sábado, 11 de abril de 2026

Fresdeval

Título: Fresdeval
Autor: Manuel Azaña.
Editorial: Pre-Textos.
Año de publicación: 1987 (1ª edición; edición y notas de Enrique de Rivas; introducción de José María Marco).
Colección: Letras Hispánicas. 
Nº de volumen en la colección: 83.
Género: Novela; Filología; Ensayo.
ISBN: 978-84-85081-84-6
 
Manuel Azaña en sus últimos tiempos, ya exiliado, enfermo y recluido en Francia bajo el amparo del gobierno mexicano para que no fuera atrapado por los nazis alemanes en plena Segunda Guerra Mundial, tiempos en los que le ha de sorprender la muerte en 1940, se había ocupado en escribir lo que la enfermedad y la depresión le dejó. Entre aquellos escritos se ocupó de una novela suya inacabada que escribía a mano desde hacía muchos años y de vez en cuando, lo que más le convencía como acabado, mecanografiaba. Se trataba de una novela que recibió por título Fresdeval. Se le ocurrió escribir una historia con tal nombre cuando fue de visita turística al Valle del Fresdelval, donde hay un monasterio que conserva dos lápidas de un matrimonio visigodo. El viaje lo hizo en 1926, siendo ya un literato reconocido y famoso, antes que un político. Viajó con su cuñado Cipriano de Rivas Chérif, que fue quien recordó la anécdota, pues le vio tomar notas y supo del impacto en él de aquellas lápidas porque en los años siguientes hablaba de componer una historia de un linaje venido a menos cuyos antepasados más afortunados tuvieran aquellos nombres visigodos. A vueltas del nombre de Fresdelval fue cambiándolo hasta dejarlo en Fresdeval, porque el espacio geográfico de su obra, y muchas de las gentes y sucesos narrados, era en realidad su ciudad natal, Alcalá de Henares. Le ayudaba en parte la zona de El Val para apoyar el nombre de Fresdeval, que sería el nombre ficticio que le daría a la ciudad de su novela. No obstante, ya había hablado de Alcalá en su novela El jardín de los frailes (1926).
 
En 1930 ya tenía iniciada la escritura de la novela, pero el levantamiento de Jaca intentando proclamar la República, en el que no participó, aunque le llevó a reclusión, paralizó esa actividad un poco, aunque se piensa que pudo avanzarla en su estado recluido. Como sea retoma la escritura en cuanto es liberado, pero en seguida es de nuevo interrumpida cuando al proclamarse la Segunda República, en abril de 1931, se implica tan profundamente que acaba siendo Ministro y después Jefe de Gobierno, pero sobretodo uno de sus impulsores e intelectuales. Perder los cargos en 1933 al haber perdido las elecciones no le aleja de la política, pero sí le descarga de ciertas obligaciones y eso permite reanudar esa novela... que volverá a interrumpirse en octubre de 1934 al producirse la huelga revolucionaria. A pesar de que él no había participado, intervenido, ni animado, fue llevado a la cárcel junto a otros líderes de izquierdas, que se beneficiaron de una amnistía general a comienzos de 1935. Quedará imbuido en toda la ajetreada política de ese año que le llevarán a participar de la formación del Frente Popular, que ganó las elecciones en febrero de 1936 y le pondrá a él como Jefe de Estado, o sea: Presidente de la República. Como es sabido el ambiente político enrarecido (él mismo sufrió varios atentados contra su vida en esos pocos meses) llevará al golpe de Estado fallido en julio 1936 por parte de la extrema derecha y los ultracatólicos. Su posición de Presidente le mantiene muy ocupado en todo esto, hasta que se da cuenta que todo lleva al descontrol y las principales órdenes y organización de la guerra se le escapan de las manos. Se lanza a escribir en 1937 La velada en Benicarló, que aún retocaría un poco, muy poco, en 1939, de cara a su publicación en Argentina. Pero a la vez, parece ser, retomó una ya casi acabada Fresdeval, casi acabada más o menos cuando quedó interrumpida en 1934. Y aún así, pese a estar casi acabada, no logró acabarla. La enfermedad y la muerte lo impidió definitivamente en 1940. 

Muerto Azaña y socorrida su familia por México, los alemanes entraron donde vivían en Pyla-sur-Mer y encautaron sus papeles. Los nazis de la Gestapo tomaron nota de toda aquella documentación, sin saber muy bien qué era aquel escrito y fue entregada al gobierno del general Franco. Entretanto, la familia de Azaña había logrado llevarse parte de los escritos de él y por ello mismo en 1966 se pudo publicar lo que se consideró las obras completas, donde destacaron sus diarios. Entre ellas el mundo pudo conocer y saber de la existencia de esta novela inacabada, que se incluía dentro del conjunto de aquella publicación. Aquellas obras completas estaban muy incompletas. Se han ido completando a lo largo de las décadas hasta la fecha de hoy. En cuanto a la novela Fresdeval, la sorpresa apareció en 1984 cuando la policía nacional de España encontró de manera fortuita en sus archivos buena parte de los manuscritos de Azaña, que venían a completar todo lo que le faltaba. Dentro, insistimos, de que la obra está inacabada. En 1986 se pensó publicarlo. Prácticamente habían pasado diez años de la muerte de Franco, por lo que eran diez años de transición y democracia, pero también habían pasado cincuenta años desde el comienzo de la guerra civil.

Dolores de Rivas Chérif, viuda de Azaña, aún viva, pero muy anciana, aún residente en México, recibió los derechos de autor como heredera de su esposo. Fue ella la que permitió a la editorial Pre-Textos hacer la primera edición con toda la obra ya reunida y completa hasta donde se podía. No obstante, de esa edición se iba a encargar el poeta Enrique de Rivas, su sobrino, hijo de Cipriano de Rivas Chérif. Iba a tener por tanto un tratamiento especial, intelectual y exhaustivo dentro de los conocimientos de la familia. Colaboraron económicamente el Ministerio de de Cultura, por entonces ya con gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el ayuntamiento de Alcalá de Henares, gobernado por el mismo partido. De hecho, Alcalá de Henares también aportó su archivo y sus intelectuales, entre ellos alguno emparentado con políticos locales. Nombres con mucho peso en las instituciones culturales del ayuntamiento hoy día, José María Nogales (ligado a las bibliotecas alcalaínas), Vicente Sánchez Moltó (por entonces historiador, hoy cronista y responsable del archivo municipal), Concha Villadangos, José Félix Huerta, Félix Huerta Álvarez de Lara, José María San Luciano (historiador en activo aún), Mercedes García Márquez y, en general, todos los funcionarios del Archivo Municipal de Alcalá de Henares. 
 
Enrique de Rivas aportó documentación familiar, notas y recuerdos, además de algunos análisis, y de ser él quien, tras estudiar todo, recompuso la obra acabada con las notas, y consideró las partes definitivas, componiendo él la estructura lógica de una novela que se puede leer casi entera y se intuye el final a través de las notas (que por cierto dejan cierto margen de finales posibles a pensar). Pero la labor más filológica, una parte de ensayo entre la Literatura, la biografía y la Historia, un análisis filológico, incluso toda una investigación profunda de la Alcalá de Henares de finales del siglo XIX y comienzos del XX, en sus aspectos y sucesos sociales, fue encargada a José María Marco, que hizo una labor impecable en este sentido. Es una obra crítica muy completa. Incluye no sólo estos análisis, las notas y la obra en sí con sus variantes, contiene también la reproducción ológrafa de varias de las páginas escritas por Azaña que se hallaron en 1984, fotografías y hasta un plano de Alcalá de Henares para que se pueda ver la más que evidente equivalencia en calles y en nombres entre Fresdeval y Alcalá. La obra se publicó en 1987. Posteriormente no hay otras ediciones, salvo en obras recopilatorias, como las obras completas reeditadas, o un conjunto de escritos que editó no hace muchos años, tal vez a finales de la década de 2010, el ayuntamiento de Alcalá de Henares. Fresdeval por sí misma tiene su edición en 1987 y quizá espera si alguien más hará otras ediciones futuras.

Antes de comenzar a hablar de la obra en sí, hay que comentar que Azaña hace como su padre, Esteban Azaña, hizo en su novela Ludivina (1879), y también como hizo Francisco García Cuevas en su también novela Villafeliz o el paraíso perdido (1910), encubre Alcalá de Henares, sus calles, gentes, políticos y hasta sucesos reales bajo el nombre de una localidad inventada, pero claramente identificable. Quizá en la novela de Azaña se da el caso físicamente claro que se trata de la ciudad, sobre todo porque incluso hay nombres que quedan iguales. El caso de las personas reales que aquí pasan por personajes ficticios, en el caso de Esteban Azaña y de García Cuevas, estas son identificables a través de un estudio de sus políticos y caciques locales de la época, que arrastran a los nombres de personas más comunes pero activas socialmente y localizables tras investigar en hemeroteca. En el caso de Azaña hay que recurrir también a hemeroteca, pero sobre a los documentos de archivo, especialmente a los judiciales y notariales, pero, aún así, lanza para la gente de su época un claro guiño de quién es quién, pues si bien altera los nombres reales, deja los motes reales, por lo que si a alguien se le escapa la identificación, Azaña la deja clara con el mote. Azaña va más allá. Recurre a incluir en el relato de ficción sucesos reales en Alcalá de Henares de finales del siglo XIX y comienzos del XX, alguno de ellos los conocería por las laborales políticas y notariales de su familia, y otras desde su propia niñez y juventud. Así, sale un asalto a una finca en el Campo del Ángel y el Chorrillo, un incendio con motín en la prisión, y diferentes rumores que marcaron a varias familias.

