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sábado, 24 de agosto de 2024

El Ejército en Alcalá

Título: El Ejército en Alcalá.
Autores: José Luis Valle Martín (coordinador); varios autores: Luis Miguel de Diego Pareja; Agustín Quesada Gómez; Francisco Javier García Gutiérrez; Arsenio Lope Huerta; Vicente Sánchez Moltó; Javier Rivera Blanco; Pedro Ballesteros Torres; Rafael Fernández López; José Félix Huerta Velayos; Juan J. Rodrigo Tobajas; Luis Cortés Delgado.
Editor: Secretaría General Técnica del Ministerio de Defensa.
Año de publicación: 2014 (1ª edición; Introducciones de Irene Domínguez Alcahud, Subsecreataria de Defensa; José Luis Valle Martín, Presidente de la Institución de Estudios Complutenses).
Género: Historia.
ISBN: 978-84-9781-977-0


La Institución de Estudios Complutenses intervino en la investigación y publicación de un libro de Historia relacionado con Alcalá de Henares, pero no fueron ellos los que lo publicaron esta vez, tampoco lo hizo el ayuntamiento de Alcalá, sino el Ministerio de Defensa a través de su Secretaría General Técnica. Fue en 2014, y el libro era El Ejército en Alcalá. Se trataba de un libro de gran tamaño, ligeramente apaisado, con numerosas fotografías a todo color, con cubiertas en rústica y una fotografía con brillo como portada donde se veía una parada militar en la Plaza de Cervantes de la Brigada Paracaidista (BRIPAC), por muchos años asentada en la ciudad, en una toma del siglo XXI, dado que aparece la cúpula de un edificio que fue repuesta en la década de 2000, ya que anteriormente había sido eliminada durante uno o dos siglos. El Ministerio de Defensa quiso así rellenar un poco más la Historia de Alcalá de Henares documentando la importante relación de la ciudad con el Ejército y los militares españoles en el pasado y en el presente. A la vez servía de homenaje y reconocimiento a las propias tropas asentadas en la ciudad, las cuales durante siglos han tenido una amplia interacción social y como institución con los alcalaínos, ahora bien, el libro sirve a este fin de reconocimiento y lo pagó el Ministerio de Defensa, por lo que no toca otro aspecto social que también afecta a la Historia: las relaciones negativas o conflictivas a lo largo del tiempo entre militares y alcalaínos, que también han existido. En este caso se trataba de realizar un trabajo profesional de Historia muy bien documentado e investigado, pero sólo desde la perspectiva positiva y sin conflicto, incluso de colaboración y de motor social, que es verdad que es algo que también existe.

El libro fue coordinado por José Luis Valle Martín, un médico ginecólogo de Alcalá de Henares que pertenece a la Institución de Estudios Complutenses, desde la que ha aportado investigaciones históricas como la sanidad en Alcalá en los siglos XVIII y XIX. Las personas que escribieron fueron tanto historiadores sin formación universitaria de historiador, como historiadores de carrera y un militar. Fueron Luis Miguel de Diego Pareja (especializado en Historia militar) en Alcalá, Agustín Quesada Gómez, Francisco Javier García Gutiérrez (cronista oficial de Alcalá en esa fecha), Arsenio Lope Huerta (que había sido alcalde por el Partido Socialista Obrero Español -PSOE- en la década de 1980), Vicente Sánchez Moltó (actual cronista oficial de la ciudad), Javier Rivera Blanco, Pedro Ballesteros Torres (impresor en la ciudad), Rafael Fernández López, José Félix Huerta Velayos (especializado en deportes en Alcalá), Juan J. Rodrigo Tobajas y Luis Cortés Delgado. Como se hace evidente el libro no contó con una perspectiva femenina en el enfoque investigador, a pesar de que una de las introducciones la hizo Irene Domínguez Alcahud, Subsecretaria de Defensa. La otra introducción fue de José Luis Valle Martín, en ese año presidente de la Institución de Estudios Complutenses. 

