sábado, 13 de junio de 2026

Pero no islas. Poesía de un hombre corriente desilusionado

Título: Pero no islas. Poesía de un hombre corriente desilusionado.
Autor: Matías Escalera Cordero.
Editorial: Editorial Germanía.
Año de publicación:
2009 (1ª edición; presentación de Antonio Martínez i Ferrer; prólogo de Enrique
Falcón; nota del autor, Matías Escalera Cordero).
Colección: Poesía.
Nº de volumen en la colección: 1.
Género: Poesía.
ISBN papel: 978-84-92587-25-4

 

Como ya se ha comentado en estas notas, Matías Escalera Cordero comenzó a publicar en libro en 2007, a los 51 años de edad, aunque siendo profesor universitario con total seguridad tendría ya publicados artículos diversos y otro tipo de textos. En aquel año publicó La (re)conquista de la realidad, un libro de crítica y de activismo social y cultural, y no sería hasta 2009 que volvería a publicar en libro. Un año 2009 que le fue muy fructífero. Participó del libro colectivo La República y la Cultura. Paz, guerra y exilio, publicó una obra de teatro, El refugio, ganadora de un  premio, Premio de literatura dramática, Sala Margarita Xirgú 2009. Ganaría otro premio de teatro en 2010, el accésit de Teatro Radiofónico, convocado por Ateneo Riojano y Radio Rioja Cadena Ser.  Pero en aquel 2009 tan prolífico, también publicó su primera novela, Un mar invisible. Es como si hubiera descorchado una botella y ahora sacara a publicación textos que probablemente ya tenía redactados, acabados o casi acabados, si acaso alguno pudo ser nuevo. Pero la cosa es que ese año 2009 no fue todo lo que publicó, hacia final de año sacó su primer poemario, Pero no islas. Poesía de un hombre corriente desilusionado, más conocido y nombrado como Pero no islas. Estuvo tan cercano del final de año que en algunos lugares le identifican como un libro de enero de 2010, pero era de 2009. Y aunque era su primer poemario publicado, no eran sus primeras poemas hechas públicas, como se intuye en unas palabras de presentación que le escribió Antonio Martínez i Ferrer en la solapa de la cubierta, "La poesía contenida en este libro, Pero no islas, como toda la poesía de Matías Escalera Cordero (...)". Efectivamente, Matías Escalera era ya conocido como poeta. Y no como mal poeta, sino como uno de los excelentes, el propio Martínez i Ferrer le pondrá a la altura de conocidos nombres de la poesía actual como Jorge Reichmann o Quique Falcón, entre otros. Un Enrique Falcón (Quique Falcón) que le escribe el prólogo, como se ve, Matías Escalera no sólo era ya conocido como poeta, sino que además se relacionaba personalmente con nombres de la poesía actual. Falcón dirá que el poemario es un encargo de la propia editorial Germanía para iniciar una colección de poesía, aunque el libro no indica en sí ni nombre de colección, ni número de volumen, es posible que la editorial quisiera probar suerte con este título y autor para ver si la poesía tenía salida en el negocio, al menos una salida suficiente. Pero Falcón nos da el dato de la colección, del primer volumen y de ser, lo que él llama, poesía de encargo. Los editores evidentemente conocen al escritor y le conocen como poeta, aún sin haber tenido un poemario anterior. Arriesgan con él. Lo arriesgan todo al ponerlo todo en la absoluta novedad. Le ponen una condición, o quizá es el propio autor quien se la autoimpone, que aunque sea un poemario de encargo sea también una poesía de intenciones y comprometido. O sea: que sea sincero, que no trate de hacer algo que pueda gustar al mercado, que siga su trayectoria poética, pues por eso le hacen el encargo. 

Matías Escalera cumple y crea un poemario comprometido, tal como su obra y su magisterio, su ser mismo, es. Compromiso social y compromiso con los derechos. Tiene su punto político desde un punto de vista quizá marxista, pero no al estilo de la época de la Transición, en la década de 1970, donde seguramente un joven Matías Escalera veinteañero escribiría ya algo a la vez que participaría socialmente de todos aquellos cambios de esos años. Tiene algo de aquella época, a rebufo tardío en España del Mayo Francés de 1968, pero en realidad es otra cosa, es una dialéctica de sus ideales sociales y políticos mezclados con una observación de la vida que ha hecho a través de dos senderos: su vida personal y la observación de las vidas de su alrededor, y su bagaje intelectual como profesor universitario que además sigue al día la actualidad política y económica del mundo. Tiene toda la trayectoria realizada de la veintena de años a la cincuentena. No una cincuentena cualquiera. Hemos de pensar que la publicación al final de 2009 coincide con una España metida de pleno en la Gran Recesión de finales de verano de 2008, que tuvo un amago en 2007, y que además en 2010 entró de lleno en el gran golpe que le supuso a la Unión Europa, cuyos efectos más devastadores se retrasaron hasta ese año y que se intentaron taponar con grandes recortes en derechos laborales y sociales y en servicios públicos. Es lo que llevaría a las protestas sociales de Grecia y España que arrastrarían al resto del mundo en 2011. Ese es el contexto en el que sale este poemario. Un momento donde todo lo que ocurriría en mayo de 2011 aún no se intuye, pero que en el final de 2009 ya se ve venir la voracidad del sistema capitalista que, enfermado de sí mismo, trata de curarse a costa de grandes sacrificios para los más desfavorecidos y los trabajadores. Hemos de creer que Matías Escalera, también activista social, reviviría en 2009, durante el proceso de creación del libro, parte de su indignación y deseos de denuncia social de lo injusto, con una resignación que aún no sabe la gran protesta que estaba por venir en 2011... ni todos los grandes sacrificios de 2010, que se quedaron pequeños en 2012. Es el momento previo, las puertas de 2010. Todo eso se intuye, se deja leer en algunos poemas, sobre todo hacia su segunda mitad.

Quizá en todo este panoramas, como el propio poeta recuerda con una dedicatoria en uno de los primeros poemas, se toma por referencia a la poesía comprometida y activista de Vladímir Mayakovski (1893-1930), poeta de la Revolución Rusa de comienzos del siglo XX, que a la vez denunció a su manera el autoritarismo intransigente de Stalin en los años 1920, su censura y su persecución a otros autores amigos suyos, cosa que le sirvió también estar en el punto de mira del stalinismo hasta su suicidio en parte por ello, en parte por su vida privada más personal. Mayakovski, ciertamente, fue uno de los poetas por excelencia de la revolución de 1917 y en los primeros años de la Unión Soviética escribió numerosos poemas a favor de la clase trabajadora, hasta que con el comienzo del gobierno de Stalin y tras el final de la Guerra Civil Rusa, Mayakovski intuyó que esa deriva del Estado no era exactamente la buscada, aunque lo anterior tampoco se quería. 

Matías Escalera se colocará en este libro suyo en una orientación a favor de los trabajadores y de las personas más humildes del sistema, pero también socialmente a favor de cualquier persona cuya mentalidad y posibilidades está coartada por un sistema económico devorador de humanidad... incluso la de aquellos que son los grandes empresarios, que también serían víctimas. Escalera no se queda en una poesía social propia de las décadas de 1910-1920, él viene de una juventud en los 1970 y eso tiene su peso, amante de la libertad plena (hasta el punto que en esta y en otras obras a veces se nombra el anarquismo, pero Escalera no se entrega a él), trata la ecología, habla de las alienaciones psicológicas de la vida actual, de las contradicciones de las ideas, de lo ideal y de los actos, de la cultura popular... y la contrapone a la alta cultura (a veces a través de citas, a veces a través de escribir en francés, idioma internacional que en las décadas de 1960-1970 era el que se estudiaba en la juventud europea, en lugar del inglés). El paso del tiempo y el rastro y marcas que deja su paso material sobre las ideas propias ante la observación del mundo, también está ahí.   

