Autora: Jaime Piñeiro (textos); Alba Rodrigo -Nahlax- (ilustraciones).
Género: Relatos breves de ficción.
ISBN: 979-13-7008-874-3
Las notas de los cíclopes libreros son reseñas de libros de autores, editoriales, editores, personajes o tramas que sean de o tengan que ver con Alcalá de Henares. Da igual de qué época sea la obra. Tú puedes ser uno de los cíclopes. Si quieres escribir una de las reseñas, mándamela. No se publicarán reseñas de libros ya reseñados, tienes el espacio comentarios. No queremos reseñas comerciales.
Título: Ludivina.
Autor: Esteban Azaña Catarinéu.
Editor: Esteban Azaña [autoedición].
Imprenta: La Cuna de Cervantes.
Año de publicación:
1879 (1ª edición).
Género: Novela.
Pensemos primero que la familia Azaña, ampliamente instalada en Alcalá desde el siglo XVIII como terratenientes agricultores, escribanos, algún cargo judicial y políticos (aunque el hijo de Esteban, Manuel, aparte de político saldrá escritor), era una de las primeras familias liberales y lo seguían siendo, y habían emparentado con los Catarineu, una familia catalana también liberal que tenía una fábrica de jabón exitosa en Alcalá. Por lo que los Azaña también eran empresarios con diversos negocios, algunos fracasados. Eran una familia muy comprometida con ese liberalismo desde el origen y tendente al ala izquierda burguesa (no socialista, aunque Manuel llegara a hacer alianza y amistad con los socialistas). El padre de Esteban, Gregorio, era republicano y había apoyado a la Primera República recientemente extinta en enero de 1874. Y precisamente del periodo de la abdicación de Isabel II en 1868 al golpe de Estado que restaura la monarquía en la familia Borbón en 1874 vienen una serie de conflictos entre los que figuran la Tercera Guerra Carlista, ya que la opción ultramontana del carlismo (esto es: ultracatólicos, ultranacionalistas, monárquicos absolutistas y lo que se diría extrema derecha) ni reconocieron el gobierno de Prim, ni el reinado de Amadeo I de Saboya, ni la Primera República, ni que Alfonso XII de Borbón fuera el nuevo rey, regresado a España en 1875. Terminada esa guerra con la derrota del carlismo en 1874 y restaurado Alfonso XII en el trono, Esteban Azaña se incorpora a la política municipal de la ciudad como concejal, primero. Puede que fuese entonces cuando comenzara a idear su novela, acabada en 1877 y publicada en 1879, pues en ella se deslizan numerosas referencias geográficas y humanas que dan pistas de que la ciudad donde se desarrolla el argumento sea la propia Alcalá transformada o disfrazada de otro lugar. La pasada guerra carlista tendrá su peso argumental en este relato.
Básicamente Ludivina, hija de una familia liberal, se enamora de Arturo, un carlista. Hasta ahí nos podría recordar obras de amores imposibles por los ideales de su familia los cuales son enemigos declarados, véase por ejemplo Romeo y Julieta (1597), de William Shakespeare. Todo es más complicado y truculento. Consuman en acto sexual su enamoramiento... para descubrir un secreto que no sabían: son hermanos. Habían sido separados y se les había ocultado, pero son hermanos. Podríamos incluso intuir una metáfora de las dos Españas enfrentadas, que en realidad vienen de una misma España y se necesitan y complementan, pero aún pudiendo pensar en ello, parece que el autor apuntaba a otro lado, al costumbrista. Este amor se da en una ciudad pequeña de provincias que ni siquiera es capital provincial, lo que de por sí recuerda a Alcalá de Henares en esas fechas. Esto hace que lo que se dibuje sea una sociedad donde este amor se ve envuelto en medio de rumores, calumnias y hasta maldades contra ellos, primeros ignorantes de que son hermanos. Y todo esto en medio de un clima enrarecido entre liberales y carlistas, recordemos la cercanía en fechas del final de la Tercera Guerra Carlista, que no deja de ser una guerra civil.