La ubicación geográfica de Alcalá va unida a un pasado de guerreros y militares desde el inicio de su existencia, incluso cuando aún era Iplacea y Complutum. Sin embargo, el capítulo introductorio sólo se remonta a la relación alcalaína con las tropas desde la Edad Media, pero no en su etapa musulmana, quienes levantaron una serie de construcciones de defensa, como un castillo, sino desde la reconquista cristiana entre finales del siglo XI y comienzos de XII. Así pues, aunque durante esa etapa musulmana se hace evidente que los musulmanes dotaron a la ciudad de una importancia relevante desde lo militar, esto desaparece en las explicaciones previas para asumir un punto de vista muy determinado de una idea de España como evolución hasta nuestros días. La formación de tropas al cargo de los arzobispos de Toledo y la evolución militar a lo largo de los siglos hasta formarse partidas de bandera y posteriormente un ejército asentado en la ciudad en el siglo XVIII son tocados en ese mismo capítulo como situación previa hasta lo que sería el ejército moderno del cual evoluciona el actual.

En los capítulos siguientes se abordan diversos aspectos de esa transformación del Ejército y su relación con Alcalá a lo largo del siglo XIX, comenzando por la Guerra de Independencia (1808-1814), donde tuvieron especial relevancia los guerrilleros de Juan Martín "el Empecinado", pero estos eran una tropa de milicianos. El Ejército regular en Alcalá tuvo relevancia en sus movimientos en esa guerra, y este era el del Cuerpo de Zapadores. Posteriormente se asienta en Alcalá la caballería, que tendrá un paso con gran peso en la Historia de la ciudad, no obstante el actual Parque de Sementales hace referencia a esa caballería militar. Esta caballería evolucionará en el siglo XX a batallones ciclistas y motorizados. Se repasa la sanidad castrense, la llegada de la guardia civil cuando se crea y la conservación y transformación de algunos edificios de la antigua Universidad de Alcalá cuando esta es desamortizada y comprados esos edificios por la Sociedad de Condueños, que para conservarlos los alquiló al Ejército, a través de los Ministerios de los que deriva el actual de Defensa, y a la Iglesia. Esto evidentemente tendrá una capacidad transformadora y revitalizadora de la ciudad. 

Con el siglo XX la importancia vendrá con la creación del aeródromo militar más moderno de Europa en esos momentos, el cual tendrá relevancia en la guerra civil de 1936-1939, y el cual ha ocupado varios libros de Historia ya. Hoy día no existe, su espacio lo ocupa la Universidad de Alcalá y el Hospital Príncipe de Asturias. La construcción fallida de un manicomio en la ciudad, el cual también provocará un gran movimiento de ideas obreras, se creará el acuartelamiento Primo de Rivera, que llegó hasta nuestros días, aunque ya sólo tiene una zona residencial de familias de militares y poco más. Fue y es en sí mismo todo un barrio con todo lo que eso implica como cambio en parte de la sociedad. Precisamente la vida social de los militares y su familia ocupan otro capítulo. Desde competiciones deportivas, como la hípica o el fútbol entre otros, a actos solemnes en fiestas, festividades religiosas y otros eventos civiles, pero también apareciendo lugares como la farmacia militar o la sastrería militar. La Segunda República y la guerra civil tienen un peso importante en la Historia de la ciudad y de lo que esta afectó a la de España. Aunque hay que decir que en la ciudad los milicianos tuvieron una importancia vital para el fracaso del golpe de Estado de los alzados, en este libro se destaca sólo la importancia de los acontecimientos dentro de los cuarteles y la intervención del Ejército regular, dejando en la parte miliciana madrileña la culpa de todo lo que no sería tan meritorio, e ignorando a la vez que hubo gente de Alcalá que salió a la calle a defender la República antes de que llegaran los de Madrid. Ignora igualmente que quien dirigió las milicias, el anarquista Cipriano Mera, fue nombrado comandante y ascendió hasta general de manera oficial. Sea como sea, el Ejército aumenta su presencia y actos en la ciudad, especialmente ligados a la vida cultural y religiosa, durante la dictadura de Franco. Con la Transición y la restitución de la Universidad el Ministerio de Defensa cede los edificios históricos de esta al Ministerio de Cultura, por lo que en el Cuartel de Primo de Rivera se instala la BRIPAC, creada en estas épocas, por lo que se puede considerar un cuerpo militar nacido en Alcalá. A la vez, el Ejército participa de exhibiciones paracaidistas en las fiestas locales, desfiles, celebra concursos para jóvenes (al menos mientras la comandancia estuvo en el Colegio de Trinitarios) y va desarrollando una imagen democrática de sí. 