Entre los rumores que salen repite uno que es el eje central de la novela de su padre, aquel en el que un hermano y una hermana de una familia pudiente  mantienen una relación amorosa sin saber previamente que eran hermanos. Ya se comentó con detalles en Ludivina, junto a la relación que esto tenía con Esteban Azaña y las maledicencias vecinales. Manuel Azaña lleva el incesto a un doble incesto, el de una hermana y un hermano que no saben que lo son y el de una tía con su sobrino, ambas relaciones dentro de la misma familia en diferentes generaciones, que es parte de lo que excita e incita a los personajes de la novela a apasionarse hasta lo turbulento, dentro de las lógicas de las pequeñas urbes, casi pueblos, donde las cuestiones de honor siguen vigentes aún cuando los tiempos están cambiando. Manuel aún le da más espacio a la novela de su padre en la suya, pues igualmente enfrenta en estos amoríos a una familia ultraconservadora por ser carlista, con otra familia que es liberal hasta el punto de haber acogido en su casa al general Espartero.
 
Fresdeval se desarrolla a lo largo del siglo XIX y tal vez llegaría a las puertas del comienzo del siglo XX. Azaña había llegado a anotar las fechas de muerte de cada personaje y esas nos dan la pista de que se buscaba eso. Es la historia de una saga familiar poderosa en una pequeña ciudad. La cual está enfrentada a otra. Hasta cierto punto pareciera que Azaña trata de emular las novelas con ubicación y personajes históricos de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, y, dentro de esto, darle un estilo parecido al de Ramón J. Sénder, ambos contemporáneos de él. Algunos de los sucesos de la saga familiar a lo largo del siglo XIX son crudamente reales, pero, de extraños, parecen fantásticos, por lo que salvando mucho las distancias, parece anticiparse a Cien Años de Soledad (1967) de Gabriel García Márquez, pero no tiene esa frescura. Se adelanta en la idea, no es cómo la narra y lo que narra.

Todo parte de una enemistad entre los Anguix y los Budía, nacida de sus posesiones y poderes en la ciudad, pero sobre todo de la Guerra de Independencia de 1808-1814. La familia más terrateniente es la más conservadora y abraza la monarquía absoluta. La familia que se decanta por trabajos liberales es precisamente eso: liberal, y abraza el constitucionalismo. Aunque la base de sus problemas nace aquí, su enemistad total parte de los actos violentos que una familia toma sobre otra en el Trienio Liberal de 1820-1823. A la muerte de Fernando VII, unos serán carlistas y otros liberales isabelinos. Las guerras carlistas marcarán la ciudad y les hará ir y venir a ambas familias, quedando mejor posicionada la liberal. Con el reinado de Isabel II se verá muy libre de hacer negocios, por ejemplo en torno al ferrocarril, al cual aborrecen la otra familia, que se refugia en el catolicismo mientras ve menguar sus tierras a costa de las expropiaciones y de que los negocios fabriles tomaban el relevo a los grandes ganados. Siguiendo el contexto político, El Sexenio Revolucionario será otra vuelta de tuerca que hará que la familia conservadora busque refugio en la liberal cuando deciden irse al exilio, pues le piden que les guarden su dinero hasta que regresen. Aceptan como caballeros. Uno de los descendientes de la familia se hará republicano en 1873, pero reinstaurados los Borbones en 1875 la novela aún desarrolla algunos capítulos turbios entre los descendientes, pero que quedan interrumpidos y ya sólo queda leer las notas que dejó Azaña. Una deuda no pagada por robo de un tercero posible, un ajuste de cuentas asaltando una casa, un crimen pasional por rencillas de lucha de clases cuando los obreros de estos ya no soportan a los amos...

En la línea no política nos encontramos con unas tres o cuatro generaciones en las que las más prósperas son las más antiguas, con nombres visigodos, y cuya riqueza material y moral se va mermando poco a poco con el cambio de los tiempos y los acontecimientos del siglo XIX. Las relaciones entre los jóvenes de las familias crean hasta dos incestos en diferentes generaciones, ya comentados. Un personaje llega a bromear que las mujeres de los Anguix no conocen hombre, les basta con estar en casa para tener descendencia. Pero igualmente tenemos tanto un joven bastardo obligado a vivir cuidando el campo, cuando en realidad se ha hecho autodidacta y tiene amplios conocimientos poéticos. La deuda no pagada, el robo cuyo artífice no se conoce, una posible rencilla de clases sociales y de enemistades rurales, llevan a un asesinato que enrarece el pueblo, pero también está el intento de ascenso político durante el turnismo de Alfonso XII, y aparece Cánovas del Castillo burlándose de uno de ellos. Incluso el rey aparece en una escena que parece que Eduardo Mendoza reutiliza en La verdad sobre el caso Savolta (1975). En este ambiente el ritmo de la novela se interrumpe justo cuando un Anguix se juega a las cartas toda su hacienda y la pierda, lo que lleva a la ruptura familiar y al rumor. Ese episodio de pérdida de la casa fue un hecho real de la Alcalá de Henares de entonces, y tocó de cerca a los Azaña.
 
Azaña usa aquí un estilo muy pesado y duro, casi sin párrafos aparte. Puede haber varias páginas seguidas sin punto y aparte. Hay frases muy enrevesadas con un lenguaje altamente culto, a veces rescatando palabras antiguas incluso para el comienzo del siglo XX. No es una lectura fácil, implica atención extrema, conocimientos diversos, y un vocabulario muy amplio y muy rico. Muy extremadamente rico. Pero la mayor dificultad está en los giros de las frases, incluso de los párrafos, para decir algunas de sus ideas. Comparado con las notas de versiones alternativas descartadas por Azaña, en esas primeras versiones todo queda más claro y comprensible, por lo que este barroquismo es buscado claramente. 

Fuera de esto, lugares como el Monte Zulema (o Gurugú), la Puerta del Vado, el Chorrillo, el río Henares, el Val, la Plaza de la Victoria y su hospital militar lleno de soldados incapacitados por las guerras carlistas (hoy Facultad de Ciencias Económicas), el casino de la Plaza de Cervantes y otros sitios aparecen en la novela, incluida la estación de tren y las iglesias bien descritas. Lo que le ocurre a Azaña es que se decanta por las zonas desfavorecidas y las hace protagonistas junto a sus gentes. El matadero (hoy casas regionales), la Ronda de la Pescadería... En los siglos XVI y XVII, parte del XVIII, la zona de la Puerta del Vado, y aquellos lugares que iba a ella, eran lugares donde algunas casas nobiliarias desearon instalarse por apacibles y buenos lugares. Fue a mediados del siglo XIX, con la llegada del ferrocarril que la gente de la época, como los Azaña, vieron como la zona cambió. Muchas de las familias acaudaladas prefirieron mudarse hacia la estación de tren, donde estar más cerca de sus nuevos negocios. Quedando esta otra zona más propia para los agricultores y ganaderos, por ser mejores para ir al río y a los montes, y al matadero y la calle de las vaquerías. Pero a la vez se llenó de prostíbulos (cosa que ya ocurría en el siglo XVI en grandes casas) y de gente de mal vivir, con peleas y borracheras incluidas, así como familias que vivían en extrema pobreza. Algunas de esas personas reales las transforma en personajes de su novela, pero fueron personas reales que han sido avalados, como algunos borrachos pendencieros, algunas prostitutas y algunas personas muy humildes. No obstante, con la reforma agraria de 1933 Azaña llegó a declarar que de todos los políticos que hablaron el día de su aprobación él era el único que habló con propiedad, pues había sido agricultor... Y era cierto, su familia tenía ese negocio también y, aunque no es donde más trabajó, trabajó de ello, aunque como capataz. Conocía el campo y su gente. Y en Alcalá muchos de sus amigos eran gente común. 
 
Azaña se pone de parte del desfavorecido en la novela y demuestra conocer en profundidad esa Alcalá de Henares más social y menos histórica, menos pomposa.  

