sábado, 27 de junio de 2026

Metáfora del azul y una canción naranja

Título: Metáfora del azul y una canción naranja.
Autora:
Sofía Winter (textos); Zia Mei (ilustraciones).
Editorial: Sneg Ediciones.
Año de publicación: 2026 (1ª edición; palabras introductorias de Sofía Winter, César Sobrón, José Javier Martínez Palacín, Fernando Mircala, Daniel López-Serrano "Canichu").
Género: Poesía; ilustración.
ISBN: 978-84-09-81249-3

 

Es bien conocida en estas notas y en la vida cultural poética de Alcalá de Henares la poeta Sofía Winter, o como ella prefiere escribirlo, a la francesa: Sophie Winter; aunque bien pudiera ser a la española: Sofía García; o a la rusa: Sofía Taniya. La habíamos mencionado por primera vez en Las notas de los cíclopes libreros cuando participó de crear y publicar un poema suyo en la antología Veinte poemas asoman... en un invierno... (2016), antología que fue idea, creación (y también puse un poema) de quien esto escribe, Daniel López-Serrano "Canichu". Ya en aquella nota dijimos que ella tenía en su país natal, Rusia, un libro no traducido en España y que en aquel mismo año de 2016 había sido publicada en una antología cibernética que trataba de abarcar todos los poetas actuales, cuyo autor ha fallecido  más o menos cerca de aquel 2016. Ella no volvió a publicar hasta 2025, donde uno de sus relatos aparecía en la antología Llegando a puerto, maquetada por una de sus amigas y cómplice de numerosas aventuras creativas tanto de una como de otra, Zia Mei. Ahora, en 2026, saca su primer libro en solitario y lengua española, Metáfora del azul y una canción naranja. Un  título con reminiscencias evidentes al poemario Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), de Pablo Neruda. El poemario de Sofía Winter no es exactamente un poemario amoroso ni de desamor, aunque haya poemas que contengan en sí el amor. Lo que sí contiene es una búsqueda de sí misma a través de una carencia, de una ausencia, no sustanciada en alguien o algo concreto, aunque haya alguien concreto, es una carencia en el alma. Un agujero con el que ella debe ajustar una cuenta personal. ¿Una búsqueda interior? No exactamente. Si Neruda se quejaba al final con una canción desesperada, Sofía alcanza si no una paz, sí una reconciliación con aquello que ha formado su mundo, su tormenta y su crecimiento.

Hoy anotaremos que Sofía Winter es rusa. Nacida en San Petersburgo en 1980 cuando aún era Leningrado en la Unión Soviética (URSS). Dentro de aquel bloque de naciones que era la URSS como Estado, su ascendencia es rusa y georgiana. Vivió en su infancia y adolescencia el fin de la URSS y de la Guerra Fría con su respectivo paso al nuevo sistema de la Federación Rusa. Estudió filología hispánica y vivió durante esta etapa muy libremente. Llegó a tener una parte de esos estudios en Francia, donde vivió por un tiempo en París antes de regresar a Rusia para conocer allí a quien sería su esposo, un español con el que se vino a vivir a Villalbilla, en la Comunidad de Madrid, al lado de Alcalá de Henares, y con quien formó una familia con hijos. Tiene una amplia relación con Alcalá de Henares, tanto por ocio, como en ocasiones por etapas laborales, como por amistades profundas. Pero sobre todo, desde 2015, quizá desde 2014, es parte de la vida cultural de esta ciudad como una de sus poetas desde que entabló amistad con Enrique Sabaté y la citada Zia Mei. Fue a partir de la inauguración de El Laboratorio (2015-2016) por parte de Zia Mei y Julián Sedano que tomó contacto con la mayor parte de escritores de la ciudad, especialmente poetas. Fue una de las personas más activas de los recitales de aquel lugar. Participó de recitales de otros sitios, incluidos de Madrid. Su actividad no se ha interrumpido, si bien se dilatado un poco más en el tiempo.

Fue en la etapa final de El Laboratorio, pero aún en 2015, cuando ya algunos de los que por allí íbamos habíamos sacado libros, que me propuso a mí leer el borrador de un poemario llamado Azul, igual que el poemario que publicó Rubén Darío en 1888 y que dio pie al comienzo del modernismo en Literatura. Lo tendría más o menos acabado para 2016, donde me daría a leer un segundo borrador en el que se habían eliminado y cambiado poemas del primer borrador, hasta el punto de parecer otro libro, y el título variaba a algo que tenía que ver con la nieve o con la estepa. Ambos habíamos estado escribiendo a la vez numerosos poemas conjuntos que no fueron a ningún libro, aunque yo los compilé e imprimí para tenerlos para mí a modo de libro único y privado junto a poemas escritos en mismas fechas y temática de otras personas. Pero, más aún, a Sofía se le ocurrió escribir una novela conmigo, dado que yo ya había publicado libros en prosa, en concreto en ese momento tenía Relatos de la Gran Guerra (2016) y trataba de promover a un editor Balada triste de una dama (2017). La novela escrita a medias entre Sofía Winter y yo se hizo. Existe. Se registró a nombre de ambos en el registro de la propiedad intelectual, dando el mayor porcentaje de creación a ella, pues la idea central era suya. De los vericuetos de esa novela no es el momento de hablar en este momento. Aunque sí hay que anotar que está totalmente inédita, que sólo existen dos ejemplares impresos en copistería, uno mío y otro se lo di a ella, más un tercero que entregamos a un concurso literario de la ciudad y que,. al no ganar, debería estar destruido, según las bases del concurso. La novela se llama Historias insignificantes, fue acabada en 2016, aunque se escribió entre 2015-2016 con numerosos cambios por indecisiones de Sofía Winter y conversaciones eternamente imposibles entre ambos sobre el rumbo del argumento. Ahora, en su poemario Metáfora del azul y una canción naranja, ella ha decidido hacer público el conocimiento de que esa novela existe y publicar uno de los capítulos tras todos los poemas. No me consultó para ello, pero creo que está bien lo que ha hecho. 