Cuando Esteban Azaña publica el libro ya era alcalde, como se ha dicho, y ya tenía por entonces como enemigos a los conservadores y ultracatólicos de la ciudad, además de manera muy declarada y abierta. Uno de los periódicos locales llegará a publicar diariamente contra él sobrepasando de lo político a lo personal incluso con difamaciones, lo que provocó que, aún creyendo en la libertad de prensa, tomara medidas legales como alcalde que forzaron el cierre de dicho periódico. Por tanto el ambiente de la novela puede estar recogiendo o expresando de algún modo sus propias experiencias vitales en su vida social y pública dentro de lo que no dejaba de ser una pequeña ciudad. Parte de estas rivalidades seguirán en 1882-1884 cuando publique su Historia de Alcalá. Aparte de lo comentado en estas notas, ya por entonces se le acusó de rebajar los actos de las milicias liberales en el periodo de 1820-1823, en las que estuvo su familia, o de los actos de los liberales en 1868-1874.
En la novela se recoge un episodio similar al de la propia vida de Esteban Azaña, una boda "in articulo mortis", o en castellano: matrimonio contraído con alguien a punto de morir. Esteban Azaña fue obligado por su madre a casarse con Josefa Díaz Gallo, una joven a punto de morir, porque la madre no quería que los hijos de esta quedaran huérfanos desamparados de padre y madre. Esteban se casó a la fuerza de las circunstancias por su madre. Sin embargo, siendo una familia importante de la ciudad, el motivo de la boda oficial no era este, sino uno más corriente y normal, asumible para las costumbres convencionales de la sociedad del momento. Al enviudar, poco después, Esteban entabló una relación con Concepción Catarineu Pujals, que se transformó en su segunda esposa y con la que formó su propia familia, de la que nació Manuel Azaña. Félix Díaz Gallo, hermano de Josefa y que ejerció de tío de Manuel (el cual le tuvo bastante cariño, parece ser) protestó en los tribunales demandando a Esteban ya que su hermana no estaba de acuerdo con el legado que iba a pasar a esa segunda esposa. El proceso fue muy largo y costoso en lo económico, pero se solucionó con el pago de una pensión vitalicia a los herederos de Josefa. Esta situación hacía que la vida de Esteban no sólo se viera afectada de maledicencias políticas, tal vez también de clase social, sino también de rumores malintencionados en lo que afectaba a su vida íntima, privada y personal. Y todo ello está de algún modo en Ludivina. El episodio de su boda lo narró décadas más tarde el dramaturgo y poeta Rivas Cherif, cuñado de Manuel Azaña.
Así que en cierto modo la novela habla de esa asfixia social de las rígidas morales burguesas que luego en lo privado se saltaban su rigidez. Hay ahí un cierto anhelo de romper sus propios corsés creados por ellos mismos. No es algo único de España, en Reino Unido esto se traducía en lo que se llamó la moral victoriana, por coincidir con el reinado de la Reina Victoria. Sí que es cierto que en España esta moral también es heredera del sentido de la honra y el honor tan reclamados desde el siglo XVI y de un pensamiento ultracatólico, como el de los carlistas, pero no sólo ellos, que quizá cuajó en los entornos más rurales y tienen su reflejo en las ciudades, especialmente de provincias. Pero también es verdad que la década de 1870 en España no deja de ser convulsa, pues también existió la represión a republicanos y socialistas en los primeros años de la Restauración, y la novela de Esteban no deja de estar escrita en esos años, siendo su padre republicano y él liberal. Lo político se mezcla aquí con lo que unos y otros consideraban o no moral y éticamente aceptable. Quizá nosotros en pleno siglo XXI hemos heredado algo de esto, aunque con claves más de nuestra propia época.
Vadillo aceptó la propuesta de Almuzara aguijoneado por algunos puntos de vista del anterior libro de 2023 que, escritos por sus colaboradores, necesitaba matizar, así como tras oír un programa de radio que combina Historia y humor que trataba la Primera República y los cantones con todos los tópicos de caos que le adjudicó la derecha desde la dictadura de Serrano y más especialmente desde Cánovas del Castillo en adelante. Como afirma el autor, la Primera República no fue algo sobrevenido de la nada, ni algo improvisado. Ya desde la década de 1820 aparecen republicanos en España, si bien es desde la década de 1850-1860 cuando empiezan a crecer cada vez más, y que, unida esta tendencia a las ideas socialistas, hará que para el Sexenio Revolucionario iniciado en 1868 exista una amplia mayoría de diputados republicanos que tras la abdicación de Amadeo I de Saboya en febrero de 1873 hagan que se apruebe de manera total la proclamación de la República. Aparte, desde aquella década de 1850 habían comenzado en España numerosas sociedades y asociaciones que expandían las ideas republicanas y trataba de educar y dar a ver a los ciudadanos sus derechos y las posibilidades que les daría un nuevo sistema que diera igualdad en muchas de las cuestiones sociales, laborales e, incluso, sexuales, dentro de las mentalidades del siglo XIX.