Novela incompleta, pero que se puede leer casi completa. Intuimos el posible final y nos quedamos con las ganas de saberlo. Pero se lee como si estuviera completa, como si fuera un final abierto, y es verdad, se puede entender una novela de final abierto. Pero no se esquiva que es una novela con un lenguaje altamente rico en léxico y altamente complejo en sintaxis por sus muchas e inacabables perífrasis. se podría comparar en parte a alguna obra del exilio de Max Aub, pero Azaña es en esta novela aún más complejo. Y aún así, es una interesante novela por sí misma e interesante novela por todo lo que nos arroja de Alcalá de Henares, una Alcalá oculta de la que casi no se ha dicho nada... si acaso algo rozó Julián Vadillo en su tesis doctoral El movimiento obrero en Alcalá de Henares, 1868-1939 (2014). Azaña va más lejos, nos da los entresijos de una sociedad cerrada, de clases y de lumpen, con sus rumores y con su herida abierta de las dos Españas de carlistas y liberales que han visto aparecer a los republicanos y deciden turnarse el gobierno... pero al fin y al cabo, dos Españas. Aún así, no es una novela política, en absoluto. Tiene más de novela social que de novela política. Tiene mucho de novela de retrato de la vida en una pequeña ciudad. No en las grandes capitales, ni en el mundo rural. Azaña apuesta por la vida en la pequeña urbe. Como Delibes haría décadas después en alguna de sus novelas.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

viernes, 3 de abril de 2026

Ejercicios espirituales / Autobiografía de San Ignacio de Loyola / Cartas esenciales

Título: Exercitia Spiritualia.
Autor: Ignacio de Loyola (San).
Editor: Ignacio de Loyola [autoedición].
Año de publicación: 1548 (1ª edición).
Género: Teología; Religión; Manual.
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Título: Ejercicios espirituales [o Directorios de ejercicios].
Autor: Ignacio de Loyola (San).
Editor: Alfonso Cornejo Cruz.
Año de publicación: 2025 (1ª edición; edición, prólogo y notas de Alfonso Cornejo Cruz).
Género: Teología; Religión; Manual.
ISBN: 979-8267730242
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Título: Autobiografía de San Ignacio de Loyola [título actual, original sin título formal].
Autor: Ignacio de Loyola (San).
Editor: Luis Gonçalves da Câmara (publicación 1553-1555); Monte Carmelo (edición 2004).
Año de publicación: 1553-1555 (1ª publicación original); 2004 (1ª edición  editorial Monte Carmelo).
Colección: Ediciones Populares.
Nº de volumen en la colección: [No localizado].
Género: Autobiografía; Memorias; Religión.
ISBN: 978-84-72398924
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Título: Cartas esenciales [o Cartas e instrucciones].
Autor: Ignacio de Loyola (San).
Editor: Manuel Ruiz Jurado, SJ.
Año de publicación: 2021 (1ª edición; introducción de Manuel Ruiz Jurado); [escritas entre 1524 y 1556 y hechas públicas en el siglo XVII].
Género: Epistolar; Teología; Religión.
ISBN: 978-84-27140080
 
 
Entre los autores de temática religiosa relacionados con Alcalá de Henares está Ignacio de Loyola (1491-1556), hecho santo en marzo de 1622 en el mismo acto en el que, junto a Isidro Labrador, Felipe Neri y Francisco Javier, se santificó a otra persona que se considera autora relacionada con Alcalá, Teresa de Jesús. Su vida inicialmente era una vida no advocada a la religión. Era de la baja nobleza, un gentilhombre al servicio del Virrey de Navarra como militar. Recordemos que Navarra fue el último reino que incorporó el Reino Hispánico a su territorio, y lo hizo mediante invasión y guerra en 1512, aún a pesar de que décadas más tarde hubiera cronistas navarros que reescribieran los sucesos para presentar al Reino de Navarra como un reino totalmente proclive a ser parte del Reino Hispánico, posteriormente conocido como España. Como sea, quedaron focos de resistencia en 1512 que buscaron alianzas con Francia, lo que provocó que se iniciara una breve sublevación armada que llevó a la Batalla de Pamplona en 1521. En esa batalla combatió Ignacio de Loyola a favor del Reino Hispánico y cayó herido con relativa gravedad en una pierna. Tuvo que ser hospitalizado y guardar cama varios meses, así como, cuando ya pudo levantarse y andar, pasar un tiempo en el lugar de su internamiento para lo que hoy llamaríamos tener una recuperación de la movilidad. Si atendemos a su propia autobiografía leemos que le tuvieron que quitar varios trozos de carne que había quedado inútil y coserle por varios lugares, lo que hizo que caminara mal sobre esa pierna. O en otras palabras, quedó cojo o con una cojera que, esto no se dice, no sabemos si pudo corregir o mitigar posteriormente. Era un gran aficionado a la lectura, en concreto, según cuenta él mismo de sí mismo, era un lector habitual de novelas de caballería, siendo su preferida Amadis de Gaula (1508), de Garci Rodríguez de Montalvo, hoy día sabemos que esa novela debió ser todo un éxito popular en el siglo XVI. En vista de su prolongada convalecencia, especialmente el tiempo que guardó cama, alejado de su actividad militar, solicitó a las personas del establecimiento sanitario, al cargo de religiosos, libros de ese género. Allí no sólo no tenían ese tipo de libros, si no que tampoco tenían cualquier tipo de libro que no fuera religioso, y dentro de los religiosos no tenían tampoco los de poesía religiosa. Así pues sólo le proporcionaron la Biblia y libros teológicos escritos por santos. 
 
No acostumbrado a este tipo de lecturas, aún a pesar de ser católico, fue descubriendo la palabra de Dios y sus interpretaciones desde el catolicismo en ese momento, sólo que su convalecencia le hizo interiorizar y tener largas horas de meditación y reflexión sobre sus lecturas, el mensaje, su vida, sus pecados y lo que le había pasado en el campo de batalla, llegando a diversas conclusiones que le iniciaron en una vida devota y le hicieron sentir que Dios le había permitido seguir con vida en la guerra por alguna razón y le había colocado en aquel lugar con aquellos libros por algo. Debía, por ello, darle gracias con un peregrinaje a Jerusalén en cuando pudiera. Hecho común en varias biografías cristianas de la Edad Media, no tan común en la Edad Moderna por el mero hecho de estar Jerusalén en territorio del Imperio Turco Otomano, y que es de señalar tiene cierto paralelismo con el peregrinaje a La Meca de los musulmanes al menos una vez en la vida. Podríamos pensar que sin instrucción teológica, siendo autodidacta durante su periodo hospitalario simplemente por lecturas sin guía y con su propia meditación, con una trayectoria militar mundana y lecturas de libros de caballería, imbuido posiblemente en el mundo de las ideas, tópicos y concepciones de la sociedad civil común y corriente de su época, pudo tener una mezcla de ideas peculiar y muy personal sobre lo que él entendió leer. En su propia autobiografía indica que intentando ir por primera vez a Jerusalén tras salir de su convalecencia, camino de Barcelona en una mula, hizo parte del tramo con un musulmán con el que habló de religión. El musulmán aceptó la virginidad de la Virgen María a la hora de concebir a JesuCristo, pero razonó desde argumentos de biología femenina que esa virginidad habría desaparecido en el momento del parto. Según indica Ignacio de Loyola la conversación se volvió tensa porque aquello le molestó y el musulmán decidió adelantar camino hacia una villa donde iba a dormir. Alejado de él, Ignacio reflexionó si ir tras él y matarle a puñaladas por lo que había dicho de la Virgen. Como le parecía que quizá eso no cuadraba con lo que había leído, pero le debía chocar en cuanto a lo que era su vida y los conceptos de la época, incluso las ideas de la novelas de caballería, lo dejó en manos de Dios dejando suelta a su mula y realizar el asesinato por la Virgen si está seguía el camino del musulmán, y no hacerlo si giraba a otro camino. La mula giró a otro camino, y a partir de ahí consideró de nuevo las ideas cristianas leídas. Resumiendo sus ires y venires en Cataluña, su decisión de tener una vida religiosa, producida en ese momento, le hizo conocer a una serie de personas que viéndole actuar en un intento de ser religioso, pero sin cuadrar sus actos con la vida religiosa, le recomendaron ir a Alcalá de Henares a estudiar para ordenarse religiosamente y para poner en orden sus ideas. Entre las cosas que había hecho en ese momento creyendo ser correctas estaban cuestiones como no lavarse el pelo ni peinarlo, no cortarse las uñas, no alimentarse durante días, no beber e incluso tirarse a un agujero para dejarse morir con la idea de ver a Dios, ideas que un sacerdote le quitó de la cabeza y que le hizo ver que el suicidio era contrario a las enseñanzas de Dios. Pero eran ideas que él en su autobiografía no hizo autocrítica, las justificó como inspiraciones que le dio el Espíritu Santo. Es más, serán el punto de partida de lo que luego desarrollaría como ejercicios espirituales, aunque en estos no recomienda estas cosas. Sea como sea, fue a Alcalá de Henares para estudiar teología en su Universidad fundada alrededor de unos veinticinco años antes, redondeando cifra, pues se fundó en 1499.

