jueves, 17 de diciembre de 2020

Historia general índica

Título: Historia general índica, también llamada Crónica de la Historia índica, también Historia índica e Historia de los incas.
Autor: Pedro Sarmiento de Gamboa.
Editor (mecenas): Francisco Álvarez de Toledo, V Virrey de Perú.
Impresor: Virreinato del Perú.
Año de publicación: 1572. (1ª edición, incompleta)
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Título: Historia de los incas.
Autor: Pedro Sarmiento de Gamboa.
Editorial: Miraguano.
Año de publicación: 2013 (1ª edición).
Género: Historia.
ISBN: 978-84-78132287

 

Si hace pocos días presentábamos a un autor alcalaíno del siglo XVI, Antonio de Solís, cuya efigie está en un monumento de la Plaza de los Santos Niños de Alcalá de Henares dedicado en 1986 al descubrimiento de América en torno a esta ciudad, con un astrolabio como centro del monumento,  ese monumento contiene otras dos caras en bronce relacionadas con esa Historia, estos no son tan autores de obras como Solís, no destacaron tanto por ello, quiero decir, pero también tienen obras escritas y son importantes, pues aportan muchos datos y fueron grandes referentes a lo largo de varios siglos. No se trata de Pedro Quadrado (Pedro Cuadrado) también alcalaíno, el cual fue un soldado de Hernán Cortés en la conquista del Imperio Azteca y que tras la guerra acabada en 1522 ascendió militarmente hasta el punto de recibir el encargo del rey de llevar plantas de cáñamo para poder solucionar el problema de surtir y reparar velas de barco sin necesidad de recurrir a la exportación desde España. Cuadrado llevó plantas de marihuana, que son originarias de Asia, y fue con eso su introductor en América, dando por caso que en una de sus cartas se complace de que desde que terminó la guerra los indios son más felices en el trabajo cuando la fuman. Pedro Cuadrado, hasta donde yo sé, no tiene ningún homenaje en la ciudad. En realidad los otros dos son el propio Cristóbal Colón, cuyos diarios de a bordo fueron uno de los libros más leídos en su época y que sigue siendo un libro de referencia hoy día en los estudios americanos, de él ya hablaremos, y el otro es Pedro Sarmiento de Gamboa. Es de Pedro Sarmiento de Gamboa de quien vamos a hablar hoy.

Pedro Sarmiento de Gamboa nació probablemente de manera accidental en Alcalá de Henares en algún momento entre 1530 y 1532. Su padre era gallego y su madre era vasca, él pasó su infancia y juventud en la casa paterna en Galicia, por eso mismo hay personas que creen que en realidad nacería en Pontevedra, en Galicia, pero la realidad es que Pedro Sarmiento fue juzgado varias veces a lo largo de su vida y en uno de los procesos de la Inquisición contra él que se conservan, ante la pregunta de dónde es natural, él contestó ser de Alcalá de Henares, razón por la que sus biógrafos dan credibilidad a ese nacimiento y forman la teoría de ser un nacimiento en un hipotético viaje de sus padres, o bien en una estancia de sus padres fuera de sus tierras de origen por algún motivo que no conocemos. Del mismo modo, Sarmiento tenía conocimientos de Astronomía, Náutica, Matemáticas y Geografía, hay quien piensa que debió adquirirlos en América, pero hay historiadores que opinan que debió obtenerlos en una Universidad de la península Ibérica y, en ese sentido, la más probable en esos momentos podía ser la Universidad de Alcalá de Henares. Sea como sea, sí se sabe que hasta los 18 años vivió con su padre en Pontevedra y que después tiene unos años, pocos, que no sabemos muy bien qué hizo, tal vez es el tiempo de sus estudios, pero que entre 1550 y 1555 se alista en el ejército y con eso viaja por Europa al servicio de Carlos I y sus campañas militares. 

Regresado a España en 1555, año del final del reinado de Carlos I y comienzo del de Felipe II, Sarmiento de Gamboa se embarca hacia América. Se estableció en México y fue allí donde solo dos años después, en 1557, entró en problemas con la Inquisición. Sabemos que ya entonces se dedicaba a escribir, pues el motivo por el que fue juzgado fue haber parodiado un auto de fe a favor de los sobrinos del obispo de Tlaxcala. Fue azotado y desterrado, así pues se marchó al Virreinato de Perú, que estaba en un periodo fructífero tras haber superado la conquista y las guerras civiles entre los conquistadores. A través del Virrey de Perú, el marqués de Cañete, le fue dada la cátedra de Gramática, con lo que volvemos a saber que tenía conocimientos universitarios y que escribía. Se transformó en una personalidad relevante en Lima, aunque comenzó a viajar por todo Perú. se hizo cosmógrafo, perfeccionó sus dotes de marino, realizó estudios de geografía sobre el terreno, estudió la astrología, siguió su carrera militar, entre otras cuestiones que le hizo muy conocido. Los sucesivos virreyes le tuvieron en consideración, siendo asesor de ellos, con el conde de Nieva, que fue el siguiente virrey, fue su consejero de estrategia, navegación e Historia, aparte de asesorarle en asuntos sentimentales personales. A este virrey terminaron asesinándole en 1564 en la calle por la noche. Sarmiento le había avisado que era peligroso salir de noche, siendo quien era y por los asuntos que salía. No se supo quién fue el asesino, pero inmediatamente los enemigos del virrey aprovecharon para intentar quitar de en medio a Sarmiento y le acusaron de nigromancia por sus estudios de la astrología y haber interpretado ellos su aviso al virrey sobre las salidas nocturnas como si fuera una predicción del futuro. Tal acusación le volvió a llevar ante un tribunal de la Inquisición. Acusado de magia negra y predicciones futurólogas fue condenado a cárcel y destierro en 1565, pero la sentencia no se cumplió y pudo marcharse a Cuzco.

El nuevo virrey, Lope García de Castro, fue convencido por las historias de los incas acerca de que hacia poniente (el Oeste, en el océano Pacífico) había islas con mucho oro y plata, una historia más como la que anteriormente circuló décadas atrás sobre que hacia el Este, en la selva Amazonas, existía El Dorado. También Sarmiento de Gamboa fue convencido y fue este el que le propuso al nuevo virrey buscar estas islas en 1567. El virrey nombró capitán y jefe de la flota a su sobrino, Álvaro de Mendaña, lo que dejaba en un segundo plano a Sarmiento, que en todo caso tuvo el mando de uno de los barcos. El virrey ordenó a su sobrino consultar y obedecer a Sarmiento, pues era Sarmiento quien debía dirigir la expedición con sus conocimientos. Una vez en el mar, Mendaña no quiso hacer caso a Sarmiento y desestimó sus cálculos, tomando por ruta los cálculos que él mismo había realizado. A causa de esa desviación en lugar de descubrirse Australia en el siglo XVI, que es lo que hubiera ocurrido de hacer caso a Sarmiento (se descubrió en el siglo XVIII por parte de los ingleses, con Coock), se descubrieron las Islas Salomón y las Vanuatu. La orden del virrey era explorar y poblar las islas que se descubrieses, pero una vez más Mendaña desobedeció y comenzó el regreso a Perú, ante una tripulación que amenazaba motín tras varias muertes por enfermedad y enfrentamientos con los nativos. Sarmiento se quejó y terminó siendo preso de Mendaña en 1569. Para entonces el nuevo virrey era Francisco Álvarez de Toledo, enterado de los sucesos liberó a Sarmiento y mandó a juzgar a ambos. En el proceso Sarmiento supo defenderse y quedó en total libertad, pero a pesar de que deseaba regresar a España para dar cuentas al rey, Álvarez de Toledo quiso aprovechar todos sus conocimientos y lo llevó consigo a recorrer Perú con un objetivo político y propagandístico.