En el actual siglo XXI la presencia militar en la ciudad es menor, pero no inexistente. Por ello se ha creado también una sala de exposición museística, quedando pendiente otras futuras cuestiones culturales que aborden este asunto.

El libro es un libro muy profesional, a pesar del "pero" ya apuntado más arriba, ampliamente documentado y necesario.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 27 de julio de 2024

José Demetrio Calleja Carrasco. Obras completas

Título: José Demetrio Calleja Carrasco. Obras completas.
Autor/es: José Demetrio Calleja Carrasco. / La edición es coordinada por García Gutiérrez e intervienen comentarios de Margarita Vallejo; Luis Miguel de Diego Pareja; Carmen Román Pastor; José Luis Barrio Moya; Antonio Marchamalo Sánchez; y Vicente Sánchez Moltó.
Editor: Institución de Estudios Complutenses.
Impresor: Manuel Ballesteros
Año de publicación: 2000 (1ª ediciones; introducción de Francisco Javier García Gutiérrez).
Género: Historia; Crónica.
ISSN: 978-84-88293-19-4


La Institución de Estudios Complutenses recuperó en el año 2000 al historiador alcalaíno José Demetrio Calleja Carrasco, que sentó cierta cátedra en sus escritos de Historia, que se aproximaban a la crónica local, a finales del siglo XIX, al escribir un librito y varios textos largos sobre la Historia de Alcalá de Henares para contestar a Esteban Azaña, quien había escrito una importante obra en dos volúmenes de la Historia de Alcalá de Henares. La cuestión es que Esteban Azaña, también historiador tipo cronista y a a la vez político local, era de ideario progresista, llegando a ser alcalde y concejal. Sin embargo, José Demetrio Calleja, que aparte de historiador tipo cronista era procurador de Justicia en los juzgados de primera instancia de la cabeza de partido de Alcalá de Henares, era conservador, más aún, excedía la postura conservadora monárquica, era absolutista y por ello era contrario a la Constitución de 1876 que restauró a los Borbones en el trono en la figura de Alfonso XII, siendo que previamente era contrario también no sólo a la etapa del Sexenio Revolucionario, sino a la propia Isabel II. Por contra, Esteban Azaña sí era favorable a la Constitución de 1876 y al orden democrático que esta introdujo en el país, por ello desde 1875 ejerció de alcalde y participó de las elecciones posteriores siendo concejal varias veces. Como sea, Calleja quiso contestar a Azaña y elaboró una obra de Historia a modo de crónica que estaba excesiva y claramente escorada en la derecha política, en concreto a un sentimiento ultracatólico que medía todos los acontecimiento y la sociedad desde la perspectiva de la Iglesia. Sea como sea, Calleja es una referencia necesaria, aunque como todo cronista, ha de ser leído con cuidado y contrastando lo que dice, así como reflexionando y entendiendo su punto de vista, más aún cuando hablamos de un autor del siglo XIX y sus posibilidades de conocimiento, en pleno siglo XXI han habido muchos avances en el conocimiento de la Historia y nuevos datos que han cambiado cómo conocemos y entendemos el pasado. No obstante, es cierto que el sector más conservador o más católico de la ciudad, incluso en el siglo XXI, sigue dando preferencia a Calleja, tal vez como opción personal, pues la Historia, como ciencia humanística, necesita de contraste y de tesis, antítesis y síntesis.
 
El libro se llamó José Demetrio Calleja Carrasco. Obras completas, y aunque el formato es de libro y el tratamiento es de libro, técnicamente se publicó como revista (por eso se registró con ISSN y no con ISBN). Se anunció que se editaba como fac-símil, pero en realidad se trata de un sólo volumen reuniendo todos los escritos de Calleja bajo una edición en rústica y cubiertas de brillo, con una fotografía del siglo XIX de los restos del antiguo castillo musulmán que se llamó Alcalá la Vieja. Las páginas estaban maquetadas al modo actual, aunque es cierto que a la vez aparecían los textos de Calleja antiguos (con sus paginaciones de época incluidas, aunque hay otra paginación actual a la vez); era como si hubieran sido escaneados y puestos ahí. Entre medias, entre obra y obra, aparecen análisis y aportaciones de miembros de la Institución de Estudios Complutenses, guiados por el cronista oficial en el 2000, García Gutiérrez, por lo que en realidad no se trata de una edición fac-símil, aún cuando aparezcan los textos al modo como aparecieron en el siglo XIX. Participaron de los análisis de Historia Margarita Vallejo, Luis Miguel de Diego Pareja, Carmen Román, José Luis Barrio Moya, Antonio Marchamalo y Vicente Sánchez Moltó, actual cronista oficial de Alcalá, sucesor de García Gutiérrez, que también escribió. El libro fue impreso por otro alcalaíno destacado en el mundo de los libros de Alcalá, Ballesteros.