La rebelión cantonal fue prologado por Eduardo Higueras, profesor de la Universidad Nacional Española a Distancia (UNED) y especialista en el movimiento republicano español en el siglo XIX. Julián Vadillo dice en sus palabras introductorias que el texto original fue leído y repasado por el mismo. Así también contó con asesoramiento del profesor en Historia Juan Pablo Calero Delso, igualmente especialista en movimiento obrero, con quien dice que tuvo diversas conversaciones que le fueron útiles para el resultado final. Precisamente la mayoría de las imágenes contenidos en la obra son de los archivos personales tanto de Calero Delso como de Vadillo. Y fue Calero Delso quien estuvo en la presentación del libro junto a Vadillo en Alcalá de Henares, a la vez que el presidente de la Asociación para la Recuperacón de la Memoria Histórica en Alcalá de Henares.
La Primera República, ocurrida entre 1873 y 1874 con una duración aproximada de un año, ha sido denostada prácticamente desde su origen. Se ha pretendido presentarla como un acontecimiento político improvisado, llena de caos y desorden. Ya se ha indicado que en realidad la opción republicana fue creciendo entre los españoles a mediado del reinado de Isabel II. Se había ido fomentando una cultura democrática republicana que lentamente iba adquiriendo representantes políticos. Cuando Isabel II abandona España en 1868 estas opciones adquieren más fuerza mientras el general Prim trata de encontrar un candidato idóneo para ser nuevo Rey de España. Esto entronca por un lado con los intereses internacionales de otros países europeos, y por otro lado con la introducción de los ideales de las corrientes de pensamiento obrero, en las diferentes vertientes socialistas que a grandes rasgos estaban en su mayoría divididas entre comunistas seguidores de Marx y anarquistas seguidores de Proudhon pero, a esas alturas, más cercanos a Bakunin. Las ideas y conflictos de la Primera Internaconal llegaran a España, y con ellas las ideas anarquistas y socialistas, que en algunos puntos coinciden con las ideas republicanas. A todo esto se produce la Comuna de París de 1871, y muchos comuneros de París huirán a España de su represión en Francia. Estos influirán en los ideales de federación y de lo que serán los cantones. Por lo que la cuestión española está plenamente afectada de los acontecimientos internacionales, toda vez que otros lugares del mundo se afectaban igualmente de algunas de las cuestiones por las que se ha denigrado a la Primera República Española, como pueda ser la guerra civil y el abolicionismo en Estados Unidos, diferentes gobiernos breves en Francia y cambios de régimen, el intervencionismo militar en el gobierno en Alemania, las corrientes socialistas en Italia, etcétera.
Prim fue asesinado y fue nombrado Amadeo I de Saboya rey de España, el cual sufrió diversos atentandos y una imposibilidad de gobierno por las posturas irreconciliables de los políticos, incluidos, y principalmente, los propios monárquicos. Esto hizo aumentar la opción republicana y su número de representantes elegidos electoralmente cuando en febrero de 1873 se proclamó la República tras la abdicación de Amadeo I. El nuevo gobierno, con Zorrilla de presidente ocasional inmediatamente sustituido por Figueras, heredaba de la etapa anterior una guerra civil con los monárquicos carlistas y otra guerra de tintes independentistas en Cuba y rebeliones en Filipinas, así como roces tensos con Estados Unidos por su apoyo a los independentistas cubanos. Así pues, como indica Vadillo, buena parte del caos adjudicado a la República venía en realidad de la etapa monárquica anterior mal resuelta desde finales del gobierno de Isabel II. Figueras, en todo caso, afrontó la crisis económica derivada de lo anteriormente dicho y el intento de proclamación de Cataluña como Estado, al interpretar las ideas federales de ese modo, cosa que se evitó disolviendo el ejército en Cataluña. Le sucedió Pi i Margall, quien era el que más peso intelectual tenía en las ideas republicanas, influido por el anarquista Proudhon, sin ser él anarquista, y desarrollando lo que era las ideas federales de organización del Estado, desde abajo (la familia, los municipios) hacia arriba (las provincias, las diputaciones, el gobierno central). Pero a la vez había otras figuras importantes en la política de entonces, como Barcia, que también entendía la federación aún más allá de Pi i Margall, pues mientras el presidente entendía la dirección desde el gobierno central, Barcia entendía que este debía ser sólo coordinador de las decisiones que se tomaran desde las bases de la organización del sistema. A la vez aumentaban las ideas socialistas (ya marxistas o anarquitas) que aunque coincidían en la República como sistema más apto para lograr políticas favorables a los obreros o a alcanzar sus objetivos de revolución social. Los exiliados franceses de la Comuna de París influyeron en los republicanos federales más radicales, así como las personas de las diferentes corrientes socialistas (por cierto que Pi i Margall coincidía mucho en estas corrientes, por lo que inició varias políticas favorables al mundo obrero). Así es como en el verano comenzaron a proclamarse los cantones por la geografía española, no como actos de independencia, sino como intento de crear una federación española al estilo de la de Suiza, la alemana, la estadounidense y otras.
