedo a las imposiciones de lo políticamente correcto como un elemento censor y también manipulador de la realidad, creando lenguajes y realidades alternativas que, no siendo reales, terminan siendo aceptadas por reales. Quizá el último párrafo parece destinado al público oyente, como si fuera un monólogo, una vez más, pero es apenas una muy breve parte de un relato extenso que de por sí funciona bien como relato, aún cuando introduce formas de pensamiento y expresiones anacrónicas, quizá porque en el fondo, como se ha dicho, hay una crítica a la actualidad.

El postre, de Raquel Vidal. Al igual que su anterior relato ganador a mí me sabe a relato iniciático, y tiene su encanto en cuanto a ese sentido iniciático. Si perdura en el camino que se ha marcado, y más en el de este relato, es probable que desarrolle tramas más largas que tengan giros muy atractivos dentro de una literatura llamada a la acción, el suspense o el género que desee y le pegue lo inesperado y provocador. Porque hay en ella un afán de provocación. Puede que haya leído a Vian o Bukowski, aunque no está en esa línea exacta. En este caso nos muestra un relato macabro donde una chica muy presumida se siente más que los demás, aunque ella no viene del mundo del que pretende ser. Es invitada a una cena misteriosa donde lo obsceno de los sucesos hablan por sí mismo desde la oscuridad de un Allan Poe, pero para nada al modo decimonónico. El género le pega, quizá le atraiga la contracultura al nivel que lo oscuro o lo fascinante. En este relato, sin embargo, aún con todo, el final, para mi entender, necesitaría un poco más de desarrollo descriptivo para el impacto. Está bien planteado.

Por favor, déjame, no me ames, de Maribel Domínguez. Otro relato típicamente de Maribel. Su temática también podría haber sido un poema suyo, aunque este relato tiene menos estructura de poema y es más relato que el anterior. Juega con una temática que ya se ha dicho que parece que atrae en este concurso, el del conflicto entre una mujer y un hombre. Pareciera una historia de desamor donde ella poco a poco se va abandonando a sí misma y se abstrae, reduciendo su propio mundo y su vida. Sin embargo, es otro relato que también busca el golpe de efecto final, como el anterior y como algunos de los ganadores del año anterior. No es un relato de desamor ni de maltrato psicológico a la mujer, aunque toda su estructura juega con esa idea. Quizá es por ello que el relato es ganador. Se trata en realidad de una triste realidad sobre la enfermedad del alzheimer. Una exposición de sus efectos. Un relato social.

Un motivo para volver, de Deby Ros. El más breve de todos los relatos. Yo estuve el día que lo leyó. Le puntué bien. Es otro de los relatos que me parecen a destacar de entre estos relatos destacados. Ambientado en plena Segunda Guerra Mundial, nos habla de una historia de amor interrumpida por una guerra que, en muy pocas palabras, nos es descrita como elemento que rompe vidas. Bien escrito, bien presentado, cumplidor de las normas, sabe lo que desea expresar y lo logra.

La Luna, él y yo, de Victoria Salazar. Un relato de un romance de una noche a modo de confesión de ella, la protagonista. Construido en frases breves y párrafos igual de breves, lo que le llena de silencios. Aunque el comienzo es más extenso en esas frases y párrafos, estos van aminorando esa extensión según avanza el relato, y con él la noche que nos narra, que se va agotando a la vez que va en aumento un enamoramiento nocturno cuyo desenlace es el propio acto sexual como máxima expresión del amor. Así pues es otro relato basado en la estética, una estética que tiene algo de recurso poético, una estética construida sobre la confesión íntima, como en el primer relato ganador. El nudo del relato es el miedo a equivocarse de ella respecto de él, pero realmente no es un nudo que parezca tener importancia, por lo que todo transcurre evolutivamente a la culminación amorosa y un final feliz de nueva pareja. Hay que fijarse en su construcción estética. Si no fuera así, sería un diario personal compartido. También estuve el día que se leyó este relato.

