sábado, 15 de agosto de 2026

Alcalá de Henares, Historia entre ficciones

Título: Alcalá de Henares, Historia entre ficciones.
Autores: Jesús García Calero (textos); Paula Varona (ilustraciones). 
Editorial: Tintablanca. 
Año de publicación: 2024 (1ª edición). 
Colección: Patrimonio de la Humanidad
Nº de volumen en la colección: 1.
Género: Relatos breves de ficción; Poesía; Historia; Ilustración; Arte.
ISBN:  978-8412828368
 
Dentro de los libros de género cervantista hay uno publicado en 2024 por la editorial Tintablanca que no es exactamente ni biográfico, ni de Historia, ni es ensayo, aunque a la vez tiene de todo ello. Se llama Alcalá de Henares, Historia entre ficciones, escrito por Jesús García Calero e ilustrado por Paula Varona. Se trata de un libro artístico que reúne en realidad diez relatos breves o cuentos en torno a la ciudad de Alcalá de Henares y a la persona y figura de Miguel de Cervantes a través del tiempo y su arquitectura. La editorial Tintablanca evidentemente quería apostar por la ciudad de Alcalá de Henares, pues inició con este libro una colección dedicada al Patrimonio de la Humanidad, cosa que no es poco importante, pues España tiene ni más ni menos que cincuenta Patrimonios de la Humanidad a la altura de este año 2026. Es por tanto un país muy rico en un legado patrimonial histórico y cultural. La editorial incluso promocionó el libro a través de la prensa nacional y de la local y de las emisoras de radio como Cadena SER u Onda Cero, llegando a presentar el libro en el salón de actos de la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica, donde a la vez acudió algún  periodista de prensa especializada en literatura, como la revista Zenda. No obstante, hemos de pensar que posiblemente el peso de los autores ayudó a su promoción, al menos en cuanto a que habría muchos colegas de profesión dispuestos a dar como noticia un libro que de por sí ya nacía con potencia. 

Jesús García Calero, nacido en Segovia en 1965, es ni más ni menos que el director del suplemento ABC Cultural. Sólo por ese hecho tenía garantizado la promoción a gran escala de la obra. Aún con todo, aparte de periodista, es experto en patrimonio cultural. ha escrito el ensayo Don Juan contra Franco y el poemario Lecciones de tiniebla. Acumula varios premios periodísticos y literarios. es además gran conocedor de la vida de Cervantes. 

Entretanto, Paula Varona nacida en Málaga en 1963, es una pintora de cuadros reconocida y famosa. Se formó en Reino Unido, en la Saint Martin School of Arts de Londres, en Japón y en Estados Unidos de América y ha participado y realizado exposiciones por toda España y fuera de ella. Su obra suele centrarse en torno a la arquitectura y las luminosidades de Madrid, habitualmente en marinas, pero especialmente pinta museos, a veces dejando pasar un cierto clasicismo.
 
Sólo  por la participación pictórica de Paula Varona con pinturas de diferentes rincones arquitectónicos del centro histórico de Alcalá de Henares se entenderá que el libro fue ideado también como libro objeto, no sólo como libro de lectura. Así pues la edición, que no es barata, cuenta con tapas duras encuadernadas en telas de algodón orgánico con tintas naturales, en color amarillo y una efigie conocida de Miguel de Cervantes. Tiene hojas de un papel de gran calidad y, entre textos y pinturas, hay hojas en blanco pensadas e incluidas para caligrafías, anotaciones, dibujos propios. La participación de la artista le fue propuesta siendo tentada a que visitara Alcalá de Henares, apenas a treinta kilómetros de Madrid, porque le dijeron que sus arquitecturas le iban a tentar. Así pues como ella misma relata en un video promocional de este libro, visitó la ciudad y la recorrió. Según se desprende de su relato debió ser una visita breve típica de turista de un día, que no llega a ser el día completo y recorrió los lugares comunes y tópicos de los monumentos y edificios históricos, fijándose precisamente sólo en eso: en los edificios y si acaso las historias que acumulaban. Evidentemente, al aceptar el encargo de ilustrar este libro debió regresar más veces para poder hacer su trabajo más preciso. Capta en sus ilustraciones un cierto aire de modernidad en los viejos edificios y calles de siglos mezclados. 

Jesús García Calero, por su parte, escribió diez relatos relacionados entre sí con un hilo conductor que es Miguel de Cervantes y la ciudad de Alcalá de Henares. Los relatos son historias independientes, pero a través de ellos se desliza ese hilo conductor y otras personas históricas de la Historia de Alcalá de Henares, así como los edificios como testigos o escenarios de todo ello. De hecho tiene lógica que los edificios y los monumentos terminen siendo parte de las historias como eje vertebrador, no obstante la colección se dedica al Patrimonio de la Humanidad, y este en Alcalá de Henares se materializa en sus monumentos, edificios y trazado urbano. El pasado incluso llega a parecer algo ficticio en medio de las historias comunes, así como las historias comunes parecen aderezar el pasado. Hay además algo de poesía. Es una forma de lectura de la Historia desde la ficción que se hace hasta cierto punto novedosa, aunque es una forma ya explorada por Emilio Sola.  

Aunque Cervantes se transforma en el personaje central a través del tiempo, es como si fuera el relato de la vida de la ciudad y su construcción y su deconstrucción. Hay ruinas del pasado que se nos mostró vivo, pero a la vez hay vida en las ruinas. Una forma diferente y amena de acercarse a Alcalá de Henares, que en el fondo es la protagonista, más que la figura de Cervantes. Y desde luego, un libro para recrearse con la visión que le aporta Paula Varona, y una oportunidad de contar en tu biblioteca con una visión moderna desde el Arte pictórico de la ciudad.
 