El libro fue publicado en tapa blanda solapada, con cubiertas verjuradas en color crema muy levemente apaisado, casi imperceptiblemente apaisado. Muy sobriamente su ilustración de portada es la esfera de un reloj de manillas, tal vez de un reloj de pulsera, tal vez de un reloj de torre, no importa, el mensaje alegórico está ahí... sobre todo si se observa la disposición de sus manecillas, justo formando una estrella de cinco puntas en esa esfera redonda. 

Se divide en un poema de apertura dedicado "a mis iguales", tres partes, un poema postrero "a los demás" y una elegía final que es todo un aviso sobre que la peor muerte de la persona no es aquella de todas las mencionadas a lo largo del libro. No es la física real, que conlleva poemas con referencias entre agnósticas y ateas, pero a veces también aparentemente creyente con dudas; no es la social mediante los problemas económicos y laborales que plantea el mundo occidental hoy día; no es la indiferencia o la toma de postura en el lado equivocado; ni el ser desplazado al no cumplir con una vida que espera la sociedad de consumo de hoy día; es, dice, el ostracismo que supone callar, aislarse, no tomar postura alguna, no hacer nada, acertado o no 

(...)
Qué más da muerte o luz entonces: sin decisión sólo nos queda
este inmenso
inconsolable cansancio.

El primer poema de la primera parte da título al libro y explica su ser, "No islas". Es un largo poema libre donde va desgranando todo lo que no somos a modo de exposición y declaración. Las personas no somos islas aisladas. Podemos ser tal o cual cosa, que va enumerando poéticamente, pero no somos islas. Quizá olas del mar que pueden ser dispersadas por los huracanes a veces, pero aún siendo olas somos parte del mar y nos necesitamos, aunque el mundo actual tiende a hacernos creer que somos islas, porque ese mundo, se deja ver en otros poemas, no es el mundo real, sino el que pretende hacernos pensar que somos islas porque le conviene a su beneficio. A través de este poema se queda la puerta abierta a un Ulises perdido en el mar, hombres de rodillas sin saberlo mientras los fines de semana se van a ver partidos de fútbol, o las fragilidades del ser humano que apenas se da cuenta de la inmensidad del tiempo y la creación del mundo para llegar hasta donde uno se encuentra, vivo y pagando facturas de la casa, una casa que en realidad ha de ser nuestro planeta, el cual contribuimos a contaminar y empeorar. Contenemos en nosotros como sociedad un problema por una loca idea de consumo disparado que, una vez más, es a beneficio de unos pocos que creen no verse afectados, pero también son afectados. Son poemas en primera persona.

Nadie vio la escalera de Jacob: y estaba allí frente a nosotros (nadie
                                                                                                /presta atención
    ya a los enigmas, tampoco a la belleza que se nos da así
    como la muerte: tan gratuita de ese modo tan inútilmente
                                                                                           /natural
    y despreocupado: casi como un despilfarro) Belleza
derramada
(...) 

La segunda parte irá a la segunda persona, y tratará de los hijos, de la vida común, de Dios, de la posible otra vida o no, pero de la innegable realidad de la existencia de esta vida. El sufrimiento a través de diferentes motivos de la vida moderna y de lo atemporal, el nacimiento, la muerte, la tecnificación del mundo que nos aparta del mundo... Así llegamos a la tercera parte, en tercera persona, compuesto por poemas que parten de las noticias y que es la parte más activista socialmente, políticamente, económicamente.

Buena parte de su poesía entabla una conversación directa con noticias reales de la época. Coge los textos de esas noticias, o explica la problemática económica social del momento, y enseguida la dispone a modo de imagen poética, o bien la confronta con respuestas poéticas de su visión del mundo. El mundo se hace poesía, incluso en su vertiente más material. Más aún, en todo el poemario se respira un aire de tesis y antítesis, de diálogo casi al estilo de Hegel, o sea también de Marx, que es una forma de escribir que acompaña a Matías Escalera a menudo como estilo propio. Como vimos en su otro poemario, Réquiem y exaltación (2025), o en su novela Un sollozo del fin del mundo (2023). En 2009 ya tiene esta forma de expresarse totalmente desarrollada y formada como su lenguaje poético propio. Más aún, este poemario, en ese sentido de tesis y antítesis que exponen un problema social y económico, pero a la vez se contesta cómo se autoalimentó de sí, como la solución propuesta puede ser el problema y al revés, está tan integrado que parece directamente relacionado con la novela distópica de 2023 mencionada, donde buena parte de la narrativa parte de ese principio y de esa estructura.

Le da un aire experimental, eso y la tendencia a un poemario a veces aparentemente entre lo narrativo y el ensayo, aunque plenamente poemario, lleno de metáforas, alegorías y transformación de las imágenes de lo que son a lo que no son. Hay, por otro lado, un alto grado de reflexión, de concepción filosófica de la vida, pero también de ansia de justicia social, sólo que desde el pequeño mundo del individuo que sabe que necesita de los otros individuos, y no todos sienten esa necesidad.

No te sofoques guardián de los talladores del rojo coral...
No deseamos tu celo. No lo hemos pedido (tampoco
        tu ira) Tememos tu ira
Y tu desprecio...
(...) 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

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sábado, 6 de junio de 2026

Hogar, dulce hogar

Título: Hogar, dulce hogar.
Autor:
Santiago Alonso Nuevo.
Editorial: Uvedebé (Éride Ediciones).
Año de publicación: 2014 (1ª edición).
Género: Teatro.
ISBN: 978-84-15510-57-4

 

Ya conocemos en estas notas a Santiago Alonso como escritor de poesía y teatro, fundamentalmente, y cuando repasamos su trayectoria ya se comentó que es el actual Concejal de Cultura y Turismo de Alcalá de Henares, por el Partido Popular (PP). Hoy anotaremos una de sus obras de teatro mucho antes de ser concejal, que comenzó a serlo desde 2023. Se trata de una obra de teatro que publicó en 2014, Hogar, dulce hogar, la cual fue escrita y puesta en escena previamente a su publicación por un interés de este tipo de obras por parte de la Dirección General de la Mujer y del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, en esos momentos con gobierno de Francisco Javier Bello, del PP. En esas épocas Santiago estaba plenamente dedicado al teatro y llevaba tanto una página personal de Internet dedicada al teatro y la poesía, como un taller de teatro en el que dirigía y actuaba, a veces obras suyas, como esta. También colaboraba semanalmente con un espacio dedicado a poesía y teatro en la cadena de radio esRadio, que pertenece al grupo informativo Libertad Digital, del periodista Jiménez Losantos. Escribió la obra de teatro, pero a la vez volvió a reescribirla para poder llevarla a los escenarios de un modo que él creyó más efectista y adaptándola al elenco de actrices con el que contaba, nada menos que treinta y dos. Uno de los principales cambios que hizo sobre la obra original fue la alteración del final, dándole un final más dramático que realmente logró ser más efectista, pues una parte de las actrices terminaron llorando. Según cuenta el propio Alonso, algunas de ellas no fueron las actrices mayores, si no las más jóvenes.

Quizá por eso, cuando se planteó publicarlo en 2014 decidió devolverle su final original, más suave, ya que no buscaba exactamente hacerlo pasar mal a las personas que se acercaran a la obra. Así que es una obra que tiene dos finales, si bien el publicado es el final original.

La publicación del libro, que fue presentado en la Feria del Libro de Madrid de 2014, fue una publicación de cubiertas sencillas con retratos de una misma mujer en diferentes fases de su vida, dibujada en trazos claros en lo que pudiera ser lapicero posteriormente entintando y sombreado. Dentro de la línea de Uvedebé, con su faja amarilla superior y el resto con fondo en blanco.