Pi i Margall dimitió por ser contrario a la extrema dureza de la represión contra cantonalistas, a pesar de que él hubo de recurrir a militares monárquicos para hacer frente a varios cantones. Militares como Pavía o Martínez Campos. Le sucedió Nicolás Salmerón, que dimitió apenas algo más de un mes después por negarse a firmar penas de muerte. La guerra cantonalista se unía así a las otras guerras. Pasó a ser presidente Emilio Castelar, que ante la fuerte división política que hacía imposible llegar a aprobar leyes en el Parlamento porque el número de diputados de unos y otros lo impedía a la hora de votar a favor algo, gobernó principalmente por decreto y optó por la dura represión a los cantones que quedaban, en especial Cartagena, Alicante y Cádiz, aunque había otros. Su gobierno acabará a comienzos de 1874 con un golpe de Estado del general Serrano que no proclamará la monarquía, sino que seguirá la República en forma de gobierno de dictadura. Serrano reprimió a unos y a otros, incluidos los republicanos federales, que fueron interpretados como separatistas en lugar de personas cuya idea de España era una organización de gobiernos territoriales que juntos formaban el central. Sea como sea, otro golpe de Estado, el de Martínez Campos, acabaría todo esto y proclamaría la monarquía en la figura de Alfonso XII de Borbón, principalmente apoyado por el conservador Cánovas de Castillo, que ideo una monarquía parlamentaria cuyas elecciones resultaron ser bastante alteradas para garantizar un turno de los tiempos políticos entre derecha e izquierda según conviniera, siendo la izquierda representada por Sagasta, el cual era monárquico. La represión contra los republicanos fue alta en un principio, y sobre todo contra los cantonalistas, federales y las diversas corrientes del socialismo, socialismo que, por otra parte, contenía en sí las corrientes feministas más aceptadas en España por las mujeres, a diferencia de los movimientos sufragistas de otros países, aún cuando hubo sufragistas en España.
Fue Serrano primero, y Cánovas del Castillo casi enseguida tras él, quienes desarrollaron la idea de la República como caos, y la de España como lugar imposible de buen gobierno si no se hacía desde un gobierno central lleno de fuerza. La Iglesia se posicionó en estas ideas, toda vez que la República había apoyado la libertad de culto y de credo, así como intentó crear escuelas públicas al margen de la Iglesia y proclamó la separación entre Estado e Iglesia. La monarquía de Alfonso XII actuó todo lo contrario en motivos religiosos. El intelectual Menéndez Pelayo, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX contribuirá más en fomentar estas ideas. Es en ese comienzo del siglo XX que muchas ideas republicanas confluirán con algunas de las socialistas, y al revés, así como la idea de federación cuajará tanto entre republicanos como en socialistas. De la etapa federal republicana evolucionará el regionalismo y las ideas de autonomías. Ideas que más adelante, en el último cuarto del siglo XX, dará la idea de España de las Comunidades Autónomas, en la que hoy por hoy vivimos sin que ello suponga ni ruptura de España, ni caos, ni desorden. Sea como sea, la Dictadura de Primo de Rivera en la década de 1920 justificará su gobierno de fuerza precisamente como falsa idea de orden frente al caos que, según ellos, supone, dar la oportunidad de voto de los españoles en las cuestiones que consideraron fundamentales.