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
 

lunes, 10 de agosto de 2026

Alcalá de Henares, vota. Ayuntamientos y elecciones (1832-2023). Diputados por Alcalá de Henares (1846-2023)

Título: Alcalá de Henares, vota. Ayuntamientos y elecciones (1832-2023). Diputados por Alcalá de Henares (1846-2023).
Autor:
 M. Vicente Sánchez Moltó.
Editores: Ayuntamiento de Alcalá de Henares / Sociedad de Condueños.
Año de publicación: 2024 (1ª edición; Prólogos de Judith Piquet -alcaldesa de Alcalá de Henares, por el PP- y José Félix Huerta Velayos -Presidente de la Sociedad de Condueños-).
Género: Historia; Política; Biografía.
ISBN: 978-84-15005-97-1

 

Vicente Sánchez Moltó, actual cronista oficial de la ciudad, comenzó a investigar uno de sus aportaciones de Historia más importantes para Alcalá de Henares, aunque probablemente también sea una de las más desconocidas o una de las que menos interés levante entre las personas que no se dediquen a la Historia. Una de esas obras que son muy importantes realizarlas, porque ayudan a comprender y tejer mejor otras aspectos de la Historia, que es una obra que se transforma en fuente de información directa, pero que no suelen ser golosas para aquellos que quieren resultados inmediatos o respuestas fáciles. Se trata de la completación de toda la lista de alcaldes y concejales, así como de diputados, salidos de las elecciones en la ciudad desde 1832 hasta 2023. Un libro que, sin duda, es posible que pueda llegar a ser actualizado en posibles reediciones. Se llamó Alcalá de Henares, vota. Ayuntamientos y elecciones (1832-2023). Diputados por Alcalá de Henares (1846-2023), y, aunque la investigación comenzó en 1993, se publicó en enero de 2024, y paradójicamente su presentación oficial no se produjo hasta febrero de 2025, aunque lo hizo en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Alcalá de Henares. La publicación pudo sacarse adelante gracias a la colaboración de la Sociedad de Condueños y el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, siendo ya cronista oficial desde hacía unos años. Por ello mismo, prologan Judith Piquet, primera mujer alcaldesa de Alcalá de Henares, por el Partido Popular (PP), electa en 2023, y José Félix Huerta Velayos, Presidente de la Sociedad de Condueños y cuya familia es toda una saga política sobre todo en el siglo XX.

La obra es compleja y ha requerido de muchos años de investigación precisamente por la complejidad de llegar a conocer los nombres de cada persona que fueron ediles y hasta alcaldes, pues, aunque parece que estos quedarían reflejados de manera visible, los historiadores de profesión sabemos que esto no es así y es frecuente que se pierdan nombres y haya que rebuscar. Sánchez Moltó estaba interesado en investigar las corporaciones desde las primeras elecciones con sufragio universal, aunque masculino, que fue en 1868, con la Revolución Gloriosa mediante la cual se expulsó a Isabel II de Borbón. Pero tras dos años de investigación se encontró metido en otras investigaciones. Nunca abandonó ir añadiendo los nombres que encontraba, pero volvió a ella con fuerza tras una conversación con José Félix Huerta, que estuvo interesado en que se conociera todos los nombres de miembros de la Sociedad de Condueños que hubieran ejercido cargos municipales. Desde ese mismo momento la propia Sociedad de Condueños comenzó a colaborar muy activamente con Sánchez Moltó, así como el ayuntamiento y personas particulares. Aunque la fecha, por necesidad se retrotrajo a las fechas del final del Corregimiento de Alcalá de Henares para comenzar a dar paso a los primeros ayuntamientos en 1832 con las reformas que fueron necesarias hacer al final del reinado de Fernando VII para que los propios liberales apoyaran a su hija Isabel como heredera del trono frente a los carlistas.

A la vez documenta las diferentes formas de sufragio que han habido, así como las diferentes formas de constitución y tiempos democráticos municipales. Las tareas más complejas están en los censos y en los repartos de votos y escaños, también en las elecciones municipales como las de diputados a Cortes. Contiene algunas anécdotas y algunas biografías, aunque no biografía a todos los que aparecen, que ya de por sí es una obra de cerca de setecientas páginas. Aporta no sólo gran cantidad de nombres que han vuelto a salir a la luz, algunos gracias a los archivos de las Cortes. Y por supuesto recoge los nombres de las mujeres que han sido pioneras como representantes, ya en la República o en la dictadura de Franco, y por supuesto desde la Transición que da la actual Monarquía Parlamentaria. 

Una gran novedad ha sido rescatar las fotografías y algunos retratos de muchos de los ediles y alcaldes de los que no se conocían la cara, aún cuando aún falten caras. En esa tarea tuvo una contribución importante la familia Huerta.

Un periodo tan grande recoge todo tipo de gobiernos, incluida también la junta formada durante la guerra civil de 1936-1939, cuyo último alcalde defendiendo la ciudad y que hubo de entregar el gobierno era un anarcosindicalista. Personajes importantes como la familia Azaña, o Fernández Quer, que fue el primer miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en obtener un cargo político en toda España, fue en 1903.

 Una obra de consulta imprescindible para todo historiador serio profesionalizado.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 1 de agosto de 2026

El Teatro Cervantes de Alcalá de Henares: 1602-1866. Estudio y documentos

Título: El Teatro Cervantes de Alcalá de Henares: 1602-1866. Estudio y documentos.
Autores: Miguel Ángel Coso Marín; Mercedes Higuera Sánchez-Pardo; Juan Sanz Ballesteros. 
Editorial: Tamesis Books Limited (en colaboración con el ayuntamiento de Alcalá de Henares). 
Año de publicación: 1989 (1ª edición; Prólogo de Florencio Campos Corona -alcalde de Alcalá de Henares-; Prefacio de Miguel Ángel Coso, Mercedes Higuera y Juan Sanz -autores-; Memoria histórica de José Antonio Rayón). 
Colección: Támesis. Serie C: Fuentes para la Historia del teatro en España
Nº de volumen en la colección: 18.
Género: Ensayo; Historia; Arquitectura; Teatro, Arqueología.
ISBN: 0-7293-0310-1
 
 
Muy recientemente ha fallecido Juan Sanz Ballesteros, el semanario Puerta de Madrid fue el primero en dar la noticia hace menos de un mes. Fue en en ese momento que mucha gente ubicó su nombre, aunque también mucha de esa gente conocía, paradójicamente, su importancia en Alcalá de Henares. Junto a Mercedes Higuera Sánchez-Pardo y a Miguel Ángel Coso Marín, cuando eran estudiantes universitarios en la década de 1980 realizaron uno de los descubrimientos arqueológicos y arquitectónicos más importantes de la ciudad en ese momento y sin el cual no se entendería del todo ni la vida cultural alcalaína del siglo XXI ni tampoco una parte del reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad en 1998. La propia fisonomía y vida de la Plaza de Cervantes cambió gracias a ellos, así como el conocimiento de nuestro propio pasado. Pertenecían en 1981 a una de las primeras promociones de la Universidad de Alcalá de Henares en unos estudios de Historia que les permitió darse cuenta de algo que en principio había pasado desapercibido, aunque en aquella época sí se conocía de manera oral el pasado de uno de esos edificios de la Plaza de Cervantes, un edificio lúdico, el del Cine Cervantes, pues aún existía gente que los recordaba como algo que llegó a funcionar como teatro. En la década de 1980 ese cine estaba totalmente cerrado y con un aspecto de mucho abandono, muy cerca de lo que era una tienda de maquetas, trenes a escala y figuras de plomo y otro cine más moderno y ese en uso, que era el Cine Paz. Quien esto escribe cita esto de la propia memoria de aquellos años en los que era niño y que vivió en los años sucesivos aquellos cambios que vinieron. El Cine Paz, donde se estrenó El retorno del Jedi en Alcalá y tenía dobles sesiones, una de ellas con dibujos animados antiguos de Popeye para niños, acabaría cerrando y sobre él se construyó lo que hoy día es la hamburguesería McDonalds. Cabe preguntarse si su arquitectura también hubiera guardado algún secreto. En todo caso, ellos tuvieron oportunidad de entrar dentro del Cine Cervantes, y realizando observaciones de carácter previo a lo arqueológico, opinaron que ese cine no sólo podía conservar algo de su estructura anterior como teatro, sino que había algo más, conservaba formas propias de teatros aún más antiguos que el siglo XX, y hasta de corral de comedias. 