La obra tiene cuatro partes qu se ubican en las diferentes etapas de la vida de una mujer, como son juventud, matrimonio, cuidado del hogar e hijos, ancianidad con residencia de ancianos y muerte. Así que tenía un enfoque más o menos costumbrista que trataba de acercarse a una forma de vida más o menos generalizada en muchas mujeres de la edad que pudieran ser nuestras madres de aquellos que tenemos la cuarentena de años para arriba. Madres que la mayoría no conocieron otra cosa que el trabajo del hogar doméstico y el cuidado de los hijos. No se trata de una obra de teatro machista, todo lo contrario. Es un reconocimiento y un homenaje a la entrega de la vida de muchas mujeres a su familia y especialmente a sus hijos e hijas. No obstante, recordemos, estaban detrás de la obra no sólo el ayuntamiento de Alcalá de Henares a través de la Concejalía de la Mujer, sino también nada más y nada menos que una institución del gobierno central del Estado como era la Dirección General de la Mujer, en ese momento en un gobierno del PP, con Mariano Rajoy de presidente. Por lo que se trataba de poner de manifiesto y resaltar el mundo y las problemáticas de la mujer, pro también de destacar uno de sus papeles sociales dentro de la realidad de muchas familias del momento. Era una cuestión de poner en valor a la mujer en la familia en aquel 2014, pero también, dependiendo de la lectura que haga cada uno, de denunciar ese peso de responsabilidad familiar que solía caer sólo en ellas. El sacrificio, aunque con amor y entrega, pero sacrificio personal de una vida entera.

A la vez, de fondo, y quizá esto es lo que pudo hacer llorar a algunas personas en aquel segundo final, se ponía de relieve, se denunciaba socialmente, el olvido o el relativo abandono de hijos e hijas cuando la persona, la madre en este caso, tras toda una vida de entrega, es poco menos que apartada de la vida más activa de la familia y llevada a una residencia de ancianos, con todo lo que ese mundo supone (tan necesitado de cambios y mejoras), que es a menudo la etapa final, pues muchos ancianos y ancianas mueren allí al cabo de unos años, sus últimos años, por ley de vida. Así que en cierto modo es una obra de teatro no sólo costumbrista, sino hasta cierto punto es teatro social, podríamos decir que feminista, a pesar de que es posible que haya partes del feminismo que puedan ser críticos con el papel de la mujer como cuidadora exclusiva de los hijos e hijas, entregada a la familia. Pero es que esa realidad existe en muchos hogares. Así pues, como teatro social, en ese sentido de denuncia cumple su cometido, incomodar para poder motivarnos a reflexionar, a hacer algún cambio, ya mental, ya de actitud, ya de ambos.

Aún con todo, tiene algún momento de humor dentro del drama costumbrista que es.

Santiago Alonso, antes que político, estaba imbuido en ese mundo teatral donde era creador, director y actor, por lo cual hemos de considerarle también: dramaturgo.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 30 de mayo de 2026

Un chico como los demás

Título: Un chico como los demás.
Autores: Luciano Lozano (texto); Chiara Delle Donne (ilustraciones).
Editorial: Takatuka.  
Año de publicación: 2026 (1ª edición).
Género: Literatura infantil; Cuento; Ilustración; Pedagogía.
ISBN: 979-13-87718-18-3

 

La librería más veterana de Alcalá de Henares, también la más reconocida y muy activa como participe de la vida cultural literaria en la ciudad, se podría decir que es la Librería Diógenes. En ella trabaja Chiara Delle Donne. Si nombramos esto en estas notas, aparte de porque ya de por sí es de destacar esa actividad que ha atraído a numerosos escritores y escritoras a sus locales a presentar libros, o bien incluso a recitar o contar cuentos, es porque Chiara ha publicado este año 2026 su primer libro como ilustradora. Lo ha hecho junto a Luciano Lozano como autor del texto. Se llama Un chico como los demás, publicado por Takatuka. El libro fue presentado en la misma librería el pasado sábado 18 de abril, durante las celebraciones cervantinas en Alcalá. Es un libro de formato grande destinado a un público infantil y juvenil, catalogado como apto para niños entre 9 y 12 años de edad, aunque, como todos los libros infantiles y de ilustraciones, puede ser saboreado por cualquier persona que saboree de este tipo de creaciones. El cuento, que ocupa unas 76 páginas, está basado en una real. El autor ha transformado una realidad en un cuento ficcionado que ayuda, por otro lado, no sólo a entretener, sino también a ejercer cierta pedagogía transversal sobre la aceptación, la experimentación, lo diverso. No obstante, la buena y excelente salud de la literatura infantil hoy día pasa en buena parte por las ansias devoradoras de los padres por obtener creaciones lúdicas de todo tipo que tengan carácter educativo y de formativo en todos los niveles de la psicología y del conocimiento.

En este caso, el cuento narra la historia de Ana, una niña en cuyo dormitorio hay un baúl lleno de rojas y complementos de disfraces que le sirven precisamente para disfrazarse. Es lo que más le gusta, disfrazarse, transformarse en otra persona, o como implica cada disfraz: tener otra vida. En cualquier momento y lugar no para de disfrazarse de una infinidad de personajes y personas diferentes.

Su juego es un modo de vida, la transformación y el comportamiento libre de poder ser lo que quiera. La búsqueda también de la igualdad a través del juego. Estimula su imaginación y su vida viviendo la vida de los personajes que crea con cada disfraz. Como el propio título indica, Ana es un chico como los demás. 

Las ilustraciones de Chiara recuerdan en gran medida el estilo de ilustraciones que en la década de 1980 poblaron un buen número de publicaciones infantiles, y especialmente los libros de texto en las escuelas de la Enseñanza General Básica. Un tipo de ilustración muy identificable con líneas claras, colores pastel, sin enrevesarse en claroscuros, y personajes casi marionetas de papel, con caras sonrojadas y cuerpos algo curvos. Hasta cierto punto, salvando un poco las distancias, quizás es influencia de todo un mundo ilustrado por José Ramón Sánchez entre 1977 y 1979 en los citados libros de texto y posteriormente en la década de 1980 en televisión, o el mundo creado por John Korty con personajes como Thelma Thumb, que en España se llamó Pepita Pulgarcita, en el programa televisivo Barrio Sésamo. Así que, aunque Chiara tiene su propio estilo, uno sospecha que sus fuentes inspiradoras están en esas mismas creaciones infantiles, también de carácter pedagógico, con lo que a muchos padres y madres de hoy puede gustarles añadidamente ese  toque nostálgico y entrañable que a ellos mismos, de niños, les ayudó a aprender mientras disfrutaban de cuentos e historias varias.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

viernes, 22 de mayo de 2026

Los Condueños: 175 años en la defensa de nuestro patrimonio / Arnao Guillén de Brocar y su taller de imprenta

Título: Los Condueños: 175 años en la defensa de nuestro patrimonio.
Autor: M. Vicente Sánchez Moltó.
Editor: Servicio de Publicaciones, Concejalía de Cultura, Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación:
2026 (1ª edición; introducción de Judith Piquet, alcaldesa de Alcalá de Henares por el PP).
Género: Historia; Arquitectura.
Depósito Legal: M-8107-2026

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Título: Arnao Guillén de Brocar y su taller de imprenta.
Autor: M. Vicente Sánchez Moltó.
Editor: Servicio de Publicaciones, Concejalía de Cultura, Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación:
2023 (1ª edición; introducción de Javier Rodríguez, alcalde de Alcalá de Henares por el PSOE).
Género: Historia; Biografía.
Depósito Legal: M-10340-2023

 