Residió como estudiante de 1524 a 1527, en lo que fueron más o menos cuatro años. Primero residió en el Hospicio de Santa María la Rica, que a la vez era hospital de pobres, y desde 1526 en el Hospital de Antezana, que él nombra en su autobiografía como hospital nuevo, en la Calle Mayor. De su devoción religiosa le atraía la ayuda hospitalaria al necesitado, quizá influencia de su experiencia convaleciente de 1521. Pero también le atraía ayudar a los necesitados económicos, los pobres de extrema necesidad, mediante la limosna. No está muy claro en qué modo aprovechó sus estudios alcalaínos, ni siquiera él hace referencia a sus clases, ni a libros que lea, ni a autores. Hay quien piensa que incluso pudo dejarlos a medias o que los tenía medio abandonados porque se dedicó cada vez mayor cantidad de tiempo a cuidar a los necesitados en el hospital, tanto los necesitados por salud, como los necesitados por pobreza. Fuera como fuera, lo que sí sabemos es que él profundiza en una interpretación personal del cristianismo según las cosas que leía, muy al margen de lo que la Iglesia, como institución, estaba marcando como rumbo a los sacerdotes para contrarrestar a los reformistas que llevarían al protestantismo en buena parte de Europa en esos momentos. En una cosa coincide Ignacio de Loyola con la Iglesia como institución a esas alturas del siglo XVI, un deseo de contrarrestar en España la corriente iniciada por Erasmo de Rotterdam, el cual no fue excomulgado como protestante dentro de la Iglesia católica por presiones de los Reyes Católicos, Isabel I y Fernando V, unas décadas antes. Además Cisneros, ya difunto pero fundador de la Universidad de Alcalá, sí se había fijado en Erasmo y buena parte de la Universidad era erasmista, incluida la Biblia Políglota. Hemos de creer que posiblemente Ignacio de Loyola chocara en su concepción personal del cristianismo con las interpretaciones teológicas emitidas en las clases magistrales. 

Cambió sus vestiduras por unas sayas pobres que tintó de un color que creyó oportuno con razonamiento teológico. Practicó la limosna entregando todo tipo de ganancias materiales y pidiendo a las personas pudientes y no tan pudientes, dinero para dar a los pobres, hasta el punto que en una ocasión, según narró él, encontró a una persona que por posición social debía ser pudiente y encontró que no tenía dinero que dar, que literalmente tenía lo justo para él, por lo que le pidió que entregara parte de los enseres que guardaba en un arcón... y logró que lo hiciera. Solía denunciar en voz alta a los que creía que no vivían de una manera cristiana. En una ocasión una madre y su hija que solían ir siempre a ser atendidas por él le declararon querer irse por España a ayudar a los desfavorecidos, a lo que él las desincentivó alegando que la hija era muy joven y bella y eso podía ser contraproducente cuando se acercaran a los desfavorecidos varones. Otra cuestión que se produjo fue que todas las mañanas venía a verle una mujer muy al amanecer acompañada de dos personas con hachones encendidos para iluminarse por la Calle Mayor. Esto fue lo que colmó la paciencia de los inquisidores, pues sin saber el porqué ocurría esto elucubraron cosas contrarias a esa dignidad sacerdotal a la que aspiraba y a una limpieza pura en costumbres cristianas. Informados en Toledo de todo esto, sumaron un excesivo fervor religioso que empezaba a tener seguidores y que a veces podía incluso ser atentatorio contra las recaudaciones de impuestos religiosos. Además, Ignacio de Loyola decía estar directamente inspirado por el Espíritu Santo, que le revelaba dentro de su cabeza cómo debía actuar y le guiaba en su obra. A  veces rezaba siete horas seguidas y cometía ayunos al margen de lo que la Iglesia pudiera opinar de los mismos. Fue mandado apresar y pasó a las prisiones de la Inquisición. 

En un proceso en el que intervinieron teólogos de la Universidad de Salamanca, y trasladado allí, insistió en que sus actos eran guiados por el Espíritu Santo, alegó que la mujer aquella venía a confesarse a él, por lo que no podía revelar nada. Se le acusó a él y a sus seguidores de posibles iluministas, o sea, ser de una corriente hereje. De actuar bajo una interpretación personal del cristianismo. Alegó que nada de lo que hizo lo hizo en contra de las Escrituras y pidió que se contrastase, para lo cual lo puso todo por escrito. Hecho esto, al final los inquisidores confirmaron que nada de lo que hicieron él y sus seguidores contradecían lo que directamente se decía en la Biblia y les dejaron libres, si bien se les pidió dejar de vestir con sayas. Y se recomendó en concreto a Ignacio de Loyola que estudiara teología, lo que nos hace entender que si bien habría estudiado, no había seguido el camino que los estudios marcaban. Si pudo estudiar algo en Salamanca, cosa posible dado que era un lector ávido, lo cierto es que decidió irse a completar sus estudios a París. Podríamos pensar que se vio en la necesidad de salir del Reino Hispánico, fuese una necesidad con razones o sin ellas. 

Sea como sea, sin profundizar más en su biografía, los hechos a partir de aquí nos muestran a un Ignacio de Loyola que termina de formarse teológicamente, que regresa a España, que acumula seguidores con su interpretación personal del cristianismo y cómo debía ser como sacerdote, y que decide ir a Barcelona para poder peregrinar a Jerusalén, ahora sí... Pero volvió a ser un ahora no, pues seguía siendo territorio del Imperio Turco Otomano, enfrentado a los reinos cristianos. Así que se fue a Italia para ponerse al servicio del Papa como, lo que él llamó, soldado de Dios o de lo que el Papa estimase. Llama la atención en esto que prefiere estar directamente a las órdenes del Papa como poder temporal y espiritual, abandonando al Rey de España como poder temporal. El Papa le aceptó, pero le conmina a fundar su propia orden religiosa y así lo hace. Ahí comienza la orden jesuita, en Roma, pero es en Alcalá de Henares, lugar donde comenzó a dar forma a sus ideales cristianos, donde decide fundar el primer colegio jesuita, en 1546. En él se formaran y estudiarán numerosas personas con los ideales jesuitas.

De su etapa alcalaína podríamos citar tres obras escritas. Una de ellas no era un libro, pero con el paso del tiempo terminaría siendo un libro, se trata de sus numerosas cartas e instrucciones religiosas a personas muy variadas entre 1524 y 1556. Hoy día se publican compiladas como Cartas esenciales. Se fueron haciendo públicas en el siglo XVII, especialmente tras ser canonizado Evidentemente las cartas de 1524 a 1527 tienen conexión directa con Alcalá de Henares, pues aquí vivía. 
 
Otro libro, donde directamente cita todo lo relacionado con él y Alcalá de Henares es su propia Autobiografía. La escribió en dos momentos diferentes de su vida. Una primera mitad estaba en español y una segunda mitad estaba en italiano. Parecen unas memorias personales, tintadas de justificaciones a modo de manual a futuros lectores para guiarles en su vida personal camino de Dios. Fueron compiladas y traducidas a un mismo idioma por el sacerdote portugués Luis Gonçalves da Câmara entre 1553 y 1555, los últimos años de la vida de Ignacio de Loyola (murió en 1556). Fueron publicadas por él con la idea de dar esa ejemplaridad, pero también de poder explicar, justificar, su vida y su revolución en la Iglesia católica. Incluido su carácter misionero de evangelizar al prójimo y, muy evidentemente, su carácter intelectual y el porqué. 

Pero es la obra escrita más importante de Ignacio de Loyola la que tiene una raíz inicialmente alcalaína, pero no nombra Alcalá de Henares. Se trata de Ejercicios Espirituales, que escribió para su publicación y publicó en 1548, un año después de la fundación del primer colegio jesuita, como hemos dicho: en Alcalá de Henares. Por un lado podía servir como libro de texto para formar a los nuevos jesuitas en ese colegio y los siguientes que se fundasen. Un aporte más a la teología con su punto de vista, que era el de su orden religiosa. Pero por otro lado en realidad era poner por escrito para publicación los ejercicios espirituales que él mismo había ideado y puesto en práctica desde su conversión devota a partir de 1521, la cual perfeccionó y comenzó a poner en práctica diaria, así como comenzó a instruir en ella a sus seguidores, desde su llegada a Alcalá en 1524. Son los mismos ejercicios espirituales que en parte le pusieron en problemas acusado de iluminista por la Inquisición. Pero probablemente aún más perfeccionados y ajustados a la teología tras completar estudios en París y tras una vida de dedicación y puesta al servicio del Papa. Se trata de toda una forma de entender el cristianismo de manera práctica y pragmática, y menos teórica. Una guía de meditaciones y actos personales diarios para llevar la vida recta que él consideró que le acercaban a Dios y mejorarían el mundo si todos lo seguían. No obstante, según defendía él, le había inspirado el Espíritu Santo. Una vida de ayuda al prójimo, de misión evangelizadora y ejemplarizante, de sacrificio, pero también de meditación y (en el origen de los jesuitas) austeridad. Cada seguidor debía ser un soldado de Dios, como resumen metafórico de lo que se esperaba de sus ideas si se seguían. Y es que no se puede escapar que es muy probable que su pasado castrense y su formación militar ayudaran a entender y dar forma a sus ideas cristianas a modo de disciplina y metodología, incluso de jerarquía y acatamiento de las normas. La misma idea de misión y objetivo parece salida del mundo castrense.
 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 28 de marzo de 2026

Un zombigrino en el Camino de Santiago

Título: Un zombigrino en el Camino de Santiago.
Autor: Erik Sepúlveda Madsen.
Editor: [Autopublicación].
Año de publicación: 2025 (1ª edición).
Género: Novela; Humor negro; Épica; Religión.
ISBN: 979-8298657280
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Título: Zombigrino 2: Fuego en el camino.
Autor: Erik Sepúlveda Madsen.
Editor: [Autopublicación].
Año de publicación: 2025 (1ª edición).
Género: Novela; Humor negro; Épica.
ASIN (e-book):  B0FW5BRDR8
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Título: Zombigrino 3: Llegada a Santiago.
Autor: Erik Sepúlveda Madsen.
Editor: [Autopublicación].
Año de publicación: 2025 (1ª edición).
Género: Novela; Humor negro; Épica.
ISBN: 978-84-8261767725.
 