Se tomaron en serio a sí mismos, aunque aún no habían acabado la carrera universitaria y comenzaron a profundizar en su investigación con el apoyo de un profesor universitario y de la propia Universidad de Alcalá de Henares. Entre las prospecciones físicas y la investigación documental en archivos, ardua y duradera tal como son las buenas investigaciones, hallaron que llevaban razón. Aquel edificio había sido un corral de vecinos con permiso desde 1602 para realizar obras de teatro popular, o sea: un corral de comedias. La estructura de ese corral de comedias permanecía aún debajo de las piedras del suelo de las diversas reformas que había sufrido. Para empezar, ya en ese siglo se hicieron algunos cambios, pero su actividad no cesó, a menudo ligada a la propia universidad de aquella época. Incluso Lope de Vega, universitario alcalaíno, había representado varias de sus obras, y alguna la había estrenado, en este lugar. El corral fue evolucionando como teatro y llegó incluso al mundo empresarial como tal cuando en el siglo XVIII así siguió con una reforma mayor estructural que incluso lo techó y le creó bambalinas, transformándolo en un anfiteatro tipo coliseo techado en 1769. En el siglo XIX otra reforma lo modernizó y lo transformó en un teatro romántico. Hay que pensar que ya en esa altura del siglo XIX, y buena parte del XX, los teatros no sólo servían ya para actos lúdicos de representaciones o conciertos, sino que también se hacían a veces conferencias, encuentros, asambleas, mítines, reuniones... Cosa que más tarde sacó a la luz Julián Vadillo. En aquel siglo XIX era conocido como el Teatro Pequeño, pues el teatro de mayores dimensiones era el Teatro Salón Cervantes, aún en activo. Para 1927 comenzó a realizar proyecciones cinematográficas y se transformó en cine, en el Cine Cervantes, que fue apodado Cine Pequeño, como reminiscencia de lo de Teatro Pequeño, pero también porque el Teatro Salón  Cervantes a veces también proyectaba cine. Aunque hay constancia de algunas proyecciones durante la guerra civil, tras esta no parece que hubiera una frecuencia como sala de cine, aunque sí hubo reuniones y actos políticos. En 1945 regresó a funcionar de manera normal como cine y así se mantuvo hasta que cerró del todo en 1971. Y fue en aquel 1981 que entraron por sus puertas y comenzaron sus sospechas y su investigaciones los tres estudiantes autores del descubrimiento de su pasado.

Ellos buscaban indagar sobre el teatro español en su arquitectura y de su evolución histórica. Tenían ante ellos un viejo teatro transformado en cine, en aquel 1981 cerrado, y les brindaba una oportunidad de investigación en sus estudios. Sus sospechas fueron correctas y su largo trabajo tuvo grandes recompensas, aunque en un principio no fueron ellos quienes las recogieron. En cuanto se empezó a saber arqueológicamente más, comenzó a interesarse por ello el ayuntamiento y se invirtió dinero en la recuperación del edificio para reintegrarlo a la vida cultural de Alcalá de Henares y, de paso, evitar que ocurriera lo mismo que pasó con el Cine Paz, que un  edificio emblemático acabara siendo adquirido para transformarlo en un restaurante de comida rápida, cosa que en 2026 parece sin importancia, pero que en aquellos 1980 se debatió entre la modernidad que suponía una cadena de hamburguesas estadounidenses tan popular en el cine (era una novedad en la ciudad, aunque no era la primera), y el dolor que supuso la pérdida de uno más de los numerosos cines con los que contó la ciudad y que habían ido sucumbiendo a lo largo de las décadas de 1970-1980. Se encargó el proyecto de rehabilitación a José Antonio Rayón, que pretendía recuperar la estética del teatro romántico que fue desde 1831. Fue en esas obras que en las que fue apareciendo los restos de las anteriores etapas. Todo se documentó a la vez que seguían las investigaciones documentales. Al final se decidió conservar e integrar todos los elementos que había de todas sus etapas, e incluso poner nuevos para volverlo a abrir como teatro pequeño y sala de actos llamada Corral de Comedias. Que la transforma junto a una de Japón en una de las salas teatrales que lleva siéndolo desde el siglo XVII.

Aunque el ayuntamiento, la Universidad y el arquitecto Rayón fueron quienes más rentabilizaron el hallazgo, la rehabilitación y la puesta en marcha del Corral de Comedias, Coso, Higuera y Sanz llegaron a publicar en libro su contribución. El libro se llamó El Teatro Cervantes de Alcalá de Henares: 1602-1866. Estudio y documentos, y aunque en general se difundió principalmente en 1990, fue publicado en realidad en 1989. No lograron interesar a una editorial española, pero sí a una editorial inglesa cuya sede se asentaba en Londres, Tamesis Books Limited. No es la primera vez que ocurre, ya lo vimos por ejemplo en la publicación de ¡Cómpluto! (Alcalá de Henares). Apuntes para un libro, pensado y no escrito. Aunque hay que anotar que en esa publicación colaboró el ayuntamiento de Alcalá de Henares, aunque no la Universidad. Fue impresa en España a través de Lavel, una imprenta asentada cerca de Alcalá, en Humanes, y aunque el ISBN era inglés, el Depósito Legal era español, M-42028-1989. Los ingleses lo distribuyeron en España a través de la prestigiosa Editorial Castalia, y se encargaron de ponerlo en los circuitos de venta en Reino Unido, Canadá y Estados Unidos de América. Así pues, aunque fue un libro modesto, tuvo repercusión internacional... y amplio desconocimiento en la ciudad alcalaína.
 