En todo caso, respecto al poemario llegué a leer un tercer borrador donde había eliminado todos los poemas que antes me presentó y tenía otros de los que me pedía opinión. Así pasó el tiempo y parecía que este poemario, del que ella siempre hablaba, pero nunca se acababa por cambios e indecisiones, terminó siendo objeto de conversación entre Zia Mei y ella más o menos a la altura del tiempo en el que yo intentaba publicar Superman, Batman y Franco. La censura en tiempos de Franco, que debería haberse publicado en 2019 pero se prolongó hasta 2023. Su maquetadora era Zia Mei y por entonces recuerdo conversaciones con Sofía Winter y Zia sobre las posibilidades y los cómos de publicar su poemario. Poemario que había vuelto a cambiar y del que yo ya no sabía que se quedó y qué no, aunque sé que regresaron algunos poemas del primer borrador, aunque con cambios. Parecía que el libro iba a salir al fin en 2024 cuando Sofía Winter volvió a girar sobre él, siendo ahora Zia Mei quien desde entonces más conversaciones y trabajo tuvo con ella para que la obra saliera adelante, tanto por amistad, como por maquetadora e ilustradora. Como sea, Sofía Winter me pidió unas palabras que cupieran en una postal para publicarlas a modo introductorio del libro en 2024. Me dio a leer los primeros poemas en ese momento. Definitivamente Zia Mei logró, casi a modo de editora y representante, aunque no era su función oficial, que Sofía Winter diera por acabado el libro al fin este año 2026, en el que se presentó varios meses después de haber sido no sólo editado, sino incluso impreso. La presentación se hizo a finales de mayo en el Pub O'Malley's que tantas ha acogido recitales donde ella misma ha estado ya como público, ya porque ella misma recitara o incluso organizara.

Mis palabras de 2024 se publicaron también en el libro, junto con el capítulo citado de Historias insignificantes, sólo que unas abren el libro y el otro cierra casi el libro. También hay palabras introductorias de otros escritores de la ciudad como César Sobrón, José Javier Martínez Palacín y Fernando Mircala, aparte de unas de ella misma. Todas son de 2024, aunque Palacín pudo acompañarlas de unas segundas palabras en 2026. Zia Mei maquetó la obra y le creó la cubierta y las ilustraciones interiores que acompañan a cada poema. se trata de una especie de ramitas otoñales en azul, con fondo blanco y una gota anaranjada en la portada, que ella llama dragones. Cada ilustración interior, en blanco y negro, está numerada. Aunque aparece  un dragón azul tal cual es al final de los poemas que serían la metáfora del azul, justo para dar pie a la canción naranja, aunque acompaña un poema llamado "Dragón azul" que viene a ser un reconocimiento íntimo y personal de Sofía Winter Consigo misma reconciliada con todo aquello que fue su tormenta, como algo que debía vivir para poder ser quien justamente ahora es. Dicho dragón fue regalado en tarjeta especial que se imprimió para darla junto a los libros de la presentación, más otra tarjeta de recordatorio de dicho acto.

El libro fue publicado bajo el sello Sneg Ediciones, que viene a ser copo de nieve en ruso, aunque en realidad es una autoedición en tapa blanda solapada, con una fotografía de la autora realizada por Mayte Domingo y la imagen de la visión de dos copos de nieve realizados por la hija y el hijo de Sofía. Aunque se trata de un poemario, ya se ha dicho que lo completa uno de los capítulos de la novela inédita, pero también otros tres cuentos en prosa, uno de ellos leído en O'Malley's en 2025. 

El poemario comparte con el modernismo de Darío la fijación por los colores a modo de metáforas y alegorías no sólo de estados del alma, sino también del mundo y para crear una sensación emocional reinventada, pues a menudo no se atan a lo que convencionalmente se han venido atando desde que Darío comenzó este recurso literario de su corriente estilística. Aparecen el azul y el blanco como los colores más recurrentes y cargados de mensaje, pero también hay otros, como el carmesí e incluso los muy nombrados rubíes que nombraba Darío. Siguiendo un poco la estela modernista, también aparece cierto naturalismo y ese mundo natural deslizándose en los poemas. Igualmente Sofía los deslinda de las figuras que suelen representar como la vida o la muerte o el amor, y les dota de un significado nuevo acorde a su propia observación y vivencia. Así el mar, o el agua misma, la nieve y los copos de nieve, los meses del año y las estaciones y demás figuras, terminan hablando de cosas que normalmente no es el significado que se les aplica en la poesía. Sofía les cambia el rumbo acorde a su biografía y lo que estas cosas significan para ella. Así por ejemplo, lo blanco, lo azul, la nieve o el invierno pasan a veces a ser belleza, infinito, juventud, vida, pureza, o promesa.