 
En 2025 surgió en Alcalá de Henares un autor tardío que esperó a escribir y publicar el momento de su retirada profesional, que no jubilación, acorde a lo que su profesión se atiene en estas cuestiones, que es retiro y no jubilación. No es un autor de tercera edad, tampoco joven, es un adulto avanzado. Se trata de Erik Sepúlveda Madsen. Previamente había realizado la publicación de un artículo en la revista Ejército: de tierra español, en su número 807, de junio de 2008. Se llamaba aquel artículo: "Curso de liderazgo para suboficiales superiores de la OTAN". Retirado, como se ha dicho, probablemente en 2024, declara ser feliz y estar tranquilo dedicándose a escribir. De hecho, a lo largo de 2025 llegó a publicar hasta cuatro libros, en papel y en versión digital. Estos fueron una trilogía: Un zombigrino en el Camino de Santiago, Zombigrino 2: Fuego en el camino, Zombigrino 3: Llegada a Santiago, y un  libro de reflexiones personales sobre la experiencia personal de realizar el Camino de Santiago, Camino de Santiago: anécdotas y reflexiones. Y en ese frenesí de escritura, donde se siente a gusto y cómodo, en estos pocos meses de 2026, en febrero, aún ha llegado a publicar dos títulos nuevos. El primero un cuento infantil con mensaje ecologista y sobre todo intentando transmitir el valor de cuidar de los demás, sobre todo si los demás están necesitados de ayuda y de ser cuidados, Chikigüino. Oli, Chiki y Leo en Menorca. El segundo fue El Camino. Cuarenta años después, una historia sobre una pareja que tarda cuarenta años en decidirse a hacer el Camino de Santiago, y cuarenta días en realizarlo, haciendo hincapié en que el camino no empieza cuando empieza físicamente, sino cuando comienza la llamada interior a hacerlo, sea esta cuarenta años antes.
 
Para presentarle en estas notas usaremos la trilogía Zombigrino. Libro que quien escribe la descubrió en papel a la venta en la papelería ubicada en la Plaza de los Santos Niños y posteriormente a través de su venta en Internet, donde posiblemente se produzca su difusión principal.

Evidentemente el origen más visible del libro es doble, por un lado el retiro profesional del autor, que se dedica a escribir en su primer año de retiro, y la realización personal que hace él del Camino de Santiago, ya que su cuarto libro del 2025 está dedicado a sus experiencias y reflexiones en el mismo. Pero mientras su cuarto libro es más un libro de peregrinaje, de viaje, de senderismo, de meditación y sentimiento religioso, de viaje interior, de experiencias, la trilogía es, sin embargo, una trilogía de novelas de humor negro donde, eso es así y así lo indica el autor, desliza en ellas también los sacrificios y cambios espirituales del que realiza el Camino de Santiago con una creencia y propósito religioso. Tienen estas novelas de humor negro, aunque no lo parezca, un respeto y devoción cristiano que pretende transmitir de manera indirecta con el relato. Ahora bien, su ritmo y su argumento se desarrolla con influencia de Terry Pratchett, autor del siglo XX que escribió libros de épica tratando esa corriente con humor, con mucho sentido del humor y sarcasmo. Hay influencia de Pratchett en Sepúlveda Madsen, así como probablemente de todas las historias de muertos vivientes (zombis), especialmente del mundo del cine, y quizá aún más concretamente de los zombis errantes que se ven en la serie de televisión The walking dead.

Es posible que haya una tercera motivación de la trilogía, que, al margen de que el autor pudiera haber realizado el Camino de Santiago por deseo de realizar el viaje por ejercicio, experiencia vital, conocer España, amor a lo rural, querer conocer gente en el mismo ámbito, turismo, etcétera, por un sentimiento o creencia religioso real (al especular quien esto escribe, ignoro en qué grado, pero intuyo). En ese sentimiento hay que recordar que el Camino de Santiago, realizado como la Iglesia cristiana católica recomienda, permite ser una prueba de penitencia que otorga el perdón de los pecados cometidos y, si se ha hecho una promesa, puede hacer que el santo apóstol Santiago interceda ante Dios para que se te conceda, o te la concede él, no tengo claro este punto teológico. A lo largo de la trilogía, el esfuerzo físico del camino, las situaciones que ocurren y demás provocan cambios interiores tanto de ver el mundo, también por las personas con las que uno se cruza y lo que ocurre en cada lugar (como la solidaridad, el apoyo y demás), así como, en los más creyentes, les supone también un viaje interior más allá del que hace el no tan creyente, uno más ligado a la experiencia religiosa. Se hace evidente que casi toda su obra en su totalidad se dedica al Camino de Santiago y su experiencia. Si bien en este punto analítico de la obra hay que recordar la temática de su libro infantil de 2026 sobre cuidar al necesitado, hay que anotar ahora que todo lo que el autor recauda con la venta de estos libros no son beneficios económicos para él, sino que los dona íntegros a Asociación de Familiares y Enfermos de Parkinson, AFA de Alcalá de Henares.
 
La trilogía Zombigrino narra la historia de un hombre de mediana edad que decide iniciar el Camino de Santiago. En medio de él nota que mental y físicamente ha ido mutando. Su mirada y su físico demacrados parecen seguir el camino sin parar de caminar siempre hacia delante, sin poder retroceder. Siguiendo el camino y sus senderos encuentra otras personas donde nota también ese cambio físico y mental que les hace continuar sin parar y sin saber aún el porqué continuar si están agotados, se han transformado en una especie de zombis, en zombigrinos. De eso trata la primera parte. En la segunda parte llegan a la provincia de León, donde el grupo que se ha formado en torno al protagonista se ve sumergido en medio de una serie de incendios forestales de tamaños descomunales. Incendios que por otra parte ocurrieron en la vida real. Los informativos hablan de ellos como catástrofes naturales, pero el grupo descubre siguiendo su ruta que todos se producen con un patrón oscuro y secreto que sigue su ruta. De fondo aparece un par de personajes extraños que realizaron el camino en el pasado y parecen resentidos con él. Esta segunda parte es la de la prueba física y mental más profunda. Todo desemboca en la tercera parte, la llegada a Santiago de Compostela. El nutrido grupo al fin atraviesa las puertas para besar a la figura de Santiago Apóstol, sólo que al cumplirse el número total de ellos completan el número sesenta y seis, que abre un arco secreto y tenebroso en la catedral en la cual se ocultan personas del camino que quedaron guardadas durante siglos por el propio camino allí. Personajes históricos como Gaudí y personajes ficticios. Cada uno con sus pasados y sus casos, les lleva al grupo a la vez a enfrentarse a un extraño objeto que puede condenar a la humanidad, por lo que uno de ellos ha de tomar una dura decisión de sacrificio por todos. Evidentemente hay un mensaje de abnegación, compañerismo y sacrificio. En un argumento de humor negro, algo épico, con zombigrinos, pero con el mensaje propio del cristianismo de fondo. 

Una obra personal escrita desde el conocimiento de estas épicas y el humor, aderezada con los conocimientos experimentados de los efectos físicos y mentales del Camino de Santiago en el individuo y en las personas que se cruzan a lo largo de ese  deambular.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 21 de marzo de 2026

Un mar que nadie mira

Título: Un mar que nadie mira.
Autora: Marina Casado.
Editorial: Reino de Cordelia.
Año de publicación: 2025 (1ª edición).
Colección: Los Versos de Cordelia.
Nº de volumen en la colección: 103.
Género: Poesía.
ISBN: 979-13-87599-29-4
 
Marina Casado (Madrid,1989) es, como Mamen Solanas, una de las poetas relacionadas con Alcalá de Henares, pero que en realidad su conexión no es ni por ser de Alcalá, ni por tener su vida aquí, ni su obra tiene que ver en contenido o en producción con la ciudad. En este caso, Marina ni siquiera tiene sus estudios en Alcalá. Si Mamen Solanas es más netamente de Guadalajara, ya se explicó su reiterada conexión con Alcalá y su carácter especial, en este caso Marina Casado es netamente de Madrid capital, aunque su presencia se hace constante por toda España. Ella es Doctora en Literatura Española con una tesis doctoral dedicada al poeta Rafael Alberti y su obra, La nostalgia inseparable de Rafael Alberti: oscuridad y exilio íntimo en su obra (2017). De hecho está especializada en la Generación de 1927 y colindantes (modernistas, Generación de 1898, regeneracionistas, Generación de 1914, Generación de 1936). Precisamente se haya sumergida este año 2026 en escribir unos ensayos en torno a la Generación de 1927 con motivo de su centenario el próximo año 2027. Es profesora de Lengua Española y Literatura en un instituto de educación secundaria en el distrito madrileño de Usera. Esta actividad entre investigadora y docente la combina con la escritura. Y como escritora ejerce y ha ejercido de columnista de reseñas literarias en diversas revistas especializadas, pero también en prensa diaria como el diario El País y Prensa Ibérica. Y como persona dedicada al análisis y las reseñas literarias, ejerció como colaboradora de un espacio semanal en el programa radiofónico Hoy por Hoy, en Cadena SER Henares. Está ahí su principal conexión con Alcalá de Henares, aunque esta emisora se oye en la mayor parte del Valle del Henares. Ha ejercido en ese puesto de locutora colaboradora entre 2015 y 2016, posiblemente lo hiciera en 2014. 
 
