Título: Alcalá de Henares, comercio y memoria de una ciudad en transformación.
Autores: Luis Alberto Cabrera Pérez (coordinación); varios autores (fotografías).
Editor: Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Año de publicación: 2026 (1ª edición; prólogos de Judith Piquet -Alcaldesa de Alcalá de Henares por el Partido Popular-; Orlena de Miguel -Concejala de Seguridad Ciudadana, Recursos Humanos y Comercio-; y Luis Alberto Cabrera Pérez -Jefe del Servicio de Archivos y Bibliotecas-).
Género: Fotografía; Historia; Documentación.
ISBN: 978-84-10186-24-8
En las publicaciones que a veces realiza el Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Alcalá de Henares se encuentran las que se realizan para algunas exposiciones que organiza o patrocina el propio ayuntamiento, como ya se ha dicho otras veces. Entre ellas suele ser lo normal que sean exposiciones realizadas en la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica, ubicada detrás de la Catedral-Iglesia Magistral de los Santos Niños, compartiendo edificio con la Concejalía de Cultura. Entre estas publicaciones está en este 2026 el catálogo Alcalá de Henares, comercio y memoria de una ciudad en transformación, coordinado por Luis Alberto Cabrera, Jefe del Servicio de Archivos y Bibliotecas, y fue comisario de la exposición, que a la vez fue coordinada por Sonia Lorenzo Gago. Este catálogo en realidad se puede interpretar más como un libreto editado en tapa blanda encuadernada a grapa en cabellete, por lo que para algunas personas podría pasar por un cuadernillo, aunque se trata de un catálogo, muy breve, pero catálogo, casi a modo de muestra promocional, pues no contiene todas las fotografías de las que trata la exposición, ni siquiera la mitad, ni alcanza un cuarto de ellas. Puede que con ello se abarate costes y que el catálogo pueda ejercer más como lo dicho, una muestra promocional, o acaso testimonial, de la exposición. Pero un catálogo que sin duda completará tanto las bibliotecas particulares de los historiadores de Alcalá de Henares, como la de aquellos que completen colecciones fotográficas de la ciudad, o antiguas.
Personalmente me parece uno de los catálogos a tener si se quiere ir completando y conociendo mejor la Historia de la ciudad en el siglo XX. Nos acerca gráficamente mediante fotografías a la Historia comercial de la ciudad. La exposición abarca desde el último tercio del siglo XIX a 1987, aunque bien se podría haber llegado hasta la actualidad del 2026. Así mismo, falta numerosas referencias a los barrios, se centra en exceso en el centro histórico de la ciudad y, si se tienen algunos conocimientos de la Historia del municipio, incluso hay un exceso de referencias y autorreferencias a unos mismos personajes, familias y lugares comunes que si bien han de estar presentes siguen eclipsando totalmente a una gran cantidad de personas, familias y lugares comunes que también existieron, también tuvieron vida en la ciudad y, llegado a tiempos más presentes, han enriquecido y son parte de la ciudad igualmente. Pero aún con este "pero", se transforma en una fuente documental a tener en cuenta, aún cuando se hubiera deseado mayor espacio a catalogar más fotografías de las expuestas.
De hecho el catálogo apenas abarca dieciséis páginas, de las cuáles sólo diez se dedican plenamente a mostrar fotografías catalogadas, y dos más contienen fotos en menor tamaño compartiendo espacio con extensos textos para ser la obra que es en la dimensiones propuestas de publicación, repito: dieciséis páginas. En un tipo de obra así de catálogo el protagonismo ha de estar en aquella exposición que se cataloga, en este caso, fotografías que han pasado a considerarse históricas del comercio alcalaíno. Y los textos cobran importancia si aportan estudios, análisis e investigaciones o cualquier otra forma de datos que sumen, por lo que estos pueden ser extensos, pero siempre en proporción a tener en cuenta que lo que cuenta es lo que se expone, la referencia visual de lo que se expone. Un catálogo de un museo nacional puede llegar a publicar catálogos con cincuenta hojas de texto analítico, pero contener doscientas cincuenta de imágenes de lo expuesto. Aquí, como se ha visto, no es el caso, de dieciséis páginas sólo diez son sólo de fotos y dos más contienen fotos en tamaño menor. Y pese a ser hoy un artículo de no parar de hacer repeticiones, aún así merece la pena tenerlo, especialmente por la rareza que es en sí. Lo que engrandece al proponente de la iniciativa. Y como proponente hemos de creer que es el ayuntamiento en sí mismo, siendo el archivo municipal el ejecutor del proyecto.
Tenemos tres largos textos introductorios. El primer texto es de Judith Piquet, la alcaldesa de Alcalá de Henares por el Partido Popular (PP), que usa una página para hacer una valoración de la importancia comercial de Alcalá de Henares desde la Edad Media, tal como han incidido en ella numerosos libros y documentos, pero haciendo caso omiso a que cada vez más estudios en las últimas décadas indican que esa importancia comercial debió existir también en Complutum, incluso según lo que nos indica la arqueología. En todo caso, es un texto introductorio apropiado y ocupando el espacio normal y habitual en este tipo de obras.