(...)
Eres mío a través del azul
y palpitas en el iris matutino.
Fragmentos del silencio
y voz que se ahoga en sí misma.
(...) 

Pero otras veces no ignora que el frío de la nieve tiene comúnmente ese otro sentido contrario, especialmente en Europa occidental. Su propio ser ruso se intuye en numeroso poemas, del mismo modo que algunas imágenes vienen directamente de ahí, pero también aparece Francia (hay un poema incluso escrito en francés y luego traducido) y desde luego aparece su ser y sentido identificado con España. Pero uno de los rasgos más característicos del estilo propio de la autora es la eliminación de artículos, proposiciones y determinantes que sirven de nexos en la construcción de estructuras sintácticas, tal como a ella misma le ocurre a veces al hablar, aún a pesar de que tiene un español muy perfecto y muy rico. Quizá es síntoma de un deseo de un abandono total de sus raíces, y en cierto modo un anhelo del pasado, del origen puro, que en cierto modo es uno de los polos de lo que va este poemario. Como sea, leerlos así escritos nos hace leerlos también entrando en ese lenguaje de la propia autora, haciéndonos sentir parte del desarraigo o del anhelo.

Distancias agotarán nuestro llanto
y el invierno dejará las cicatrices
sobre el espejo de aquella primavera
hecha añicos en la sombra de cipreses.
(...)

Puede que en este poemario confluyan poemas de diversas etapas de su vida, ya no tanto sólo los de 2015-2016. Lo que parece claro, y el proceso de creación parece confirmarlo, es que este poemario tiene mucho de ella y de su vida, como si fuese una búsqueda, un proceso buscando la reconciliación consigo misma de aquello que en el pasado la afectó y la ha hecho ir por su vida en la búsqueda de aquello y aquel que ha sentido no estar. 

Es un poemario de ausencias, siendo también una ausencia la de uno mismo respecto a uno mismo. Existe la ausencia del padre, pero también de la madre, algunas ausencias del amado, ausencias del pasado, de la juventud, del lugar de origen cambiado por algo totalmente diferente, cambiada una vida por otra. Hay desarraigo, se intuye. Pero no alcanza el desarraigo al dolor de Blas de Otero, aunque haya dolor, pues este desarraigo es un desarraigo de búsqueda, de intento de comprender, no de reprochar, busca la reconciliación con ella misma, para lo que necesita reconciliarse con lo ausente. Darse cuenta que aquello que notamos ausente, a su manera está presente.

Hay numerosos poemas con un sentimiento de amor. De amor que se vive, que no busca conquistar o hacer sentir su ansiedad al no verse correspondido, es simplemente un sentimiento de amor que se vive y que acepta al otro tal como es, con y sin ausencias. 

Es interesante la descripción que hace de manera seriada de emociones a través igualmente de imágenes. Así por ejemplo un poemario comienza diciéndole al otro "Vendrás. Mis ojos de nácar, (...)", para seguir en otra tanda de versos diciendo "Te tomaré por esposo (...)", continuar en otra tanda "Seré tu agua dulce (...)", proseguir en otra tanda "Seré tu gemido y abrazo, (...)", y en otra "Tus hombros son mi montaña", para poder contarnos en otra tanda la realidad que comienza con "Aquí te añoro, te espero (...)". Este estilo evolutivo de los poemas aparecerá en varios de ellos. 

Gusta en este sentido los numerosos e ingeniosos giros que le da a sus poemas para narrar sentimientos de amor que más o menos todos hemos sentido, pero que nos son inconfesables, aunque no sean algo malo, sólo parte de nuestros propios temores o nuestras aceptaciones.

Del mismo modo aparece la muerte, siempre con bellas imágenes, pero sin nombrarla directamente. Aquí aparece una reconciliación con su propio pasado familiar. Aunque no la conozcas a ella en persona, al leer el poemario sabes más o menos algo de su juventud, justo lo que ella necesitaba expresar en sus poemas y que tiene la generosidad de compartir con el lector, como pueda ser una ausencia del padre y la muerte prematura del mismo. Pero incluso en estos poemas, el poemario rebosa de vida y de un optimismo poético, tal vez nostálgico, pero optimismo poético.

Lívido azul, 
todavía cabes en mí
entero,
con las vetas de sueños
hechos añicos
en el corazón desesperado.

Nada es lo que parece
y todo lo que parece ser 
está siendo la nada
sumergida en el azul,
como tus dedos de cristal
en mi vientre.
(...)