La idea de Álvarez de Toledo era consolidar el virreinato y su autoridad, no siempre estable desde las guerras civiles. Para eso se planteó conocer todo el territorio, darse a conocer, crear obras útiles donde se necesitase y escribir una historia general cuyo objetivo era claramente propagandístico: legitimar el gobierno español partiendo de la tesis de que los incas eran extranjeros en Perú antes que ellos y que los incas habían usurpado y tiranizado a los pueblos de todos aquellos territorios. En este viaje de 1570 a 1575 nace la obra literaria de la que hoy hablamos, Historia general índica, también llamada Crónica de la Historia índica, también Historia índica e Historia de los incas, hoy llamada Historia de los incas (para la cual tomo por referencia la edición de 2013 de la editorial Miraguano). Este libro se cree que está inacabado y que no se llegó a terminar de escribir, pero también se cree que lo inexplorado de múltiples archivos y bibliotecas americanas y españolas de estas épocas hacen que quepa la posibilidad de que simplemente la parte que falta sí exista pero no se conozca hoy día. De hecho, no se sabía gran cosa de las dotes de escritor de Sarmiento de Gamboa hasta inicios del siglo XX. Como sea, este libro que sí conservamos dice ser la segunda parte y está escrito en 1572, pero fue descubierto su existencia en el comienzo del siglo XX.

Para la escritura de este libro, a lo largo de ese viaje, llamado la Visita General, Sarmiento de Gamboa habló con todos los indios que pudo, especialmente los ancianos, para hablar del Imperio Inca y su funcionamiento, así como buscando recuerdos y tradiciones orales de antes de ese imperio. Para las encuestas establecidos se buscaba preferentemente a los ancianos con más autoridad allá donde llegaban.  También hablaban con todos aquellos españoles supervivientes y también ya ancianos de los primeros tiempos de la conquista y de las guerras civiles. Esto hace que sea una de las obras más documentadas de la época sobre la conquista del Imperio Inca, sin embargo no se partía con el método científico de formular una tesis, contrastarla con una antítesis y obtener una síntesis. Simplemente se partió de un deseo propagandístico que había que demostrar, por lo que todos los testimonios obtenidos fueron orientados a una interpretación que coincidiera con la del virrey. La teoría de los reyes incas como usurpadores y tiranos de su pueblo, por lo que los españoles habrían venido a acabar con la tiranía y traer justicia a los indios del Perú, se establecía en cuatro pasos en los que se articulaba el libro. Los gobernantes incas buscaban solo el beneficio personal, con eso se había pervertido la ley natural divina del buen gobierno, la sucesión de estos gobiernos se transformaba en algo ilegítimo, por ello era imposible la prescripción de su señorío. 

Si bien la segunda parte que hoy día conocemos trata de ese intento propagandístico de demostrar las razones por las cuales era legítimo el gobierno español a causa de la tiranía de los gobernantes incas, la primera parte, perdida, debía ser una descripción geográfica general del Perú, y la tercera parte, también perdida, debía tratar de los tiempos del evangelio, o sea de la Historia del Perú desde que gobernaban los españoles, lo que inevitablemente debía tocar los temas más espinosos de la guerra civil entre los hermanos Pizarro y Almagro. Si escribo que la primera y tercera parte están perdidas es por ser generoso con las teorías que creen que tal vez estén traspapeladas esperando su momento, al igual que la segunda parte no apareció físicamente hasta el comienzo del siglo XX, pues en esa segunda parte, en el prólogo dedicado a Felipe II, Sarmiento confiesa en 1572 que la primera y la tercera parte aún no estaban escritas. Cabe la posibilidad de que simplemente no se llegaran a escribir nunca. 

Como sea, a pesar de ser un documento relevante en cuanto a su mucha información a través de entrevistas personales a incas y a españoles del tiempo de la conquista, lo que ha hecho que sea un libro muy consultado desde su descubrimiento, hay que tener en cuenta que al leerlo tenemos que ser altamente críticos, pues su objetivo como crónica, no tanto como Historia, era un objetivo político, propagandístico, justificativo de lo hecho en aquella parte de América. Algunos historiadores peruanos, por ejemplo, son los más exigentes con la crítica y lo contrastan con los ayllus incas, sacando del contraste de ambas versiones algunas síntesis que a veces son contradictorias o que al completarse nos dan a ver un panorama mucho más complejo que las versiones de unos y otros sin cruzar. 

En todo caso, Inglaterra, la reina Isabel I, armó al corsario Francis Drake en 1577 con la idea de atacar a los españoles en América. Desde ese año y a lo largo de 1578 esto es lo que se produjo. Drake fue el segundo en dar la vuelta al mundo, después de Magallanes y Elcano, y para ello pasó por el estrecho de Magallanes, en Patagonia, y al subir el Pacífico fue arrasando las costas de Chile y el Perú. El virrey Álvarez de Toledo volvió a recurrir a Sarmiento, mandándole con otros capitanes en una flota para encontrar y acabar con Drake, pero Drake se escapó de ellos, se hizo con el galeón de Manila y siguió su camino de vuelta al mundo hacia Inglaterra. En todo caso, en 1579 Sarmiento recibió el encargo de dirigirse a la Patagonia, al Estrecho de Magallanes, y estimar si se podía levantar un fuerte defensivo allí. En enero de 1580 un temporal que mató a parte de su tripulación le forzó a regresar a El Callao, pero volvió a emprender el proyecto en febrero. En mayo se tuvo que enfrentar a un corsario francés. En agosto llegó a España tras explorar el estrecho. Informó al rey Felipe II y este le mandó de nuevo al estrecho de Magallanes para que fundase fuertes y ciudades. Zarpó en 1581 con los títulos de gobernador y capitán general de las ciudades que fundara, a pesar de que el proyecto no gustaba ni al Duque de Alba ni al Consejo de Indias.

En septiembre de 1581 una tormenta en medio del Atlántico le hundió tres barcos y regresó a España. Le mandaron volver a intentarlo en diciembre de ese año. En marzo de 1582 estaba en Río de Janeiro, con parte de su tripulación enferma y con bastantes bajas por varias causas en la travesía. Los jefes de la expedición se pelearon entre sí y eso empeoró todo. En noviembre volvieron a intentar llegar al sur. Temporales, enfermedades y otras penalidades hicieron que murieran la mayor parte de la flota y se perdieran casi todos los barcos. Llegaron tres barcos en febrero de 1583. Se fundó varias poblaciones y varios fuertes. Acto seguido Sarmiento se dirigió a Brasil para volver a ir a España en busca de alimentos y otras provisiones, ya que lo desapacible de la Patagonia y el estrecho de Magallanes había provocado la muerte por frío y por desnutrición de buena parte de los colonos. Sarmiento les prometió regresar con todo lo necesario.

Nuevas tormentas y el abandono de una parte de sus tripulantes, mataron a más de su gente y destruyeron sus barcos. Armado de barcos de nuevo en Brasil fue hecho prisionero por los corsarios ingleses de Walter Raleigh en 1586 y llevado a Inglaterra donde estuvo preso varios meses. La reina Isabel I le entregó un acuerdo de paz para Felipe II, y Sarmiento tuvo la mala suerte en su regreso de ser apresado en Francia por los hugonotes.  Felipe II se negó a pagar un rescate por él, pero pasado un tiempo lo pagó, fue liberado en 1590. Sarmiento llegó a la Corte obsesionado con ayudar a las trescientas personas que dejó en el estrecho de Magallanes, quería regresar para ayudarles, como prometió, pero para entonces ya se sabía que habían muerto casi todos de frío y hambre, un poco más de una quincena superviviente fue encontrada por un corsario inglés, que rescató a unos pocos y se llevó un cadáver desenterrado. Los mínimos que quedaron fueron ayudados por otras vías. A Sarmiento no le dejaron ir, pero su historia le hizo tener prestigio. Además había escrito unas cartas náuticas describiendo Patagonia y Magallanes con gran calidad que le hicieron ganar un prestigio muy alto. Felipe II le nombró Almirante de la Flota, para proteger los barcos de la carrera de Indias, en el Caribe, pero al zarpar de Lisboa en 1592 comenzó una enfermedad grave que hizo que le regresaran a tierra, donde murió. 