En la reciente Feria del Libro Nuevo celebrada en abril de este año 2026 el ayuntamiento de Alcalá de Henares siguió publicando su colección de pequeños libritos de Historia de Alcalá de Henares para regalar con la compra que se hiciese en cualquiera de las casetas hasta agotar ejemplares. Como es lo normal desde que comenzó esta costumbre con el gobierno del PSOE en su momento, el autor es el cronista oficial de la ciudad, Vicente Sánchez Moltó, e incluye prólogo de (en este año) la alcaldesa, Judith Piquet, del PP. En esta ocasión el librito fue Los Condueños: 175 años en la defensa de nuestro patrimonio. Como su título promete, el libro era parte de la conmemoración del aniversario 175º de la Sociedad de Condueños, la cual se formó en Alcalá en el siglo XIX por parte de la sociedad civil de toda clase social para reunir dinero y comprar los edificios de la antigua Universidad de Alcalá (realmente Complutense). Sobre ella y su Historia ya se ha hablado a través de otras publicaciones anteriores en estas notas, por ejemplo a través del libro La Sociedad de Condueños. Historia de la defensa de los edificios que fueron Universidad (1986), de García Gutiérrez, anterior cronista oficial de Alcalá. Otros actos celebrados en el comienzo de este año 2026 para honrar a esta sociedad con carácter tan cultural, salvador, cívico y honrada de ser de Alcalá, fue la otorgación de un galardón destacado de la ciudad y la creación de una exposición pública explicando su Historia y su contribución a lo largo de todos estos años. La pequeña obrita de Sánchez Moltó era un repaso rápido, pero pormenorizado de la Historia institucional de la Sociedad de Condueños, con un carácter divulgativo para aquellos que aún no supieran su trayectoria concreta, o para los visitantes de la ciudad. En todo caso era un reconocimiento a esta gente, cuyos descendientes siguen en activo.

En el año anterior, 2025, Sánchez Moltó publicó en esta colección una biografía, Juan de Campos, el alcalaíno de la primera vuelta al mundo, que me pareció lo mejor de lo publicado dentro de estos libritos y me gustó la idea de que se animase a seguir por ese camino más innovador de dar a conocer lo menos conocido de la Historia de Alcalá. Pero bien es cierto que esta colección es idea, iniciativa y encargo del ayuntamiento, por lo que los títulos a publicar es controlado por la institución, aún cuando el cronista oficial pueda proponer temática. Probablemente, teniendo en cuenta que el cronista también tiene cierta cercanía a los Condueños, ambos coinciden en el título, aún cuando es una institución de la que se ha escrito mucho. Quizá esta sea la primera vez que, fuera de un artículo de periódico, se haya escrito de manera ágil y atractiva para la divulgación, aunque sea de manera muy abreviada. 

Al texto le acompaña, como al resto de títulos de la colección, gráficos explicativos y fotografías antiguas, así como planos y otros gráficos de interés. 

El librito está bien como acercamiento básico, aunque  hay que decir que si bien el título habla de los Condueños como institución y por tanto uno se podría esperar la Historia propia e interna de la institución, a sabiendas de cuál fue su labor y contribución, que es algo ya muy divulgado, lo que ocurre es que eso no pasa del todo. Si bien Sánchez Moltó inicia el libro con ese intento de explicar la Historia institucional de los Condueños, y para ello necesita explicar la situación de la Universidad previa y su desamortización, así como lo que le ocurrió cuando estaba desamortizada y los peligros que por ello sufrió. 

Moltó hace bien ese inicio explicando cómo se juntan, para que se juntan, quienes se juntan y los pasos que dan. Las primeras décadas son desde luego la parte más destacada de su Historia. Así mismo se mentiría si no se dijera la importancia de sus decisiones acerca del alquiler de los edificios tras su compra y las condiciones de conservación de los mismos, a la Iglesia para conventos y para fines educativos, al Ejército a través de su respectivo Ministerio en cada época, y finalmente al Ministerio de Cultura para crear la actual Universidad de Alcalá, así como la colaboración con el ayuntamiento par la recuperación y restauración de edificios. Pero el problema estriba, para este lector, en que de repente se desvía de la Historia institucional de los Condueños para volver a caer en la Historia de la Universidad de Alcalá y sus edificios y vaivenes, aunque sea a través de lo que de esto afecta a los Condueños. Así que el libro pasa a parecer otros libro más de la Historia de los edificios de la Universidad, y en concreto del Colegio Mayor de San Ildefonso principalmente, descuidando el resto.

Hay algunas apreciaciones que ya serían más de debate, como el nombre técnico de las láminas o suscripciones (debate de nombre documental entre archiveros, más que nada), o sobre la afirmación de si hubo sólo educación religiosa en la segunda enseñanza alcalaína o si hubo otras opciones educativas no religiosas aunque no fueran escuelas de secundaria (recuérdese la existencia de un ateneo obrero, por ejemplo), o sobre la ausencia en este libro de la mención directa de los daños físicos sufridos por la Universidad durante la guerra civil a causa de los bombardeos aéreos de Franco, aún cuando otras destrucciones y perjuicios de etapas anteriores, en concreto liberales, sí se mencionan. Aunque creo que es un acierto que se hable de un aspecto menos conocido por una gran mayoría, el funcionamiento del Colegio Mayor como un centro de formación de los funcionarios durante la dictadura.

Aún con todo, el librito no está mal orientado y aborda de lleno algunas cuestiones organizativas y de intencionalidad de los Condueños que resultan muy claras y esclarecedoras para los más legos en la materia, y un buen recordatorio para los conocedores. Cumple bien su función divulgativa.

Otro libro de esta colección que nos habíamos pasado por alto en su día en esta colección fue el que se publicó para la Feria del Libro de 2023. En esta ocasión se aprovechó otro aniversario, el del quinto centenario de la muerte del famoso impresor Arnao Guillén de Brocar, uno de los primeros impresores de España y afamado por la calidad de sus impresiones y de sus planchas en el siglo XVI. Aunque, como en el propio libro indicó Sánchez Moltó, no está claro hoy día si realmente murió en 1523 ó en 1524. Por entonces era alcalde Javier Rodríguez, por el PSOE, aunque perdió las elecciones municipales en aquella primavera de 2023 y, aunque el libro se hizo con él y de él lleva la introducción, lo rentabilizó Judith Piquet al ganar las elecciones por el PP. El libro era Arnao Guillén de Brocar y su taller de imprenta. Llevaba en cubiertas un color verde que enmarcaba en la portada la reproducción fotográfica de la portada que Brocar creó para la Biblia Políglota Complutense (varios autores, 1520), y en contraportada una fotografía de una escultura de la Plaza Alfonso XII, foto de Luis A. Cabrera, que reproduce una vieja imprenta de aquellas épocas en honor a los impresores de Alcalá de Henares. El libro, aún siendo para un aniversario tocaba un tema no tan conocido al detalle en la ciudad, el de la imprenta de Brocar y sus sucesores, aún cuando los alcalaínos saben en general que los impresores tuvieron un peso importante en la ciudad en el siglo XVI y por ende en España. No obstante le asocian la Calle Libreros, una de las calles principales, y, aunque no tiene que ver con ellos de manera directa, hay quien les asocia la Calle Escritorios, aunque esa calle es otra cuestión. Aunque evidentemente deberían hacer la suma de que se instalaron en Alcalá de Henares numerosos libreros a causa de la Universidad y la necesidad que tenían sus estudiantes y profesores de libros, así como el arzobispado y otras instituciones de importancia, esta suma ya es menos obvia para mucha gente, aunque debería serlo. esta publicación ponía orden en esto y recuperaba esa memoria.

