Título: De entre versos y contiendas.
Autora: Ignacio Ortiz Claver.
Autora: Ignacio Ortiz Claver.
Editorial: Círculo Rojo Editorial.
Año de publicación: 2024 (1ª edición digital).
Colección: Poesía.
Nº de volumen en la colección: [No consta].
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-1097-458-6
Nº de volumen en la colección: [No consta].
Género: Poesía.
ISBN: 978-84-1097-458-6
Un autor de Alcalá de Henares de los nacidos en Madrid por falta de hospital en la ciudad en su época es Ignacio Ortiz Claver, nacido en 1979. Se dio a conocer a través de Ediciones Vitrubio en 2018 con el libro Marinero a bordo de una botella. El libro con el que le vamos a presentar fue su segundo libro, un poemario que autopublicó a través de Círculo Rojo Editorial, De entre versos y contiendas. Salió por primera vez en 2024 como edición digital y en papel en diciembre, aunque hasta la primavera de 2025 no se presentó su edición en papel. Con una cubierta en blanco y negro mostrando un cielo casi encapotado y la imagen de un ángel de piedra al que le falta un ala y que nos recuerda a las estatuas mortuorias de algunas tumbas. El autor se declara seguidor de la generación Beat que trastocó desde la contracultura de mediados del siglo XX toda la cultura popular anglosajona y pronto se expandió al resto de culturas, llegando tardíamente a la española. Sin embargo, nos dice él que entre sus referencias se encuentran personas que no son de la generación beat, como Bukowski, de la contracultura propiamente dicha, Leopoldo María Panera, de la misma contracultura durante su periodo literario más célebre, o, más antiguo, Rimbaud, de la generación maldita francesa. Y siguiendo en esas tendencias, ahonda en la música jazz, que aunque ahora se asimila a una música culta, su origen es precisamente, una vez más, la contracultura.
Siguiendo sus referencias usa en su poesía la vida cotidiana para sacar adelante poéticamente sus reflexiones y sus emociones. Sin embargo se separa en su propio camino para con su propia voz meter esto dentro de una emocionalidad más sensible y menos cáustica que los contraculturales más voraces. Más aún, sus reflexiones apuntan al existencialismo, no tanto a una crítica social o de otro tipo, como se da por ejemplo en Bukowski. Y siguiendo con el marcaje de su propia voz dentro de sus referencias, él mezcla la naturaleza con los sentimientos íntimos, la soledad, la introspección y el conflicto interno que le hace vivir. Esto es algo diferente a un Rimbaud, Baudelaire o un Leopoldo María Panero que se sitúan e interactúan con el mundo, para bien o para mal. Ortiz Claver tiene su propia voz y se hace evidente que tiene más referencias que las venidas del mundo beat, la generación maldita o la contracultura. Con ello, siguiendo la lectura introspectiva de sus poemas, podríamos llegar a pensar que su reconocimiento dentro de las tendencias que nos dice en realidad nos indica una identificación con el no comprendido o con el marginado. O con el sensitivo extraordinario que ve más allá de donde otros ven, y de ahí su incidir en las metáforas que implican naturaleza y existencialismo, algo que los modernistas hacían, por otro lado, como Rubén Darío, y es ahí donde tendría más encaje su influencia francesa de un Baudelaire o de un Rimbaud.
(...)
Va asomándose el tinte, de sol el trigo herido,
entre robles, y a un paso de fulgurar.
El viento a norte,
de vaho y humor,
de suavidad va teñido
y en vez de lograrse herido
y en llanto conglomerado
hasta el fin quizá
de todo placer y vida.
En lenguaje lo emplea también de una manera no tan directa y clara como los contraculturales de mediado el siglo XX. Usa un lenguaje muy culto y una sintaxis evidentemente retorcida, pero correcta, que le muestra como una persona muy leída en poesía, posiblemente de poesía muy culta del siglo XIX y del XX, especialmente del último cuarto del siglo XIX y primera mitad del XX. Aunque también existe un influjo del romanticismo de comienzos del siglo XIX en el que la naturaleza sólo es reflejo de las emociones humanas.
Gris o azur, fulgurante
indiferencia de las olas
devastado e imaginado
continente abrupto.
(...)
Entre amplios devenires de francas olas,
es el azur gris quien me tienta,
zozobrando de poesía, alegoría mía,
elegía que ya concibe
horas de un penumbroso acervo.
Su camino está mucho más marcado por la turbulencia de la generación maldita francesa del siglo XIX. Aún con mucho del romanticismo, su alma está atormentada y todo es caos y estruendo en su interior. Hay sufrimiento en esa lucha que hay en un mundo interior acechado por miedos existencialistas. Ve lo que es la existencia ante dos caminos, ambos aparentemente de claudicación ante lo que entiende que es el significado profundo de la existencia.
(...)
Taimada luz me congrega
y muere en las plazas sin romanzas,
bajo un sol aprensivo,
al escucharme discrepo.
Me enfrento a estos fantasmas,
me enumero bajo luz o llanto
o desidia o levedad.
(...)
Pero aún así, opta por la existencia, atormentada o no, la existencia es existencia. Y en ese sentido, dentro de una posible oscuridad hay luz. Encuentra la luz aunque sea en medio del tormento. Y eso da sentido a la oscuridad y a la lucha existencialista, a la fatalidad misma. Porque hay luz. Hay luz aunque todo sea bosque, aunque todo sea sueño.
Caminando entre bosques los sueños,
las rogativas, las luces
de un escenario entre fulgores,
pálpito desmedido,
latiendo presente, adolecido
como un remitido temblor
en otro espasmo oscuro y certero,
no obstante, tan lúcido, irrevocable.
(...)
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

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