José Antonio Rayón escribió en el mismo libro una memoria histórica sobre sus trabajos de rehabilitación y transformación de aquel cine de 1927, reformado en 1945, en un corral de comedias que recogiera todas sus etapas históricas y siguiera siendo funcional hoy día como teatro y como cine y polivalente en otros usos, incluido cierto uso museístico. A la vez, le daba prólogo el alcalde del momento, Florencio Campos, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), quien a vistas de hoy día, a pesar de todas las acusaciones falsas que provocaron su final político, hay que reconocerle primero la falsedad de las acusaciones contra él y segundo sus numerosos aportes a la ciudad que, visto lo visto, tenían una visión cívica de una ciudad para todos y que legase cultura y ajardinamientos a las generaciones siguientes. En ese sentido la apuesta por recuperar el edificio, aún cuando el Corral de Comedias pertenece en parte a la Comunidad de Madrid, no sólo al ayuntamiento, fue una de las apuestas más importantes en lo cultural en esos años, pues se podría haber dejado en manos de sus propietarios privados y haberlo dejado pasar a ser otro restaurante de comida rápida, casas o ruinas. 

Pero los autores principales eran Miguel Ángel Coso, Mercedes Higuera y Juan Sanz. Este era el producto de años de investigación histórica. Unas investigaciones que partían inicialmente más que del estudio de la arquitectura, del estudio de la filología y el teatro, de la Historia en sí. Y hurgaba en el pasado universitario y cultural de Alcalá. tan importante fue el descubrimiento físico de los restos, como todos los descubrimientos documentales que realizaron, sin los cuáles no sería la misma la importancia de este edificio, hoy día integrado en los actos, eventos, cultura, vida social y turismo de la ciudad. Y como sus estudios se enfocaban en realidad a la Historia del teatro en España, con toda lógica la colección de libros donde se publicó era Fuentes para la Historia del teatro en España. 

Ellos fueron recordados de manera anónima, pues se citaba su proeza pero no sus nombres, en muchas de las guías que se realizaron para dar a conocer el edificio a aquellos que se acercan a él como turistas y visitantes, y no como espectadores de alguno de los actos. Así que se conocía lo que hicieron, pero eran menos las personas que conocían los nombres de los tres estudiantes. Mucho menos que se publicó este libro. Ha bastado una vez más en la Historia española la muerte de uno de ellos para alcanzar ser reconocidos e identificados a nivel popular, aunque en parte en esto tiene algo de responsabilidad las instituciones que no optaron por citarles, aunque citaran sus hechos. No es algo inusual en Historia no citar a los historiadores cuando alguno de los conocimientos nuevos alcanzan éxito y difusión. Mucho menos si este conlleva la realización de actos que se transforman en signo de identidad cultural.

Valga estas notas hoy para darles parte de ese reconocimiento.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 26 de julio de 2026

Los españoles y lo español en la vida de San Felipe Neri

Título: Los españoles y lo español en la vida de San Felipe Neri.
Autor:
Ángel Alba Alarcos.
Editor: Ángel Alba (autoedición).
Impresor: Imprenta Gráficas Dehón.
Año de publicación: 1992 (1ª edición).
Género: Ensayo; Historia; Biografía; Hagiografía, Religión.
ISBN: 978-8460435695

 

El sacerdote Ángel Alba Alarcos es un autor alcalaíno que lleva muchos años escribiendo libros y artículos especialmente dedicados a las biografías, arquitecturas y obras de religiosos católicos que se dedican a los jóvenes y a los más necesitados. En concreto a San Felipe Neri y a la orden filipense. En 1979 llegó a escribir un libro sobre Alcalá de Henares, así llamado, que se reeditó en 1979, pero el grueso de su obra gira en torno a lo religioso. Ha sido colaborador de la Institución de Estudios Complutenses. Desde allí ha impulsado algunas de sus obras, pero tiende más a la autopublicación. Se ve muy ligado al propio Oratocio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares, como ya vimos en su libro de 2006 El Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares y su entorno urbano, siglos XVIII-XIX. En 1992 publicó uno más de esos libros, llamado Los españoles y lo español en la vida de San Felipe Neri. En uno más de sus análisis hagiográficos sobre el santo que marca su propia orden relogiosa, Alba trataba de centrarse en el contacto de Felipe Neri con españoles. Siendo el más destacado Ignacio de Loyola, con quien llegó a plantearse irse de misiones, aunque no lo hizo. Ya se analizó en estas notas la relación del propio San Ignacio con Alcalá. Alba trató de promocionar la vida del fundador de los filipenses a través de numerosos estudios. Con ello aumentó los estudios religiosos que salían precisamente de la actividad filipense en Alcalá.
 
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 18 de julio de 2026

De entre versos y contiendas

Título: De entre versos y contiendas.
Autora: Ignacio Ortiz Claver. 
Editorial: Círculo Rojo Editorial. 
Año de publicación: 2024 (1ª edición digital). 
Colección: Poesía.
Nº de volumen en la colección: [No consta].
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-1097-458-6
 
Un autor de Alcalá de Henares de los nacidos en Madrid por falta de hospital en la ciudad en su época es Ignacio Ortiz Claver, nacido en 1979. Se dio a conocer a través de Ediciones Vitrubio en 2018 con el libro Marinero a bordo de una botella. El libro con el que le vamos a presentar fue su segundo libro, un poemario que autopublicó a través de Círculo Rojo Editorial, De entre versos y contiendas. Salió por primera vez en 2024 como edición digital y en papel en diciembre, aunque hasta la primavera de 2025 no se presentó su edición en papel. Con una cubierta en blanco y negro mostrando un cielo casi encapotado y la imagen de un ángel de piedra al que le falta un ala y que nos recuerda a las estatuas mortuorias de algunas tumbas. El autor se declara seguidor de la generación Beat que trastocó desde la contracultura de mediados del siglo XX toda la cultura popular anglosajona y pronto se expandió al resto de culturas, llegando tardíamente a la española. Sin embargo, nos dice él que entre sus referencias se encuentran personas que no son de la generación beat, como Bukowski, de la contracultura propiamente dicha, Leopoldo María Panera, de la misma contracultura durante su periodo literario más célebre, o, más antiguo, Rimbaud, de la generación maldita francesa. Y siguiendo en esas tendencias, ahonda en la música jazz, que aunque ahora se asimila a una música culta, su origen es precisamente, una vez más, la contracultura.
 