La obra escrita de Sarmiento es el libro mencionado sobre la segunda parte de Historia de los incas, más las cartas náuticas y las descripciones de Patagonia y del Estrecho de Magallanes y estrechos aledaños. Aparte de la crónica que aquí nos ocupa, tiene diecisiete cartas, diez relaciones, cinco memoriales, poesías y otros escritos cortos, más todo aquello que quizá hoy día esté en el olvido.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 13 de diciembre de 2020

Historia de la conquista de México, población y progresos de la América septentrional, conocida por el nombre de Nueva España

Título: Historia de la conquista de México, población y progresos de la América septentrional,
conocida por el nombre de Nueva España.
Autor: Antonio de Solís y Ribadeneyra.
Editor (mecenas): Manuel Joaquín Álvarez de Toledo Portugal, VIII Conde de Oropesa.
Impresores: Bernardo de Villa-Diego y Antonio Serrano (Madrid y Córdoba).
Año de publicación: 1684. (1ª edición, en dos partes)
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Título: Historia de la conquista de México, también  llamada Historia de la conquista de la Nueva España.
Autor: Antonio de Solís y Ribadeneyra.
Editorial: Lex Nova.
Año de publicación: 2006 (1ª edición, en dos volúmenes).
Género: Historia
ISBN 10: 8484067246
ISBN 13: 978-84-84067245

 

Otro de los escritores complutenses que entran dentro de los grandes nombres de la Literatura española es Antonio de Solís y Ribadeneyra, nacido en esta ciudad de Alcalá de Henares en 1610 y muerto en Madrid en 1686. Por las fechas debería entrar dentro del Barroco, y así es, él es parte de la Literatura barroca española. Escribió varios poemas al estilo culteranista que lideraba Góngora, pero no perteneció a esa corriente, tampoco a la conceptismo liderado por Quevedo. Antonio de Solís escribió dentro de la corriente literaria alternativa a estas conocida como casticismo, cuyo principal autor en esos momentos era Calderón de la Barca, autor del que Solís se declaró seguidor y amigo personal, de hecho llegaron a escribir una obra conjunta, o al menos hubo el intento. Sin embargo, Antonio de Solís va a ser el primer autor español que comience a romper con algunas de las formas literarias del Barroco, introduciendo elementos más sencillos y claros de entender, más directos, que darán paso al neoclasicismo más propio del siglo siguiente, el XVIII.  La obra en la que introdujo esas innovaciones literarias tuvo gran éxito, pero no se trataba de una novela ni de poesías, era un libro de Historia al que le dedicó alrededor de veinte años de investigaciones, escritura, revisiones y correcciones. Fue el libro Historia de la conquista de México, población y progresos de la América septentrional, conocida por el nombre de Nueva España, también conocido como Historia de la conquista de la Nueva España o bien Historia de la conquista de México, que es el título con el que se le edita en la actualidad. Este libro tuvo más de sesenta ediciones hasta el año 1900, de las cuales veintidós eran españolas y el resto eran ediciones de otros países europeos. De hecho el libro fue publicado por primera vez en Madrid en 1684, e inmediatamente pocos años después tuvo su primera traducción al francés por Citri de la Guette, en 1699 tuvo su traducción al italiano y en 1723 al inglés.


Solís fue un niño superdotado, hijo de Juan Gerónimo de Solís y de Mariana de Ribadeneyra. El biógrafo Adolfo de Castro anotó la posibilidad de que el nacimiento se produjera en Madrid capital y Juan de Goyeneche en un estudio que realizó en 1692 dejó anotado que Michaud había equivocado la ciudad natal de Solís en su Biografía universal, diciendo que Solís era de Plasencia, en Extremadura, pero el propio Goyeneche dijo que Michaud se había equivocado y obras posteriores de otros autores habían copiado el error. Lo aceptado es que Antonio de Solís y sus padres eran de Alcalá de Henares. Donde no hubo ninguna otra versión alternativa es en que pasó su juventud y sus estudios en Alcalá de Henares, sus colegios y su Universidad, para pasar luego a completar sus estudios en la Universidad de Salamanca. Allí se graduó en derecho civil y canónico y recibió conocimientos de filosofía, retórica, latín, cánones, política y ciencias morales. Es en esa época de estudiante superdotado, que escribió y publicó con 17 años de edad su primera obra literaria, una obra de teatro llamada Amor y obligación, de 1627. Estaba claramente posicionada en el estilo casticista de Calderón. En 1637 pasó a ser secretario del VII Conde de Oropesa. En todos estos años siguió escribiendo cartas, poemas y más obras de teatro. Tuvo que trasladar su residencia a Navarra y a Valencia, según las necesidades del Conde para quien trabajaba. En 1654 el rey Felipe IV le nombró oficial de la Secretaría Real, pero rechazó el cargo. En 1667 la reina regente Mariana de Austria le nombró cronista de Indias, ya por esas fechas Solís estaba investigando y trabajando en La conquista de México. Aunque mantuvo el cargo un tiempo, también acabaría rechazándolo. Solís, de las pocas personas con gafas en aquella época, mantuvo una actitud ética y moral de austeridad y sencillez para su vida, llamando notablemente la atención entre las clases altas en las que se movía. Solís optó por ordenarse sacerdote de la congregación de Nuestra Señora del Destierro, en Madrid. En ese momento dejó de escribir literatura, aunque aún escribirá algún poema de corte religioso, no volverá a hacer literatura no religiosa.
 
En 1683 un documento sobre él indicaba que era secretario de su majestad, oficial segundo de la Secretaría de Estado de la Negociación de España y cronista mayor del Consejo de Indias. Siendo sacerdote su confesor será un jesuita, Diego Jacinto de Tebar, que a la vez era confesor de otros escritores de la época. En ese año de 1683 será Diego Jacinto de Tebar en comisión de vicario de Madrid, ejerce de censor para La conquista de México y le concede su aprobación total con una gran cantidad de elogios. La obra será publicada en 1684 en Madrid y Córdoba por primea vez, con el mecenazgo del VIII Conde de Oropesa, en las imprentas de Bernardo de Villa-Diego y Antonio Serrano.
 
La conquista de México comenzada en 1667, estaba ya casi terminada en 1681, según escribió por carta el propio autor. Su idea original era completar las "Décadas" de la Historia General de las Indias creada por Herrera, pero al llegar a 1554 le pareció que aquello era demasiado complejo por las bastas informaciones que necesitaba ante un territorio tan grande, por eso mismo cambió la dirección de su trabajo para centrarse en la Historia de Nueva España, México. Aunque el libro se publicó en 1684, como se ha dicho, sus ventas, según Solís, empezarían en enero de 1685, de manera lenta y modesta. Él mismo había decidido poner a la obra en dos volúmenes que le llevó veinte años de trabajo un precio bajo con la idea de que llegara a cuantos más lectores se pudiera. Él moriría en 1686. 

Antonio de Solís nunca había estado en América. Todo su conocimiento era por erudición, a  través de investigaciones. Sus principales fuentes fueron las obras y escritos de los conquistadores y primeros cronistas de la conquista de México, el propio Hernán Cortés, López de Gómara y  Bernal Díaz del Castillo. No se quedó ahí, también quiso dar voz a los aztecas. En obras anteriores estos habían quedado en capítulos aparte, fue innovación de Solís comentar el punto de vista azteca en el mismo relato de la conquista intercalándolo con las explicaciones españolas del momento, no dejándolos como capítulo aparte. Moctezuma, además, aparecía en términos elogiosos, y los aztecas y otros pueblos en general salían de igual a igual con los españoles, no como civilización inferior o bárbara, como habían aparecido en otras crónicas. 