Un primer poemario muy sólido, quizá porque nace con el latido de una poeta veterana en versos y que ha pensado mucho qué quería expresar y cómo.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 20 de junio de 2026

La isla de La Palma y Francis Drake

Título: La isla de La Palma y Francis Drake.
Autores: José A. Ortigueira; Manuel Poggio; Luis Regueira; Víctor J. Hernández; Daniel Martín; Luis Agustín.
Editorial: Cartas Diferentes Ediciones.
Año de publicación:
2015 (1ª edición; prólogo de Hugo O'Donnell y Duque de Estrada -Duque de Tetuán y miembro de la Real Academia de la Historia).
Colección: Cuadernos Insulanos.
Nº de volumen en la colección: 2.
Género: Historia; Biografía; Arquitectura.
ISBN papel: 978-84-943572-3-7

 

Toca anotar uno de esos libros que tiene poco que ver con Alcalá de Henares, pero algo le llega aunque sea poco. En este caso es por la conexión con la ciudad de uno de sus autores. Se trata de La isla de La Palma y Francis Drake, publicado en 2015 por Cartas Diferentes Ediciones, dentro de una nueva colección que tenían, Cuadernos Insulanos, de la que fue su segundo volumen. Evidentemente el libro era un libro de Historia sobre la isla de Santa Cruz de La Palma, en Canarias, también llamada La Palma. No confundir con Las Palmas de Gran Canaria. Así pues, ni escenario, ni personajes tienen que ver con Alcalá de Henares, ni siquiera una parte de los sucesos que se narran, centrados en la segunda mitad del siglo XVI, en la victoria que esta isla logró en su defensa frente a la escuadra del corsario Francis Drake, considerado héroe y figura política y militar en la Historia de Inglaterra. El libro contó con seis autores: Manuel Poggio, Técnico del Archivo General de La Palma desde 2002 y académico de la Real Academia Canaria de Bellas Artes desde 2009; Luis Regueira, bibliotecario de La Palma, académico y muy activo en investigaciones sobre la isla; Víctor J. Hernández, investigador del Instituto de Estudios Canarios desde 2014; Daniel Martín, periodista e investigador de Canarias; Luis Agustín (1956-2024), paleógrafo e investigador de La Palma; y quien nos interesa, José A. Ortigueira.

José A. Ortigueira nació en 1953 en Sada, en A Coruña. Así que su origen está ligado a Galicia. Ingresó en el Ejército de Tierra en 1973 de manera profesional. Hizo el curso de Estado Mayor en 1991. Desde que ingresó en 1973 fue aumentando de rangos y recibiendo diversos destinos de misiones internacionales en las que ha participado España en misión de paz, ya sea con la ONU, la OTAN o la OSCE, estando en diversos lugares de África, Europa y América. Pero uno de sus destinos intermitentes más recurrente ha sido en La Palma. Allí ha ocupado diversos mandos de importancia. Pero allí también ha participado de investigaciones de Historia militar referente a las fortificaciones y defensas de la isla a lo largo de su Historia desde que forma parte de España a finales del siglo XV. Incluso en 2009 creó un catálogo de una de las salas expositivas de su acuartelamiento, el cual pasó a ser guía histórica en 2010. Ha escrito diversas cosas sobre la Historia de la defensa de la isla en el siglo XVI. Está condecorado en diversas ocasiones por toda su trayectoria y por méritos en sus misiones. Aunque parezca una vida alejada de Alcalá de Henares, lo cierto es que parte de su vida más privada tiene sus lazos con la ciudad entre la década de 1990 y la actualidad de la década de 2020. Una vida totalmente privada que no tiene que ver con su trayectoria descrita. En su retiro se dedica a desarrollar actualmente su pasión por la informática antigua de los años 1970 en adelante, donde trata de alcanzar una colección de aparatos, videojuegos, programas y revistas que quizá en el futuro puedan componer una exposición que pueda dar pie, a la vez, en otro futuro, a un museo. Se puede decir que esta es su segunda afición detrás de su estudio de la Historia militar.

En ese contexto de su vida colaboró en 2015 con los otros autores citados de La Palma en el libro que nos atañe para presentarle, todo lo más porque por fecha de publicación con seguridad estaba ya en Alcalá de Henares de manera más estable durante su proceso, si bien tampoco hay duda, debió tener estancias prolongadas y contacto en y con La Palma. Efectivamente todos los autores debían tener una relación entre ellos por intereses culturales e investigadores, los cuales les hicieron cruzarse dados los puestos que ocupan algunos de los autores. 

No se trata de Historiadores de carrera ni de profesión. Aunque el texto está muy depurado y tiene calidad investigadora, este hecho se nota en algunas reiteraciones y también en una labor expositiva que recuerda trabajos universitarios. Así mismo, algunas afirmaciones no las haría un historiador de carrera, aún no siendo inexactas. No las haría en los términos que se hace en ocasiones mínimas, pero llamativas.