Corina, de Maribel Domínguez. Es el relato que es más relato de los relatos de Maribel en este libro. Por ello para mí ya tiene más valor. Aunque llama la atención que sigue la línea de El postre, de Raquel Vidal, del que ya hemos hablado. Podríamos considerar que el público premió dos veces relatos similares, cosa que ya pasó también en la primera edición (véase las notas del primer volumen en su entrada). Por otro lado volvemos a problemas de desarrollo emocional y afectivo de pareja, a lo oscuro y macabro y al mundo de la mujer como víctima. Martín es un obseso de la belleza, pero su mundo introspectivo le impide mantener relaciones normales con las mujeres, por lo que es un habitual cliente de prostitutas, entre ellas está Corina, por la que siente una obsesión y es a la que más solicita. Con esta trama planteada se avanza hacia un golpe de efecto final similar al propuesto por Raquel Vidal en su relato, aunque con una variante significativa, aunque metafóricamente podríamos considerar igual. Este camino de relatar le sienta bien a Maribel, lo dije ya en el anterior volumen con otro relato que seguía esta senda más oscura, pero es evidente que, aunque la pisa, se siente más cómoda en los relatos de amor y desamor. Cada cual tiene su voz, obviamente. 

Ser pija es muy duro, de Miguel Ángel Gómez Sedano. Se trata de otro relato de humor costumbrista. Aunque tiene una estructura más de relato literario que el anterior, sigue teniendo un aire más de monólogo de humor. Ese aire se lo da el especial uso de equívocos en los términos que, por otra parte, ayudan a retratar a su personaje principal, una mujer joven pija. También lo expresa el uso de las mayúsculas intercaladas con las minúsculas para señalar los golpes de voz allá donde se desea el efecto cómico. Parece escrito como un guion para monólogo, más que como relato. En todo caso, como relato pareciera que el autor desea guiar también la tonalidad de lectura del lector. El relato, como pasara con Maribel Domínguez en la sesión que antecedió a esta, vuelve a alimentarse en cierto modo de El postre, de Raquel Vidal, sea consciente o inconscientemente. Se trata de una mujer joven que trata de pertenecer a una clase social más supuestamente más elevada y elegante, pero que en sus conocimientos y modales deja patente sus muchas carencias ante ese mundo, y, en este caso, ante el mundo en general. Hay por tanto otra vez un recursos al personaje arquetipo al que se le aplica algo de lo que Valle-Inclán llamó el esperpento para, exagerando sus características sociales, provoque humor, especialmente por sus deficiencias. Es más relato que el anterior relato y está mejor planteado. Tiene mayor peso de ser literariamente.

Términos y condiciones, de Antonio Lera. Este autor pasó a ser ganador en este segundo certamen, después de que en la anterior edición no lo logró, pero sí llegó a ser finalista con un relato de humor notable donde ejercía la crítica a la mismísima dinámica de este mismo concurso. Llegaba a escribir entonces: "No me fío del público, votan por afinidad, así que agudizo la vista para ver qué vota cada uno". En este segundo certamen vuelve a recurrir a la crítica satírica, pero no al concurso, sino a los contratos, o sea, a las normas, términos y condiciones de todos los contratos y que nosotros aceptamos al firmar ese contrato y comprometernos así a cumplirlas a cambio de lo que se quiera que se contrate, sea un trabajo, un alquiler, o la participación en un concurso. En esta sátira se recurre a un humor que toca lo provocador hasta llegar en parte a lo soez para exagerar las implicaciones abusivas de los contratos que en los últimos tiempos parecen ser precisamente eso: más abusivos que de lo que hasta ahora habíamos vivido, y más intrusivos en la vida de uno mismo. Sin embargo, vuelve a parecer más un monólogo de humor que un relato literario. Sin embargo, es cierto que Lera ya había usado un tono de confesión en su relato finalista del anterior certamen, quizá buscando la complicidad directa con el lector... o el oyente.