El libro de Solís, como ya se ha anotado, quiso acabar con las estructuras retorcidas y los recursos literarios que oscurecían el mensaje a leer propios del Barroco, creando estructuras más claras y directas para que el relato fuera entendido por cualquiera sin problema. Además, aplicó una estructura equilibrada entre todas sus partes, siendo el antecedente más claro del neoclasicismo por venir, de hecho el libro fue elogiado a lo largo del siglo siguiente por los eruditos de la Ilustración, no solo por los historiadores, también por los literatos e incluso por los moralistas y filósofos. 
 
La obra se sigue reeditando periódicamente. Para la presente nota tomo por referencia moderna la edición en dos volúmenes por la editorial Lex Nova en 2006.

Junto a esta obra de cronista de América dejó doce obras de teatro y material suficiente de cartas y poemas como para crear varios libros recopilatorios, aún a pesar de abandonar la literatura profana desde 1667. Paradójicamente su obra se revalorizó y fue cada vez más apreciada justo a partir de ese momento.
 
En Alcalá de Henares se le recuerda con un monolito en el conjunto escultórico de la Plaza de los Santos Niños que recuerda con un astrolabio a otros personajes que tienen  que ver con Alcalá y América, como Cristóbal Colón, creado en 1986. El monolito, como el resto de la obra, se haya deteriorado por el mal uso que se hace de él por parte de comerciantes que atan animales o puestos de venta en las celebraciones del Mercado Cervantino celebrado en octubre de cada año desde la década del 2000.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 6 de diciembre de 2020

L.V.X. Antología teatral

Título: L.V.X. Antología teatral.
Autor: Claudio Yáñez.
Editor: Domiduca Libreros.
Año de publicación: 2020 (1ª edición; prólogo de Julia Barella).
Género: Teatro.
ISBN: 978-84-121308-2-9

 

La librería y editorial alcalaína Domiduca Libreros había comenzado el 2020 apostando fuerte con la publicación de dos manuales de Historia y de Historia del Arte, Manual de Historia. Glosario de términos, biografías, prácticos, y el otro: Manual de Historia del Arte. Glosario de términos, biografías, prácticos, pero la apuesta fue aún más fuerte que eso, en el mismo mes de enero que sacaron estos dos títulos, sacaron un tercer título, esta vez de literatura. En concreto se trataba de una antología teatral llamada L.V.X., escrita con tal grafía clásica imitando el latín que escribían los romanos en piedra, siendo en realidad su lectura al castellano "L.U.X.", cuya traducción, si fuera palabra, será "Luz", pero como se puede observar son siglas y aunque forman la palabra latina "lux" su significado va más allá que la simple palabra. El libro recogía tres obras de teatro de un mismo autor, la que daba nombre general al libro, L.V.X., más Rebis (otro latinismo que hace referencia a las cosas, a los asuntos) y Muñecas.

El autor es un autor de Chile, Claudio Yáñez, cuya biografía se haya relacionada con Alcalá de Henares. Él se licenció en Educación con mención en pedagogía en castellano por la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación de Santiago de Chile, pero viajó a España para proseguir sus estudios, siendo que se doctoró en Literatura Comparada por la Universidad de Alcalá de Henares. Su tesis doctoral la escribió en torno a los personajes femeninos de El Quijote, de Cervantes. Regresó a Chile donde siguió aún más estudios, allí se diplomó en Teatro, mención Dramaturgia, por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Aunque alguna vez viaja a España y se reencuentra con Alcalá de Henares, como fue el caso de enero de 2020 para visitar a la familia de su pareja española y a la vez presentar su libro en Domiduca, él es profesor de Literatura española y teatro en la Universidad de Los Lagos, en Chile.

El libro fue editado con cubiertas negras solapadas, con sobrias letras blancas, símbolos rúnicos y decoraciones geométricas que enmarcaban la portada. Contenía un prólogo escrito por Julia Barella, compañera del autor en la docencia de la Escuela de Escritura de la Universidad de Alcalá y compañera suya en varios talleres de escritura. Cada obra de teatro se separa de la siguiente mediante una hoja negra que en letras blancas da los datos de la nueva obra que comienza, indicando además dónde y cuándo fue escrita cada una.

La primera obra es L.V.X., cuyo desarrollo es: Lapsus Vértigo Xero (una confesión sobre el vértigo que dan los resbalones del tiempo en la vida, o traducción similar), confesado por el autor en la presentación del título de esta manera: 


Los Lapsus son ínfimos,
las acciones originan Vértigo,
las permutaciones se forjan en tiempo Xero.

Fue compuesta en diciembre de 2002 en Santiago de Chile. Es una obra llena de misterios y ocultismos desde el mismo momento de su título. Se trata de tres mujeres que adivinan el futuro mediante el tarot y cuyas historias se nos presentan a través de saltos en el tiempo, en épocas muy distantes entre sí, y que les envuelve una atmósfera de brujería y conjuros, lo que a Julia Barella le recordaba un cierto emparentamiento con las obras de brujería de Shakeaspeare. Las tres protagonistas tienen deudas esotéricas que deben pagar vida tras vida, eso es lo que tratan de hacer. Aquí se entremezcla el misterio oriental, con referencias al karma, con símbolos esotéricos y judeocristianos. Es la obra más extensa del libro. En cierto modo recoge la idea de María Zambrano por la cual un ser vive y revive múltiples veces, construyéndose y autodestruyéndose a lo largo del tiempo, naciendo y renaciendo interminablemente, siempre incurriendo y pagando unas mismas culpas con la incertidumbre de si hay o no salida a esa rueda de culpa eterna.

La segunda obra, Rebis, fue presentada por el autor como martirio y éxtasis. Fue compuesta también en Santiago de Chile, pero ya en el otoño de 2003. En este caso nos adentramos en la relación de amor de dos homosexuales cuyas vidas se cruzan y caen dentro de las apetencias del Marqués de Sade, su criado y su pareja. Aparece el hermafroditismo, el incesto y, estando Sade implicado, el sadomasoquismo. La ruptura de los límites éticos y morales, lo insano y lo pasional, tratan de subvertir el orden y escandalizar al lector para removerle y, quizá, descubrir en él una complicidad con todo lo que se relata, indagando en incómodas intimidades cuando son aireadas.

En la tercera obra, Muñecas, bastante más corta que las otras dos anteriores, el autor dijo para presentarla:


(Pequeña, pequeña.
A ver si vuelve a ser todo como antes.
Pero nunca es así.
Nunca.)

Fue compuesta en el verano de 2004, también en Santiago de Chile. En este caso se presenta a una anciana con su sirvienta, un muerto bajo las sábanas y una niña que juega con su muñeca. Las imágenes lanzadas dan por resultado un juego de espejos entre los personajes y sus identidades, así como se trata de hacer lo mismo con el lector. Hay una obsesión en todo ello: el abandono y la soledad. Se trata de indagar en una soledad íntima y perpetua de la que no se puede salir, volviendo en cierto modo de nuevo a la motivación de la primera obra.

Estas obras de teatro no solo contienen fuertes dosis de Literatura, como se ha dicho contiene un alto grado de esoterismo y de misterio, con referencias mágicas del judaísmo más ocultista y simbología oculta de otras religiones relacionadas con el mundo secreto y los arcanos. 