Ha publicado novela y ensayos: El barco de cristal: referencias literarias en el pop-rock (2014), Los doce reinos del tiempo (2021) y  La manzana de Eris (2022), una novela de género negro juvenil.
 
Como poeta ha aparecido en algunas antologías poéticas y ha publicado diversos poemas en varias revistas literarias, algunos de los cuales han sido traducidos al francés, el rumano y el portugués. Así mismo tiene publicados hasta la fecha ocho poemarios: Los despertares (2014), Mi nombre de agua (2016), De las horas sin sol (2019) Este mar al final de los espejos (2020, Premio Carmen Conde), Los Ojos fríos del vals (2022), Entra la noche (2023, Premio Internacional León Felipe), Otros sabrán de mí (2023, XIV Premio Paul Beckett, reeditado en 2025) y Un mar que nadie mira (2025, 46º Premio Literario Kutxa Fundazioa de poesía en castellano), este es último es el usaremos para su presentación en estas notas.
 
Aparte de su relación alcalaína mediante haber llevado una sección semanal de literatura en la radio, en la citada Cadena SER Henares, llegó a recitar poemas en el Ciclo de Poesía del Corral de Comedias de Alcalá de Henares, que organizaba entre 2014 y 2018 el poeta alcalaíno Francisco José Martínez Morán, que a la postre es a la vez su pareja sentimental y familiar, quien, igualmente a la vez, colabora desde otro espacio literario semanal con el programa Hoy por Hoy de Cadena SER Henares desde casi solapadamente con esa época del Corral de Comedias hasta la actualidad (esto está escrito en 2026) y sigue activo. No obstante, en el poemario más reciente de Martínez Morán, Cuaderno del que calla (febrero de 2026), ella escribe las palabras de contraportada, igual que él escribe las palabras de contraportada del libro que nos va a ocupar de ella, el citado Un mar que nadie mira, publicado unos meses antes, en octubre de 2025. Como un velado acto de amor, este beso metafórico creado con las palabras se completa con que el libro de él está dedicado a ella y el de ella, a él. Además, durante la presentación del libro de Martínez en Alcalá de Henares, en febrero de 2026 en el Hostel Complutum de la Plaza de San Diego, ella también presentó a junto a él su propio libro citado de 2025, aunque lamentablemente sólo se anunció la presentación del libro de él, a pesar de que era la presentación conjunta de los libros de cada uno, y sus respectivas firmas tanto en el Hostel Complutum como posteriormente a las puertas de la Librería Diógenes. Hubiera sido de justicia anunciarla a ella en igualdad de condiciones en un acto que, muy evidentemente, era una doble presentación sin que ninguno de los dos destacase en protagonismo sobre el otro y demostrando ambos un respeto y admiración mutuos.

De entre la extensa obra de Marina Casado elijo Un mar que nadie mira para presentarla en su relación con Alcalá, pues, siendo ella más netamente una autora madrileña, esta obra es la que más o menos coincide con su etapa de colaboración con Cadena SER Henares y por tanto de más pleno contacto con los alcalaínos hasta la fecha en su biografía. Más aún por haberlo presentado en esta ciudad, después de haberlo hecho, también conjuntamente con Martínez Morán, en Madrid capital. Quien esto escribe puede equivocarse, pero no recuerda otra presentación de libros de Marina Casado en Alcalá, aunque he de apuntar que yo estuve entre el público que la vio recitar en el Corral de Comedias sobre el año 2016, año del cierre de El Laboratorio, uno de los bares epicentro de poetas alternativos de la ciudad, de los cuales asistimos de público unos cuantos.

Como se ha citado ya, Un mar que nadie mira es ganador del 46º Premio Literario Kutxa Fundazioa de poesía en castellano, del cual fue secretario sin voto ni voz Josean Ruiz de Azúa y fueron jurados con voz y voto Antonio Colinas, Manuel Rico y Raquel Lanseros, otra poeta joven muy reconocida hoy día que pasó aquel 2016, precisamente por los recitales del Corral de Comedias, no recuerdo si el mismo día y actuación que Marina Casado, aunque me parece que sí junto a una tercera poeta.
 
El libro fue editado en tapa blanda solapada, en edición de bolsillo ligeramente apaisada, en un color mate en las solapas cuyo cartonaje era un poco rugoso, casi recordando en cierto modo una textura de playa, pues da brillitos ligeros (por el uso y roce de esa rugosidad) sobre un mar pintado en un azul oscuro profundo, producto de un cuadro de Edvard Munch. De hecho el gusto modernista y vanguardista de Marina Casado se reflejará en cada segmento del libro, pues tiene cuatro partes; "I: El mar", "II: escondites", "III: Los que duermen", "IV: Certeza". Cada una se presenta con un cuadro de Munch reproducido en blanco y negro. No será la única motivación mitómana de Casado al servicio de su obra y con aporte metafórico, su gusto por la música rock de la década de 1960, pero en concreto del grupo de The Doors, quizá por el carácter poético de la obra y vida de su cantante Jim Morrison, aparecerá en el libro con referencias como el barco de cristal y alguna otra, ya hemos visto antes que incluso llegó a escribir en el pasado un ensayo sobre ello. Aún así, no hay psicodelia en su poesía, ni se nota una influencia fuerte de la música rock en sus poemas. Sí se nota más una influencia clara de poetas vanguardistas del siglo XX, españoles y no españoles. Algunos los cita o les referencia indirectamente, igual que hay una imaginería de arte pictórico que aparece reinterpreta en su juego para ponerla al servicio de sus metáforas, véase por ejemplo El jardín de las delicias, cuadro de El Bosco.

Pero la referencia más reiterativa, no sé si llamarla mitómana, aunque probablemente algo de forma de mito tenga en su concepción existencial o metafísica del mundo, sea el mar y el agua. Entre sus poemarios anteriores ya figuraban dos con título y motivación central en torno a ello, Mi nombre de agua y Este mar al final de los espejos, siendo el presente poemario, reitero el título, Un mar que nadie mira. Ella misma hizo referencia a este hecho en la presentación alcalaína, y añadió que quizá haya un tercer libro con título de mar, salido de las mismas libretas y notas de donde salieron los poemas de este poemario, pues descartó muchos. Ella dijo consultarle a Martínez Morán, incluso sobre la conveniencia de algunos versos o no, a lo que él contestaba que todos los poemas eran buenos y en todo caso que si veía que dudaba de algún verso, que los quitara. No obstante, Martínez Morán tiende últimamente a la brevedad y lo conciso, a lo mínimo para expresar lo máximo, y ella, según dijo en radio semanas antes, últimamente se decanta por la poesía cada vez más breve. En todo caso Martínez Morán dijo algo totalmente real: Marina Casado no necesita en absoluto ser guiada. Sus poemas y su saber escribir son de por sí buenos sin que nadie intervenga, ella es la que puede dar consejos. Personalmente, leyendo este poemario, diría exactamente lo mismo. Es un excelente poemario, uno de los más dignos y quizá perfectos del 2025, y tal vez de años cercanos. Uno a tener muy en cuenta. y eso lo ha escrito y hecho Marina Casado.

Como sea, si hubiera un tercer libro con título de mar, podríamos estar ante una trilogía, curiosa coincidencia con Martínez Morán, quien en la misma presentación decía lo mismo en cuanto a sus libros que tienen que ver con cuadernos y la palabra "cuaderno". Puede que en esta convivencia haya un flujo de ideas y creatividades que ahora mismo les hacen converger en algunos aspectos, tal vez también de necesidades vitales y existenciales.
 
El mar en Marina Casado no va directo a la manida alegoría, pero acertada, que creó Jorge Manrique en la Edad Media sobre el mar como la muerte, una muerte llena de vida. Una alegoría con resonancias bíblicas, tampoco nos engañemos. JesuCristo le manda a San Pedro ir todos en su barca a pescar. Pero una alegoría que desde el acierto de Manrique ha sido una constante en la Literatura española y el imaginario español, con sus ríos, fuentes, arroyos y hasta lagos. No se puede decir que esta figura literaria no aparezca en el poemario, aparece, pero no es la más recurrida. El mar y el agua en Marina Casado, quizá más afectada por Rafael Alberti y sus innumerables figuraciones del mar incluso como lugar de la infancia y hasta como reivindicación de la identidad propia, el mar y los ríos como el Nilo y otros, es para ello por un lado parte del existencialismo de uno mismo, por otra parte es la claridad y la limpieza, la juventud equiparada a la inocencia, pero es verdad que aparece también la lluvia y otras cuestiones acuosas, entonces sí aparece el paso del tiempo, la muerte, la limpieza o desaparición, lo nuevo, lo viejo en uno... Y también el mar quizá como algo prometido futuro, como un reflejo terrenal del Cielo, entendido este como algo ultraterreno, no necesariamente el Cielo cristiano, aunque evidentemente se alude a esta figura para crear la idea. En "Casa junto al mar" entre los primeros y los últimos versos se dice:

Sé que algún día volverás y, mientras tanto,
desarrollo la humana vocación
de la paciencia;
(...)
Ellos gritan que un día volverás
de ese reino sin tiempo que te retiene.
Que mi espera por hoy está justificada.
 