Calleja había nacido en Alcalá de Henares en 1822, hijo de Nicolasa Carrasco, alcalaína, y de José Vicente Calleja, de Caporredondo, el cual había sido sastre del guerrillero Juan Martín "el Empecinado", que actuó por Alcalá y la zona de la Alcarria. Sin embargo, si "el Empecinado" fue liberal, no era el caso de que esto se hiciera extensible a esta familia, como ya se ha comentado. En 1823, uno año después de nacer, el padre de Calleja pasó a ser maestro de ceremonias de la Universidad Complutense (la de Alcalá de Henares, aún en la ciudad). No nos olvidemos que con la caída de los liberales ese año, Fernando VII reanudó una represión muy virulenta contra estos que afectó a la propia Universidad. En Alcalá incluso se quemaron casas de catedráticos que participaron del Trienio Liberal. Como sea, la posición del padre le permitió en 1830 que estudiara Gramática Latina, Retórica y Poética, y desde 1833 que hiciera el Bachillerato en 1833 en Toledo estudiando Teología, Cánones, Derecho y Medicina. Como se puede ver, por niño y juventud, no participó de la Primera Guerra Carlista. En 1840 se casó en Guadalajara, vivieron en Alcalá de Henares. Se hizo procurador en leyes en los tribunales de primera instancia de la partida judicial de Alcalá de Henares. Desde la Restauración de 1874 se manifestó muy contrario a la Constitución de 1876 y entró en rivalidad política con Esteban Azaña. Esto le lleva a replicar a su libro de Historia con otros escritos de él, ya citados, que hablaban de la Historia de Alcalá desde un punto de vista profúndamente católico. En 1882 le hicieron notario público eclesiástico del Arzobispado de Toledo, y ese mismo año es hecho secretario de las cofradías complutenses de Nuestra Señora de las Angustias. Desde 1892 también lo será de la cofradía del Santísimo Cristo de los Doctrinos. En 1897 compró una casa en la calle Escritorios, donde residió con su familia. Murió en 1902, con 80 años de edad.

Aportó hasta cinco grandes obras de Historia muy profundamente investigadas y estudiadas, con gran cantidad de datos para su época, pero especialmente centrada en edificios religiosos universitarios y las instituciones de la Iglesia que acogieron en Alcalá de Henares. También abordó las investigaciones sobre Alcalá la Vieja, cuando el castillo musulmán ya estaba prácticamente en ruinas, aunque quedaba más que lo que queda hoy día. Aporta noticias de la voladura o caída de algunas torres, pero también aporta noticias sobre el estado de Complutum y su conocimiento en su época de finales del siglo XIX.

No deja de ser un testimonio de época que nos da aportaciones útiles en buena parte y también datos de cómo estaban algunas edificaciones histórica a finales del siglo XIX. No hay que negarle un trabajo de archivo y biblioteca en su tiempo del que han derivado el soporte de numerosas obras y artículos de Historia de Alcalá posteriores. Es un referente. 

Los libros de Demetrio Calleja fueron: Ordenanzas para el régimen y gobierno del cabildo de la Santísima Trinidad, sangre de Cristo y Nuestra Señora de las Angustias establecida en la Santa Iglesia Magistral de esta ciudad de Alcalá de Henares, en la capilla titulada de Santa María la Rica (1882), Noticia histórica de la efigie, santuario y cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia (Vulgo de los Doctrinos) que se venera en la ermita de la calle de Roma (1892), Alcalá la Vieja. Ensayo histórico o apuntes para una monografía de aquel castillo (1897), Compluto romana: estudio acerca de su importancia y de los notables objetos de arte hallados en sus ruinas (1899), Bosquejo histórico de los colegios seculares de la Universidad de Alcalá de Henares (1900) y Breves noticias históricas de los colegios y conventos de religiosos incorporados a la Universidad de Alcalá de Henares (1901).
 