Su publicación en enero de este 2020 hizo que en principio tuviera corto recorrido promocional dada la pandemia mundial por Covid-19 y en el caso español por el estado de alarma que enclaustró a la población entre marzo y mayo y las posteriores restricciones horarias a los comercios. Puede que sea ahora que comience a andar con más soltura entre el público lector, casi un año después de su publicación.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 28 de noviembre de 2020

Monasterio de Santa Catalina (1598-1998). Colegio de Santo Tomás. Convento de la Madre de Dios. Alcalá de Henares

Título: Monasterio de Santa Catalina (1598-1998). Colegio de Santo Tomás. Convento de la Madre de Dios. Alcalá de Henares.
Autora: María del Mar Castro Malo.
Editorial: Editorial San Esteban.
Año de publicación: 1997 (1ª edición).
Año de revisión, ampliación y reedición: 2018 (2ª edición revisada y ampliada).
Género: Historia; Arte; Arquitectura; Religión; Órdenes religiosas.
ISBN: 978-84-82600321

Hoy vamos a tratar sobre una autora alcalaína, porque reside en Alcalá desde hace muchos años, poco usual, una monja que dedica parte de su tiempo conventual a investigar sobre diversos asuntos religiosos, algunos directamente relacionados con su orden religiosa, otros con Alcalá de Henares o los edificios que albergan órdenes de su devoción. Tratamos de sor María del Mar Castro Malo, que añade a su firma normalmente las siglas O.P., nacida en 1961. Se estrenó en 1997 publicando su primer libro a los 36 años de edad dedicando su temática a Alcalá de Henares. Es el libro del que vamos a tratar para presentarla en estas Notas de los cíclopes libreros, hablamos del libro Monasterio de Santa Catalina (1598-1998). Colegio de Santo Tomás. Convento de la Madre de Dios. Alcalá de Henares. El título peca un poco de historiadora aficionada o principiante tratando de acotar al máximo la temática, casi de manera telegráfica, pero este libro abriría toda una puerta a esta monja con dedicación intelectual. Lo publicó con Editorial San Esteban, adscrita a su propio convento alcalaíno, tal vez producto de ella misma. En 2010 reapareció con dos obras, El Monasterio de la Inmaculada en Loeches, con la misma editorial, dedicado este a narrar la historia de dicho monasterio desde su fundación por el Conde Duque de Olivares en 1640 y hasta algo más allá de 1909, en manos aún de un Conde de Alba, y En torno a la venerable sor María de la Paz (1601-1673), autopublicado. Al año siguiente, 2011, publicó el monográfico Para que hayan memoria de mí y en 2012 publicó otro monográfico, Ofrenda a Santa Rosa de Lima, ambos también autopublicados. Ya no volvería a publicar hasta 2014, cuando sacó Obsequio a Nuestra Señora de la Hoz, esta vez con la editorial AACHE Ediciones de Guadalajara S.L., el cual quizá sea uno de los más fáciles de encontrar ahora mismo para su compra. Ahí no termina su labor de escritora e investigadora hasta el momento, en 2018 sacó una segunda edición revisada y ampliada de su primer libro, otra vez con la Editorial San Esteban, la cual insisto, aunque esté ligada a su convento probablemente sea obra de ella misma, aunque hay que recordar que los beneficios no son usados para lucro personal hasta donde yo sé. En todo caso, en 2018 tomó nota de que el título debía ser reformado y el libro ahora se llama Monasterio de Santa Catalina. Colegio de Santo Tomás. Convento de la Madre de Dios (Alcalá de Henares), quedando por sobreentendido que el libro trata sobre la historia de estos lugares alcalaínos y las personas que giraron en torno a ellos desde su creación en el Barroco, en el siglo XVII, habida cuenta de que su cronología ya no acaba en 1998.

El libro trata de una historia general tanto de los edificios nombrados como de las comunidades de la orden de monjas dominicas desde su llegada a Alcalá de Henares hasta la actualidad, que en el caso de la primera edición abarcaba hasta 1998 y en el caso de la segunda edición aporta veinte años más, hasta 2018. Los frailes dominicos y su devoción a Santo Domingo, en su versión masculina, habían llegado a la cudad de Alcalá de Henares previamente durante las décadas de mayor actividad de crecimiento de al ciudad con la Universidad de Alcalá de Henares. Ellos estaban instalados en el Colegio de Santo Tomás desde 1529 y también en el Convento de la Madre de Dios desde 1566. La orden femenina de los dominicos, las dominicas, no llegarían a la ciudad hasta 1598, instalándose en el Monasterio de Santa Catalina de Siena. Esta orden, en sus dos vertientes, masculina y femenina, aportan a Alcalá de este modo un crecimiento arquitectónico, artístico, estudios a la Universidad, aumento de población y su visión dominica del de vivir el catolicismo desde el Renacimiento, en el siglo XVI, aunque la parte femenina lo haga desde el siglo XVII con el Barroco.

El Monasterio de Santa Catalina de Siena que se construyó para traer a estas monjas dominicas fue iniciativa de fundarlo de una mujer de la alta nobleza, precisamente de una de las familia más poderosas e influyentes de la época, familia que a la vez tenía posesiones y casas en Alcalá de Henares, los Mendoza, en concreto fue obra fundacional de Juana de Mendoza y Zuñiga. Aunque la construcción comenzó en la década de 1590 y se dio por acabada en 1598, año en el que llegan las primeras dominicas, en 1640 se trasladaron a un antiguo palacio renacentista del siglo anterior que también perteneció a los Mendoza, pues pertenecía a Carlos de Mendoza. Edificio en el que permanecieron en los siglos siguientes hasta el actual siglo XXI, donde aún permanecen.

El libro también trata, como se ha dicho, del Colegio de Santo Tomás, fundado en 1529 como un colegio menor de la Universidad de Alcalá de Henares. Con la decadencia de la Universidad a partir de la segunda mitad del siglo XVII, especialmente en el siglo XVIII, este colegio quedó muy mermado y vacío en muchos de sus espacios. Con el siglo XIX el colegio queda prácticamente inutilizado por los acontecimientos diversos de la Historia de España en esas primeras décadas y al desamortizarse la Universidad en 1836 quedó abandonado. Cuando se creó la Sociedad de Condueños en 1851 para la recuperación de edificios de la Universidad, este colegio pasó a ser alquilado al Ministerio de la Guerra para uso del ejército, como así ocurrió, ejerciendo ahora de cuartel, mientras que algo más tarde pasó a ser la cárcel masculina de Alcalá de Henares, siendo la femenina la que tenía a la espalda y que en ese siglo XIX será una de las primeras cárceles galeras. Durante la dictadura de Franco en el siglo XX pasó a ser cárcel política y después acusó ruina y derrumbe siendo un solar usado en múltiples obras de cine y televisión hasta que en 2009 se reconstruyó como edificio nuevo del Parador de Alcalá de Henares, que a la vez llevaba funcionando desde 1929 en el Colegio Menor de San Jerónimo o Trilingüe hasta aquel 2009. Así pues hoy día es un Parador Nacional para el turismo y quien quiera alojarse en él. 

En cuanto al Convento de la Madre de Dios, uno de los edificios más grandes del centro de la ciudad, pero también uno de los más olvidados en las rutas turísticas, fue construido entre 1675 y 1737. Actuó en el edificio algunos procesos de la Inquisición. En 1698 pasó a ser de convento a colegio al comenzar a formar parte de la Universidad de Alcalá. Pero una vez más, con la reforma judicial de la década de 1830 y la desamortización, el edificio pasó a usarse como cárcel del partido judicial (entidad heredera de lo que anteriormente era el corregimiento) y como sede de los juzgados desde 1836. A lo largo de la dictadura el edificio dejaría de ir usándose en favor de otras instalaciones, quedando en desuso hacia las últimas décadas de la segunda mitad del siglo XX. En 1985 se acordó políticamente crear un museo allí por parte de la Comunidad de Madrid. Las obras se iniciaron en 1987 pero no será hasta 1997 que se cree el decreto por el cual se crea la institución que se debía asentar allí, el Museo Arqueológico Regional. En 1999, al fin, se inauguró tal museo con exposiciones temporales, la exposición permanente llegaría en 2003 y el patio de cristales que es el claustro con diversos usos no llegaría hasta 2007. Actualmente se está ampliando con el derrumbe de la antigua comisaría de policía y la construcción de un nuevo edificio que ampliará el museo por su parte de atrás, dando a la calle del Cid Campeador.