Y tú, más, de Samuel Buitrago. Quizá el relato que yo daría por ganador si hubiera que votar de entre estos relatos. Una breve historia común y cotidiana que se vive en todas las familias alguna vez: una pelea familiar. Narrada con maestría para la brevedad que requiere las normas del concurso y captando a la vez la psicología de todos los implicados. No se olvida de retratar el ambiente que les rodea y dotar la descripción, a la vez, de un tono literario bastante rico de recursos y con una sintaxis muy bien trabajada. Se nota en el autor un bagaje importante e interesante. Muy destacable. Aparte de que el tema sirve a la vez de alegoría de la relaciones más allá de lo familiar y lo personal.

Fotografía, de Elena Tabachkova. Un relato de tres historias aparentemente independientes, pero en realidad cruzadas por un mismo hecho misterioso en el que escenas de fotografías perfectas terminan dando fotografías defectuosas y borrosas. Todo ello unido al final por una reflexión de la propia historia que aparece como narradora y personaje hablando al público confesando sus reflexiones sobre este hecho y su presencia en el concurso, por lo que lo que comienza con una estructura de relato vuelve a caer en una estructura de monólogo, aunque esta vez no es de humor, es de autoconfesión. Cita el propio Pub O'Malley's de la calle Goya donde se celebra cada encuentro. Se entiende que el relato viene a invitarnos a aprovechar el momento. Es un relato del clásico "carpe diem" que se popularizó tanto en el Renacimiento. Una crítica también a nuestros días, donde la estética absorbe a numerosas personas buscando inmortalizar imágenes perfectas, pero no disfrutando de la vida que ofrece esas imágenes. O sea, critica el quedarse en lo superficial y no entrar en lo que es vivir la vida.

Castropódame, de Antonio Lera. Quien en el primer certamen quedó como finalista y satirizaba los procesos selectivos de los ganadores, en este certamen no sólo sí fue ganador, sino que otro de sus relatos fue seleccionado para la publicación del libro. Recordemos que en esta ocasión el subtítulo del libro no indica que sean relatos finalistas, aunque pudieran serlo, sino relatos seleccionados de entre los que se presentaron. En este caso Lera no hace un relato de humor ni de sátira. Tampoco hace crítica, al menos no contra algo que considere digno de ser señalado con el dedo. Es un relato netamente relato, no cae tampoco en poder ser comprendido como monólogo. Se trata de un relato en cierto modo en consonancia con el realismo social del ruralismo que escribía Miguel Delibes. El autor narra en primera persona los recuerdos de su pueblo, o del pueblo del personaje narrador, cuando él era joven en contraste con el pueblo con el que se ha encontrado al regresar siendo ya adulto y tras muchos años sin haber regresado después de irse de allí. Nos dibuja un pueblo con recuerdos familiares y con personajes de su misma familia y vecinos que daban una característica especial a la vida allí. Son parte de unos tiempos pasados, pero también de su juventud también pasada. El regreso al pueblo, ahora sin ellos y con un tono de abandono nos habla de la España vaciada del siglo XXI, pero también nos habla en cierto modo de aquel "carpe diem" del anterior relato. Habla del paso del tiempo y con él, el de la vida. Los cambios sociales también están, y con ellos los cambios de la inocencia perdida. Para mí es mucho más relato y mejor este relato que aquel que ganó. 