Alcalá de Henares fue una de las primeras ciudades de España en contar con una imprenta, pero no fue la primera. Fue de las importantes imprimiendo, siendo junto a Toledo, Valladolid y Salamanca ciudades editoriales de referencia. Hay que recordar que los impresores de los primeros siglos de su existencia no sólo imprimían produciendo libros (por lo que eran libreros), si no que a menudo completaban su negocio ejerciendo con un sentido añadido a la palabra librero, esto es: vendiendo los libros producidos que a veces ellos mismos se arriesgaban a producir a modo de lo que llamaríamos editores de aquellos autores o textos que creyeron que eran de calidad o que serían bien recibidos para su venta y lectura. 

Se instalaron numerosos libreros en Alcalá de Henares, algunos efímeros, otros muy destacados por su calidad y por su valor artesanal. Las planchas y sus letras, dibujos y grabados se creaban a mano y a veces ellos aportaban tipografías propias, sellos propios, o ilustraciones propias por encargo a artistas. Algunas de estas familias se hicieron sagas de libreros alcalaínos entre los siglos XVI al XVIII, incluso hubo entre ellos algunas mujeres que quedando viudas, sin padres, ni hermanos, no volvieron a casar para poder llevar adelante ellas las imprentas heredadas, cosa que la ley permitía. En torno a las primeras décadas del siglo XIX desaparecieron casi todos los impresores de la ciudad, siendo que ya en el siglo XVIII escasamente quedaba alguno de renombre. En el siglo XIX en adelante sólo quedaron impresores a nivel local, para libros, carteles, prensa, estampas... aún hoy día hay impresores e impresores-editores actuales, a nivel local.

Fue el cardenal Cisneros quien comenzó a comprar numerosos libros de cara a crear la Universidad en Alcalá. Comenzó a acumularlos en 1496 aún cuando no obtuvo la bula fundacional para crear la Universidad hasta 1499, aunque existían los Estudios Generales en la Iglesia Magistral que pasarían a ser universitarios, el Colegio de San Ildefonso no estaría en activo hasta 1508. También comenzó a buscar un impresor que asentar en la ciudad para poder atender a las necesidades futuras de los profesores, de la institución y de los alumnos, así como de las parroquias que se iban creando en la ciudad. El primero que trajo fue a Estanislao Polono en 1502, de origen polaco, pero residente en España con una imprenta muy famosa y valorada en Sevilla. Se supone que él sería quien imprimiría la Biblia Políglota, pero sus creadores tardaban tanto en terminar sus primeros resultados que esto no se producía. Llegó a publicar diversos libros, algunos muy reconocidos, pero en 1504 decidió regresar a Sevilla por serle más rentable. Fue en ese momento que entró en juego el francés Arnao de Brocar, recomendado por Antonio de Nebrija para la impresión de la Biblia Políglota. Nebrija y Brocar se conocían porque en Pamplona Brocar había impreso varias obras del filólogo con una calidad muy alta en su tipografía, tintas y decoraciones, así como encuadernaciones. En Alcalá seguirán colaborando, aunque la obra cumbre del impresor sea la citada Biblia. Llegó a Alcalá en 1511 con permiso del rey Fernando V "el Católico". Entre 1514 y 1517 publicó la Biblia Políglota, y en años sucesivos diversas obras de humanistas y autores de prestigio. Copiaba algunas tipologías de letras europeas novedosas, con rasgos renacentistas, esto es: humanistas. Además tuvo gran calidad y novedad sus tipologías de letras hebreas, griegas y caldeas. Tuvo gran repercusión

A la muerte de Arnao Guillén en 1523 ó 1524 heredó el negocio su yerno, Miguel de Eguía, aunque compartió el negocio con los hijos varones de Arnao, Juan y Pedro. Por sentencia judicial en 1523 se estableció que Eguía llevaría el negocio y los beneficios del mismo, y los hijos de Brocar los derechos editoriales de lo que se imprimiese y vendiese. Publicaron ciento sesenta ediciones de libros de autores muy conocidos del renacimiento, y en concreto del humanismo, incluido Erasmo de Rotterdam, cuyo cristianismo inspiraba a la Universidad de Alcalá. Aunque añadieron tipologías de letras y grabados nuevos, reutilizaron muchas de las que tenía Arnao. Imprimieron incluso bulas papales. Su actividad mercantil, o sea la proyección de negocio editorial que montaron, fue enorme, a la par que sus impresiones, y en cierto modo están en la base del negocio editorial en España. 

En 1543 murió Eguía y se puso al frente Juan de Brocar, que como se ha dicho era hijo de Arnao y cuñado de Eguía. En realidad se había tenido que hacer cargo del negocio al completo desde 1538. Compartirá el negocio con su hermano Pedro. Iniciará una etapa de apertura manteniendo conexiones comerciales con impresores de Medina del Campo y abriendo otros dos talleres en otras ciudades, una de ellas: Toledo, siendo la sede central la de Alcalá de Henares. Se especializará en textos y libros universitarios, pero sin cerrarse a otros libros. Encontrará problemas al imprimir libros de Erasmo de Rotterdam cuando este comenzó a ser recelado por la Iglesia católica. No llegó a ser un problema total. Pero comenzaran a publicar textos propios, aparte de los ajenos. Juan de Brocar morirá en 1552, pero su imprenta no se detiene, queda al cargo de su viuda, Francisca de Angulo, quien paradójicamente no sabe leer ni escribir. Aún así ella saca adelante la imprenta durante varios siguiendo las líneas que la familia había establecido en sus relaciones, especialmente su difunto marido.

Al final, Francisca cedió en 1560 la dirección del negocio a su hermano, Andrés de Angulo. Este continuará el negocio tal como se había ido llevando hasta entonces. Así será hasta su muerte en 1577, aunque este se centrará sobre todo en libros pensados para la producción y venta local en la ciudad, ya no tanto para toda España. Aún se encuentran impresiones de tipografías propias de los Brocar en ediciones de libros impresos en otras imprentas complutenses desde 1578, por lo que es posible que al cerrar el negocio se vendieran sus bienes. 

Con este pequeño libro Sánchez Moltó rellenaba con acierto  y de manera divulgativa el porqué de la importancia de los impresores en la ciudad. Marcaba además porqué a Alcalá se la llama la Ciudad de las Letras no sólo por sus autores. Un libro a destacar de esta colección.


 Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 16 de mayo de 2026

Mientras todo pasa

Título: Mientras todo pasa.
Autor: Rafael Ortiz Hoffmann.
Editorial: Fundación Negro sobre Blanco, Grupo Editorial.
Año de publicación:
2025 (1ª edición).
Género: Memorias; Autoayuda y desarrollo personal; Psicología
ISBN papel: 978-980-424-362-2

 

Hay un autor reciente que ha publicado su primer libro a final de diciembre de 2025, por lo que se podría considerar casi más del año 2026. Se trata realmente de un autor joven de origen venezolano, el cual, por cuestiones de su vida, ha pasado también por Chile. Se trata de Rafael Ortiz Hoffmann, el cual abandonó Venezuela en 2018 para llegar a Madrid, donde le esperó una vida dura viviendo en la calle, según narra él en este libro, para recalar en Alcalá de Henares, ciudad en la que se reinventa a sí mismo gracias a su panorama cultural, el cual le absorbe y le envuelve. No obstante, previamente, él venía de una familia cuya madre era maestra y es ella quien desde niño le había inculcado el gusto por la lectura y por la escritura. Llegó a regresar a Chile, pero regresó a España en 2023, donde vive Entre Alcalá de Henares y Madrid, y donde desde entonces se propuso poner por escrito su experiencia y darla a conocer en libro, cosa que se materializó en ese final de 2025, pero se difundió en enero de 2026. Se hizo eco de ello la prensa local, como Alcalá Hoy, algunos blogs especializados en literatura y, aún teniendo un ISBN español, la agencia del ISBN de su país de origen, Venezuela. El libro se llama Mientras todo pasa, fue editado por la Fundación Blanco sobre Negro. Es un  libro de memorias muy breve, de apenas cincuenta a setenta páginas, que puede servir de auto ayuda y desarrollo personal a algún lector, incluso de introspección psicológica a personas que estando pasando  muy malos momentos en su vida pueda encontrar en esta lectura nexos que le ayuden a identificar, afrontar y dar pasos de superación de su trauma. Es un libro de resiliencia, o en otras palabras: de la capacidad de adaptarse a las circunstancia adversas para superarlas y salir de ellas bien e incluso fortalecido. No hay que confundirlo con la nueva corriente de filosofía estoica, nueva corriente que en pleno siglo XXI muchos de sus nuevos defensores confunden y trabucan en mucho lo que el estoicismo es en realidad. Aunque es cierto que la resiliencia tiene algo de estoicismo, no evita ni niega el dolor, sino que hace que la persona aprenda a manejarlo de manera que lo haga desaparecer o al menos que no le afecte de manera totalmente negativa en su desarrollo personal.