Sor María del Mar Castro repasa en parte la historia de estos edificios, especialmente en sus épocas religiosas, centrándose tanto en su arquitectura y Arte, como, sobre todo, en las vicisitudes y sucesos destacados de las órdenes predicadoras de dominicos que albergaron todos ellos. No obstante, en la ciudad queda la parte de la orden femenina, por lo que a ellas y a su edificio les dedica especial atención.

 

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

domingo, 22 de noviembre de 2020

La Sociedad de Condueños. Historia de la defensa de los edificios que fueron Universidad

Título: La Sociedad de Condueños. Historia de la defensa de los edificios que fueron Universidad.
Autor: Francisco Javier García Gutiérrez.
Editor: Ayuntamiento de Alcalá de Henares; Coordina: Institución de Estudios Complutenses (IEECC).
Año de publicación: 1986 (1ª edición; prólogo de Ramón Gaviña; nota inicial de Félix Lope Huerta).
Colección: Biblioteca de Temas Complutenses.
Nº de volumen en la colección: 3.
Género: Historia; Arte.
ISBN: 978-84-505451-1-0

Ya habíamos hablado varias veces de la figura de Francisco Javier García Gutiérrez en Alcalá de Henares en varias notas anteriores muy variadas, especialmente cuando hemos tratado al cronista local Vicente Sánchez Moltó, al político e historiador Arsenio Lope Huerta, a la historiadora y familiar suya Pilar Lledó, o a la Institución de Estudios Complutenses, más específicamente hablamos muy de él en concreto por su libro de 2000 llamado La Sociedad de Condueños. Historia de los complutenses que salvaron una Universidad. Hoy vamos a volver sobre su figura en torno a otro libro que está relacionado con aquel de 2000, pero que es muy anterior. Se trataría de La Sociedad de Condueños. Historia de la defensa de los edificios que fueron Universidad, publicado en 1986 por el ayuntamiento de Alcalá de Henares y coordinado por la Institución de Estudios Complutenses, la cual fundó iniciáticamente él y de la que es presidente vitalicio a título póstumo. Contó con un prólogo de Ramón Gaviña y una nota introductoria de Félix Lope Huerta, familiar del que era alcalde del momento por el PSOE, Arsenio Lope Huerta, historiador y otro de los impulsores de la institución antes mencionada. Era el número 3 de la colección Biblioteca de Temas Complutenses. Contaba con una cubierta en un color marrón acartonado con una reproducción de un grabado antiguo con la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso, más conocido como Universidad Cisneriana o como rectorado de la Universidad de Alcalá de Henares.

García Gutiérrez nació en Beratón (Soria) en abril de 1928. Siendo niño se trasladó a Samboal (Segovia) y realizó sus estudios de secundaria y bachillerato en Guadalajara, instalándose definitivamente en Alcalá de Henares. Comenzó a ejercer de profesor de Historia en esta ciudad, donde comenzó fundando el Colegio San Ignacio de Loyola, actual Seminario Diocesano. Se licenció en Historia en la Universidad Central de Madrid (actual Universidad Complutense) y se casó en 1957. Tras esto refundó el colegio San Ignacio de Loyola transformándolo en el Santo Tomás de Aquino, y en el cual terminó toda su vida laboral, de aquí en adelante siempre será profesor de ese colegio alcalaíno hasta su jubilación, pero al conseguir las oposiciones de profesor también ejerció en la Escuela de Maestría Industrial de Alcalá de Henares, que hoy día es el instituto de educación secundaria Alonso de Avellaneda. Fue su director entre 1976 y 1983. Desde 1973 también participó de la fundación de la Escuela de Magisterio Cardenal Cisneros de los Hermanos Maristas, hoy Centro Universitario Cardenal Cisneros, de la cual fue profesor emérito hasta el año 2001.
 
Pero más allá de todo ello, en 1960 comenzó a ocupar cargos políticos en el ayuntamiento de Alcalá de Henares. Hasta 1973 pasó a ser concejal de cultura, deportes y de turismo, incluyendo la posesión del cargo de teniente alcalde. Durante sus años políticos se fundaron los colegios Historiador Portilla, Antonio de Nebrija, Reyes Católicos, Doctora de Alcalá y Dulcinea, se creó la Ciudad Deportiva el Val, o polideportivo el Val, que fue la primera infraestructura alcalaína de este tipo, también comenzó a andar el Festival de Cine de Alcalá de Henares (Alcine) desde 1970 y se empezaron a dar los Premios Ciudad de Alcalá. Así mismo, desde julio de 1965 fue él quien comenzó toda la actividad y políticas de reclamación de regreso de la Universidad de Alcalá a la ciudad, cosa que se logró en 1976-1977, para lo cual fue también él quien consiguió que en 1968 se cediera los terrenos del antiguo aeródromo militar para la construcción de una nueva Universidad.
 
Fue jefe de redacción del periódico Nueva Alcalá que se editó entre 1958 y 1967. Después colaboró con artículos con el semanario Puerta de Madrid. En 1982 fundó la Institución de Estudios Complutenses con la idea de revitalizar e impulsar las investigaciones y conocimientos históricos de Alcalá de Henares y de su entorno, así como ayudar a los nuevos historiadores, independientemente de sus ideas políticas y sociales, y dentro de un total espíritu de la Transición y la tolerancia democrática. Fue su presidente entre 1994 y 2009. Fue el cronista oficial de la ciudad desde 1998 y mantuvo el cargo hasta su muerte en 2014, si bien en los últimos años compartió el cargo con Sánchez Moltó, al que él mismo patrocinó. Vivía en la calle Postigo, cerca de la Plaza de Santa Ana, al lado del veterano bar Panacea, donde aún se le recuerda vivamente. 

Aparte de los dos libros que ya hemos mencionado, también son íntegramente suyos Historia de Meco (1989, revisado y ampliado en 2002), La mano de Goya: dos complutenses en una cúpula de El Pilar (1997) y La biblioteca de los Huerta Calopa: recuerdo y testimonio (2006), a los que hay que sumar numerosos capítulos de colaboración en obras comunes y numerosos artículos tanto en prensa diaria como en prensa especializada. 