Tachones, de Elena Tabachkova. La autora no logró ganar en el primer certamen y casi parecía que tampoco lo iba a hacer en este segundo certamen, aunque lo hizo en la última sesión con el anterior relato citado de ella. Como fuera, durante una de las sesiones a las que yo asistí, ella expresó sentir que no ganara y que se repitieran nombres ganadores, esta fue la obra que presentó en aquella sesión. Ahora ella entra doblemente en este libro, tanto como ganadora como por seleccionada con este relato. Se trata de un relato doble. Por un lado es el texto que escribe una niña que dice haberle fallado a la ficción, porque ya no sabe o no le sale escribir ficción. Pero por otro lado, es la misma niña tirando ese papel a la lluvia, metáfora a interpretar personalmente por cada lector. Un ejercicio de metaliteratura que tiene su punto de interesante, aunque quizá con resonancias de confesión de un momento de estancamiento creativo que, a cada autor, alguna vez le ocurre. Momentos cruciales que a menudo adquieren algo de existencial, cosa comprensible para los que no son autores si lo entienden como aquellos momentos de estancamiento en lo que quiera que sea donde uno no sabe exactamente su camino. Es un relato notable si es leído en la intimidad de ti mismo para tu espacio de reflexión propio, al menos por lo que a mí respecta.

El frasquito, de Fernando Fresneda. Otro de los muy breves relatos que se presentaron en este certamen. Quedó como relato seleccionado, aunque tiene muchos puntos en común con Corina, de Maribel Domínguez. Con lo que en este segundo certamen vemos que ha primado en líneas generales una reiteración temática, aunque desde diferentes perspectivas y narraciones. Se trata de otro relato de obsesión de un hombre hacia una mujer, con su punto oscuro y macabro. Bien es cierto que el género de lo macabro y lo oscuro tiene también una buena acogida en los dos certámenes habidos hasta ahora. Está bien construido y, siendo un concurso de relatos cortos, condensa muy bien su narrativa para lograr una historia impactante y el dibujo de lo que podríamos considerar un psicópata. 

El hijo de la luz, domador de sombras, de Aroa García. Es un relato muy breve que narra ni más ni menos que la vida completa de un personaje. Casi a modo de novela condensada en poco menos que dos páginas. En realidad la descripción biográfica del personaje sirve como recurso para describir el personaje. Un artista nacido en el silencio de la noche, casi sin hacerse notar, cuya vida transcurre sin llamar la atención demasiado y rodeado de alguna almas en pena, aunque él, se dice, está rodeado de afectos, pero a la vez se reserva sus emociones para sí mismo. Se podría pensar que es un protagonista con algún tipo de introversión o incluso de autismo, pero sólo se indica su introversión y su capacidad de apreciar y reflejar la belleza como artista. Todo nos lleva a un final que no es algo impactante, ni una sorpresa final, como recurso de otros relatos presentados, sino simplemente un saludo que, tal como se nos narra, condensa el ser del relato, la intencionalidad del mismo. Nos remata el dibujo de la vida de esa persona y el ser de la misma. Podríamos decir que también se encuadra en el "carpe diem", pero es algo más sobre el sosiego, la paz interior, la contemplación, la felicidad, lo sencillo. Tal vez sí haya un dibujo implícito de autismo, o de introversión elevada, pero al no indicarse tampoco es algo que tome la relevancia total del relato, y eso hace que sea un relato sosegado que expresa exactamente lo que la autora desea. Tiene en ese sentido muy bien realizado su tiempo y el equilibrio narrativo equivalente al equilibrio vital de la vida del protagonista.