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 22 de noviembre de 2020

La Sociedad de Condueños. Historia de la defensa de los edificios que fueron Universidad

Título: La Sociedad de Condueños. Historia de la defensa de los edificios que fueron Universidad.
Autor: Francisco Javier García Gutiérrez.
Editor: Ayuntamiento de Alcalá de Henares; Coordina: Institución de Estudios Complutenses (IEECC).
Año de publicación: 1986 (1ª edición; prólogo de Ramón Gaviña; nota inicial de Félix Lope Huerta).
Colección: Biblioteca de Temas Complutenses.
Nº de volumen en la colección: 3.
Género: Historia; Arte.
ISBN: 978-84-505451-1-0

Ya habíamos hablado varias veces de la figura de Francisco Javier García Gutiérrez en Alcalá de Henares en varias notas anteriores muy variadas, especialmente cuando hemos tratado al cronista local Vicente Sánchez Moltó, al político e historiador Arsenio Lope Huerta, a la historiadora y familiar suya Pilar Lledó, o a la Institución de Estudios Complutenses, más específicamente hablamos muy de él en concreto por su libro de 2000 llamado La Sociedad de Condueños. Historia de los complutenses que salvaron una Universidad. Hoy vamos a volver sobre su figura en torno a otro libro que está relacionado con aquel de 2000, pero que es muy anterior. Se trataría de La Sociedad de Condueños. Historia de la defensa de los edificios que fueron Universidad, publicado en 1986 por el ayuntamiento de Alcalá de Henares y coordinado por la Institución de Estudios Complutenses, la cual fundó iniciáticamente él y de la que es presidente vitalicio a título póstumo. Contó con un prólogo de Ramón Gaviña y una nota introductoria de Félix Lope Huerta, familiar del que era alcalde del momento por el PSOE, Arsenio Lope Huerta, historiador y otro de los impulsores de la institución antes mencionada. Era el número 3 de la colección Biblioteca de Temas Complutenses. Contaba con una cubierta en un color marrón acartonado con una reproducción de un grabado antiguo con la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso, más conocido como Universidad Cisneriana o como rectorado de la Universidad de Alcalá de Henares.

García Gutiérrez nació en Beratón (Soria) en abril de 1928. Siendo niño se trasladó a Samboal (Segovia) y realizó sus estudios de secundaria y bachillerato en Guadalajara, instalándose definitivamente en Alcalá de Henares. Comenzó a ejercer de profesor de Historia en esta ciudad, donde comenzó fundando el Colegio San Ignacio de Loyola, actual Seminario Diocesano. Se licenció en Historia en la Universidad Central de Madrid (actual Universidad Complutense) y se casó en 1957. Tras esto refundó el colegio San Ignacio de Loyola transformándolo en el Santo Tomás de Aquino, y en el cual terminó toda su vida laboral, de aquí en adelante siempre será profesor de ese colegio alcalaíno hasta su jubilación, pero al conseguir las oposiciones de profesor también ejerció en la Escuela de Maestría Industrial de Alcalá de Henares, que hoy día es el instituto de educación secundaria Alonso de Avellaneda. Fue su director entre 1976 y 1983. Desde 1973 también participó de la fundación de la Escuela de Magisterio Cardenal Cisneros de los Hermanos Maristas, hoy Centro Universitario Cardenal Cisneros, de la cual fue profesor emérito hasta el año 2001.
 
Pero más allá de todo ello, en 1960 comenzó a ocupar cargos políticos en el ayuntamiento de Alcalá de Henares. Hasta 1973 pasó a ser concejal de cultura, deportes y de turismo, incluyendo la posesión del cargo de teniente alcalde. Durante sus años políticos se fundaron los colegios Historiador Portilla, Antonio de Nebrija, Reyes Católicos, Doctora de Alcalá y Dulcinea, se creó la Ciudad Deportiva el Val, o polideportivo el Val, que fue la primera infraestructura alcalaína de este tipo, también comenzó a andar el Festival de Cine de Alcalá de Henares (Alcine) desde 1970 y se empezaron a dar los Premios Ciudad de Alcalá. Así mismo, desde julio de 1965 fue él quien comenzó toda la actividad y políticas de reclamación de regreso de la Universidad de Alcalá a la ciudad, cosa que se logró en 1976-1977, para lo cual fue también él quien consiguió que en 1968 se cediera los terrenos del antiguo aeródromo militar para la construcción de una nueva Universidad.
 