Francis Drake inició las hostilidades de la guerra entre Inglaterra y España que comenzó en 1585 con el ataque a Galicia y más directamente a Canarias, antes de atacar el Caribe español. Una guerra que en 1588 provocaría, por ejemplo, la derrota de la Armada Invencible en el Canal de la Mancha. Sin entrar en los pormenores de esa guerra, el libro examina la biografía de Drake, disecciona la campaña militar de Drake contra el Caribe español en aquel 1585, para luego entrar al detalle de lo que fue la batalla de La Palma, y más en concreto más tarde hablar de la arquitectura defensiva de la ciudad, transformada después de un primer ataque corsario en la década de 1530 de parte del francés Lecrerc. Fuera del grueso del libro, que incluso termina con un apartado de conclusiones como si se tratara de un informe o de un trabajo de formación universitaria, se aporta un capítulo extra dedicado a la guerra entre luteranos y católicos como trasfondo del ataque y, para quien esto escribe, quizá equivocando algo el enfoque de este punto al querer trascender en más el tema propuesto, pues un estudio más amplio del tema religioso en España y en concreto en La Palma, llena de holandeses protestantes, nos daría una visión menos clásica sobre el Imperio y el catolicismo. Los documentos de los corregimientos y otros lugares nos dan muchas pistas últimamente de que esa religiosidad puede ser matizada en las clases populares, imposibilitadas de no mostrar otra forma de expresarse bajo amenaza de la Inquisición. Aparte de citarse a cronistas de la época cuyo origen es el de las órdenes religiosas, por lo que todo su punto de vista depende directamente de su sacerdocio y creencias, que no tiene que corresponderse en la totalidad con lo que el común viviera y cómo. Interesante en este punto revisar la memoria de Franciso Vázquez para narrar lo que él vivió en la Amazonia en la expedición de Orsúa, que acabó traicionando Lope de Aguirre y lo que de este y sus seguidores decía que opinaban de la religión y de la Iglesia en un lugar del mundo donde la Inquisición no les alcanzaba en plena década de 1560.

Como sea, el libro es un libro claramente de Historia militar, probablemente un libro destacable en esto y en serlo también para la Historia de Canarias. Un libro de análisis de una batalla poco conocida en la Historia de España, pero que, como bien exponen los autores, cambió la forma de atacar y de crear estrategias en Francis Drake y que alteró en mucho el resultado final de sus ataques en el Caribe, aún cuando allí resultó catastrófico para España, e incluso atacó La Florida. Sin embargo, unas enfermedades contraídas en Cabo Verde, por desembarcar para aprovisionarse al no poder saquear La Palma, les impidió culminar sus intenciones en Cartagena de Indias, Panamá y La Habana.

La batalla de La Palma, desconocida en sus detalles en la historiografía española, ha sido ninguneada en la británica, todo lo más siendo la única derrota militar clara de Drake en esta campaña. Una derrota militar a manos de una pequeña población muy inferior en número de personas y de armas.

Se produce un análisis desde lo militar marino, lo militar terrestre, la economía de la isla, el asunto religioso, la salubridad y las epidemias, la cartografía (hay ilustraciones con ella, y fotografías), y el peso de lo biográfico. Es por tanto también un ensayo multidisciplinar bien estudiado e investigado, si bien no hay historiadores de profesión. El punto de vista que aportan cada uno desde su ángulo enriquecen la visión de conjunto para la Historia y su valoración futura.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 13 de junio de 2026

Pero no islas. Poesía de un hombre corriente desilusionado

Título: Pero no islas. Poesía de un hombre corriente desilusionado.
Autor: Matías Escalera Cordero.
Editorial: Editorial Germanía.
Año de publicación:
2009 (1ª edición; presentación de Antonio Martínez i Ferrer; prólogo de Enrique
Falcón; nota del autor, Matías Escalera Cordero).
Colección: Poesía.
Nº de volumen en la colección: 1.
Género: Poesía.
ISBN papel: 978-84-92587-25-4

 

Como ya se ha comentado en estas notas, Matías Escalera Cordero comenzó a publicar en libro en 2007, a los 51 años de edad, aunque siendo profesor universitario con total seguridad tendría ya publicados artículos diversos y otro tipo de textos. En aquel año publicó La (re)conquista de la realidad, un libro de crítica y de activismo social y cultural. En 2008 saca su primer poemario, Grito y realidad, y no sería hasta 2009 que volvería a publicar en libro. Un año 2009 que le fue muy fructífero. Participó del libro colectivo La República y la Cultura. Paz, guerra y exilio, publicó una obra de teatro, El refugio, ganadora de un  premio, Premio de literatura dramática, Sala Margarita Xirgú 2009. Ganaría otro premio de teatro en 2010, el accésit de Teatro Radiofónico, convocado por Ateneo Riojano y Radio Rioja Cadena Ser.  Pero en aquel 2009 tan prolífico, también publicó su primera novela, Un mar invisible. Es como si hubiera descorchado una botella y ahora sacara a publicación textos que probablemente ya tenía redactados, acabados o casi acabados, si acaso alguno pudo ser nuevo. Pero la cosa es que ese año 2009 no fue todo lo que publicó, hacia final de año sacó su primer poemario, Pero no islas. Poesía de un hombre corriente desilusionado, más conocido y nombrado como Pero no islas. Estuvo tan cercano del final de año que en algunos lugares le identifican como un libro de enero de 2010, pero era de 2009. Y aunque era su segundo poemario publicado, no eran sus primeras poemas públicamente conocidos, como se intuye en unas palabras de presentación que le escribió Antonio Martínez i Ferrer en la solapa de la cubierta, "La poesía contenida en este libro, Pero no islas, como toda la poesía de Matías Escalera Cordero (...)". Efectivamente, Matías Escalera era ya conocido como poeta. Y no como mal poeta, sino como uno de los excelentes, el propio Martínez i Ferrer le pondrá a la altura de conocidos nombres de la poesía actual como Jorge Reichmann o Quique Falcón, entre otros. Un Enrique Falcón (Quique Falcón) que le escribe el prólogo, como se ve, Matías Escalera no sólo era ya conocido como poeta, sino que además se relacionaba personalmente con nombres de la poesía actual. Falcón dirá que el poemario es un encargo de la propia editorial Germanía para iniciar una colección de poesía, aunque el libro no indica en sí ni nombre de colección, ni número de volumen, es posible que la editorial quisiera probar suerte con este título y autor para ver si la poesía tenía salida en el negocio, al menos una salida suficiente. Pero Falcón nos da el dato de la colección, del primer volumen y de ser, lo que él llama, poesía de encargo. Los editores evidentemente conocen al escritor y le conocen como poeta, aún sin haber tenido un poemario anterior. Arriesgan con él. Lo arriesgan todo al ponerlo todo en la absoluta novedad. Le ponen una condición, o quizá es el propio autor quien se la autoimpone, que aunque sea un poemario de encargo sea también una poesía de intenciones y comprometido. O sea: que sea sincero, que no trate de hacer algo que pueda gustar al mercado, que siga su trayectoria poética, pues por eso le hacen el encargo. 