El despertar, de Sophie Winter. Entró dentro de los relatos seleccionados. La cuestión es que aunque ella lo presentó, lo hizo a través de Zia Mei. Según las normas del primer certamen, todos los relatos presentados, para poder participar, deben ser leídos en persona por la persona que los escribió. De hecho, durante el primer certamen de 2024-2025, por motivos laborales, yo mismo consulté la posibilidad de que leyera alguien algo mío y se me dijo que sólo en casos muy de necesidad se admitiría. He de suponer que en ese mismo certamen, hacia su final, cambió la norma, porque el propio Raúl García (que no es el que pone las normas, pero sí el que pide que se cumplan) presentó un relato propio sobre el suicidio que para mí era un relato ganador, o al menos finalista, y no lo fue. Lo presentó leído a través de César Sobrón, no sólo por tener que atender la barra del bar, sino porque buscó el anonimato con la idea de que no le votaran por ser él el autor, sino que valoraran el relato por sí mismo. Aunque en el segundo certamen, 2025-2026, en principio las normas siguen diciendo que el relato debe ser presentado y leído en el bar el día de la sesión que le toque, bien es cierto que ya no especifica tanto que sea el autor o la autora, pero sí es cierto que se incide de voz en que es lo deseable que sea el autor o autora el que lo lea. En este caso hay una diferencia respecto al de Raúl, Raúl estuvo presente, aunque anónimo, pero Sofía Winter no estuvo presente. Sea como sea, este relato es parte de los relatos incluidos por la autora en su poemario Metáfora del azul y una canción naranja, publicado este mismo 2026 en primavera, y presentado en el mismísimo Pub O'Malley's el mismo día que una hora más tarde de esa presentación se produjo la sesión donde participó. Es a la vez un capítulo de la novela inédita Historias insignificantes, escrita por ella junto quien esto escribe, Daniel López-Serrano "Canichu", en 2016. Es un muy buen relato con un sentido literario claro. Contiene una parte autobiográfica, pero realmente está ficcionando esa cuestión, y a la vez probablemente ejerciendo de autoconfesión emocional. Con toda la potencia metafórica y alegórica del invierno, la escarcha y la nieve, tan profundizada en Winter, nos narra las heridas abiertas por la muerte paterna ocurrida mucho tiempo atrás, pero no cerradas. Se ubica este relato en el momento en el que la protagonista encuentra un camino para la reconciliación con su pasado, con el cierre del trauma. El padre permanece en la persona. Es por tanto un relato intimista, psicológico y emocional. 

El ascensor, de José Manuel Ramos. Este relato seleccionado es otro relato muy extenso. Tiene una clara estructura literaria. Es una historia seria, aunque su nudo parte de un momento que no deja de tener un cierto punto hilarante. Una pareja que es incapaz de lograr tener un hijo decide recurrir a la inseminación artificial. Con un juego de ascensores que se puede leer también a modo de alegoría, ocurre una confusión entre el varón de la pareja y otro hombre de otra pareja, los cuales llevan sendos tarros con semen que deben entregar a la misma enfermera. Un breve y común choque entre los dos crea una momento de confusión sobre qué tarro pertenece a quien. Ese es el nudo de la historia. Pero la historia no es de humor. Puede que alguien riera o sonriera durante su lectura en su sesión, pero en el fondo el relato es un relato serio. Lo que narra a continuación es la duda y el cuestionamiento de qué es la paternidad y la maternidad. Plantea también los secretos ocultos en las parejas, lo que no deja de ser también una traición secreta a la intimidad que establece que se sea pareja. Y una traición a los planteamientos de planes de vida conjunta, a la vida misma. Pero es cierto que se cuestiona la naturaleza de la realidad y lo que es real y porqué lo es, y nos plantea que lo es por convención. Es el relato el que crea la realidad más que la realidad misma. Así que tenemos un relato neoplatónico en lenguaje y trama del siglo XXI. Es otro relato que podría haber sido ganador, quizá no lo fue es porque el autor quiso equilibrar todo lo narrado, cosa que hace muy bien, y abandona el golpe de efecto final. Ya se sabe desde el comienzo el conflicto, lo que importa en el relato no es el golpe de efecto, es otra cosa, y lo hace bien.