Sólo la Segunda República de la década de 1930 tratará de restaurar la memoria de la Primera República poniendo en valor algunas de sus aportaciones más positivas para la democracia, como por ejemplo la igualdad entre mujeres y hombres, las leyes de derechos laborales, el abolicionismo de la esclavitud, la eliminación de formas de gobierno coloniales, el regionalismo como heredero de la federación, la libertad de prensa y de expresión, la educación laica, el sufragio, la separación entre Iglesia y Estado, entre otras. La guerra civil y la dictadura del general Franco hasta 1975 acabará con todo esto y volverá a la idea de la República y el sufragio para elegir gobiernos como algo dañino y perjudicial para España, así como la idea de regionalismo como algo equivalente a independentismo y ruptura. Aunque con la Transición democrática de la segunda mitad de los años 1970 se comenzó a recuperar la memoria de la Segunda República, de la que la nueva monarquía parlamentaria acogería mucho de su forma de ser, pero sin mencionarlo de manera explícita, hurtando en los cursos escolares de las décadas de 1980 y 1990 su enseñanza, por falta de tiempo escolar, pues sí estaba en los temarios educativos, un siglo casi entero de educar a la gente en la idea de una Primera República como caos y desorden hizo que esa idea siguiera vigente incluso entre las personas de mentalidad de izquierdas y republicanos en general. Sólo en los últimos años se comienza a analizar ese periodo de un modo más ajustado a la realidad, aún sin negar todos los conflictos abiertos de la época, muchos heredados de la etapa monárquica precedente, como se ha dicho. Vadillo da un paso en este sentido con este libro.
Los cantones fueron una experiencia de democracia directa y asociacionismo que, en alguna ocasión coincidió con ideas socialistas y con ideas que posteriormente serían parte del regionalismo. No planteaban el desmembramiento de España, como se ha afirmado desde su final, sino una organización del Estado nueva donde la importancia fuera de los municipios al gobierno central y no del gobierno central a los municipios. Los votos en asambleas que abarcaran cada vez territorios mayores serían los que hicieran que el gobierno se hiciera gestor y no tanto director. Sería lo que remotamente, se insiste, ha evolucionado a las ideas de provincias, en algún caso diputación, comunidades autónomas y gobierno central.
Fue en los cantones donde se debatió el final de la esclavitud, el trato a los territorios de ultramar como lugares en igualdad al resto de España, y no con leyes que puedan ser coloniales, se debatió sobre la igualdad de sexos y se dio voz política a la mujer, se hablaron de derechos laborales como los de trabajar sólo ocho horas al día, regular el trabajo de niños y mujeres o tener derecho a pensiones, se habló de la educación obligatoria para todos y también de la separación Iglesia-Estado, del derecho a la libertad de expresión y, en fin, otra serie de cosas que hoy por hoy nos son algo común. Sin embargo, es innegable que los cantones fueron reprimidos por la fuerza, lo que provocó la guerra cantonal que se sumó a la guerra carlista y a la guerra en los territorios de ultramar. Las situaciones de guerra son en todo caso indeseables.
Vadillo apunta en este libro a todo ello y pone su foco de manera innovadora a la situación de la mujer, el panorama internacional y la cuestión colonial como factores que otros autores no han profundizado como algo relevante en el periodo. Por ello, aunque el libro es de divulgación, es también un libro que aporta nuevas visiones a tener en cuenta y a sumar.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Laberinto de discordia, publicado en tapa blanda solapada, tiene su tercera reimpresión en 2025. Su portada blanca muestra una ilustración a mano de Javier Tejedo que muestra a una chica de espaldas, que nos recuerda a Tabachkova en cierto modo, en un plano picado ante la entrada de un laberinto. Dentro habrá una ilustración más, ahora en acuarela, del retrato de una chica joven desnuda en plano medio, con el cuerpo formado por un laberinto que lleva a su corazón, con la cara como perdida. Dos ilustraciones al servicio de la idea general del poemario, dedicado a la confusión emocional de las decisiones a tomar en la vida en momentos de fuerte cambio por motivos que se imponen en la vida, más que por decisiones deliberadamente tomadas sin previo conflicto.
Aunque las páginas son primordialmente en blanco, algunas aparecerán negras, con el texto en blanco, y otras en ocre, con las letras de blanco. Sirven casi de divisoria sin necesidad de determinar capítulos o partes, aunque se podría considerar que están al servicio de eso mismo, por lo que, si se entiende así, serían cinco partes, y si no se entendiera así, entonces hay que valorar que la estética de la página contribuye a aportar más mensaje al propio mensaje de los textos de sus poemas. Ciertamente esto también es así. Si uno lee esos poemas con meditación se da cuenta que hay una especie de unidad en el tono y el mensaje en las páginas negras y en las páginas ocres, por lo que la estética se une al poema como recurso poético, por tanto: como emisor del mensaje.