Matías Escalera cumple y crea un poemario comprometido, tal como su obra y su magisterio, su ser mismo, es. Compromiso social y compromiso con los derechos. Tiene su punto político desde un punto de vista quizá marxista, pero no al estilo de la época de la Transición, en la década de 1970, donde seguramente un joven Matías Escalera veinteañero escribiría ya algo a la vez que participaría socialmente de todos aquellos cambios de esos años. Tiene algo de aquella época, a rebufo tardío en España del Mayo Francés de 1968, pero en realidad es otra cosa, es una dialéctica de sus ideales sociales y políticos mezclados con una observación de la vida que ha hecho a través de dos senderos: su vida personal y la observación de las vidas de su alrededor, y su bagaje intelectual como profesor universitario que además sigue al día la actualidad política y económica del mundo. Tiene toda la trayectoria realizada de la veintena de años a la cincuentena. No una cincuentena cualquiera. Hemos de pensar que la publicación al final de 2009 coincide con una España metida de pleno en la Gran Recesión de finales de verano de 2008, que tuvo un amago en 2007, y que además en 2010 entró de lleno en el gran golpe que le supuso a la Unión Europa, cuyos efectos más devastadores se retrasaron hasta ese año y que se intentaron taponar con grandes recortes en derechos laborales y sociales y en servicios públicos. Es lo que llevaría a las protestas sociales de Grecia y España que arrastrarían al resto del mundo en 2011. Ese es el contexto en el que sale este poemario. Un momento donde todo lo que ocurriría en mayo de 2011 aún no se intuye, pero que en el final de 2009 ya se ve venir la voracidad del sistema capitalista que, enfermado de sí mismo, trata de curarse a costa de grandes sacrificios para los más desfavorecidos y los trabajadores. Hemos de creer que Matías Escalera, también activista social, reviviría en 2009, durante el proceso de creación del libro, parte de su indignación y deseos de denuncia social de lo injusto, con una resignación que aún no sabe la gran protesta que estaba por venir en 2011... ni todos los grandes sacrificios de 2010, que se quedaron pequeños en 2012. Es el momento previo, las puertas de 2010. Todo eso se intuye, se deja leer en algunos poemas, sobre todo hacia su segunda mitad.

Quizá en todo este panoramas, como el propio poeta recuerda con una dedicatoria en uno de los primeros poemas, se toma por referencia a la poesía comprometida y activista de Vladímir Mayakovski (1893-1930), poeta de la Revolución Rusa de comienzos del siglo XX, que a la vez denunció a su manera el autoritarismo intransigente de Stalin en los años 1920, su censura y su persecución a otros autores amigos suyos, cosa que le sirvió también estar en el punto de mira del stalinismo hasta su suicidio en parte por ello, en parte por su vida privada más personal. Mayakovski, ciertamente, fue uno de los poetas por excelencia de la revolución de 1917 y en los primeros años de la Unión Soviética escribió numerosos poemas a favor de la clase trabajadora, hasta que con el comienzo del gobierno de Stalin y tras el final de la Guerra Civil Rusa, Mayakovski intuyó que esa deriva del Estado no era exactamente la buscada, aunque lo anterior tampoco se quería. 

Matías Escalera se colocará en este libro suyo en una orientación a favor de los trabajadores y de las personas más humildes del sistema, pero también socialmente a favor de cualquier persona cuya mentalidad y posibilidades está coartada por un sistema económico devorador de humanidad... incluso la de aquellos que son los grandes empresarios, que también serían víctimas. Escalera no se queda en una poesía social propia de las décadas de 1910-1920, él viene de una juventud en los 1970 y eso tiene su peso, amante de la libertad plena (hasta el punto que en esta y en otras obras a veces se nombra el anarquismo, pero Escalera no se entrega a él), trata la ecología, habla de las alienaciones psicológicas de la vida actual, de las contradicciones de las ideas, de lo ideal y de los actos, de la cultura popular... y la contrapone a la alta cultura (a veces a través de citas, a veces a través de escribir en francés, idioma internacional que en las décadas de 1960-1970 era el que se estudiaba en la juventud europea, en lugar del inglés). El paso del tiempo y el rastro y marcas que deja su paso material sobre las ideas propias ante la observación del mundo, también está ahí.   