Juan y Marta, de Vicente Orallo. Las normas del certamen dicen claramente que es un certamen de relatos. No importa el género del relato, de hecho a veces hay hasta ensayos, y como se ha visto algunos relatos en realidad podría tratarse de monólogos. Pero lo que no se contempla es que sea un concurso de poesía. Sin embargo, esta obra es una poesía. Se ha seleccionado para publicar, y creo que por lo que me han contado quizá hasta llegó a ser finalista por ser muy votada. Pero es una poesía. Una poesía narrativa, pero una poesía. Llama la atención, porque en el pasado hubo quien quiso presentar poesías y se le dijo claramente que el espacio de las poesías queda para los recitales. Se ha defendido que en realidad es un relato en verso, como se hacía en el siglo XIX, o como se hacía en la antigüedad con Homero, Virgilio o en la Edad Media como el que hizo el anónimo del Cantar de Mío Cid. Aquellas eran odas épicas, incluso hoy día son tratadas a menudo como novelas. Es cierto, pero están poetizados. Si nos vamos al siglo XIX tendríamos que referirnos entonces a Espronceda, por ejemplo, con poemas narrativos como "Cancion del pirata", "El estudiante de Salamanca" o "El reo de muerte". También en el siglo XX tenemos poemas narrativos, pongamos por ejemplo todos los poemas del Romancero gitano de Federico García Lorca o buena parte de Poemas del cante jondo. ¿Diríamos que cualquier poema de Lorca en esos poemarios son relatos? No. Son poemas narrativos. Pueden funcionar como relatos, pero son poemas. Otra cosa es si se imita al Duque de Rivas con Don Álvaro o la fuerza del sino, donde combina prosa y poesía para construir su relato teatral. Como sea, es un poema narrativo compuesto en cuartetas asonantes, con un carácter moralizante  e instructivo sobre el amor y la fidelidad ante la adversidad de la enfermedad del alzheimer. Vuelve con esto a traer un tema ya premiado en este certamen y presentado por Maribel Domínguez en Por favor, déjame, no me ames. Recuerda en cierto modo un tipo de poesía popular aleccionadora socialmente que se componía en la España de la mitad del siglo XX hacia las décadas de 1940 y 1950. Evidentemente el tema a tratar busca conmover, si acaso a expresar el amor hacia quien quizá ya no pueda percibirlo, con lo que se crea un ambiente de drama y tragedia.

Ellos y yo, de Alejandro Pacheco. El último de los relatos seleccionados es un relato social que parece más un texto reivindicativo. Se trata de las protestas de un camarero emigrante de Venezuela en España respecto a su trato con los clientes y las exigencias de estos. De fondo también deja ver un sentimiento de racismo hacia él a la hora de desempeñar su trabajo. El relato es pura puesta sobre la mesa de la queja de su ambiente social y laboral como emigrante, me da la sensación, más que como camarero, aún cuando las quejas se presentan como camarero. Entiendo que pueda ser tenido en cuenta como relato, aunque personalmente me da la sensación que no tiene un sentido literario claro, aunque sí ha sido escrito con recursos propios de relato, especialmente del uso de paralelismos. Por otro lado, más allá de lo literario, como persona muy del mundo bares desde su adolescencia, y no sólo como cliente, también desde el otro lado, e incluso desde lados intermedios entre las dos partes, me temo que las quejas no son capaces de empatizar ni comprender al cliente y que se lleva al lado del racismo lo que puede no serlo y sí ser simplemente un choque cultural  o una falta de entendimiento mutua. No niego haber visto en los últimos tiempos expresiones racistas hacia camareros no españoles de nacimiento, pero en este relato lo que se narra no me lleva a ellas, sí más bien a una falta de comprensión del camarero ante las necesidades de sus clientes, y quizá a una impaciencia de los clientes. Pero sobre todo a un sentido muy centrado en la propia persona a la hora de ejercer un trabajo de servicio. Y no quiere decir que al ejercer un trabajo de servicio se deba perder el amor propio, pero sí se ha de tener empatía y conocimiento del tipo de clientes y de los clientes que se tienen. En todo caso, la queja laboral y de racismo no ha de ser desoída y ha de ser valorada por aquello del amor a la mejora social.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 10 de octubre de 2026

Mientras llueve

Título: Mientras llueve.
Autor: Antonio Portillo Casado.
Editorial: Erato Ediciones.
Año de publicación: 2026 (1ª edición; prólogo de Matías Escalera).
Colección: Colección de Poesía.
Nº de volumen en la colección: 9.
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-19568-29-8