Prologó el libro Mario Pinel, aunque en una de las solapas aparecen hasta siete voces de personas posiblemente del mismo círculo generacional de la autora, posiblemente pertenecientes a alguno de los grupos poéticos donde ella se haya. Valoran brevemente a su poesía y a ella. Tabachkova escribe el epílogo, donde suma aún tres poemas finales para explicar en cierto modo su vida más reciente en 2023, y da los agradecimientos (segundos agradecimientos) justo al final del libro.
El libro prolifera en citas poéticas de autores conocidos de la poesía y de la música para dar paso o pie a los poemas de Tabachkova. Tal como se comentó en la antología del Cuervo Blanco, su estilo sigue siendo un estilo muy ligado a la poesía formal, respetando las métricas clásicas establecidas. En muy pocas ocasiones rompe con esto. Esto hace que a veces su poesía suene un poco con aires de poesía de muchas décadas antes de su propio nacimiento.
Un indomable muro alberga
la carga de años sin destellos,
reparadores de quimeras,
reponedores de algún sueño.
(...)
Sin embargo, introduce algún destello, algunas temáticas que empiezan a apuntar a un cierto gusto por algo más contracultural y algo más rompedor. Eso hace pensar que aún está en el proceso de interiorizar más el rumbo poético propio que desea expresar. Proceso que probablemente, con su actual cambio de ciclo vital puede que vuelva a virar en su propia búsqueda, acorde a sus experiencias vitales y como se vayan desarrollando y acumulando. En todo caso, esos destellos que asoman en algunos poemas de este poemario casi nos guiñan el ojo para hablarnos del caos personal interno que, al chocar con uno mismo, nos llevan a los excesos en una lucha personal y secreta dentro de nosotros en los momentos de zozobra, de encontrarse perdido en el laberinto interior, o como diría Góngora o Machado, en nuestras galerías del alma.
Pero también, como hemos visto en estas notas en obras de otros autores cuya vida está prácticamente entera en el siglo XXI, o sea acorde con su generación, crea poesía social y con cierta actividad reivindicando justicia o señalando algo al lector.
Alicia en el país de las injusticias
se ha precipitado,
o eso dicen las noticias,
desde la terraza de la que ya
no iba a ser su casa.
(...)
Tabachkova tardó cinco años en publicar su segundo poemario, aunque, como ella dice, no dejó de componer. Como auténtica poeta que es, lo hizo para sí misma, como necesidad de expresión y conversación de ella con ella. Ese ejercicio primordial que hace que el poeta sea poeta, que la poeta sea poeta, esa observación de los múltiples valores emocionales en un lenguaje que nos ha de ser más que un lenguaje. De ahí a la decisión de compartir los escritos depende mucho de cada poeta, pero suele darse también esa necesidad de expresar a los demás lo que te expresaste a ti. Tiene un efecto entre terapéutico y artístico. Y en esos periodos en los que una persona va componiendo, pero no mostrando, pueden surgir buenos o malos poemas, unos más fuertes, otros más flojos, pero todos necesarios para quien es poeta en su impulso a hablar consigo mismo, a soltar... o a amarrar, según sea. A conversar silenciosamente con la palabra que a uno mismo nos damos. He ahí el laberinto. Un laberinto emocional y sensitivo, que puede caer en lo estético o huir de ello, en lo constructivo y en lo autodestructivo, en lo racional y en lo irracional.
Evidentemente, ese laberinto interior se suele dar especialmente en los momentos más claves de nuestras vidas, donde nuestra mente está en plena actividad y en plena indecisión y decisión, en pleno combate contra los gigantes invisibles, los enanos inasibles, las cuestiones que de primordiales que son, nos hacen de nosotros un ser y un no ser y un luchar por ser.