Siguiendo sus referencias usa en su poesía la vida cotidiana para sacar adelante poéticamente sus reflexiones y sus emociones. Sin embargo se separa en su propio camino para con su propia voz meter esto dentro de una emocionalidad más sensible y menos cáustica que los contraculturales más voraces. Más aún, sus reflexiones apuntan al existencialismo, no tanto a una crítica social o de otro tipo, como se da por ejemplo en Bukowski. Y siguiendo con el marcaje de su propia voz dentro de sus referencias, él mezcla la naturaleza con los sentimientos íntimos, la soledad, la introspección y el conflicto interno que le hace vivir. Esto es algo diferente a un Rimbaud, Baudelaire o un Leopoldo María Panero que se sitúan e interactúan con el mundo, para bien o para mal. Ortiz Claver tiene su propia voz y se hace evidente que tiene más referencias que las venidas del mundo beat, la generación maldita o la contracultura. Con ello, siguiendo la lectura introspectiva de sus poemas, podríamos llegar a pensar que su reconocimiento dentro de las tendencias que nos dice en realidad nos indica una identificación con el no comprendido o con el marginado. O con el sensitivo extraordinario que ve más allá de donde otros ven, y de ahí su incidir en las metáforas que implican naturaleza y existencialismo, algo que los modernistas hacían, por otro lado, como Rubén Darío, y es ahí donde tendría más encaje su influencia francesa de un Baudelaire o de un Rimbaud.
 
(...)
Va asomándose el tinte, de sol el trigo herido,
entre robles, y a un paso de fulgurar.
             El viento a norte,
de vaho y humor,
de suavidad va teñido 
y en vez de lograrse herido
y en llanto conglomerado
hasta el fin quizá
             de todo placer y vida.

En lenguaje lo emplea también de una manera no tan directa y clara como los contraculturales de mediado el siglo XX. Usa un lenguaje muy culto y una sintaxis evidentemente retorcida, pero correcta, que le muestra como una persona muy leída en poesía, posiblemente de poesía muy culta del siglo XIX y del XX, especialmente del último cuarto del siglo XIX y primera mitad del XX. Aunque también existe un influjo del romanticismo de comienzos del siglo XIX en el que la naturaleza sólo es reflejo de las emociones humanas.

             Gris o azur, fulgurante
indiferencia de las olas
devastado e imaginado
continente abrupto.
(...) 
Entre amplios devenires de francas olas, 
es el azur gris quien me tienta,
zozobrando de poesía, alegoría mía,
elegía que ya concibe
horas de un penumbroso acervo.

Su camino está mucho más marcado por la turbulencia de la generación maldita francesa del siglo XIX. Aún con mucho del romanticismo, su alma está atormentada y todo es caos y estruendo en su interior. Hay sufrimiento en esa lucha que hay en un mundo interior acechado por miedos existencialistas. Ve lo que es la existencia ante dos caminos, ambos aparentemente de claudicación ante lo que entiende que es el significado profundo de la existencia.

(...)
Taimada luz me congrega
y muere en las plazas sin romanzas,
bajo un sol aprensivo,
al escucharme discrepo.
Me enfrento a estos fantasmas,
me enumero bajo luz o llanto
o desidia o levedad.
(...)

Pero aún así, opta por la existencia, atormentada o no, la existencia es existencia. Y en ese sentido, dentro de una posible oscuridad hay luz. Encuentra la luz aunque sea en medio del tormento. Y eso da sentido a la oscuridad y a la lucha existencialista, a la fatalidad misma. Porque hay luz. Hay luz aunque todo sea bosque, aunque todo sea sueño.

Caminando entre bosques los sueños,
las rogativas, las luces
de un escenario entre fulgores,
pálpito desmedido,
latiendo presente, adolecido
como un remitido temblor
en otro espasmo oscuro y certero,
no obstante, tan lúcido, irrevocable.
(...)

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 11 de julio de 2026

Historia de un desencuentro. España y Japón. 1580-1614

Título: Historia de un desencuentro. España y Japón. 1580-1614.
Autor: Emilio Sola Castaño.
Editorial: Fugaz Ediciones.
Año de publicación: 1999 (1ª edición).
Colección: Pro-Logos (Humanidades). 
Nº de volumen en la colección: 4.
Género: Novela.
ISBN: 84-88494-09-2

 

En los primeros meses de este año 2026 el catedrático Doctor en Historia Moderna, cervantista destacado, poeta y novelista reconocido Emilio Sola, ahora jubilado, recibió un homenaje en el teatro Sala Margarita Xirgú, del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) por su larga y muy fructífera trayectoria. Su experimentación en prosa (también en poesía) es clara y evidente, como se dijo en La novela secreta (1996), o en la que fue su primera novela publicada, por la que fue galardonado de manera importante, Los hijos del agobio (1984), obra con la que le presentamos en estas notas y de la que derivan muchas claves para entender parte de su poesía y relatos posteriores. Pero muy evidentemente Emilio Sola es historiador, y como tal sigue escribiendo y publicando en electrónico cosas de sus investigaciones sobre la red de espías al servicio de España o de Turquía en el Mediterráneo del siglo XVI, lo publica en su muy querida página Archivo de la Frontera, reconocida por la UNESCO. Como ya se comentó en su día, él termina sus estudios a mediados de la década de 1970, entre el tardofranquismo y los primeros años de la Transición. Entre viajes por otros países mediterráneos completando sus investigaciones llegó a tener un bar en la calle Libertad de Madrid, en el momento previo a los años de La Movida. Bar por donde pasaron caras que posteriormente destacarían precisamente en La Movida madrileña, donde se respiraba mucha libertad y hasta por donde pasaron varias de las personas de la CNT aún en la clandestinidad que pronto iban a ser legalizados. Bar, La Vaquería, que terminó abruptamente por una bomba de Los Guerrilleros de Cristo Rey, pero bar también donde él reunió a un grupo de gente con los que se creó todo un mundillo creativo, también  reflejado en su obra. En ese contexto él seguía investigando, como se ha dicho, y fue el final de esta etapa que llevó a viajar más en busca de documentos por Italia, Turquía, Argelia... Así fue formando su más que reconocida y muy enriquecedora formación cervantista que le ha ubicado como una de las personas que han aportado novedades sobre el conocimiento de la vida de Cervantes en relación a su contexto en su tiempo. Sin embargo, también de esta etapa está su atracción por los mundos de frontera y de ahí salen las investigaciones sobre su tesis doctoral, nada más y nada menos que acerca de un tema que por entonces era muy desconocido y poco tratado, las relaciones internacionales entre España y Japón en el siglo XVI. 