El libro que hoy usamos para hablar de su figura repasa la Historia de la Sociedad de Condueños fundada en 1851 para comprar y salvar los edificios universitarios de Alcalá de Henares tras sufrir estos su deterioro y expolio a raíz del traslado a Madrid y la desamortización de la Universidad en 1836. En el momento en el que García Gutiérrez escribió este libro sobre la defensa de sus edificios, el ayuntamiento y la Universidad habían logrado recuperar la mayor parte de los edificios que fueron universitarios entre los siglos XVI y XVIII y que en ese momento de la década de 1980 estaban en ruinas o en manos de la Iglesia o el Ejército con serios deterioros. La nueva Universidad de Alcalá de Henares iba creciendo y tenía por seña de identidad la recuperación material de un pasado histórico que si bien sería institucionalmente de la Universidad Complutense, en la práctica material se asocia a la nueva Universidad alcalaína. El autor sentía una gran ligazón vital a este logro y para 1986 sentía cumplido y realizado todo un objetivo que se había marcado a sí mismo desde 1965 por amor a la ciudad y su Historia. Quizá por ello se vio motivado a escribir esta historia donde probablemente veía una unión total y paralela entre la defensa que hizo en el siglo XIX la Sociedad de Condueños y la que él inició en el siglo XX. El libro hoy día es un libro de referencia, si bien está sobrepasado por investigaciones más actuales. Sigue marcando el ritmo de los estudios sobre la ciudad en el siglo XIX en cuanto a lo que la movilización que hubo en torno a un sentimiento de patria chica para recuperar y mantener los edificios del pasado considerado más glorioso de la urbe hasta esa fecha.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".

sábado, 14 de noviembre de 2020

Alcalá y el cine. Una aproximación al desarrollo cinematográfico de la ciudad

Título: Alcalá y el cine. Una aproximación al desarrollo cinematográfico de la ciudad.
Autor: Pedro Ballesteros Torres.
Editores:  Ayuntamiento de Alcalá de Henares; Fundación Colegio del Rey; Comunidad Autónoma de Madrid; Festival de Cine de Alcalá de Henares.
Año de publicación: 1995 (1ª edición; introducción de Luis Mariano González).
Género: Cine; Historia.
ISBN: 978-84-87153-74-7


Esta semana termina la celebración del medio siglo del festival de cine de Alcalá de Henares, conocido en los últimos años como Alcine. Sería pues el de este año la edición cincuenta, por tanto Alcine 50, sin embargo la organización ha decidido que no sea así. A causa de la pandemia de la Covid-19 han decidido desplazar la denominación y celebración de esa edición 50 al próximo año 2021, siendo esta edición llamada Alcine, edición limitada. Sin embargo, este año 2020 no se ha hecho ni dejado de hacer nada que no se haga siempre. No se ha dejado de tener secciones de concurso de cortometrajes y de largometrajes de nuevos realizadores, las mismas secciones por bloques de exhibición de siempre, los mismos actos, el concierto de clausura, los premios, la gala de clausura, y todo en general, dentro de la lógica de la prevención de la Covid-19, eso sí. No se ha suspendido ni se ha limitado en realidad, simplemente se le ha llamado "edición limitada". Reflexiono que por simple cuestión de Historia del festival y de respeto a los participantes, sobre todo a los galardonados, creo que deberían reconocer esta edición como la 50 y seguir el año que viene con la 51, en todo caso lo que no pueden negar es que este año es el cincuenta año consecutivo que se celebra el festival tal cual se ha celebrado en los últimos cincuenta años seguidos. Imagino que han tenido la valentía de sacarlo adelante en condiciones adversas, pero no la valentía de hacerlo con todas las consecuencias de reconocerlo como la 50 edición, quizá en esto hay algo de amor propio que no renuncia a la posible pompa y actos de autohomenaje, tal vez búsqueda de subvenciones extra, que este hecho formal pueda suponer en 2021, pero los cincuenta años, con o sin vanagloria, con o sin denominación de serlos, lo son y se han cumplido este año 2020.

Sea como sea, desde Las notas de los cíclopes libreros, quepa dejar constancia de esos cincuenta años de celebración recordando uno de los innumerables libros que el cine ha motivado en Alcalá de Henares. Se trata en concreto de un libro que editó precisamente la propia organización del festival en colaboración con el ayuntamiento de Alcalá de Henares, la desparecida Fundación Colegio del Rey y la Comunidad Autónoma de Madrid, con motivo del que fue el 25º aniversario, en 1995. Este año no ha habido un libro análogo en el 50º aniversario, el medio siglo, tal vez también lo reserven para el 2021, lo cincuenta y un años. El libro se llamó Alcalá y el cine y se subtituló Una aproximación al desarrollo cinematográfico de la ciudad. En su cubierta se añadía el dato "25 Festival de Cine de Alcalá de Henares". El autor era un autor conocido en Alcalá de Henares y que, además, tenía una gran labor de edición de libros locales, se trataba de Pedro Ballesteros Torres. Más aún, contaba con una introducción amplia que hablaba de la Historia del festival de cine escrita por Luis Mariano González, actual director de Alcine desde hace muchos años. 

Alcalá de Henares recibió las primeras proyecciones de cine de forma relativamente tardía respecto al nacimiento de este. Según nos consta en la prensa local no aparece una noticia sobre una proyección hasta casi la década de 1910. Sin embargo, sí que es una ciudad con una amplia relación con el cine desde sus inicios. Muchos son los cineastas quienes desde los inicios encuentran localizaciones para rodar sus películas, relación ampliada a mediados del siglo XX con rodajes televisivos y así hasta la actualidad en este siglo XXI. Podríamos citar por ejemplo al cineasta anarquista Armand Guerra, que buscó localizaciones en 1917 en Alcalá, resultando de ese trabajo y de un par de escenas rodadas en la ciudad que conoció a la que sería su esposa, trabajadora de una fábrica alcalaína. Este cineasta fue el que posteriormente rodó el primer desnudo integral femenino en una película no erótica ni pornográfica. Desde esa década han sido muchas las relaciones del cine con Alcalá, no obstante se han llegado a escribir estudios del cine mudo en la ciudad, especialmente en la década de 1920, y también el cine que se rodó aquí durante la Segunda República (1931-1939). Allí se pueden encontrar referencias a películas como La señorita de Trévelez, de Edgar Neville en 1936. Libros hoy día también muy buscados.

Tras estas décadas es de señalar que la ciudad atrajo al cine de Hollywood, aparece por ejemplo en la película Espartaco, de Stanley Kubrick en 1960. Aparecerá también en otras, por ejemplo en varias del Oeste a través de la vega del Henares y sus farallones de arcilla, pero es el cine español quien más usa a la ciudad desde la década de 1940. La Plaza de Cervantes, la Universidad Cisneriana, el salón de plenos del ayuntamiento de Alcalá de Henares y el Parque O'Donnell son los lugares que más han aparecido, pero con el tiempo son muchos y muy variados los rincones de la ciudad que han resultado ideales para innumerables metrajes y series televisivas, como las instalaciones del actual IES Antonio Machado, antigua Universidad Laboral de Alcalá, o las ruinas de la antigua cárcel política, actual Parador Nacional, el interior de varias facultades, como la de Filosofía y Letras, varias calles de barrios obreros o el interior de varias casas particulares como resultó en este caso con Abre los ojos de Amenábar en 1997, también rodó en la antigua cárcel, en sus restos. 

Podemos ver la ciudad en películas como ¡Biba la Banda!, de Ricardo Palacios en 1987, el antiguo mercado de abastos municipal en Lute, camina o revienta, de Vicente Aranda, también en 1987, las puertas de la Universidad en Las trece rosas, de Emilio Martínez-Lázaro en 2007, se encuentra el aeródromo antiguo, lo que hoy día es el campus universitario de ciencias, en Recluta con niño, de Luis Ramírez en 1956, se puede encontrar también la ciudad en El caso Almería, de Pedro Costa en 1984, Soldadito español, de Giménez Rico en 1988, Los fantasmas de Goya, de Milos Forman en 2006, La caja 507, de Urbizu en 2002, Lo verde empieza en los Pirineos, de Escrivá en 1973, Don Erre que Erre, de Sáenz de Heredia en 1970, Sor Citröen, de Pedro Lazaga en 1967, Fe de etarras, de Borja Cobeaga en 2017, entre una larga lista que reúne decenas hasta la centena de rodajes de películas a las que habría que sumar series televisivas, programas de televisión, documentales y otras propuestas audiovisuales.