Fue jefe de redacción del periódico Nueva Alcalá que se editó entre 1958 y 1967. Después colaboró con artículos con el semanario Puerta de Madrid. En 1982 fundó la Institución de Estudios Complutenses con la idea de revitalizar e impulsar las investigaciones y conocimientos históricos de Alcalá de Henares y de su entorno, así como ayudar a los nuevos historiadores, independientemente de sus ideas políticas y sociales, y dentro de un total espíritu de la Transición y la tolerancia democrática. Fue su presidente entre 1994 y 2009. Fue el cronista oficial de la ciudad desde 1998 y mantuvo el cargo hasta su muerte en 2014, si bien en los últimos años compartió el cargo con Sánchez Moltó, al que él mismo patrocinó. Vivía en la calle Postigo, cerca de la Plaza de Santa Ana, al lado del veterano bar Panacea, donde aún se le recuerda vivamente. 

Aparte de los dos libros que ya hemos mencionado, también son íntegramente suyos Historia de Meco (1989, revisado y ampliado en 2002), La mano de Goya: dos complutenses en una cúpula de El Pilar (1997) y La biblioteca de los Huerta Calopa: recuerdo y testimonio (2006), a los que hay que sumar numerosos capítulos de colaboración en obras comunes y numerosos artículos tanto en prensa diaria como en prensa especializada. 

El libro que hoy usamos para hablar de su figura repasa la Historia de la Sociedad de Condueños fundada en 1851 para comprar y salvar los edificios universitarios de Alcalá de Henares tras sufrir estos su deterioro y expolio a raíz del traslado a Madrid y la desamortización de la Universidad en 1836. En el momento en el que García Gutiérrez escribió este libro sobre la defensa de sus edificios, el ayuntamiento y la Universidad habían logrado recuperar la mayor parte de los edificios que fueron universitarios entre los siglos XVI y XVIII y que en ese momento de la década de 1980 estaban en ruinas o en manos de la Iglesia o el Ejército con serios deterioros. La nueva Universidad de Alcalá de Henares iba creciendo y tenía por seña de identidad la recuperación material de un pasado histórico que si bien sería institucionalmente de la Universidad Complutense, en la práctica material se asocia a la nueva Universidad alcalaína. El autor sentía una gran ligazón vital a este logro y para 1986 sentía cumplido y realizado todo un objetivo que se había marcado a sí mismo desde 1965 por amor a la ciudad y su Historia. Quizá por ello se vio motivado a escribir esta historia donde probablemente veía una unión total y paralela entre la defensa que hizo en el siglo XIX la Sociedad de Condueños y la que él inició en el siglo XX. El libro hoy día es un libro de referencia, si bien está sobrepasado por investigaciones más actuales. Sigue marcando el ritmo de los estudios sobre la ciudad en el siglo XIX en cuanto a lo que la movilización que hubo en torno a un sentimiento de patria chica para recuperar y mantener los edificios del pasado considerado más glorioso de la urbe hasta esa fecha.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 14 de julio de 2019

La Sociedad de Condueños. Historia de los complutenses que salvaron una Universidad

Título: La Sociedad de Condueños. Historia de los complutenses que salvaron una Universidad
Autor: Francisco Javier García Gutiérrez. 
Editorial: Asociación de Empresarios del Henares.
Año de publicación: 2000 (1ª edición).
Género: Historia, Arte, Arquitectura.
ISBN 13: 978-84-607-1328-9 
ISBN 10: 84-607-1328-8