No es un poema necesariamente religioso, aunque queda en manos del lector o lectora, pues queda la posibilidad del intento psicoanalítico de tratar de poner un cierto orden en el desasosiego ante la ida del otro sobre los anhelos imposibles de satisfacer. El agua es algo unido al ser, más allá de la muerte y lo que supone en la existencia, el agua en Marina es algo más existencial y definidor de uno mismo, de lo que ha sido, de lo que es... de lo que no se recuerda, salvo uno mismo. Es la profundidad de uno mismo. Cada uno es un mar inmenso y profundo.

Pero la muerte es la gran constante de este poemario, el amor también está ahí, en algunos poemas preciosos, pero la muerte es el motor de buena parte de la obra. La muerte como la pérdida del otro, la pérdida irreparable aunque algo quede en el recuerdo, una pérdida que se intuye también será la de uno mismo. Y ahí aparecen en algunos poemas alusiones a pérdidas familiares, la del padre, en concreto, del que se describe su enfermedad y muerte en un sutil poema donde le crecen plumas poco a poco para que un día vuele al cielo, día y acto que no se menciona, porque en su lugar la poeta se acuerda que desde completó todas sus plumas no ha cesado de llover. En todo caso son acertados poemas sobre la muerte llenos de poesía expresando el trauma sin caer en lo afectado. Quizá los poemas más finamente hilados en este sentido sean los referidos a la mitología de la antigua religión egipcia, que plaga todo el poemario junto a la mitología griega reinterpretada y puesta en funcionamiento con cuestiones cotidianas del siglo XXI en una vida occidental y europea.

Mi corazón no pesa menos que una pluma.
Cae dorada la tarde sobre el Nilo
y temo al monstruo que lo devorará
en su segunda muerte. 

La poeta demuestra tener un perfecto conocimiento de las creencias mortuorias del antiguo Egipto, en este poema no inventa nada, sólo lo pone en verso y lo hace suyo al colocarlo en el contexto del resto de poemas. Muestra sus temores ya no sólo ante la muerte, pues ese juicio es después de muerta, si no sobre lo que de ella quede como recuerdo, o que no quede recuerdo incluso. Teme, en definitiva, no haber obrado correctamente como para que la recuerden con el afecto, respeto y honor debidos.

Y en este sentido, siguiendo con la mitología ahora griega, Helena de Troya toma cuerpo para hablarnos del paso del tiempo, que en el fondo es una especie de muerte constante del hoy, que pasa a ser el ayer, y que nos arrastra al mañana donde estará aquella muerte donde nos han de pesar el corazón que tuvimos en vida, sólo que mientras se vive la preocupación es más mundana. Igualmente nos habla del pragmatismo en torno a las relaciones sentimentales, y de los falsos amores que pueden llevar tu vida por un camino equívoco, lo que haría de tu vida un poco fracaso, por lo que aprovechar el tiempo pasa por tomar buenas decisiones, saber interpretar tu mundo. En los últimos versos de "Tempus fugit" dice:

(...)
Para qué tanta guerra, tanta sangre,
aquel te adoraré hasta el fin de los días,
si después de un caballo de madera
y de un príncipe herido de capricho
sólo queda la eternidad del calendario
y el abrazo leal de una crema antiarrugas.

Lo dicho, uno de los poemarios más dignos y elegantes escritos en los últimos tiempos. Bello y preciso. Sin afectación y a la vez profundo.
 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

jueves, 19 de marzo de 2026

La poética de la vanguardia / La poética futurista / Vudú desde la habitación de al lado / Poemas del té

Título: La poética de la vanguardia. El silencio y el ruido en el devenir del verso libre
Autora: María del Carmen Solanas Jiménez (Mamen Solanas).
Editorial: Fundación Universitaria Española (FUE, Universidad Pontificia de Salamanca).
Año de publicación: 2011 (1ª edición).
Colección: Tesis "cum laude". Serie L, Literatura. 
Nº de volumen en la colección: 64.
Género: Filología; Literatura; Ensayo.
ISBN: 978-84-73927727
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Título: La poética futurista
Autora: María del Carmen Solanas Jiménez (Mamen Solanas).
Editorial: Universidad Autónoma de Madrid Ediciones. Servicio de Publicaciones.
Año de publicación: 2011 (1ª edición).
Colección: Colección de estudios. 
Nº de volumen en la colección: 142.
Género: Filología; Literatura; Ensayo.
ISBN: 978-84-8344-210-4
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Título: Vudú desde la habitación de al lado
Autora: Mamen Solanas.
Editorial: Astrolabio Editorial [México].
Año de publicación: 2016 (1ª edición).
Género: Poesía.
ISBN: 978-607-7964-26-1
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Título: Poemas del té
Autora: Mamen Solanas.
Editorial: Laboratorio Editorial Astrolabio [México].
Año de publicación: 2017 (1ª edición).
Género: Poesía.
ISBN / Depósito Legal / Ceative Commons:[No consta]
 
 
Una de las autoras relacionadas con Alcalá de Henares aunque su relación no consista ni en que su obra aparezca la ciudad, o se haya editado aquí, ni es alcalaína, lo es por su trayectoria vital, entre otras cuestiones que se comentarán,  esa trayectoria la llevó a estudiar aquí, es Mamen Solanas (1977). Ella es netamente de Guadalajara y si se busca información sobre ella se encontrará abundantemente referencias de ella como poeta de Guadalajara o de La Alcarria. Allí nació y creció, y de allí es y vive. Estudió cuatro años en la Universidad de Alcalá de Henares, Filología Hispánica. Pero su doctorado se produjo en la Universidad Autónoma de Madrid. Sigue teniendo relaciones con la Universidad de Alcalá. Ella ha viajado por numerosos lugares de España y del mundo en general, especialmente Europa y América. Y siendo doctora en Filología Española e Hispanoamérica ejerce de profesora en una capital  del norte de España. Además, ha sido locutora de radio en Radio Arrebato, de Guadalajara, pero con oyentes también en Alcalá y donde coincidió varios años con quien esto escribe. Allí llevaba un programa propio sobre teatro y poesía. No obstante, ha sido y es desde siempre una promotora y creadora de eventos poéticos y teatrales, incluido el festival de cuentacuentos de Guadalajara, e incluso de algún ciclo de cine. Principalmente su actividad cultural se desarrolla entre Guadalajara, Alcalá de Henares y Madrid, o en otras palabras: a lo largo del Valle del Henares, aunque evidentemente su actividad cultural, siempre inquieta y activa, va constantemente allá donde se encuentre.
 
Publicó sus sueños puestos en verso poético, en Todo lo que quiere, tiene la edad de un mundo. Ella es Premio del Certamen Nacional de Poesía de Azuqueca de Henares 2008.
 
Su relación con Alcalá de Henares consiste en esos estudios y en una frecuente presencia suya en actividades culturales de la ciudad, sobre todo de la Universidad de Alcalá, su relación personal con numerosos y numerosas poetas alcalaínas (como Cristina Penalva o Matías Escalera, por ejemplo), a las que visita de vez en cuando, y a haber recitado en esta ciudad diversas veces, varias de ellas conmigo, Canichu. Quizá su principal lazo con la ciudad (aparte de estudios) y que hace que esté en estas notas, aparte de lo mencionado, es que eligió este municipio para ser uno de los pocos lugares donde permite que se vendan sus hasta ahora dos únicos poemarios publicados, en ciernes de crear uno nuevo, el cual lleva preparando o hablando de su deseo de crearle desde hace algunos años. Se la puede encontrar en Domiduca Libreros.
 
Desde participar en los recitales de El Imperial y del Gato Negro, en Alcalá, antes de 2020, a un recital contra la Guerra de Ucrania en 2022 en Madrid (donde yo también estuve), o ser una de las tres voces cómplices de un recital experimental que organicé en el Pub O'Malley's, entre otros varios eventos poéticos que la atan a Alcalá de Henares y a voces alcalaínas. Precisamente ella me invitó a participar en otro recital en Madrid, en el bar Camba, en 2025, donde aparecía otra voz alcalaína, Tabachkova. Pero hay que remarcar que es una autora netamente de Guadalajara, por lo que allí tiene el mayor número de creaciones y participaciones poéticas, a veces con mezclas experimentales, así como entrevistas y hasta organización de exposiciones, como la dedicada a la corriente poética del Postismo, a la que perteneció Gloria Fuertes.
 
Como se ha dicho es Doctora en Filología Española e Hispanoamérica. En 2011 publicó su tesis doctoral cum laude a través de la Universidad Pontificia de Salamanca, que usó los servicios de la Fundación Universitaria Española (FUE). Se llamó La poética de la vanguardia. El silencio y el ruido en el devenir del verso libre. Se trata en realidad de una parte de esa tesis doctoral. Es un ensayo puro y duro donde desgrana su principal motor poético: las vanguardias literarias del siglo XX. Explorando las posibilidades del verso libre y toda la expresividad que se puede producir en la poesía contemporánea tanto en los huecos que dejan las palabras, como en aquello que estas dicen y cómo lo dicen. Pues no sólo estaría el mensaje en la palabra, si no también en cómo se presentan estas sobre el papel. Incluso los ruidos onomatopéyicos cobrando relevancia y significado dentro de los contextos pertinentes. 
 