Hay que sumar que la ciudad ha acogido a innumerables cineastas de todos los campos necesarios para crear rodajes o bien algunos han alcanzado su oportunidad para ser conocidos precisamente a través del festival de cine que dio su inicio con pretensiones locales en 1970. Fue precisamente gente como Álex de la Iglesia, por ejemplo, quienes dieron a conocer aquí sus primeros cortometrajes, del mismo modo que actores veteranos trajeron aquí sus últimas películas, como Paco Rabal. Por no hablar de las películas que siendo premiadas en la ciudad terminaron siendo premiadas en los Goya y alguans incluso nominadas y hasta premiadas en los Oscar, como pasó con Balseros, de Cano, Armas y Hernández en 2002. 

Alcine actualmente es el festival especializado de cortometrajes más importante de España y poco a poco referencia en Europa. Da la oportunidad de inicio a muchas nuevas carreras. Además, su sección de pantalla abierta a los nuevos realizadores da un primer impulso notable a los directores que se enfrentan a su primer largometraje. Se valora mucho que este festival premie a una gran cantidad de especialidades entre las actividades de los cineastas, en general, cosa que le diferencia de otros festivales, así como le dé oportunidad de voto y premio al jurado. 

El propio Ballesteros fue uno de los primeros  premiados con rodajes de corte local en los años 1970. El libro, con ese valioso ensayo preliminar hablando de los veinticinco primeros años de Alcine, contiene un material de cartelería y fotográfico también a tener en cuenta. 

Sirva esto de recuerdo y homenaje. 


Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".


sábado, 7 de noviembre de 2020

Manuel Azaña. Intelectual y político

Título: Manuel Azaña. Intelectual y político.
Autores: José Miranda y Josep Riera.
Editorial: Res-Publica, Edicions-Eivissa
Año de publicación: 1996 (1ª edición)
Género: Ensayo; Historia; Biografía.
ISBN: 978-84-921888-7-1 

Esta semana, el pasado lunes 3 de noviembre, se cumplieron ochenta años de la muerte del escritor y expresidente de la Segunda República Manuel Azaña, en el exilio en Francia, amparado por la embajada mexicana ante el acoso de los nazis y los franquistas en 1940, con su familia y en total enfermedad y envejecimiento desaforado desde los sinsabores de la guerra civil y las represiones posteriores. Desde hace ya varios años, haciendo ya algo más de década, Alcalá de Henares, su ciudad natal y de la que es su familia (y sigue siendo una parte de ella) desde el siglo XV, nada más acabar las celebraciones de Todos los Santos y Halloween el 1 de noviembre y antes de que empiece el festival de cine Alcine a partir del primer fin de semana de noviembre, celebra en torno a ese día 3 una serie de homenajes del tipo conferencias y mesas redondas, este año deslucidas o no celebradas a consecuencia de la pandemia por la Covid-19. Por estos motivos, y teniendo en cuenta que se cumplían ni más ni menos que ochenta años desde su muerte, hoy hablaremos de un libro que se escribió sobre él, aunque los autores no son ni tienen que ver con Alcalá de Henares. Lo tratamos porque se trata de un libro biográfico que se le escribió al autor y político alcalaíno. Entra por tanto dentro del azañismo, una materia ligada a Alcalá como el cervantismo.

He elegido una biografía no demasiado obvia, a pesar de que el título es idéntico en todo al que usó el historiador José Peña en 1991, del que trataremos en otra ocasión, libro que adelantaba al que vamos a hablar en cinco años antes en su escritura. Se trata de la bografía llamada Manuel Azaña. Intelectual y político, escrita en 1996 por los periodistas ibicencos José Miranda y Josep Riera. En principio lo publicaron de cara a las Islas Baleares, especialmente para Ibiza, a través de Res-Publica, Edicions-Eivissa, pero llegó a venderse en la península, no obstante, el ejemplar que yo manejé lo encontré en la librería Domiduca, de segunda mano, a modo de rareza.

El libro fue iniciativa de José Miranda, que pese al nombre no se trata del intelectual que se exilió en México, sino de una persona posterior, José Miranda Prieto, un periodista de Ibiza que había trabajado para La Prensa de Ibiza, Proa, Última Hora Radio y la emisora COPE. Encargado de las secciones locales de Ibiza cuando escribió este libro en 1996, poco después, en 1998 pasaría a ser el director jefe de Última Hora. José Miranda se asociaría con un colega y amigo suyo del periodismo de Ibiza, Josep Riera i Riera, nacido en 1955 y el cual llevaba en el periodismo desde 1975, o sea: desde los veinte años de edad. Escribió especialmente en la prensa de Ibiza y de Formentera. Las principales cabeceras que le acogieron fueron La Prensa de Ibiza y Diario de Ibiza. Tuvo inquietudes por la poesía y Riera publicó el poemario Espurnes. Cuando escribió el libro sobre Azaña junto a Miranda en 1996, Riera había comenzado un año antes a llevar una serie de secciones dedicadas los fenómenos extraños y misteriosos que se decían ver en las islas, secciones que mantuvo más allá de 2005, con gran aceptación de público. Así pues estamos ante una biografía que no fue escrita por historiadores, sino por periodistas de carrera con sus vidas enfocadas y desarrolladas en la prensa local ibicenca. Esto ya de por sí es llamativo y marca el carácter del libro. No obstante, Riera llegó a declarar en el treinta aniversario de su carrera periodística que él se sentía apolítico y que en la prensa existe demasiado favoritismo y amiguismo, dijo literalmente.

El libro tenía una cubierta discreta, muy clásica, con fondo blanco y una fotografía de Azaña. Como se sabe, Azaña nació el 10 de enero de 1880, siendo hijo de Esteban Azaña, que fue alcalde y cronista de Alcalá de Henares y cuyos abuelos y bisabuelos y generaciones más remotas eran una estirpe de escribanos y notarios, aparte de algunos negocios. Manuel Azaña se hizo periodista, tuvo sus inicios en la propia Alcalá con el periódico La avispa del Henares. Su carrera fue en ascenso, a la vez que aumentaba sus inquietudes políticas. Fue de los pocos periodistas españoles que fueron enviados a ver en persona lo que ocurría en el frente de Verdún durante la Primera Guerra Mundial. Notable escritor, ganó el Premio Nacional de Literatura. Desfavorecido durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera por sus ideales liberales, apoyó el republicanismo y fue uno de sus principales impulsores y pedagogo de un Estado moderno, laico y democrático. En 1931 llegó a ser Ministro de la Guerra, posteriormente fue Jefe de Gobierno, con su partido Izquierda Repúblicana y con apoyo del PSOE. Iniciaron diversas reformas profundas de la economía, la cultura y la sociedad en aquella Segunda Republica, pero algunas fueron incomprendidas, otras se frenaron al llegar a la jefatura del gobierno los conservadores con el Partido Radical y la CEDA, y otras se enfrentaron a graves dificultades tanto por intentos de golpe de Estado de la derecha, como por la actividad revolucionaria o los forcejeos del nacionalismo. Regresó al gobierno como jefe de Estado en 1936 liderando el Frente Popular. El alzamiento militar que derivó en guerra civil en 1936 hizo casi imposible que pudiera llevar sus ideas democráticas y sus ofrecimientos de reconciliación durante el conflicto. Murió en Francia exiliado y perseguido. Su biografía es ampliamente conocida por su importancia en el siglo XX. Está considerado uno de los principales intelectuales de ese siglo en España. En su ochenta aniversario del muerte, esta semana, todos los partidos políticos de la actual monarquía parlamentaria en el Congreso le rindieron homenaje, salvo el partido ultraderechista Vox. 

El libro de Miranda y Riera es una aportación más a las visiones y revisiones que cada poco tiempo salen sobre su figura. En este caso pusieron su peso en lo relativo a sus relaciones con la llamada España periférica. Como sea, sirva la reseña de este libro como homenaje en esta semana de aniversario.

Reseña escrita por Daniel L.-Serrano "Canichu".