Llegó a publicar algo de aquella en 1977, fue en la revista Cuadernos de investigación histórica, y su artículo era "Relaciones de España y Japón durante el gobierno en Filipinas de los gobernadores Ronquillo de Peñalosa y Santiago de Vera: la aparición de un partido castellano-mendicante en Asia". Volvió a dar más a conocer de sus investigaciones en 1978 y en 1979, publicando en dos partes un artículo en el Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, el artículo era: "Relaciones entre España y Japón. 1580-1614. Apéndice documental". Pero estas publicaciones se le quedaban cortas para dar a conocer el asunto en toda su dimensión a la gente en general para aumentar el conocimiento de nuestra propia Historia. Así que publicó en 1980 por primera vez todo lo que íntegramente había investigado. El libro se llamó Libro de las maravillas del Oriente Lejano. Y desde ahí, como catedrático en Historia Moderna refirió este apartado de la Historia española, europea y universal a sus múltiples generaciones de alumnos en la Universidad de Alcalá de Henares, y a todo aquella persona que se acercaba al tema, fuera de donde fuera, ya de España o ya de otro lugar del mundo. De hecho, las universidades japonesas le tienen puesto en gran valor por haber sido una de las pocas personas que ha profundizado en este tema y el primero en tratarlo dándole un trato más cercano a la realidad histórica y menos a la interpretación histórica de la Iglesia católica.

El tema no volvería a ser abordado con esa seriedad hasta que en 1991 Juan Gil publicó Hidalgos y samuráis. España y Japón en los siglos XVI y XVII, que ampliaba más los conocimientos que Sola comenzó a dar a conocer desde la década de 1970. Fue ese mismo año de 1991 que Emilio Sola decidió participar de las I Jornadas sobre España y las expediciones científicas en América y Filipinas, donde dio una ponencia que se publicó como artículo en las actas de tales jornadas, "Precedentes de las expediciones al Pacífico: Sebastián Vizcaíno en Extremo Oriente". Con todos estos precedentes se produjo el hecho en la Universidad de Alcalá de Henares que se puso en marcha la primera promoción de Humanidades en 1998, y fueron alumnos de esa promoción, con su delegado a la cabeza, quienes animaron a Emilio Sola a publicar de nuevo en libro sus conocimientos. Esta animación fue aumentada por la creación de un grupo de orientalistas dentro de la carrera de Historia, formado por antiguos alumnos, en la misma Universidad, que es donde él era catedrático. A estos dos motores de animación, o reanimación, para que Sola retomara el asunto hispano-japonés se le sumó un tercer factor, tres amigos personales de Sola le estimularon para que volviera a coger sus investigaciones y las terminara con todo lo nuevo que se había ampliado y con su propia investigación y reflexión, fueron ellos Kenichi Yamaguchi, Agustín Y. Kondo e Hidehito Higashistani. Así que Emilio Sola se puso manos a la obra con el apoyo para editar de Japan Fundation en España. Así publicó en 1999, con Fugaz Ediciones, Historia de un desencuentro. España y Japón. 1580-1614, que es el libro que nos ocupa hoy.

El asunto interesó a la prensa española generalista en junio de 2013, cuando visitó España el por entonces príncipe heredero de Japón, Naruhito, hoy día emperador desde 2019. No interesó por su valor histórico y la divulgación del conocimiento, sino por un hecho anecdótico como es que en el pueblo de Coria del Río, en Sevilla, hay descendientes de japoneses que llegaron a España en el siglo XVII, en 1613. Se trató de la primera embajada desde Japón que llegaba con japoneses a suelo español. Esto es importante escribirlo así, pues la prensa española de la época trastabilló el conocimiento y vino a propagar que aquella fue la primera embajada entre España y Japón en la Historia, no siendo así, como bien se conocía de manera estudiada desde comienzos del siglo XX, y como bien claro dejó Emilio Sola desde la década de 1970. En todo caso, la visita de Naruhito a España se debía precisamente a que Japón celebró en 2013 los cuatrocientos años de las primeras relaciones internacionales con Europa con muchos actos y mucha atención. Siendo que los primeros europeos con los que tuvieron contacto eran portugueses y españoles. Sin embargo, el amplio desconocimiento de este asunto en España hizo que lo que para Japón era una celebración importante de Estado, para España apenas era una curiosidad, una anécdota y un chascarrillo. Y aún con todo el conocimiento actual sobre el tema y la publicidad que mejor o peor hizo la prensa en 2013, la gran mayoría de españoles desconoce este asunto y en los programas educativos ni se trata ni se menciona.

Japón a finales del siglo XV vivía una crisis política y social igual que Europa. Se trataba del forcejeo por el poder y una nueva forma de gobierno que llenaba de rebeliones y guerras civiles entre los nobles y el poder real. En toda Europa en general el paso de la Edad Media a la Edad Moderna se forja con la centralización del poder en la figura de la autoridad del rey o del emperador, según el caso, y la distribución del mismo según convenga al Estado, al reino o imperio. En Japón ocurría lo mismo en fechas similares. Todo ello en medio de cambios económicos, nuevos conocimientos científicos y nuevas percepciones del Arte y del mundo. A la vez, había todo un mundo revuelto en lo religioso, el mundo de las creencias andaba agitado, curiosamente en todos los credos, en esos momentos. A lo largo del siglo XVI Japón aún se gobernaba por shogunatos, siendo el más fuerte el Ashikaga, llamado también Muromachi. Pero a lo largo de las décadas de ese siglo XVI la autoridad de los Muromachi fue cuestionada y hubo de enfrentarse militarmente a otros shogunes en determinados momentos, lo que eran las dichas rebeliones y guerras civiles que llevaban a la unificación política del país. A lo largo de todos esos conflictos iban ganando poderes y cargos los Tokugawa, siendo de hecho los hombres fuertes del poder y los que en la práctica controlaban la política, hasta que en 1603 se impusieron como dinastía reinante abriendo la era Edo, y donde Japón era para Asia una potencia tan poderosa como España lo era para Europa. 

Es en ese contexto que los primeros europeos que conocen la existencia de los japoneses y los primeros que toman contacto son los portugueses, cuando unos mercaderes lusos que viajaban en un barco chino sufren un naufragio que les lleva a tomar tierra en una de las islas de Japón en 1543. Sin embargo, la llegada previa de Magallanes y Elcano a las islas Filipinas en 1521 abrió posteriormente una polémica sobre qué país europeo debía tratar con los japoneses. Al demostrarse que La Tierra es esférica el Tratado de Tordesillas ponía sobre el mapa a Japón más cerca de la zona de influencia española que portuguesa, pero por ese mismo razonamiento, Filipinas caía en la zona portuguesa. Caso diferente, pero no lejano en este conflicto diplomático, fue el de Brasil en América. España había estado tratando con los filipinos sin apercibirse de la existencia de los japoneses hasta que los portugueses tomaron ese primer contacto en 1543 e iniciaron por un lado un trato comercial y por otro comenzaron a enviar religiosos jesuitas para evangelizar en el cristiano a quienes de hecho eran budistas. En juego estaba todo un problema no sólo geoestratégico, sino también económico, pues Japón demostraba tener plata, sedas valiosas, obras de Arte muy elaboradas y un tráfico comercial con China que ponían en circulación numerosas especias, el producto más buscado en esa zona del mundo. Aparte, tenía una calidad armamentística notable. Quizá por ello España se quiso asegurar Filipinas como territorio español al mandar al conquistador y descubridor Legazpi, que pasó a ser el primer gobernador español de Filipinas en 1565. Desde ese momento los españoles tendrán un comercio más directo con China, pero también con piratas japoneses y algunos comerciantes de Japón que solían llegar a las costas filipinas, especialmente a Manila. 