El segundo texto es de Orlena de Miguel (PP), concejala de seguridad ciudadana, recursos humanos y comercio, que ocupa otra página más, como es también lo propio, al ser ella la responsable del área gubernamental que se ocupa del comercio en el municipio. En este caso ella nos bosqueja algunas cifras del comercio actual alcalaíno, aunque quizá en este tipo de obra eso sea menos relevante que el dato que nos aporta acerca de que es la tercera exposición que le dedican al comercio en Alcalá de Henares. Ello nos ubica a que vienen realizándose desde 2024, coincidiendo con el gobierno del PP en coalición con Vox en la ciudad ya plenamente instalado desde que accedieron por pacto de coalición a dicho gobierno en el comienzo del verano de 2023, tras las elecciones municipales de la primavera de ese 2023. Personalmente quepa preguntarme a mí mismo para futura búsqueda si existen otros dos catálogos anteriores de esas exposiciones, ya que personalmente se me escapó totalmente poder ir en aquellas ocasiones, siendo estos catálogos algo gratuito con la asistencia.
El tercer texto es del coordinador de la exposición y del librito, Luis Alberto Cabrera Pérez, citado jefe del Servicio de Archivos y Bibliotecas. Emplea dos páginas para crear lo que es el análisis histórico del comercio en relación a la ciudad, el cual lo remonta a la Edad Media, poniéndole incluso una fecha exacta, 1187, año en el que se concedió un privilegio real para crear una feria de ganado, que era una feria comercial, así como poder crear un mercado semanal en una de las plazas. La realidad comercial se daría en la ciudad incluso sin necesidad de esa fecha, aunque sin duda esa fecha da una serie de derechos y privilegios y legaliza una situación que, en aquellos tiempos, saltarse dónde sí y dónde no juntarse para comerciar podía ser un delito grave. Pero insistiré en que la relevancia comercial ya existía en Complutum, aún cuando hubiera una decadencia destacada con los visigodos. En todo caso, este análisis se centra más en el auténtico eje vertebrador de la exposición, pues la misma no trata ni del comercio medieval ni del pudo generar la Universidad de Alcalá en los siglos XVI al XVIII, sino al testimonio fotográfico del comercio alcalaíno, y este se da entre el último tercio del siglo XIX y a lo largo del siglo XX, hasta nuestros días del siglo XXI, pese a que la exposición tenga por fecha extrema más reciente 1987, creo recordar, como mucho 1990.
Como se ha dicho parece que es el ayuntamiento el promotor de la iniciativa, aunque en la edición de este catálogo aparece un sello figurando lo que sería la entrada y escaparate de un comercio estilo siglo XX en el que se lee "Comercio", y nos puede hacer pensar que se trata de algún tipo de asociación o consorcio de comerciantes alcalaínos para este tipo de actos. No se explica, por tanto: no se sabe ni porqué aparece ese sello al lado del que es el del ayuntamiento, ni si existe algún tipo de agrupación que bajo el nombre "Comercio" hayan participado de algún modo de esta iniciativa.
Llama la atención que en este libreto no se haya contado con el cronista oficial de la ciudad, Vicente Sánchez Moltó, tanto por ser el cronista oficial, como por ser uno de los trabajadores del archivo municipal, y no uno cualquiera, tiene cargo. Cabe decir que sí aporta fotos, al margen de que el proyecto no lo saque adelante él como coordinador.
Evidentemente los autores fotográficos son varios y se prolongan por más de un siglo, habiendo algunos nombres de autoría conocidos y otros anónimos. Las fotografías provienen de hasta veintidós fondos de archivo, si atendemos a los agradecimientos del final del catálogo, así como a las cartelas explicativas de la fotografías en la propia exposición en sí. Aparte de las que aporta el archivo municipal en sí mismo, contribuyen las familias Canales, Sánchez Moltó, Pinilla y Criado, entre otras familias, así como José Félix Huerta Velayos, Gustavo Chamorro y Gloria Chacón, entre otros nombres conocidos de la ciudad, lo que implica aportes familiares aunque no se mencione sus familias. Esto explica y mucho que el protagonismo recaiga especialmente, como ya se ha dicho, en unas mismas personas y unos mismos lugares comunes repetidos en numerosa bibliografía reciente y no tan reciente, dejando fuera a numerosos alcalaíno que han sido y son, y con ellos sus visiones sobre Alcalá de Henares. Aparte de estos orígenes de los fondos, cabe citar también los de archivos como los de la Comunidad de Madrid, el Instituto de Patrimonio Cultural, el propio ayuntamiento, y el desaparecido Diario Madrid.
Personalmente creo tener la seguridad de que una de las fotografías que se indican como anónimas en la exposición, pero no se encuentra en el catálogo, no es anónima, sino que pertenecería a la familia Cerezo, que tuvo una tienda fotográfica y estudio en la Plaza de Cervantes con calle Libreros, y estará por decir que en el catálogo aparece tal tienda cuando previamente fue una mercería. Y creo que lo es porque uno de los descendientes del Cerezo fotógrafo puso una colección de las fotos de su padre en una red social por tiempo muy breve para homenajearle, y diría que la foto que vi era suya, e ignoro cómo pudiera haber una copia de la misma en el fondo de colección de otra persona y como anónima, aunque la explicación es que en una Alcalá de décadas atrás, más reducida en población, unas mismas personas del centro de la ciudad fácilmente se pueden conocer y los regalos, aunque sean fotográficos, existen entre las personas que se tengan afecto. Si la fotografía no estaba firmada de ninguna forma, ni marcada, fácilmente cae en el anonimato. He ahí la importancia de lo documental y de documentar. Ahora bien, Cerezo fue un fotógrafo muy activo de la ciudad, por lo que llama poderosamente la atención su ausencia fotográfica tanto en el catálogo como en la exposición.
Un libro que es imprescindible para historiadores de la Historia contemporánea y actual, como varios que se han ido publicando ya en los últimos años.
Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

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