En estos últimos años Antonio Portillo está publicando poemarios que son reconocidos uno tras otro como superación sucesiva en su poesía. En 2026 ha publicado en primavera Mientras Llueve, en el mes de abril. Rompe con este libro su trayectoria iniciada en 2019 con la editorial Sial Pigmalión, donde publicó hasta tres poemarios anteriores, y es acogido por otra editorial bastante reconocida recientemente en su especialización en la poesía, Erato Ediciones, que lo acogió en su Colección de Poesía, como volumen 9. Contó con un prólogo de otro poeta alcalaíno también muy reconocido a niveles del resto del país, Matías Escalera Cordero, quien en el pasó ya habló de alguno de los poemarios de Portillo e incluso se les vio en actos conjuntos de presentación de libros. Erato Ediciones dotó al libro de una encuadernación de tapa blanda solapada con unas cubiertas rugosas y níveas acompañadas de tipografías de letra ocres, recordando el color de las hojas de los árboles caducos caídas en otoño. Encuadra este ambiente níveo invernal una imagen que simula una pintura de aspecto más otoñal que primaveral, aunque se evidencia en los árboles que aparecen que se trata de primavera y una lluvia de primavera, pues son prunus floreados antes de cambiar sus flores rosas por hojas verdes, cosa que ocurre en el comienzo primaveral. Son una especie de árbol de las rosáceas, como los almendros. La calle, con su mujer con paraguas, es altamente reconocible, se trata de la Calle Libreros de Alcalá de Henares una vez hecha peatonal del todo desde 2020-2021. De hecho, a la derecha de la imagen se distingue lo que parece una de las torres del Colegio del Rey. 

El libro, como otros poemarios de Portillo, se divide en tres partes. Igualmente, siguiendo el estilo habitual de Portillo se puede decir que se distinguen en él sus tres ejes fundamentales de las cosas que el inquietan a poetizarlo, más el eje transversal de la mujer desde un punto de vista de ensalzamiento de la misma y de denuncia de lo que le afecta. Los tres ejes son la naturaleza como reflejo e interacción con la vida de las personas, la cuestión social y la actualidad del mundo, y el amor. Todo ello regado, a la vez, de determinadas referencias a autores que funcionan como reconocimientos, por ejemplo a Gabriel Celaya, Luis García Montero o Ángela Figuera, pero también a personas de su vida más afectiva, como su madre. Efectivamente, su madre, su esposa y otras personas de su familia suelen aparecer comúnmente en su obra, aunque sea en dedicatorias, dejando en esos poemas más orientados al amor un espacio al mundo familiar.

Los poemas prescinden de títulos en este poemario, al menos de títulos formales, pues Portillo nos elige versos o fragmentos de versos de cada poema para escribirlos en negrito, funcionando así tanto de título o guía que se refleja en el índice, como de acentuación de una idea que reina en el mensaje del poema al que pertenecen, lo que no deja de ser también un recurso visual de la poesía escrita, más allá de la poesía oral.

Sí, recibí tus disparos
al escuchar tu alarido.
Estoy  muerto aunque vivo,
y vivo muerto aunque sangro.

Nótese en este poema, puesto de ejemplo para el uso de la negrita, la reminiscencia a uno de los poemas más conocidos de Santa Teresa de Jesús. Pasará algo similar con otro poema de Miguel Hernández llamado "Llegó con tres heridas". Si Hernández escribió en el comienzo de ese poema: "Llegó con tres heridas: / la del amor, / la de la muerte, / la de la vida. (...)", Portillo iniciará el suyo:

Llevó en el costado tres heridas profundas:
la de la muerte, la de dios, y la del hombre.