El libro se divide en cinco partes, las cuales funcionan en esta exposición dialéctica que propone el autor como cinco etapas de evolución personal ante el conflicto: "Las raíces", "El despertar", "La caída y el vuelo", "El renacimiento" y "El horizonte". Estas partes o etapas que propone el autor corresponden también más o menos a la estructura narrativa básica en prosa: presentación, nudo y desenlace. 

Cobra importancia en la primera parte el origen familiar y cómo es el desarrollo desde la infancia hasta que vas llegando a la vida más o menos adulta. Pone el peso él en sus abuelos como nexo de la experiencia ante la vida con la vida bastante novedosa para quien está en esos momentos viviendo sus primeros años. Aquí se desliza la calma ante la vida, cosa que le va a ser útil cuando llegando a una edad más adulta encuentre la pérdida, el dolor que ella trae, los cambios bruscos e inesperados y que te dejan en lugares no previstos, como en su caso estar en Madrid viviendo en la calle, sin nadie ni nada. Es la fuerza mental y saber agarrarse a algo positivo lo que puede salvarte, pero también lograr entablar lazos de resiliencia con otras personas. En Alcalá de Henares esos lazos le llegaron a través de la cultura de esta ciudad y su muy activo hacer de muchos de sus creadores en este lugar.

La pérdida de la identidad al deshumanizarse en la vida en la calle, que evidente contrae consigo dolor y depresión, infravaloración, comienzan a sanar cuando aparece esa posibilidad de poderse reafirmar como persona y de verse reconocido. La escritura en su vida ha sido algo sanador, al poner en orden su mundo y poder expresar aquello que lo había hundido, pero también aquello que termina con el hundimiento.

En el fondo crea una ejercicio clásico de psicología consistente en identificar y reconocer el problema, así como saber qué se quiere y qué no se quiere, a dónde se desea ir. La escritura  de lo personal sirve también como motor y vía de escape de todo lo que nos puede hundir.

Ese ejercicio de escritura y de introspección crean estas memorias que a la vez están escritas con el deseo de poder ayudar a otras personas, cosa que refleja la tendencia del autor de cerrar cada capítulo con sentencias de afirmación categórica.

Es un primer libro presentado en la propia Alcalá de Henares en abril de 2026, la ciudad que él narra que le salvó gracias a su actividad cultural y especialmente a todo el movimiento de personas que escribimos en este lugar.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 9 de mayo de 2026

Un sollozo del fin del mundo

Título: Un sollozo del fin del mundo.
Autor: Matías Escalera Cordero.
Editorial: Kaótica Libros.
Año de publicación:
2023 (1ª edición; prólogo de Alberto García-Teresa).
Colección: Ucronía.
Nº de volumen en la colección: 4.
Género: Novela; Distopía; Ciencia Ficción; Ensayo; Ecología; Política; Economía.
ISBN papel: 978-84-126037-4-3

 

Ya conocemos en estas notas al poeta, novelista, relator, ensayista, profesor y activista social y cultural Matías Escalera, nacido en 1956. Hoy comentamos una de sus novelas, la más reciente a fecha de hoy, en la que escribió ejerciendo de todo lo dicho, Un sollozo del fin del mundo, publicada en 2023 por la editorial Kaótica Libros, aunque trabajando los últimos detalles del libro con Jesús Espino antes del año de la pandemia de 2020, el autor confiesa que pensaban intentar publicarlo en Akal Editorial, cosa que no pudo ser por cuestiones que el autor no explica, pero insinúa que ocurrió algo ajeno a sus voluntades. Le ayudaron a buscar editorial Marta Sanz y José de Monfort, que le llevaron a Ana Orantes, de esa Kaótica Libros, y con quien desde entonces ha mantenido una amistad y relación literaria. El libro fue publicado dentro de la colección Ucronía, como volumen cuatro de la misma, con un prólogo de Alberto García-Teresa, amigo de Escalera, aún habiendo una diferencia generacional amplia. El nombre de la colección, para quien no lo sepa, hace referencia a un tiempo de hechos alternativos a los hechos reales de la Historia. Por poner un ejemplo, serían historias del tipo y si Cartago hubiera ganado a Roma, y si América hubiera descubierto Europa, y si Kennedy hubiera seguido vivo, etcétera. Una ucronía es justamente eso. Sin embargo, por desconocimiento de la palabra y por mal conocimiento de la palabra distopía, mucha gente confunde las ucronías con distopías. La distopía es una malformación de una utopía, un mundo contrario a lo que con una idea utópica se ideó... e igualmente mucha gente y medios de comunicación usan mal el término de distopía para llamar así a cualquier ficción o presente caótico, sin cumplir estrictamente lo que una distopía es. ¿Por qué viene al caso explicar estos términos? Porque aunque el libro fue ubicado en la colección ucronía, el libro no es una ucronía, es una distopía... y también algo de ciencia ficción del caos. Se da el curioso y poco frecuente caso de confundir una distopía con una ucronía, siendo lo normal al revés. 

Siendo justos, en realidad está más que justificado que se le pueda considerar un género intermedio entre ucronía y distopía. Matías Escalera nos cuenta que comenzó a escribir el libro antes de la pandemía de la Covid-19 detectada al final de 2019 y totalmente explosionada mundialmente a comienzos de 2020. Trabajó el libro durante dos años, nos dice, y nos cuenta la anécdota de estar trabajando los detalles finales con Jesús Espino antes de la pandemia, dando a entender ese "antes de la pandemia" como un: antes de que se conociera de manera general y nos confinaran a todos durante meses en el final del invierno de 2019-2020 y el comienzo de la primavera. Y sabemos que no logró publicarlo hasta 2023. Él trataba de contar un relato de futuro distópico y ciencia ficción caótica. Quería ubicarlo en un futuro cercano a nuestro tiempo, en 2056, nos confiesa, que sería el año que él mismo cumplirá cien años, si sigue vivo. Por ello mismo, y habiendo sido profesor universitario y siendo muy activista socialmente, escogió elementos de la ecología, la economía, la sociología y la política actual para imaginar su evolución dentro de un marco de degradación y empeoramiento sin margen a la mejora. Así pues, imaginó un futuro donde el sistema capitalista y la sociedad de consumo actuales, vendidos como el mejor de los mundos posibles, habrían alterado al mundo hasta dejarlo al borde de su autodestrucción a costa del empeoramiento del clima y la ecología, el aumento de epidemias, catástrofes naturales, el ascenso de los grandes empresarios a costa del Estado, el aumento del autoritarismo y guerras por todas estas causas en determinadas regiones derivadas de las guerras iniciadas en el comienzo del siglo XXI. 