La investigación de Emilo Sola tiene estos precedentes, pero comienza profundizar a partir de 1580, año en el que las relaciones directamente con Japón se hicieron profundas entre el Emperador español, Felipe II, que ese año anexoniaría Portugal y sus territorios por herencia dinástica, y el Emperador japonés Hideyoshi Toyotomi. Ambos se intercambiaron embajadas y cartas desde aquel mismo 1580, en el caso español pasando por el Virrey de Filipinas, quien también tenía iniciativas propias cuando consideraba que alguna respuestas se retrasaba desde Madrid. Curiosamente Toyotomi y Felipe II morirían los dos en 1598 con una semana de diferencia, lo que abrirá una nueva etapa en las relaciones, pues su heredero no era muy fuerte política y militarmente, siendo el realmente fuerte un miembro de los Tokugawa. Esto abrirá enfrentamientos bélicos en Japón que se mezclarán también con la toma de posición de los españoles con unos u otros shogunes en liza, intentando equilibrar por un lado, y por otro adivinar quien saldría victorioso. España optó por apoyar la línea oficial hasta ese momento de Toyotomi, pero se hace evidente que en 1603 triunfan los Tokugawa y comienza su reinado con recelo hacia los españoles, un recelo que intenta aminorarse hasta que todo queda roto en 1614, quedando vedado Japón para españoles (aunque alguno regresó por su cuenta y riesgo en 1620), y cerrándose a lo largo de la década de 1630 a otros europeos, incluidos portugueses, hasta que no vuelva a abrirse Japón al mundo forzado militarmente por Estados Unidos en el siglo XIX.

Si Portugal, antes de ser parte del Imperio Hispano (o Español) tomó contacto con los japoneses a través del comercio y los jesuitas, los españoles, cuyo inicio es haciendo frente a los piratas japoneses o comerciando en Manila, comienzan a tomar un contacto al estilo portugués a partir de aquel 1580 en en el que Portugal se integra con España, pero innova: comienza también un contacto diplomático al más alto nivel de Estado, entre emperadores, lo que no descartaba tratar diplomáticamente también con diversos shogun y ellos con el Virrey de Filipinas. Es por ello que España se transforma en el primer país occidental en tratar con Japón, aún cuando los portugueses ya andaban por allí.

Los españoles consideraron por razones económicas y políticas que los jesuítas portugueses estaban tratando una evangilización de japoneses proclive a Portugal y esto podría perjudicar a España en el futuro, por lo que comienza una especie de partido castellano formado por diversas órdenes mendicantes, entre ellas franciscanos como principales adversarios de los jesuitas en entender la evangelización, pero también la política. Hay en esto ya un cruce de intereses muy mezclado al que se une el recelo del Virrey de Nueva España de que el flujo de plata y oro mexicanos vaya hacia Filipinas y Japón, no recibiendo América unos beneficios equivalentes, y el recelo del Vierrey de Filipinas de perder la exclusividad de intermediario del mercado con Nueva España y con China. Japón por otro lado quería poder comerciar directamente con Filipinas, pero igualmente con Nueva España. Aparte, llegaron a plantear la conquista de Corea, de la que España sopesó si intervenir a favor de Japón, e incluso se barajó la idea por parte hispano-portuguesa de invadir China, cosa que Japón creyó locura. Aunque sí había un interés común en combatir la piratería chino-japonesa entre Macao-China-Filipinas-Japón. Además, Japón quería que España le enseñara a construir grandes buques transoceánicos y le enseñara la navegación en alta mar, para no depender de los marinos españoles yendo a Nuevo México. Sin embargo, no hubo español ni japonés que no desaconsejara a Felipe II conceder esto, dándole a entender que aquel reino no era como los imperios americanos que se encontraron décadas antes y que existía un peligro real de que si aprendían todo esto un día podría tener un problema expansionista de Japón, sobre todo porque, valoraban todos, tenían buenas armaduras, buenas armas y combatían de una manera más entregada y violenta que los europeos (de hecho se sorprendían de la crueldad de las penas de muerte en Japón).

Sumemos ahora que algunos traductores enturbiaron algunas conversaciones por hacer una mala traducción, que las costumbres diplomáticas japonesas eran muy diferentes a las europeas e implicaban una ética y código de regalos previos no siempre comprendidos por los españoles, que algunos de los diplomáticos españoles no entendieron que el emperador japonés no era súbdito de España, o que aunque hubo japoneses evangelizados, Japón era budista y con tanto evangelizador creyeron que los españoles planeaban invadir Japón, pues eso les contaron los jesuítas portugueses y, años más tarde los primeros holandeses que llegaron hasta allí en plena guerra de Flandes. Por otro lado varios tifones hundieron barcos con importantes cartas diplomáticas japonesas y españolas, así como regalos de Estado y eso empeoró la comunicación, pues una parte del diálogo quedaba perdido y daba lugar a malentendidos, máxime cuando el Virrey de Nueva España, pro su parte, a veces retrasaba las cartas desde España. De todo esto, quizá el regalo de España a Toyotomi más impactante fue un elefante, pues nunca habían visto ese animal.

Lo innovador que no pudo ser de todo esto fue el ofrecimiento por parte del emperador de Japón al emperador de España de repartirse áreas de influencia en el mundo a un nivel político-militar, y una cooperación al estilo de las alianzas militares del siglo XX. Proponía asistencia mutua de ayuda ante los enemigos de España entre Japón y América y mutua también entre los de Japón y Asia, entendiendo que España-Portugal también estaba en Asia y por tanto había enemigos comunes. Esta propuesta no fue entendida o directamente no fue valorada. Nunca fue, aún cuando los japoneses ejecutaron a algunos piratas japoneses que habían asaltado Filipinas y a sus familias completas

En 1597 se produce la ejecución de cristianos predicadores jesuitas en las playas de Nagasaki, producto de la destrucción por parte de estos de unas figuras de budistas. Se había prohibido predicar el cristianismo por los varios desencuentros de este tipo y ellos se encontraban clandestinamente allí cuando fueron descubiertos. Este episodio por sí solo ya movió una gran actividad diplomática para permitir de nuevo la predicación, que fue en manos de los franciscanos, cuyos métodos eran otros. Así que como se ve no fue la misión diplomática japonesa de 1613 el primer contacto diplomático Japón-España. Se venían produciendo desde 1580, con encuentros y desencuentros. Desencuentros que aumentarán con los innumerables malentendidos con los Tokugawa, empezando porque estos eran profundamente budistas, recelaban de los cristianos, especialmente con historias que les contaban numerosos piratas holandeses y miembros de la Compañía de las Indias Orientales, enemigos de España que comenzaron a llegar a comienzos del siglo XVII. De hecho ya se había enviado alguna misión diplomática japonesa a Europa a través de al ruta portuguesa, bordeando India y África, principalmente para verse con el Papa de Roma, pero las primera embajadas se producen de España y Portugal hacia Japón. La embajada de 1612-1613 de Japón a España sí fue la primera autorizada directamente por el emperador japonés para verse directamente con el emperador español, Felipe III y con el Papa y hace la ruta española a través de América, pues les interesaba aprender la navegación y la construcción de grandes buques.