Concretando, tal como Tabachkova nos indica en sus poemas y en su epílogo, la temática del poemario en general aborda la adversidad y las contrariedades de la vida que nos ponen al borde y al límite, perjudicando la salud mental. Hay que cuidar más la salud mental, nos recuerda ella. Y en cierto modo, con una lectura completa del libro, aunque nos habla de una lucha interna, íntima y solitaria, nos grita a voces la necesidad de escuchar al otro y de ser escuchado, no somos terapeutas, pero hablar y ser oídos, simplemente oídos, ayuda a entendernos y sanarnos. Las crisis emocionales diversas, la depresión severa, la lucha por su superación y, en este caso, pasados traumáticos que en este poemario se intuyen porque se citan pero no se explicitan, son lo que mueven estos versos.
La inmensidad del truenoHay referencias a pasados familiares y también algún poema donde ajusta cuentas con alguien que la dañó en lo que se podría entender un engaño amoroso, o un desengaño. Pero va más allá, como la búsqueda de la identidad personal, donde llega incluso a decir que adora un idioma, el ruso, que no ha terminado de conocer y que se encuentra lejos (recordemos que es rusa de origen). En ese sentido existe el desarraigo, aún a pesar de que si uno se fija en su biografía antes escrita se la ve muy arraigada. He ahí la contradicción interna muy propia de quienes escribimos poesía.
No obstante, encontramos en las páginas ocres numerosas referencias al amor y a la vivencia del sexo, quizá de recuerdos de primeras experiencias o de grandes vivencias, que, para quien esto escribe, suponen estos poemas junto a los más desarrapados del alma, uno de los puntos fuertes de la lectura del libro. Incluso en esos poemas de amor sobresale un poco el dolor, la falta de algo. Mantiene la coherencia
Quepa terminar estas notas con que acorde también a lo ya visto en su inicio de 2017 tiende a la cita y referencias cultas e intelectuales, dejándose llevar por ellas y dotando a sus poemas de un componente más allá de lo pasional y lo emocional, más allá de lo estético, un componente de raciocinio, de reflexión, de meditación. En este sentido, uno de los poemas principales que nos guía en lo que vamos a leer es el primer poema y los que le siguen de manera inmediata. En ellos se leerá una búsqueda estando perdidos en nosotros mismos, una dejadez en la embriaguez (especialmente de whisky), y una respuesta que nunca es respuesta ("es el pájaro de Schrödinger", llega a escribir en referencia metafórica a la paradoja del gato propuesta por Schrödinger, el cual puede o no estar metido en una caja).
En esa alta intelectualidad de Tabachkova, ella inicia el poemario citando a Patrick Rothfuss, dándonos la clave: "Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades."
Como un viaje psicológico dentro de nosotros mismos en nuestros peores momentos el poemario explora esas cuatro puertas de nuestra mente. En el epílogo Tabachakova nos dirá que son más de cuatro puertas. Y en los preciosos y perfectos tres poemas finales nos recomendará no apresurar el camino.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Título: El alcalaíno que quería ser poeta, Cervantes vivo.
Autor: José César Álvarez.
Editorial: Mascarón de Proa.
Año de publicación: 2025 (1ª edición).
Género: Ensayo; Biografía; Cervantismo.
ISBN: 979-13-87814-97-7
Ya conocemos a José César Álvarez, veterano articulista de la prensa alcalaína. El pasado año 2025 publicó un ensayo de temática cervantista, la cual es una temática a la que ha recurrido diversas veces. Se trataba de otra biografía sobre Miguel de Cervantes, El alcalaíno que quería ser poeta, Cervantes vivo. Publicó con la editorial Adarve en un formato de libro de bolsillo de fácil lectura. En este caso, el autor ha querido destacar las diversas cuestiones de la vida de Cervantes, más allá de sus cualidades como autor de libros o del análisis de los mismos. Desde la infancia hasta su muerte repasa tanto su ambiente familiar, mayoritariamente de mujeres, su paso como estudiante en Alcalá de Henares, su etapa de soldado y la de criado del rey, su actividad de dramaturgo, sus diversos viajes y sus momentos más heroicos. Hace así de su vida una vida propia de novela por sí misma. Estos aspectos comienzan a ser más tratados en los últimos años, al despertar un interés social por las biografías de las personas conocidas.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Título: 1972.
Autor: Antonio Manuel Moreno (Antonio eMe).
Editorial: Domiduca Libreros.
Año de publicación:
2025 (1ª edición).