Con tales elementos, periódico en mano, trazó sus líneas de evolución del futuro, no inventó un tiempo presente alternativo, sino que imagino un futuro distópico, pues transformaba el sistema del bienestar social, la democracia y las libertades en un fracaso asfixiante que además habían dejado al mundo en un sollozo camino de su autodestrucción. La cosa es que lo trazó con tanto tino que la pandemia de la Covid-19 dio razón a una de sus hipótesis, el estallido de la Guerra en Ucrania dio razón a otra de sus hipótesis, la evolución del uso de la inteligencia artificial a otra... y así, parecería que había escrito una ucronía... Pero no, simplemente escribió una ciencia ficción distópica que acertó en varias de sus líneas hipotéticas. Aún así, el propio confinamiento del 2020 y el tiempo posterior hasta que publicó el libro en 2023 pudo ayudar a que retocase algunas de sus líneas para ajustarlas más a los hechos que narraba.

El libro, cuyo título fue una sugerencia acertada de su editora, ha llegado a alcanzar una segunda edición. Se trata de una edición en tapa blanda solapada, con cubiertas con un color marrón verdoso, como de limo, que enmarca un reducido círculo bajo el título y el autor, en el cual se ve un primer pano de una máscara antigás caída en un lugar árido y del cual nacen unas flores, quizá a modo de que la vida puede aún surgir de lo muerto.

El libro sigue varias líneas narrativas con diversos personajes, aunque existen dos principales: Saúl Bochum, nieto que se crió con sus abuelos, los cuales fueron profesores universitarios entre algo antes del último cuarto del siglo XX y comienzos del XXI, y los cuales fueron revolucionarios marxistas; y Klein, un agente de la ley del nuevo orden mundial del siglo XXI surgido a partir de finales de la década de 2020, cuyo inicios de joven le conectaron con el abuelo de Bochum y que de mayor, al final de su carrera, se cruza con el nieto.

Klein inicialmente nació mujer, pero en algún momento decide iniciar un cambio de sexo, cosa que hace y que simplemente se narra de manera casual, dando a entender con ese ritmo narrativo que era algo normal y asumido en la sociedad futura, que no ocasiona ningún tipo de prejuicio ni rechazo. Así pues, el protagonista es un hombre que nació mujer, un transexual. Esto no tiene apenas peso en la novela, más allá de estructurar una evolución social del siglo XXI. En ese mismo sentido, varios personajes tienen nombres y apellidos que recuerdan marcas comerciales de productos del siglo XX y comienzos del XXI. O bien la colonia lunar tiene por nombre una referencia muy claramente señalando el poder alcanzado por los grandes empresarios, pues se llama Colonia Lunar Ellon Tusk, recordando el nombre del multimillonario Ellon Musk de la vida real. El uso de pequeños detalles como estos, como por ejemplo la total mezcla de nombres de diferentes idiomas y culturas en las sociedades, o que pareciera que ya no existen fronteras en un sentido de Estado-nación, nos da otro concepto más: el triunfo de la globalización y del mestizaje, pero a la vez el triunfo de unos intereses comerciales por encima de los Estados. Sólo una especie de organización mundial parece gobernar, con ayuda de una Iglesia cristiana (más que católica) en unión con un ala del extremismo islámico que se habría suavizado para alcanzar un estado de aceptación en el mundo musulmán similar a la Iglesia católica en el siglo XX.

El mundo se ha saturado con el abuso del consumismo. Los recursos se han ido acabando, la contaminación se ha acumulado, las temperaturas han devastados continentes, han habido guerras aparentemente por causas políticas pero en realidad por los recursos y los negocios, se han provocado pandemias devastadoras que han dado lugar a áreas planetarias restringidas, y el mundo del comercio extremo sigue su rumbo a través de fármacos engañosos o de una Nube heredera de Internet donde la gente prefería vivir, en lugar de en la vida real, mientras otros que viven en la vida real optan por aislarse tras muros en sus casas por miedo a las pandemias, dejándose morir queriendo vivir, y otros forman comunas libres que rechazan el mundo moderno y que son permitidas como una vía de escape que impide las grandes protestas contra el sistema que hubo en el comienzo del siglo XXI.

El decrecimiento se debe imponer como supervivencia y se estimula este al nivel material, aunque se estimula el consumo de lo cibernético, de lo intangible. En el mismo sentido, las eutanasias son aceptadas por las grandes religiones al ver que las grandes crisis bélicas y epidémicas que provocaron suicidios en masa alejaban a las personas de ellos. Por ello, las grandes religiones apoyan la eutanasia y propagan la idea de un suicidio colectivo bajo unas normas eucarísticas adaptadas a ello, reinterpretando las sagradas escrituras. 

En un mundo así, Bochum asiste a los últimos días de la vida de su abuela, en un mundo donde los abuelos son relegados a los jóvenes en la sanidad. Ella le da a leer fragmentos de escritos de ella y de su abuelo. escritos que son auténticos ensayos políticos, económicos y sociales del siglo XX y de comienzos del XXI. Tal vez son ensayos y análisis reales del propio autor, también profesor universitario y que, a este lector por lo menos, se asemeja al retrato exagerado del abuelo como profesor universitario activista y revolucionario que trata de movilizar aunque sea a las cajeras de un supermercado. 

Entretanto, Klein es un agente estricto de la ley y el orden, pero tiene un primer cuestionamiento de si la ley ha de ser tan estricta cuando descubre que su propia pareja, Barut, ha sido un estafador a gran escala de una falsa vacuna contra una de las grandes epidemias. Lo que se presenta como un primer reflejo de un comienzo de grieta ética y moral, se sigue con historias intercaladas de diversos personajes en torno a estos personajes. En una segunda estafa farmacéutica que podría provocar otra gran pandemia, viajaremos con Klein por todo el planeta descubriendo ese mundo distópico y sus personajes más destacados, personajes de poder, un gran magnate, una política mundial, un alto mando político-policial, el Papa, un creador de realidad virtual a gran escala, la líder de una comuna natural, un hombre negro que huye del mundo arrasado de África y flota sobre una montaña de plástico en el mar en una escena totalmente llena de poesía...

...De poesía, sí, porque en medio de una gran cantidad de partes que son equivalentes a puros y duros ensayos y análisis del desastre ecológico, político y económico desde el final de la Segunda Guerra Mundial a 2020... y por extensión los que añade en invento de ficción de 2020 a 2056, se desarrollan algunas imágenes llenas de poesía, como la descrita sobre la isla flotante de plástico, un abuelo revolucionario guiando a la gente común para asaltar una ópera, el hombre enamorado que construye un muro negándose a poner el último ladrillo que le impediría ver a su vecina, a la que ama en silencio, o el suicidio colectivo en una plaza mientras los más altos cargos eclesiales ofician la ceremonia para que sea a gusto de Dios. Y todo esto mientras Klein salta de lugar en lugar en una investigación policial contra un estafador, y un hombre que quiere honrar a sus abuelos fallecidos haciendo por ellos como lobo solitario un último acto revolucionario para la Humanidad.

La novela, con un estilo hasta cierto punto experimental, es precisamente eso: un análisis de la sociedad actual y el mundo, y una reflexión hipotética sobre su futuro si seguimos así. Reflexión hipotética al margen de la historia de investigación de Klein o de ese Bochum y sus abuelos. La novela está al servicio de hablarnos críticamente, con tesis y antítesis, del hoy y del mañana. Del hoy como consecuencia de las decisiones de ayer, y recordándonos que las decisiones personales del hoy son las que formarán el hoy que será mañana.