En ese sentido, otra parte de esa tesis y de esa investigación se publicaron en un segundo libro de 2011, esta vez a través de la Universidad Autónoma de Madrid, La poética futurista. Continúa el ensayo ahondando ahora en como todo lo anteriormente expuesto profundiza en el mensaje a través del aparente caos, las manchas, los dibujos, el aparente desorden y el impacto visual ante palabras, letras y onomatopeyas dispuestos sobre las páginas para dar un significado a través del impacto visual, más allá de lo que puedan decir por escrito. Explora su contexto histórico, pero sobre analiza y nos explica las posibilidades poéticas de las mayúsculas, las minúsculas, las negritas, las cursivas, los tamaños de letras, las manchas, la ruptura del renglón y todo lo que se pueda ocurrir que usaron los futuristas como pintando cuadros con sus poemas. 

Este interés por la experimentación y la vanguardia le llevó a investigar el postismo y sus raíces en Guadalajara, pero en su propia obra poética la experimentación y la vanguardia se vuelven relevantes. Ella misma conjuga la lectura en ocasiones con desarrollos que interaccionan con el cuerpo y el sonido, a veces el silencio, puestos sobre el escenario. Ahí la poesía da un paso más e interactúa con una puesta en escena espontánea y teatral, donde el movimiento o su ausencia se apuntan a añadir significante, pero nos fuerza ya no sólo a leer, escuchar o ver sobre el papel, nos lleva también a observar a la persona recitante, a veces a interactuar y sumergirnos en el propio poema.

Todo esto nos lleva a dos primeros poemarios publicados por sí misma, aunque trabaje hoy día en otro. Los dos poemarios de los que tratamos aquí fueron producto de un periodo de su vida en el que vivió en México, en el Estado de Morelos. Su primer poemario fue Vudú desde la habitación de al lado, publicado en 2016 a través de Astrolabio Editorial, que poco tiempo después pasó a ser Laboratorio Editorial Astrolabio. La propia Mamen Solanas se implicó activamente en la producción física de la edición, pues deseaba manifestar con su textura parte del mensaje. En un formato de cuartilla, muy ligero y breve, contaba con una cubierta de tapa blanda que era en realidad un papel reciclado acartonado con un tacto muy especial y que te llevaba casi a un contacto con la naturaleza vegetal. Tal vez efecto del uso del papel reciclado con un tratamiento especial para lograr la sensación de orgánico. Se veía en la cubierta un muñeco vudú tirado en la esquina de una habitación. En el interior los poemas, breves, estaban en tinta azul marino, con un ligero tono celeste. La diseñadora del libro fue Marina Ruiz, que también lo editó. Se hicieron cien ejemplares únicos y exclusivos.

Contenía diecisiete poemas numerados en números romanos. Reflexiona en ellos sobre la juventud en su justo paso a una edad adulta y consciente de su ser adulto. Reflexiones desde su interior femenino que abarca preguntas sin respuesta tanto de sí, como ese ser femenino (y también de uno mismo de manera universal, sin sexo), como del otro (persona de misma edad y mismo trance existencial, pero masculino). En ese existencialismo aparece la reflexión íntima y el cuestionamiento de lo sentimental y afectuoso, siempre con respeto al otro, al que considera que tiene los mismos problemas planteados en ese trance. Se intuye que el uno al otro, en sus juventudes, se marcan existencialmente en ese paso a lo adulto, aunque ya no estén juntos. El uno ha modelado o afectado al otro.

Me cuentas dos y hasta tres veces 
lo mismo.
Te olvidas de que has ido conmigo
al cine esta semana.
Te llamas y me llamas
confundiendo la llamada.

Tu falta de memoria
es tu exceso de amor.

El poemario, precioso poemario intimista pero sin caer en lo dulzón, sincero, como lo son todos los buenos poemarios, nos relata ese salto existencial de la juventud a lo adulto planteándonos esa relación amorosa que se rompe. Se rompe con una reflexión íntima de ella, que intenta comprenderle a él también, pero que es solidaria consigo misma. No obstante el hechizo vudú lo lanza desde el primer poema.

La gripe y Luis se fueron el mismo día.

No obstante, estando en la habitación de al lado, aún estados separados, forman parte de la misma casa. De acuerdo una pared entre ellos y un muñeco vudú del uno al otro, pero la pared entremedias sólo puedo serlo porque hay una techo y un suelo comunes para alzar esa pared de habitación. 

Este poemario tan bello por lo sutil y elegante combinado con su sinceridad de cómo muere un amor a través no del conflicto, sino de la desaparición del sentimiento, dio paso al siguiente poemario, Poemas del té, de 2017, quizá el libro del que la autora se siente más orgullosa y más íntimamente ligada, según opinión de quien esto escribe. 

Igualmente escrito y publicado en México con Astrolabio, ella volvió a implicarse aún más en su producción. Esta vez se abandonaba la textura del papel reciclado tan orgánico de antes, para pasar a una muy diferente: un papel ocre muy suave y elegante, de tamaño cuartilla, pero algo mayor que el anterior. Sus poemas, igualmente breves, eran del color verde de las hojas del té. Tenía una sobriedad elegante. Su principal toque con clase fue añadir una faja que contuviera las cubiertas que cerraban sobe sí a modo de sobre. Esas fajas las elaboró ella misma una a una, Estaban hechas troquelando, recortando y pegando auténticas hojas de té desecadas. Son un elemento frágil pero bello, que decora y expresa también la delicadeza del poemario y, al cerrarlo, nos invita al secreto de las palabras, y a compartir, como se comparten los tés. Al abrir el libro te encontrabas dentro no un marcapáginas, sino bolsas de té auténticas, pero vaciadas para contener dentro un papel con un poema extra. En cada ejemplar, uno diferente. Fueron ciento cincuenta ejemplares únicos y exclusivos. 
 
En este poemario ahonda un poco más en lo experimental, pero también en la brevedad, dejando a los silencios de los versos una expresividad extra a interpretación de cada lector. Juega también con la sonoridad de las palabras, especialmente breves y es la brevedad misma un elemento cargado de significado en el conjunto del poemario. Nos habla de la soledad y del anhelo de alguien esperado que no aparece o inalcanzable por ser alguien que se acerca lo justo para huir. Todos los poemas toman en el té una carga de metáfora y de símil, así como los momentos de intimidad con él o de cuando se compartió. Nos lleva al té y su ritual de beberlo en todo un significado poético que nos quiere hablar de nuestros soliloquios en torno a nuestra propia soledad.
 
Thé Froid
 
Estoy ocupando una mesa yo sola
con mi té frío. También
se ha quedado sola la tetera,
en el extremo de la mesa.

Es importante en esta obra la aliteración, el fonema repetido, y algo de cultura popular en torno al té, no sólo en las costumbres sobre su toma, si no también en las diferentes marcas y clases que existen, que aquí cobran cuerpo de mensaje poético a interpretar.

Lady Grey

Naranja, canela, tú
con tu té
añades leche, azúcar, 
besos
para Lady Grey.

Aparece, sí, el desamor, o tal vez no tanto el desamor sino la desilusión por las expectativas no cumplidas, por las ilusiones que terminan desinflándose ante la realidad de tomar el té en soledad. un poemario delicado, compuesto siguiendo una especie de carta de tés que nos componen todo un despliegue de anhelos terminados en una soledad aceptada pero que trata de comprenderse a sí misma a través de la observación del otro que no viene a tu mesa de té. 

En 2018, de vuelta en España, Mamen Solanas trajo ejemplares de estos dos libros y comenzó a dejarlos en lugares muy puntuales de Guadalajara y de Alcalá de Henares, tal vez de Madrid, acompañándolos de una serie de postales que ella misma diseñó con una frase poética propia y nueva. Una especie de poemario diseminado en varias postales independientes entre sí. En una que yo mismo recibí se puede ver una nube de gas en la galaxia y sobre ella se lee:

Todo lo que yo quiero tiene la edad de un mundo.

Queda presentada con este artículo Mamen Solanas como poeta que también se liga a Alcalá de Henares, aunque ella es más propiamente de Guadalajara. Su actividad a lo largo del Valle del Henares, y en Madrid, pero especialmente su presencia en diversos actos literarios y culturales alcalaínos, su relación con autores de aquí y que nos haya hecho gala de ser uno de los pocos lugares donde se puede conseguir sus libros, la hacen ser parte de sus literatas. Si bien quién sabe si en el futuro su vida o su obra se liga aún más fuertemente a la ciudad. 

Siempre una gran poeta, enamorada del teatro, gran conocedora y experta en las vanguardias literarias contemporáneas. Una persona humilde en todo lo que ella vale y sabe. Buena poeta del poema breve, al que domina a la perfección, quizá por haberlo tratado de conocer en profundidad.

 Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".