El libro publicado en 1999 contaba con una cubierta sencilla de cartón blando en verde que reproducía la cubierta del primer libro del Quijote (Cervantes, 1605-1615) traducido al japonés en 1915. Fue idea y diseño del fallecido escritor alcalaíno, profesor y amigo de Sola, Óscar Ayala. Hay detrás una inmensa investigación que implica archivos europeos y asiáticos, así como muchos años, ya expuestos. Aunque está escrito dentro de la deontología de la Historia de manera impecable y precisa, usa de un lenguaje fácil de asumir y se estructura de una manera cronológica que facilita entenderlo incluso como novela, aunque es evidentemente Historia pura y dura, con sus datos y sus referencias documentales.

Previamente a este enfoque de Emilio Sola existía conocimiento del tema desde comienzos del siglo XX a través de pequeños escritos enfocados habitualmente a una Historia evangélica y a un punto de pista de la evangelización y del cristianismo, dando un sentido únicamente cristiano y de martirio, incidiendo en los mártires de Nagasaki. Más allá de ello, había apenas pequeños apuntes o reseñas en algunos capítulos de libros de Historia, a manera de mera anécdota y sin atender, por ejemplo, que el asunto llegó a ser tratado como moneda de cambio para lograr la paz en Flandes, hasta el punto de barajarse la posible renuncia a Filipinas. Pero la influencia de este primer contacto entre Japón y Occidente que resultó tan frustrante para ambas partes y provocó el cierre de Japón hasta el siglo XIX, es algo vital para la evolución de la Historia Universal y es así donde cobra una importancia gigante. Pues al despertar de nuevo Japón en el siglo XIX, ya conocemos su evolución de cómo lo hace hasta los sucesos que protagoniza en el siglo XX. Emilio Sola hace su oficio de historiador y saca de un encasillamiento meramente de historia de la evangelización o de mera anécdota para poner el asunto sobre lo que es la Historia, que es también lo militar, lo económico, lo social, lo cultural, lo político, no sólo lo religioso.  

España con Portugal fuimos el primer contacto y trato de los japoneses con Occidente. Este hecho es valorado en las relaciones bilaterales hoy día en Japón. No es baladí que en 1998, un año antes de la publicación del libro de Sola, Japón celebrase por todo lo alto el cuatrocientos aniversario de la muerte de Toyotomi y haber sido él el que protagonizó el conocimiento de que existían los occidentales, así como su relación con España. No es baladí que la Japan Fundation apoyara la publicación de este libro, o que en 2013 el actual emperador japonés, por entonces príncipe, viniera de visita a España en el cuatrocientos aniversario de la primera embajada de Japón que llegó a España. No es baladí que las universidades japonesas le den la importancia al asunto que no se le da en las españolas, y que dentro de eso tengan un reconocimiento a Emilio Sola.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 4 de julio de 2026

Limosnas / Clínica rural

Título: Limosnas / Clínica rural.
Autor:
Santiago Alonso Nuevo.
Editorial: Uvedebé (Éride Ediciones).
Año de publicación: 2015 (1ª edición).
Género: Teatro; Humor.
ISBN: 978-8415510697

 

En la muy extensa obra teatral de Santiago Alonso, actual concejal de Cultura en Alcalá de Henares por el Partido popular (PP), pero anteriormente un muy activo dramaturgo y poeta, tarea que es de suponer que retomará cuando acabe su etapa política, hubo una representada y publicada en 2015 por Uvedebé, de Éride Ediciones, llamada Limosnas / Clínica rural. La editorial volvía a ser la misma con la que se han publicado otras de sus obras teatrales. Hay que recordar que ha escrito más de cincuenta, las cuales también ha dirigido sobre el escenario y alguna la ha interpretado. Esta pertenece a su etapa al frente de un taller de teatro donde su creatividad dramaturga estuvo más activa que nunca hasta la fecha. Era entonces prácticamente dueño de todas las etapas del proceso teatral, incluidas las más técnicas. Limosnas / Clínica rural tenía sentido del humor, aunque era una obra que volvía al costumbrismo en nuestras épocas actuales. En un pueblo inventado, Villateto de Cascamares, que en realidad podría corresponder con cualquier población española, Gervasio, llamado don Gervasio, se jubila como médico rural tras toda una vida emplazado allí. Le va a sustituir doña Dolores, una mujer joven. Sus pacientes tendrán que afrontar el cambio. Ellos están acostumbrados a que el doctor sea un hombre, a que Gervasio aplicara métodos caseros y a unas costumbres rurales más cercanas que implican una vida muy integrada como vecinos, siguiendo los acuerdos tácitos de la sociedad de aquel pueblo. Dolores rompe con toda esa costumbre un tanto atávica. Como se puede ver en el argumento es, como se ha dicho, una comedia puramente costumbrista con algunos tonos de renovación social que podrían cuadrar incluso con comedias escritas a mediados del siglo XX.

El toque más moderno, que a la vez le da un toque social, está en otros tres protagonistas que, a la vez son representación de las diferentes capas sociales. Un mendigo que pide limosna, un joven que es músico callejero y se gana la vida de lo que le dan, y una mujer adinerada que se encuentra sola y busca cariño. Como se puede ver incluso en estos toques de modernidad hay algo de costumbrismo social, con tintes de reforma social, de moraleja aleccionadora, muy propia de las comedias españolas de mediados del siglo XX, como se ha anotado. Si se piensa, las comedias que interpretó en las décadas de 1960 el actor Paco Martínez Soria podrían cuadrar perfectamente con esta obra.

La obra estaba pensada dentro del ámbito de su creación teniendo en cuenta las disponibilidad de medios de los que disponía en su taller, como de sus posibilidades de representación, institución que la pondría en escena y posible público interesado en la serie de obras que se venían representando.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".