Enriquece la lectura de estos poemas el conocimiento de la obra de referencia, piénsese aquí el paralelismo de ideas que se lanza y su contraste entre las heridas que cita Hernández y las que cita Portillo, y el orden de correspondencia que se hace. Hay, pues, salpicaduras de referencias a  autores, también se podrá encontrar a Beethoven a través de la referencia del "Himno de la alegría", incluido en su Novena Sinfonía, y a Vivaldi. O al guitarrista Buster Benton, o a Miguel de Cervantes como referencia de ubicación espacial más que literaria, ingenioso recurso dado que Cervantes escribió aquello de "en un lugar de La Mancha de cuyo nombre no me quiero acordar". Esto hace que el poemario incluya de parte del autor algunas notas a pie de página para que se entiendan algunas de esas referencias que, entiende, pueden no entender los lectores y que él considera necesario que se sepa a qué se alude. Así ocurre por ejemplo en un extenso poema autobiográfico donde su juventud la liga no sólo a Jaén, sino también a las ansías de libertad personal a través de su afición a conducir una motocicleta y nos cita la marca de la misma, hoy por hoy muy desconocida. 

Contiene también referencias a la cultura clásica mitológica, poniéndolas al servicio de una narrativa descriptiva y bella de imágenes poéticas.

En el mar un goteo de gaviotas
detiene el sueño hondo del dios Apolo
(...)

Respecto a otros poemarios abundan en este los poemas muy ligados a la cultura popular, especialmente musical, y hay poemas de corte social. Una vertiente musical posiblemente a caballo entre la unión de ideas de primavera y música, con ese fondo de cultural popular del autor. Y una actividad de poeta social muy ligada al día a día de la actualidad. Podremos leer asuntos poéticos que le hacen analizar los problemas más humanos de asuntos como el gran apagón de España en 2025 o las lluvias torrenciales de 2024 que provocaron una riada e inundaciones letales en tierras valencianas. Así también cuestiones menos tangibles en eventos marcados en calendarios, como pueda ser la absorción de las personas por el mundo de las pantallas de Internet en detrimento del mundo real. En anteriores poemarios esto ya ocurre, pero nos hace pensar en un poeta cuya característica principal es el canto a la vida y al amor desde la observación de lo natural, el cual cada vez se acerca más a una poesía de la experiencia (cuyo principal representante es el citado García Montero) en mezcla con una poesía que sin ser de la contracultura coge formas de la misma, como la referencia de lo popular y mundano.

En camiseta negra
alboreó una diosa rastafari
con piel mojada de tatuajes. 
Rebosó su exuberancia
acantilados extendiendo 
el hambre cavernosa de la sed.
(...)

También es un poemario donde el poeta lo llena de reflexiones de observación del mundo y de la vida desde una óptica que lanza numerosas ideas a tener en cuenta presentadas en lenguaje poético.

Por la espesura en dirección a la cumbre
desde la rigidez de las hojas 
la he descubierto en silencio de palabra.
Nadie ve el tono gris de su plumaje.
Córneas, pico y cuerpo deformados.
Sólo las alas sobreviven. Tiemblan
entre sendero y sotobosque.

En un ígneo agosto,
su primavera pende de unos hilos...

La idea de la muerte y la vida sigue constante igualmente en este poemario, que parece continuidad evolucionada hacia unas formas expresivas aún más modernas y más refinada respecto a los anteriores. Es evidente que durante la primavera, estación de la vida y el amor, en la que numerosas especies de fauna y flora crean nuevas vidas, también se produce la muerte e incluso se aprovecha de la muerte ocurridas, especialmente en otoño e invierno para poder alimentar la vida. Mientras llueve se alimenta la vida, pero también nos mojamos, y hay seres vivos que por excesos de agua pueden morir. Y en cierto modo nos viene a decir aquello que dijo John Lennon sobre que la vida es aquello que nos va sucediendo mientras estás ocupado en planear otras cosas. Es algo bien reflejado en el poemario que, por ello mismo, era el poemario ideal para que Portillo explicara en él en un poema su vida. Era la ocasión ideal, mientras llueve.
 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".