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-127073-7-3
El propio autor quiso explicar su obra en redes sociales y dice de ella que la ha dividido en cinco partes vitales y simbólicas del cuerpo. Así es, sirven de capítulos y estructuran el libro. La primera parte es "La piel", y estaría dedicada a la memoria y el tiempo. Repasa su propia biografía, especialmente de niñez y juventud, y expresa rabia en algún momento. La segunda parte es "El corazón", dedicada al amor imperfecto. Gira en torno a la aceptación de los defectos propios y al amor en su rutina como resignación. La tercera parte es "La cabeza", dedicada a la razón y la crítica. Trata de hacer algo de crítica social, un feminismo traducido en admiración a la madre y diversas preocupaciones existencialistas. La cuarta parte son "Las alas", que deberíamos entender en sentido metafísico, se dedica a la libertad y la huida, como deseo personal e íntimo de escapar, incluso de enfrentarse a la muerte. Y la quinta parte es "Los pulmones", dedicada a la poesía y el aliento. Expresa su necesidad de escribir como algo que le ayuda, aunque, aparece, como en otras partes del libro, una especie de resignación o queja ante una sensación de falta de reconocimiento.
Por todo esto que dice Antonio Moreno, y porque el poemario cuando uno lo lee sabe que es así, sobre todo si has seguido al autor, tiene algo de metaliteratura. Se transforma en una confesión. Una confesión de sus emociones y sentimientos a lo largo de su vida. A veces se cuelan otras historias, pero hay mucho de él en su mundo más íntimo en los versos. y nos confiesa no sólo su amor, si no también su mundo más oscuro, sus miedos y sus cansancios.
De poeta maldito a poeta malvadoEl poemario, efectivamente, tiene ese carácter biográfico emocional y tiene mucho de lo que han sido sus otros poemarios: el amor como algo fundamental y planteado desde lo amable, pero a la vez con un punto transgresor que trata de aproximarse a lo contracultural. Pero este poemario se diferencia de los anteriores porque tiene pequeños cambios de planteamiento. Ahora Antonio Moreno ahonda en su aspecto más contracultural y expresa, como él mismo explica, tanto cuestiones existencialistas, como cuestiones de queja o al menos un sentimiento de no haber sido reconocido y de que, además, la vida avanza y nos va degradando camino al final ("no sirvo nada más que para nada", llegará a escribir). Sin embargo, siempre encuentra su isla de descanso en el amor, el amor sincero a su pareja, y también en un acto de coherencia consigo mismo, busca ser sincero consigo aunque vaya contra lo convencional en la sociedad. Ahí está lo nuevo en este poema, le ha dejado entrar a lo transgresor dentro de su habitual estilo más amable. Pero, muy de su estilo también, deja patente su sentido del humor en diversos giros de los poemas. Un humor con un cierto punto de lo irónico o de lo sarcástico de las circunstancias de la vida.
Algunos poemas pasan a tener un ritmo narrativo, como los dedicados al cinismo de la realidad chocando con lo pretencioso en un poema dedicado a los momentos de beber con los amigos en la juventud, o el dedicado a una persona que, arrasado por la guerra y otras calamidades, casi nos cuenta el relato de esa vida a través de los versos.
Es el acercamiento a la contracultura como contrapunto a otros poemarios más románticos lo que más me atrae de este nuevo poemario, que parece indicarnos una nueva fase del poeta, una más en contacto con otro plano más de la realidad. A veces parece desprenderse cierto sentimiento de desilusión ante cómo ha ido la vida, colándose entre ese amor que le salva.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".
Título: Vinagre.
Autor: Jorge Matías.
Editorial: Next Door Publishers.
Año de publicación: 2023 (1ª edición).
Género: Ensayo.
ISBN: 978-84-126300-8-4
Jorge Matías es un alcalaíno afincado en el norte de España, donde tiene su espacio de opiniones en La Voz de Asturias, a la vez que ha escrito en Jotdown, La Marea y El Diario. Él pertenece al barrio llamado Puerta de Madrid, popularmente conocido como "el Lianchi". En 2023 publicó un ensayo llamado Vinagre. Subtitulaba: "El alcohol vació mi vida y dejarlo llenó mi cuenta bancaria". En la presentación que él mismo hace de su obra explica que en su juventud era popular decir que alguien era "vinagre" cuando tenía unas borracheras muy grandes, cosa que, dice él, vivió. Es por ello que en este ensayo aborda el alcoholismo. Se trata de un ensayo donde desde vivencias trata de ayudar a comprender que la vida mejora sin las grandes borracheras. El autor sabe que viene de un barrio humilde y se siente parte de persona que partiendo de esa humildad ahora escribe y puede dedicarse a ello.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".