Una novela muy pensada y, dado su potencial como ensayo, recordando a esas novelas que en el siglo XVIII escribieron algunos ilustrados franceses, como Voltaire, para que sus ideas tuvieran mayor número de lectores y, con ello, mayor difusión. Un trabajo muy concienzudo que sin duda debió dar muchos y grandes momentos de reflexión al autor sobre nuestro mundo, de dónde venimos, a dónde vamos. Y lo tiene claro: hay grandes problemas hoy día, pero de tanto fijarnos en ellos, agravamos el mayor de todos, el cambio climático.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 2 de mayo de 2026

Historia de Alcalá de Henares

Título: Historia de Alcalá de Henares.
Autor: Alfonso Quintano Ripollés.
Editorial: Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Imprenta:
Talleres Penitenciarios.
Año de publicación: 1973 (1ª edición).
Género: Historia.
ISBN: [No localizado] 


La Historia de Alcalá de Henares escrita y publicada entre 1882 y 1883 por Esteban Azaña no había sido igualada ni superada en las décadas siguientes, ni a lo largo de todo el siglo XX. Habría que esperar al primer cuarto del siglo XXI, como ya se ha visto en varias obras comentadas de esos años. Sin embargo hubo algunos intentos muy serios durante la dictadura del general Franco con motivo del nombramiento de la ciudad como Conjunto Histórico Artístico en mayo de 1968, año en el que incluso se le dedicaban las portadas y reportajes de revistas como Revista Mundo Hispánico. Hubo un autor significativo que hizo el intento más completo, aunque seguía sin superar a Esteban Azaña, ahora bien, actualizaba la Historia y le dotaba de un sentido más científico y menos de crónica. Se trataba de Alfonso Quintano Ripollés. En 1956 escribió Alcalá de Henares y su tierra, señorío prelaticio, el cual ganó el Premio de Monografías Históricas, otorgado por la extinta Diputación Provincial de Madrid (recordemos que por entonces la provincia de Madrid era parte de Castilla la Nueva, hoy Castilla-La Mancha). Fue la propia diputación quien se decidió a publicarlo en 1967, probablemente para impulsar el citado nombramiento del año siguiente. El autor habría ganado entre 1953 y 1965 tres veces ese premio por diferentes obras, pero la dedicada a Alcalá y su publicación en 1967, con el consecuente nombramiento de Conjunto Histórico Artístico a la ciudad, le animó a investigar más la Historia complutense. Para 1972 tenía acabado otro libro sobre el tema, Historia de Alcalá de Henares, lo llamó como el de Esteban Azaña, el cual fue publicado por el ayuntamiento de Alcalá de Henares en 1973, usando de los talleres penitenciarios de la cárcel de Alcalá. Este libro fue por mucho tiempo un libro de referencia en el propio Archivo Municipal de Alcalá de Henares. En principio sería una revisión, ampliación y corrección del primero, pero su evolución le da propiedad a sí mismo por sí.

No era una obra muy extensa, tenía doscientas cuarenta y una páginas, por lo que no profundizaba en la Historia como hizo Esteban Azaña casi un siglo atrás. Además, contenía varias fotografías e ilustraciones y un plano plegado. Eso reducía aún más el contenido textual. Aún teniendo un tono de Historia, todo ello le hacía tender en cierto modo a un carácter divulgativo más que científico, quizá orientado también al interés turístico por un lado, y a un enfoque de grandeza de la Historia de España y su pasado imperial, aunque fuera a través de la Universidad de Alcalá y su pasado unido al de la ciudad. Aspecto este, el del pasado imperial o los grandes nombres como Cisneros y Cervantes, que atraían a un discurso de la Historia de España a ojos del franquismo.

Pero es cierto que hay un esfuerzo por profesionalizar la Historia de Alcalá y alejarla de la crónica, a la vez que intentar explicar cómo una ciudad muy destacada de la Edad Moderna había caído en la decadencia. Pensemos que en 1973 ya se estaba intentando devolver la Universidad a la ciudad o crear una nueva. En ese sentido se pueden leer apreciaciones como esta:

"La decadencia de Alcalá ofrece curiosos contrastes en el último tercio del siglo XVIII: muchas y buenas habitaciones, abundancia de colegios, mayoría de brazos inútiles para el trabajo material, étc. Ayuntamiento y Universidad se culpaban mutuamente de tal situación, cuando realmente era ajena a ambos, aunque a los dos afectase. Y las disputas en el papel de oficio se trasladaban a la calle, transformándose en pendencias, a veces, sangrientas, entre corchetes y estandartes, aprovechando tan fútiles motivos como las corridas de toros de la Plaza Mayor."

El autor hace ahínco en la decadencia de la Universidad, de su desaparición en el siglo XIX y los efectos sobre la ciudad. Pero hemos de fijarnos que en su obra centra la decadencia universitaria y el comienzo de su pérdida en el siglo XVIII, cosa que actualmente en el siglo XXI se vuelve a apuntar e incluso a sostener con documentos en la mano, ya que con la creación de la nueva Universidad en la segunda mitad de la década de 1970 se quiso reforzar la idea de que la pérdida de la Universidad es fundamentalmente algo de la década de 1830, si acaso arrastrando problemas desde la Guerra de la Independencia de 1808-1814. Sin embargo, ya en el siglo XVIII, aparte de la pérdida de alumnos, se produjo pérdida de edificios e incluso algunos mobiliarios pasaron a los palacios de reciente construcción de los Borbón.

Alfonso Quintano Ripollés no era historiador de formación, pues él se formó en Derecho, estudios a los que pertenecía su familia. Una familia de carácter nobiliario, eran hidalgos de Salas de Bureba, en Burgos. Su padre era reconocido jurista, y su hermano mayor, Antonio Quintano Ripollés (nacido en 1905), fue otro muy destacado jurista. Alfonso había nacido en 1911. La familia se trasladó a Oviedo, donde él y su hermano estudiaron Derecho y se licenciaron en 1932, durante la Segunda República. Al estallar la guerra civil en 1936 pasó a formar parte del Cuerpo Jurídico Militar del lado de los alzados, favorables al general Franco. Hemos de entender que desde su posición y en circunstancias de guerra, pudo haber participado de procesos represivos militares. Finalizada la guerra se casó y se trasladó a Madrid, pues ganó la oposición para trabajar de técnico administrativo de la Diputación de Madrid. Quizá por ello parte de su obra se haya ligada a convocatorias de premios y publicaciones de dicha diputación.

Tuvo un interés por la Historia a la que se dedicó plenamente desde dos vertientes que eran su auténtica pasión y lo que le hizo destacar: la conservación y promoción del patrimonio artístico cultural de toda España, a la cual dedicó numerosas monografías e investigaciones a municipios y monumentos de la provincia de Madrid (pero también de otros lugares de España, siendo la provincia de Burgos la otra provincia a la que más esfuerzos dedicó); y las biografías y linajes de la nobleza española, labor esta que le valió ser considerado y persona activa y reconocida de la Real Academia de la Historia. Toda esta actividad se relanzó cuando decidió adelantar su jubilación en 1967, año en el que murió su hermano.

Desde 1952 era colaborador de la revista Cisneros y lo será hasta 1959. En 1953 ganó su primer premio de la Diputación de Madrid en monografías históricas. Lo repetirá en 1956 y en 1965. Como se ha dicho, en 1967 se jubiló y se dedicó plenamente a investigar la Historia, especialmente ahora orientada a los linajes nobiliarios como los Quintano, al que pertenecía, o los Salazar. Su actividad se ralentizó por cuestiones de salud a lo largo de la década de 1980. Pero su actividad de investigación de linajes de Burgos hizo ser nombrado miembro honorario en Burgos de su sociedad histórica en 1990. Su salud se volvió delicada y muy deteriorada, lo que hizo que, ya octogenario, detuviera toda su actividad intelectual. Murió en el año 2000. 


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".