En el año 2000 la Asociación de Empresarios del Henares se reunió para poner dinero para la elaboración de un libro en edición limitada, conmemorativo y en edición de lujo. Tan de lujo que las cubiertas estaban forradas en seda con letras, filigranas y escudo universitario en dorados. Además el autor fue el cronista oficial de Alcalá de Henares, que en aquel año aún era Francisco Javier García Gutiérrez, ya bastante anciano. El libro se llamaba La Sociedad de Condueños. Historia de los complutenses que salvaron una Universidad. Además de un erudito estudio histórico de uno de los cronistas oficiales de la ciudad que más tiempo estuvo en el cargo, tenía diversas notas introductorias de gente que contribuyó y de instituciones. Contenía además fotografías de diversas épocas, gráficos, ilustraciones y reproducciones de algunas páginas de los documentos más emblemáticos. Estaba escrito a doble columna, siendo además el libro un volumen de dimensiones amplias (32x23 centímetros). Sin duda el libro respondía a toda una ostentación y fue creado como objeto casi a adorar, o a adorar al menos a la institución que homenajeaba, a la par que demostraba el poderío económico de los empresarios del Valle del Henares y su aparente ánimo de contribuir a la cultura alcalaína filantrópicamente. Sea como sea, el libro es una rareza en sí mismo, tanto como objeto tal cual fue concebido, como por el texto y material que lo acompaña, que tiene detalles que sólo podían ser obtenidos a través de la Sociedad de Condueños y de García Gutiérrez, por lo que su valor es bastante único y muy deseable de consultar para estudiosos de la Historia de Alcalá si desean centrarse en el tema de la Universidad en el siglo XIX y el resto de su evolución.

La Universidad de Alcalá de Henares había entrado en declive según avanzó el siglo XVII, como el resto de Universidades españolas, en parte por los impedimentos educativos del Concilio de Trento y en parte por las exigencias de la limpieza de sangre (concepto antisemita y antimorisco) y el cierre que hizo sobre sí misma en torno a las clases más pudientes y principalmente nobles. En el siglo XVIII muy evidentemente la Universidad de Alcalá estaba muy mermada, pues su suerte también corría pareja con el declive del Imperio. Hacia las últimas décadas del siglo XVIII Carlos IV llegó a usar del mobiliario y rentas de la Universidad para crear sus palacios. Albergó revolucionarios franceses anecdóticamente, pero gente relacionada con estos serán los primeros liberales de la ciudad y la Universidad contará con un rector que participó de la Carta Otorgada de José I en Bayona. Entre el siglo XVIII y las primeras décadas del XIX tendrá diversas desamortizaciones, pero también una merma de estudiantes, represión violenta contra sus liberales en 1813-1814, pero también tras 1823, y diversos cierres de cursos por motivos políticos de parte de Fernando VII. Sin embargo, eran los propios liberales los que se la querían llevar a Madrid, alegando que una capital debía tener una Universidad propia, aunque esto en realidad no ocurría ni en Londres, ni en París, ni en otros lugares. Eso hizo que muchos alcalaínos cuyas vidas dependían económicamente de la Universidad se volvieran reaccionariamente contrarios a determinados partidos políticos. Sea como sea, en 1836 la Universidad de Alcalá (en realidad: Complutense) fue cerrada y trasladada a Madrid. La que se abriría en 1977 estaría en los mismos edificios, pero es otra nueva, pues la Complutense sigue en Madrid. 

Tras el cierre de 1836 muchos edificios universitarios quedaron abandonados o se usaron para ganado o se malvendían a empresarios que derribaban o destruían. Por eses motivo muchos vecinos de la ciudad se asociaron y fundaron Sociedad de Condueños en 1851, con la finalidad de reunir dinero entre todos y comprar todos los edificios universitarios que pudieran, para conservarlos. Tal Sociedad sigue existiendo. Sus miembros son los herederos y sucesores de aquella gente. Tal asociación está blindada y no se puede entrar en ella. Además tienen unas normas estrictas y tradicionales en torno a la conservación de los edificios, si bien algunas instituciones pagan simbólicamente por el uso de tales lugares. 

Tras la compra los edificios habían caído en ruina por abandono, derribos por ampliaciones del municipio o por la etapa de los empresarios de 1836 a 1851, otros edificios habían sido usados para ganado y productos agrícolas, hubo una escuela de secundaria de carácter religioso en el Colegio de San Ildefonso, o bien la Sociedad de Condueños los fue alquilando al Ejército o a la Iglesia para que hicieran uso de ellos y así se conservaran mejor. 

Todo este libro trata de todo ello, especialmente de los tiempos de las primeras actuaciones de la Sociedad de Condueños.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".