El libro fue publicado en tapa blanda solapada, con cubiertas verjuradas en color crema muy levemente apaisado, casi imperceptiblemente apaisado. Muy sobriamente su ilustración de portada es la esfera de un reloj de manillas, tal vez de un reloj de pulsera, tal vez de un reloj de torre, no importa, el mensaje alegórico está ahí... sobre todo si se observa la disposición de sus manecillas, justo formando una estrella de cinco puntas en esa esfera redonda. 

Se divide en un poema de apertura dedicado "a mis iguales", tres partes, un poema postrero "a los demás" y una elegía final que es todo un aviso sobre que la peor muerte de la persona no es aquella de todas las mencionadas a lo largo del libro. No es la física real, que conlleva poemas con referencias entre agnósticas y ateas, pero a veces también aparentemente creyente con dudas; no es la social mediante los problemas económicos y laborales que plantea el mundo occidental hoy día; no es la indiferencia o la toma de postura en el lado equivocado; ni el ser desplazado al no cumplir con una vida que espera la sociedad de consumo de hoy día; es, dice, el ostracismo que supone callar, aislarse, no tomar postura alguna, no hacer nada, acertado o no 

(...)
Qué más da muerte o luz entonces: sin decisión sólo nos queda
este inmenso
inconsolable cansancio.

El primer poema de la primera parte da título al libro y explica su ser, "No islas". Es un largo poema libre donde va desgranando todo lo que no somos a modo de exposición y declaración. Las personas no somos islas aisladas. Podemos ser tal o cual cosa, que va enumerando poéticamente, pero no somos islas. Quizá olas del mar que pueden ser dispersadas por los huracanes a veces, pero aún siendo olas somos parte del mar y nos necesitamos, aunque el mundo actual tiende a hacernos creer que somos islas, porque ese mundo, se deja ver en otros poemas, no es el mundo real, sino el que pretende hacernos pensar que somos islas porque le conviene a su beneficio. A través de este poema se queda la puerta abierta a un Ulises perdido en el mar, hombres de rodillas sin saberlo mientras los fines de semana se van a ver partidos de fútbol, o las fragilidades del ser humano que apenas se da cuenta de la inmensidad del tiempo y la creación del mundo para llegar hasta donde uno se encuentra, vivo y pagando facturas de la casa, una casa que en realidad ha de ser nuestro planeta, el cual contribuimos a contaminar y empeorar. Contenemos en nosotros como sociedad un problema por una loca idea de consumo disparado que, una vez más, es a beneficio de unos pocos que creen no verse afectados, pero también son afectados. Son poemas en primera persona.

Nadie vio la escalera de Jacob: y estaba allí frente a nosotros (nadie
                                                                                                /presta atención
    ya a los enigmas, tampoco a la belleza que se nos da así
    como la muerte: tan gratuita de ese modo tan inútilmente
                                                                                           /natural
    y despreocupado: casi como un despilfarro) Belleza
derramada
(...) 

La segunda parte irá a la segunda persona, y tratará de los hijos, de la vida común, de Dios, de la posible otra vida o no, pero de la innegable realidad de la existencia de esta vida. El sufrimiento a través de diferentes motivos de la vida moderna y de lo atemporal, el nacimiento, la muerte, la tecnificación del mundo que nos aparta del mundo... Así llegamos a la tercera parte, en tercera persona, compuesto por poemas que parten de las noticias y que es la parte más activista socialmente, políticamente, económicamente.

Buena parte de su poesía entabla una conversación directa con noticias reales de la época. Coge los textos de esas noticias, o explica la problemática económica social del momento, y enseguida la dispone a modo de imagen poética, o bien la confronta con respuestas poéticas de su visión del mundo. El mundo se hace poesía, incluso en su vertiente más material. Más aún, en todo el poemario se respira un aire de tesis y antítesis, de diálogo casi al estilo de Hegel, o sea también de Marx, que es una forma de escribir que acompaña a Matías Escalera a menudo como estilo propio. Como vimos en su otro poemario, Réquiem y exaltación (2025), o en su novela Un sollozo del fin del mundo (2023). En 2009 ya tiene esta forma de expresarse totalmente desarrollada y formada como su lenguaje poético propio. Más aún, este poemario, en ese sentido de tesis y antítesis que exponen un problema social y económico, pero a la vez se contesta cómo se autoalimentó de sí, como la solución propuesta puede ser el problema y al revés, está tan integrado que parece directamente relacionado con la novela distópica de 2023 mencionada, donde buena parte de la narrativa parte de ese principio y de esa estructura.

Le da un aire experimental, eso y la tendencia a un poemario a veces aparentemente entre lo narrativo y el ensayo, aunque plenamente poemario, lleno de metáforas, alegorías y transformación de las imágenes de lo que son a lo que no son. Hay, por otro lado, un alto grado de reflexión, de concepción filosófica de la vida, pero también de ansia de justicia social, sólo que desde el pequeño mundo del individuo que sabe que necesita de los otros individuos, y no todos sienten esa necesidad.

