sábado, 17 de septiembre de 2022

Historia natural

Título: Naturalis Historiae.
Autor: Plinio "el Viejo" (Cayo Plinio Segundo).
Editor: [Plinio "el Viejo" (Cayo Plinio Segundo)].
Año de publicación: del 77 al 79 (1ª edición).
Género: Enciclopedia.

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Título: Historia natural.
Autor: Plinio "el Viejo" (Cayo Plinio Segundo).
Editor: Antiqua Sapientia.
Año de publicación: 2022 (1ª edición).
Género: Enciclopedia.
ISBN: 978-1989586709  

 

La segunda vez que fue nombrada Alcalá de Henares en un libro fue en el siglo I después de Cristo. Escribió sobre ella como Compluto: Cayo Plinio Segundo, conocido como Plinio el Viejo, una de los intelectuales de la Edad Antigua más prestigiosos. Tan prestigioso que su obra, de carácter naturalista, fue tomada por la principal obra de referencia como fuente de conocimiento y del saber, a modo de la Enciclopedia, o en nuestros días de la Wikipedia. De hecho sus conocimiento fue toda una referencia hasta que en el siglo XVII el método científico y el racionalismo de Descartes y otros autores hicieron ver que era necesario un método que implicara la experimentación para comprobar las tesis mediante antítesis. 

Plinio el Viejo había nacido en Italia, en Comum, el año 23. Era hijo de la clase ecuestre, los que podían poseer caballos, o sea: era de la nobleza del Imperio. Se trasladó a Roma donde tuvo acceso a los documentos de los Gracos, muertos doscientos años antes, y también  a los de Craso, enemigo de César casi un siglo antes que él. En principio él se interesó por la botánica. Se encontraba estudiando los árboles cuando le mandaron a iniciar la carrera militar propia de su clase social, evidentemente con cargos de oficial militar. Hizo campaña militar durante doce años en la dureza de los combates esporádicos en las fronteras con Germania. No interrumpió sus estudios y sus inquietudes por conocer. Así continuó siendo cuando Nerón le mandó a Galia y a Hispania, donde aprendió el celta y luego le atrajo a Roma, centro del Imperio y de todo tipo de conocimientos. Al acceder al trono imperial Vespasiano, este le sacó del servicio militar para darle cargos administrativos de relevancia.  

 Para entonces ya había publicado varias obras de investigación que le habían dado un gran prestigio como sabio. Estuvo de prefecto en la Galia Narbonense, pero acabó sus días enviado a Italia. Fue en el año 79 que se encontraba en posición de mandar una flota de barcos en ayuda a las víctimas de Pompeya y Herculano por la erupción del volcán Vesubio, del cual fue testigo. Sin dudarlo, y aunque fue desaconsejado, desvió sus barcos al cargo para observar el fenómeno volcánico y a la vez rescatar a cuantos pudiera, pero murió por asfixia por efecto de los gases del volcán en aquel año 79. Su sobrino, a la vez hijo adoptivo, Plinio el Joven, fue testigo y lo dejó escrito en su propia obra, pues fue otro erudito. Plinio el Viejo murió en Estabia. 

A lo largo de la acumulación de conocimientos de toda su vida fue acumulando una serie de escritos que dieron por resultado una primera publicación en diez libros (rollos) en el año 77. El resto de la obra iba a ser publicada, pero estaba siendo revisada y corregida cuando en el 79 le sorprendió la muerte. La publicó de manera póstuma aquel año y posteriores Plinio el Joven, sin revisar, por tanto: con errores, cosa que Plinio el Viejo no hubiera permitido, pues era celoso de la exactitud más precisa. 

Fueron en total treinta y siete libros que abarcaban los conocimientos de astronomía, matemáticas, geografía, etnografía, antropología, fisiología humana, zoología, botánica, agricultura, horticultura, farmacología, minería, mineralogía, escultura, pintura y piedras preciosas. Entre ellos estaba la constancia de la existencia de Complutum, como parte de la geografía, etnografía y otros conocimientos relacionados, como puedan ser la Historia, a modo de crónica.

En él se basó luego Claudio Ptolomeo, el tercero en escribir sobre Complutum, décadas más tarde. 

La obra de Plinio el Viejo ha llegado casi intacta. Se llamó Naturalis Historiae, o sea: Historia Natural. Se basaba en un método y una creencia que afirmaba la existencia del naturalismo, o sea: la sucesión de acontecimientos porque su naturaleza de ser y de existencia le impulsaba a ser así y no de ningún otro modo, lo que se contrapone al método científico, pues en los naturalistas a menudo hay creencias de orden que no responden a una lógica científica, sino ética, moral, religiosa, de escrúpulos, consuetudinaria y de otro orden.

En este caso Plinio el viejo, a diferencia de Tito Livio, el primero en mencionar la ciudad, no se conforma con nombrarla con su nombre romano de Complutum y hablar de ella solo en torno a lo que a los romanos respecta, sino que se preocupó de conocer dentro de sus posibilidades en el siglo I la inmediata y más reciente Historia de la localidad previa a los romanos, pero en conexión con la llegada de los romanos. A través de Plinio el Viejo sabemos que el nombre carpetano era Iplacea y que su ubicación original era en el Cerro del Viso, como la arqueología ha comprobado en el siglo XX, y como se supo durante los siglos previos, ciudad que, sabemos hoy, dio paso a la primera Complutum romana que, por arqueología del siglo XXI, sabemos que era más grande e importante de lo que creíamos, por sus edificios públicos y sus clase de uso y tamaño. 

Fue también Plinio el Viejo quien indicó que el jefe o rey carpetano fundador de Iplacea (es más creíble que fuera jefe o caudillo carpetano) se llamaba Tehuero. En todo caso se confunde con lo mítico, pues Plinio aseguraba que Tehuero era un héroe y rey de la Guerra de Troya y que este, con troyanos sobrevivientes y errantes por el mundo tras la caída de Troya, habrían fundado la ciudad. Lo que nos viene a contar en todo caso es que Iplacea era una población antigua y que ya como Complutum debió tener cierta importancia, pues se pretendía dotarla de un pasado épico relacionado con Troya y sus héroes, como se hizo con Roma y Eneas. De Plinio es también la referencia de que los carpetanos de Iplacea ofrecieron resistencia bélica dura a la llegada de los romanos, esto es: de Sertorio, como consecuencia de los sucesos de Numancia y su caída ante Roma. Ahora bien, historiadores y filólogos de lenguas muertas creen que en la traducción hubo un error y que la población podría ser nombrada como Ikesankom Kombouto, que escrito sería Quefar Afek y traducido sería Villa del Jefe, lo que, sinceramente, es un asunto menor en lo que a datos de Historia nos respecta, aunque tenga su trascendencia en cuanto a nomenclaturas, aunque bien es cierto es que si la traducción era Villa del Jefe podría indicar que aquí podría haber vivido los jefes de la confederación carpetana o de una parte de ellas a la hora de la llegada de los romanos y emprender la defensa bélica que resultó fallida. Eso podría explicar que posteriormente la localidad fuera elegida por los romanos en el centro peninsular para crear una población de importancia, pues recogería la importancia previa a ellos como centro de poder e influencia.

Como sea, esta fue la segunda vez que se escribió de Alcalá de Henares, cuando aún era Compluto.  

 Sirva como referencia de edición actual la edición de este 2022 por Antiqua Sapientia, con una portada con grabados anacrónicos.


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

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