No te sofoques guardián de los talladores del rojo coral...
No deseamos tu celo. No lo hemos pedido (tampoco
        tu ira) Tememos tu ira
Y tu desprecio...
(...) 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

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sábado, 6 de junio de 2026

Hogar, dulce hogar

Título: Hogar, dulce hogar.
Autor:
Santiago Alonso Nuevo.
Editorial: Uvedebé (Éride Ediciones).
Año de publicación: 2014 (1ª edición).
Género: Teatro.
ISBN: 978-84-15510-57-4

 

Ya conocemos en estas notas a Santiago Alonso como escritor de poesía y teatro, fundamentalmente, y cuando repasamos su trayectoria ya se comentó que es el actual Concejal de Cultura y Turismo de Alcalá de Henares, por el Partido Popular (PP). Hoy anotaremos una de sus obras de teatro mucho antes de ser concejal, que comenzó a serlo desde 2023. Se trata de una obra de teatro que publicó en 2014, Hogar, dulce hogar, la cual fue escrita y puesta en escena previamente a su publicación por un interés de este tipo de obras por parte de la Dirección General de la Mujer y del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, en esos momentos con gobierno de Francisco Javier Bello, del PP. En esas épocas Santiago estaba plenamente dedicado al teatro y llevaba tanto una página personal de Internet dedicada al teatro y la poesía, como un taller de teatro en el que dirigía y actuaba, a veces obras suyas, como esta. También colaboraba semanalmente con un espacio dedicado a poesía y teatro en la cadena de radio esRadio, que pertenece al grupo informativo Libertad Digital, del periodista Jiménez Losantos. Escribió la obra de teatro, pero a la vez volvió a reescribirla para poder llevarla a los escenarios de un modo que él creyó más efectista y adaptándola al elenco de actrices con el que contaba, nada menos que treinta y dos. Uno de los principales cambios que hizo sobre la obra original fue la alteración del final, dándole un final más dramático que realmente logró ser más efectista, pues una parte de las actrices terminaron llorando. Según cuenta el propio Alonso, algunas de ellas no fueron las actrices mayores, si no las más jóvenes.

Quizá por eso, cuando se planteó publicarlo en 2014 decidió devolverle su final original, más suave, ya que no buscaba exactamente hacerlo pasar mal a las personas que se acercaran a la obra. Así que es una obra que tiene dos finales, si bien el publicado es el final original.

La publicación del libro, que fue presentado en la Feria del Libro de Madrid de 2014, fue una publicación de cubiertas sencillas con retratos de una misma mujer en diferentes fases de su vida, dibujada en trazos claros en lo que pudiera ser lapicero posteriormente entintando y sombreado. Dentro de la línea de Uvedebé, con su faja amarilla superior y el resto con fondo en blanco.

La obra tiene cuatro partes qu se ubican en las diferentes etapas de la vida de una mujer, como son juventud, matrimonio, cuidado del hogar e hijos, ancianidad con residencia de ancianos y muerte. Así que tenía un enfoque más o menos costumbrista que trataba de acercarse a una forma de vida más o menos generalizada en muchas mujeres de la edad que pudieran ser nuestras madres de aquellos que tenemos la cuarentena de años para arriba. Madres que la mayoría no conocieron otra cosa que el trabajo del hogar doméstico y el cuidado de los hijos. No se trata de una obra de teatro machista, todo lo contrario. Es un reconocimiento y un homenaje a la entrega de la vida de muchas mujeres a su familia y especialmente a sus hijos e hijas. No obstante, recordemos, estaban detrás de la obra no sólo el ayuntamiento de Alcalá de Henares a través de la Concejalía de la Mujer, sino también nada más y nada menos que una institución del gobierno central del Estado como era la Dirección General de la Mujer, en ese momento en un gobierno del PP, con Mariano Rajoy de presidente. Por lo que se trataba de poner de manifiesto y resaltar el mundo y las problemáticas de la mujer, pro también de destacar uno de sus papeles sociales dentro de la realidad de muchas familias del momento. Era una cuestión de poner en valor a la mujer en la familia en aquel 2014, pero también, dependiendo de la lectura que haga cada uno, de denunciar ese peso de responsabilidad familiar que solía caer sólo en ellas. El sacrificio, aunque con amor y entrega, pero sacrificio personal de una vida entera.

A la vez, de fondo, y quizá esto es lo que pudo hacer llorar a algunas personas en aquel segundo final, se ponía de relieve, se denunciaba socialmente, el olvido o el relativo abandono de hijos e hijas cuando la persona, la madre en este caso, tras toda una vida de entrega, es poco menos que apartada de la vida más activa de la familia y llevada a una residencia de ancianos, con todo lo que ese mundo supone (tan necesitado de cambios y mejoras), que es a menudo la etapa final, pues muchos ancianos y ancianas mueren allí al cabo de unos años, sus últimos años, por ley de vida. Así que en cierto modo es una obra de teatro no sólo costumbrista, sino hasta cierto punto es teatro social, podríamos decir que feminista, a pesar de que es posible que haya partes del feminismo que puedan ser críticos con el papel de la mujer como cuidadora exclusiva de los hijos e hijas, entregada a la familia. Pero es que esa realidad existe en muchos hogares. Así pues, como teatro social, en ese sentido de denuncia cumple su cometido, incomodar para poder motivarnos a reflexionar, a hacer algún cambio, ya mental, ya de actitud, ya de ambos.

Aún con todo, tiene algún momento de humor dentro del drama costumbrista que es.

Santiago Alonso, antes que político, estaba imbuido en ese mundo teatral donde era creador, director y actor, por lo cual hemos de considerarle también: dramaturgo.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".